36. El adjunto

Era oficial, al ser novia de Viktor Krum, Hermione se había convertido en el blanco de las miradas de odio, pero eso no le importaba, ni los chismes, ni calumnias ella estaba consciente de que ahora lo expresaban abiertamente, en realidad nunca había sido del agrado de los demás.

Era su primera relación formal, por lo tanto se sentía inexperta, más aún con alguien tan famoso, guapo y caballeroso como Viktor, ya que era unos cuantos años mayor, a veces no estaba consciente de sus actos, aunque él no le reprochaba nada, no deseaba que Hermione se volviera alguien artificial y ella no tenía intención de hacerlo después de la experiencia de Draco. Le confortaba saber que Viktor no tocaba el tema, ni siquiera le importaba, incluso él intentaba pasar tiempo lejos de los espacios donde sabía estarían sus compañeros para evitar roces con Malfoy.

Ocasionalmente Viktor se cuestionaba sobre el pasado de Draco con Hermione, pero respetaba la decisión de ella, la de no preguntar nada, a lo pasado, pasado; aunque no dejaba de tener curiosidad sobre lo qué pensaría el rubio en la actualidad, sin embargo no se había acercado, ni él pensaba hacerlo, no había manera de que él o algún otro pudieran arruinar su relación.

Karkarov no podía dejar de reírse ante las acusaciones que Snape hacía sobre Draco. Su postura de no imponer castigos al chico era inobjetable, y así se lo explicó al profesor de Pociones.

-Snape, no, ya te lo he dicho, es tan natural, tan obvio, los jóvenes Durmstrang son sometidos al estrés, a la presión diaria de ser los mejores, no viven en un juego como en Hogwarts; y si Draco besó a esa chica, no es culpa de él, sino de ella; seguro están tan aburridas de ver a los mismos mocosos que cuando se topan con tipos disciplinados, ejercitados, se sienten atraídas y…-Snape interrumpió abruptamente.

-Supongamos que te creo- dijo cínico- ¿cómo explicas lo del alcohol?, estaba ebrio.

-Tengo entendido que no fue el único implicado, seguro se pasó un poco, no lo voy a negar, pero él tiene presentes las consecuencias de sus actos, yo te preguntó Severus ¿las tienen sus estudiantes?, porque discúlpame, pero parece que carecen de conocimiento de toda clase de normas, unos libertinos, y eso lo ha permitido Dumbledore, por más que lo respeté, no puedo dejar de pensar que su colegio es una especie de…¿cómo se dice?, ¡ah, si!, chiste. Entonces y para terminar la conversación, no, no voy a castigar a Draco.

Snape salió hecho una furia al despacho del director a quién había explicado la situación y esperaba que una vez en la vida fuera firme como autoridad. Entró sin invitación, aún así el director lo saludó con una sonrisa que le fastidió, quiso preguntarle eso, por qué en los momentos menos oportunos sonreía.

-Pasa y siéntate.

-No es necesario, es un asunto sencillo, quiero que amonesté a Draco Malfoy- era una exigencia.

-Claro, el asunto con Granger, ¿no crees que te extralimitas?, son jóvenes, además todos parecen estar conscientes de que la chica sale con Viktor Krum, y no es conveniente que él sepa lo del beso.

-No es necesario que lo sepa, sólo haga algo. Hablé con Igor, y sólo puede burlarse de la falta de disciplina, del método de enseñanza, y seamos sinceros, yo me esfuerzo en ser estricto, pero usted no es un prototipo de lo que debería ser director ejemplar.

Dumbledore meditó un momento, era la primera vez que notaba tan desesperado a Snape por ofrecer una imagen un tanto respetable, o un poco más de autoridad, así que decidió complacerlo. Ya lo tenía pensado, pero no deseaba ser él quien lo animará a hacerlo, Draco le había dado la respuesta, pero no comentaría nada con Snape, ya que de saberlo evidentemente se opondría.

-Se hará como dices, mejor que nosotros nos encarguemos a que Lucius se enteré. Draco Malfoy será debidamente sancionado. Déjamelo a mí. Yo me reuniré con Draco; tú puedes ir a tu clase- por un momento Dumbledore se dio cuenta que el profesor lo miraba sorprendido y una fugaz sonrisa se dibujó en sus labios, entonces se atrevió a ir un poco más allá-. No te decepcionaré Severus.

Cuando fue informado de que el director quería verlo, presintió lo peor, ya sabía que Snape e Igor no estarían contentos con su comportamiento, principalmente su ex profesor de Pociones; Igor por su parte podría esperar a volver a Durmstrang y exigirle una serie de tareas poco agradables, y se las tenía bien merecidas, cuando lo recordaba aún se sentía asqueado de tanto alcohol y había besado a Pansy y luego a Hermione, después de nombrar una cantidad considerable de sentimientos y pensamientos que lo invadían, se había mostrado vulnerable y ella un tanto sádica al ignorarle, y parecía empeñada en hacer que su estancia fuera insoportable, no conforme con ignorarle y haberle despreciado para el baile, ahora era la novia de Viktor Krum.

En fin, decidió que sería temporal cuando regresaran a su colegio, esto quedaría en el pasado, Granger acabaría con Krum, él se podría deshacer de Pansy quien había comenzado el rumor que eran novios, todo volvería a la normalidad que tanto ansiaba.

Mientras tanto se encontraba caminando rumbo al despacho de Dumbledore, justo cuando iba a llamar a la puerta, ésta se abrió, era el mismísimo director que lo tomó de la mano como si se tratará de un niño pequeño, lo arrastraba por todo el castillo.

-Si te preguntas qué pasa, no te angusties, te enteraras en unos momentos, ¿Snape se encuentra en las mazmorras?

-Así es, me pidió ir con usted- dijo desconcertado, creyendo que tenían sus pertenencias listas para enviarlo con sus padres o a algún sitio.

Sin más, irrumpieron en la clase de Snape, quien mostro un talante indignado, puesto que estaba entre una humillación a Granger y restándole puntos a Gryffindor.

-Vuelvo enseguida- anunció a los alumnos que miraban de un personaje a otro, pero era Draco quien capturaba la atención. Dumbledore hizo un gesto negativo.

-No es necesario, hay un anuncio importante que hacer y le concierne en especial a tan destacable grupo- animó a Draco acercarse- Ven, no seas tímido, tan sólo se trata de tus antiguos compañeros- eso lo alarmó, no tenía ni idea de lo qué tramaba, y parecía que Severus tampoco, ya que al cruzar miradas uno lucía tan desconcertado como el otro-. Hay algo que encuentro encantador del Torneo de los Tres Magos (cuatro en éste caso),- hizo una reverencia a Harry y continúo-, la oportunidad de romper con las barreras culturales, sociales; compartir experiencias y conocimientos. Sin embargo, y lamentablemente la atención se enfoca en los participantes y no en el resto de los acompañantes, pero eso va a cambiar, esa es la razón por la que Draco se encuentra aquí.

El rubio por un momento creyó que la idea de la expulsión no era tan mala. No pudo evitar mirar a la clase expectante, deseando que el anciano dijera más.

-Draco será desde hoy, hasta el último día, adjunto de la asignatura de Pociones, esto con el fin de elevar sus capacidades.

Una exclamación general de asombro y otra de protesta, era claro que nadie esperaba tal noticia, ni siquiera el propio Snape que reclamó de inmediato al Dumbledore.

-Es ridículo, yo no necesito a Draco- sabiéndolo allí, observó al muchacho a manera de disculpa, siendo éste condescendiente y dándole la razón-. Me las arregló bastante bien sin nadie, es como si se estuviera burlando de mi, ¿es eso, Dumbledore?- habló en un susurro tan amenazador, que al viejo no le importó, ya que conociendo al profesor sabía que el coraje disminuiría gradualmente y si no era así sabía que la decisión era la correcta.

-Fuiste tú quien sugirió un castigo ejemplar, y quién mejor que tú para encargarte de ello; pero no vamos a discutirlo aquí, si quieres afinar detalles o presentar tu queja, te espero en mi despacho- enseguida se dirigió a Draco y trato de devolverle un poco de color a su pálido rostro-. Te estoy brindando una nueva oportunidad, no la desperdicies- guiñó el ojo cómplice y salió.