- Más allá -

El silencio más incómodo de sus vidas.

Coni paseaba por la oficina de Phil observando los numerosos objetos de colección que este poseía. En silencio el agente la miraba dar vueltas por ese, su lugar. No se dio cuenta en que minuto entro, ni como, sin hacer ruido, apareció frente a él.

Ella comprendió ese silencio. Phil no estaba preparado aun.

Pero el, en un intento de comenzar desde cero, trajo al presente un pequeño recuerdo.

-¿Recuerdas la apuesta que hicimos?- Preguntó el ojiazul sonriendo. Pudo notar como ella cerraba los ojos, intentando recordar. Y luego el leve rubor en sus mejillas seguido de una sonrisa satisfecha.

-Si. Casi caigo en ella, me casé pasados los treinta – Sonrió.

.-.-.-.

Sentados ambos, Coni y Phil, en uno de los sillones de la Torre Stark, un par de meses antes de la primera invasión alienígena, compartían un par de tragos ante la incómoda mirada de Pepper y Tony, quienes cuchicheaban en secreto.

-Agente. Por favor ¡Ya cásense y dejen de fingir ante nosotros! – Soltó con dramatismo el genio, provocando que la pelirroja riera suavemente. Phil lo miraba con una de sus sonrisas tranquilas, mientras que Coni negaba con la cabeza.

-¡Tony! ¡Déjanos en paz!- Chilló. Y todos rieron juntos.

-Pero peque ¡Seria divertido! – Hizo una corta pausa, luego frunció el ceño – No. Porque casi te dobla en edad. Sería raro, no divertido – Suspiró. Phil gruño algo ofendido mientras la castaña miraba en silencio el vaso que tenía en la mano.

-Phil- Dijo Coni, llamándolo. Este se giró de inmediato – Si a los treinta todavía no me caso y tú no tienes pareja ¡Nos casamos y adoptamos un niño! – Rio.

Él se quedó paralizado. Y Pepper. Y Tony.

Todos esperaban que eso fuera una de las horrendas cosas que se dicen a causa del alcohol. Pero la castaña se veía bastante segura.

-Agente, el tema del sexo ha quedado fuera de conversación de inmediato – Soltó Tony desviando el tema. Pepper le dio un codazo en las costillas.

Phil seguía asombrado mirando a la castaña, quien tenía las mejillas enrojecidas a causa del alcohol. Y miraba también que ella tendió una mano, esperando que el la estrechara. La presión del momento y la estupidez contagiada de su amiga logró que cerraran el trato con un apretón de manos.

-Constanza Natalie Stark ¡Te desheredo si haces esa estupidez!- Gritó Tony. Pero todos ya estaban riendo sonoramente como para tomarle el peso a la apuesta realizada.

.-.-.-.

-Cómo olvidarlo. Creo que Tony nunca me regañó tanto en su vida- Rio. Ella tomo asiento frente a Phil, mas confianzuda y abierta a hablar de lo que fuera.

-¿Te casaste con el Capitán?- Preguntó inocentemente Phil.

El tono de voz del agente preocupo a Coni. No parecía estar bromeando. Arqueó una ceja causando sorpresa en el ojiazul.

-¿No te permitieron saber nada de nosotros luego de lo que pasó?-

Ahora era Phil quien parecía sorprendido. Respondió con sinceridad.

-La verdad es que sí. Y yo tampoco quería saber demasiado. El director Fury dijo que saber todo solo serviría para hacerme daño a mí mismo. Lo supuse porque los vi en el Helicarrier aquella vez. Y un día, una de las agentes comentó que te vio con una bebé junto al capitán Rogers en un hospital cercano- Hizo una pausa – Aunque eso fue hace varios años-

Al terminar de hablar, dio un gran suspiro. Ella asintió e hizo memoria.

-Bueno, algo pasó ahí – Rio – La bebé era Lily, la hija de Tony y Pepper. Lo mío con Steve no duro demasiado… tuvimos pequeñas diferencias que se hicieron grandes con el tiempo. Pero somos buenos amigos ahora- Respondió suavemente.

-¿Y quién es el afortunado entonces?-

Ella dudó en responder.

-Loki-

Silencio nuevamente. Él estaba pasmado en su silla sin saber cómo procesar esa información.

-Vamos, Phil. El jodido se volvió bueno al final. Y caí en sus redes. Tenemos un hijo de cuatro años llamado Alex. Fin de la historia-

-¡Un hijo!- Chilló Phil.

-¡Que tiene de malo!- Rio Coni.

Nada. Absolutamente nada de malo. Pero eran demasiadas noticias de un solo golpe.

-Demasiada información- Rio Phil.

Ella le sonrió y el agente siguió hablando. Habló por casi una hora sin parar, desahogándose, mientras la castaña escuchaba en silencio, respetando a su tan amado Phil Coulson. No era el mismo, pero él lo intentaba. Hablar con otra persona que no fueran los agentes de SHIELD o sus acompañantes en aquella nave le estaba creando un sentimiento de bienestar que no sentía hace mucho tiempo.

Al principio temió que Coni fuera ahí hasta reclamarle todo lo sucedido. Pero ella estaba ahí para darle a entender que esos diez años, no pasaron entre ellos. Todo seguía igual, como si acabara de despertar de una mala pesadilla.

Ambos escucharon pasos fuera de la oficina, por lo que ya no estaban solos. Phil abrió la puerta e invitó a todos a pasar, compartiendo una tarde amena junto a su equipo y su nueva colega.

En medio de la conversación el teléfono de Coni vibró varias veces. Ella lo ignoraba hasta que ya la insistencia de la persona que la necesitaba la venció.

Para su sorpresa no era Loki, si no Tony. Le hizo una seña a Phil y salió de su oficina.

-Dime- Susurró suavemente la castaña.

-Algo sucedió con Cuernitos y Rapunzel. Viajaron de emergencia a Asgard y no han vuelto… y como tú sabes, la única a la que le hace caso el Guardián de Wonderland es a ti- Gruñó – La novia del Capitán también se fue. Nos dejó a cargo de todos – Agregó riendo. De fondo se escuchó el gruñido de Steve.

-Entiendo. Pero creo que no ha pasado nada, si no la gema estaría brillando ¿No?- Le preguntó a su hermano con tono suave.

-¿Cómo lo vas a ver si lo tienes siempre escondido?- Respondió irónico. Ella rio por la obviedad de las palabras de Tony. Hizo aparecer el brazalete con la gema. Esta brillaba intensamente – Mierda. Tengo que irme Tony ¡Cuida de Alex y de todos!- Chilló. Guardó el teléfono en su bolsillo y palideció. Corrió donde estaba Phil, le susurró lo sucedido desapareció ante la mirada atónita del equipo.

En la Torre Stark llamó a Heimdall, quien tardo en responder. Segundos que se hicieron eternos antes de que el Bifrost la llevara hasta Asgard.


Destrucción.

Loki aún no acababa de entender por qué siempre Jane Foster metía la nariz donde no debía. Esta vez superó todos los limites, arriesgando el reino completo, a ellos y a ella misma a causa de querer ser una sabelotodo insoportable.

Los Elfos Oscuros invadieron Asgard por su culpa. Y la estúpida mortal con la que se casó todavía no tenía la decencia de aparecerse. Todo el reino estaba luchando. Incluida Sigyn, Halof, y Sif. Odín le estaba dando la oportunidad de reivindicarse y la guerrera se lo había tomado muy en serio.

El pelinegro miraba hacia todos lados esperando ver a Coni volando sobre ellos. Hasta que apareció y le miró confundida.

Sobrevolando Asgard pudo notar como Thor, Odín y Frigga protegían a Jane de los ataques. Fijó su vista en Sif también, suspirando. Halof corría de un lado hacia otro y Sigyn junto Loki detenían algunos ataques gracias a la magia.

Bajo a tierra y corrió hasta Loki, quien tenía la cara llena de sudor y se veía enfurecido por obvias razones.

-¡Mujer! ¿Dónde estabas metida?- Gritó el ojiverde. Ella sacó la espada y comenzó a luchar junto a él.

-No es hora de regaños – Respondió ella, luchando. Notó de inmediato que los Elfos la ignoraban. Solo atacaban a los Asgardianos y a Jane. Miró a Frigga, la diosa se veía cansada, por lo que se le ocurrió una idea.

Voló hasta ella y le gritó a Thor.

-¡Un rayo al suelo! – Chilló. El Dios, confundido, simplemente obedeció. Polvo y humo se esparció por el lugar, dificultando la visión de los elfos. La castaña corrió hasta Frigga tomándole las manos.

-¡Querida! Hemos estado buscándote - Soltó la diosa. Su voz agitada denotaba el cansancio. Pero no había tiempo para conversar.

-Frigga. Necesito que intentes volar y luchar como yo. Los elfos me ignoran. Tomaré tu lugar para intentar hacer algo ¿Entendido?-

La diosa ni siquiera había asentido cuando ya tenía la apariencia oscura de Coni, y la castaña, tenía el cuerpo de Frigga.

-Haré lo que pueda- Respondió con su clásico tono maternal.

-Cuídalos- Finalizó la castaña. Ahora rubia, con un vestido incómodo y una daga en la mano corría entres los elfos. Se notaba la diferencia, pero era lo menos que podía hacer por ellos.

Frigga esta vez había volado hasta Loki, luchando con la espada. Miraba periódicamente el centro de la pelea. Cada vez eran más elfos y habían conseguido separar a Thor del grupo. Solamente estaba Odín y Coni protegiendo a Jane.

Los elfos detuvieron su ataque cuando vieron caminar entre ellos a Malekith, su líder. Thor bajó su martillo, Loki el cetro y veían atónitos como el elfo caminaba hasta Coni, quien tenía tras suyo a Jane, intentando protegerla. Odín yacía en el suelo, inconsciente.

Ambos Dioses quisieron correr en esa dirección pero Frigga los detuvo. Les tapó la vista extendiendo las alas.

-Tranquilos. Estarán bien- Susurró ella, en medio de los dos, abrazándolos.

Fue ahí cuando Loki se dio cuenta que su madre había estado protegiéndolo todo el tiempo.

-Madre- Soltó Thor algo sorprendido. Esa manera de hablar, sus gestos, su manera de luchar, la habían delatado.

-Quietos y callados- Volvió a repetir la Diosa.

Malekith miraba a Jane con una sonrisa. Iba a conseguir el Ether por las buenas o por las malas. Lo único que le estorbaba era Coni, quien le miraba con odio y una daga en la mano.

La ignoro por completo, con un pequeño golpe hizo que se moviera un par de metros y tomó a Jane por el cuello, levantándola en el aire. Ahí, la astrofísica flotaba mientras algo color rojizo salía del cuerpo de la misma. El elfo recibía gustoso, y cuando terminó, lanzó a Jane hacia uno de los pilares de Asgard.

Ahora miraba detenidamente a Coni, quien se había girado para socorrer a Jane. En un rápido movimiento logró insertar una de sus cuchillas en el estómago de la castaña, logrando que cayera al suelo desprevenida.

-No- Soltaron al mismo tiempo Thor y Loki, mirando la escena. Frigga se les pegó más en un abrazo casi como una despedida.

La diosa se soltó del agarre de sus hijos, volviendo a su apariencia normal, corriendo en dirección hasta Malekith. Quedaron frente a frente, retándose el uno al otro mientras Thor y Loki eran detenidos por Sif y los tres guerreros.

-Bruja- Soltó el elfo, primero mirando hacia Coni, quien había vuelto a su apariencia normal debido a su debilidad. Luego la miro a ella, con una pequeña espada en la mano.

Sin ninguna expresión tomó su segunda cuchilla, primero pasándola fuertemente por el cuello de la Diosa, para dar el golpe final en su pecho.

Los gritos de Loki cada vez se hacían más fuertes.

Los Elfos Oscuros abandonaron Asgard en medio de la sorpresa de los Asgardianos, quienes corrían en todas las direcciones intentando solucionar todo.

Coni en medio de su conciencia, se arrastró hasta Jane, quien estaba respirando, pero dormida. Suspiró y tomo una bocanada de aire, para quitarse el cuchillo del estómago, posando su mano izquierda sobre la herida. A duras penas caminó hasta Frigga, quien respiraba dificultosamente. Se arrodillo frente a ella poniendo ambas manos en su cuello, confundiendo su sangre con la de la Diosa.

Gracias a los nervios se le quitó el dolor y trató de ayudarla. Vio como Thor corría hasta Jane, luego donde Odín y Loki estaba de pie a su lado, más pálido de lo normal y con los ojos enrojecidos.

-Frigga. Puedo curarte. Aguanta- Carraspeó la castaña. El sabor metálico de la sangre en su boca le molestaba, pero no quería dejar de intentar salvarla.

El grito de Thor invadió el reino. La Diosa cerró los ojos con una sonrisa. Ya no estaba respirando más.

-¡Frigga!- Chilló Coni.

-Madre- Soltó Loki, ahora también de rodillas junto a su esposa.

Los objetos que estaban cercanos al pelinegro levitaron, para salir disparados en todas las direcciones.

La castaña le miraba intranquila, por lo que se acercó hasta él intentando consolarlo. Loki estaba tenso y apenas parpadeaba. Sintió como los pequeños brazos de su esposa lo rodeaban en algo parecido a un abrazo, pero él no lo permitió.

Se zafó rápidamente y se puso de pie, caminando en cualquier sentido, ignorando a todos, tratando de sacar la imagen de Frigga, su madre, muerta, de la cabeza.

La castaña suspiró amargamente. Con las últimas fuerzas que le quedaban caminó hasta el Bifrost, esperando que por lo menos en Midgard no la ignoraran de ese modo.

-Oye- Susurró una voz familiar. Era Halof, también algo magullado, pero mucho mejor que ella. El rubio noto la mano ensangrentada de su amiga, por lo que le ayudó a caminar.

-Me voy a la tierra. Dile a Thor o a Sigyn que arreglaré todo allá - Hizo una pausa, tomando aire. Tosió un poco y Halof de inmediato notó la sangre salir de su boca – La gema no brilla. No estoy sanando – Agregó algo preocupada.

-¡Te curaremos aquí!- Gritó el guerrero, tomando dirección contraria. Pero la castaña lo detuvo.

-Vigila a Loki. Volveré en cuanto me cierren la herida, ustedes necesitan más atención que yo-

Halof solo se limitó a asentir. Cargó a Coni hasta el Bifrost, donde Heimdall estaba ido en sus pensamientos. No tuvo que hablar, solo hizo su trabajo dejando a la castaña en la Tierra.

Allí, ahora sola y cada vez más mareada, presiono el botón del intercomunicador.

-¿Alguien cerca de la Torre?- Dijo.

-¡Coni!- Pudo escuchar a la mitad del equipo gritar por su intercomunicador personal. Eso le hizo sonreír, pero ya no podía estar más de pie por lo que habló rápido.

-Estoy en la azotea. Código… Dios, olvidé los códigos. Estoy herida. Un jet…algo…- Susurró. Presionó más su herida, que no dejaba de sangrar.

-No dejes de hablar- La voz firme de Steve le hizo sentir segura. Escuchaba el revuelo que sus palabras habían causado.

-¿Estas bien?- Quien consultaba era Natasha.

-Más o menos- Respondió casi de manera automática.

-Estoy llegando a la Torre con el Capitán y Banner – Escuchó la voz de Clint. A los pocos minutos el aire del Jet le removió el cabello de la cara. No entendía como aun podía seguir de pie. La sangre salía por su boca casi de manera natural y la herida del estómago no dejaba de sangrar.

Con la vista nublada, sintió los fuertes brazos del Capitán América cargándola, para subir al Jet mientras Bruce preparaba las cosas para curarla.

-Háblame- Volvió a exigir Steve, dejando a la castaña en una camilla improvisada dentro del Jet.

-No alcanzaron a explicarme mucho que sucedió… estaba lleno de otra raza de alienígenas… ¡Auch!- Chilló al sentir que le habían quitado la camisa, para poner algo que desinfectara la herida sobre su cuerpo. Ya tenía una sonda conectada y esperaba que no la fueran a dormir.

-Lo siento- Se disculpó Bruce rápidamente. Continuó su trabajo limpiando la herida, para luego comenzar a coser, cosa que le extrañó, ya que hace años que ella no lo necesitaba. Ella sonrió algo adolorida.

-El líder de esas cosas se acercó hasta Jane… Odín y Frigga la protegían… tomé el cuerpo de Frigga para intentar luchar pero no resultó demasiado. Al final…-

El silencio de Coni desesperó un poco a Steve.

-¿Qué paso con ellos?- Preguntó el rubio.

-Odín y Frigga están muertos – Susurró algo triste – Thor y Loki están hechos un desastre… Jane estaba bien, creo. Sigyn y Halof también- Dejo de hablar y cerró los ojos. El efecto del anestésico la había afectado demasiado.

-¡No te duermas!- Gritó Bruce – Se supone que esta dosis no te afectaría tanto – Agregó.

-No estoy durmiendo – Susurró – La gema dejó de funcionar. Ya no hay un motor que haga correr la magia por mi cuerpo, por eso estoy así -

La mirada del militar y del doctor cayó sobre la mano izquierda de Coni. Allí, la gema que tantas veces les había mostrado y que brillaba con un intenso azul, estaba apagada y marchita, como si de una flor se tratase.

Todos se quedaron en silencio mientras Bruce terminaba. Cerró la herida, colocó el vendaje correspondiente y le pidió a la castaña que se sentara.

-Steve ¿Me prestas tu camisa?- Consultó el Doctor. El rubio se quitó la camisa a cuadros que llevaba puesta, para quedar solo con una camiseta blanca vestido. Bruce vistió a Coni suavemente, dejando la camisa abierta para monitorear la herida – Nos quedaremos contigo. Si quieres dormir, hazlo. Te despertaremos en cuanto lleguemos-

Pero ella no podía si quiera pensar en dormir. Necesitaba estar con Loki, acompañándolo.

-Tengo que ir a Asgard con Alex y Magni. Bruce, tu explícale todo a Fury… tengo… no, debo ir…-

Bruce se sentó a su lado, mientras Steve le tomaba una mano. La castaña apoyó su cabeza en el hombro del doctor y cerró los ojos fuertemente.

-Está bien, Coni- Susurró el científico.

-Iré contigo- Dijo el rubio.

Sin querer, aquella paz que le entregaron sus amigos consiguió que dormitara por el resto del viaje.


Cuando Bruce y el resto de los doctores el Helicarrier dieron el visto bueno sobre la herida de Coni, preparó a los niños junto a Steve para el viaje.

Intentar explicarle lo sucedido a Magni y Alex lo sucedido se volvió un caos, por lo que la castaña prefirió utilizar una de las historias que su madre le había contado cuando pequeña como ejemplo.

-Ahora ellos están mejor. Cada vez que miremos las estrellas, nos estarán cuidando a todos-

Y solo con eso los niños quedaron tranquilos.

La noche estaba algo más fría de lo normal, pero de igual modo Steve cargó a Magni mientras Coni llevaba a Alex de la mano. Fueron hasta la Torre Stark nuevamente en el jet, ya que la castaña simplemente no podía utilizar su energía y viajaron por el Bifrost.

Esta vez Heimdall los recibió un poco más compuesto, puso sus manos en los hombros de ambos y los vistió acorde a la ocasión. Luego miró a los niños, e hizo lo mismo.

Todo en un completo silencio.

Caminaron por el Puente Arcoíris en dirección al castillo. Allí, en la entrada, estaba solo Thor junto a Jane.

Miraron fijamente a Coni, quien les asintió y Steve les entregó a Magni. Jane se lanzó sobre los brazos de la castaña en un abrazo amistoso que sorprendió a ambos rubios.

-¿Estas bien? Halof nos contó sobre…- Thor hizo una pausa, al ver que Coni le extendía el brazalete para que lo tomara. Luego de eso, abrió un poco su vestido para mostrarle el vendaje a ambos.

-Ya no funciona- Susurró – Bruce tuvo que curarme… pero estoy bien. Un poco adolorida pero bien- Agregó sonriendo.

-Debe ser porque Madre… - Y Thor nuevamente se quedó en silencio. La castaña se acercó a él y lo abrazó.

-Lo siento- Dijo ella suavemente.

-Tú hiciste más que nosotros. Te arriesgaste por ellos- Respondió firmemente el Dios.

-¿Y Papá?-

La conversación fue interrumpida por la voz de Alex, quien miraba imperante a todos los adultos. Ninguno supo que responderle.

-Tu Papá está verificando un par de cosas y vendrá con ustedes-

Esta vez era Sigyn quien se agregaba a la conversación. Alex sonrió.

Pero todos sabían que eso era mentira, por lo que caminaron en silencio hasta llegar al centro del castillo de Asgard, en donde todo el reino estaba reunido para despedir a sus reyes.


Hola!

Pues eso. Al publicar el capitulo pasado me di cuenta que esto venia antes que el otro pero bueno, lo hecho hecho está.

Respondo sus hermosísimos reviews (¡Vamos, que voy llegando a los 100 y eso me tiene contentísima :D!)

kaname lin-chan Te extrañé :c pensé que me habias dejado abandonada ... Y de nuevo, siento el spoiler :c Y venga, dejame un comentario aunque sea para decirme hola. Aunque supongo que los capitulos pasados fueron algo aburridos ...xDD

k234fanrobjosh Gracias! *Abrazo virtual chileno* Me encanta que alguien se entretenga con las estupideces que escribo. De verdad, gracias por darte el tiempo de leer y comentar :) Esta no es la mejor historia de los Avengers pero... God! La escribo con amor xD.

lolitaredhead Segunda vez que alguien lee de golpe este fic. Gracias, espero haberte entregado un momento místico de lectura :3

Por cierto ¡Gracias por los favs y los follows!

PD: Debo contarles algo que me pasó el otro día. Una de mis amigas que lee esta cosa me dijo que debería hacer una trilogía a lo Cincuenta Sombras de Grey o Pídeme lo que Quieras. Creo que me reí tanto que bien merecido me llevé el regaño en el trabajo.

Disfrútenlo!