Capitulo 33

La luz del día parecía más fuerte de lo normal, su cabeza le dolía demasiado y su cuerpo le pesaba. Aún así, logró abrir los ojos e intentar enfocar las imágenes que en ese momento parecían borrones.

"¡hija!" – La voz de su madre era tan reconocible en cualquier sitio. Rápidamente sintió el abrazo de madre apretando cada parte de su cuerpo, eso dolía, mucho.

"Mamá. Duele" – Logró decir con esfuerzo.

"Lo siento mi pequeña" – Finalmente su visión había mejorado, y ahora podía ver normalmente.

"¿La enfermería?" – Preguntó desconcertada.

"En cuanto Albus nos llamó a tu padre y mí, vinimos enseguida. Ginny me preocupaste mucho¿Cómo se te ocurre hacer algo semejante? Pudiste haber…" – Pero la mujer no terminó su sermón, fue interrumpida por una voz solemne y apagada.

"Molly¿crees que pueda hablar con ella unos momentos?" – Ginny vio como su madre se levantaba de la cama y se alejaba unos pasos, no muchos, dejando a Dumbledore, Snape y McGonagall acercarse. – "¿Cómo te sientes?"

"Terrible" – Dijo sincera.

"Entonces hagamos esto rápido, estoy seguro que querrás descansar para poder ver a los demás" – Ginny sonrió al anciano

"Albus¿está seguro que deben hacerlo ahora? Ginny acaba de despertar y…"

"Tranquila mamá" – Dijo, no sabía bien el motivo de todo esto, pero conociendo a estas personas, sería mejor no adivinar y dejar que ellos digan lo que tengan que decir.

"Virginia" – Comenzó McGonagall. – "¿Qué es lo último que recuerdas?" – Preguntó con cuidado.

"Lo último… lo último que recuerdo es, este…" – Ginny se tornó de un fuerte color rojizo al recordar la noche que pasó con Draco. – "Draco" – Dijo ruborizada.

"¿Nada mas?" – Preguntó esta vez Snape.

"No, aunque ahora que lo pienso… creo que alguien entró… en donde estábamos y… ¡Oh Dios!" – Exclamó Ginny. Ahora lo recordaba. David irrumpiendo en el cuarto, le gritaba a Draco, maleficios, Draco explicándole a David porque ella no podía estar con él y luego, el grito de la muerte. Levantó la mirada para encontrarse con un Dumbledore solemne que asentía a los pensamientos de Ginny, Snape un tanto pálido y McGonagall tenía una expresión de luto. – "¿Dónde está Draco? Profesor ¿Qué sucedió con Draco?" – Ginny intentó ponerse de pie pero su madre se lo impidió.

"Ginny, quédate tranquila…"

"NO, QUIERO VER A DRACO EN ESTE INSTANTE"

"¡Virginia!" – Dictó el director, haciéndola callar al instante. – Primero quiero saber que sucedió, luego que la maldición fue enviada" – Dijo nuevamente con la voz calma. Ginny se limpió las lágrimas e intentó recordar. – "Tómate tu tiempo"

"yo grité, y… sentí una gran fuerza que me rodeaba. No sé que pasaba, yo solo quería que Draco, que Draco estuviera bien. Vi la luz verde salir de la varita de David y a Draco como el blanco, y solo pensaba en que la maldición cambiara de curso, que Draco sobreviva, que David…. Quería que David recibiera la maldición. Por Merlín, no puedo creer que haya, que realmente haya deseado eso, pero así fue…"

La puerta se abrió de golpe, una ráfaga platinada atravesó el umbral directo a la cama de Ginny, y no se detuvo hasta que estuviera abrazando a la colorada.

"Cissa" – Llamó Snape, colocando una mano sobre el hombro de la mujer

"Ginny, pequeña. Cuando me enteré que despertaste, debía venir a verte, lo que sucedió fue terrible." – Evidentemente la mujer había estado llorando hasta recién, pero no la culpaba de nada.

"Cissa, por favor. ¿Por qué no vas a mi recámara y te recuestas?" – Pidió con cariño el profesor de pociones.

"Lo siento mucho Narcisa." – Dijo sinceramente Ginny, una vez más sintiendo sus lágrimas recorrer su rostro.

"Nada de esto es tu culpa, si es lo que estabas pensando. Así tuvieron que ser las cosas. Es triste que, pero así debió ser…" – La mujer besó la mejilla de Ginny y se retiró.

"No sé que pensar" – Murmuró Ginny evidentemente comenzando a deprimirse.

"Virginia. Desde nuestro punto de vista, en cuanto la maldición fue pronunciada y tú gritaste, una cortina de humo blanco los cubrió lo suficiente para que no sepamos que pasó. Pero en cuanto la capa se disipó, los cuerpos de Draco y David estaban tendidos en el suelo. Harry, Ronald y yo nos acercamos lo más rápido posible, y te encontramos con los ojos en blanco antes de caer desmayada… esto fue hace dos noches"

"¿dos noches?" – Preguntó en murmullo.

"Sí" – Fue la respuesta de Snape. – "lo sorprendente y más extraño de todo fue que, cuando Zabini Granger y yo corrimos hasta Draco… él estaba, no estaba… muerto" – Ginny levantó la mirada de pronto.

"¿Cómo?"

"Ahora, con tu explicación, es evidente qué sucedió, pero hasta entonces no sabíamos…"

"¿Dónde está Draco? Por favor quiero verlo, profesor" – El anciano asintió y descorrió la cortina blanca, del otro lado, el cuerpo de Draco descansaba tranquilo, como si nada hubiera sucedido.

"Aún no ha despertado." – Explicó McGonagall, a lo que Ginny solo asintió.

"¿Y David?" – Preguntó temiendo lo peor. – Nadie respondió enseguida y Ginny lo comprendió. Lo que tanto había deseado en el momento que el chico lanzó la maldición.

"No fue tu culpa" – Se aventuró la profesora.

"Si no fue mía ¿de quien entonces?"

"Lo que tu hiciste fue, proteger a Draco…"

"Deseando la muerte de otra persona."

"Si no hubieras hecho eso, Virginia. Draco estaría en su lugar" – Snape, a pesar de haberlo dicho con la voz un tanto quebrada, había sonado recto. Como si lo que dijo no tuviera otra forma de ser. Lo hecho, hecho está.

"Te dejaremos ahora, los demás quieren verte y…"

"Por favor, díganles que necesito descansar" – Pidió sin apartar la mirada de Draco. Supo que Dumbledore asintió aún sin la necesidad de verlo, y luego notó como los tres profesores se marchaban. Su madre sin embargo, no se movió del lugar. – "Mamá, por favor, quiero estar sola"

"Hija…"

"Por favor" – Pidió aumentando la dureza de su voz, más de lo que hubiera deseado. Su madre besó la frente de Ginny y acto seguido salió del lugar.

Ginny oyó, cuando la puerta se cerró detrás de su madre, que las personas que esperaban del otro lado pedían de forma impaciente el poder entrar, pero Molly había recuperado su temperamento y, argumentando que Ginny necesitaba imperiosamente descansar, la dejaran sola hasta más tarde. No oyó réplica.

Con cuidado Ginny se levantó de la cama, y dio un par de pasos hasta llegar a la de Draco. No tenía un solo rasguño, pero si la maldición no le había dado¿Por qué estaba en este estado? Eso era algo que le preguntaría a Dumbledore más tarde. Ahora solo quería ver sus ojos grises, verlo sonreír arrogante. Una lágrima solitaria resbaló por su mejilla hasta aterrizar sobre la frente de Draco, justo ahora que habían vuelto a estar juntos… Ya no importaba nada. La cuestión estaba perdida, dentro de un par de días ella se enfrentaría a Voldemort, y había una probabilidad altísima de no sobrevivir. Ella lo sabía, Harry lo sabía también.

Se acercó y rozó sus labios con los de Draco, con un simple movimiento con su mano acomodó el cabello rubio que cubría parte de sus ojos cerrados y luego, en lugar de regresar a su cama a dormir, se acomodó junto a él, debajo de las frazadas, con su rostro en el pecho de Draco, durmiendo junto a él, el amor de su vida, hasta que sea la hora en que el final comience.


Despertó cuando sintió una mano rozando su brazo. Se acurrucó junto al cuerpo a su lado, buscando el calor de las caricias pero cuando volvió a sentirlas, comprendió que no venían de su acompañante. Con pereza abrió los ojos, en una silla con el rostro cansado, se encontraba Narcisa, llevaba sus ojos menos colorados que cuando la vio esa mañana, pero estaba más pálida de lo normal, y eso era mucho decir. Su cabello estaba desprolijamente amarrado y unas apenas visibles ojeras adornaban sus ojos celestes. Sin embargo, al ver que Ginny había despertado, le sonrió con ternura.

"Lo siento, no quise despertarte querida." – Dijo en un susurro. Ginny negó débilmente e intentó levantarse de la cama. – "No hace falta que salgas"

"No creo que esté bien que me vea acostada en la cama con su hijo, Narcisa."

"Y sin embargo, para mi es la imagen más perfecta que he visto, claro está, luego de la vez que vi a Draco por primera vez sonreír" – Comentó la mujer, ahora perdiendo la sonrisa que con esfuerzo estaba manteniendo en su rostro.

"Lamento todo esto, realmente." – La mujer negó restándole importancia pero Ginny continuó. – "De verdad, Narcisa. Si Draco no me hubiera conocido, nada de esto hubiera sucedido, y él no estaría así…"

"Si Draco no te hubiera conocido, como lo hizo, estoy segura que hubiera seguido el camino de su padre. Te estoy muy agradecida por eso… y por haber salvado a Draco, en muchas y diferentes formas. Sin ti, el Draco que hoy conocemos, no existiría" – Volvió a sonreír y una lágrima rodó por su rostro, pero ella la limpió casi al instante.

"Cissa, estabas aquí" – La voz del profesor Snape se escuchó a unos pocos metros de distancia. – "Virginia" – Dijo bajando el tono de voz.

"Profesor" – Saludó ella sentada al borde de la cama de Draco.

Notó que el hombre se acercaba a Narcisa y rozaba su mejilla con una mano, limpiando el rastro de lágrimas. Ginny aprovechó para acomodar el cabello de Draco, en la forma que a ella le gustaba verlo. Aprovechó para rozar la mejilla y el mentón de Draco, con una suavidad exquisita.

"Se repondrá, ya verás" – Dijo el profesor. Ginny se giró a ver que Snape se encontraba arrodillado junto a su mujer, y tomaba una de las manos de ella entre las suyas.

"De eso no tengo dudas, Draco es un hombre muy fuerte." – Dijo Ginny volteando una vez más para admirar el rostro sereno del que era el amor de su vida. – "Pero me temo que no estaré ahí para verlo"

"¿De que hablar, linda?" – Preguntó Narcisa.

"No me hagan caso, son solo tonterías mías" – Se apresuró a decir, aún así, no apartó la mirada de Draco.

"Lo amas ¿verdad?" – Ginny se volteó para encontrarse con la mirada pagada pero aún sí cálida de Narcisa.

"Como nunca amé a nadie, Narcisa." – Respondió haciendo esfuerzos sobrehumanos para no dejar caer las lágrimas que aún guardaba.

"Si hay algo que aprendí a lo largo de mi vida, Ginny, es que nunca hay que perder las esperanzas con el amor. Siempre va a llegar, y cuando lo haga, no te dejará, nunca" – la colorada asintió y se puso de pie.

"Disculpen, iré a ver a Dumbledore." – Se alejó lo suficiente de la cama de Draco para evitar que ellos vieran las lágrimas que había comenzado a derramar.


Cerró la puerta detrás de ella y se apoyó en la pared, ya no aguantaba más esta situación. Se sobresaltó al escuchar la puerta abrirse de golpe. De ella salió un preocupado Severus Snape.

"¿Podemos hablar?" – Dijo con una seriedad que nunca había visto en él. Ginny no habló solo asintió y lo siguió hasta uno de los salones más cerca.

"Profesor…"

"No quiero oírte decir eso nunca mas" – Le dijo de golpe, parecía enojado ahora, frustrantemente enojado.

"¿Qué cosa... Profesor?"

"No, lo que dijiste respecto a no ver a Draco despertar. Te prohíbo que lo digas" – Ahora parecía más enojado que antes.

"Severus¿de qué estás hablando?" – Exclamó ella, recuperando ahora un poco de su carácter, que parecía haber perdido hacía un tiempo.

"No me digas que no sabes de que hablo. Estoy harto de verte ir y venir, deambulando como Mirtle la Llorona, tu no eres así, eres vivaz y fuerte, siempre eres las que da ánimos a los demás…" – Ante la expresión de desconcierto el hombre asintió. – "No creas que no te he estado observando. No eres de las personas que se dejan caer tan fácilmente, lo has demostrado durante años, has logrado entrar al reducido y exclusivo grupo de Potter ¿no es así? Por eso te prohíbo que digas que no vas a sobrevivir…"

"Hay pocas probabilidades que lo haga…"

¡No me interesa!" – Exclamó aumentando el tono de voz, haciendo que Ginny retrocediera, pero él no le dio tiempo. La tomó de los hombros y la sacudió un poco. – "Te exijo que sobrevivas, te estoy exigiendo que lo hagas ¿está claro? Porque si no lo haces te juro que te traeré de vuelta solo para que limpies el castillo entero con un sepillo de dientes" – Ginny se dejó llevar, derramando todas y cada una de las lágrimas que no quería dejar escapar. Se abrazó tan fuerte como pudo a su ex profesor, y sintió que el abrazo le era respondido.

Sintió que una eternidad pasaba y ella no quería soltarse del abrazo, pero finalmente lo hizo, ahora sin más lágrimas.

"¿Sabes que no tiene sentido lo que dices?" – Le dijo ella bromeando, secando sus mejillas.

"No importa."

"voy a intentar, por todos los medios de volver, Severus. Pero tienes que entender que…"

"No te entrené a ti, y a Potter para que no regresen." – Se quejó el hombre.

"Te prometo que volveré con vida… para cuidar de Draco" – Snape asintió y se alejó de ella unos pasos. – "Y que no diré nada de lo que aquí ha pasado" – Sonrió y por alguna razón creyó ver que el hombre frente a ella se había relajado, un poco.


Esa noche había dormido absolutamente nada. Tenía miedo, mucho miedo. Tenía fiereza, vértigo, y a la vez calma y serenidad. Sentía que su cuerpo se partiría en dos, por culpa de los hipogrifos en su estómago. Que su cabeza explotaría de tanto pensar. Repasaba hechizos, maldiciones y encantamientos como si estuviera a punto de dar los exámenes de fin de año. Sus manos temblaban, sus pies se sentían como gelatina y su garganta estaba extremadamente seca.

Estaba sentada en la cama del cuarto de Draco, y observaba atenta y a la vez desinteresadamente el fuego crepitar.

Había pasando ya cuatro días desde la muerte de David, una simple ceremonia se llevó a cabo y el cuerpo del chico fue enterrado en el cementerio de Hogsmeade. Hacía ya cuatro días que Draco estaba en una especie de coma de la cual no podía despertar.

Ginny observó hacia la ventana, el sol comenzaba a posarse sobre el horizonte, anunciando que la inevitable hora había llegado, que la cuenta regresiva alcanzó el cero. Observó sobre la cama un traje que debía utilizar esa mañana. Un pantalón y una chaqueta azul marino, muy similares a los que habían usado los jugadores del Torneo de los Tres Magos. Al parecer tanto Harry como Fleur y Víktor estaban de acuerdo a que era muy cómodo para cualquier tipo de actividad.

Su chaqueta, llevaba en la parte trasera una gran fénix con sus alas desplegadas y en el frente dos varitas entrecruzadas. Ambos símbolos de la Orden y el ED, respectivamente. Ginny suspiró y comenzó a cambiarse, solo faltaba una hora para reunirse con el resto.

Estuvo lista casi al instante y el primer lugar al que se dirigió al salir del cuarto fue la enfermería, directamente a la cama más alejada y cubierta de biombos, la cama de Draco. Extrañamente no había nadie allí con él, ni siquiera Narcisa, pero no prestó atención a ello. Solo se sentó en el borde de la cama y se quedó observando a Draco, respirar tranquilamente, fuera del peligro que en poco tiempo enfrentarían la mayoría.

Corrió unos mechones de cabello platinado y luego besó los labios del chico, y allí se quedó. Observándolo hasta que sea la hora.

"Ginny" – Escuchó una voz conocida llamarla desde el otro lado del lugar. Hermione estaba allí, con una vestimenta idéntica a la de ella. – "Dumbledore quiere vernos"

"Sí." – Dijo ella, volvió a acercarse a él y besó sus labios una vez más, por última vez quizá. Rozó su mejilla pálida con una de sus manos y luego se levantó para caminar fuera de la enfermería.


El hombre estaba sentado en su lugar de siempre, los alumnos que aún asistían a clase y que no estaban participando de la guerra fueron obligados a quedarse en sus salas comunes. El resto, la gran mayoría de los ya habitantes del castillo se encontraban allí, esperando escuchar las palabras del anciano, que era un símbolo de paz y de estabilidad par algunos, y como un padre y protector para tantos otros.

"No les voy a decir que es algo fácil, están en todo su derecho de no venir conmigo, no se serán cobardes, solo razonables. Está claro que en el momento que atravesemos la puerta del colegio, las cosas se pondrán feas, mucho, y debo dimitir, a pesar de lo que quiera creer, que no todos volveremos. Es por eso que ahora tienen la última oportunidad para retirarse, para volver a sus hogares, y esperar a ver qué giro toma la guerra." – Se detuvo y observó unos momentos, esperando si alguien se ponía de pie y salía de allí. Nadie lo hizo. – "Gracias. Estamos listos, hemos entrenado y entrenado sin parar, esperando este día, hay solo una cosa que quiero pedirles y espero puedan recordarla, pase lo que pase hoy, allí afuera, ustedes son los héroes y heroínas por el simple hecho de enfrentar sus miedos." - Moody tomó la palabra ahora.

"Cada uno de ustedes tiene puesto un traje, que varían en los colores. Eso quiere decir que todo aquel que comparta su color, es su compañero de escuadrón. Cada escuadrón estará liderado por un Auror capacitado, les pido que sigan las órdenes que él o ella les dará, y manténganse vivos. Eso es lo más importante"

"ahora, es el momento de avanzar hacia un futuro mejor" – Finalizó Dumbledore y pronto las puertas se vieron abiertas y un ejército de unos cien aurors aguardaban allí, ellos también con un conjunto de pantalón y chaqueta como la de Ginny, salvo que solo tenían la 'A' en la espalda.

Comenzaron a escucharse murmullos en cuanto salían de allí. Parecía ser que algo no cuadraba par los miembros más jóvenes de la Orden o para los del ED. Ginny aguardó unos momentos para unirse a las personas que compartían su mismo color. Extrañamente, el trío y Luna eran los únicos de color azul marino.

"Que conveniente" – Murmuró Ron.

"Supongo que podremos lograrlo." – Comentó Hermione, luego agregó. – "Podremos lograr estar contigo hasta el final como lo prometimos hace años" – Harry sonrió y abrazó a Hermione y Ron unos momentos.

"No importa que suceda, vamos a sobrevivir y a contarles esta historia nefasta a nuestros hijos ¿quieren?" – Bromeó Harry.

"Por supuesto. Cuenta conmigo" – Respondió Ron.

Cuando salieron a la entrada de Hogwarts comprendieron a qué se debían los murmullos, el mismísimo Ministro y su esposa estaban allí, vestidos de color azul marino, al igual que Tonks, Sirius y Remus.

"¿Dónde está Sam?" – Preguntó Ginny preocupada.

"Está en la enfermería con Madame Pomfrey, y Blasie Zabini. No va a estar en medio de todo con el estado de embarazo que tiene" – Argumentó Sirius. Ginny asintió comprendiendo.

"Supongo que alguno de ustedes es nuestro Auror calificado" – Comentó Harry sonriendo con picardía.

"¿Auror Calificado, donde?" – Dijo James preocupado. – "No me hagan esas bromas, no vaya a ser cosa que se arrepientan de tenerme como Ministro."

"No digas tonterías James, eres un gran ministro." – Le confirmó Lily tomándole la mano.

"No puedo creer que estemos bromeando en algo así" – Se quejó Hermione.

"Ya habrá tiempo para ponerse nostálgicos cuando lleguemos" – Le aseguro Luna a su lado. – "Créeme"

"Ginebra" – Una voz con un tonto acento francés exagerado se escuchó un tanto lejos. Cuando la colorada se volteó a ver se encontró con un muchacho y una chica, vestidos de verde oscuro. Ginny sonrió recordando que ese color lo llevaba puesto Moody.

"Gino, Giselle" – Dijo cuando ellos la alcanzaron. – "Es Virginia"

"Lo siento, es la costumbre. Pero dime¿también irás a pelear?" – Preguntó Gino.

"Claro que sí, es mi deber"

"¿Dónde está ese apuesto muchacho rubio que..?"

"Está en coma, en la enfermería, lo tocas y te mato. ¿Quedó claro o te lo digo en francés?" – Respondió Ginny con seriedad.

"Es que, lo siento, no quise..."

"Ginny vamos." – Llamó Lily que se encontraba con el resto.

"Nos vemos en la batalla. Manténganse con vida" – Dijo la colorada relajando el rostro.

"Tu también Ginny" – Respondió Gino. Al verla partir él se quedó con Giselle. – "Es una lástima que no esté disponible"

"Cállate, quizá ni siquiera sobrevivas la guerra."

"¿porque no te callas tu? No puedo creer que siga aguantando tus estupideces. Realmente eres insoportable. ¿Sabes?"

Giselle quiso responder pero Gino ya se estaba alejando de ella. Con frustración, pateó la piedra que estaba a su lado y luego comenzó a correr hacia su grupo.

"Gracias por acompañarnos" – Comentó uno de los aurors a Giselle en cuanto ella llegó al grupo.

"Cállate" – Le retó en un susurro.

"Muy bien, presten tención" – La voz áspera y cansada de Moody se escuchó de pronto. Todos prestaron atención a lo que el jefe del departamento de aurors tenía que decir. – "Muy bien hay diez chicos que vendrán con nosotros. Mi consejo, aurors, es que no tomen a la ligera a estos muchachos, ya que fueron entrenados por los mejores en su especialidad." – Señaló a las diez personas que se agregarían al grupo de aurors calificados. Entre ellos estaban los mellizos Weasley, Oliver Wood, Viktor Krum y dos de sus compañeros, Alexis, Zora, Sakura y Jack. Los mismos que habían acompañado a Ginny en su viaje a Rusia.

"¿Qué es lo que tendremos que hacer?" – preguntó Oliver.

"Nuestro trabajo será encargarnos de apoyar al grupo Alfa." – Dijo señalando al grupo vestidos de azul, el de Ginny.

"¿Y ellos que harán?"

"Atacarán a Voldemort" – dijo con resolución. Las personas que rodeaban a Moody se estremecieron al saber cual era el plan. El ataque masivo contra el enemigo, llevado a cabo por once personas.

"Roguemos que termine bien…" – Dijo George

"Porque nuestros tres hermanos están ahí" – Terminó la frase Fred

"Creí que solo estaban Virginia y Ronald ahí" – Comentó Oliver, intentando ver si otra cabellera clorada, además de la de la señora Potter, estaba allí.

"Harry es tan hermano nuestro como ellos" – Dijeron los dos a la vez, frunciendo el seño, como si les hubiera dicha que la fabricación de chascos no llevaba a ninguna ganancia.

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Iba a hacerlo un tanto mas largo, pero creí que sería mejor que la batalla empiece directamente en el capitulo siguiente…. Así que este me quedó un tanto corto… de todos modos, espero que les guste.

Gracias mil a Utena-Puchiko-nyu, leodyn, clau y un gracias especial para ENOVY por todos los review que me dejaste.

Un beso gigante a todos y espero lean el prox, que supongo será subido pronto. Aunque debo advertirles que estaré un poco ocupada con el estudio….

Ivita Black

M.O.M.

...un extra...

¡ARGENTINA SOY, Y VOS SOS LA ALEGRIA DE MI CORAZÓN, YO NI MUERTA TE VOY A DEJAR, DESDE ELCIELO TE VOY A ALENTAR….! 6 – 0 CONTRA SERBIA……VAMOS ARGENTINA QUE LLEGAMOS AL FINAL!