Año 35 - Etérnamente inocente
Danel Strauss, 17 años
Distrito 7
"Éramos tan valientes, éramos tan valientes tu y yo que retamos al mismo diablo a atreverse algún día a separarnos. ¿Dónde fue todo eso a parar? ¿Cuándo se empezó a estropear?"
—¿Es algo que pasa a menudo? —pregunto mientras entramos al edificio presidencial.
—No que yo sepa —contesta Thierry, mi escolta—. De hecho yo también me sorprendí cuando el presidente me expresó su deseo de concertar una cita contigo. No sabes lo afortunado que eres.
Pero yo me siento intranquilo. Axel también interrogó a Thierry cuando anunció las razones por las que era necesario que nos quedáramos un día más en el Capitolio.
—Enhorabuena, vencedor —dice un Agente de la paz en el vestíbulo mientras la secretaria pone todo en orden.
—El presidente te recibirá en su jardín en la planta baja, al fondo a la derecha.
Thierry y yo somos escoltados por el Agente de la Paz armado con un fusil. Medidas de seguridad, aparentemente. Thierry conversa con él sobre mí y sobre eventos de los Juegos. También sobre mis otros compañeros tributos ahora muertos lo que me hace desear que ojalá no estuviera escuchando.
Otros dos Agentes de la Paz nos esperan en la puerta, pidiéndonos que nos sentemos y esperemos. Unos minutos después, uno de ellos recibe un mensaje por su auricular.
—Puedes pasar —dice mirándome—. Tú solo.
Thierry, que ya había hecho el ademán de levantarse se sienta de nuevo algo contrariado.
—Te esperaré aquí entonces Danel.
Hace unas semanas cuando me cosecharon juré que nada me detendría, y al salir de ahí pensé que ya nada me impresionaría tras haber vivido lo que viví. Ahora, frente a la pesada puerta de madera casi negra flanqueada por pilares me entran ganas de salir corriendo.
El Agente de la paz abre la puerta y yo intento caminar hacia adentro con decisión. Sin que noten que estoy nervioso. Una vez estoy dentro, la puerta se cierra tras de mí.
Coriolanus Snow está unos metros más adelante, inclinado sobre un arbusto de azucenas, arrancando hojas y pétalos marchitos. Me acerco a él, pero sigue concentrado en su labor sin prestarme atención, como si yo no estuviera allí. El sol brilla arriba en el cielo y la fragancia fresca de las flores se respira en el aire. Me lo pienso mucho antes de aclararme la garganta.
— ¿Presidente Snow?
Él sigue sin hacerme caso unos segundos más.
—No estoy de buen humor, señor Strauss —dice de repente sin despegar la vista de las hojas—. Y cuando no estoy de humor puedo resultar algo complicado de tratar.
Trago saliva y sospecho qué pueda haber hecho para molestar al presidente.
—Hay algo que me gustaría enseñarle —dice
El presidente rebusca en el interior de su chaqueta, saca un pedazo de cristal rectangular y me lo da. Por un instante no sé que hacer con él, pero luego el cristal se vuelve negro y el vídeo comienza.
Norinda, mi aliada del Distrito 8 y yo estamos encerrados en una de las habitaciones del enorme hospital que era la Arena. Atascamos la puerta colocando la cama delante y nos sentamos encima.
Estamos teniendo una conversación...
"¿Sabes? Se me había pasado por la cabeza hasta voluntariar para esto. No es que fuera a hacerlo, pero lo pensé..." dice.
"¡¿Por qué?!"
"Por el dinero principalmente. Las cosas se pusieron cada vez más difíciles desde hace dos años atrás. Construyeron más fábricas y como faltaba mano de obra sacaron a los chicos con peores calificaciones de las escuelas y los pusieron a trabajar. Ahora con la jornada laboral de 12 horas a penas veo a mis padres... y la comida está cada vez más cara."
"Entiendo. El casa pasa algo parecido. Pero yo trabajo en el mismo lugar que mis padres así que nos vemos todo el día."
"¿Y nunca se te pasó por la cabeza venir a los Juegos de voluntario?"
"¡Jamás! En mi distrito nunca hubo de todos modos. Eso es para los perritos falderos de los distritos ricos. Aunque pedí muchas teselas y tal vez eso sea prácticamente como presentarse voluntario."
"Yo también pedí muchas." dice Norinda "Quizá me hubiera salvado de haber pedido menos, pero gracias a ellas mi familia comió algo mejor."
"Bueno, y aquí estamos. Teníamos tanta fe en el cambio de gobierno... teníamos tanta fe en Coriolanus. Y nos ha decepcionado a todos. Si vivir en los distritos era duro ahora lo es más, y todo para que el Capitolio pueda tener más lujos."
"Dan, te pueden estar oyendo..."
"Me da igual. Ya estoy harto de guardarme las cosas. No soy yo el único que lo piensa."
"¿Por qué no tratamos de dormir un poco y dejamos el tema?"
Y el vídeo acaba ahí. El pedazo de cristal vuelve a ponerse en negro y en unos segundos cambia a transparente otra vez. Se lo paso al presidente, quien lo devuelve a su funda y lo pone de nuevo en su bolsillo.
—Mi padre solía decir... que las palabras pueden hacer el mismo daño que las armas. ¿Sabe cuanto daño podrían hacer dichas declaraciones a nuestro país?
Aprieto los puños de la rabia que siento. ¿Cómo se atreve a decir eso? ¿Sabe cómo ha aumentado la desnutrición desde que él está al mando? ¿La delincuencia? ¿Las detenciones? ¿Las ejecuciones por delitos que antes eran muy esporádicos? Me gustaría decirle a este señor tantas cosas a la cara y no puedo. Mi lengua está trabada.
—Yo... usted no entiende lo duro que es vivir en la pobreza. Lo frustrante que es todo.
—Solo entiendo una cosa. Si esto llega a pasar estando mi señor padre al mando no estaría usted aquí ahora mismo respirando, sino ahí arriba en la morgue. La suerte no se suele poner de la parte de los traidores a la Madre Patria.
Era algo que se rumoreaba en el distrito pero no estaba confirmado. Quizá Coriolanus en ese sentido es más compasivo que su padre. Quizá él sí quiere hacer los juegos más justos.
—Entonces... ¿Por qué usted me ha...? ¿Por qué yo...?
—Lo verá en su debido tiempo.
Siento escalofríos en todo mi cuerpo cuando veo el arbusto de atrapanoches entre unos rosales. ¿Estará de adorno o por alguna otra razón? Ya no sé qué pensar. Coriolanus sigue mi mirada y ambos contemplamos el arbusto en silencio.
Quiero irme de aquí.
—Creo que ya va siendo hora de que vuelva con su escolta. Pero antes dígame una cosa. ¿Qué miembro de su familia le gusta menos?
—¿¡Q-qué!? ¿¡Qué significa eso!?
—Responda a mi pregunta.
—No hasta que no me diga para qué. ¿Les va a hacer algo malo?
—Responda a mi pregunta. ¿Tal vez su hermana mayor? ¿O uno de sus hermanitos pequeños? Los gemelos. Quizá no extrañen a uno que tienen repetido. O tal vez alguno de sus padres. O su abuela.
—No les haga nada —suplico con lágrimas en los ojos—. Por favor. Hágamelo a mí pero no a ellos.
—No es así como funcionan las cosas señor Strauss. Usted ha dañado a todo el país renegando de nuestra democracia que tanto nos costó conseguir.
Retiro lo antes dicho.
—Usted no tiene compasión. Usted es un monstruo peor aún que ese genocida de Aufidius. Un monstruo de alma negra y corazón podrido.
Me abalanzo sobre él pero se defiende. Es más fuerte de lo que aparenta. Ni dos segundos después siento un golpe en la cabeza que me derriba. Uno agente de la paz me grita que no me mueva mientras el otro me coloca unas esposas.
Veo los zapatos de Coriolanus ponerse frente a mi campo de visión. Él se agacha.
—¿Violencia contra tu presidente? Te di una oportunidad para elegir. Ahora voy a elegir yo a quien más crea conveniente. Te diré lo que vamos a hacer. Volverás al distrito y en cuanto pongas un pie en el mismo te anunciarán el fallecimiento de tu ser querido. En el funeral, las cámaras de la televisión nacional estarán ahí. Dejarás que te graben roto de dolor para la posteridad y seguirás con tu vida cargando con el peso de esa muerte en la conciencia. A menos que decidas seguir portándote mal, en ese caso tendrás que asistir a otro funeral. Y así estaremos hasta que te quedes solo en la vida.
Los Agentes de la paz me hacen incorporarme y me sientan en un banco. Aún aturdido por el golpe, no consigo responder. Fue duro asimilar que había sido cosechado, pero esto se siente peor todavía. Comienzo a llorar de dolor e impotencia.
—Llora todo lo que necesites —dice el presidente con suavidad—. Pero más te vale lucir contento y sonriente cuando salgas por esa puerta de nuevo a reunirte con Thierry o no será rápido e indoloro para tu ser querido. Hasta pronto, señor Strauss. Te estaré vigilando. Cada día de tu vida.
Coriolanus se levanta para irse. Los Agentes de la paz se quedan.
—En recepción recibirás un ramo de rosas blancas en nombre mío y de mi familia. Por la pérdida. Mi más sinceras condolencias —prosigue.
Y se va, y yo me tiro del cabello hasta que me arranco un puñado, esperando que el dolor físico entumezca un poco mi estado de ánimo. Qué imbécil he sido.
Qué imbecil.
Qué iluso.
Qué ingenuo...
Canción: "Etérnamente inocente" de Fangoria.
Otro capítulo más que no es de juegos, llevamos una racha pero es como sale y lo que me inspira, igual que cuando los profesionales todo giró por un momento en torno a su surgimiento, ahora con la transición de un gobernante a otro es normal que haya habido cambios. Aufidius era férreo. Coriolanus es sutil y cruel. Aufidius te ejecutaba. Coriolanus te deja vivo y hace de tu vida un infierno.
El mes que viene voy de vacaciones, así que este será el último capítulo en más o menos un mes, o tal vez haya otro si me inspiro. La canción que ha salido no me está inspirando nada. Voy a intentar actualizar EFDUR y C&F al menos, lo que me lleva más tiempo, pero quiero continuar con la tradición de actualizar antes de irme.
Cire, si crees que soy cruel con los personajes espera a ver lo que hice con Danel jajaja. Me da mucha lástima hacer sufrir a los personajes en realidad, pero por otro lado no puedo remediarlo, sobre todo a ese prototipo de personajes que son idealistas y optimistas. Me encanta romperlos y verlos derrumbarse (y surgir de sus cenizas todo sea dicho). Opino como tú que me hubiera gustado ver la personalidad de algunos personajes mejor perfilada en la saga, o algunos personajes con más peso en la historia. Creo que algunos merecían más protagonismo o relieve. Awww, tengo una fan, me alegra y me motiva mucho oír eso. Me lo paso muy bien escribiendo y es bueno ver que alguien también se lo pasa bien con lo que escribo. No conocía a Wade de Hart of Dixie pero lo busqué y sí es guapo! Me gustan mucho los rubios. XD Isaak la verdad es que nunca lo pensé. De su estilo de vestir siempre tuve en mente algo clásico como de la época victoriana pero adaptado a la extravagante moda capitolina. Un saludo!
Stelle, también pienso lo mismo. Quise incluir una historia así porque Katniss menciona que ocurren y me parece algo super cruel. En cuanto a Marian, ella es muy fuerte, y también en el vasallaje siempre se la ve (en la película) sonriendo y conversando con los demás,y ahí es peor porque era la segunda vez que ella volvía a la Arena. La imagino una vencedora que no se deja vencer por su propia victoria.
Por cierto subí unas cuantas entradas más del blog de los vencedores los75 punto blogspot punto com
¡Gracias por leerme y hasta el siguiente!
