Los personajes no son míos. Solo la historia lo es ¡Te odio Meyer! ¡Porque ha creado a Hombres/Vampiros/Lobos tan irresistible! ¡Yo también quiero uno!... A ti también te odio Bella Swan


Bella Pov

Trate de ignorar los comentarios, pero aun así sentía como mis mejillas se encendían adoptando un molesto color carmesí. Aun no entendía como luego de tanto tiempo de conocer a la abuela seguía contándole mis secretos, secretos que pretendía ella mantuviera ocultos durante lo que dure su vida.

Mordí el sándwich de pollo que ella había hecho un poco antes de volver a interrogar a Edward con preguntas vergonzosas. Trate de forzarme a tragar, observando cómo los penetrantes ojos verdes me observaban en busca de ayuda.

Me encogí de hombros.

No me consideraba un apersona cobarde, bueno, al menos no lo hacía en cuanto no se tratara de enfrentarme a la madre Charlie. Y es que nadie podría culparme, esa mujer era el mismísimo demonio en cuanto se lo proponía. Marie Elizabeth Swan, era si lugar a dudas, la némesis de la típica imagen de abuelita tierna y comprensiva, por el contrario, los años de vejez solo le había servido para perfeccionar sus tácticas de manipulación emocional, extender su vocabulario de palabrotas y ser aun mas autosuficiente y tozuda que cualquier otra persona que haya conocido a lo lardo de mi vida.

Maldije una y otra vez en mi fuero interno. Estaba casi segura que aquellas preguntas de parte de nona, solo era una manera de vengarse por los daños emocionales que había sufrido su nieto en mis manos; Y es que hasta yo sé que me había pasado al cortarle el cabello a Emmett, pero en mi defensa, debía agregar que en un principio, el corte irregular le quedaba horrible, pero en cuanto tome la cortadora de cabellos de Charlie, para intentar arreglar aquella abominación de corte, el magnífico corte rapado le había quedado a la perfección.

Seh. Me veía un futuro como peluquera…

— Entonces, deben de saber que el condón es esencial para…

Volví a dejar de escuchar la clases de educación sexual dadas por aquella mujer de melena blanca. Me tome unos míseros minutos en observar las reacciones de todos. Emmett, pese a encontrarse compungido por su nuevo (Y magnifico) corte de cabello, observaba alternativamente a Rose y a la abuela con socarronería. Evite rodar los ojos. Solo para la abuela Marie era desconocido que su dulce principito había sido desflorado desde el inicio de su adolescencia.

Gire mi rostro hacia en donde se encontraban unos abrumados Jasper y Alice. Al parecer a ambos les parecía demasiados vergonzoso el escuchar semejantes consejos. Edward y yo, por el contrario, nos encontrábamos tranquilos hasta que…

— Por ello es eficaz. ¿Por qué tú, y mi hermosa nieta utilizan condones, verdad? ¿No quieres dejarla embarazada, no es así? — exacto. A ambos no nos importaba que mi abuela hablara de sexo, hasta que intentaba saber detalles sobre mi recién iniciada vida sexual junto a Edward. Al parecer, no quería que quedara embarazada, o aun peor, me contagiara de una enfermedad sexual por parte de Edward y su antigua inclinación a la continua promiscuidad. Me sonroje. Tal vez no deba de haberle dicho a la abuela Marie que Edward era un Casanova sin remedio.

Escuche como Edward tragaba saliva ruidosamente, intentando contestar aquella pregunta sin que ella pudiera utilizar su respuesta en su contra. Se removió incomodo, rodeando mis hombros con uno de sus brazos a la vez que una risilla ronca y nerviosa escapaba de sus labios. La abuela Marie lo observaba sin siquiera pestañar

— Yo… no… es…— suspiro — Nosotros… Jamás la dejaría embarazada. Nos protegemos

— Oh — una mueca de completa inocencia adornaba el rostro de la abuela Marie. Yo por mi parte, sentía mi rostro prenderse fuego. Genial. Ahora no solo mis amigas y mi madre sabían que no era virgen, sino que también lo sabía Jasper y Emmett, por lo que pronto Charlie lo sabría. Debía asegurarme de hacer que Emmett no viera otro amanecer — Acaso, ¿Quieres decir que no deseas tener nada serio con mi nieta? — Increpo con voz suave. — ¿Es que no has imaginado tener un futuro con ella?

— ¡Sí! ¡No! — exclamo Edward, volviendo a pasar la manos por su cabellos. Lo escuche suspirar con pesar. Esta plática no nos estaba beneficiando en absoluto — Lo que quiero decir es que Bella y yo, nosotros, no queremos dejar de protegernos para inducir un embarazo adolescente. Claro que he pensado en una vida junto a ella, con hijos, y una casa, pero no planeamos tener hijos hasta que sea el momento indicado — término de decir haciéndome sentir orgullosa de él y sus palabras.

— Bien. Bien. Eso está bien — aseguro ella sin más, haciendo un ademan de su mano en un intento de quitarle importancia a la respuesta ingeniosa de Edward

— Se vengara de esto — le susurre en el oído, dedicándole una sonrisa avergonzada. Él asintió, observándome, devolviendome el gesto sin más. Ambos nos encontrábamos incómodos en aquel lugar, y no solo se debía a que nuestra vida sexual y amorosa estaba siendo cruelmente juzgada, sino que también… Bueno, tal vez solo se debía a eso

— Lo sé. — susurro de regreso, besando rápidamente mi mejilla. Sonreí por ello — No le gusta perder, aunque ya debería de estar acostumbrado a ello. — entrecerré los ojos mientras fingía una momentánea demencia. Al parecer a Edward le parecía divertido compararme con mi abuela, pues según él, nos asemejábamos en distintos aspectos lo suficiente como para parece mellizas perdidas, excepto que una de nosotras tenía cuarenta años más que la otra

— Tonto — masculle por lo bajo, ganándome un pichado en las costillas de su parte. Reí, arrepintiéndome casi al instante. Éramos nuevamente el centro de atención de la sala, o más específicamente, de la abuela Swan.

Carraspeé nerviosa al ver como todos se encontraban en silencio solo observándonos. Diablos

Edward Pov

Gruñí.

Esto era inentendible e incluso podría considerarse inaceptable. No era normal que yo, Edward Anthony Cullen le callera mal a las ancianas. Era ilógico, un insulto para mí y todo lo que se consideraría medianamente normal. ¿No se suponía que las abuelitas me adoraban e incluso querían presentarme a sus nietas? Bueno, pues al parecer la abuela Swan parecía odiarme, y quería que su nieta se encontrara a más de dos condados de distancia.

Aun no entendía la forma de pensar de las mujeres Swan...

— Puta madre — exclame enojado, recordando el maldito toque de queda que Charlie le impuso a Bella al saberla ya iniciada en cuanto a vida sexual se refiere.

Puto Emmett.

El muy jodido disfrutaba verme implorándole por qué no me delatara ante Charlie. Tres días a tras él me había descubierto, junto con Rosalie, escabulléndome dentro de la habitación de Bella por el árbol que se encontraba fuera de la ventana de la habitación de su hermana

Era difícil.

Jodidamente difícil.

Aun recuerdo como en el comienzo de mi relación junto a Bella creí que todo seria más fácil, y así lo fue… hasta que la abuela Marie con ayuda de Charlie y Emmett se había complotado para fastidiarme la vida. Bien. Tampoco es como si fueran los malvados villanos de las novelas románticas, solo eran un poco… Molestos y sobreprotectores

Volví a acomodar la mochila sobre mi hombro. Lo que menos necesitaba era que en cuanto comenzara a escalar el maldito árbol, se me callera y dificultara mi infiltración dentro de la casa Swan.

Puse los ojos en blanco. Increíble. Sonaba igual que un inepto que jugaba a ser agente secreto. Volví a concentrarme en escalar el árbol, pisando en los lugares exactos, saltando cuidadosamente en algunas ocasiones, y abriendo la ventana de Bella para adentrarme a su habitación. Una vez dentro me deje llenar por el aroma natural que poseía aquella excéntrica habitación. Olía a ella

Sonreí satisfecho. Bella con sus travesuras había descubierto su "buena mano para la peluquería" tal y como aseguraba ella, yo sin embargo, le había agarrado cierto gusto al alpinismo, aunque estaba seguro que semejante gusto se iría en cuanto algún día una de las tantas ramas del ramas árbol se rompiera, y yo callera de él, al igual que un pequeña hoja; Solo que en mi caso me rompería más de un hueso

Espié a mí alrededor.

Nadie se encontraba en la habitación. Un poco molesto porque Bells no se encontrara allí, me recosté sobre su cama, suspirando cansado. El idiota que me había dicho que los noviazgos con amor eran sencillos, debía de morir en ese instante. Oh, si, por supuesto, el idiota que me lo dijo había sido mi padre, aunque claro, el no tuvo que reencarnar el papel del maldito Romeo, escalando hacia la ventana de su amada, arriesgándose a quebrarse un hueso. No. Por supuesto que no, el abuelo lo había dejado entrar por la puerta principal. Maldito suertudo

Escuche la puerta abrirse con rapidez y torpeza, por lo que no me moleste en mirar quien era, pues sabía que se trataba de Bella. Solo ella podía ser torpe hasta para abrir una puerta

— Te tardaste — me queje, palmeando uno de mis lados, invitándola a recostarse junto a mí. Sonreí al escucharla bufar enojada, sin embargo, solo pasaron pocos minutos para tenerla recostaba junto a mí, abrazándome. Bueno, después de todo, el fingir ser un mono, trepando aquel odioso árbol, valía del todo la pena

— Claro que me tarde. Emmett no dejaba de hacer bromas e insinuaciones mientras subía las escaleras. Debí amenazarlo para que se callara — refunfuño tal cual niña pequeña. Reí por lo bajo, colocándome de costado, para observarla con más comodidad

— Uh. Mi novia es ruda — me burle, depositando un beso en el tierno puchero que adornaba su rostro. Como respuesta me gane un fuerte golpe en el estomago que me dejo sin aire por breves momentos. Mi queja se vio interrumpida por unos labios que se posaban ansiosos sobre los míos. Sonreí internamente, haciendo la fuerza necesaria para colocar su cuerpo sobre el mío, rodeándole con mis brazos, comenzado a guiar un beso más pasional — Te extrañe, amor — susurre la pequeña separación que nos habíamos concedido para poder respirar. Ella me observo sonriente

— Sabia que me amabas — aseguro socarronamente. Rodé los ojos. Hacía dos días que no la veía debido al jodido feriado seguido de un fin de semana, y lo único que conseguía de su parte era una respuesta socarrona. Bufe a lo que ella rió — Yo también te extrañe. Me haces falta

— ¿En algún sentido en especial? — inquirí moviendo mis cejas de manera sugestiva. Ella volvió a golpearme entre un gruñido de enojo. Reí, apretando aun mas mi abrazo, pegándola más a mí, y aprovechando para depositar un beso en su barbilla. Entrecerré los ojos, aun pudiendo divisar el oculto chupetón en su blanco cuello. Acerque mis labios allí, decidido a volver a hacerle otro chupetón. Un golpe me detuvo en seco. Me queje teatralmente — Auch. Solo preguntaba

— Pues entonces deja de preguntar

— Dictadora — susurré por debajo esperando sabiendo que no me ollería. Un mirada envenenada y flameante de su parte, me hizo saber cuan equivocado estaba. Mierda

— ¿Qué has dicho?

— Yo…

— Repítelo, idiota — y allí, fue cuando la común y cliché frase ˂˂ Salvado por la campana resonó en mi mente , aunque claro, en mi caso solo se trataba de una puerta, o más específicamente, unos golpes sobre la misma. Ambos nos quedamos congelados al ver como la persona que segundos antes había golpeado la puerta, ahora intentaba abrirla. Bendita sea Bella por haberle echado cerrojo

— Bella, hija, ábreme la puerta. Soy la abuela — gemí por lo bajo. Mi martirio personificado. Bells me observo, y, reaccionando aun más rápido que yo, se deshizo de mi agarre, poniéndose de pie a una velocidad casi imposible para ser ella. Me hizo seña con las manos para que imitara su acción; yo sin embargo fingí bostezar, comenzando a estirar cada uno de mis músculos aun sin levantarme. Otro golpe en mi estomago me hizo dejar de bromear. Gemí por lo bajo. Ese había sido más fuerte que el anterior — ¿Bella, estas bien?

— Eh… Si. Solo estoy cambiándome — rodé los ojos por lo obvia de su mentira. Inevitablemente ella apestaba para mentir. Me levante de la cama, comenzando a ser arrastrado por Bella hacia su armario — Ya término

— Oh, vamos, mi niña. — para ese entonces, yo ya me encontraba en el armario con la puerta cerrada en mis narices, aun con la imagen mental de mi novia quistándose la blusa, y estaba seguro que haría lo mismo con el jean. Volví a abrir las puertas del armario, confirmando mis sospechas. Solo se encontraba en ropa interior — No creo que vea nada que ya no he visto antes

— ¡Edward! — bramo ella de manera amenazadora, en apenas un murmullo. Le sonreí con inocencia — Métete dentro — ordeno, mientras un hermoso color rubí se apoderaba de sus mejillas a la vez que intentaba cubrir su sexy lencería negra.

— Oh, vamos — me queje — Estoy seguro que no veré nada de que no haya visto antes — asegure, repitiendo las palabras de Marie. Ella me fulmino con la mirada, lazándome la blusa que se había quitado, para luego ignorarme mientras que se colocaba un aun más sexy camisón que le quedaba demasiado corto. La observe embobado, ¿Por qué no usaba esos camisones cuando yo venía? Esa sería una buena recompensa por escalar aquel jodido árbol

— Te descubrirá — llorisqueo. Baje los hombros, rendido. Ella tenía razón. Rápido, y evitando que pudiera golpearme de nuevo, la tome por el camisón, obligándola a acercarse solo para robarle un beso. Me aleje de ella, cerrando la puerta de mi escondite, para así evitar que me golpee, o aun peor, seguir posponiendo el beso, lo cual solo lograría que Marie nos descubriera — ¿Qué sucede? — escuche que decía

Pero niña, ¿Qué hacías?

Nada. Me cambiaba para dormir

Tan temprano — inquirió Marie, casi con incredulidad. Mordí mis mejillas, evitando con todas mis fuerzas reír. Aquellas excusas eran patéticas, además, ya podía imaginarme el rostro de Bella al decirlas. Decía de parecer un tomate — ¿Acaso tienes fiebre? Estas muy agitada

Oh. Jodida. mierda. Esto era muy divertido

¡No! — Chillo Bella — Estoy bien, abuela, solo cansada. Hace poco acabo de romper varios dibujos, estaban horribles, y tu sabes cómo me pongo cuando las cosas no me salen bien — asentí de acuerdo con sus palabras. Ya había sido testigo de Bella y sus momentos de artista-loca susceptible a todo. Un sonido de entendimiento se dejo escuchar por parte de la abuela Swan. Bien. Al menos ahora tenía conciencia de que yo no había sido la única víctima de aquellos arrebatos de locura — Abuela, no es por ser grosera pero, ¿Por qué estás haciendo aquí?

Es una pregunta sencilla a decir verdad. Se que estas enojada porque tu padre y yo te protegemos que aquel mocoso guapo…

Se llama Edward, y es mi novio — volví a asentir. Si. Exacto. Su novio, no un mocoso guapo, aunque bueno, eso quiere decir que la abuela Swan también me consideraba guapo, como las demás mujeres mayores; Entonces, aun no entendía porque no me quería junto a su nieta. Carajo — Por lo que agradecería si dejaran de fastidiarnos, porque lo único que están logrando es cansarme

Lo sé cariño, lo escuche cuando se lo gritabas a tu padre y tu hermano — fruncí el ceño. Ella nunca me había dicho nada de una discusión, ¿Pero, porque? — Pero aun así, solo quiero que sepas que tu padre te protege de esa forma porque quiere lo mejor para ti, solo eso

Edward es lo mejor para mi

Solo hablas como una adolescente enamorada, cariño

¡Ugh! ¿Por qué se supone que actúan como unos lunáticos? ¡Solo tengo un novio al que amo, tuve sexo con él, y ya! ¿Acaso no todas las personas pasan por ese ciclo de la vida? — contuve la respiración con la patética idea de que la simple acción que significaba respirar me haría dejar de escuchar aquella conversación. Por un momento me sentí un asco al estar no solo escuchando a escondidas, sino también esperando a que continuaran hablando, sin embargo, solo debía recordar que no tenia de otra, porque, ¡Hey! No podía atravesar las paredes y salir de allí. Estaba atrapado en un maldito armario

Tu padre quiere lo mejor para ti, eres su niñita. Le cuesta saberte una mujer

¿Y que se supone que según él es lo mejor para mí? Y solo pregunto por qué, tu sabes, tal vez prefiera que me tatué, consuma drogas, o que incluso tenga actos suicidas, pero por supuesto sin tener sexo con Edward, ¡Seria un sacrilegio el tener sexo con alguien a quien amas y es tu novio! — escuche bufar a Bella, mientras una silla parecía ser arrastrada por el piso. Supongo que se había sentado

Es este momento, lo mejor para ti, es aceptar tu beca de arte en el instituto de Italia


Hola gente hermosa. Lo sé, algunas se preguntaras, ¿Qué demonios haces luego de tanto tiempo? Y pues bien, solo les puedo decir que he regresado, por lo que de antemano le pido disculpa por mi tardanza, pero como todas saben fuera de Fanfiction hay una vida, y dentro de dicha vida cada tanto hay problemas…

Para los que a través de algún Reviews o mensaje privado, me preguntaron si dejaría esta historia, quiero decirles que: No, no lo hare. Pese a que hace poco tuve un pequeño problemilla con una persona que hackeo mi cuenta y borro varias de mis historias, cosa que me hizo dudar de mi estadía en Fanfiction, he decidido continuar con todas mis historias, ya que no podía hacerle eso a las personas que si leen las historias, y no se dedican a joderle la vida a los demás. Bueno, ya esta, fuera de eso, espero haber respondido Alguna de sus dudas

Bueno, como ya han de saber, espero con ansias sus Reviews que son mi pago de cada día. Si tiene alguna recomendación, critica, amenaza o algo, solo escríbanla y yo me encargare de responderlas, o de implementar alguna de sus ideas dentro de la historias

Besos: Bella-Ragaza