Edward pensó que seria un día como cualquier otro, sus niños se quedarían con el pero cual fue sorpresa al ver llegar a todos, absolutamente todos los Blacks, los Whitlock, los MaCarthy, Carlisle y su madre, le explicaron la razón poco después, Bella viajaría con ellos hacia Florida en el yate.
Una parte de él se alegró por saber que ella volvería a ver a los niños, algo había mejorado y ya no los estaba rechazando por su culpa, otra parte de él se entristeció por saber que ella podía haber tomado ya la decisión de apartarlos de él. Cada niño lo abrazo le dio un beso y se despidió, Jasper y Emmett los trataban de controlar mientras esperaban a los demás en la sala de espera, cuando fue el turno de sus hijos Edward no pudo evitar que un par de lagrimas salieran de su ojos, se despidió de ellos y corrieron a alcanzar a los demás.
El ya no pudo contenerse y lloro, solo Jacob, Carlisle y su madre quedaban en la habitación.
- Tengo dos cosas que decirte que ella me dijo Cullen.
- Tranquilo hijo, escúchalo.
- Ella me dijo que no los esta separando de ti, que no pienses eso, solo quiere pasar tiempo con ellos por que los extraña.
- No me malinterpretes, yo… yo sé que ella podía tomar esta decisión en cualquier momento, y bueno… en realidad me alegra que conviva con ellos.
- La otra es que me dijo que se alegraba de que ya estuvieras a punto de salir de la clínica, que después de que salieras y ella llegara a tierra con todos los niños, hablarían.
- ¿En serio?
- Bueno no dijo que hablarían pero dijo que ya se pondrían de acuerdo en que hacer y supongo yo que para eso ustedes tendrían que hablar, que ya es algo.
- Si, ya es algo.
- Animo hijo, si ella se los estuviera solo llevando o alejándolos de ti no se hubiera llevado también a la niña de Alice y Jasper o el pequeño de Emmett.
- Supongo que si, pase lo que pase me alegra que conviva con ellos.
- Me tengo que ir, hoy por la noche no saldremos sino hasta mañana temprano tomamos el avión. ¿Tienes algún mensaje para ella?
- No, solo cuídala mucho y a mis pequeños.
- Sabes que si Cullen, sabes que si. Adiós.
Bella esperaba en el aeródromo de Norfolk, estaba solo a media hora del yate, todo estaba preparado, ya todas las provisiones y acondicionamientos habían sido cargadas, los permisos de navegación estaban listos, los reportes del tiempo marcaban libertad de navegación, todo iba viento en popa.
Los niños llegaron y corrieron a aplastarla con un abrazo colectivo del que termino en el piso aplastada por 9 niños, bueno unos niños otros ya no tan niños. Para cuando pudo reponerse le faltaba el aire, los únicos que nunca la dejaron de abrazar fueron sus hijos, se le salieron unas lagrimitas de felicidad, solo habían pasado 6 meses pero ella veía a sus niños enormemente crecidos, todavía no empezaba el viaje y ya había valido la pena todo solo por ese abrazo de oso.
Llegaron al yate, acondicionaron a cada encargada y a cada niño a un camarote, le asignaron a todos sus baños y espacios, ella misma les dio las reglas de seguridad, todos los nuevos barandales que habían sido puestos por seguridad de los niños estaban listos, los cuartos de juegos preparados, la piscina estaba llena de salvavidas, había contratado a dos maestras y una pedagoga, 4 personas mas para personal de vigilancia en todo momento de la zona de la piscina y de la cubierta, todo estaba listo.
Cuando llego a su recamara noto que había regalos esparcidos ahí, había al menos 5 para ellos, los gritos de los niños le dijo que también ellos habían recibido algo. Ella abrió los suyos, ninguno tenia remitente pero sabia que alguien de la familia los había mandado porque de no se conocido el remitente jamás lo hubieran dejado entrar, su primer regalo era un bonito vestido playero, debía sin duda ser de Alice, el segundo regalo era un raro juego de mesa que era para agilidad mental, eso la mantendría entretenida a ratos, el tercero era un biquini de diminutas proporciones que claramente sabia jamás se pondría, en su vida nunca podría de nuevo usar bikinis, rápidamente paso al cuarto regalo un lindo juego de cadena con dijes de dos pequeños niños con movimientos y ojitos de zafiro, al igual que los aretes y el pulso eran en realidad hermosos, suponía que ese debía de haber sido su papa, el quito y ultimo regalo era enorme, no podía negar que se emociono al abrirlo, la curiosidad la mataba… cuando la abrió pego de brinquitos, era un enorme set de cremas, jabones, shampoos, burbujas para baño, agua de tocador, agua de toilette, todo, tenia de todo con un delicioso aroma frutal de fresias y vainilla, simplemente delicioso, la marca era MAC pero sin duda se veía que era un pedido privado y especial sin duda carísimo, ese regalo sin duda era para ella entre todos. Le mando un mensaje a su papa, diles a todos que gracias por todos los regalos. Besos.
Todos los niños recibieron regalos, entre juegos, trajes de baños, un juguetero en forma de baúl, revistas, libros para pintar, colores, marcadores y muchas cosas mas, no entre cada uno sino para cada uno.
Para Bella aquel viaje fue muy reparador, ver a sus hijos convivir con otros niños, el mismo Emmy conviviendo como si pequeño autismo no existiera, verlos crecer normalmente como si nada pasara en el mundo era reconfortante, si las cosas hubieran sido color de rosa ella estaría felizmente casada, con esos bebes creciendo en un ambiente de amor y amistad, mami y papi juntos cuidándolos. Dios por que las cosas no podían ser así, por que, sentía que cargaba el mundo en los hombros, la carga ya pesaba tanto que le costaba despertarse cada día, día tras día pensando en que haría, como le haría. La imposibilidad de poder estar con los seres que amas por simple y llano miedo, no solo era el, eran su padre, sus hijos, sus amigos, todos eran todos y el único problema de por medio era ella, tal vez, solo tal vez podría… ella podría.
Pasaron los días entre la alberca, los juegos de mesa, las clases, los cuentos, las canciones y los chismes, por chismes se refería a como todos los niños se la pasaban muy atentos viendo como cada día Jacob Black tiraba baba por la adorable maestra Vanessa Green, era mayor que el 5 años pero en tamaños él era enorme si la comparábamos con ella. Era algo digno de ver y de chismear.
El viaje duro un mes y 6 días, por andar visitando puertos turísticos por Europa tardaron un poco mas de lo previsto y si a eso le sumábamos los 7 días que se apropiaron de todas las distracciones de Disney, llevaban mes y medio de vacaciones y antes de que sus amigos la acusaran de secuestro había dos navegantes que tenia que reportar con sus superiores.
- Hola papa. ¿Cómo estas?
- Muy bien hija, que gusto oírte. ¿Qué tal la tropa?
- La tropa papi esta perfecta pero me empieza a preocupar que Emmett y Jasper me acusen de secuestro.
- Yo diría que tienes una semana más de respiro.
- ¿En serio?
- Si, hemos decidido por estrategia comercial que nos conviene más estar en Estados Unidos.
- ¿En NY?
- Si, todo esta preparado para irnos a la ciudad mañana.
- ¿El…? ¿El también?
- Hija, Edward ya salió de la rehabilitación y el cardiólogo le ha dado el alta, el ahora esta tratando de regresar un poco a la normalidad por recomendación de su misma doctora.
- Hazme un favor papa.
- Dime.
- Diles a los MaCarthy y los Whitlock que no se preocupen, tardare unos 10 o 12 días en llegar a la ciudad y yo misma llevare a los niños hasta su hogar.
- Esta bien pequeña, esperare entonces hasta ver a mis mounstritos.
- Nos veremos pronto entonces, te mandan saludos todos pero me tomaría media hora nombrar y repetir todo pero tu entiendes, ¿Verdad?
- Si nena, cuídate.
Bella no pensó muy bien en lo que había dicho solo pensaba en aquello que no debía pensar, no debía pensar en el miedo o en que podía pasar, eran sus tres pasos. Así como los alcohólicos tenían sus doce pasos hacia el bienestar, ella y su terapeuta habían diseñado esos paso eso, paso uno acercamiento, paso dos enfrentamiento, paso tres confort.
No habían seguido con mas puntos por que desde el punto de vista de Bella el paso uno era imposible, el paso dos lo tubo de lejitos pero al fin y al cabo fue algo cuando conversaron, ahora vería si podía acercarse un poco, tener la conciencia de que el estaría ahí cerca era bastante fuerte para ella, pero al menos tenia que intentarlo y ver hasta donde era capaz de soportarlo. Ni siquiera podía pensar que algún día llegaría a un parte donde el paso tres fuera remotamente una posibilidad, vaaaaa, confort era una idea efímera pero bueno por algo se tenia que empezar y ella empezaría por pisar el mismo edificio donde estaría el.
Se tardo 5 días en llegar enfrente de las costas de NY, le costó otros 2 días decidirse a poner un pie sobre la tierra, le costó otros 3 decidirse a ir a la torre, cuando estuvo decidida y reunió todo el valor posible, todos sus esfuerzos se fueron al caño, había 9 retrasos, nadie menos de 15 años había hecho la maleta para salir de ahí, así que se vio en el predicamento de tener que regresar para ayudar a toda la tropa a estar lista como ella y volver a empezar con el proceso de valor.
Cuando todos estuvieron listos, llego la limosina por ellos. No había pensado muy bien en el hecho de que 9 niños y 2 adultos entraran en aquella limosina pero bueno, Jake y ella habían pasado casi dos meses con ellos en un barco, su paciencia era probadamente infinita, el espacio no era tan infinito. Como pudieron se acomodaron y por fin llegaron, Bella hizo al chofer darle 5 vueltas a la manzana de la torre antes de que Jake pegara un grito de frustración asustando a mas de uno y por fin la limo entro al estacionamiento de la torre.
Nessie como le decía Jake, nani y las otras encargadas habían bajado desde hace días y ya se encontraban en la torre, Jacob Black muy convincente y elocuentemente envolvió a la pobre Nessie con palabras al punto de que ahora era la maestra particular de los niños para las tareas de las tardes y asesorías de forma indefinida, la pobre francesa no pudo mas que decir que si para que el hombre se callara después del monologo de razones de media hora que se había echado Jacob.
Se tardo unos buenos 15 minutos antes de salir de la limosina, bueno salir de alguna manera por que la verdad fue literalmente arrastrada fuera del carro jalada por 6 niños.
- Vamos mami, esta es nuestla casa.
- Si hermanita, no seas floja.
- Mami, pol que no caminas.
- Ayyy voy, ayyy voy caramba que prisas con ustedes, primero no se querían bajar del barco y ahora resulta que ya se olvidaron.
Jacob ya había tomado medidas sobre esta posibilidad, así que habían planeado una pequeña bienvenida para todos ellos en el penthouse y Edward no llegaría hasta más tarde de la oficina para darle espacio a Bella de adaptarse.
Pero como siempre pasa, uno pone, Dios dispone, llega el diablo y lo descompone.
