Capítulo 35: Demasiado Serio, Demasiada Libertina

Los heridos, el poco cargamento rescatado y los muertos fueron trasladados a los otros navíos para poder llevarlos a salvo al puerto de Liverpool, en Inglaterra, ya que el barco mercante estaba demasiado estropeado como para poder navegar, gracias a que los crueles piratas de Morgan le habían destrozado la quilla, parte del casco, el mástil mayor y además le habían prendido fuego. El corto viaje duraría sólo un par de días, y mientras transcurrieran estos, irían dándole santa sepultura en el mar a los fallecidos. Los heridos serían atendidos por los médicos que habían venido con la armada naval inglesa, y entre sus pacientes, estaban nuestros protagonistas de esta historia.

Los más graves de los cuatro eran James Norrington y William Turner, ya que el comodoro tenía una larga y limpia herida de espada en el pecho, y el joven Will tenía un par de costillas fracturadas y la pierna derecha con una gran cortada. Elizabeth tenía fracturada la muñeca izquierda y la mandíbula, y tanto ella como Jack, habían perdido un par de dientes gracias a las terribles bofetadas que les había propinado el cruel Morgan. Y además, el capitán Sparrow tenía la nariz rota y un corte en el interior de la boca. Pero a pesar de todas esas colecciones de maltratos, ninguno de los cuatro estaban en peligro de muerte, sólo que como la medicina de la Edad Moderna aún no evolucionaba mucho desde la no muy lejana Edad Media, la recuperación iba a ser un tanto larga y dolorosa.

El capitán Jack Sparrow estaba bastante contrariado, ahora tenía que esperar más tiempo de lo pensado para poder romper con la maldición.

Luego del tiempo esperado, la victoriosa flota de la armada naval llegó sin problemas al puerto de Liverpool a las siete de la mañana, trayendo consigo a su preciosa y variada carga. La mercadería fue desembarcada en los almacenes del puerto para luego ser retiradas por quienes las esperaban, las malas noticias fueron reveladas a los diarios y los heridos fueron trasladados a un hospital, exceptuando a Jack, Will, Elizabeth y James, ya que como este último era amigo del comodoro Jacobson, todos irían a hospedarse en la lujosa casa de este, con un médico y enfermera personales.

El comodoro George Jacobson no se quedó con ellos en su casa, sino que siguió viaje en carruaje hasta la ciudad de Londres, travesía que duraría unos cuantos días, para poder asistir a su propia celebración militar para ser condecorado por su valor heroico y ascendido al rango de almirante. Dicha ceremonia estaba fechada el día después que él había capturado al temible pirata Morgan, pero debido a las circunstancias, la fecha había sido fijada una semana después.

El pobre Jack Sparrow daba las gracias con toda su alma porque aquel hombre se hubiera marchado, ya que desde la primera vez que lo había visto frente a frente, había sentido una irremediable atracción hacia él, y que muy por el contrario, Jacobson no había mostrado ningún interés sobre su persona a pesar de la fuerte influencia del hechizo del anillo maldito, sólo su interés radicaba en la salud de su buen amigo Norrington. Cada vez que aquel hombre pasaba al lado de Jack, este se ponía muy nervioso sin razón aparente, o eso creía, ya que el pobre pirata no quería siquiera pensar que había terminado por enamorarse de un hombre.

El comodoro George Jacobson, prontamente ascendido a almirante, con unos cuantos años menos que Jack y James, era un hombre sencillamente hermoso, de la misma estatura de Jack Sparrow (hombre, aclaremos), esbelto, de rostro recio y atractivo, no tenía un solo pelo en la barbilla, de bellos ojos celestes, y si no fuera porque usaba un impecable peluquín blanco como todos los demás finos caballeros militares, se vería un hermoso y largo cabello rubio. Su sola presencia irradiaba respeto y temor al mismo tiempo. De mirada fría y cortes, su personalidad revelaba a alguien duro y recto, mucho más que el comodoro James Norrington. Ataviado pulcramente con las finas ropas oficiales propias de alguien de su alta alcurnia, de andar digno e indiferente. De modales finos de un caballero de sociedad. No hablaba más que lo necesario, era soltero, astuto, inteligente e increíblemente insensible. Sabía controlar perfectamente tanto sus sentimientos como sus pensamientos. Coleccionista de antigüedades, había viajado por todo el mundo en busca de objetos para su colección. Su vida se basaba en la recta e inflexible obediencia a las leyes británicas y su terrible odio hacia los piratas, a quienes perseguía sin respiro hasta darles caza. Era conocido como el "Terror Ingles de los Siete Mares" por todos los piratas, quienes lo odiaban con toda sinceridad. Jacobson había iniciado su vida militar como tantos otros niños, desde la más tierna infancia, llevado por su tío. Había sido un ejemplo de prodigio desde sus inicios escolares, ganándose el desprecio de todos sus compañeros por su actitud fría e indiferente. James Norrington se contaba entre sus enemigos, hasta que por un acontecimiento sucedido entre ellos dos, el pequeño niño pasó a ser su único y mejor amigo de toda la vida. George Jacobson podía hacerse ver como una persona completamente fría e indiferente, pero si alguien necesitaba una ayuda, él estaba allí para dársela. Este gallardo oficial contaba con un pasado triste y doloroso, pero también contaba con un gran secreto que podía arruinar su vida y su carrera militar. Sólo Norrington conocía aquel secreto. A veces, cuando se tenía suerte de notarlo, Jacobson tenía una mirada muy triste y distante.

Pasó una semana desde que llegaron a Liverpool, los cuatro hospedados esperaban con ansias la llegada del ahora almirante George Jacobson, quien estaba a punto de llegar a casa. Will y Elizabeth no veían la hora de tener el mapa en sus manos para así poder ir en busca del contra hechizo y la piedra mística, James aún seguía confundido con respecto a traicionar a Jack o no, (y si habían estado juntos o no), y Jack…, bueno, Jack no se quería encontrar con el tal encantador Jacobson.

Aquella mañana en que esperaban la llegada del almirante, nuestros cuatro aventureros estaban reunidos en la habitación de James Norrington para hablar sobre la forma de hacerse con el tan ansiado mapa.

-Jack tiene que usar el poder de la maldición para seducirlo y quitarle el mapa –propuso Will, quien aún andaba en muletas y con el torso vendado.

-¡Claro! Para ti es fácil decirlo, tú no eres el que tiene que hacer el trabajo sucio… -bufó Jack mientras se sentaba en la cama al lado del comodoro. El capitán Sparrow aún tenía vendada la nariz, y por eso, hablaba gangoso para la burla de Will y su novia.

-¡Pero, Jack! –Se quejó Elizabeth-. ¡Así fue como lo acordamos!

La joven Swann, para la diversión de Sparrow, seguía teniendo la mandíbula vendada (que por causa de eso hablaba en un tono raro y gracioso), y también la muñeca derecha.

-¡Bah! ¡Hazlo tú! –le dijo mientras se llevaba a la boca una botella de ron.

-¿De dónde sacaste eso? –le indagó Norrington un tanto molesto. Él era el que peor estaba de los cuatro, no por su herida de espada, sino por su estado anémico debido a que anteriormente no había comido ni dormido muy bien gracias a su problema con Jack Sparrow, y la pérdida de sangre había empeorado su salud. Seguía siendo el mismo pesado de antes, pero estaba más blanco que nunca.

-Tú sabes de donde –le respondió mordazmente.

-Ya. Lo trajiste de contrabando entre tus ropas. (Los otros dos los miraron con extrañeza)

-Eso. ¿Quieres? –le ofreció.

-No, gracias. Tenemos algo más importante qué hacer.

-¡Ah, claro! –se hizo el ofendido- ¡Tú prefieres seguir hablando de tu amiguito el almirante! … Hombres, siempre la hacen a una a un lado por los amigotes…

-Acuérdate que tenemos que conseguir el mapa… -replicó Will.

-¿Acaso no te diste cuenta que "ese" sujeto no me da ni la hora? ¡Me mira como si me odiaría profundamente! El anillo no funciona con él… -y luego agregó casi en un murmullo- Seguramente es gay…

Norrington le clavó la mirada, enfurecido.

-No le permito que hable así de mi mejor amigo, Jack Sparrow. Usted no lo conoce como yo.

Los tres miraron a James muy sorprendidos, sobre todo Jack, pues hacía tiempo que el comodoro no lo trataba de "usted". Por lo visto, se había enojado en serio.

-¡Jah jah jah! ¡Sólo era una broma, Norry! –se rió nerviosamente el capitán mientras le daba una palmadita en la espalda justo cuando este llevaba a sus labios un vaso de refrescante agua, haciendo que la volteara sobre las sábanas.

-¡Oh! ¡Perdón! –Se disculpó Jack en serio por primera vez en su vida- Deja que yo te ayudo.

Y para sorpresa de todos, Jack le sacó la pieza mojada y fue a traer una seca.

-Salgamos de aquí, Elizabeth –le pidió el muchacho mientras le ponía una mano sobre el esbelto hombro de la joven.

-¿Pero por qué? –quiso saber.

-Creo que ya sé lo que está pasando entre ellos dos –apenas le respondió en un murmullo, para que Norrington no los escuchara.

-¡Oh! –se interesó, y luego le preguntó también por lo bajo:

-¿Me lo dirás?

-Primero tenemos que irnos de aquí –sugirió el muchacho.

-Claro… -y luego, la chica se volvió hacia el comodoro y le dijo con un tono demasiado alegre:

-Nos vamos, James. Convence a Jack para que haga lo que tenga que hacer, ¿sí? Nosotros vendremos a verte más tarde. ¡Adiós!

Y se llevó a rastras al pobre William fuera de la habitación, dejando bastante perplejo a Norrington. Cuando Jack llegó con la nueva muda de cama, se dio con que los otros dos no estaban.

-¿Qué pasó? ¿Will tenía que ir al baño?

-Nooo –negó James con la cabeza al lamentar los malos modales de Jack-, pero creo que se les acaba de ocurrir algo.

-Espero que no se les ocurra que vaya desnudo al cuarto de ese hombre para tener que seducirlo… -comentó Jack con una mueca de disgusto-. Prefiero que me cortejen antes.

James lo miró un tanto perplejo ante tal extraña sentencia.

-Si es así, eso no funcionará –replicó terminantemente el comodoro-. Más bien se enfurecerá.

-¿Entonces es gay? –insistió Jack.

-¡Ya te dije que no!

-Pero es que nadie en su sano juicio podría negarse a semejante cuerpo como este, sólo mira lo sensual que es… -le dijo mientras se contoneaba voluptuosamente.

-… Ya deja de hacer eso… -James llevó su mano a la frente mientras bajaba la vista, bastante colorado-. Es mejor que me lo dejes a mí. Yo lo convenceré.

-¿Desnudo? No lo creo…, a menos que sea gay…

-¡Te dije que no es gay! ¡Y no me desnudaré!

-¿Entonces cómo lo harás? –Preguntó sin prestarle mucha atención a sus quejas- Déjamelo a mí, yo sé como tratar a sujetos duros como él. Sólo mira esta actuación:

Y el descarriado e inmoral Jack Sparrow, utilizando el cuerpo de Katrina Watson que el anillo le había dado, comenzó a hacerle un "numerito" bastante sensual al pobre y súper nervioso James Norrington, quien no sabía si mirarlo o no.

Mientras tanto, afuera, en la muy bien adornada galería de la casona, Will le rebelaba sus impresiones a su novia Elizabeth.

-¿No notaste que Norrington ha estado actuando de una manera muy extraña en estas últimas semanas desde que Jack se convirtió en mujer?

-Claro que sí… -y entonces, suspicaz, Elizabeth supo a dónde quería ir su novio- Acaso querrás decir que… él está…

-Enamorado de Jack Sparrow –Will terminó lo que iba a decir Elizabeth.

-¡Pero eso es completamente ridículo! –Ella trató de negarlo- ¿Tú crees?

-¡Sí! ¡Ahora todo encaja, Elizabeth! –exclamó emocionado ante la revelación que había hecho-, ¡Su ayuda para rescatar a Jack, su repentina aparición en el Perla Negra, el que siempre esté a su lado!

-¡Y cuando casi dio su vida por él! –agregó su novia excitadísima.

-¡Exacto! ¿Qué opinas?

-¡Que es increíblemente increíble…! –respondió casi sin aliento, pero luego agregó con un tono de lástima:

-Pobrecito, James. Acabar enamorándose de un sujeto tan despreciable como Jack…

"Eso suena bastante raro… -pensó la joven Swann- como si fueran gay…"

-Es por eso que quiere que Jack logre sacarse el anillo –dedujo William, sacándola de sus pensamientos.

-Seguramente… -secundó otra vez pensativa Elizabeth-. Y pensar que fue mi idea el que Jack fuera Katrina Watson, su prometida… Me siento una estúpida.

-Y yo le dije que otra vez lo iban a abandonar… Qué crueles fuimos…

-Sí…

Pero no tuvieron mucho tiempo para sentirse culpables, ya que un saludo inesperado los sacó de sus tan concentrados sentimientos de culpa.

-Buenos días –oyeron decir de pronto los dos jóvenes, y cuando se volvieron, se dieron con la sorpresa de que quien los había acabado de saludar era nada más ni nada menos que el mismísimo popular y atractivo, almirante George Jacobson.

-¡Oh! ¡Es usted! –se asombró el muchacho- ¡Ya está de regreso!

-Así es, señor… -quiso saber su nombre, pues antes no habían tenido tiempo de presentarse.

-William Turner y la señorita Elizabeth Swann, hija del gobernador de Port Royal, Weatherby Swann –contestó rápidamente el muchacho, sintiéndose impresionado ante tanta grandeza.

-Mucho gusto, señorita. Mi amigo el comodoro Norrington me ha hablado mucho sobre usted –la saludó tomando suavemente su mano y besándola delicadamente.

-Bien, espero –dijo Elizabeth sonrojándose un poco ante tal belleza masculina.

-Los caballeros de bien jamás hablan mal de las señoritas finas como usted.

"¡Es un sueño!" –pensó la muchacha mientras se le quedaba mirando como una colegiala. Hasta sentía un poco de celos por Jack, sabiendo que este tenía el deber de seducirlo.

-¿Ha tenido una ceremonia excelente, almirante Jacobson? –le preguntó Will.

-Fue un procedimiento como cualquier otro -contestó tranquilamente sin darle mucha importancia mientras comenzaba a caminar por la galería seguido por la joven pareja.

-¿Y cómo están ustedes de sus heridas? –quiso saber.

-Bastante bien, gracias, todo por la buena voluntad de su señoría. Tiene al mejor medico de Liverpool.

-Me alegra saberlo. Él es mi tío. ¿Y cómo está el comodoro Norrington?

-Mucho mejor que antes, almirante Jacobson –respondió esta vez Elizabeth.

-Bien, entonces iré a verlo. Con el permiso de ambos, me retiro –y haciéndoles una corta inclinación de cabeza, se dirigió hacia las finas y costosas escaleras de mármol, dejándolos solos.

-¿Crees que Jack siga en la habitación de James? –le preguntó una intranquila Elizabeth a Will.

-No lo sé, pero si lo está, espero que se esté portando decentemente –fue la preocupada respuesta del muchacho. Pero ese deseo estaba muy lejos de hacerse realidad…

Aunque no se le notaba, el almirante George Jacobson estaba muy feliz de volver a ver a su buen amigo el comodoro James Norrington, pues hacía bastante tiempo que no se veían y sólo habían mantenido una comunicación por medio de las cartas. Mientras caminaba por el largo y elegante pasillo alfombrado con una larga y fina alfombra roja, no se imaginaba siquiera la desagradable escena que estaba a punto de presenciar.

Una vez que se detuvo frente a la habitación de su gran amigo, pensó que lo mejor sería no llamar a la puerta para no despertarlo si es que este se encontraba durmiendo, así que decidió entrar sigilosamente y sin avisar, y cuando lo hizo… ¡se encontró con una semidesnuda mujer encima se su buen amigo James!

-¡¡James!! ¡¿Me puedes explicar qué es lo que están haciendo?! –exclamó muy enojado el almirante dándole una mala sorpresa a los otros dos- ¡¡Estás delicado, por el amor de Dios!!

-¡Ups! –exclamó Jack mientras trataba de taparse rápidamente con lo que tenía a mano y salía rápidamente de la cama, dejando a un James Norrington más blanco que un papel, completamente abatatado.

-¡No es lo que usted piensa! –trató de defenderse la invitada.

-¿Entonces qué es? ¿¡Ni siquiera están casados y ya están haciendo esto en mi decente morada?! ¡Es una falta de respeto hacia mí!

-¡Pero…!

-¡Él está en recuperación! ¡¿Acaso no te puedes esperar?!

-¿Y tú no? Podríamos arreglarlo… –le propuso pícaramente mientras le guiñaba un ojo. James sólo atinó a llevarse la mano sobre la frente, desesperado, pues sabía que eso irritaría aún más a su amigo.

Y tal como el comodoro lo había previsto, George Jacobson pasó a ser de leche tranquila, a leche hervida.

-¡¡Fuera de aquí!! –exclamó completamente enfurecido.

Mientras todo eso pasaba, Will y Elizabeth se habían dirigido también hacia la recámara de Norrington para asegurarse de que nada malo estuviera pasando. Ambos seguían conversando sobre el tema de actualidad: la extraña relación entre el alocado Jack Sparrow y el inflexible James Norrington.

-¿Crees que Jack sienta algo por James? –preguntó Elizabeth dubitativa.

-¡Claro que no, Elizabeth! ¡Pero qué tonterías dices! –exclamó incrédulo el muchacho- ¡Jack es un hombre y jamás se enamoraría de otro hombre!

-Pero ya sabes lo desvergonzado que es… -siguió desconfiando-. Además, quizás lo afectó el que James se haya arriesgado por él.

-Escucha Elizabeth –Will se paró frente suyo y le colocó ambas manos en sus pequeños hombros-: por más descarriado o desvergonzado que sea Jack Sparrow, sigue siendo un hombre orgulloso de serlo. Te aseguró que jamás se entregaría a otro hombre.

Apenas terminó de decir esto, repentinamente se abrieron las puertas del cuarto de Norrington y vieron cómo el almirante Jacobson sacaba a empujones de allí a una Katrina Watson en ropa interior y precariamente envuelta en una sábana, quien se quedó parada mirando cómo le cerraban las puertas en las narices.

-¡Le dije que no estábamos haciendo nada! ¡Sólo le estaba mostrando algo! –protestó muy molesto mientras se acomodaba cómicamente la sábana y se disponía a irse a su habitación para vestirse, pero se dio de lleno frente a unos pasmadísimos William Turner y Elizabeth Swann.

-Este… Hola –los saludó mientras les sonreía con nerviosismo.

-¡Oh, por Dios…! –sólo pudo decir la joven. El muchacho estaba demasiado impactado como para decir algo.

Viéndose en tal predicamento, Jack Sparrow pensó desesperado:

"Creo que mejor me hubiera quedado en el "Holandés Errante"…".

Notas de una Autora Descuidada:

Espero que se hayan entretenido bastante con este capítulo. ¿Por qué el almirante Geroge Jacobson pierde los estribos con Katrina Watson? A ver… ¿Qué dicen ustedes?

Respecto a las preguntas de antes, ¡estuvieron bastante acertadas! ¡Las felicito! ¡Conocen muy bien al personaje de Jack Sparrow!

Bueno, "La gran revelación" del misterioso pasado y secreto de Jacobson tendrá lugar en el siguiente capítulo o en el que le seguirá. Allí se verá porque el almirante odia a Jack Sparrow. (Ahora le tocará a nuestro capitán sufrir de amor y a Norrington vengarse por todas las que le hizo pasar). ¡SE VAN A SORPRENDER!

Querida Jackelin, perdona si no nos vemos en el Messenger, lo que pasa es que me la paso escribiendo aprovechando el poco tiempo que tengo para hacerlo. ¡Oh, maldita adicción!

Querida Monse: Jack no está cambiando, ¡está confundido! (Ya verás lo que pasará más adelante, te sorprenderás en serio)

¡Bienvenida a mi fics, Luisa! ¡Espero que te diviertas mucho!

Anoche me vi por Cinecanal "El Hijo de Chuky". Bastante entretenida a pesar de que no pude verla muy bien a causa de mi trabajo. 

Bueno, me despido.

¡Sayounara Bye Bye!

Gabriella Yu