Capítulo noveno: Navidades en casa de los Caine (XI)
8 HORAS ANTES, SOBRE LAS 3 DE LA MAÑANA…
- HEY, Kermit
- Hey, Peter, ¿Y el testigo? En el dormitorio durmiendo como un bebé.
- He traído hamburguesas y coca colas.
- Cásate conmigo
- Jajaja no, no eres mi tipo, demasiado feo
- Bufff eso dolió jajaja
- A ver, ¿Qué era eso que no podías decirme por teléfono? (Kermit se levantó y fue a revisar que efectivamente el testigo estaba dormido).
- Esta noche mientras veíamos un partido por la tele, nuestro amiguito el contable, estaba más parlanchín de lo habitual (Peter miró todas las latas vacías de cervezas que habían sobre la mesita de la tele y miró a Kermit y alzó una ceja). Estoy de servicio (las mías son las de Pepsi y le apuntó a la mesa del comedor). Bueno como te contaba estaba más hablador de lo normal. Como sabe que no hablo chino, el tipo parece ser que se dejó llevar, pero entendí un nombre en medio de toda esa conversación. Nombró a alguien que creo que te resultará muy familiar
- ¿Quién?
- Lin Huang
- ¡Qué!
- Shhhhh, lo despertarás (dijo Kermit mandándolo a callar).
- ¿Qué sabe ese mierda de Lin Huang? (dijo Peter más flojito pero no más calmado)
- No lo sé, por eso te he llamado, sabes que todo queda grabado ¿Verdad? (y puso la grabación de la conversa) Dímelo tú (y se pusieron a escucharla, más bien se puso Peter que era el que entendía mandarín). ¿Y bien? (preguntó Kermit una vez acabaron de escuchar la cinta) ¿Sabe algo de Lin Huang?
- Bastante, está casado con su sobrina.
- ¿Lin Huang, o él?
- Lin Huang está casado con la sobrina de Wu. Y habla de unas oficinas cerca de los antiguos astilleros donde Lin Huang le gusta "matar el tiempo" y que más que unos viejos astilleros parece el castillo de marqués de Sade. Pero… (Peter se levantó de golpe y empezó a caminar hacia la habitación del testigo) Peter, detente ¿A dónde vas?
- A sacarle la dirección exacta de esos astilleros Lin Huang a Wu, a hostias si hace falta.
- ¡Peter, mierdas! No te he llamado para eso, no vas a entrar ahí y sacarle a puñetazos nada. Es un testigo protegido, va a declarar en un caso de tráfico de blancas, y puede, solo digo que puede, a su declaración podamos trincar a Lin Huang
- ¡Ambos sabemos que Lin Huang es una sombra, nadie puede tocarlo! (agarrándolo por la solapa de la americana)
- Además…(Kermit se mordió la lengua no sabía si contárselo) el capitán nos dijo que no te dijéramos nada, ya…hace un par de meses que sabemos que Lin Huang está de nuevo en Estados Unidos, incluso sabemos en la red que trabaja ahora. Es más, sabemos dónde pueda estar probablemente en estos mismo momentos, pero sin pruebas, no sirve de nada presentarse allí.
- ¿Qué sabéis dónde está? ¡Y estás aquí, sentado viendo un partido con esa sabandija!
- Tranquilo, Peter, cálmate, te los diré, pero primero te calmas, y después llamamos al capitán, vamos a necesitar…
- No, quiero con el capitán (dijo con rabia) sé lo que dirá. Él mató a John, a Hillary y a sus hijos… ¡Ruth solo tenía 18 meses!
- Lo sé, maldita sea lo sé. Y yo también quiero ver a ese hijo de perra muerto. Pero ambos sabemos que ese tipo estará en un tipo de fortaleza, llena de sicarios cubriéndole las espaldas.
- También tiene buenos abogados, seguro que antes que le podamos tomar las huellas ya estará fuera, en la calle, de nuevo.
- Peter, somos polis (Peter se sentó muy bruscamente en el sofá de nuevo y le dio un puñetazo a un cojín). Te he llamado porque sabía que querrías participar en su detención. John fue tu instructor en la academia, sé lo que significaba John y su familia para ti. Pero no te equivoques, no te he llamado para que juguemos a los justicieros, somos de los buenos, somos polis, hacemos cumplir la ley y la cumplimos (Peter escuchaba a Kermit y sabía que tenía razón, era más o menos el discursito de hacer lo que está bien hecho que llevaba meses dándoles a sus hijos).
- De acuerdo grrrr pero voy a participar en esa detención, diga lo que diga el capitán.
- Ok (sonrió la fin Kermit al ver que Peter entraba en razón) voy a llamar a comisaría para… (y en ese momento miraron al reloj, eran las cuatro menos cuarto. Ambos desenfundaron sus pistolas y se prepararon). ¿Llevas tu arma? ¿Creí que la loquera te había dado "permiso"?
- Es la de casa.
- ¿Aún tienes una pistola en casa? ¿Con los niños? (Kermit lo miró incrédulo, Peter solo rodó los ojos. No la tenía en medio del salón estaba bien guardada bajo llave y nunca la dejaba cargada. Peter iba a replicarle cuando volvieron a picar a la puerta. Kermit respiró hondo y le hizo las señas para que lo cubriera).
Al abrir la puerta, Kermit se encontró algo que no se hubiera esperado, se encontró a 4 pedazos de chinos apuntando a la cabeza con una pistola a una mocosa de uno años enfrente la puerta. Kermit tragó saliva y dejó el arma y los dejó pasar. Los tres de los cuatro tipos entraron como toros en la casa y liquidaron al testigo en un plis-plas. Entonces apareció Lin Huang.
- Vaya vaya vaya, que pequeño es el mundo (dijo sentándose en una silla justo frente a frente de Peter. Mientras el otro sicario apuntaba a Kermit).
- Hijo de perra
- Shhhhh que hay menores presentes (y se colocó a la niña que no paraba de llorar sobre sus rodillas) Veo que también te acuerdas de mí, le hijo del capitán ¿No? ¿Qué tal la familia? ¿Annie igual de bella?
- Hijo de puta, ni te atrevas a hablar de mi familia (dijo rabiosos Peter).
- Ay ay ay la familia, para mí también es muy importante la familia (y miró hacia la habitación de Wu y sonrió) y hablando de familias, me pregunto si el capitán seguirá teniendo la foto de tu graduación en el despacho (la risa de aquel cínico le ponía los pelos de punta a Peter. Lin Huang por la cara de Peter supo que así era). Pues vamos a comprobar cómo de fuerte es el cariño de un padre. Chicos atadlos, nos los llevamos.
- ¿A los dos?
- A los dos. Necesito a Peter para controlar al capitán, y a ese (refiriéndose a Kermit) para controlarlo a él (refiriéndose ahora a Peter. Y sacó un billete de 50 y se lo dio a la niña) toma rica, ya acabó el juego, regresa a tu casa (la niña dejó de llorar de golpe, sonrió, tomó el billete y salió hacia la puerta brincando, pero antes que pudiera llegar a la puerta Lin Huang tomó la pistola que le había quitado uno de los sicarios a Peter y le disparó por la espalda a la niña, que cayó fulminada en el suelo) Estos niños de hoy en día, no tienen modales, ni me dio las gracias por los 50 dólares dijo mientas apartaba con el pie a la niña para pasar)
- ¡Hijo de perra, solo era una niña! (gritó Peter mientras lo sujetaban dos sicarios).
- Oh Peter, para mí todos son solo niños llorones. Tapadles los ojos y atadlos y llevároslos (ordenó a sus secuaces y se fue tranquilamente de allí, no sin antes dejar su tarjeta de visita en la mano de la niña en la que no sostenía el dinero).
Tanto Peter y Kermit estuvieron atentos todo el camino, recordando los giros, los semáforos, los baches, el ruido de las calles. Los dos eran policías entrenados, y sabían que era lo que debían hacer en una situación así. Cuando llegaron al destino los matones los metieron en una especie de nave frigorífica, aunque afortunadamente no estaba en funcionamiento y tras darles una buena paliza, los encerraron allí. Tardaron un buen rato en poder moverse, sus cuerpo estaban totalmente magullados, habían incluso algún que otro hueso roto y ninguno de los dos no descartaban lesiones internas. Aquellos hijos de puta se mostraban muy violentos y gallitos con dos tipos atados de manos a pies, y con un saquito en la cabeza. Y aunque entrenados en el combate y curtidos ya en la calle, nadie es inmune al dolor. Así que puede que estuvieran aún un par de horas inmóviles hasta que empezaron a intentar deshacerse de lo que fuera que les mantenía las manos y pies apresados. Eran dos precintos de plástico. De eso que se utiliza en el embalaje, normalmente se utilizan para trincar varios bultos y evitar que se muevan durante el transporte. Aquello era casi imposible de quitar sin tijeras o cuchillo. Y a más fuerza que hacía, más les dañaba las muñecas y tobillos.
El capitán Blaisdell y Kwai Chang llegaron al piso franco al cabo de 30 minutos, para entonces ya estaba todo acordonado y los de la brigada científica ya estaba haciendo su trabajo, el capitón exigió de inmediato ser informado.
- ¿Qué ha pasado? (preguntó el capitán nada más llegar al agente de la brigada criminalista).
- Hemos encontrado dos cadáveres, el del testigo, y el de una niña aún por identificar. La niña fue asesinada con el arma del agente Caine (el capitán Paul se quedó muy serio, sabía perfectamente que su hijo no había disparado contra la niña pero ahora sabía que se encontraba desarmado) También hemos encontrado esta tarjeta y 50 dólares (entregándole una bolsita transparente en cuyo interior había la tarjeta de visita de Lin Huang).
- Es un mensaje. Quiere que lo llamemos (dijo el capitán, y bajó hasta la camioneta de vigilancia que había fuera, los agentes habían sido asesinados también y ya había procesado toda la furgoneta los de la brigada forense. Entró y agarró el teléfono y puso la grabadora y el sistema de rastreo).
- Buenos días Capitán Blaisdell ¿No? (dijo Lin Huang)
- Yo, mismo. ¿Qué ha hecho con mis hombres?
- Tanto su hijo como el otro poli están vivos, ¿Si es eso lo que pregunta?
- Si les pasa algo no habrá agujero en este mundo donde pueda esconderse que no encuentre y entonces, entonces…
- Cálmese capitán, la suerte de su hijo, no está en mis manos sino en las suyas. Al fin y al cabo, ¿No es el deber de todo padre de procurar el bienestar de sus hijos?
- ¡Maldito hijo de perra! ¿Qué es lo que quieres?
- Capitán, no es tan importante lo que yo quiera como lo que lo que usted quiera, usted quiere a su hijo sano y salvo ¿Me equivoco?
- No se equivoca (dijo entre dientes)
- En ese caso hará todo lo que le diga, porque usted lo que quiere es lo mejor para su chico. Y ambos sabemos que yo no soy lo mejor para su hijo. Para nada.
- ¿Qué quiere?
- Es sencillo, nada que un buen padre no haría por su hijo, quiero la carpeta que iba a presentar Wu como pruebas contra mí.
- Eso no puede ser, es un caso federal, yo solo soy un simple capitán de policía de una comisaría de tres al cuarto
- Capitán, capitán, ambos sabemos que eso no es del todo cierto, si fuera mi hijo el que se encontrara en tal situación yo no dudaría en mover todos los hilos, incluso hacer ciertas llamadas, o contactar con viejas amistades.
Y ahora que yo ya sé qué hará cualquier cosa para salvar a su muchacho y que usted sabe que es lo que yo quiero. No hay más razones para continuar hablando a excepción de que rastree mi paradero. Que tenga buen día, capitán (y colgó justo a 4 segundos de poder dar las coordenadas exactas de donde se hallaba).
- ¡Hijo de puta! (gritó el capitán golpeando el teléfono).
- ¿Lograste localizarlo? (preguntó Kwai Chang Caine tan asustado y enfadado como lo estaba el capitán).
- No. Sabe lo que se hace, colgó antes que pudiéramos rastrearlo. Debo ir a hacer unas llamadas, Lin Huang es famoso por la brutalidad con la que trata a sus enemigos.
- Yo preguntaré por China Town, quizás alguien sepa algo.
- Kwai Chang Caine sé que también es hijo tuyo, pero déjalo en nuestras manos, Lin Huang no dudará en matar a Peter si se huele algo.
- En China Town la discreción es la ley.
- Como sea, sé que no harás nada que pudiera poner en peligro a Peter, pero igualmente ve con mucho cuidado.
- Lo haré (y Kwai Chang Caine salió de la furgoneta en búsqueda de alguna información que lo pusiera tras la pista de Peter).
