Capítulo 36: Jake Muller

- ¿Oye amigo tienes una jeringa? - - ¿Qué? - - ¿Tienes o no? - él chico me mira sorprendido - Ah... si aquí está - abre uno de sus cajones y saca una inyección nueva, aún en su empaque y me la arroja – Te lo agradezco – respondo y camino hacia la habitación, acabo de llegar a Turquía y ya estoy metida en problemas y la situación ahora es peor, este chico Jake es el mercenario de quien me habló Piers cuando fui a verlo al hospital.

Saco dos frascos pequeños de colores diferentes e introduzco la punta afilada de la aguja en el frasco azul y luego vuelvo a hacerlo en el frasco naranja, mezclo bien el contenido dentro de la inyección y me la clavo en la pierna – Diablos preciosa, debiste preguntarme yo tengo una que te va a hacer volar… es mejor que la heroína – dijo y luego me dedicó un guiño, Jake había estado mirándome todo este tiempo – Te lleva a volar, en serio aunque no lo necesitarás porque esta noche sentirás que puedes volar cuando te lo esté haciendo sin piedad – reí – Eres un imbécil… Son hormonas - - ¿Hormonas? ¿Y cómo funcionan? - - No es un estupefaciente, maldito adicto – respondí riendo, él sonrió – Deberías tratarme mejor, yo te voy a tratar muy bien – se acercó a mí y beso mi cuello, yo coloqué mis manos en su pecho para alejarlo de mí – Estoy embarazada - - ¿Qué? – se retiró de inmediato - ¿Estás jodiéndome? – yo reí y volví a guardar los frascos en mi bolsillo, él se giró hasta quedar de espaldas - ¿Dices que asesinas personas… estando embarazada? - - Así es – se quedó en silencio durante unos segundos – Me reconociste en cuanto me viste ¿No es así? No fue coincidencia que me dejarás abordarte en ese bar… - se giró rápido con un arma en sus manos, pero mi Desert ya le apuntaba a la cara – No tenía ni idea de que te encontraría ahí, ni que tú me abordarías a mí… Fue una coincidencia, provocada por ti - - Esto debe ser una maldita broma – dijo muy molesto, su expresión seductora se había marchado y en su lugar un tipo rudo con deseos de matarme estaba frente a mí – No creas que no te mataré solo porque estás embarazada... Aguarda ¿En serio estás embarazada? - yo reí - ¿Por qué mierda te cuesta tanto creerlo? - - Un minuto… Yo te conozco también… Una Desert Eagle plateada, esos ojos hermosos y ese tono de piel… Eres la chica de Redfield – dijo casi con una mueca de felicidad, bajó su arma y la dejó caer al suelo - ¿Qué? ¿Cómo sabes eso? - - Lo sabía… Mierda y yo que te quería coger… ¡Al carajo con Redfield! Aún te puedo follar – sacó un cigarro y comenzó a fumarlo, yo bajé mi arma – ¿Esto será una costumbre entre nosotros? Yo no volveré a apuntarte, pero tú debes dejar de desconfiar de mí - - ¿Desconfiar? Estás en mi lista - - ¿A sí? ¿Alguien te pagó para matarme? – me senté en el piso y él comenzó a reír – Vaya… El niño que llevas ahí es un Redfield, este debe ser mi día de suerte ¿Sabes lo que pagarían por ti los rebeldes ¡EN CADA PAÍS! Que el imbécil de Chris y su cachorro han desarticulado? – "cachorro" al escucharlo sentí una punzada de dolor profunda - Descuida no voy a hacerte daño, sabes que… Ya que no tienes a donde ir te puedes quedar aquí… Conmigo – volvió a su postura de conquistador - Estás equivocado… Yo no soy la chica de Redfield ni este bebé es suyo - - ¿A no? Pero yo… - - Estás mal informado cariño – me levante del piso, pase junto a él y me arroje en la cama, luego él me acompañó – ¿Eras uno de sus soldados cierto? – respiré profundo - ¿Cómo mierda terminaste aquí? - - Es una larga historia… Niño la vida es una mierda – en un movimiento rápido se situó sobre mí – Si sigues llamándome niño voy a tener que mostrarte que hace mucho dejé de serlo – pasó su lengua por mi cuello, hace mucho que no tengo contacto sexual con un hombre – Mi vida es una mierda (respiré profundo, él seguía besando mi cuello) y no creo que mejore – él se detiene y me mira - La vida de todos nosotros es una mierda – continúa besando mi cuello y baja lentamente hacia mis pechos, pero antes de que pueda alcanzarlos yo lo interrumpo - Oye eras uno de los mercenarios mejores pagados del mundo entero ¿Qué carajos te pasó? – se detuvo y se recostó nuevamente junto a mí – Una mujer… eso fue lo que pasó - - ¿Te enamoraste de una chica? - - Es una estupidez – responde avergonzado - ¿Es Sherry? - - ¿Qué? ¿Cómo sabes eso? - - Estoy mejor informada que tu… No es cierto Piers me dijo en el hospital… - me detuve rápidamente, diablos fui una imbécil, en unos minutos le había revelado mi identidad a un completo desconocido, además el solo decir su nombre (Piers) era una razón suficiente para querer morir, las lágrimas comenzaron a salir – Piers… Es el cachorro de Redfield ¿Cierto? – solo hubo silencio como respuesta – Espera… ¿Por qué lloras? … (aguarda unos segundos como si uniera las pistas) No me jodas… Piers es el padre de tu hijo…- me giré para darle la espalda - ¿Y dónde está él ahora? No me digas que el imbécil prefiere su vida de soldado a ser el papá de ese niño… - - Jake, Piers murió en la plataforma petrolera después de salvarte el culo - - Pero, Redfield está vivo yo supuse que…- con cada palabra que salía de su boca mis ganas de matarlo incrementaban al igual que mi llanto – Lo siento (nombre) yo sé cómo es crecer sin un padre, al menos tu hijo sabrá que su padre fue un héroe no un hijo de puta asesino como el mío – sus palabras hicieron eco en mi mente "tu hijo sabrá que su padre fue un héroe" – Para ser un desgraciado asesino sabes cómo hacer sentir mejor a los demás – dije con una débil sonrisa – Te puedo hacer sentir mucho mejor si quieres – dijo pasó su mano por mi abdomen, eso me hizo reír – Aguarda galán… estoy cansada, solo quiero dormir - - No importa yo haré el trabajo duro - - Estas a cinco segundos de ser echado de tu propia cama - - Está bien no te molestes – dijo y se levantó – Puedes dormir aquí si quieres – dije en tono casi juguetón, no tenía la más mínima intención de tener sexo con él, pero era mejor que estuviera donde podía vigilarlo.

El olor a cigarrillo me despertó por la mañana – Demonios señorita, duermes como una maldita roca – me levanté muy dolorida - ¿Qué diablos me hiciste? Siento como si me hubiese pasado un camión encima - - No aguantas una buena cogida – dijo muy serio - ¿Qué? – me espanté - Estoy jugando, debe ser esa porquería que te inyectas - - Solo son vitaminas o algo así para el bebé – me levanté lentamente y me puse los zapatos - Bien, bien como quieras, tenemos compañía - - ¿De qué hablas? - - Hay unos tipos vigilándonos afuera, tal vez sean tus amigos, creo que son de la BSAA ...-