35º El despertar

La habitación del hospital estaba en silencio, Bella permanecía sentada junto a la cama, como todos los días desde lo ocurrido aquella trágica noche. Habían pasado ya cinco meses, cinco meses desde que había recuperado a su hija, cinco meses desde que habían disparado a Edward, cinco meses de sufrimiento por el estado de Edward.

Tras aquel disparo, Edward fue sometido a varias operaciones, y tras ellas, había entrado en un estado de coma profundo, los médicos no le daban muchas esperanzas, pero su familia nunca dejaría de pensar que él se despertaría.

En esos cinco meses habían sucedido varias cosas de importancia, algunas de ellas con un resultado que poco le gustaba a la familia. Al mes y medio de aquel suceso, Bella descubrió que estaba embarazada, y el padre era Edward, era la única vez que no había utilizado protección desde el nacimiento de Renesmee.

Al conocer la noticia, Emmet y Rosalie decidieron desaparecer del pueblo, no porque se sintieran celosos, sino porque se sentían culpables. Los dos habían interferido en la historia de amor de Edward y Bella de la peor manera, y por ellos habían estado apunto de perder a Renesmee, por su culpa Edward se encontraba en coma y Bella estaba sola en el embarazo.

Nadie pudo convencerles de lo contrario, en cuanto tuvieron oportunidad cogieron sus cosas y se marcharon. Llamaban todos los días para saber como seguía Edward y preguntar por Bella y Renesmee, pero nada más, nunca dijeron donde estaban ni si volverían.

Jasper había movido muchos hilos para atrapar a Aro, y al investigar en los papeles de Aro, descubrieron un montón de asuntos turbios que llevaba a cabo. Por haber ayudado en la operación, Jasper fue ascendido a preparador médico de astronautas, de esa manera no tendría realizar misiones y podría dedicar su vida a Alice. Alice y Jasper habían formalizado su relación, estaban prometidos, no tenían fecha de boda porque querían que Edward estuviera presente.

Los altos cargos de la NASA esperaban también que Edward despertara, pretendían graduarlo con honores por todos sus logros y condecorarlo. También a él le esperaba un ascenso, el cargo a ocupar no se lo habían comunicado a nadie, pero estaba claro que era un cargo importante.

Renesmee se había vuelto mucho más introvertida desde lo sucedido, apenas hablaba, se había cerrado a todo lo que no era su familia, en el colegio no se comunicaba con los demás, había dejado de ser aquella niña risueña y alegre. Tan solo se sinceraba con su madre, sus abuelos y Alice, todos los demás eran extraños para ella, incluso su mejor amigo Jacob había pasado a ser alguien lejano para ella.

Y Bella, ella era la que más había notado la ausencia de Edward, sus piernas se iban curando bien, con rapidez aunque dolorosamente al no poder tomar calmantes debido a su embarazo. Había recuperado parte de la visión del ojo que tenía afectado, aunque no veía con la misma claridad de antes, al menos podía valerse por si misma. Seguía dirigiendo el club, pero había dejado a su amiga Ángela a cargo de todo hasta que Edward despertara, solo iba para asuntos legales.

Apoyó su mano sobre su vientre mientras con la otra sostenía la mano de Edward, una lágrima cayó de su mejilla mientras lo observaba.

-¿Te sientes bien?- Preguntó la voz de Esme al entrar en la habitación y encontrarla de ese modo- ¿Quieres que avise a Carlisle?

-No, solo estoy un poco sensible hoy.

-¿Segura?- Se arrodilló ante ella, Bella asintió- No pierdas la esperanza, él despertará pronto.

-Eso espero- Suspiró y apretó la mano de su amado- No quiero que se pierda todo lo que se perdió con Renesmee.

-Verás como pronto abre los ojos y puede volver a casa contigo.

-Ojalá tengas razón- La abrazó- Voy a casa con Renesmee, si hay cualquier novedad…

-Serás la primera en saberlo, te lo prometo.

Las dos se sonrieron antes de que Bella saliera de allí. Esme se sentó en el lugar que ella había ocupado y tomó la mano de su hijo, como hacía cada día, tomó le periódico y comenzó a leerle las noticias que habían.

Después pasó a leer "De la tierra a la luna" de Julio Verne, Bella le había explicado la importancia de ese libro para ellos, y Esme, cada día, le leía un poco de aquel libro, con la esperanza de que al oírlo, él abriera los ojos por fin.

Cerca de las nueve de la noche, Esme notó un leve apretón en su mano, sorprendida, se levantó de la silla y se colocó completamente junto a la cama, sin apartar la mano de la de su hijo. Otro apretón la hizo sonreír.

-¡Oh, Dios mío!- Se llevó la mano libre a la boca- Edward, si puedes oírme, aprieta de nuevo mi mano- Otro apretón hizo que sus lágrimas cayeran descontroladamente- ¡Dios! ¡Enfermera! ¡Enfermera!

-¿Qué ocurre señora?- Preguntó una chica joven al entrar tras escuchar los gritos de Esme.

-Está apretando mi mano, se está despertando.

-Déjeme ver- La enfermera se acercó a la cama y apartó la mano de Esme, de inmediato, la mano de Edward empezó a moverse, buscando la de su madre- Tiene razón señora, está despertando- La enfermera le dedico una sonrisa sincera- Hágame un favor, vaya usted misma a avisar al doctor Cullen mientras yo realizo los estímulos necesarios para que abra los ojos, ¿de acuerdo?- Esme asintió emocionada.

Esme salió presurosa hacia el despacho de Carlisle, entró sin llamar, poco le importaba que hubiera alguien allí, encontró a Carlisle observando unos expedientes, él, al verla entrar por la puerta, apartó los expedientes y fue hasta ella.

-¿Qué sucede Esme? ¿Es Edward?- Esme asintió y Carlisle de pronto sintió pánico- ¿Qué ha ocurrido? ¿Está bien? Esta mañana estaba como siempre, ¿Qué ha sucedido?

-Carlisle- Esme lo abrazó con fuerza- Está despertando, nuestro hijo está despertando.

-¿Despertando? ¿En serio?- Esme asintió y Carlisle le correspondió el abrazo dibujando una gran sonrisa en su rostro- ¡Vamos a verlo!

Los dos caminaron por los pasillos hasta la habitación sin soltarse, estaban tan felices de que Edward por fin estuviera despierto. Se adentraron en la habitación, y el mundo volvió a tener luz otra vez, en la cama, Edward estaba con los ojos abiertos, la enfermera le acababa de quitar los tubos respiratorios y recogía todo el instrumental para sacarlo de allí.

Una vez se hubo marchado la enfermera, Esme corrió a abrazar a su hijo y Carlisle fue tras ella, lo apretaron con tanta fuerza que sin poder evitarlo, se puso a toser.

-Lo lamento hijo, pero hemos estado muy preocupados por ti- Se disculpó Carlisle.

-No importa- Sonrió cuando dejó de toser- ¿Qué ha sucedido? ¿Cuánto tiempo he dormido?

-Cinco meses- Respondió Esme tomando su mano y sentándose junto a la cama- Has estado en coma.

-¿Dónde está Bella?

-Está en casa- Sonrió Esme- Se ha pasado a tu lado todas las mañanas desde que ingresaste tras aquella noche- Le explicó con calma- Y nos ha costado mucho hacer que fuera a casa, no quería separarse de tu lado, pero era lo mejor para su estado.

-¿Su estado?

-Edward, acabas de despertar de un coma, no debes alterarte- Le comentó su padre, sabiendo que iba a querer saberlo todo- Mañana cuando venga Bella te lo contará todo ella, pero ahora descansa.

-¿Mañana vendrá ella?

-Claro, siempre lo hace- Su madre besó su mejilla- Y si quieres, por la tarde te traeré a Renesmee.

-Eso sería maravilloso.

Edward apenas pudo conciliar el sueño a pesar del cansancio, estaba impaciente por ver a Bella y saber cual era su estado, recordaba todo lo sucedido antes del coma, sabía que estaba grave cuando se marchó, pero después de esos meses, debería haberse recuperado algo, sabía que aun le quedarían secuelas, pero debía estar mejor.

Al llegar la mañana, tras la visita de los diferentes médicos para evaluarle, Edward escuchó al otro lado de la puerta la dulce voz que tanto ansiaba escuchar, estaba hablando con Esme. Al abrirse la puerta, Esme entró sonriente para despedirse de su hijo, besó sus cabellos y salió, segundos después, Bella entró con los ojos cargados de lágrimas, cerrando la puerta tras de si, y acercándose a su amor.

-Edward- Fue hasta él lo más rápido que pudo y lo abrazó, y fue entonces cuando Edward notó su vientre.

-Bella… ¿Pero que…? ¿De cuanto estás?

-El mismo tiempo que llevas tu en coma- Le sonrió sentándose en la cama- Lo supe un mes y poco después- Tomó su mano y la colocó sobre su vientre- Este es tu hijo.

-¿Mi hijo?- Edward miró su mano apoyada sobre la cintura de Bella, aquel lugar que albergaba a su pequeño tesoro- ¿En serio? ¿Estás esperando a mi hijo?

-Si- Bella lloró de felicidad al ver la sonrisa de Edward- Temí que no despertaras, que no lo conocieras.

-Jamás me habría perdonado volver a dejarte sola en esta situación- Se incorporó con rapidez y rodeó su cintura con sus brazos- No sabes lo feliz que me siento ahora mismo- Levantó su rostro y miró a su adorada Bella- Solo me falta ver a Renesmee para sentirme completo- Bella acarició sus cabellos.

-Y sin embargo, a mi me falta algo para ser completamente feliz.

-¿Qué te falta?- Preguntó nervioso apartándose de ella.

-Tú, tú eres lo que me falta.

-¿Yo?- Edward la miró extrañado- Bella, a mi me tendrás siempre.

-No me has entendido- Sonrió, se levantó de la cama, y con dificultad, hincó una rodilla en el suelo- Se que te gustan las cosas tradicionales, pero no puedo esperar a que me lo pidas tú, así que lo haré yo- Tomó aire y miró a Edward a los ojos- Edward Anthony Cullen, ¿me harías el inmenso honor de ser mi esposo?

-Bella…- Edward comenzó a llorar de felicidad, cogió su mano y tiró de ella para que se levantara, cogió su rostro entre sus manos y lo acercó hasta que sus labios se rozaron- El honor es totalmente mío, y por supuesto que acepto- Y los dos se unieron en un largo y tierno beso.

Al llegar la tarde, Esme llevó a Renesmee al hospital, al entrar en la habitación estaban sus padres hablando. Renesmee fijó su mirada en Edward, verlo despierto y sonriente era lo que más había deseado desde que la encontró tras el secuestro. Sin pensarlo dos veces, corrió a la cama, subió de un salto y se abrazó a él con fuerza, lloraba sin control, por fin estaba entre los brazos de su padre al que tanto quería.

-Mi niña, yo también me alegro mucho de verte.

-Papá, no sabes como te he echado de menos- Besó su mejilla con fuerza- Mamá siempre me decía que tú no te marcharías, que no me abandonarías, y tenía razón- Sonrió sin soltarlo- Tú no me vas a abandonar nunca, ¿verdad?

-No, claro que no, ¿a que viene esa pregunta?

-Es por Emmet- Suspiró Bella sentándose en la silla con pesadez- Emmet y Rosalie se han marchado sin decir a donde, a veces llaman preguntando por todos, y Renesmee no se lo ha perdonado.

-Quizá si tú hablas con ellos…

-Mamá, perdona si soy poco tolerante, pero creo que después de todo lo que pasó, no tienes derecho a pedirme que interceda por él- Edward abrazó a su hija con una sonrisa- Yo no me voy a ir a ningún lugar sin ti, cariño, es más, tu madre y yo vamos a casarnos y formar la familia que siempre debimos ser.

-¿Os vais a casar?- Edward asintió y Renesmee se abrazó a su padre con fuerza- Y así serás mi papi para siempre.

Edward no volvió a tocar el tema de Emmet durante un tiempo, ni siquiera quiso hablar con él por teléfono en las ocasiones en las que preguntaba por él, estaba enfadado con su hermano, ya no por lo sucedido a su vuelta, estaba enfadado por marcharse sin más, dejando a un lado a la familia que siempre lo apoyó, hiriendo a su adorada hija, y apartándose de ellos.

Ni siquiera los invitaron a la boda, aunque para su sorpresa, Emmet estaba allí, no supo porqué, pero allí estaba. Ninguno de los dos se dijo nada, solo se miraron un par de veces y Emmet volvió a desaparecer, como si no hubiera estado.

Edward sintió un pinchazo en su corazón al ver como su hermano desaparecía de nuevo, como un vulgar ladrón que se ha colado en una casa sin ser invitado. Emmet estaba avergonzado de todo, él lo sabía, y eso hacía que le doliera más no hablarse con su hermano mayor.

Bien, aquí tenéis el siguiente capítulo, es el último, solo queda el epílogo.

Espero que os haya gustado, a mi me ha encantado, ¿Que opinais de la actuación de Emmet y Rosalie? ¿Creeis que es la adecuada? ¿Y Renesmee? ¿Creeis que Edward podra perdonar a su hermano?

Nos leemos pronto