Nathan desapareció de la habitación con Sylar, que apenas podía caminar por el ataque de Cath y todo se quedó en silencio. Ninguno de los cuatro dijo nada, Peter y Mohinder tenían los ojos clavados en sus hijos, pero estos apartaron la mirada de ellos.

Por lo que podían ver sus padres, Danny parecía realmente enfadado, si lo que había dicho era verdad, su relación con sus hijos no había sido la mejor del mundo, pero con suerte, si conseguían saber lo que había salido mal, podrían conseguir que su familia funcionara en su futuro.

Sin embargo en el caso de Cath había algo distinto, por mucho que se sintiera mal por no haber tenido a sus padres cerca cuando los había necesitado, desde que su tío se había jubilado y había dejado la carrera política, había estado siempre con ellos, sus hijos ya eran mayores y llevan sus propias vidas, por lo que podía cuidarlos sin ningún problema y acudir a ellos cuando lo necesitaran.

Sin embargo, después de lo que acababa de ocurrir, de cómo si no la hubiera detenido su padre hubiera matado a Sylar, Cath se dio cuenta de lo peligroso que podía llegar a ser su poder, si no estaba su padre delante de para deshacer los males que pudiera hacer sin querer, como las veces que había tenido que sanar a su hermano, podría llegara cometer un asesinato y eso la aterraba más que nada en el mundo.

Por ello, la tensión era demasiado grande allí como para que nadie comenzara a hablar.

"Chicos, vamos a necesitar que nos echéis una mano con esto." Dijo finalmente Mohinder. "Es cierto, no sabemos que ha pasado estos años, pero si ha sido tan malo como decís, queremos evitarlo." Al ver la sonrisa triste en el rostro de Danny, le sorprendió, pero esperó a que el chico dijera algo. "¿Danny?"

"Es muy fácil hablar, papá, es muy sencillo decir que queréis que seamos una familia perfecta, pero Sylar tiene razón, cuando vosotros volváis a vuestro tiempo, tendréis que tomar decisiones." Danny se levantó, no podía permanecer más tiempo sentado en el mismo sitio, después de saber todo lo que había pasado. El miedo a que todo aquello no sirviera para nada, que sus padres no cambiaran nada, era demasiado para él. "¿Realmente vais a dejar de lado al mundo por nosotros? Siempre nos habéis enseñado lo contrario."

"Danny…" Su hermana se acercó a él, agarrando con fuerza su mano. No estaba segura de lo que sentía, adoraba a sus padres, pero durante mucho tiempo los había echado de menos.

"Vamos papá. Se sincero, cuando el tío te pida ser su vicepresidente, cuando tengas que elegir entre cuidar de tu hijo porque está enfermo, ¿vas a decir que no puedes atender a una reunión de estado?" La mirada dura de Danny sobre Peter le hizo no saber que decir, quedarse callado por mucho que quería hablar con él y demostrarle que las cosas no terminarían de la misma forma.

Pero no lo hizo, no dijo nada, se quedó donde estaba, mientras su hijo mayor esperaba una respuesta que él no podía darle. Había sacrificado todo por salvar el mundo, el amor que había tenido por Simone, su trabajo, todo lo había dejado a un lado por salvar una vez al mundo; incluso más de una vez, hubiera deseado que Mohinder le se hubiera alejado de él para evitar que sufriera. ¿Realmente iba a hacer eso en el futuro para evitar que sus hijos sufrieran algún daño?

"Ya…" Danny suspiró con fuerza y se dio la vuelta, cortando la unión que había entre los ojos de sus padres y él.

"Danny espera."

"Lo siento papá." Le encantaba como Mohinder siempre intentaba arreglar las situaciones difíciles, siempre en medio, siempre poniendo paz entre las discusiones de entre sus hijos, cuando Peter les negaba algo rotundamente, incluso cuando Nathan estaba en medio, Mohinder era el negociador y por lo que Danny pudo ver en ese momento, incluso dieciocho años antes lo seguía teniendo. "Creo que me voy a dormir, estoy cansado después de todo el día." Danny notó la mirada de Mohinder y Peter clavada en su nuca y por ello, por mucho que quería marcharse en ese mismo momento, no lo hizo y se dio la vuelta. "Hablamos mañana ¿vale?"

Sin esperar respuesta, Danny continuó andando, al pasar al lado del sofá en el que se había vuelto a sentar su hermana, se la quedó mirando. Ella le entendía, sabía porque estaba tan dolido, porque ella también lo sentía, aunque no quisiera echarles toda la culta a sus padres. Pero quería apoyarle, era su hermano, la persona que más había estado a su lado durante toda su vida, quien más la había protegido y también quien peor lo había pasado por su culpa, mientras no fue capaz de dominar sus poderes.

"Buenas noches." Dijo casi con miedo por tener que despedirse de esa forma de sus padres. Los dos hermanos se marcharon dejando a Peter y Mohinder allí solos.

Peter no podía aguantarlo más, se encontraba mal, no estaba seguro si era por el esfuerzo realizado para salvarles la vida a Danny y Mohinder o si se trataba de todo lo demás, de saber la poca confianza que sus hijos iban a tener con él o la mirada cercana al odio con la que su hijo mayor le había mirado.

Cuando quiso darse cuenta, estaba en su dormitorio. Sus piernas habían caminado solas, pues le costaba demasiado dominar su propio cuerpo cuando su cabeza estaba llena de pensamientos, la mayoría de los cuales no le gustaban nada.

"Peter, vamos." Miró a su lado. Allí estaba Mohinder, le había seguido sin decir nada, sabía lo mal que lo pasaba en momentos como ese.

Eso era lo malo de ser una persona tan empática, no era capaz de apartar los sentimientos de la gente que le rodeaba, sus hijos, su hermano, él mismo. Todos los sentimientos se acumulaban en su interior, aunque fueran contradictorios aunque le hicieran daño a él mismo. Nada se podía hacer cuando la gente que le rodeaba sufría.

Peter sonrió con tristeza, mostrando la misma expresión que unos momentos antes habían visto en Danny. Se dejó caer sobre la cama, cerrando los ojos. No quería estar allí, no deseaba tener que tomar decisiones sobre cosas que no sabía ni que había o que no había hecho.

Mohinder se tumbó a su lado. "No es tu culpa, ¿Cómo va serlo algo que ni siquiera has hecho?" Peter lo miró de repente, incorporándose levemente, apoyando los brazos sobre la cama.

"Claro que es mi culpa, es de los dos. Tal vez no hayamos hecho nada… todavía, pero lo haremos, dejaremos a los chicos solos, porque tendremos otras prioridades." Se levantó, abrazándose a sus propias rodillas, haciéndose un ovillo. "¿Qué nos va a pasar para convertirnos en unos padres tan terribles con nuestros propios hijos?"

Los brazos de Mohinder sobre sus hombros le hizo temblar y estremecerse. El profesor apoyó la cabeza sobre su hombro y le besó el cuello. "No lo se, de verdad que no, pero te prometo que lo averiguaremos."

"¿Y después?"

"¿A que te refieres? Seremos una familia feliz, todos juntos y ni Sylar, ni tu madre y su organización, nadie volverá a hacer daño a los chicos." Peter apretó su cuerpo al de Mohinder, sólo eso le hacía sentir bien, lo suficiente como para aclarar sus ideas y que sus pensamientos se ordenaran.

"Me refiero al futuro, si no hacemos las cosas tal y como han ocurrido, si no acepto la proposición de Nathan de ser presidente o tu no das tus conferencias por el mundo, puede que ocurran cosas peores." Peter se dio la vuelta lentamente y sin que dijera nada, Mohinder reconoció lo que le estaba pidiendo.

Alargó sus brazos hacia él y le abrazó con fuerza. Todo el cuerpo de Peter estaba en tensión. "Ya nos ocuparemos de eso más tarde, ahora lo que tenemos que hacer es averiguar lo que vamos a hacer con Sylar y como vamos a evitar que tu madre le lleve a Cath." Escuchó suspirar a Peter que se recostó sobre su pecho. Entonces, de repente, Peter se estremeció y ahogó un grito. "¿Peter?"

"Dios, ¿Qué ha sido eso?" No se separó de Mohinder, si lo hacía toda la habitación comenzaría a darle vueltas. Había comenzado a sudar sin más. Mohinder le palpó la frente.

"Peter, tienes fiebre. ¿Qué te ocurre?" Pero el otro no contestó. Simplemente enterró su rostro contra el pecho del profesor. "Vamos dime algo." Sus manos se deslizaron por la espalda de Peter, intentando dar calor a un cuerpo que se había quedado completamente congelado en un segundo. "¿Es por los chicos?, ¿has tenido alguna visión?"

Peter asintió. Le costaba respirar, hacía mucho que no sentía algo así, tan sólo cuando había tenido que ver a Mohinder muriendo con su explosión. Ahora era lo mismo, la misma agonía la misma desesperación y el mismo temblor en todo su cuerpo, sólo que multiplicado por cien.

"Peter."

"No son los chicos, es Nathan, algo… alguien… no estoy seguro. Algo le ha ocurrido." Los dedos de Peter estuvieron a punto de clavarse en la espalda del profesor y de haber podido hubiera deseado poder fundirse con él, salir de aquella realidad que no sabía de donde provenía.

"Pero está bien. ¿No lo dirás por Sylar? ¿Crees que se ha escapado?"

"No el Nathan de ahora. Nuestro Nathan, algo horrible le acaba de ocurrir, puedo sentirlo, no se lo que es, pero algo terrible… tenemos que volver, tengo que volver." Mohinder apretó su cuerpo contra el de Peter todo lo que pudo al escuchar que comenzaba a sollozar. "No puede ser, ahora no. Si no hubiéramos venido… pero los chicos… ¡Mierda!"

"Podemos volver, llamemos a Hiro."

Peter separó su rostro del de Mohinder, con los ojos empapados en lágrimas. El profesor hizo desaparecer alguna de esas lágrimas que caía por sus mejillas con su mano.

"Si, hablaremos con él, que vuelva, que vea que lo que ha ocurrido y si es necesario…" Cada vez que pensaba en la posibilidad de regresar a su tiempo, aparecía en su cabeza la imagen de sus hijos adultos, de la apesadumbrada mirada con la que ambos les habían mirado. Si se iban ahora, no podrían saber como solucionar las cosas y seguramente no podrían hacer nada para evitar que alguien más les hiciera daño.

¿De nuevo tendrían que elegir entre la gente a la que más quería, entre su hermano y sus hijos?