A leer

GO!


Sueños o realidad.

- Bien como digas… pero aun pienso que debiste invitarla… eres un verdadero imbécil amigo, no puedo creer que han pasado años desde el incidente de los dientes de castor y ustedes aún no se reconcilian…- Harry jugueteaba con una Snitch mientras se apoyaba de forma arrogante en uno de los barandales de piedra de la escalera que conducía a la torre de Astronomía. Draco a su lado lo miraba molesto con los brazos cruzados sobre su pecho y con un gesto fruncido en los labios.

- Como si fuera tan fácil hacerlo… ¡la chica aún me odia! ¿puedes creerlo? Y no ayuda el hecho de que "músculos danzantes Krum" esté metido en la biblioteca todo el día, en serio ¿siquiera sabe leer?... ese sujeto solo tiene maña para el Quidditch, no comprendo qué demonios hace todo el día enterrado entre libros.- espetó Draco con molestia.

- No es por dármelas de chismoso ni nada, pero Neville comentó que lo vio observando a tu chica el otro día… a lo mejor le gusta…- dedujo Harry levantando los hombros mientras guiñaba un ojo en dirección de una chica de Slytherin que paso delante de ellos.

- ¿Es una broma?- inquirió Draco mirando seriamente a su compañero- en serio ¿qué te tragaste Harry? debes dejar de aspirar los vapores en pociones… tarde o temprano terminará por freírte el cerebro- le dijo este con sorna mientras ignoraba olímpicamente aun par de chicas que les saludaban con entusiasmo desmedido y unas enormes sonrisas en sus rostros.

- Nada que no te hayas tragado tú, ¿en serio?, ¿Qué tanto le ves a Herm...?-

- ¡Cállate! No quiero que se enteren, no mientras aun no haya hecho mi jugada… y ahora guarda silencio allí viene…- Draco se enderezó y acomodó aún más su cabello peinándolo con sus dedos en un movimiento que sacó grititos tontos en unas chicas de Ravenclaw que pasaban casualmente por el corredor.

- Hola Harry, Draco… ¿cómo están?- les saludo una chica de apariencia atrevida que se atravesó en su camino. Draco parpadeó confundido por unos segundos antes de lanzarle una mirada suplicante a su amigo de toda la vida.

- ¡Marrieta! Que Merlín bendigan los ojos que te están viendo… luces preciosa… ¿qué te hiciste? ¿cambiaste tu cabello? No, definitivamente no es eso… será que has perdido peso, bueno lo que sea te sienta fenomenal…- Draco volteó los ojos aburrido, Harry podía ser un charlatán de primera, ni Gilderoy Lockhart lo haría mejor. La chica pestañeo hipnotizada por la súbita atención siendo atraída por la falsa luz que manaba su amigo como si fuera una polilla a una llama. Draco sonrió en una mueca de satisfacción, al ver por fin con claridad el cabello ondulado y natural de Hermione mientras ella se acercaba riendo y bromeando con una de las gemelas Patil.

- ¡Hey!- le saludo él irrumpiendo en el camino de ambas chicas mientras sonreía masculinamente.

- Hola Malfoy, ¿Qué tal?- le devolvió el saludo la que ahora reconocía como Parvati, mientas Hermione levantaba una ceja sospechosamente.

- ¿Bien y ustedes cómo están?- respondió él haciendo amago de toda su galantería y educación.

- Bien gracias… aunque algunas mejores que otras por cier…- Draco observó con un dejo de incredulidad, cómo Hermione tironeó de la manga de la túnica de su amiga antes de mirarla seriamente. Parvati mordisqueo su labio inferior como conteniendo con todas sus fuerzas las palabras que pedían a todos los fundadores salir desesperadas.

- ¿No tienes nada más productivo que hacer que estorbar en los pasillos Malfoy?- espetó Hermione con indolencia sin siquiera un atisbo de simpatía. Draco la miró con cierto dolor y en cosa de segundos sintió cómo su orgullo se superpuso a sus sentimientos nuevamente.

- Hay quienes tenemos vida social Granger, de hecho estaba tratando de huir de unas chicas que quieren desesperadamente que las invite al baile de navidad, ya sabes de qué hablo…- inquirió él con liviandad- ¡oh! lo siento… tal vez no lo sepas…-

- Que amable de tu parte Malfoy, siempre tan… considerado….- Draco vio el dolor en los ojos de la chica y algo dentro de él se rompió, quería abrazarla y decirle que lo sentía que ella tenía razón, que era un idiota, un troll lo que sea… sin embargo sus palabras se atoraban en su garganta sin encontrar una vía de escape.

- En realidad… pensé en ti…- dijo armándose de valor por unos leves segundos. Parvati Patil al lado de Hermione abrió los ojos y la boca tan grande que Draco juró que le había dado un ataque. Hermione le miró impactada por unos segundos, sin embargo, se recompuso en cosa de segundos reemplazando su expresión asombrada y confusa por una llena de suspicacia.

- Ya…- dijo tratando de controlar la tensión que se armó en el pasillo, debido a una docena de pares de ojos curiosos.- y… eso por qué- inquirió con un tono de duda y orgullo que Draco amó.

- Sé que no tienes pareja para el baile, que nadie te ha invitado, ya sabes… pensé que como a mí en realidad no me importa esta tontería de la fiesta podría acompañarte, no me molestaría, no creo que te agrade quedarte encerrada en la torre toda la noche… así te evitas la burla y yo el trabajo de elegir a una chica… quedaría entre conocidos y compañeros de casa.- Draco sonrió con tranquilidad, aunque mentalmente se estaba matando a cruciatus, había sonado como un verdadero patán, por un segundo vio de reojo a Harry el cual ahora se estaba tapando la cara con una mano mientras negaba con la cabeza. Parvati se tapó la boca con una mano conteniendo una sonrisa. Draco observó cómo miles de sentimientos fueron mutando por el rostro de la bruja frente a él, había enojo… muy fácilmente identificable, ira, decepción, y luego… ¿candidez?... eso sí que no lo esperaba. Draco sintió como su corazón bombeó dentro de su pecho amenazando con explotar en su boca, Hermione le devolvió una sonrisa radiante… la primera sonrisa que había sido de él… sin embrago fue su abrazo intempestivo lo que hizo que inevitablemente sus mejillas se tiñeran de rojo, para el resto de los estudiantes era casi imperceptible debido a su natural palidez, pero él si pido sentir el calor elevado y las manos sudorosas debido a la ansiedad.

- ¡Oh Malfoy! Qué gentil eres, jamás me lo imagine de ti, eres tan considerado…- Draco sonrió triunfante viendo en una milésima de segundos realizados todos sus anhelos, después del baile, se le confesaría, la besaría, la haría su novia, luego le propondría matrimonio, se casarían a escondidas de sus padres, huirían y tendrían hijos y nietos y…-Pero no será necesario ¡muchas gracias!… ya tengo pareja para el baile, de hecho me lo acaban de pedir hace unas horas, lamento arruinarte el plan pero tendrás que verte en la dificultosa tarea de escoger a alguien, lástima… buena suerte chico- Draco se quedó de piedra cuando Hermione palmeó su espalda con burla. Pero eso no era lo más doloroso… ella tenía pareja…. un infeliz se atrevió a invitarla… un desgraciado se atrevió a arrebatársela….

- ¿Quién?- preguntó Draco antes de siquiera detenerse a pensar en lo que salía de sus labios. Harry a unos pasos de él se puso serio, y de inmediato abandonó a una sorprendida Marrieta para adelantarse unos pasos en dirección a su amigo. El tono con el que fue arrojada esa pregunta, era el tono con el cual el verdadero Draco hablaba cuando algo era importante. Era un tono serio y distinto a todos, tanto así que por un segundo Hermione lo miró sorprendida.

- ¿Con quién vas Hermione?- pregunto Harry con una sonrisa tonta en los labios, mientras abrazaba por la espalda a Draco tratando de diluir su aura asesina y evitando que se pusiera más en evidencia de lo que ya se había expuesto.

- Será una sorpresa Harry… ya lo verán…- dijo ella levantando la barbilla orgullosa.

- Herrmiioon…- todas las cabezas se volvieron al final del pasillo en donde un chico corpulento se asomó sonriendo en dirección a la chica mientras se acercaba a ella cargando un libro entre sus manos. Draco y Harry le siguieron con la mirada atónitos.

- No puede…- susurró Draco impactado observando como Krum se acercó a Hermione y le extendía el libro en sus manos.

- Perrdon, pero lo olvidaste en la biblioteca- habló el búlgaro con su voz rasposa y acento extranjero.

- Oh gracias Viktor, tú sí que eres todo un caballero…- Draco sintió que los ojos de Hermione fueron como dagas venenosas, cuando sus miradas se encontraron… quería morir…

***/***

El viaje a Hogwarts había sido rápido, y la certeza que necesitaban ya la habían obtenido. Salazar corroboró su teoría al no encontrar el libro que buscaba en las mismas catacumbas del castillo en donde años atrás en su infancia, Harry había matado al Basilisco. Estando allí Hermione observó cómo el fundador parecía recuperar algo más de vida, había algo en sus ojos que ella no supo interpretar, anhelo, y a la vez una profunda tristeza, no había que ser un vidente para comprender lo que ese lugar representaba para aquel poderoso mago, era el punto de rencuentro de los hechos de su pasado y las repercusiones que sus decisiones tuvieron en el futuro… era la conjunción del pasado y el presente haciendo mella en sus recuerdos y tristezas más profundas, pero fue el hecho de ver en esa enorme bóveda y el cadáver frio e inmortalizado en el tiempo del Basilisco, lo que probablemente había sido el detonante de aquello.

Harry y Ron miraron con el ceño fruncido la situación, Salazar pululó hasta quedar a un brazo de distancia del que alguna vez fue un hermoso ejemplar de Basilisco, era su amigo, fue su compañero desde huevo… y ahora yacía reducido a un simple montón de huesos roídos por las ratas… era mucho más de lo que él mismo podía soportar del que fue por generaciones, guardián de su amor por Anna. Harry apretó las mandíbulas tenso cuando escuchó claramente las palabras del fundador, más aun después de que éstas fueron dichas en lengua pársel; eran simples pero significativas… "lo lamento y gracias"… mientras una mano semi corpórea se posaba en la que antes era la nariz de la criatura.

Hermione alcanzó a detener a Ron, antes de que este soltara un par de improperios en dirección al fundador, su gesto que ante los ojos ignorantes podría parecer ofensivo, no tenía más intención que ser amable y lleno de pesar, mirando a sus dos amigos con un gesto significativo, les advirtió ser respetuosos. Con calma y suma congoja Hermione observó cómo Salazar Slytherin con su propia magia terminó por disolver los huesos el cadáver del Basilisco el cual se evaporó en su lugar.

- Es hora de regresar… hay trabajo por hacer y el tiempo os apremia…- agregó el fundador sin mirar a los rostros de los chicos a la vez que se desvanecía y en silencio absoluto entraba en su contenedor en el dedo de Hermione.

- ¿Qué demonios?...- injurió Ron enfadado.

- Larga historia, que ahora no es necesaria, volvamos ya, los alumnos pronto despertarán y no sería para nada prudente que nos vieran deambulando como si nada en el castillo… andando… aseveró ella caminado devuelta por los túneles.

- ¿Eso es todo?- respondió el chico con un rastro de desilusión.- ¿vinimos aquí para que él le hiciera un funeral a su mascota?- Hermione abrió los ojos ofendida, más la voz de Salazar en su mente llamándola a que lo dejara pasar la detuvo.

- ¿Qué esperabas Ron?- preguntó Harry confundido y realmente sorprendido por la actitud desagradable de su amigo- estamos en la escuela, ya tuvimos una batalla aquí… ¿quieres repetir la hazaña?.- Hermione no pudo evitar reírse ante las palabras de su amigo, eran crueles pero muy ciertas.

- No te quejes Ron, Salazar te dijo que tu presencia no era necesaria pero fuiste tú el que no quiso escuchar, no era porque él no te quisiera aquí, sino porque en realidad no era necesario que vinieras, fuiste tú el que insistió…- espetó ella con gracia.

- Ok ya entendí, no son necesarias las acusaciones…- refunfuñó él con desasosiego.

- ¿Qué se supone que pasará ahora?- pregunto Harry mientras esquivaba un par de telas de araña muy gruesas y asquerosas.

- Sea lo que sea que vinimos a buscar, ya lo tenemos, Salazar necesitaba corroborar algo, no "obtener algo", lo que ocurra después sólo lo sabremos cuando él salga de su encierro…- Hermione observó su dedo anular con dulzura.

- Aun no comprendo…- dijo Ron confuso.

- Yo tampoco…- le otorgó Hermione mientras mentalmente le decía a Harry que era mejor que Ron no supiera nada, mientras ella le enviaba imágenes de lo que Salazar le estaba transmitiendo en esos momentos, lo único que el niño que vivió pudo comprender del cúmulo de imágenes que pasaron por su mente, fue que algo sumamente grande pasaría, un ritual poderoso, y a Malfoy y Hermione encerrados en un círculo.

***/***

Hermione podía escuchar en el piso de abajo, cómo todos estaban cumpliendo con su misión, las instrucciones eran simples pero sumamente importantes, y estaban disponiendo todo para comenzar podía oír como la habitación era despejada para llevar a cabo el conjuro. Ella se había cambiado por un atuendo cómodo y de fácil movimiento, lo necesitaría en caso de tener que defenderse y esperaba paciente a que la hora precisa llegara, sería en treinta minutos más… miró el rostro intranquilo y delgado de Draco, el cual yacía tendido sobre la cama de Regulus, había pasado casi un mes desde lo sucedido en la cueva, y el deterioro de su cuerpo era alarmante, gran parte de su musculatura y condición física se había perdido, estaba muy delgado y el color de su piel era grisáceo… casi sin vida, los alimentos que intentaban darle y las pociones de energía que le daban no surtían efecto, tal y como Salazar dijo, la maldición que Riddle uilizó a partir de sus estudios de juventud, no estaba destinada a matar al mago de inmediato, si no que su objetivo era hacerlo lentamente, de una forma cruel, sumergiendo al mago en su sueños más profundos y haciéndole creer en esa realidad, una realidad que lo destruiría cuando el mago cediera y dejara de resistirse… una realidad que destruiría su alma llenándola de sufrimiento… si Draco estaba vivo, la respuesta era simple… él aún no se entregaba a sus deseos.

El tiempo apremiaba y ella lo sabía… algo se lo decía… su último ataque había sido la advertencia de que el tiempo y la voluntad de Draco estaban llegando a su límite… si no lo traían de vuelta pronto… él moriría. Un ruido suave en la puerta le sacó de sus pensamientos, al girar su rostro se encontró con los ojos de Harry los cuales la miraban seriamente.

- ¿Puedo tener unas palabras contigo antes de que todo esto comience?- preguntó el chico cerrando la puerta tras de sí.

- ¿Qué sucede Harry?- respondió ella soltando un suspiro tenso.

- No es como si fueras a cambiar de opinión, pero necesito saberlo… Hermione… ¿Te has puesto a pensar que esto podría ser peligroso para ti?- Harry la miró incrédulo, la simple idea en sí misma era descabellada, más ahora que en cosa de minutos todo comenzaría.

- Harry… Merlín… ¿y lo preguntas ahora? ¿En serio?- Hermione cerró los ojos mientras que con un pie comenzó a golpear el suelo de madera de la habitación.- No responderé eso… ya sabes lo que siento… sé que lo sabes… te lo hice saber y ver Harry, ¿qué otra prueba necesitas para estar tranquilo?.

- Tal vez ninguna prueba sea lo suficientemente buena para tranquilizarme, solamente no puedo dejar de sentirme atrapado, soy el único que sabe lo que pasa contigo y Malfoy, todos los demás lo ignoran, estoy seguro de que si supieran…-

- No te atrevas Harry, esto es algo sumamente importante, confío en ti… si te lo conté es porque eres el único capaz de comprender… ni Ron, ni Ginny… solo tú y Luna son mis seguros en caso de emergencia… además… ¡Por Merlín Harry! ¿Tienes una mejor idea entonces? tú mejor que nadie sabes que no hay otra opción, Draco es el único que sabe dónde está el Horrocrux, sin él, nuestro esfuerzo, todos nuestros años de incontables sacrificios serán en vano… no podemos detenernos ahora que estamos más cerca que nunca de lograrlo… haré esto Harry y no estoy pidiendo tu permiso…- Hermione observó por un momento la expresión preocupada y confundida de su amigo, antes de dirigirse hacia él y tomar su mano con afecto.- Confío en que sabrás qué hacer si algo ocurre, eres el único que entiende, es por ello que no confiaría tal responsabilidad en nadie más…- la bruja sonrió suavemente dándole un sutil apretón de manos en un gesto que intentaba emular seguridad.

- Lo que quieres, lo que piensas… ni siquiera Snape o Salazar Slytherin saben a cien y a ciertas lo que ocurriría, las consecuencias pueden ser nefastas… la maldición que cae sobre Malfoy también podría afectarte… y tampoco tenemos siquiera una teoría de qué forma ocurriría, eres hija de muggles Hermione y aunque te duela estoy seguro que hará la diferencia, ¿acaso no recuerdas lo que ocurrió cuando ambos se aparecieron en Grimmauld Place?, si Salazar Slytherin no le hubiera dicho a Zabinni que te hechizara…-

- ¡Maldición Harry!, ¿qué esperas hacer entonces? Es más que obvio que Draco no será capaz de despertar jamás si no le ayudamos… ¡cielos!… Harry… puedo sentirlo… siento que él me necesita… es algo que no puedo explicar, está más allá de lo normal… yo lo atribuyo al Horrocrux que cargo dentro de mi… es como si él me estuviera gritando en sueños por ayuda…- Hermione se frotó con fuerza el rostro con nerviosismo.

- Los demás no estarán felices cuando se enteren…- aseveró Harry con pesar.

- Nadie debe enterarse Harry, nadie más que tú y en parte Luna saben de mi secreto con Draco, nadie debe enterarse del Horrocrux, es por ello que solo estaremos quienes conocen el secreto… Luna, tu, Blaise… Thius estará presente también junto con Narcisa evitando que alguien nos interrumpa, Salazar supervisará el conjuro y las eventualidades…-

- Ya lo tienes todo listo ¿no?...- Harry miró a su amiga con resignación.

- Si…- contestó ella mirándolo con los ojos muy abiertos.

- Entonces para qué requieres que esté ahí de todos modos, no es como si mi oposición pueda detenerte en hacer lo que ya has decidido por tu propia cuanta… -

- No estoy pidiendo tu permiso Harry, estoy pidiendo tu apoyo, eres el mejor conjurador que conozco después de mí, tus habilidades nos pueden ser de ayuda en caso de que Blaise o Luna sean insuficientes, sabes las implicaciones de tener un Horrocrux, como contenedor de uno aprendiste a identificar los síntomas cuando algo anda mal… confiaré en ti si no puedo volver.

- Como siempre mis impresiones a tus razonamientos están a kilómetros de distancia… jamás comprenderé y siempre admiraré tu capacidad de planeación…- espetó Harry infundiéndose algo de valor.

- No me elogies por eso… sabes que lo odio…- masculló ella abrazando a su amigo mientras hundía su frente en su pecho.

- Solo digo lo que es verdad… aunque te parezca innecesario… como sea ¿Cuándo empezamos?- Preguntó Harry en el instante en que dos golpes en la puerta y la voz de Severus Snape les daba su respuesta.

- Ya es hora…-

Hermione observó en detalle el círculo que Harry y Luna habían trazado en el suelo de la habitación, todo se había hecho tal y como Salazar les indicó, las runas resplandecían con fulgor a medida que sus amigos terminaban con el hechizo. Era el seguro de vida de los presentes, ese círculo evitaría que la maldición pudiese mutar o escapar de alguna manera, solo los que estarían dentro podrían ser afectados, traducción literal, una preocupación menos para ella.

Dentro del círculo habían instalado dos camas pequeñas, en una de ellas Draco yacía inmóvil e inconsciente mientras ella con ayuda de la señora Weasley trataban de cambiarle la camisa a Draco por una que le pertenecía a él, con una sonrisa pensó en que si él despertaba y se encontraba con una camisa de franela a cuadros moriría de un infarto.

Ginny observó a Hermione sin poder evitar recordar lo que hace un par de días había sucedido en la habitación de Regulus, a pesar que el ambiente se podía cortar con un cuchillo debido a la tensión, no pudo dejar de observar las reacciones de los presentes y los recuerdos que estas les traía. En un rincón Blaise Zabinni miraba fijamente a Theodore Nott con los brazos cruzados sobre su amplio pecho, el mago parecía enviarle cruciatus con los ojos debido al odio que transmitía, sin embargo, el ex Mortífago se limitaba a escuchar seriamente y con estoicismo las voces de los magos más experimentados. En el otro extremo de la cuerda, estaba Ron, este último parecía un perro abandonado siguiendo con la mirada los seguros pasos de Hermione mientras ésta disponía todo en la sala principal para lo que en cosa de minutos sucedería; aseguraría su pequeña cuenta en Gringotts a que su hermano se estaba mordiendo la lengua por no decir una estupidez, ella no era idiota, ya lo había escuchado rumiar en contra de la situación y por sobre todo en contra de Malfoy; sería una verdadera lástima y una vergüenza absoluta para la familia Weasley que a Ron se le ocurriera abrir su boca.

- No Molly, no le cambies la camiseta, esa fibra le produce sarpullido- hablo Hermione sonriéndole a la bruja, la cual retrocedió es su decisión de vestir a Draco con una camisa blanca que aparentemente esa de uno de los gemelos. Una sonrisa asomó por la comisura de los labios de Ginny cuando escuchó aquello, con muchas preguntas en su mente fijó sus ojos en el rostro delgado y desmejorado de la mano derecha del señor tenebroso mientras Hermione hábilmente ya le había colocado una camisa negra de seda muy fina… aun le costaba trabajo creer que ese hombre fuera el mismo que la había secuestrado en las narices de Harry, para después de la nada liberarla sin más. Para ella, el Malfoy que creía conocer, y el Malfoy del cual Hermione hablaba; eran como dos seres diferentes… más aun después de saber lo que Hermione le contó a cerca de él.

- Debes estar bromeando…- Hermione sonrió divertida al observar la cara de espanto que la novia de Harry mostró ante su petición.

- Ya… y yo soy muy popular en hacer bromas…- manifestó ella mientras que con cuidado comenzó a desabotonar la parte superior de la piyama de Draco.

- ¡Por Merlín Hermione! ¡Es Malfoy!- Ginny parecía hecha de mármol.

- Y apesta como el demonio a pesar de ser un sangre pura… no tiene nada de malo que me ayudes, él tiene las mismas cosas que le cuelgan a todos los hombres, Harry, ni tu hermano son la excepción …solo te estoy pidiendo que lo levites mientras yo le quito la ropa, si no quieres ver, pues solo cierra los ojos y ya está… de todas formas no veras nada que ya no te haya mostrado "el niño que vivió"…- una carcajada salió de sus labios al ver como Ginny boqueaba como un pez fuera del agua, aún más roja que el mismísimo color de su cabello.

- No puedo creer que harás esto, digo ¿Por qué no le mandas un fregotego y asunto resuelto?, me refiero a que estará desnudo y todo y… ¿no sería mejor que los chicos lo hicieran?- la bruja gimió incómoda por la situación sin decidirse si ayudar a su amiga o no.

- ¡Morgana! ¡Pero qué tonta soy!, como no se me ocurrió antes, le diré a Harry y Ron que lo hagan… ¡o tal vez Theo!, a lo mejor el método de ahogamiento en una tina de baño, le resulta más efectivo que conspirar contra él con sus visiones… o quizás sea mejor que lo hagan ¡todos ellos juntos!- Ginny frunció la nariz con incomodidad.

- Ok… no es necesario… mensaje recibido… wingardium leviosa…- murmuró finalmente la bruja apuntando con su varita al cuerpo del mago. – definitivamente, todo este tiempo con Malfoy ha hecho estragos con ese pésimo humor negro que tienes y…- Ginny se quedó en silencio cuando de un momento a otro el torso pálido y golpeado de Draco quedo expuesto a la luz clara de la mañana, la bruja casi se mordió la lengua cuando una pregunta salió de sus labios sin poder contenerla.- ¡¿qué demonios le pasó?!- exclamó ella enrojeciendo de vergüenza cuando Hermione le devolvió una mirada interrogante, más un segundo después Ginny fue testigo como la expresión de su amiga se suavizaba para casi adquirir un sentimiento de afecto.

- No te espantes… solo, es su historia… su historia escrita en su piel…- unos instantes de silencio le siguieron a esa peculiar aseveración. Ginny aguantó la respiración temiendo a perderse lo que Hermione diría a continuación, después de todo había sido casi un año del cual ellos no supieron de su existencia… ese año… un año entero en donde ese mago inconsciente y ella habían trasformado el mundo mágico tal vez para siempre, un año en donde ambos habían vivido juntos, bajo el mismo techo y respirando el mismo aire….- Hay cosas que solo ojos privilegiados pueden ver… Draco es más que solamente Malfoy Ginny, cuando lo conozcas, tal vez, él mismo te cuente como se hizo esas cicatrices.- la novia de Harry tragó con dificultad y cierta incomodidad, cuando su amiga acarició con sinuosa delicadeza una de las ultimas heridas que surcaban el pecho del mago, allí la piel aun rojiza por la lenta cicatrización contrastaba con la palidez y rigidez del cuerpo del chico.

- Son horribles…- inquirió ella con un tono de dolor y pesar, más que de asco.

- Peor son las cicatrices que aún están abiertas en su alma… Draco tiene muchos secretos… inclusive para mi…- Ginny se quedó en silencio mientras observaba como Hermione con cuidado se tomaba en cabello en un rodete y se arremangaba con cuidado las mangas de su fino vestido.

- Mira hacia otro lado si no quieres ver algo… bueno…- Ginny sonrió negando con la cabeza, pero a diversión de Hermione, la chica bajo la vista a sus pies. Unos instantes después la menor de los Weasley percibió como una magia diferente se superponía a la suya y tomaba el control del cuerpo que ella mantenía suspendido. Con cautela levanto los ojos para ver a Malfoy cubierto con una enorme toalla allí donde sus partes nobles deberían estar.- Ya puedes irte Ginny, gracias…- habló su amiga con calma mientras el cuerpo de Draco pasó a su lado en dirección al cuarto de baño siendo guiado por la varita de Hermione-... bueno a menos que quieras ayudarme…-

- Paso, muchas gracias…- contestó ella con determinación.- haré algo mejor y realmente útil, cambiaré la ropa de su cama…- se ofreció ella con un suspiro.

- ¡Gracias Ginny, por favor utiliza las sábanas que trajo Narcisa ayer, Draco es alérgico a las fibras de algodón mágico egipcio, y mientras no pueda tomar su poción tendrá que usar las de seda muggle!.-

- ¡¿es en serio?! ¡alérgico a las fibras naturales mágicas!- Ginny sonrió estupefacta.

- Ya te lo dije… Draco es más de lo que todos creen, tampoco puede comer regaliz sin que se hinche como una bludger, en cambio es adicto al chocolate muggle con almendras...- Ginny oía desde su lugar mientras acondicionaba y esterilizaba el colchón de la cama con una sonrisa en los labios, no podía creer lo que su amiga le decía, era como si hablase de una persona completamente desconocida. Unos minutos después y luego de que el ruido de la regadera cesara, Hermione salió del cuarto de baño con un Draco completamente bañado y aseado flotando tras ella.

- Abriré un poco la ventana para que entre un poco de aire a este lugar…- asevero Ginny yendo a correr por completo las gruesas cortinas que cubrían los ventanales y dejando que la luz bañara la habitación entibiándola en el acto.

- Gracias… Draco te lo agradece…-

- Bien… atención todos… -Habló Hermione una vez que todo ya estaba dispuesto- esto es en realidad muy simple si solamente se limitan a cumplir con su parte, no debo recordarles que estamos tratando con una magia sumamente peligrosa, el círculo que se ha trazado en torno a Draco evitará que "sea lo que sea" que está dentro de él, ataque a alguien, si el círculo llegase a debilitarse, será tarea de Luna y Harry recomponerlo como practicamos, si el círculo se rompe y Harry y Luna fallan, Severus, Thius, El señor Weasley y Minerva mantendrán el segundo contenedor alrededor de esta habitación… si el segundo plan falla, Bill sellará la casa con el hechizo que Salazar le enseñó… los demás serán refuerzos y estarán bajo su mando en caso de emergencia. Nadie podrá entrar al círculo hasta que las puertas principales se abran por completo, entiendan esto, él círculo esta creado para que lo que sea que este dentro no salga, sin embargo los que están fuera podrán entrar sin complicación ya sea físicamente o lanzando hechizos; por ello Nott y Blaise se quedarán como refuerzos.

- ¿Por qué se quedan esos dos y yo no?- agregó Ron con indignación apuntando a Theo y a Blaise. Más cuando Hermione iba a responder, la voz de Harry hizo que todos se quedaran helados.

- Porque eres inútil aquí Ron, tu magia aunque es buena, no es fuerte y se debilita con facilidad, tus dones de conjurador son deficientes y solo nos traerías problemas, eres es eslabón más débil entre nosotros por tu temperamento explosivo e impulsivo, te dejas dominar por las emociones… dime tú ahora, qué derecho tienes para estar aquí…- Hermione se quedó petrificada en su lugar mirando a Harry el cual ajustaba su guante de cuero en su muñeca con seriedad sin mirar a Ron a la cara, este último con las orejas rojas solo movió su mandíbula como masticando un par de maldiciones que jamás salieron de su boca.

- Ron…- trató de razonar ella con compresión.

- No es necesario Hermione ya capté la indirecta- y sin más el chico desapareció del lugar yendo a su puesto en el perímetro exterior del cuartel de la orden.

- Grandioso…- masculló ella por lo bajo, más ese no era el momento de preocuparse por peleas, además ella sabía el por qué detrás de las palabras de Harry, ridiculizar a Ron siempre fue una forma directa y efectiva de hacerlo replegarse en silencio, tal y como lo haría un cachorro regañado.

- Todos toméis vuestros sitios…- habló Salazar con voz apremiante.

- Buena idea…- dijo Hermione, a la vez que escucho la palabra buena suerte muchas veces antes de que todos salieran, más fue la mirada seria e imponente de Thius la que le dio el coraje que necesitaba, este asintió sutilmente en su dirección, Narcisa a su lado se acercó a ella en silencio y con un gesto suave le apretó las manos transmitiéndole todos aquellos sentimientos que jamás diría con palabras.

- Suerte querida, pase lo que pase… esteremos contigo- Aseveró la bruja para luego besar la mejilla pálida de Draco y seguir a Thius dispuesta a cooperar con el plan trazado. Las puertas del salón principal se cerraron con un ruido seco mientras Hermione y todos los presentes comenzaron a escuchar y sentir como una magia fuerte les rodeaba aislándoles del exterior. Dentro de la habitación a parte de ella y Draco solo quedaron Harry, Luna, Blaise, Theo y Salazar como líder del plan.

- ¿Qué le ordenaste a Bill Hermione?- Harry miró a Hermione con curiosidad.

- Él junto a Narcisa tienen la misión de imponer un perímetro de seguridad en esta ala de la mansión, ellos harán guardia ante cualquier intruso que quiera infiltrarse y matarán a cualquiera que intente salir sin que yo les de la señal correcta, debemos tomar todas las medidas necesarias, además están vigilando a Nagini, no sabemos si lo que está dentro de Draco puede saltar a otro huésped… o atacarnos- admitió ella con seriedad.

- Comprendo…- Harry miró a Luna la cual estaba recitando unos hechizos en murmullos casi inaudibles después de una instrucción de Salazar Slytherin.

- Repita después de mi señor Potter…- Harry volvió su mirada a la silueta semi corpórea de del mago el cual se había situado frente a él.- debéis hechizaros a sí mismo, una protección adicional… en caso de necesitarla- Harry repitió unas extrañas palabras en un idioma extraño, de inmediato percibió como una magia poderosa se interponía entre él y el espacio que le rodeaba.

- ¿Este hechizo lo usó Malfoy?- preguntó él sin darse cuenta de sus palabras. El mago se arrepintió de inmediato al ver el rostro de su amiga.

- No… el uso otros medios… sin embargo no fueron suficientes…- contestó Salazar un tanto molesto. Harry se preguntó secretamente el porqué de su reacción.

- Draco no llevaba hechizos encima aquella vez por temor a que estos fueran detectados por la magia de Riddle…- Hermione sonrió suavemente.- tal vez si los hubiera llevado, no estaríamos en esta situación ahora…- aclaró ella con tristeza.

- No fue vuestra culpa querida…- la voz grave pero amable del fundador de la casa de las serpientes sorprendió a Harry.

- Tampoco la suya… mi señor…- en ese instante Harry comprendió la seriedad en los gestos del mago, la palabra "culpabilidad" vino a su mente de inmediato.

- Bien entrad al círculo Hermione…- Habló Salazar a la vez que Blaise se adelantó de su lugar en una esquina y asintió al fundador dándole a entender que estaba preparado.- Señor Potter, señorita Lovegood….- ambos chicos levantaron sus varitas y con voz firme y segura cerraron el círculo mágico.- Señor Zabinni usted levantará el hechizo que lanzó el día que llegamos, he realizado cambios para evitar que tanto usted como yo podamos caer bajo sus efectos, mi magia suplirá la suya en caso de ser necesario, para ello debéis entregaros vuestra conciencia a mí, a través su magia llevaré a cabo el hechizo.

- Entendido…- respondió Blaise mientras el mago ralentizaba su respiración con suma concentración.

- Apenas eso suceda y a mi señal el señor Potter hará el encantamiento de anclaje a la conciencia de la señorita Granger… debéis estar atento para no perderla antes de que la maldición también os cubra a ella…- aseveró el fundador con ahínco.

- ¿Luego qué?- preguntó Harry tenso.

- Debes esperar hasta que yo te diga…- habló Hermione aun de pie al borde del círculo.

- ¿Cómo sabré que debo traerte de vuelta?- preguntó Harry el cual estaba mortalmente serio.

- Créeme, lo sabrás Harry…- Hermione se acercó a su amigo y levantó una mano tocando superficialmente el escudo invisible que se interponía entre ellos- Confío en ti Harry… podrás hacerlo… lo sé…- susurró.

- Hermione… tomad vuestro lugar…- ordenó Salazar Slytherin mientras seguía con la vista la silueta de la bruja mientras ésta se acomodarse al lado de la figura inmóvil de Draco, con sentimiento ella tomó su mano y soltó el aire que permanecía atrapado en sus pulmones, apretando la varita en su otra mano mientras cerraba los ojos con concentración.

- Ya estoy lista…- habló ella sin mirar a su amigos los cuales rodearon el círculo y permanecieron preparados.

- No olvides que lo que es real Hermione… sea lo que sea que veas… no es real…- las palabras de Nott helaron el ya tenso ambiente circundante, más Hermione no respondió solo se quedó viendo fijamente a Theo el cual se había colocado estratégicamente al costado de la cama de Draco.

- Bien… señor Zabinni…- habló Salazar a lo que sin dudar Blaise solo cerró los ojos relajando cada músculo de su cuerpo. Salazar puso una mano en el hombro de Zabinni listo para intervenir.

- Comenzaré…- sentencio el chico mirando a Luna la cual a su lado preparada asintió en su dirección dándole fuerzas. Todos fueron testigos de cómo Salazar Slytherin tomó posesión de Zabinni sin una sola traba de resistencia, entrando en posesión de su cuerpo físico en cosa de un segundo, era sorprendente de ver, sin embargo lo más inquietante fue escuchar las voces de ambos magos mezcladas en una sola, saliendo por la boca del chico.- Cerrad los ojos y entregaos Hermione… -susurró Salazar-Blaise, tomando aire y mirando a Harry de soslayo, no era necesario hablar para saber exactamente lo que el fundador quiso decirle. Harry automáticamente levantó su varita y concentrando todos sus sentidos apunto directamente al corazón de Hermione preparado, la voz conjunta de Blaise y Salazar hizo que Harry sintiera escalofríos.- "nexum anima fluctum, quod binae mentes sint unum"(abriros vinculo del alma, que dos mentes sean uno").

Fue como caer en un océano tranquilo y calmo, como flotar en el cielo infinito sin sentir el dolor ni la fatiga, fue como tocar el paraíso con las manos… cuando abrió los ojos, sintió que su alma se dividía de forma extraña, podía ver dos realidades diferentes, como si fueran dos viejas películas muggles proyectadas a la vez, en una de ellas, sus padres le saludaban con amor llamándola con infinita dulzura, mientras que en la otra Draco estaba tonteando con Harry cerca del lago negro enfocando sus burlas en un Ron demasiado bien peinado y estirado tratando de ponerse de pie luego de haberse caído al agua.

Ella lo comprendió de inmediato, la maldición también la estaba afectando pero de manera parcial, no había dolor alguno, si sufrimiento… solo había… un vacío sin forma y sin sentido… ella veía dos realidades debido al alma de Draco dentro de sí, lo comprendió al instante, más por ese mismo motivo sabía exactamente dónde dirigirse, cerró los ojos cuando una luz cegadora la invadió rodeándola por completo, más cuando pudo volver a abrirlos, casi se cae de espaldas debido a la impresión que se llevó, una emoción indescriptible la invadió cuando se vio frente a un enorme espejo de la que fue alguna vez su sala común en la Torre de Gryffindor, allí estaba ella en sus años de colegio, mucho más joven e inexperta… y vestida para un baile.

- Te ves bien…- una voz conocida y añorada la hizo voltearse de inmediato- ¡Lo siento! No quise asustarte Granger- Draco venía bajando por las escaleras de caracol vestido con impecable y el cabello desordenado. En su rostro había una mueca extraña y en sus ojos una mirada cálida. Sin pensarlo ella corrió a su encuentro tropezando por un par de escobas tiradas y pergaminos viejos.

- ¡Draco soy yo Hermione! ¡Merlín debes volver conmigo ahora! Vine a buscarte…- dijo ella desesperada mientras corría en su dirección y le abrazaba por la cintura. Por unos segundos Draco la observó con detenimiento y algo que ella pudo identificar como reconocimiento, sin embargo esto duró tan solo unos instantes antes de que todo se volviera aún más extraño.

- ¡Por Morgana que te metiste! ¿Harry te dio esos chocolates raros que compró en Hogsmeade?...voy a matarlo… - Hermione pestañeo confundida por la reacción del chico.

- ¿Qué? ¿Harry? ¿de qué hablas?...- preguntó ella confundida.

- ¿¡Tú asno que le diste a Hermione!?- la bruja retrocedió impresionada cuando Harry venía bajando por la escalera detrás de Draco con las dos gemelas Patil abrazadas a su cintura tal y como un mafioso son sus chicas de turno.

- ¿Qué yo qué?- preguntó su amigo luciendo extraño en una pose conquistadora que ella jamás le había visto, más sorprendentemente aun, no usando sus viejas gafas… fue entonces que lo entendió…estaba dentro de su sueño, dentro del sueño de Draco… y dentro de él aparentemente Draco era un Gryffindor, Harry era su amigo y bueno ella…

- Granger está loca como una cabra… y tu dijiste que le ibas a dar esa… como sea…- Draco sonrió en su dirección con ternura.- Ven te llevaré a la enfermería, de seguro no querrás que Viktor te vea en esas condiciones en el baile, ustedes lo inauguran después de todo…-

- Hermione, estás para comerte preciosa, pero que sepas que esta vez yo no te hice nada, ahora Draco deja de alucinar y ve por Marrieta, lo pobre chica debe estar que arde porque aun estas aquí… y tú señorita rompecorazones ve por tu Búlgaro cabeza de piedra y disfruta tu noche- Hermione quiso reírse pero se contuvo apretando los labios con esfuerzo por no reventar a carcajadas.

- Estás demente, no la dejaré ir así al baile… y tú deberías acompañarme… eres su amigo después de todo…- le acribilló Draco con la mirada.

- Ya, pero estas señoritas están ansiosas por exhibirme y no tengo alma de privarlas de tal privilegio…- aseveró Harry mirando a las gemelas Patil con orgullo, Hermione rio por lo bajo al ver esta versión de su amigo en los sueños de Draco. – Además mi padre y Sirius vienen en representación del Ministerio ya sabes.

- Bien como sea, salúdame al señor Potter si no lo veo, y si vez a Krum, pues dile que su Valkiria esta indispuesta.- Aseveró Draco tomando a Hermione por los hombros mientras la conducía afuera.

- Con gusto, nos vemos chicos…- Harry agitó su mano mientras salía también por el retrato de la dama gorda y se perdía por la escalera rumbo al gran salón.

- Bien qué haré contigo…- Hermione miró a Draco con afecto.

- No harás nada ok, no iras con esa Marrieta… en cambio tú y yo daremos un paseo ¿te parece?…- propuso ella con cierta picardía. Draco la observó nuevamente con esa misma mirada que ella vio cuando el bajaba por las escaleras.

- Granger…- dijo finalmente suspirando con cansancio.

- Hermione… alguna vez fui Granger para ti, inclusive sangre sucia… pero ahora ya nunca más…- Hermione observó como las cejas de Draco se juntaron pensativamente. Por un segundo todo pareció detenerse, con asombro Hermione observó cómo una parte de la habitación parecía desteñirse de su colores volviéndose negra y percudida.

- ¿Qué fue lo que dijiste?...- preguntó él mirándola con esa mirada.

- Sígueme…- con delicadeza ella tomó su mano y lo guio por los pasillos de la escuela caminado a un paso lento y pausado, Draco se veía confundido pero por alguna razón no objeto absolutamente nada y se limitó a gozar aquel contacto con su mano y a disfrutar de su silenciosa compañía. Ambos se abrieron paso por entre los estudiantes, los cuales ante su aparición parecían confundidos e estupefactos, toda música paró, todas las miradas estaban sobre ellos… más un segundo después todo volvió a la normalidad, como si nada hubiese ocurrido.

- No tenías un baile al cual ir, Hermione... no creo que a Krum le guste verte paseándote con otro que no sea él- Draco parecía confundido, sus palabras no calzaban con su actitud.

- Draco, hace años que fui a ese baile, tú estabas en Slytherin y Pansy Parkinson fue tu pareja, no esa tal Marrieta…- dijo ella con seriedad mientras se detenían cerca de lago negro, el agua tocaba las orillas con un suave movimiento mientras una suave brisa acariciaba su rostro, a pesar de la nieve no había frio, al contrario, todo parecía perfecto y surreal.

- Mmm… y yo soy un Slytherin y mi padre un asesino- agregó él mirando en dirección a la Luna de esa noche que iluminaba todo con su caridad, Hermione vio la expresión solitaria y divertida en el rostro de Draco sintiendo consternación, el solo estaba jugando con ella.

- Tú eres un Mortífago y estas luchando para reivindicarte, ésta no es tu realidad, es un sueño… vine a buscarte, debes volver conmigo… tu madre te espera, debes salir de aquí o ambos moriremos…- inquirió ella con desesperación.

- Debes ver a Dumbledore….- dijo él como respuesta mientras emprendía el viaje de regreso al castillo.

- Albus está muerto, lo mató Snape para salvarte de Lord Voldemort… lo mató por que él mismo director se lo había pedido… no fue culpa de nadie y lo sabes….- Hermione miró como Draco se detenía y se enderezada en toda su altura mirando en dirección a la torre más alta del colegio.

- Lord Voldemort está muerto… James Potter y su esposa acabaron con él hace años, esa es mi realidad…- Hermione se sentía confundida.

- Harry es huérfano, él y tú no son amigos, siempre fueron enemigos, James y Lily Potter fueron asesinados… tú te convertiste en Mortífago a los 16 años para salvar a tu familia de sus garras…- la bruja parecía a punto de llorar.

- Granger…- habló Draco con voz cansada.

- Hermione, me llamaste por mi nombre cuando me diste tu primera sonrisa real, cuando me pediste una sola oportunidad… vuelve Draco, nada de lo que te rodea es verdadero… el mudo te espera y debes ayudarnos, no te dejes vencer por una mentira…- Hermione avanzó unos pasos acercándose para quedar justo frente e él, unos movimientos más bastaron para reducir el espacio que les separaba quedando a solo a unos centímetros de distancia.

- No…- Draco respiraba con dificultad, de pronto un dolor cruzó por la cabeza del chico el cual se inclinó sobre sí mismo jadeante…- no me hagas recordar más.- rogó con fervor, Hermione abrió los ojos con un atisbo de triunfo bailando en ellos.

- Draco observa…- La bruja apuntó con su dedo en dirección al castillo, allí todos los estudiantes les observaban sin expresión en sus rostros, tal y como si se tratase de cuerpos vacíos- No huyas… debes ser fuerte, no estás solo, yo estoy aquí… vine por ti… te hice una promesa Draco y te juro que la cumpliré…- dijo ella con determinación.

- Lo sé…- Hermione giró su cabeza en dirección a al mago el cual le sonreía con cansancio, mirándola con esa mirada. Una ráfaga de viento extraña les envolvió a ambos antes de que ella pudiera reaccionar, era una magia extraña y poderosa que descendía sobre ellos con violencia, más la voz de Draco gritando su nombre entre la ventisca la tranquilizó.- ¡No te sueltes Hermione!- alcanzó a distinguir ella entre el feroz viento sintiendo como la mano de Draco de cernía sobre la suya sosteniéndola con fuerza, cuando creyó que sus fuerzas le fallarían y que no podría seguir sujetándola por más tiempo todo se había detenido; asustaba abrió los ojos repentinamente encontrándose sobre una cama enorme de cobijas blancas y acogedoras, por la ventana abierta el ruido de las olas del mar romper en las rocas y el olor a agua salada refrescó sus sentidos desorientándola.

- Vuelve a dormir cariño… es temprano aun…- Hermione miró a su lado y unos mechones rubios sobresalían entre el mar de sabanas y cobijas esparcidas en la cama ella estaba ahora en piyamas y su cabello caía desordenado y en forma natural.

- Otro sueño…- pensó ella a la vez que colocaba uno de sus risos tras su oreja. Apretó los labios con nerviosismo ante lo que podría ver esta vez, más una voz conocida la hizo saltar de su sitio en el colchón.

- ¡Hermione, Draco el desayuno está servido!- era la inconfundible voz de Narcisa, proveniente de lo que parecía ser la planta baja de la casa, más la sorpresa fue aún mayor cuando un mar de risos rubios entró hecha un vendaval por la puerta de su habitación y saltó sin contemplaciones en la espalda de su compañero de lecho.

- ¡Papi despierta! ¡prometiste llevarme hoy a nadar bajo el mar!- Hermione se quedó sin aliento al ver a la niña, era la criatura más bella que ella hubiese visto jamás en la vida, como si fuese un ángel caído del cielo.

- Si Rosie sigue fracturando las costillas de papi, papi duda que podrá llevarla a nadar…- La voz ronca y adormilada de Draco a su lado la estremeció. Cuando se dio vuelta y apresó a la niña en un ataque fulminante de cosquillas, un nudo inmenso se formó en su garganta. El Draco de aquel sueño, no tenía la marca tenebrosa, no poseía cicatrices en su espalda ni rastro de secuelas de guerra en su cuerpo.

- ¡mami ayuda! ¡ayuda!- gritaba la niña mientras era víctima de los besos sofocantes de Draco en su pancita.- ¡pedir refuerzos no lograran salvarte de tu castigo Rose Malfoy!-

- ¿Madre has visto mi varita?- una voz distinta y suavemente masculina vino desde la puerta, allí un niño de unos 11 años de edad aproximadamente, miraba la escena sin inmutarse mientras con una mano se refregaba los ojos tratando de despejar el sueño.

- Ayer la dejaste cerca de la piscina hijo, viste si aún sigue ahí…- contestó Draco deteniendo su ataque y mirando al niño de ojos grises en el marco de la puerta.

- No padre… iré a ver… buenos días…- contestó el pequeño dándose la vuelta no sin antes esperar a su hermanita- Rosie, ven a terminar tu desayuno la abuela de enfadará contigo si no obedeces.

- ¡Ya voy!- exclamó la niña saltando de su sitio y escabulléndose de los brazos de su padre. Hermione en silencio se quedó mirando el lugar por donde segundos antes esos hermosos niños habían aparecido.

- Puedes regresar Hermione, el Horrocrux está escondido en el maldito orfanato e donde Riddle se crió… lo vi antes de caer bajo la maldición…la cueva es solo una prueba para saber su verdadera ubicación supongo que ese es el estilo del maldito…- Hermione estaba muda.

- ¿Draco eres tú?- Hermione casi saltó de su lugar al ver la sonrisa ladeada de él.

- Siempre fui yo…- Hermione lo observó y algo dentro de ella se aterró.

- ¿Qué es lo que está ocurriendo?- preguntó con preocupación. Más cuando iba a tocar su hombro para llamar la atención de Draco, este se abalanzó sobre ella apresándola contra la cama con el peso de su cuerpo, ella se quedó inmóvil debido a la sorpresa.

- Me alegro de que llegaras, quería despedirme de ti antes de que todo… termine- habló él descansado su cabeza en el hueco de su cuello.

- ¿Sabías que era yo?- preguntó ella viéndolo a los ojos.

- Lo supe a penas te vi mirándote en el espejo en la sala común… sentí tanto alivio… pensé por un instante que no se darían cuenta- contestó él aun sin moverse de su sitio.

- ¿Fingiste que no me reconociste?- preguntó ella anonadada.

- En parte… solo quería que vieras que aquí no estoy tan mal… solo eso… no tenía malas intenciones- Una sonrisa socarrona fue lo que Hermione vio cuando el mago levantó la cabeza.

- ¿De qué estás hablando?… no entiendo nada…- dijo ella con algo de miedo en la voz.

- Hermione no regresaré, deja de intentar que mi cuerpo resista, déjalo… déjalo así… déjame ir… es lo que quiero… ya sabes lo que necesitas saber, a mi déjame aquí…- Hermione lo miró impactada. No comprendía una sola palabra.

- Si eres tú, por qué… ¿¡por qué!?, Draco vine a buscarte, vine por ti ¿entiendes? No me iré si tú no te vas conmigo…- Hermione tomó el rostro del chico entre sus manos obligándolo a mirarla a los ojos más cuando se disponía a hacerlo Draco la besó tan profundamente que por un momento pensó que se ahogaría. Su boca se movía sobre la suya con una pasión y entrega que simplemente no pudo ni fue capaz de frenar aunque quisiera, sus manos viajaron por su espalda desnuda sintiendo la calidez y la suavidad de la piel de él contra la suya en un contacto tan íntimo que por un segundo sintió que se perdía a sí misma.

- Pues entonces quédate aquí conmigo…- habló él sobre sus labios suavemente- quédate por siempre conmigo… vive este sueño por la eternidad junto a mi… allá afuera solo nos espera la guerra, más sangre y sufrimiento… aquí solo estaremos tú y yo por siempre… sé que lo sientes dentro de ti, de la misma forma en que yo te siento en mí… ambos somos uno y lo sabes… no te engañes disfrazándolo con el deber… si salgo de este lugar jamás podré volver a tenerte… jamás podré volver a tocarte y poseerte, hacerte mía todas las noches… amanecer entre tus brazos… aquí, soy quien yo quiero y siempre quise ser, allá afuera solo seré lo que los demás creen que soy… para siempre… no quiero eso.-

- Draco…- Hermione lo miraba estupefacta.

- Dime… ¿qué es lo que tú deseas?… ¿vas a casarte con Weasley cuando la guerra termine? ¿volverás a su lado cuando dejes de ser una Malfoy? ¿Vas a darle hijos y una familia amorosa? ¿vas a olvidar que alguna vez te reclamé como mía? ¿Qué te entregaste mí? ¿quieres eso? O quieres lo que está aquí y ahora… mírame Hermione, me tienes para siempre, todo sería tuyo, nuestros hijos, ¿los viste? ¿No son lo más maravilloso que has visto?, escuchaste sus voces y su risa ¿acaso ese no es el paraíso?... -Hermione observó cómo dos lagrimas tristes resbalaban por los ojos de Draco- Aquí nadie podrá hacernos daño, aquí nadie puede llevarte y arrebatarte lejos de mi… aquí no existe el dolor… ni sufrimiento.-

- Draco… esto no es, ni será real jamás…- dijo ella con dificultad encontrando por fin las palabras que buscaba.

- ¡Lo sé!... no tienes que decírmelo… sé que no será real jamás…- Hermione pestañeó dándose cuenta de su error, más cuando iba a disculparse Draco la besó nuevamente con más pasión y deseo que la vez anterior, esta vez no pudo dejar de emitir un jadeo de placer cuando su boca descendió por su cuello y su pecho hasta llegar su vientre. Su cuerpo ardía en deseo temblando de ansiedad por que el contacto se profundizara.- Sé que jamás será una realidad.- Hermione se irguió con rabia tomando a Draco por sorpresa, en un movimiento lo tumbó a él de espaldas sentándose a horcajadas sobre él.

- Esto no es real Draco, pero esto si…- dijo ella inclinándose sobre él y rozando sus labios suavemente sobre los de él.

- No hagas eso… si no estás dispuesta a afrontar lo que viene después…- dijo él mirándola fijamente.

- Lo afronté allá afuera y que yo recuerde no me opuse jamás…- sentenció ella mirándolo con decisión.

- No quiero sexo Hermione, no si esa es tu excusa para que regrese, prefiero quedarme aquí hasta morir, si vuelvo… no será por eso…- dijo él con tristeza.

- ¿Entonces qué es lo que quieres Draco?- preguntó ella. El chico pareció dudar por unos segundos en los cuales logró sentarse y quedar a unos centímetros del rostro de ella.

- ¿Acaso no lo sabes?- El corazón de de la bruja bombeó con fuerza al observar sus ojos grises tristes a la vez que él extendía una caricia por su espina dorsal.- quiero amor Hermione, ese obsequio casi invaluable que solo algunos afortunados pueden llegar tener… quiero ser amado por alguien… sin peros… sin vergüenza… sin miedo. Algo dentro de ella vibró con esa declaración.- Aquí aunque es una mentira, lo poseo…¿Qué hay de malo en rendirme, eb bajar mi varita?... estoy tan… tan cansado…-

- Draco…- Hermione lo observó sin saber cómo responder.

- Tienes amor Draco… tu madre te ama, ella te necesita, si tú no vuelves ella morirá de dolor, cómo podré yo verle al rostro y decirle que no pude devolverle a su amado hijo…-

- Ella estará bien, ella tiene ahora a Thius, jamás estará sola, él la protegerá… como mi padre jamás pudo hacerlo… ella tiene amor… no necesita nada más… en cambio yo… dime… ¿Qué habrá para mí? ¿conformidad, aceptación?... ¿tu amistad?...- Draco acarició su cabello con delicadeza.

- No lo sé… no lo sé Draco, no sé qué será de ambos, el futuro aún no está decidido… pero hay algo de lo que si estoy segura, y ahora en este momento, esa certeza es lo más real que puedo sentir y eso es que no puedo seguir si tú no estarás ahí a mi lado… no puedo perderte ahora que nos hemos encontrado, eres parte de mi vida y no quiero que te apartes, nunca… jamás… ¿entiendes? ¡Dime egoísta o lo que quieras! y tendrás toda la razón, pero no puedo dejarte ir, pídeme lo que sea menos que te suelte… tienes un lugar en mi vida que nadie sustituirá… yo te ruego que no me dejes… te lo suplico…- Hermione ahogó un sollozo y sus lágrimas salieron de sus ojos hechas raudales. Draco cerró los ojos y besó la frente de la chica a la vez que la rodeaba con sus brazos.

- Eres una llorona…- susurró él en su oído sin soltarla.- si tanto quieres abandonar mi paraíso, pues nos iremos…- Hermione levantó la cabeza y miró a Draco a los ojos con emoción.-

- ¡oh Merlín!.- exclamó a la vez que veía cómo su entorno comenzaba a cambia caerse pedazos, la cama donde cómodamente estabas tendidos desapareció a sus pies, la habitación pareció disolverse a su alrededor siendo reemplazada por una ráfaga de energía negativa que hacía vibrar el aire de manera amenazadora.

- ¿Qué está pasando?- pregunto ella con miedo.

- Nada que yo no intuyera, espero que tengas un buen plan para salir de aquí, pues te advierto que no será fácil…- habló Draco con la mirada seria.

- Tengo refuerzos listos…- declaró ella comenzando a sentir un dolor indescriptible en su pecho.

- Resiste, ya se dio cuenta… no nos dejará ir sin dar la pelea- le susurró el mago tomándola por la cintura mientras miraba hacia un punto en dónde un cúmulo de escombros comenzaban a transformarse en un masa amorfa y de aspecto atemorizante. Hermione concentró su energía y desde lo más profundo de su subconsciente pudo encontrar aquel delgado puente que la conectaba con la realidad.

- ¡¿QUÉ DEMONIOS ESTA PASANDO?!- gritó Harry horrorizado al ver como el cuerpo de Draco y el de su amiga comenzaban a elevarse de sus camas sin razón aparente.

- Ha llegado el momento….-susurró Salazar aun en el cuerpo de Blaise.

- ¡Harry! ¡Harry!- el niño que vivió sintió como si una cuerda pesada tirara de su cuerpo hacia abajo, una energía poderosa intentaba abrirse paso a través de él tratando de salir, sin saber muy bien que hacer, él solo pudo llamar a su amiga con ansiedad.

- ¡HERMIONE!- gritó desesperado, todas las miradas de los presentes se volvieron a él de inmediato.

- ¡Debéis hacerlo ahora señor Potter!- habló Salazar con premura. Sin pensarlo dos veces Harry movió su varita y jaló de un hilo traslúcido que entraba directamente en el pecho de su amiga, una fuerza extraña y descomunal comenzó a ser extraída de Hermione a la vez que del cuerpo de Malfoy el cual estaba en sintonía con el de ella, comenzaba a manar una neblina oscura y siniestra. Harry sentía que sus fuerzas se agotaban a medida que más tiempo transcurría, si seguía así, su magia no resistiría por más tiempo, por ello y con un último esfuerzo jaló con fuerza rompiendo el lazo mágico que había creado. Al instante todo dentro del círculo de magia se transformó en una neblina oscura, obstaculizando su vista de lo que ocurría, con desesperación Harry llamó a su amiga mentalmente creyendo que lo había arruinado.

- ¡HERMIONE!- exclamó Theodore con angustia comenzando a caminar alrededor del círculo conteniéndose con todas sus fuerzas por penetrarlo. De un momento a otro los gritos estridentes de Malfoy petrificaron a todos.

- ¡DRACO!- gritó esta vez Hermione a la vez que Harry y los presentes veían cómo decenas de hechizos rebotaban dentro del círculo de magia en todas direcciones.

- ¡SAL DE AQUI!- A Harry se le heló la sangre escuchar la voz profunda y desesperada de Malfoy gritándole a Hermione.

- ¡NO VOY A DEJARTE!- gritó su amiga como respuesta.

- ¡ALEJATE!- de repente una silueta salió despedida del círculo de magia, Harry alcanzó a oír un depulso conjurado por la vos de Malfoy en el instante en que Hermione había sido sacada del círculo, su amiga jadeaba con dolor, tenía unos raspones en su rostro y los ojos anegados en lágrimas, Nott que estaba con el rostro crispado de miedo, corrió hacia ella y evitó que la chica volviera a ingresar al círculo.

- ¡SUELTAME ÉL ME NECESITA!- exclamó ella utilizando su fuerza y tratando de hechizar a Theo.

- ¡Es una batalla que debe vencer él, tú no puedes ayudarle!- gritó Nott apresándola entre sus brazos y conteniendo a la chica sin mostrar ninguna otra preocupación. Harry estupefacto por fin logró ver lo que sucedía, apenas Hermione salió expulsada del círculo, todo dentro de él se aclaró, allí en un rincón tambaleante y con sangre saliendo por la comisura de la boca estaba Malfoy mirando fijamente una sombra negra que se cernía sobre él tal y como un dementor. Lo que fueron las camas y las cobijas en donde antes habían estado recostados, yacían hecha pedazos por doquier. Aquella cosa negra golpeaba las paredes del círculo enloquecida tratando de escapar, Harry impactado y con los sentidos en alerta logró distinguir es la forma oscura un par de ojos rojos que miraban a Luna, Theo y luego a él para gruñirles con rabia y salvajismo, sin embargo, esos no fueron los ojos que más le atemorizaron, si los de Malfoy, este último a paso tambaleante se acercaba a la criatura con una mirada que sacaba escalofríos.

- Ya no tienes donde esconderte…- murmuró Draco con voz oscura. Harry atónito observó como un tatuaje antes invisible aparecía en el brazo de Malfoy y comenzaba a tomar una forma extraña de serpiente rompiendo su camisa en el proceso, se quedó sin aliento cuando sintió una magia sin precedentes manar del cuerpo del Mortifago un segundo después.

- ¡Deteneos ahora!- Exclamó Salazar con genuina alarma a través de la voz de Blaise, sin embargo, todo ocurrió muy rápido. Un jadeo doloroso de Hermione se escuchó del rincón en donde Theo la sostenía con todas sus fuerzas, su amiga se desvaneció en su lugar mientras se apretaba el pecho con dolor. Harry observó a Draco el cual con una mueca de sufrimiento soportó lo que parecía un dolor indescriptible mientras se llevaba una mano al mismo lugar que Hermione.

- ¡HARRY!- la voz de Luna le sacó de su sorpresa cuando se percató de que una especie de mano negra de la criatura estaba por romper el círculo en donde ella y Draco permanecían encerrados, él y Luna apuntaron a la línea en donde las runas casi estaban a punto de desaparecer, justo a tiempo y en el instante preciso en el cual una magia salvaje comenzó a destruir a la criatura que con desesperación se retorcía como una rata, emitiendo chillidos malignos y siendo quemada por la magia de Malfoy.

Fue cosa de unos segundos más para que una explosión terminara con todo, Harry salió disparado contra una muralla y Theo protegió a Hermione con su cuerpo mientras Luna se había agachado previendo la onda explosiva, todo era caos, polvo y humo por doquier, los cuadros de los antepasados de los Black que habían sido dejados en las paredes estaban incendiándose y sus ocupantes habían salido despavoridos a refugiarse en alguna otra pintura familiar, todo se había dañado a su alrededor, Harry levantó la cabeza y su mirada se posó en cada uno de los presentes, él único que parecía haber salido completamente ileso de aquella demostración de poder, era Blaise el cual con rostro de mármol, no tenía sobre su atuendo una solo mota de hollín, solo un instante después Salazar Slytherin abandonaba su posesión del cuerpo del mago y se volvía mirar a Hermione asintiendo en su dirección con expresión satisfecha. Solo hizo falta ese gesto para que su amiga se liberara de los brazos de Theo y corriera hacia la puerta abriéndola de par en par.

- ¡Thius, profesor!- les llamó ella gritando por el pasillo. Harry se levantó aturdido, mientras Luna estaba apagando las llamas más grandes con un aquamenti sin dejar de ver de reojo la situación en caso de batalla. Blaise ya recuperado y con un hechizo sencillo disipó el polvo y el humo que aun flotaba en el aire, fue solo en se momento en que Harry pudo verlo, Draco estaba de rodillas y mantenía la cabeza baja y los ojos cerrados, él con cautela se acercó al centro de la explosión lugar mismo en donde estaba el mago. Un ruido de pasos apresurados lo sacó de su análisis mientras Hermione jadeante llegó a su lado y se arrodilló frente a Draco con la respiración agitada debido al esfuerzo. Minerva dio un grito de sorpresa al ver el estado en el cual había quedado el salón de los Black, Harry se apartó un poco sorprendido cuando Thius y Snape se dirigieron raudos hacia Malfoy apuntándole con sus varitas al quemarropa.

- Joven Malfoy- le llamó Thius es estado de alerta máxima.

- Mataría…- todos se tensaron al oír aquellas palabras, eran claras a pesar de haber sido dichas en un susurro. No se oía un solo ruido a parte del rechinar de la madera quemada- mataría por un trago…- dijo el chico levantando la cabeza y encontrándose con el rostro de Hermione y el de Harry frente a él. - ¡Hey amigo! Me alegra que vinieras conmigo…- dijo Draco sonriéndole al niño que vivió con una mueca ladeada y una mirada sincera, Harry se quedó de piedra. Un segundo después el mago se desplomó hacia delante siendo atrapado por Snape el cual lo sostuvo antes de que el chico se golpeara contra el suelo.

- Harry…- la voz y los brazos de Hermione le sacaron de su impacto…- funcionó Harry… funcionó…- la emoción se su amiga le hizo comprender de una forma extraña que todo habían terminado y que habían salido victoriosos. Era una sensación extraña, no era reconfortante como el creyó que sería, si no… confusa, esto era con lo cual no sabía como lidiar.

- ¿Hermione estás bien?- preguntó el viéndola con detenimiento y tratando de recobrar un poco el control de sí mismo.

- Estoy bien, Draco me protegió lo que más pudo, no pensé que tendríamos que pelear, pensé que la maldición se disolvería a penas él me siguiera, no preví jamás que eso se transformara en un ente pensante, nos atacó apenas comenzaste a traerme devuelta, Draco sabía cómo hacerle frente, solo que necesitaba su varita.- la chica arrugó el entrecejo con enfado- No lo pensé, no creí que sería necesario, gracias a Merlín él supo qué hacer…-

- ¿Entonces cómo?- preguntó Harry sin entenderlo del todo.

- Él puede utilizar la magia sin varita, pero eso consume mucha de su energía vital… es por eso que yo no quería salir del círculo, él estaba muy débil… por un momento pensé que no lo lograría…- inquirió ella con voz angustiada- él de alguna manera siempre termina por hacer lo que le place…- Harry sonrió suavemente al ver la expresión de enfado y frustración de Hermione, esa era una Hermione conocida para él, ese gesto le bastó para recuperar algo de coherencia en los acontecimientos.

- Necesitamos llevarlo arriba, tal vez ahora las pociones curativas hagan efecto.- señaló Snape en el momento mismo en que el resto de la orden entraba a trompicones por la puerta, todos se quedaron mudos al ver el calibre de destrucción del salón.

- ¿Draco?- la voz de Narcisa rompió la tensión por un momento, la bruja miró a Hermione la cual aún se sostenía a medias del brazo de Harry, esta última sonrió en su dirección para luego bajar la vista al cuerpo durmiente de Draco. La bruja avanzó elegantemente y se inclinó sobre el cuerpo de su hijo acariciando su mejilla.

- Estará bien, solo está dormido…- indicó Snape respondiendo a las preguntas mudas de la bruja.

- Si es así, Thius y yo nos retiramos, no debemos abandonar por mucho tiempo nuestro hogar, Riddle podría enviar por nosotros…- dijo la bruja con el rostro serio e inexpresivo, solo Hermione pudo ver tras esa máscara inalterable, en los ojos de la bruja solo había paz y tranquilidad.

- Blaise les mantendrá informados…- indicó ella con voz tranquila, Narcisa la miró una fracción de segundo y asintió en su dirección sin abandonar su pose aristocrática, Hermione notó como Molly frunció los labios reprobatoriamente ante la actitud aparentemente lejana de Narcisa, pero ella bien sabía que esa actitud, no era otra más que una máscara para no demostrar su debilidad ante los demás, la misma fortaleza que ella aprendió de la bruja la misma templanza con la cual estaba hecho su hijo.

- Ya sabes que hacer cariño…- Thius acarició su cabello al tiempo que extendía su brazo aNarcisa y ambos desaparecían en ese mismo lugar.


Un quiebre a mi irrefrenable existencia para traerles un capítulo sin mucha acción pero necesario… ya se imaginan que pasará en el próximo… se acerca navidad en nuestro mundo así como también en los personajes de Historia de un Asesino.

En el próximo capítulo comienza la recta final de esta historia y el tercer arco, así que niñas desde ya empiecen a preparar sus pañuelos, sus botes de helado o sus barras de chocolate porque habrá mucha emoción.

Os adoro con el corazón!

Gracias a todas las amigas que me han apoyado y animado con sus palabras y reviews, por favor pidan por mí ya que se vienen procesos importantes en mi vida envíenme buenas vibras desde donde estén.

Para las amigas y amigos Mexicanos, bendiciones y fuerza por sus estudiantes desaparecidos, el mundo tiene sus ojos en ustedes.

EscarlataHoz.