Tragó hondo antes de ingresar al pequeño salón en el que se encontraban también sus padres, los padres de Len, Luka y Gakupo, y por supuesto, Rin y Mikuo, todos esperando que firmaran esos papeles cuanto antes.

El día anterior Rin y Mikuo se habían visto bastante emocionados de ser los padrinos, y tal como Len lo había previsto, sería el turno de Rin de acompañarlos al juicio. Gakupo había arreglado todo con tal rapidez que el matrimonio se realizaría a primera hora de la mañana, gracias a un amigo que había accedido a casarlos. Le peli turquesa se observó de reojo en el reflejo de uno de los ventanales. Para ser sincera, jamás se habría imaginado que su matrimonio sería algo tan rápido y sencillo a juzgar por la simpleza de su vestido de tono celeste y su cabello atado en dos coletas. No lucia exactamente como debería lucir una novia, pero según Len era la novia más bella del mundo. Suspiró volteando hacia su madre, quien permanecía con Akari en brazos, junto a ella estaba Meiko con los gemelos. Al menos los más pequeños se veían muy bien.

El juez repasó todas las palabras que debía decir antes de llegar al momento en que les preguntaba si se aceptaban los unos a los otros, cosa que no le tomo mucho tiempo, ya que no alcanzó a terminar la oración antes de escuchar un "acepto" por parte de ambos jóvenes. Luego siguió la clásica firma de los novios y padrinos respectivos, y legalmente estuvieron casados con el documento que lo acreditaba.

-¡No puedo creer que después de tantos años finalmente te hayas casado con Len! –exclamó Rin abrazándola con emoción, recordando la época de niñas en que ambas soñaban con príncipes a caballo y miraban en menos a sus primos y hermanos –la Miku del pasado debe odiarte

-estoy segura de que sí –rió ella soltándose del firme abrazo en el que su mejor amiga la mantenía –ella siempre pensó que Len no era un chico genial

-vamos, ¡La Rin del pasado detestaba a Mikuo! Y mírala ahora –le murmuró al oído, riendo

-a propósito, ¿Cómo está Yukiko?

-¡Fuerte y hermosa como su madre! –Rin se alejo al mismo tiempo que Mikuo llegó para felicitarla por el matrimonio

-¿Estás feliz prima? –le preguntó luego de darle un beso en la mejilla

-claro, aunque para ser sincera no esperé nunca un matrimonio así

-¿Y crees que esto será todo? cuando se solucione el problema con Kaito, ¡Tendremos fiesta querida prima! ¡Y una linda boda en la que recorras la iglesia vestida de blanco! Es una promesa de padrino

-te lo tomas muy enserio Mikuo –bromeo riendo con suavidad –supongo que invitaras a los chicos ya que al parecer tú eres el encargado de organizar la fiesta

-ya que me suplicas, lo haré

-idiota –susurró entrecerrando los ojos. Len llegó de pronto y la beso con cariño, haciendo que Mikuo fingiera una tos y se alejara rápidamente –Len…

-estoy feliz Miku, somos marido y mujer hasta que la muerte nos separe –murmuró enseñándole la argolla de matrimonio –te juro que para la boda en la iglesia comparé anillos mejores

-me gusta este, es simple y bello

-tal como tú –la abrazó nuevamente, sin dejar de besarla –te amo Miku, y no sabes cuánto agradezco que tú me ames a mí

-¿Lo dudas? Eres lo mejor que me ha pasado en la vida además de Akari

-¿Listos para el juicio? –preguntó Gakupo apareciendo de la nada con aspecto fantasmal que le provoco escalofríos a Miku. El peli morado traía en sus manos el acta de matrimonio

-listos…

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-¿Lista para despedirte de tu querida hija?

Esa fue la pregunta que la recibió apenas puso un pie dentro del tribunal. Len seguía afuera junto a Rin y Akari, mientras que Gakupo había ido a entregar el certificado de matrimonio a… ¡Ya ni recordaba quien era ese sujeto! Dio un suspiro y optó por ignorar al peli azul, quien frunció el ceño al notar la poca importancia que le dio la joven.

No caería en sus provocaciones, no… no y no. En ese momento se sentía asustada, eso lo admitía, pero no le daría más oportunidades para desprestigiarla delante de todos, no cuando era su hija lo que estaba en riesgo de perder.

El juicio se inicio varios minutos después, y ya era el todo o nada, se estaban jugando su última carta y ahora todo dependía de los jueces.

-antes que nada, permítanme informarles que desde ahora la joven Miku Hatsune es legalmente dueña de la mitad de los bienes del señor Kagamine –habló Gakupo con un dejo de burla en su voz, volteando hacia el abogado de Kaito –puesto que su matrimonio se llevó a cabo esta mañana, y los jueces ya cuentan con las pruebas correspondientes de que no miento… -una sonrisa victoriosa salió de sus labios al ver el gesto de desagrado que puso ese hombre tan molesto. Luego llamó a Kaito para interrogarlo, siendo esa su última opción

-¿Qué significa que se hayan casado? –le preguntó Kaito a su abogado antes de colocarse de pie

-significa que Miku tiene el dinero suficiente para criar sola a mínimo 10 hijos, lo que destruye la base de nuestra demanda –el peli azul maldijo por lo bajo antes de salir.

-buenas tardes señor Shion…

-dejémonos de cortesías baratas

-bueno, si usted lo dice… -respiró hondo antes de continuar –háblenos de la relación que mantuvo con la madre de su hija

-fuimos novios por unos pocos meses, nada demasiado serio, sólo eso

-¿Nada serio? La joven tuvo una hija suya… -al ver que no dijo nada, Gakupo decidió continuar -¿Cuándo termino esa relación?

-cuando me dijo que estaba embarazada…

-¿Cómo reacciono usted en ese momento?

-le grité, le dije que abortara, que yo pagaría si era necesario, pero tener un hijo no estaba en mis planes en ese momento, nunca hubiera deseado ser padre

-¿Entonces porqué demando la tuición de la menor?

-¡Lo hice para destruirla! –Explotó de pronto el joven –no quiso volver conmigo cuando se lo propuse, solo quería estar con ese idiota, poco y nada me importa esa niña, ¡Solo quería que Miku sufriera! Por mí que hubiera abortado, todo hubiera salido bien si no hubiesen decidido casarse, malditos… -Gakupo lo observó con incredulidad, ese chico había sido mejor de lo que esperaba, les había contado todo con tanta facilidad, sin embargo, algo en él lo hacía sentir temor, por lo que decidió pedir una orden de alejamiento, para evitar que pudiera acercarse a Miku o Len.

Luego de una serie de palabrerías a las que ni Len ni Miku pusieron atención, los jueces se reunieron para discutir el veredicto en cuanto a la tuición. Pasó cerca de media hora antes de que volvieran a entrar al tribunal para dar el veredicto, minutos que para Miku se hicieron realmente eternos.

-se dictamina que la tuición completa de la menor Akari Kagamine sigue perteneciendo a la madre, Miku Hatsune, por lo que la demanda del joven Kaito Shion es rechazada. Además, los jueces han ordenado una orden de alejamiento total para el demandante, por un mínimo de 10 años, ya que se ha catalogado como un eminente riesgo para la menor y su madre, de ser infringida esa orden, se recurrirá al arresto del señor Shion, sin más que decir, se da por finalizado el juicio.

-¡Sí! ¡En tu cara idiota! –el emocionado grito de Rin llamó la atención de todos los asistentes, por lo que esta comenzó a disculparse una y otra vez, sin soltara Akari mientras corría a abrazar a su mejor amiga –Akari-chan sigue con nosotras Miku, ¡Es genial!

-n-no puedo creer lo cerca que estuve de perderla –murmuró esta abrazando con fuerza a su hija

-te dije que nadie te la quitaría –se escuchó decir a Len –te lo prometí

-nunca debí desconfiar de ti…

-ya solo falta que Yukiko salga de la clínica y estaremos bien –celebró Rin, sin notar la mirada culpable que intercambiaron los otros dos. De pronto algo vino a la mente de la pelirrubia, quien se detuvo abruptamente –Len… aún no me has contado quién era esa mujer a la que echaste de mi habitación ese día

-¿Cómo lo recordaste?

-porque allí esta –los tres dirigieron su mirada hacia la peli naranja que se ocultaba tras un hombre que conversaba con uno de los jurados. Len maldijo entre dientes antes de darle una nueva mirada a la descarada mujer –entonces… ¿Me dirás porqué la odias?

-te lo diré cuando estemos en casa –suspiró arrastrando a sus 3 mujeres fuera de aquel lugar. Tenía la intención de llevárselas rápidamente, pero su padre lo detuvo en la salida, estropeando su perfecta huida.

-Len…

-padre, ahora no es un buen momento como para fingir que todo va bien entre nosotros, además debemos irnos de inmediato, Akari tiene hambre

-Len, ¿De qué hablas? Acabo de darle su biberón –lo contradijo su gemela cruzándose de brazos mientras le daba una retadora mirada a él y a su padre -¿Me dirás quién es esa mujer y porqué escapas de ella?

-soy tu madre –se escucho la voz de la mujer a espaldas de la pelirrubia, quien parpadeo perpleja antes de voltear mecánicamente

-¿Qué?

-lo que escuchaste Rin… nuestra madre nunca estuvo muerta… es por eso que Meiko se separó de este tipo –su hermana negó frenéticamente, alejándose de ellos

-mamá está muerta… ¡Muerta y enterrada muchos metros bajo tierra! Y así va a seguir

-Rin, hija…

-¡Tú no eres mi madre, maldita sea! ¿Papá, cómo pudiste engañarnos así todos estos años? ¿No crees que merecíamos la verdad? ¡Meiko nos crió pensando que esta mujer estaba muerta!

-Rin… Len, merecemos al menos una oportunidad… ya perdí a la mujer que más he amado en la vida gracias a esta mentira… me refiero a Meiko

-gracias por el cumplido –masculló Sara molesta

-chicos, creo que todos merecemos una oportunidad en la vida –murmuró Miku, a sabiendas de que ese par jamás le haría caso a sus padres. Akari balbuceo algo jalando el largo cabello de la peli turquesa antes de indicar con divertidos gestos que quería que su padre la tomara en brazos, cosa que Len hizo rápidamente –ustedes me dieron una oportunidad para entrar a su casa cuando no tenía a dónde ir, Len, me diste la oportunidad de formar una familia… le dieron la oportunidad a Meiko de ser su madre y criarlos… denle la oportunidad a ellos de defenderse

Len chasqueó la lengua hastiado, asintiendo en silencio antes de dar media vuelta y avanzar en dirección a su coche, seguido de su hermana y su novia. Los escucharían solo porque era Miku quien les había pedido que lo hicieran, no porque quisieran hacerlo realmente.

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La pequeña peli turquesa hizo un tierno puchero antes de extenderle los brazos a su madre, quien negó en silencio mientras ordenaba la habitación. Tenía muchas cosas que hacer en esa casa, pero había decidido darle a los Kagamine la privacidad de hablar sin ella en medio, aun cuando eso implicara quedarse encerrada en la habitación de Akari viéndola hacer divertidas muecas de disgusto por tener que permanecer en su cuna.

-Akari… estas cerca de cumplir un año, ya camina de una vez… -le murmuró sentándose frente a ella

-aga bubu –fue la respuesta de su hija mientras se llevaba un juguete a la boca, riendo animadamente

-eso no es comida, es un juguete, va en tus manos, no en tu boca Akari –la niña frunció el ceño, tirando el juguete al piso al notar el horrible sabor de este. Miku sonrió, tomando la pequeña mano de su hija entre las suyas. Akari rió, tratando de llevársela a la boca también –si sigues comiendo tanto ningún chico se fijara en ti después niña…

-memi mumu pu

-claro, por ahora eso no importa, eres una bebé y te llevaras a la boca todo lo que ocupe un espacio, ¿Verdad pequeña? –se quitó un mechón turquesa de la cara antes de colocarse de pie y recoger el juguete que su hija había lanzado al suelo

-¿Enserio crees que Akari te entiende? –preguntó Mikuo en tono burlón, manteniéndose apoyado en el marco de la puerta

-¡Mikuo! ¡No te sentí llegar!

-claro que no, estabas ocupada discutiendo con Akari –rió el peli turquesa tomando a la niña en brazos -¿Crees que te entiende?

-no sé, pero hablarles los vuelve inteligente…

-¿En qué te basas para decir eso?

-bueno… Meiko le hablaba mucho a Len, mientras que a Rin le daba juguetes y decía cosas sin sentido

-buen punto… hablando de esos dos… ¿Quién es la mujer con la que están allá abajo?

-es su madre…

-¿Qué? ¿No estaba muerta?

-¿Por qué crees que están tan enfadados? ¿Pudiste escuchar algo cuando entraste?

-bueno, al ver la mirada asesina de Rin, opté por proteger mi integridad física desapareciendo rápidamente de allí

-me gustaría saber qué está pasando, pero no quiero interrumpir

-ya te lo dirán luego, señora de Kagamine –Miku sonrió ladinamente al escucharlo, dejando el juguete dentro de la cuna de Akari –entonces… ¿Cuándo será la fiesta?