¡DanLiz! ¡Es sabado!

Lo sé, lo sé, pero no quería dejarlos toooda la semana sin cap Dx

Amy Tanaka Overlan: Muchísimas gracias jaja últimamente por la escuela 7n79 no he entrado a Facebook pero si ahorita puedo sacar tiempo juro que entro y te agrego, lo juro. Lo se, los amigos son lo único bueno que le sacas a las escuelas. Ohhh premiso eres tan linda x3 Tratare de actualizar mas rápido, lo intentare de verdad.

P.D.1 Espero que este cap te agrade

P.D.2 Estoy entre esas dos edades

P.D.3 Wooooaoaoa desfile 7u7

P.D.4 ¡Po po po posdatas po po po posdatas!

JesusSanchez: Wow lees rápido, te agradezco de todo corazón espero te guste el cap.

Bueno, bueno aquí esta el cap no. 35 del Fic.

Espero que les guste y/o les agrade, si es así díganmelo en los reviews así como críticas, dudas, comentarios, traumas y BLA BLA BLA.

Y muchas gracias a todas las personas por su tiempo al leer y su paciencia.

Sin mas que decir amigos lectores, nos vemos (¿leemos?) pronto

Disfrútenlo

"Big Hero 6" no me pertenece, pertenece a Marvel y/o Disney.


Juntos

Al poco tiempo Gogo se apoyaba del gran marco de la puerta de su balcón mientras Hiro observaba atentamente.

-¿Alguna vez has hecho esto?-preguntó Gogo.

-Jamás…-.

-Bueno, en ese caso, copia exactamente mis movimientos y sobre todo, no mires abajo-.

El chico se notaba nervioso, pero decidido así que sin mucho esperar comenzó a hacer lo que ella hacía, cada centímetro que recorría él lo hacía igual.

-Lo estás haciendo bien Hiro-decía Gogo cada vez que veía que el muchacho subía un poco más.

Ya cerca del final la chica se sostuvo de una de las rojizas tejas del techo. Hiro tomo una también pero esta se rompió dejando a Hiro colgando de un brazo.

-¡Gogo!-gritó asustado.

-Hiro tranquilo, calma, relájate-decía la chica para intentar tranquilizarlo aunque su corazón ya latía a mil por hora. Si Hiro caía y se lastimaba la pelinegra nunca se lo iba a poder perdonar.

-Respira Hiro, mírame-.

El entre su desesperación logró conservar la calma y observarla, la chica se soltó de una de las tejas y quedó en la misma posición de Hiro.

-¡Gogo…!-.

-Shhh, mírame, solo mírame, debes tranquilizarte e impulsar tu mano con todas tus fuerzas hacia el techo otra vez, si por el miedo no lo logras, trata de balancearte un poco con tus piernas, como si fuera un columpio e impúlsate-.

Ella lo hizo y logró sostenerse de ambas manos.

-bien ahora tu-.

Hiro trató, sin embargo no logró sostenerse, solo hizo que la teja en la que estaba sostenido crujiera de una manera alarmante.

-¡Gogo no puedo hacerlo!-gritó.

-Hiro relájate, inténtalo otra vez-exclamó la chica tratando de ocultar su voz entrecortada.

Antes de que Hiro volviera a intentarlo ella subió completamente a las tejas del techo poniéndose de pie en estas.

-¡Gogo! ¿Qué haces?-.

-Inténtalo de nuevo Hiro, inténtalo-dijo acercándose cuidadosamente al chico.

Hiro poseído por el miedo se balanceó lentamente. Sintió de nuevo que la teja hizo un crujido y decidió que era el momento para volverse a impulsar.

Llevó su mano hacia arriba esperando sentir la teja, sin embargo, toco algo tibió y suave que sostuvo firmemente su mano.

La pelinegra comenzó a jalar a Hiro tratando de subirlo.

El chico con su otro brazo se impulsó para ahorrarle algo de trabajo a la chica.

Gracias a la fuerza de ambos Hiro salió impulsado hacia Gogo haciendo que ambos cayeran hacia las tejas resbalándose un poco hacia la orilla pero sin tener el peligro de caer.

-Hiro ¿Estas bien?-susurró Gogo.

Hiro solo asintió tratando de recuperar el aliento.

Después del momento se pusieron de pie. Y caminaron hacia lo más alto del techo.

La isla se veía impresionante, había millones de luces cálidas y a lo lejos algunos destellos de las discos. Eso sin contar que el sonido del océano hacía de ese momento algo cómodo.

Ya en el punto más alto decidieron sentarse.

La noche era agradable.

-Y dígame ¿Cómo fue su experiencia al trepar por primera vez?-preguntó Gogo en un tono de reportera.

-Pues le diré que casi muero, pero me alegra que hubiera alguien para darme una mano…literal-bromeó.

Ambos rieron.

Pasaron al menos 20 minutos platicando hasta que Gogo levanto la vista.

-¡Hiro mira!-exclamó señalando al cielo.

Al mirar en esa dirección el chico quedó completamente atónito.

Habían pasado ya días en la Isla, pero las noches normalmente habían sido nubladas, no había llovido, pero no podía apreciarse el cielo nocturno…hasta ahora.

No había espacio en el cielo que no tuviera al menos un punto. Las estrellas estaban en su máximo esplendor.

-Wow…-murmuró Hiro.

-No hay vistas como esta en la ciudad-.

-No, tristemente no-.

-Que belleza…-.

Hiro volteó a verla.

-Sí, así es-.

Gogo lo miro y Hiro alejo su mirada hacia otro lado algo avergonzado.

La chica, sin pensar en lo que realmente hacia se recostó sobre el hombro de su amigo.

Hiro quedó pasmado. Sus mejillas comenzaron a adquirir cierto color rosado, pero por fortuna, la noche haría que la pelinegra no lo notara.

-Sabes...recuerdo que mucha gente me decía que mirara el cielo y observara las formas y constelaciones-dijo Gogo.

-¿Ah sí?-.

-Si…pero si soy honesta nunca pude ver nada-.

-Jajá Bromeas ¿cierto?-.

-No, te lo juro, siempre me decían "¡Mira la osa mayor!" pero yo solo miraba miles de puntitos sin patrón alguno-.

-Jajá creo que te falta algo de visión-.

-Irónico para una chica de mecánica ¿No lo crees?-.

-Demasiado-.

-Jajá dilemas de la vida-.

-Yo jamás me detuve a ver fijamente a las estrellas-.

Gogo lo miro con una expresión confusa.

-Siempre fui de la idea que había que tener los pies en la tierra, que no debía perder el tiempo en cosas que estaban muy lejos de mi alcance, y que lo que estaba a mí alrededor era algo en lo que debía concentrarme…-.

-Vaya…-.

-¿Qué?-.

-Es un argumento…muy maduro para un chico tan joven…-.

-Quizá-.

-No me malentiendas Hiro, tu argumento es muy válido…-.

-¿Pero…?-.

-Pero creo que siempre vas a necesitar un respiro de la realidad…debes admitir que por muy lejano que se encuentren las estrellas, la vista la tenemos muy cerca…y es algo muy digno de apreciar…-.

El chico se mantuvo en silencio por un rato.

-Buen argumento…-murmuró imitando a Gogo.

Ella solo sonrió y continuó admirando el cielo.

Nadie hizo otro comentario, y pareciera que no había necesidad de hacerlo.

Al paso de los minutos Hiro agachó su cabeza para mirar a Gogo quien seguía recostada en su hombro. Estaba sumida en un profundo sueño.

El chico pensó en despertarla pero la idea se desvaneció velozmente. La miró por mucho tiempo antes de posar uno de sus brazos alrededor de esta.

-Descansa Gogo…-susurró antes de cerrar los ojos.

Ella se sentía tan cómoda

Parecieron al menos unos minutos, pero al sentir cierta molestia abrió un poco sus ojos dejando que los primeros rayos de sol se filtraran a través de sus parpados.

La pelinegra tardo un poco en recordar que había pasado y donde estaba, pero al sentir una chaqueta, un brazo a su alrededor y escuchar un relajado palpitar hizo memoria.

Sintió la necesidad de apartarse, pero algo muy profundo en ella se lo impidió.

Se sentía muy mal ¿Cómo fue que se quedó dormida en los brazos de su amigo 4 años menor que el?

-Esto definitivamente no está bien-pensaba-Pero…no debería tomarle mucha importancia…después de todo, no hice nada malo ¿O sí?-.

Decidió desechar cualquier pensamiento que la hiciera sentir incomoda y no perder más tiempo, Hiro debía ver eso.

-Hiro…-susurró moviéndolo un poco. Esta vez no sentía ganas de despertarlo bruscamente, quería ser sutil.

El chico soltó un quejido pero no abrió los ojos.

-Hiro…Hiro despierta tienes que ver esto…-volvió a murmurar con poco movimiento.

Esta vez el pelinegro comenzó a abrir sus ojos lentamente pero con la cabeza baja, justo encontrándose cara a cara con la chica recostada sobre su pecho.

-¿Gogo? ¿Qué paso?-preguntó confundido y en parte dormido.

-Necesito que veas esto-.

-¿Qué?-.

-Esto-dijo tomando dulcemente su cara y girándola hacia el amanecer que yacía frente a ellos.

El sol parecía salir del mar, y el reflejo de este en las constantes olas hacían de él momento mágico. Varios tonos azulados, amarillentos y rosáceos llenaban el ambiente y pequeñas especies de aves comenzaban a cantar.

En los ojos de ambos podía verse el asombro de este simple pero magnifico evento.

-Creo que valió la pena quedarnos dormidos aquí-dijo Gogo abrazando a Hiro un poco más fuerte.

-Si…-susurró el chico esbozando una pequeña sonrisa.

Poco a poco esta palabra comenzó a tener un mayor volumen en su cabeza.

-"Quedarnos dormidos…"-.

Había pasado una noche entera con Gogo, abrazados… y claro no olvidemos que ¡En un tejado!

No era cosa de todos los días, y no entendía porque no se sentía asustado ante ese hecho, al contrario, podía percibir cierta satisfacción en su interior. No quiso seguir dándole vueltas al asunto, el momento era perfecto como para arruinarlo con aquellas dudas, y lo estaba disfrutando, así que junto un poco más a Gogo hacia el con el brazo que rodeaba a la chica.

Era curioso que ambos tuvieran los mismos sentimientos: duda, ¿temor? Pero un tipo de felicidad que no entendían…