Sasuke

—¡Espera un momento! ¿Qué crees que soy? ¡¿Partera?! —soltó mostrándose demasiado contrariada la chica de cabello rojo al ver a la pareja que acababa de llegar fuera de la guarida de Orochimaru.

Sasuke junto a Sakura habían llegado hasta allí ya que la pelirrosa había entrado en trabajo de parto en medio de la noche en el bosque. El azabache sabiendo que estaban algo lejos de la siguiente aldea, pensó y decidió llevar a su esposa a la guarida de Orochimaru ya que sabía que allí encontrarían a alguien quien ayudara. Fue una suerte que Karin, su ex compañera de equipo fuera la primera persona en ver.

—Karin —habló Sasuke haciendo desparecer su Susanoo en el cual se habían transportado más fácilmente hasta el lugar. La pelirrosa, ya con una barriga notable de nueve meses, apretaba la ropa de su esposo, dejaba salir quejidos de dolor y una notable capa de sudor adornaba su frente—. No hay tiempo, necesito tu ayuda. Mi esposa va a dar a luz ahora mismo.

—¿Tu esposa? —inquirió Karin mostrándose más confundida, sus ojos rojos viajaron del azabache hasta la pelirrosa que apenas y aguantaba los quejidos de dolor. Sasuke al ver que ella se demoraba en hablar, iba a decir algo, pero la chica pelirroja se adelantó—. Es… Está bien… —dijo con un tono dudoso, pero de inmediato su semblante cambió a uno serio—. Atenderé a tu… esposa… pero después me vas a tener que explicar qué diablos está ocurriendo aquí, ya que no estoy entendiendo nada. A-Ahora tráela ¡Vamos no te demores! —le ordenó ella caminando a la entrada invisible de la guarida y el azabache sintiendo un pequeño alivio por las palabras de Karin, volvió a activar una porción del Susanoo y cargo a su esposa con delicadeza.

—Estará todo bien, Sakura. Sólo aguanta un poco más —le dijo él y la pelirrosa asintió entre medio del gran dolor que sentía en sus caderas.

Cuando ingresaron la luz de luna se vio censurada, los largos y lúgubres pasillos eran únicamente iluminados por antorchas pegadas en las paredes. Sus pasos sordos eran, junto a los quejidos de Sakura, lo único que se escuchaba, después de seguir por unos minutos a Karin, ella se detuvo y abrió una ancha puerta y después le hizo una señal al pelinegro para que ingresara.

—Déjala en la cama, yo me alistare y vendré a verla —dijo la chica de lentes frunciendo el ceño y mirando aun desconcertada a la pareja, Sasuke no la culpó, era entendible que se mostrara así ya que nadie sabía de su matrimonio, menos de que iban a tener un bebé, ambos habían decidido mantenerlo en secreto por el momento.

Sasuke llevó a la muchacha a la cama de sábanas blancas y la recostó ahí con serenidad. Sakura con los ojos cerrados le pidió que no se fuera de su lado y el acató las palabras de ella sin problemas. Notando la habitación muy oscura, el azabache encendió las antorchas con su bola de fuego y quedando satisfecho con su esfuerzo, volvió a centrase en la muchacha.

—Sasu…Sasuke-kun —lo llamó ella apretando con fuerza las sabanas con ambas manos. El azabache llevó su mano hasta el cabello de ella y lo echó para atrás para despejar sus jades ojos.

—Estoy aquí —le dijo sin saber que más hacer. Jamás se había enfrentado a una situación así y le era extraño ver a su fuerte mujer tan vulnerable. Estaba demasiado preocupado, no sabía si el dolor que sentía Sakura era normal. Quería que ella dejara de sentir tanto dolor y que tanto la pelirrosa como el bebé estuvieran bien.

—Muy bien —la voz de Karin intervino en el lugar y observó a ambos mientras avanzaba—. Sasuke… ¿Cada cuánto minutos ha tenido las contracciones?

—Eh… —el nombrado no supo que responder.

—¿En qué momento empezó con trabajo de parto? —inquirió la pelirroja.

—A media noche —respondió él tratando de aclarar su mente y viendo como Sakura se relajaba en la cama, al parecer el dolor se había ido.

—Hmm. Ahora son las cinco de la mañana, las contracciones deben ser lejanas. Sasuke, te pido que salgas de la habitación ya que debo revisarla —le ordenó ella dejando indeciso al azabache, no quería apartarse de Sakura—. Vamos, vamos no le pasara nada, sólo debo revisarla.

—Hazlo, cariño… Estoy bien —le dijo Sakura con la voz débil. Uchiha ante eso no tuvo más remedio que hacerle caso, él no sabía nada de partos y lo más inteligente que podría hacer era no estorbar en esos momentos, ellas debían hablar.

—Entiendo, estaré afuera —dijo dándole un vistazo fugaz a su esposa y después salió de la estancia con su corazón al borde de un ataque.

Ya en el pasillo y con la puerta cerrada, Uchiha se dejó caer en el suelo apoyando su espalda en la pared contraria a la puerta. Trató de que su mente se despejara de todo pensamiento ya que había vivido muchas emociones por la noche. A su mente se vino el momento donde Sakura despertaba horas atrás diciéndole que el bebé ya estaba listo para nacer. Sasuke al escucharla se mostró sereno, pero la verdad era que por dentro estaba igual o más nervioso que ahora, ¿Qué podía hacer en una situación así? Habían planeado que el bebé naciera en Konoha y se dirigían hasta la aldea, pero al caer la noche descansaban y se despertaban mucho más tarde ya que su esposa necesitaba más descanso. Se sentía culpable, ella debía estar ahora mismo en su aldea y en un hospital que en la guarida de Orochimaru, si sólo no hubiese hecho caso a Sakura, la cual deseaba continuar con su viaje aun estando embarazada, ellos ahora mismo estarían en otra situación.

Los meses de embarazo fueron muy complicados ya que la pelirrosa tenía antojos tan repentinos y extraños que él debía encargarse de conseguir a como diera lugar. También tuvo que cuidar sus palabras ya que por cualquier cosa ella se ponía a llorar y para calmarla después era muy difícil. Pasaron varias dificultades, pero cada segundo a su lado y viendo como su bebé crecía lentamente en la barriga de su esposa, era algo impagable. Nunca se había imaginado vivir algo así, menos preocuparse tanto por alguien, pero ya no le importaba, menos le interesaba lo que le dijeran los demás. Sakura y su hijo eran los seres más importantes en su vida, incluso más importantes que su propia vida.

En el momento en que miraba la puerta seriamente, esperando que Karin atendiera a su esposa para poder ingresar nuevamente a la estancia. Sasuke recordó el momento donde ella le daba la noticia de que serían padres. Lo primero que sintió con esa noticia fue miedo, no miedo de no ser capaz de criar a un bebé, era miedo por el mundo donde nacería. Era verdad que ya el mal era muy poco, solamente ladrones o pequeñas organizaciones se iban por el camino oscuro y grandes villanos ya no existían, aun así no podía dejar de pensar en eso, no quería que un pequeño, su hijo o hija naciera en un mundo tan manchado, que viniera a sufrir en la cruel realidad que él a penas había soportado, pero cuando vio el rostro confundido y esperanzador de su esposa al no obtener respuesta de él, dejó ese sentir de lado para abrazarla. No podía negar que aún tenía mucho miedo, pero sabía que podrían salir adelante si estaban juntos.

—Sasuke… —Karin salió de la habitación interrumpiendo sus recuerdos y él se levantó de inmediato.

—¿Cómo está?

—Huh, por ahora bien. Aún no está preparada para dar a luz, pero seguirá con contracciones por unas horas. Su fuente ya se rompió… quédate con ella lo que queda de noche, ya en la mañana la vendré a ver nuevamente —le informó ella con el entrecejo fruncido.

—Bien —el azabache iba a ingresar a la habitación pero Karin lo atajó con sus manos. Miró por sobre su hombro y logró ver una expresión triste en el semblante de ella.

—¿Cuándo te casaste? —le preguntó con voz entristecida. Sasuke iba a responder pero un nuevo quejido de su esposa lo interrumpió provocando que este se zafara del agarre de Karin y caminara hasta donde Sakura.

—Sa… Sasuke-kun… —dijo la de ojos jades sonriéndole suavemente mientras aguantaba otra ola de dolor.

—Sakura ¿Estas bien?

—Perdona por preocuparte, cariño…. Estoy bien —habló ella sonriéndole y aguantando el dolor.

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Pasó toda la noche en vela cuidando a su esposa. Las contracciones eran a cada hora más fuertes y más acortadas en tiempo. Sakura aprovechaba a descansar los minutos en que no sentía dolor y le decía a Sasuke entre sueño que no se fuera de su lado. Cuando la mañana llegó, anqué ellos por estar bajo tierra no se dieron cuenta, Karin apareció en la habitación y los dos despiertos miraron a su dirección.

—La tengo que revisar otra vez, Sasuke… por favor sal —le pidió Karin ajustando sus lentes.

Otra vez afuera, Sasuke se mantuvo de pie caminando de un lado para otro, ahora se encontraba más preocupado, Sakura cada vez se quejaba más por el dolor y todo se demoraba mucho, ¿Cuánto tiempo más deberían esperar para que el bebé decidiera salir? ¿Cuánto tiempo más debería Sakura aguantar el dolor? Ya no quería verla más así, se sentía frustrado en no poder hacer nada para calmar su sufrimiento, sólo podía estar a su lado y apoyarla, pero más de eso no había nada.

Después de unos minutos en completa espera y ansia, Karin abrió la puerta y lo observó seriamente. Apretó su mandíbula en expectación a lo que saliera de sus labios.

—Sakura ya está lista para el parto, necesito que me ayudes. Este va a ser un labor complicado ya que ella se encuentra muy débil.

—¿Estará bien? —inquirió sintiendo un nudo en su garganta, más no demostró ninguna expresión en su rostro.

Karin esperó unos segundos ante esa respuesta dejando más intrigado al azabache.

—Depende si ella es fuerte, hare todo lo que este en mis manos para que los dos salgan bien. Ahora desinféctate la mano y sácate esa capa sucia, el bebé debe estar en un ambiente limpio y desinfectado. Ya preparé todo para su llegada.

El azabache entró e hizo lo que Karin le dijo. Sakura respiraba muy agitada sobre la cama aguantando las fuertes contracciones que eran peores. Ya estando listo, barrió la habitación con sus curiosos ojos y vio muchos paños blancos y una tina pequeña de plástico con agua tibia ¿Cuándo había metido todo eso Karin en la habitación? Como había estado tan nervioso no se percató, quizás fue en la noche o en algún momento aunque sinceramente no importaba, sólo estaba concentrado en su esposa y en que el momento tan ansiado había llegado.

—¿Saben de qué sexo será el bebé? —preguntó Karin arreglando los últimos detalles a la vez que el azabache acariciaba el rostro de su mujer.

—No. No quisimos saberlo —respondió él sin apartar sus ojos de los jades de ella.

—Bien. Entonces esto será todo una sorpresa. Sakura-san, ¿Estas lista?

—Huh…. S-Sí… Karin-san… dejo todo en tus manos —dijo la pelirrosa colocando una mueca de dolor en el rostro.

—Entonces… comencemos —anunció la pelirroja colocándose a los pies de la cama levantando las sabanas de las piernas de la Uchiha.

—Hmmm… ahhh… —gritó con mucho dolor Sakura al tener otra nueva contracción. Ya era el tiempo y no deberían demorarse más.

—Sakura-san, vas a tener que pujar todo lo que puedas, Sasuke… tu mantenla calmada y dale ánimos, este labor es muy difícil para una mujer.

—Sa… ¡Cariño! ¡Es-Esto duele demasiado! —dijo la pelirrosa al sentir la mano de él en su cabello.

—Lo sé, estoy contigo. Saldrá todo bien, eres fuerte —le expresó Sasuke tratando de no demostrar tanto su nerviosismo.

—A las tres, Sakura-san… 1, 2… ¡3! —ordenó Karin y Sakura comenzó con su labor de parto. Su voz quedaba atrapada en su garganta por la fuerza que hacía. Sasuke sintiendo un frío en su cuerpo y tensión en todos sus músculos no apartaba sus ojos de ella. Sakura al abrir los ojos lo observaba con dolor para después cerrarlos nuevamente para volver a pujar.

—Ahh…. Maldición… gh…. —se quejaba la pelirrosa a la vez que Karin volvía a hablarle para que hiciera más fuerza.

Después de unos largos e interminables minutos entre gritos y jadeos. Karin dijo que ya podía ver al bebé y le pidió a la pelirrosa que se esforzara más. Sasuke se lo repitió su mujer y ella asintió.

—¡Shānnarō! —gritó le pelirrosa con mucha fuerza aferrándose a la cama mientras el azabache enredaba su mano entre sus cabellos rosas para bridarle todo su apoyo.

El llanto de un bebé, de un ser muy pequeño y asustado invadió el lugar paralizando al azabache de inmediato. Vio cómo su esposa se dejaba caer en la cama muy cansada y el después desvió sus ojos a Karin quien tenía entre sus manos a un pequeño ser de escaso cabello negro envuelto en placenta y sangre, lloraba tan escandalosamente que llegó a sentir miedo de que tuviera dolor, pero al ver como la pelirroja se encargaba de cortar el cordón y de limpiar su piel con suaves mantas, el miedo desapareció.

—Felicidades. Es una niña —anunció Karin con emoción en sus palabras y él parpadeó perplejo… es una niña, es una niña, su bebé es una niña. Tenía una hija.

Karin acercó la pequeña al regazo de su madre y la acomodo ahí provocando que Sakura sonriera y acariciara de inmediato a su bebé.

—Hola, bebé… —dijo la pelirrosa soltando lágrimas de alegría y mostrando su dicha en su rostro. La pequeña se movía y lloraba moviendo sus extremidades para todos lados, no cabía duda que era alguien muy fuerte e inquieta—. Sasuke-kun… Es nuestra niña —lo llamó ella invitándolo a que la tocara.

El pelinegro se acercó con su mano temblando por la emoción, era increíble, algo inimaginable. Al tocar a la pequeña que lloraba sin parar, Sasuke sintió una corriente por todo su cuerpo, era tan pequeña, tan delicada que no sabía qué hacer, pero la mano de su esposa sobre la de él lo relajó y pudo acariciar con más desenvoltura a su bebé, la cual al sentir su toque dejó su llanto de inmediato para comenzar a dormir.

—Cariño… ¿Cuál será su nombre? —preguntó Sakura mostrándose muy feliz pero a la vez muy cansada.

Se quedó pensante. Nunca lo había admitido pero ya tenía un nombre en su mente por si su bebé llegaba a ser niña. Soltando un profundo suspiro él habló.

—Uchiha… Sarada Uchiha.

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Después de atender a Sakura y de bañar con ayuda de Karin a su pequeña, Sarada y Sakura se quedaron dormidas en nuevas mantas para recuperar fuerzas. Sasuke, el cual las miraba con cariño sentado a un costado de la habitación, suspiró sintiendo su cuerpo también cansado, pero no dormía ya que debía estar pendiente de ellas dos. A pesar de que todo había salido bien en el parto, Sasuke no quería dejar de vigilarlas.

—Te ves preocupado — lo miró Karin cruzándose de brazos después de unos instantes. Sasuke no dijo nada, permaneció en silencio mirando a las dos mujeres que reposaban plácidamente en la cama—. Ya te dije que estará bien, Sakura, sólo tiene que descansar —añadió la pelirroja al ver que él no reaccionaba a sus palabras.

—Lo sé —respondió él después de unos instantes cerrando los ojos para después ver a la chica de lentes.

—¡S-Si lo sabes, entonces deja de preocuparte! —chilló ella desviando su mirada mostrándose muy incómoda, pero después volvió a verlo con las cejas fruncidas—. Ahora creo que…—Karin no pudo terminar ya que el azabache se levantó y se acercó lentamente a ella— ¿Sa…Sasuke?

—Te lo agradezco —soltó el azabache con voz neutral.

—¿Po-Por qué?

—Por lo que has hecho. Atender a Sakura, ayudar a mi hija —dijo Sasuke mirándola fijamente. Karin permaneció congelada sin decir nada, era como si no asimilara esas palabras provenientes del Uchiha.

—No… No fue nada… —murmuró la chica desviando sus ojos.

—Fue demasiado, de verdad te lo agradezco —aseguró Sasuke con palabras genuinas—. También quiero disculparme por lo que te hice pasar en el pasado. Los utilice a ustedes como títeres para cumplir mis objetivos sin importarme nada, jamás los aprecie como camaradas… de verdad lamento todo eso —finalizó sin perder la calma. Sabía que le debía disculpas a ella como a los demás integrantes de su antiguo equipo.

Karin lo observó sorprendida, sus ojos escarlatas se humedecieron y trató de fingir que esas palabras no le habían llegado.

—¿Es… Estas siendo sincero? —preguntó ella de manera brusca.

—Soy sincero. De verdad lo siento —aseguró el azabache con grave voz.

—¡Maldición! —gruño ella viéndolo muy enojada—. Jamás me he negado a ti… No puedo hacerlo… Claro que te disculpo —le dijo Karin elevando su voz.

Sasuke asintió con la cabeza sintiéndose más aliviado por haber logrado la paz con ella. Karin seguía soltando lágrimas y lanzaba unas que otras maldiciones por dejar botar sus lágrimas.

—Si me hubiera dado cuenta antes de mis malos actos, a ustedes de verdad los hubiera considerado mis camaradas —dijo el azabache dándose la vuelta para acercarse a su esposa la cual seguía dormitando junto a su hija.

—Sasuke —lo llamó Karin provocando que el nombrado se detuviera y girara para enfrentar a su emisora—. Creo que ya lo sabes… pero…pero igualmente necesito decírtelo ya que es lo única forma en la que puedo estar tranquila —Karin se mostró intranquila y él espero pacientemente—. Yo te amé mucho… y tienes que saber que no me arrepiento del tiempo que estuve a tu lado como tu equipo. Eres alguien importante para mí así que por eso debes dejar de sentirte mal por el pasado. Debes continuar con tu vida y cuidar a tu familia. Tienes una linda hija… y un preciosa esposa ¡Debes protegerlas, o me enojare demasiado y no te perdonare! —finalizó ella en el momento que se quedó sin aire.

—Las protegeré con mi vida —dijo él y Karin sonrió.

Karin asintió, después le aconsejo a él que durmiera un poco y luego salió de la habitación.

El azabache se acercó a su esposa y acarició suavemente a cada una de ella.

Teniendo frente a él a las dos mujeres que más amaba en su vida, le nació el sentir ferviente de protegerlas, de cuidarlas por siempre, de ser alguien mucho mejor por ellas, de no apartarse de su lado. Él nuevamente después de muchos años y de muchas desgracias, volvía a tener una familia, algo que tiempo atrás jamás había pensado en tener, y esa era el sentir más bonito del mundo.

Tenía algo por lo que vivir, algo que proteger. Lo más sagrado en su vida… su nueva familia.

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Holaaa! ¿Cómo están? Al fin con una nueva actualización. Había pensado hacer este cap con la perspectiva de ambos, pero preferí dejárselo sólo a papá Sasuke.

Nos vemos en el siguiente del cual tengo que decir que será el ultimo de este lindo fic :c

Los amo!

Bye!