BETEADO POR MARIA FFTH SANTANA (BETAS FFTH)


Playlist

(1) Richard Max- Right here waiting


PovEdward

— ¿Segura de que estarás bien sola?— Pregunté mientras tomaba las cosas que necesitaba llevar a la empresa.

—Steven vendrá en unos minutos. — Se acercó para arreglarme la corbata. —Tienes que trabajar, Edward.

—No me gusta que empieces la semana sola. — Comencé a besarla. Si tenía suerte podría convencerla así. Tomé sus nalgas entre mis manos mientras profundizaba el beso.

—Para. — Se alejó de mí. Mala suerte por hoy.

—Cuando llegué aquí, mi idea no era dirigir esa empresa. — Medio gruñí por no poder quedarme y disfrutar de una deliciosa sesión de sexo.

—Tu idea era estudiar. — Se alejó aún más tratando de mantener la compostura. —Pero no lo estás haciendo así que te toca trabajar porque a ti no te gusta vivir de tu dinero sin ganártelo.

—Me encanta que me recuerdes que no debo ser un mantenido. — Bromeé aunque sabíamos que era verdad

—Gracias. — Me sonrió con amor. Solo como ella sabía —Ahora vete.

Me acerqué a ella, mirándola un largo rato, y le dije con una mirada lo que no podía decirle con palabras: TE AMO. Ella me dio un pequeño beso y sonrió hasta donde sus músculos se lo permitieron. Entendió lo que quería decirle.

.

—Dime que no chocaste tu Porsche. — Dramaticé una vez que Alice entró en mi volvo.

—Me crees tan idiota. — No respondí. —Eres un estúpido. Papá lo llevara hoy al taller porque le toca mantenimiento. Me lo devuelven dentro de dos días, así que te toca llevarme.

— ¿Por qué yo?

—Porque sé que te mueres por pasar tiempo con tu hermana.

—Sí, claro. — Me fulminó con la mirada. —Me muero por pasar tiempo contigo, su majestad.

—Tonto. — Me golpeó en el hombro.

—No distraigas al conductor. — Nos reímos juntos. En realidad extrañaba pasar momentos a solas con mi hermana. — ¿Cómo van las cosas con Jasper?

—Muy bien. — La sonrisa que me dio fue de oreja a oreja. —Dejamos tu dormitorio todo ordenado.

—No quiero saber lo que hicieron. — Mascullé. —Cambiaré las sabanas cuando vuelva.

—Bueno tampoco quise saber que hicieron Bella y tú en tu dormitorio por eso cambié las sabanas antes. — Explicó. —Por cierto, ¿cómo está Bella?

—Ella dice que se encuentra bien pero la conozco tanto que sé que no es verdad. El día que regresó de casa de Jacob fue como si algo se hubiera roto dentro de ella. —apreté más fuerte el volante. —Sé que Jacob sabe algo.

—Creo que coincidimos en que Jacob sabe algo, pero no es el único. — Aquí venia el pero de Alice, porque ella siempre tenía uno. —Pero no puedes ir solo a buscarlos. Los dos tienen que dejar que esto siga su cauce.

—Sabes que quiero ir a buscarlos y matarlos a golpes pero no lo hago por ella.

—Los golpes no son nada buenos. — Me miró de mala manera. Al parecer Jasper se lo había contado. —Sí, Jasper me lo contó. — Dijo leyendo mis pensamientos. —Eres un bruto.

—Eres mi hermana. — Gruñí. —Te escuché tan mal, no puedes imaginar los miles de escenarios que pasaron por mi cabeza.

—Es tu mejor amigo y no puedes pelearte con él por mi culpa. — No respondí nada mientras entrabamos en la universidad.

— ¿Hay algún sitio vacío?— Pregunté mientras buscaba estacionamiento y porque quería que cambiase de tema, pero fallé. Alice me ignoró.

—Y no te metas en otra situación complicada. James es diferente a Jasper. Si golpeas a James, él te devolverá el golpe incluso más fuerte. Y con Jacob, la historia no es diferente.

—Ve a estudiar y deja de sermonearme. — Ella bajó dándome un fuerte beso.

Decenas de alumnos buscaban algún sitio vacío, saqué mi Volvo para dejar un espacio libre que fue tomado de inmediato pero la salida estaba bloqueada, quise gritar miles de improperios, tenía una reunión. Justo cuando estaba a punto de llegar a la salida vi a Helena caminando. Ella no estudiaba aquí, deduje que había ido a visitar a alguien. No lo pensé dos veces, dejé el auto mal aparcado y comencé a seguirla a una distancia prudente. Ella se había subido la capucha de la chaqueta y caminó hasta llegar a la parte trasera de la universidad. Me escondí en una pared contigua, pude observar como otra persona se le unía… James.

—Eres consciente de que si tu papá se entera que estás aquí me matará. — Le dijo James acercándose para plantarle un beso pero ella se alejó de inmediato.

—Sabes que no te vine a buscar para que me besases. — Dijo mientras se limpiaba los labios con una parte de su remera—Tú y yo dejamos de funcionar de esa manera hace mucho.

—No fue mi decisión.

—No vine para discutir sobre eso James. ¿Tu madre regresó?

—Sí, la muy zorra. — Hablaba con tal desprecio. —Después de gastarse mi dinero en viajes vino como la madre ejemplar quitándome el alcohol y las drogas. Pero, ¿sabes qué? Lo puedo conseguir cuando quiera. — Metió la mano en el bolsillo y sacó una bolsita blanca. — ¿Deseas un poco, nena?

—Sabes que dejé eso hace mucho tiempo.— Él lo volvió a guardar. —James las cosas se están complicando.

—No están complicadas para mí. — Aseguró con seriedad. Bastardo. —Tú eres una estúpida por emborracharte con Cullen y caer en su trampa.

— ¿Tú me estas echando la culpa a mí?— Gritó. —Ella te fue a ver y fuiste tan estúpido como para decirle que no estuviste en una pista de baile y que matarías a esa persona que se atreviera hablar.

—No muy diferente de lo que dijiste. — Gruñó

—Yo no mataría a alguien. — Alegó.

— ¿Segura, Helena?— La burla se reflejaba en su voz. —Porque está claro quién de los dos está más hundido en esto.

—Soy inocente.

—Somos inocentes, Helenita. — Se acercó a ella. —Tu padre sabe que todos somos inocentes y estuvimos en el baile. Entonces que le quede claro que él tiene que seguir dándome dinero, de lo contrario hablaré y creo que no le hará mucha gracia. — La amenaza estaba hecha.

—Te odio. — Su voz comenzó a temblar. —No sabes cuánto te odio por hacerme esto.

— ¿A mí?— Preguntó. —Yo no hice nada. Cada persona es consecuente con sus actos. — Miró su reloj. —Tengo que estudiar, mantener la fachada. Ya sabes. — Le guiñó un ojo antes de darse media vuelta, paró en seco cuando Helena dijo lo siguiente.

—Él hablará. — James comenzó a darse la vuelta poco a poco. —Me llamó ayer y me dijo que no aguantaba más. Nos hundirá a todos.

¿Quién? Quise gritar. ¿Quién mierda los iba a hundir?

—No lo hará, no si antes lo mato. — Y sin más se fue.

Ella regresó por el mismo camino y me escondí para que no me viese. Ellos lo sabían, no tenía ninguna duda. Me sentí intranquilo todo el camino a la oficina, tuve que sacarme la corbata porque sentía que me ahogaba. ¿Cómo? ¿Cómo podía hacerlos hablar?

La reunión fue una porquería, estaba totalmente desconcentrado. Mi mente en otro sitio, estaba firmando algunos papeles cuando mi celular vibró… Bella.

— ¿Qué paso, nena?— Respondí agitado. Algo pasaba.

—Edward. — Sollozó. —Edward, ven por favor.

Apenas dijo eso dejé mi oficina y me dispuse a bajar por las escaleras, cada minuto que pasaba me sentía más lejos de ella.

— ¿Qué ocurrió?

—Yo lo sé. — Pude imaginar sus lágrimas cayendo por su rostro. —Sé qué ocurrió, no puedo más. —Un grito se escuchó a lo lejos. Y eso fue todo.

— ¿Bella?— Comencé a gritar su nombre. —Bella, por favor.

—Te quedaste sin lo que amaste una vez; y no hay primera sin segunda. Espero que te hayas despedido de Bella, Cullen. — Y James cortó la llamada.

PovBella

— ¿Por qué no hablaste antes?— Pregunté abrazándome a mí misma.

—Porque tenía mucho miedo. — Él estiró sus manos para tocarme pero me abracé más fuerte. —No me temas.

—No te temo. — Lo miré fijamente. —Te desconozco. Fueron tres meses Steven y tú, la persona que siempre estuvo conmigo, lo sabías. — Las lágrimas me traicionaron. — ¿Por qué?

—Porque me amenazaron. — Se veía tan vacío. —Lo siento tanto, Bella. — ¿De verdad lo sentía? —Iré a la policía después de contarte lo que pasó ese día. Bella, perdóname.

—No sé si puedo. — Mi llanto se hizo más fuerte. —Cuéntame lo que pasó, por favor. — Susurré.

—Yo te amé desde que eras pequeña, Bella. — ¿Por qué una persona justificaba sus actos por amor? —Aun cuando tú me conociste por primera vez en el colegio, yo te conocía desde el nido. — Una lágrima rodó por su mejilla, trate de hacerme la fuerte. —Pero cuando empezaste con James supe que no tenía ninguna oportunidad, estabas tan enamorada. Te engañaba, Bella, todos los sabíamos menos tú. Incluso cuando te golpeó, volviste con él

—No quiero escuchar como veías mi relación con James.

—Necesito que entiendas porque lo hice.

—Nada te hará menos culpable. — Él no dijo nada porque sabía que yo tenía razón.

—Cinco días antes de la fiesta de graduación, James vino a verme a casa, pensé que me reclamaría por pedirte que fueses mi pareja de baile, pero no fue así. — Se rio de sí mismo. —Fui tan estúpido al pensar que me iba a salir con la mía. James me felicitó por ser tu pareja e incluso me dijo que no me iba a golpear, él iba a jugar limpio por recuperarte.

—Él no tenía que luchar porque estaba claro que no volvería con él.

—Bella, ¿cuántas veces dijiste eso pero hiciste lo contrario?— Muchas respondí mentalmente. —Al día siguiente, también fue a verme. Estaba cagado por tenerlo en mi casa, así que le pregunté qué es lo que quería. — Me preparé para escuchar lo siguiente. —Él quería saber si tus padres iban contigo al baile o si tú irías conmigo.

— ¿Por qué?— Susurré.

—No lo supe hasta el día siguiente. Cuando le dije que irías conmigo y le pregunté por qué quería saberlo me dijo que quería darles un pequeño susto a tus padres. — Mi corazón se quebró en mil pedazos. La herida volvía a abrirse. —Le dije que no les hiciera nada. — No controlaba las lágrimas que caían por mi rostro. — Me dijo que era algo inofensivo. Que solo era una broma, que no los iba a matar.

—Pero te equivocaste.

—Lo hice y todos los días pago por ello.

— ¿Por qué no me contaste eso?— La culpa, el odio. Todo lo malo lo reflejé en mi voz. —Hubiera sido diferente.

—Me amenazó con un cuchillo. Le dije que hiciera lo que hiciera no quería ser parte de eso y, mientras me ponía un cuchillo en el estómago, me dijo que ya estaba dentro. Que tenía que darle todos los detalles de lo que hicieran tus padres ese día. — Respiró hondo. —Y una parte de mí fue egoísta porque pensé que si se enfrentaba a tu padre, él lo metería en la cárcel y no te molestaría más. Porque yo te quería para mí. — Murmuró en voz baja.

—Los mataste. Tu maldito egoísmo por tenerme hizo que los matases. — Comencé a gritar. —Te odio, Steven.

—Es lo mínimo que me merezco; hubiera deseado morir en lugar de ellos. — Y yo hubiera deseado que eso sucediera. —Cuando te escuché decirle a Esme que se había presentado una emergencia, pensé que quizá no iba a pasar nada, pero la llamada era de ellos. James lo tenía todo planeado, hizo que le diera un número a tu padre para que me mandase un mensaje a la hora en que saliese de la comisaria.

—Si tú no le hubieras dado esa información sobre mis padres, nada de esto hubiera pasado. —Traté de secarme las lágrimas como pude. —Jamás me ibas a tener, porque no te veía como un novio. Simplemente eras mi amigo.

—Después del entierro de tus padres, James se acercó con Helena a mi casa. Me dieron cinco mil para que permaneciera callado, nadie debía saber que James me buscó para informarle acerca de tus padres.

—Y el dinero valió más que decir la verdad. — Me levanté y lancé la taza contra la pared. —La vida de Charlie o de Rene solo vale cinco mil.

—No lo acepté. Iba a hablar contigo hasta que Aro vino y me amenazó con matar a mis padres. — Se acercó a mí. —No era un simple adolescente, Bella. Era Aro, el señor con influencias en el pueblo. — Quiso tocarme pero fui más rápida y le di una bofetada.

—Te odio. — Mi camiseta estaba empapada con mis lágrimas. —No me importaba que James o Helena estuvieran implicados. Con perder a Jacob tenía suficiente pero tú, Steven. Tú. — Lo señalé. —Eras importante para mí y me traicionaste. — Me alejé lo suficiente como para que no volviese a tocarme. —Los mataste. ¿Cómo fue? ¿Quién fue?

—No lo sé. — Se puso a ver las fotos de mis padres. —No supe que estabas investigando la muerte de tus padres hasta que me lo dijiste. Llamé a Helena y me dijo que todo estaba bajo control y le dije que no podía vivir con esa culpa. Me dijo que ya sabía lo que ocurriría si hablaba, así que mandé a mis padres lejos por un tiempo y vine hablar contigo. Porque no puedo más. — Se quedó callado unos minutos. —Bella, perdóname.

¿Podía? ¿Acaso conocía a ese chico que estaba delante de mí? Todo lo que mi cabeza pensaba cuando lo miraba era asesino. Mi herida estaba abierta, sangraba, recordándome el dolor que sentí cuando ellos fallecieron. No podía perdonarlo, porque por su culpa, no podía disfrutar de mis padres, porque el chico que veía delante de mí, era un desconocido. Steven había muerto.

—No puedo. — Sentencié. —Nunca odié a nadie tanto como te odio a ti ahora. No me importa si tú no estuviste en la moto pero tú les diste la información. Si James nunca se hubiera enterado que llegaría sola o la hora a que Charlie salía de la comisaria, mi padres estarían vivos. Jamás hubiera tenido que pasar por esto. Vete, Steven.

—Bella…

—Nunca más pronuncies mi nombre. No te acerques a mí. Y si de verdad vas a ir a confesar a comisaría, espero que te pudras en la cárcel, porque yo misma me encargaré de eso. Pero si en el camino cambias de opinión y te escapas, espero que jamás te cruces en mi camino porque soy capaz de matarte con mis propias manos. ¡Vete!.— Grité.

Apenas sentí a Steven marcharse me acerqué y tomé la foto de la boda de mis padres. ¿Yo los había matado al traer a Steven a casa? La culpa era compartida, no era solo él, era yo por traer a Steven, por traer a James a nuestras vidas. Yo también era culpable. Marqué el número de Edward temblando.

— ¿Qué paso, nena?— Respondió agitado.

—Edward. — Sollocé. —Edward, ven, por favor.

— ¿Qué ocurrió?— Soy una asesina quise responder

—Yo lo sé. — Las lágrimas caían por mi rostro. —Sé que ocurrió, no puedo más.

Grité cuando sentí una mano tapándome la boca. Tiré mi celular.

—Tranquila, nena. — Susurró una voz que conocía muy bien. —Pronto dormirás.

Tuvo razón, todo se quedó negro.

No sé cuánto tiempo pasó, pero tenía un dolor de cabeza que me daban ganas de arrancármela. Mis parpados se sentían pesados, como si hubiera dormido días. Quise mover mis manos pero estaban atadas.

—Bella durmiente, estás despertando. — Reconocí la voz de James. Quise hablar pero tenía tapada la boca. —No forcejees, te harás daño. — Abrí los ojos pero solo veía negro. Me había atado, amordazado y vendado. Estaba secuestrada. — ¿Prometes no gritar si te suelto?— Asentí.

Me quitó la cinta para que pudiese hablar y luego parpadeé varias veces para acostumbrar mis ojos a la luz. Lo que vi hizo querer gritar.

— ¿Qué le has hecho?— Susurré. —Por dios, ¿está vivo?

—Cargo con dos muertes en mi expediente como para agregar uno más, aunque podríamos hacer le un bien a la sociedad. — Apuntó la pistola a la sien de Steven.

— ¡No!— Grité.

—Te pedí que no gritases. — Ahora apuntó la pistola hacia a mí. —No está muerto, no planeo matarlo… aun no. — Su risa era tan espeluznante que la piel se me puso de gallina.

— ¿Qué es lo que quieres?

—No lo sé. — Comenzó a dar vueltas por todo el dormitorio. —En realidad, iba a matar a Steven pero lo vi saliendo de tu casa y supe que ya había hablado, entonces pensé que era más divertido si te secuestraba y a él aun no lo mataba.

—No lo mates.

— ¿Por qué no?— Preguntó con cinismo. —Le dije que no hablase sino las consecuencias serían peores. Podría haber matado a sus padres, pero el muy cabrón los mandó lejos. Al final, resultó que astuto el muchachito.

— ¿Por qué los mataste?— Las lágrimas comenzaron a aparecer.

—No empieces a llorar. — Dijo. —Bella mi intención jamás fue matarlos. Solo era una broma pero se nos escapó de las manos. Lo siento. — Sus disculpas se notaban tan falsas. —Te quise, Bells, pero lamento decirte que eso no era suficiente. Tengo que matarte, no puedo permitirme el lujo de ir a la cárcel.

—No lo hagas. — Estaba asustada. —No me mates.

—Si no eres tú, será tu hermana.

Rebeca tenía mucho que vivir todavía, y supe que si yo no estaba su lado, había gente que la amaba y que cuidaría de ella. Yo había pasado por mi primera ruptura, había disfrutado de mis amigos, había tenido una familia, había amado y había tenido durante estos meses al hombre de mi vida. Una lágrima rodó por mi mejilla cuando imaginé a Rebe y a Edward en mi funeral, pero al mismo tiempo supe que lo superarían. Juntos podrían hacerlo.

—Mátame. — Sentencié. —Prefiero morir a vivir sin mi hermana.

—Lo haré. — Se acercó a darme un beso en la frente. —Pero primero me divertiré.

Mi cabeza zumbo por el golpe, pude sentir las gotas de sangre cayendo por mi rostro. Eso fue todo. Y otra vez negro.

PovEdward

Habían pasado seis horas desde que encontré la casa de Bella con la puerta abierta, trozos de vidrio por el piso y su celular en mil pedazos. No había nada más de ella. Ninguna nota, ninguna llamada o mensaje. Era como si hubiera desaparecido para siempre.

— ¿Quieres una taza de café?— Negué con la cabeza. —Edward, hijo. Háblame.

No había dicho nada después de que declaré cómo habían pasado los hechos. Solo asentía o negaba cuando tenía que hacerlo. Había policías buscando a Bella por los alrededores y otros policías en casa esperando alguna llamada. Carlisle se fue cuando se dio cuenta que no iba a hablar. ¿Qué querían que dijese? Me estaba muriendo por dentro cada minuto que pasaba.

—Hermanito. — Alice estaba con los ojos rojos, había estado llorando desde que se enteró. —No podemos perder la esperanza. No te derrumbes ahora.

Ninguna respuesta de mi parte. Quería hablar pero no sabía que decir.

— ¿Edward te has comunicado con todos sus amigos para ver si no están con ellos?— Asentí. Diego puso una mano en mi hombro. —Lo siento. — ¿Por qué sentía como si estuviera dándome el pésame? Ella no había muerto. Bella aún estaba viva lo sentía.

Me fui de allí, cada minuto que pasaba sentía que me estaba ahogando. Cuando entre a nuestro dormitorio todo me recordó a ella, su peine tirado en medio de la cama, sus zapatos por todo el dormitorio. Sus fotos pegadas en la pared. Las lágrimas cayeron sin parar por mi rostro. Se había ido y nunca le había dicho que la amaba. Una pequeña mano tomo la mía.

— ¿Ella regresará?— Me agaché hasta quedar a su altura. —Edward, no quiero que nada le pase. — Comenzó a llorar conmigo. — ¿Por qué no hablas?

—Tranquila. — Mi voz se oía ronca después de no haber hablado durante horas. —Te prometo que regresará.

—No quiero perderla como perdí a mis papás. No quiero que muera. — Me estremecí de solo imaginarlo.

—No pasará nada de eso. — La abracé fuerte. —Ella estará bien y le diremos lo mucho que la amamos.

—Prométemelo Edward. — Asentí. —Por favor, búscala.

No lo pensé dos veces. Cuando quise salir me lo impidieron pero habían pasado seis malditas horas y nadie me daba respuestas.

—Tienes que ayudarme a salir de aquí sin que nadie se de cuenta. — Le di un beso en la frente. —Y te juro que regresara. — Absorbí cada detalle de Rebe. —Cuando sepas que ya no estoy aquí dile a Carlisle que fue un buen padre.

— ¿Regresarás con Bella, cierto?— Me abrazó con fuerza. Podría ser el último que nos diésemos.

—Lo importante es que ella regrese Rebe y lo hará. — Me alejé a duras penas. —Anda ve, distráelos.

No importaba si tenía que buscarla en cada rincón de Forks o visitar a mi peor enemigo. No importaba sino regresaba, lo único que importaba era Bella y me encargaría de que regresase con su hermana.

Manejé una media hora, nunca había manejado a tal velocidad, porque me prometí a mí mismo después de la muerte de mi madre que no había prisa para mí al momento de manejar, no tras su muerte en la carretera. No quería otra muerte en mi vida. No podría vivir sin Bella. Me la imaginé sentada a mi lado sonriendo o quedándose callada cuando pasábamos por el camino donde sus padres murieron, cerrando los ojos y luego abriéndolos para tomarme de la mano, sonriendo luego para indicarme que todo estaba bien.

Recordé una de las primeras veces que estuvimos solos y tuvimos un día agradable, yo escogiendo una película de terror pensando que se iba a acercar a mí para que la abrasase pero hasta para eso era valiente, tuvimos que comer cereales porque yo había quemado la cancha. Desde que había llegado a Forks no la había visto sonreír como ese día. Su primera sonrisa sincera, esa sonrisa que hacía brillar sus ojos, fue conmigo. Y cuando me pidió dormir conmigo, ella no sabía que yo no dormía con nadie, acepté porque no podía mantenerme lejos de ella. No me di cuenta hasta ese momento de que Bella había calado hondo en mi corazón. Tenerla en mi cama fue un suplicio; cada parte de mi me decía que la tomase y nunca la dejase ir, pero no pude porque ella había sufrido mucho, pero cuando en sueños me dijo que no la dejase… Mi control se fue a la mierda y desde ese momento ella me dio una esperanza. La esperanza de que quizá el amor si existía para mí.

Toqué y toqué la puerta, cada vez más fuerte hasta que Jacob abrió, al parecer había estado durmiendo.

—Hijo de puta. — Lo empuje hasta aprisionarlo contra la pared. — ¿Dónde está?

— ¡Qué te pasa!— Exclamó mientras trataba de soltarse pero apreté mi agarre.

—Bella. ¿Dónde está?— Le di un puñetazo en el estómago. —Fue secuestrada.

— ¡Qué! —Estaba sorprendido ¿No lo sabía?

—Jacob, no juegues conmigo. ¿Dónde mierda está Bella?

—No lo sé. — Afirmó. —Te juro que no lo sé. ¿Qué ocurrió?

No sabía si contarle la verdad, pero él podría ayudarme, era el único que se hablaba con ellos.

—Ella me llamó y me dijo que sabía lo que había pasado con sus padres y de repente oí la voz de James diciéndome que la perdería. Llegué a casa lo más rápido que pude pero era tarde no había ningún rastro de ellos… Se iba a encontrar con Steven pero no sé si lo hizo, lo he llamado pero no contesta. — Se quedó callado. —Jacob no he venido a contarte esto para sentir tu pena o lastima. Quiero respuestas y sé que las tienes.

—Steven lo sabe. Y…— Me hubiera dolido menos un golpe.

— ¿Qué?— Retrocedí por el exceso de información.

—Nunca quise matarlos. — Lo estaba confesando y, por primera vez, no me importó.

—No me interesa, Jacob. Me importa Bella, es lo único. Si después de esto tú decides declarar que dios te perdone porque Bella nunca lo hará. Pero si quieres comenzar en hacer las cosas bien… Ayúdame. — Le supliqué.

— ¿Sabes que la amo?— Su pregunta me tomó desprevenido. —Toda mi vida la he amado pero también la dañé de la peor manera. — Lo miré, pude ver arrepentimiento y odio hacia sí mismo.

—El que ama no daña. Y menos de la manera en que tú lo hiciste.

—Creo saber dónde está.

Una luz, un sentimiento de alivio me inundó. Y recordé las palabras de Alice, no podía perder la esperanza.

.

— ¿Aún falta mucho?— Llevaba manejando una hora y media adentrándome más y más en el bosque. — ¿A dónde vamos?

—Ni yo sé si falta mucho, me cuesta recordar el camino, pero lo estoy haciendo lo mejor que puedo. — El tiempo pasaba, Bella llevaba alrededor de ocho horas desaparecida. — ¿Crees que me perdonará?

—No. — No lo pensé dos veces, había hablado tanto con Bella que me sabía la respuesta de memoria. — ¿Por qué, Jacob?

—Nunca fue mi intención. James nos tendió una trampa a todos.

— ¿Cuál es el papel de Steven en esto?

—Él le dio a James la información que necesitaba. A la izquierda. — Indicó. Pero no pudimos avanzar porque había un árbol en medio del camino. —Tenemos que caminar, no está muy lejos.

Antes de cerrar todo el carro, tomé la pistola que estaba en el piso. Jacob me miró como si me hubiera salido un tercer ojo.

—No me crees tan estúpido como para venir sin un arma, ¿cierto?— No dijo nada. —Toma—Le entregué un cuchillo— Ten en cuenta que por Bella, mataría, y si esto es una maldita trampa no dudes en que apretaré el gatillo y te mataré. Por ella, por Rebe y por sus padres.

—Es lo que me merezco.

Asentí. Estábamos de acuerdo en eso.

PovBella

Edward no podemos seguir besándonos como si nada. Tú y yo no estamos juntos, nosotros no somos nada.

Pero Bella…— Me levanté de la cama.

No Edward, ¿acaso vendrás con flores a conquistarme? Tú mismo dijiste que no estabas listo para amar, que tu corazón estaba cerrado al amor.

Tú tampoco estás lista. — Él también se levantó de la cama para acercarse a mí pero retrocedí. —Maldita sea, Isabella, tú tampoco quieres amarme.

No, ni a ti ni a nadie.

Que equivocados estábamos. Los dos podíamos amar. Estábamos rotos, sí, pero juntos éramos uno solo, porque no tenía más dudas de que amaba a Edward Cullen. Quería verlo por última vez y decírselo, pero no había tiempo.

No sabía a qué lugar me había traído James. Estaba en una habitación que se estaba iluminada por luz eléctrica; no había ventanas y no podía distinguir si era de día o de noche aunque sentía que había dormido por horas, así que deduje que era de noche. Traté de soltarme pero estaba muy bien atada.

—No te muevas mucho, te harás daño— Levanté mi vista y vi a Steven. La sangre se había secado en su rostro. Había un golpe en su mejilla que no había visto antes, su aspecto debía ser similar al mío. —Lo siento tanto.

— ¿Dónde está?

—Salió hace media hora más o menos. ¿Te duele mucho la cabeza?— Asentí. —Sé dónde estamos pero no sé cómo salir, no puedo moverme.

—No hay oportunidad para nosotros Steven.

—Sí que la hay. Por lo menos para ti, tiene que haberla. — Un golpe en la puerta nos sobresaltó.

—Pero si ya están despiertos. — Miré la pistola que traía en su mano, no la soltaba para nada. —Me imagine, Bella, que querrías saber cómo murieron tus padres.

—Púdrete, James.

—No te muevas. — Se paró detrás mi ajustando aún más fuerte la soga que ataba mis pies y manos. —Eres tan hermosa cuando te pones brava. — Sus labios dejaron un sinfín de besos por mi cuello.

—No la toques. — Gruñó Steven.

— ¿Quieres hacerlo tú?— Se burló. —Jamás lo harás, aunque sea tu último deseo antes de morir. — James tomó mi camiseta y la rasgó por la mitad dejando parte de mis pechos al descubierto. Traté de taparme pero no podía, no había forma de luchar. — Pero puedes gozar con la vista.

—No le hagas daño.

—Debiste pensar en eso mucho antes de abrir esa boca tuya. — James puso su dedo en el gatillo. Era mi hora. —Te advertí Steven de que no se lo dijeses a nadie, lo teníamos todo controlado. La declaración de Helena no dejó ningún rastro de que nosotros éramos los culpables. Jacob no quería hablar porque sentía tanto miedo de que Bella lo odiase. Y yo tenía todo para irme de este maldito pueblo. Pero tú jodiste todo los planes. — Cerré los ojos. —Y ahora pagarás.

El gritó de Steven me hizo abrir los ojos de golpe. Se movió tanto que incluso con toda la silla se fue al suelo. Alrededor de su pierna se estaba formando un charco de sangre.

—No, no, no. — Quise gritar pero James me puso la mordaza.

—Te juro que sino dejas de moverte lo mato, de una vez por todas. — Comencé a llorar.

—Tranquila, estoy bien. — Steven dijo con dificultad. —Tienes que salir de aquí, Rebe te necesita.

Yo había tomado mi decisión, yo moriría por Rebeca. Y me llevaría a James conmigo.

—Cállate, cabrón. — Se acercó a la puerta y salió. No paso ni un minuto cuando regreso para desatarme —Alguien viene y te juro que si no me haces caso, Bella, mataré a quien entre por esa puerta.

Lo seguí a un pequeño cuarto, la pistola siempre apuntando a un lado de mi cuerpo.

—Tenemos unos minutos antes de que quién sea que este por ahí llegue. — Comenzó a tocarme por encima de mi ropa ¿Qué más podría hacerme ya? —Cuando te conocí quise follarte pero me hiciste esperar un maldito año, Bella. — Me desabrochó el pantalón. No me resistí, ¿para qué? —Y lo peor es que cuando comenzamos a tener sexo, eras una frígida que se quejaba por todo. — Metió dos dedos en mi centro. Quise vomitar pero no le di el gusto. Jamás me iba a doblegar ante James. —Te gusta esto, ¿no? Te gusta que uno tenga el control sobre ti, nunca encontrarás un hombre como yo, Bella. — Sacó los dedos e hizo que se los chupase. Lagrimas silenciosas caían por mi rostro. —No llores, mi amor, pronto gemirás de placer. Envuelve tus piernas alrededor de mi cintura. — No lo hice, no podía. —Si no lo haces, te juro que saldré y mataré a Steven.

Un gran estallido en la otra habitación hizo que James se alejase de mí.

— ¡Bella!— La voz de Edward. Mi llanto se hizo más intenso.

—Te juro que lo mataré. — Murmuró James antes de subirme el pantalón. —Tienes que obedecerme Bella, ¿o quieres que lo mate?— Negué con la cabeza. —Esto será muy divertido. — ¿Cómo podía la cabeza de un hombre ser tan retorcida? —Que piense que te hice mía.

Saco un cuchillo de su pantalón y me rompió el mío. —Perfecto. Pero antes, que vea como sangras. — Chillé cuando sentí el cuchillo cortando mi piel. Miré hacia abajo: me había hecho dos cortes en cada muslo. Pero no se veían por los restos del pantalón que aún quedaban. Quería que Edward pensase que me había violado.

—Hora de jugar.

Ahí estaba Edward en medio de la habitación con una pistola en su mano sin saber qué hacer. Mirando a su chica como sangraba, viendo mi camiseta desgarrada, queriendo salvarme.

—Suéltala. —Edward apuntó a James.

—James podemos negociar. — No me percaté de que Jacob estaba allí hasta que habló. Él también quería salvarme pero yo no quería que me salvaran. Yo quería morir, porque si yo no moría, Rebeca lo haría.

—Todos los amores de Bella reunidos en una habitación. — Apuntó la pistola en mi sien. —Si no sueltas esa pistola, Cullen, te juro que disparo. Una prueba de ello es él. —Steven estada a un lado con un torniquete en la pierna. No supe en que momento sucedió pero en un momento James dejó de apuntarme y disparó a Steven en el hombro. Sus gritos llenaban toda la sala. —Baja el arma— Lo hizo. —Ahora, dale una patada.

Me di cuenta de que Edward estaba aquí para dar la vida por mí. Él haría todo lo que James le dijese mientras yo me mantuviera con vida. James me volvió a atar en la silla, quitándome la cinta para que pudiese hablar.

—Edward. — Susurré.

—Cállate. — Me gritó James. —Ninguno de ustedes se mueve. ¿Quedó claro?— Asintieron. — ¿Qué mierda haces aquí, Jacob?

—No le hagas daño. Sabes que ella no lo merece.

—Ella lo sabe, nos meterá en la cárcel. No puede quedar viva, ni siquiera tú, porque nos entregarás. Lo veo en tus ojos, Jacob, tu amor por ella puede más que cualquier cosa.

—Quizá ha llegado la hora de pagar por lo que hicimos. — ¿Lo estaba confesando? Me miró un largo tiempo y yo también. Era como si supiésemos que después de lo que iba a decir, no nos miraríamos de la misma manera. Yo ya no vería a mi mejor amigo, no vería el chico de ojos marrones y piel castaña que amé como solo una hermana sabe hacerlo. —Yo los maté, Bella.

Dolor mezclado con rabia. Dolor mezclado con odio. Dolor mezclado con decepción. Mi vida en este momento se resumía a eso, dolor. Mis padres muertos a manos de mi mejor amigo, secuestrada por mi ex novio, mi ex amigo a punto de morir desangrado delante de mis ojos y la razón de mi existencia arriesgándolo todo por mí.

El dolor no se ve, pero se siente. Es algo que te rompe por dentro, que te hace añicos. Es una opresión en el pecho, un ardor en los ojos por querer llorar. Pero ese dolor me lo infligí yo misma. Tomé malas decisiones, confié en personas en que no debía haberlo hecho. Amé a gente que perdí y que estaba a punto de perder. Yo era la única responsable de mis actos.

—Contemos la historia completa Jacob. Tampoco te lleves los créditos tú solo. — ¿Estaba preparada para oírlo? Ya no me importaba en realidad. Quería saber quién los mató. Bueno, ya lo sabía y por eso estábamos todos aquí.

—No quiero saber nada más.

—No me importa, Bella, tienes que saber cómo fueron las cosas. — Vi por el rabillo del ojo como Edward se acercaba a su arma. ¿Había esperanza? ¿Quedaba esperanza para mí?

—Siempre hay una luz en la oscuridad. — Respondió como si estuviera leyendo mis pensamientos.

—Cállate. — James apuntó hacia Edward. Mi respiración se entrecorté. Por favor, él no.

—James. — Jacob susurró. ¿Quería ayudarme ahora? —Necesitamos llevar a Steven a un hospital, se está muriendo.

—Esa es la idea. — A él no le importaba. No le importábamos ninguno de nosotros. —Comencemos la historia, Jacob. Tú irás completando los detalles.

La puerta se abrió en ese momento. Todos nos sobresaltamos, menos James que sonrió a la persona que entro, Alece.

— ¿Por qué mierda tienes cuatro personas?— Alec me miró demorándose más en la sangre. —La idea no era que la tocases. Tienes que acabar con esto. Todo Forks está alerta.

—Yo mando aquí. — Gruñó James.

—No, nosotros mandamos aquí. — Sabía que se refería a los Vulturi. —Nuestro dinero hizo que vivieses todo este tiempo y eso te hace un peón más.

—No trabajo para nadie.

—No eres tú solo tampoco. — Edward se movió más cerca del arma. —Tuve que dejar Londres para venir a Forks y no crean que me escondía allá apenas bajo recibo una llamada tuya. Aro se pondrá como loco. ¿Qué esperas?

—Quiero contarle lo que ocurrió a Bella. Jacob se está llevando todo el crédito.

—Pero si él los mató. — ¿Cómo podían hablar con tanta naturalidad? Eran tan inhumanos que no pensaban en cuanto dolía. —Bueno acaba con esa mierda rápido. —Alec captó el siguiente movimiento de Edward. Se acercó y pateó el arma lejos. —No me hagas sujetar esa mierda y matarte. Deja de moverte.

—Jamás estuvo en nuestros planes matarlos. — Alec lo fulminó con la mirada. —Bueno el plan fue mío; del grupo solo Alec, Helena y Jessica lo sabían. Quería asustarlos porque tu padre era un grano en el culo, Bella. Se moría porque tú estuvieses con Jacob entonces tenía que hacer algo para que dejase de ver a Jacob como el chico perfecto y me aceptase. Me convenía estar contigo. Sabes porque, ¿cierto?

—Por las drogas.

—Chica inteligente. — Quise escupirle en la cara. —Tu padre tenía vigilado a Alec y no podía hacer tantos movimientos y la verdad es que la droga nos traía una buena cantidad de dinero.

—Tú no la necesitabas. — Le hablé directamente a Alec.

—Claro que no. — Se burló. —Pero estaba cansado de que mi padre controlase todo. Quería rebelarme me había cansado de ser el niño de papá.

—Tracé un plan; fue fácil amenazar a todos tus amigos. Pensé en Alice. — Vi como Edward se tensaba. —Pero no quería dejarte sin tu mejor amiga. ¿Ves cómo pensaba en ti? Así que me decidí por Steven. Este chico te amaba desde que eras una niña y supuse que haría todo por ti. ¿No es cierto, Steven?

Él no respondió. ¿Acaso podía hablar? Su respiración era cada vez más lenta. James se acercó a Steven amenazándolo con un cuchillo para que respondiese.

—Por favor, para. — Le rogué. —Está perdiendo mucha sangre.

—Bueno, que pierda un poco más. — Y sin pensarlo dos veces, le apuñaló el brazo sano.

— ¡No!— Grité. Edward quiso acercarse pero Alec lo golpeó con un palo de madera que no había visto antes. —Basta.

Vi que Edward estada aturdido y terminó por apoyarse en la pared. Jacob estaba al otro lado, demasiado aterrorizado como para hacer algo.

— ¿Estas bien?— Pregunté a Edward.

Él asintió. Sin embargo, Steven era harina de otro costal, sabía que no faltaba mucho para que muriese. Y todo sería mi culpa y no podía cargar con otra muerte. Ya no. James continuó su relato como si nada hubiera pasado.

—Steven me brindo toda la información. Cuando me mandó un mensaje diciendo que tus padres no iban contigo, hice que Alec se hiciera pasar por otra persona para que tuviesen un atraso en la comisaria y que nos vieran a todos en el baile: así no hay sospechas. Y cuando tu padre me mandó un mensaje pensando que era Steven, era la hora de empezar a jugar. ¿Qué más ocurrió, Jacob?

¿Era necesario oír cómo los mató? Quise gritar, decirle que no quería nada de esto, pero la consecuencia de eso sería otra bala siendo disparada u otro corte. Me quedé callada mientras Jacob me sostenía la mirada. Tampoco sabía qué hacer, no quería contarme.

—O hablas…— Dijo James acercando el cuchillo a mi pierna. —O la apuñalo.

— ¡Habla!— Gritó Edward. Pero lo que él no sabía era que prefería que me apuñalasen porque era menos doloroso que escuchar lo que había ocurrido.

—Dijiste que fuésemos a tu casa.

— ¿Por qué aceptaste?— Preguntó burlándose James.

—Porque nos dijiste que tenías mucha droga contigo. Y yo acepté porque me había vuelto un adicto a ella.

—Incluso metiste a mi hermana en esa mierda. — Recalcó Alec. —Bueno, prosigue. Ya me está gustando este jueguito.

—Íbamos a tomar la misma ruta de siempre pero quisiste que tomásemos la carretera principal ya que casi todo el pueblo estaba en la fiesta de graduación y querías una carrera.

— ¿Por qué aceptaste?— Preguntó James nuevamente pero respondió antes de que Jacob pudiera hacerlo. — Porque era la primera vez que yo te retaba, porque siempre hacías esas carreras con Alec y quisiste participar porque deseabas ganarme en algo. Porque te gané, estuve con Bella durante tres años. Fui el primero para ella mientras que tú solo eras el mejor amigo. Porque incluso cuando estuviste con Helena, era mía también. Necesitabas ganarme en algo. Y qué mejor que una carrera.

—No eres mejor que yo. — Gruñó Jacob. Quiso lanzarse encima de James pero el cuchillo estaba perforando mi cuello. —Nadie lo es aquí, en esta habitación, a excepción de Bella y de Edward. Tú eres una mierda, James. Y te juro que si salimos vivos de esto yo mismo te mataré. —Quise decirle que no sería el único.

—Me importa una mierda lo que digas porque la ecuación es simple: cuatro vidas. — Nos señaló a cada uno. —Para que dos queden vivos. A mitad de carrera Alec queda reprimido atrás.

—No fue por elección propia. — Se excusó. —Sabes que soy el mejor en las carreras. Pero Vanessa estaba gritando como loca detrás mío por la velocidad.

—Lo que tú digas. — James puso los ojos en blanco.

— ¿Cómo pudiste utilizar a tu hermana?— Pregunté con asco a Alec.

—Porque ella sabía en lo que se metía. Y porque le juré a James que si ella moría o le ocurría algo grave, lo mataría con mis propias manos. Todo estaba calculado, Bella entre nosotros no había un margen de error.

—Nunca te hice algo.

—No. — Estuvo de acuerdo conmigo. —Pero te metiste con mi hermana y la amo más de lo que puedes imaginar. Y porque jamás quisimos matarlos, pero no te niego que me sentí tranquilo porque así tu padre no me judería la puta vida por lo de las drogas. —Comencé a llorar de nuevo. ¿Cómo podían hablar así de mis papas? —Puedes continuar, James, acaba con esta mierda y mátala no soporto ver a las personas llorar.

—Ella siempre ha sido así, llora por todo. — Explicó. —Avanzamos a toda velocidad. Y pude ver incluso antes que Jacob que venía un coche. Pudo ser cualquier otra persona pero Dios estuvo de mi lado y fue el de tus padres.

Miro a Jacob para que continuase.

—Miré la moto de James porque se abrió de la nada y para cuando me di cuenta, el auto estaba muy cerca de mí. Pensé que moriría pero tu padre fue más rápido y dio un volantazo —Mi llanto se hizo más fuerte pude ver la frustración por parte de Edward por no poder sostenerme mientras me venía abajo. —Se desvió hacia un lado pero perdió el control y dio vueltas en el aire. Nunca fue mi intención que los ocurriese nada malo, créeme.

—Puede ser Jacob. Que tú jamás quisiste hacerle daños pero te juntaste con ellos, caíste en su trampa. No tomaste las mejores decisiones, los dejaste tirados en la carretera.

—No, no, no. — Negó varias veces. —Llame al 911. Me acerqué. — Su llanto se mezcló con sus palabras. —Tu padre estaba vivo al igual que Rebe, pero tu madre murió al instante. Lo saqué del auto y me reconoció, me pidió que salvase a Rebe. Le pedí que me perdonase y me dijo que te cuidase, que te diga lo mucho que te amaba y que siempre serías su bebé.

—Te odio. — Tragué hondo. —Te odio, Jacob Black.

—Por favor, no lo hagas.

— ¿Qué no lo haga?— La incredulidad, el dolor, todo mezclado en una pregunta. —Me mentiste, te acercaste a mí después de eso sabiendo todo lo que había ocurrido. Los mataste, no importa las circunstancias fuiste culpable. Todos ustedes y los odio a cada uno.

—No me importa realmente. — Alec se puso unos guantes y cogió la pistola del piso, la que había traído Edward. —No deje huellas la primera vez, cuando pasó lo del accidente. No había ninguna pista porque mi padre se aseguré de pagar a todos los que fue necesario para que no hablasen.

—Tu padre es un asesino.

—Mi padre puede ser todo lo que te imaginas solo para proteger su apellido. — Le quitó el seguro a la pistola. —Todos acordamos que no hablaríamos. Jacob se alejó de nosotros, pero poco nos importó. Helena se propuso trabajar con Edward porque mi padre la dejó sin dinero durante meses. Jessica se fue de Forks. Vanessa recibió dinero y yo me largué de Forks. Steven nunca recibió dinero, pero estaba bien amenazado. Pero el amor que te tiene es más grande. Y el amor solo te destruye. Esta es la segunda vez y tampoco quedarán huellas. Nadie sabrá lo que ocurrió. Mejor para él, así deja de sufrir.

Miré en la dirección donde apuntaba el arma. Steven me miraba, tratando de mantener los ojos abiertos rogando que lo perdonara. Pero no lo hacía, jamás lo haría. Sin embargo eso lo mantendría en paz, así que lo dije. No había otra oportunidad para él.

—Te perdono. — Susurré.

Apenas me escuchó, cerró los ojos y trató de sonreír. Un disparo directo en el corazón, lo mató al instante. Nadie dijo nada, lágrimas silenciosas caían por mi rostro, por el rostro de Jacob y por el de Edward.

Steven estaba muerto. Sus padres se habían quedado sin un hijo. Jack se quedaba sin su mejor amigo. El grupo se quedaba sin Steven. Un chico noble, tratando de salir adelante pero que tomó malas decisiones. Pero eso no tenía por qué saberlo los demás, yo no diría nada. Para los demás él seguiría siendo el chico bueno.

—Tú serás el siguiente. —Apuntó a Jacob.

—Mejor los matamos a la misma vez. — Dijo mientras James apuntaba a Edward. —Te dije que nunca serías de nadie más, solo mía.

PovEdward

No, no, no. Steven estaba muerto, su cuerpo estaba inmóvil en el suelo. Nosotros seriamos los siguientes. Quería gritar y decirle que parasen, quería ir junto Bella y abrazarla; decirle que aún quedaba esperanza... Que saldríamos de esto.

Se notaba que Bella estaba rota. Se veía vacía. Había perdido no solo a Steven, sino que también había perdido a Jacob y podía asegurar que se echaba la culpa de la muerte de sus padres por haber dejado entrar a este tipo de personas.

Miré a Jacob, él tenía un cuchillo que podía utilizar, así yo podría inmovilizar a James. Sabía que la ayudaba no debería demorar mucho más en llegar, antes de entrar a la pequeña cabaña había mandado un mensaje pidiendo ayuda a la policía. Nunca esperé encontrarme a Bella sangrando en medio de sus piernas, con la camiseta rasgada o el pantalón roto. James había abusado de ella y me encargaría de que pagase por ello.

—No los mates, por favor. — Rogó Bella. Sabía que prefería que la matasen a ella antes de que muera alguien más. —Mátame a mí.

—Desde luego te mataremos, pasarán horas antes de que alguien llegue. — Explicó Alec. —Y nosotros estaremos muy lejos.

Vi la mano de Jacob sosteniendo el cuchillo. Gracias a Dios habían servido tantas miradas. Él asintió en mi dirección, era ahora. No había margen para cometer errores. Me acerqué a la madera con la que Alec me había golpeado. Era mi única arma.

— ¿Qué esperas, James?— Lo reté. Para que fijase toda su atención en mí. —Por primera vez en tu vida me has ganado, porque te gané cuando Helena me prefirió, Tanya fue mía y Bella es mía. Todas estuvieron conmigo y se quedaron conmigo. Eres un perdedor y ahora que tienes esa arma en tus manos no te atreves a matarme. Si yo fuera tú, lo haría en este instante. — Se acercó mucho más a mí. —Porque si no lo haces tú, entonces lo haré yo.

Un grito al otro extremo de la habitación hizo que James se distrajera.

— ¡Qué mierda!— Gritó mientras Alec era apuñalado en el hombro tirando el arma al suelo.

Tomé la madera y se la tiré con todas mis fuerzas a la cabeza. Él se tambaleó soltando el arma muy lejos de mi alcance; no podía dejar que se recuperase. La lucha era cuerpo a cuerpo, puñetazo tras puñetazo, podía sentir la sangre dentro de mi boca.

—No saldrás vivo de aquí. —Gruñó James volviendo a embestir sobre mí.

—No estaría tan seguro de eso. — Vi a Jacob soltando a Bella. Ella no se podía ni levantar por ella misma. —Llevátela de aquí.

—No, no te dejaré. —Gritó ella.

—No hay otra opción, Bella. — Ella iba refutarme y le dije único que sabía le haría irse. —Rebeca te necesita, le prometí que regresarías.

—Llevátela. —Jacob sentó a Bella en el suelo y se acercó a nosotros con una pistola en la mano. —Yo me encargo.

—Morirán, todos lo harán.

James se lanzó a por el arma, disparando un montón de veces en cualquier dirección. Una bala impactó en la pierna de Jacob. La policía entró en ese momento y disparó a James muchas veces. Su cuerpo estaba inmóvil en el piso. Todo había acabado.

—Estás sangrando. — Dijo Diego mientras veía el impacto de bala en mi hombro.

(1)— ¿Dónde está Bella?— Pregunté preocupado.

— ¡Edward!— Gritó Jacob. Pude ver como su gran cuerpo tapaba al de Bella, ella estaba tirada en el suelo, con un charco de sangre rodeándola.

—Dios mío. — Me puse a su lado. —No, por favor. Una ambulancia.

—Tranquilo. — Me tomó de la mano. —Hiciste todo lo que pudiste.

—Tienes que regresar con Rebeca. Se lo prometí.

—La cuidarás muy bien. — Hice mayor presión en su estómago. La sangre chorreaba en grandes cantidades. —Lo siento.

—No tienes por qué. — Me acerqué a ella. —Vivirás y juntos superaremos lo de esta noche.

Me miró un buen rato, era como si quisiera recordar todo de mí. Aun a pesar de las circunstancias me sonreía con amor, como si no hubiera otra persona más que yo. No te la llaves Dios mío, no puedo vivir sin el amor de mi existencia.

—No hay más tiempo. — Su respiración se entrecortó. —Te a…— Tomó aire. —Te amo, Edward Cullen Masen.

Eso fue todo.

PovBella.

Me di cuenta de la intención de Jacob y Edward. Era suicida. El mínimo error y acabaríamos todos muertos. Vi la manera en que Edward distraía a James en un extremo y al otro Jacob apuñaló a Alec en el hombro mientras él soltaba el arma. Después fue otra apuñalada en el estómago, puñalada tras puñalada mientras estaba inmóvil en el suelo.

Edward por su parte luchaba contra James. Cuerpo a cuerpo, me daba miedo que James agarrase el arma, no estaba muy lejos de él.

—Te sacare de aquí. —Jacob se acercó para desatarme. —Vamos, Bells.

—Tienes que salvar a Edward. —Él no me miró. —Por favor. Sabes que no puedo vivir sin él. — Dejé la oración sin completar.

—Pero sí puedes hacerlo sin mí. — No le contesté. Me levantó pero no podía sostenerme por mi misma.

—Llévatela de aquí. — Gruñó Edward al ver mi estado.

—No, no te dejaré. — Grité. No podía, ¿por qué me pedía eso?

—No hay otra opción, Bella. — Me dijo algo que me paralizó. —Rebeca te necesita, le prometí que regresarías.

Mi hermana, no solo me necesitaba. Nos necesitaba, porque si yo perdía a Edward, ella también lo haría. Jacob me sentó en el suelo, tomó la pistola del suelo, la de Edward.

—Llévatela. — Se acercó a Edward. —Yo me encargo.

—Morirán, todos lo harán.

Ninguno de ellos vio el siguiente movimiento de James, solo yo vi cómo se lanzó a por el arma.

— ¡Cuidado!— Mi grito no se escuchó por el sonido de las balas saliendo en diferentes direcciones.

Jacob fue lanzado hacia atrás, una bala había impactado en su pierna. Edward se protegió como pudo, pero de todas formas veía su camiseta llena de sangre. Muchos policías entraron a escena disparando a James, dejándolo muerto al instante.

—Bella. —susurro Jacob mientras me echaba poco a poco en el suelo. —Bella, no.

A mí también me había alcanzado una bala. Sentía la sangre salir de mi cuerpo. Podía sentir como estaba muriendo.

— ¿Dónde está Bella?— Mi Edward, como siempre, preocupado por mí.

— ¡Edward!— Gritó Jacob.

—Dios mío. — Llegó a mi lado. —No, por favor. Una ambulancia.

—Tranquilo. — Tomé su mano. — Hiciste todo lo que pudiste.

—Tienes que regresar con Rebeca. — Lágrimas caían por su rostro. —Se lo prometí.

—La cuidarás muy bien. — Gemí cuando presionó más fuerte mi estómago. —Lo siento. — Quise decirle que lo sentía por llevarlo hasta aquí, por desconfiar de él cuando lo conocí, por no haber aprovechado mejor los momentos juntos a él.

—No tienes por qué. —Se acercó de tal manera que sus labios estaban cerca de los míos. —Vivirás y juntos superaremos lo de esta noche.

—Es hora. — Una voz susurraba en mi cabeza. —Recuerda todo de él.

Lo miré, sus ojos de color azul mostraban todo el amor que me tenía, todo el dolor por perderme. Su cabello cobrizo, su rebelde cabello que nunca podía manejar, que me encantaba tirar mientras hacíamos el amor. Le sonreí porque quería que ese fuera el último recuerdo que tuviese de mí.

—No hay más tiempo, Bella. —No estaba segura de sí era mi imaginación, pero vi tres sombras blancas de pie detrás de Edward. —Déjate ir, hija, tú tiempo ha acabado.

—No hay más tiempo. — Mi respiración se entrecortó. —Te a…— El aire comenzó a faltarme. —Te amo, Edward Cullen Masen.

Eso era todo para mí en este mundo, donde conocí lo que era el dolor de perder a tu primer novio o a tu mejor amigo. Donde experimenté lo desgarrador que es perder a tu familia. Donde aprendí lo que es amar de verdad, lo que es sentir ser amado por personas que no llevan tu misma sangre pero que son maravillosas. En este mundo donde se quedaba Edward y Rebeca a salvo de Steven, James, Alec y de mí.


Más de dos meses sin actualizar, no saben lo feliz de estoy de poder retomar la historia, les dije que no lo abandonaría. Muchas gracias a las personas que le dieron una oportunidad a esta historia y que aún siguen pendientes de ella. Actualizare en dos semanas aproximadamente, como se darán cuenta ya no falta mucho para que concluya la historia.

Un capitulo intenso, dramático, doloroso. Se sabe toda la verdad ¿Alguien pensó que Steven podría estar metido en esto? Las personas pagan las consecuencias de sus actos e inocentes como Bella, también. ¿Qué sucederá con ella? ¿Cómo reaccionara Edward a vivir sin ella? Todos sus comentarios, sugerencias o respuestas los dejan en los reviews, me gustaría saber que duda tienen o que cosa les gustaría que escriba. Nos vemos, no se olviden unirse al grupo en Facebook "Fics de Yoko. Cuidense C: