Capítulo 35: Los Misterios de Aiheu

"Poderoso Aiheu, alabado seas", empezó a orar Mufasa. "Gracias por enviar a tu hijo Nusura para librarme de la muerte. Ahora te ruego que lo recompenses. Me gustaría que conquistara pronto una manada, que encuentre una buena y valiente esposa, y sea muy feliz con su familia. Lo dejo todo en tus manos."
En ese momento, un ángel que pasaba por su lado, dijo… AMÉN.
Mufasa recordaría por siempre a su noble salvador. Y ese recuerdo, lo ayudaría a tomar una de las mayores decisiones de su vida...

Así son los misterios de Aiheu…

Cita de la historia "Más allá de la Muerte", por la venerable administradora de LTDS, Kiara.

Donde estés, siempre te llevo en mi corazón.

Antes de buscar al juez Malehj, Simba y Nala debían hacer una importante visita.

Al llegar al baobad, Rafiki bajó a recibir a los acongojados padres. Al verlos, sin decir una sola palabra, y con lágrimas corriendo por sus mejillas, el chamán se acercó a Nala, abrazándola con fuerza. Ella podía escuchar sus sollozos, y se contagió de ellos. Después se acercó a Simba. Fue en ese momento cuando Rafiki comenzó a llorar con gran ímpetu. Simba sintió mucha angustia. El mensaje era muy claro: Kopa había…

"¡Se salvó!", gritó Rafiki, lleno de júbilo, "¡Kopa se salvó! ¡Es un verdadero milagro!"

El babuino, en realidad, lloraba de una gran alegría. De gran éxtasis.

Los corazones de ambos leones comenzaron a latir con gran fuerza. Sintieron dentro de ellos una poderosa sensación de alivio. De paz indefinible. Como si un ardiente fuego en su interior se hubiera extinguido gracias a una intensa lluvia. Estaban realmente impactados por la noticia. Muy emocionados a la vez. Se apoderaba de ellos una sensación de profunda dicha.

"Suban. Hablaremos arriba".

Simba y Nala se introdujeron en el gran árbol. Al verlos, Kaleb los saludó en voz baja. Después Rafiki, aun con los ojos rojos y enjuagándose las lágrimas con las manos, preguntó a su aprendiz:

"¿Cómo está el pequeño?"

"Duerme profundamente", contestó Kaleb, "han cicatrizado ya todas sus heridas, gracias a los remedios."

Al ver a Kopa, Nala y Simba se aceraron al pequeño.

"Mi pequeñito", Susurró Nala con gran alivio, acariciando suavemente el rostro del cachorro, quien tenía los ojos cerrados. Ella podía ver como su abdomen subía y bajaba al compás de su respiración.

Simba se acercó a Nala. "Mira amor, nuestro pequeño vive." Simba suspiró con fuerza y miró hacia arriba. "Yo sé que tu interviniste, papá. Muchas gracias."

Ambos leones, sintieron que una mano amiga tocó sus hombros. "Mi maestro quiere hablar con ustedes", dijo Kaleb.

"Fue un verdadero milagro de Aiheu", susurraba Rafiki con una amplia sonrisa, "Zira no lo dañó realmente."

"Pero, ¿Cómo..?, es decir..." Nala titubeaba sin saber exactamente qué preguntar. La emoción tan fuerte en su pecho, no le estaba permitiendo entablar una tranquila conversación. Rafiki prosiguió hablando:

"Aquí hay de tres frutas," decía el chamán; "Ó Zira es muy ignorante o despistada, o tenía mucha prisa y no se dio cuenta, o fue un verdadero milagro de Aiheu".

"¿Ignorante…? ¿Prisa…?" preguntó Simba sin comprender.

"Zira mordió a Kopa por la parte baja del cuerpo, muy cerca de la cola, no por el cuello. Eso lo salvó."

Las pupilas de ambos padres se dilataron, los dos lazaron un grito ahogado y se llevaron una pata a la boca, mirándose mutuamente, con una mezcla de paz y éxtasis. Respiraban con fuerza.

"Es muy extraño que una leona haga eso. De ese tipo de reflejos depende que puedan comer o no, -Nala no me dejará mentir-, lo normal es atacar directo al cuello; tal vez tenía mucha prisa por asesinarlo."

"Para que no nos diéramos cuenta", agregó Simba en voz baja, pensativo.

"¡Sé que fue un verdadero milagro!" Exclamó Nala

"Estoy muy seguro que así fue", comentó Rafiki, "Aiheu sabe por qué hace las cosas."

"Apenas y puedo creer que Zira haya fallado en su intento", decía Simba muy avivado, "Es cierto lo que dice Nala… ¡Es un milagro!"

"Kiara nunca debe enterarse con exactitud qué fue lo que le ocurrió a Kopa, o crecerá con muchos miedos", expresó Nala.

"Muy de acuerdo, amor", contestó Simba, "ella nunca debe enterarse con exactitud de qué fue lo que le ocurrió a su hermano".

"Hablando de lo ocurrido a Kopa", comenzó a decir el viejo babuino, "sin embargo debo comunicarles que sufrirá de Dolores de espalda por lo que resta de su vida", explicó Rafiki, "Pero nada que unas buenas hierbas medicinales no ayuden a disminuir y amenizar."

"Pero de eso a perderlo…" Decía Simba muy conmocionado.

"Pobre de mi Kopa", decía Nala, "Pero estoy con Simba: de eso a perderlo…"

"Debe quedarse por lo menos unas dos o tres semanas aquí, hasta que se recupere por completo", Decía Rafiki. "Afortunadamente sus heridas no fueron muy graves; cicatrizaron muy bien y muy rápido, y aunque perdió algo de sangre, comiendo algunos frutos podrá recuperarla."

Simba y Nala se pararon sobre sus dos patas, y con dulzura se dieron un tierno abrazo leonino. Ambos lloraban de felicidad.

"Los misterios de Aiheu", Murmuró Rafiki sonriendo y mirando hacia arriba.