Capítulo 36: Demonios de Agua
N/A: Sé que este arco parece ponerse cada vez más y más complejo, pero recuerden que Shikamaru no conoce todos los datos. La verdad es bastante simple y Shikamaru lo está sobre-complicando porque está intentando acaparar todas las posibilidades.
Tanyu
El Secretario General. Conversando con shinobi. Hasta el punto de que su propia proveedora de información se había sentido tan amenazada que había intentado matarlo. Ahora él estaba permanentemente silenciado y las personas reclamando su poder eran aún desconocidas.
Esto podía significar dos cosas. Uno, que Konoha estuviera involucrada en esto y nosotros simplemente estábamos muy abajo en la cadena de mando como para saber, fuera por Jiraiya o por mis aliados de la sala de misiones. Tal vez este era un asesinato de emergencia o un castigo por incumplir un contrato y en cualquier momento caerían ANBU del techo para escoltarnos a un lugar más seguro. En ese caso, el mejor curso de acción sería salir rápidamente de ahí y pretender no saber nada.
O, dos, había terceros involucrados. Una muerte como esta, a manos de ninjas extranjeros tendría más sentido, porque nuestros ANBU hubieran por lo menos intentado advertirle a Jiraiya. Esperar hasta llegar a casa para explicar por qué dos misiones se habían cruzado era sólo pedir problemas. Entonces, el mejor curso de acción sería hacer saber al Hokage de lo que conocíamos de esos... ninja.
Para mí, la respuesta más obvia era, nuevamente, Danzo Shimura, lo cual satisfaría ambos casos. Y también explicaría cómo es que todo estaba tan bien escondido.
Pero, se suponía que yo no sabía nada acerca de él.
(También está el hecho de cómo yo estaba completa y totalmente equivocado, pero eso tendría que esperar.)
"Mierda," pensé. "¡Vine aquí a hacer aliados y reunir material de chantaje, no descubrir accidentalmente una conspiración!"
Mi única esperanza era mantener un perfil bajo y actuar como si tuviera una inteligencia por encima del promedio. La mayoría de los shinobi de Konoha sabía que yo era listo, así que yo no podía hacer el acto del idiota que normalmente Naruto hacía, pero, como me había enseñado mi padre, eso no significaba que tenía que mostrarles a todos exactamente cuán inteligente yo era. Lo que tenía que hacer era inventar la conclusión más lógica, pero equivocada, que se me podía ocurrir. Fácil.
(¿Se acuerdan como dije que yo estaba completa y totalmente equivocado? Lo digo de verdad. Estaba tan equivocado, que me equivoqué acerca de estar equivocado.)
(Y si ustedes están confundidos, no se preocupen. Yo también lo estaba.)
(Lo explicaré todo más tarde, lo prometo.)
De todas maneras, respiré profundamente y dije en voz bastante alta:
- Bueno, obviamente Akatsuki tuvo algo que ver con esto.
- ¿Akatsuki? - preguntó Naruto, confundido por el cambio de tema. - ¿Por qué querrían matar al Secretario General?
- Probablemente no tenían nada personal contra él. Pero cualquier cosa que debilite a las aldeas y las lleve a la guerra les beneficiaría. - La mentira me salió fácilmente.
- Oh. Eso tiene sentido - dijo Naruto.
Me pregunté cuándo todo se me caería encima.
"Le explicaré tanto de la verdad como pueda a Naruto e Ino después," le prometí. "Tan pronto como limpiemos este desastre.
Me pregunté cuánto sabía Jiraiya.
- Pero ¿Qué vamos a hacer con ella? - dijo Naruto, apuntando a Lady Arakawa.
Me encogí de hombros.
- Digo, el asesinato e incriminar a alguien por este son delitos capitales. Miré a Lady Arakawa. - Sin embargo, en teoría, alguien podría evadir la humillación de una decapitación pública. O como sea que ejecuten a las personas aquí. - El estilo de Konoha era hacer desparecer misteriosamente a las personas de noche. - No es imposible que una madre en penuria libere a su hijo deprimido de su miseria y después suicidarse por la culpa antes de que alguien la pueda cuestionar.
Lady Arakawa rompió a llorar. Ino se cruzó de brazos.
- Shikamaru...
- No estoy diciendo que ella lo tenga que hacer - protesté. - Pero ¿qué opciones tenemos? No es como si podamos dejarla salirse con esto. Si la entregamos a los guardias del Daimyo, ellos definitivamente la matarán ñ, pública y dolorosamente. Eso si es que no deciden que necesita ser interrogada que lo que ya ha sido por nosotros.
Ella se congeló y retiró calladamente a sus cámaras con un dulce envenenado de la canasta en su mano, siendo aún vigilada por el equipo de Yamato.
Escuchamos algo de llanto, seguido por silencio.
No sabía si me debía sentir mal o no. Atraparla había sido mi deber y no era como si yo la conociera personalmente. Ella misma se lo había traído al pensar que lo que ella había intentado hacer estaba bien.
También estaba el hecho de que ella sabía que ninjas de Konoha estaban potencialmente involucrados en el asesinato del Secretario General y yo, como ninja de Konoha no podía dejarla escaparse y que se lo contara al Daimyo, buscando encontrar clemencia. No si no quería que nos transformáramos en otra Suna.
- ¿Qué pasa con lo del Secretario General? - preguntó Naruto.
Jiraiya lo pensó.
- Bueno. Esto es lo que estará en el reporte oficial. Lord Isayama intentó suicidarse y fue encontrado por su madre. Ella no soportó verlo en dolor y, en una mala decisión impulsada por la emoción, decidió sacarlo de su miseria. Tras darse cuenta de qué había hecho, Lay Arakawa se mató por culpa. El Secretario General fue matado en un incidente completamente aislado, donde terceros, probablemente Akatsuki, intentaron llevar a Iwa y Konoha a la guerra. En lo que nos incumbe, eso es lo que pasó y nadie sabe nada más en lo absoluto. No hubieron shinobi involucrados, excepto por Akatsuki. ¿Entendido? - preguntó Jiraiya.
Naruto comenzó:
- Pero...
- Naruto, por favor di que sí - explotó Jiraiya. - Yo me encargaré.
- Pero el Hokage...
- Naruto. Yo personalmente le diré la verdad. Los reportes son para todos los demás. En este momento, sus órdenes son que mantengan un bajo perfil. ¿Entendido?
Naruto bajó la cabeza.
- Entendido.
Jiraiya le alborotó el pelo.
- Haré que el Hokage lo sepa, no te preocupes.
Sin embargo, había algo se rebeldía en la postura de Naruto, y supe que, para él, no se había terminado. Tampoco para mí. Por supuesto que no se había acabado. Naruto no se rendiría tan fácilmente. Pero ahora era mejor para controlar sus tiempos, estaba aprendiendo a atacar los flancos más débiles de sus oponentes y a esperar al momento justo para hacer sus preguntas, en lugar de poner toda su fuerza a la primera.
Yo sabía por qué Jiraiya estaba haciendo eso. Fuera que el Hokage lo hubiera autorizado personalmente para hacerle ganar más influencia a la aldea, o si alguien más (Danzo) lo había hecho por propio beneficio, nosotros no debíamos saber acerca de eso. Podían surgir problemas si revelábamos nuestra mano muy rápido, tanto desde la aldea como desde el Daimyo, que esperaba que los ninja de Konoha trabajaran con él y no contra él. Jiraiya se estaba ofreciendo para revelarla él primero.
Pero yo no dudaba que el Daimyo se creería cualquier historia que le diéramos si se la presentábamos correctamente y, por otro lado, mi amistad con Izumo y Kotetsu me aseguraba que cualquier reporte que escribiéramos pasaría rápido sin ser muy analizado.
Era increíble lo cerca que el Secretario General estuvo de salirse con la suya. Si a Lady Arakawa no se le hubiera ocurrido su plan de venganza a medio hacer, nunca nos hubiéramos enterado acerca de todo eso. De alguna manera, teníamos que agradecerle a ella por nuestro conocimiento.
- Usted nos dirá cómo sale todo ¿verdad? - le pregunté a Jiraiya.
- Cuando pueda.
Ahora, la única persona de la que nos teníamos que ocupar era el informante que le había contado a Lady Arakawa de la "traición." Cerré mis ojos y revisé la memoria que Ino me había traspasado. Esta vez, en lugar de leer la carta, me concentré en la cara de la mucama.
Era la Mariposa.
Konoha
Tan pronto como la emoción de su nueva libertad bajó (lo cual pasó en como un minuto), Hinata volvió a estar aterrada.
Por todos los cielos ¿qué había estado pensando? ¿Qué tan idiota era para pensar que algo como eso iba a funcionar? Ella estaba bastante segura de que, en unos treinta segundos, los miembros del Clan Hyuga la estarían rodeando, para arrastrarla de nuevo al complejo y marcarla por deshonrar a la cabeza del Clan. No había lugares donde pudiera ir o esconderse, no con el poder y la influencia del Clan Hyuga.
El Byakugan la ubicaría en cualquier callejón o escondrijo; el Clan podía obligar a cualquier clan menor a entregarla. Ni siquiera Choji o Sasuke podían intervenir en cuestiones del Clan; estaba en las reglas de Konoha que un clan mayor tenía absoluta autoridad sobre sus miembros. E, incluso si esa ley no estuviera ahí, no funcionaría de todas maneras. Los Akimichi eran un clan noble, pero no eran nada comparado con los Hyuga. Y, aunque los Uchiha habían sido más importantes que los Hyuga, eso era el pasado. Sasuke era un chico no mucho mayor que ella, sin miembros para respaldarlo. El mismo Hokage no le podía decir al Clan Hyuga cómo mandarse, sino el Sello Maldito hubiera desaparecido tiempo atrás.
Una sombra cayó sobre ella. Eso era todo. Ya habían llegado.
Pero la voz que habló no era de nadie de su familia.
- Escuché que te metiste en bastantes problemas, niña.
Ella alzó su mirada.
- Tsunade-sama - dijo rápidamente, parándose.
- Sólo para que sepas, curé a tu padre sin ningún problema. Algo más importante ¿dónde aprendiste a golpear así?
Hinata sólo pudo mirarla, con la boca ligeramente abierta. ¿Qué quería?
- No.… no lo sé...
- ¿Así que te enseñaste a ti misma?
- ¿No lo sé? Sólo me enojé y luego yo...
- Así que nunca practicaste. Te vino naturalmente.
Hinata se mordió el labio y asintió. Y la sonrisa se Tsunade se volvió feral.
- ¿Te gustaría convertirte en mi aprendiz?
"¿Qué?"
- ¿Te comió un gato la lengua, niña? Te hice una pregunta.
Tsunade. Esta era Tsunade de los Sannin. Y le estaba hablando a ella. Ella, Hinata Hyuga, la desgracia de su clan. Le estaban ofreciendo ser aprendiz de la kunoichi más poderosa de las Cinco Naciones Elementales.
¿Qué le estaba pasando? En un momento, ella estaba pensando qué le iba a decir a los padres de Choji para que la dejaran quedarse con ellos mientras ella averiguaba qué hacer y, al siguiente, una de los estudiantes del Sandaime Hokage le estaba ofreciendo un trabajo...
- ¡Sí!... quiero decir, sí. Por supuesto.
- Bueno, con eso termina la parte fácil. Aquí viene una pregunta más difícil: ¿qué crees que vas a lograr aprendiendo bajo mi tutela? ¿Qué quieres lograr? - Tsunade se detuvo y la miró, esperando.
¿Qué iba a decir? Hinata casi tenía miedo de abrir la boca. Era... no podía hablar. ¿Y si decía algo tan increíblemente estúpido que hiciera que Tsunade cambiara su opinión sobre ella y no.…?
No. El no decir nada era la decisión estúpida. Tsunade-sama le estaba preguntando algo y esperando una respuesta de vuelta. Nada hablaba más fuerte que la cobardía.
- Quiero... algo fuera del Clan. Quiero algo distinto al Juken. Quiero usar el Byakugan para su verdadero propósito. Quiero que me conozcan como Hinata. ¡Quiero ser alguien, no sólo otra Hyuga! ¡Pero, más que nada, quiero poder ayudar a los demás sin ser contenida por una casa construida en base a esclavitud!
Tsunade le sonrió.
- Pasaste. Bienvenida a bordo.
Hinata frunció el ceño.
- ... Esto... ¿se suponía que esto... era una prueba?
- Era una prueba para ver si decías algo - Tsunade volvió a sonreír. - Me alegra que ya no te quedes callada. Ven, niña, vámonos. Tenemos trabajo que hacer.
Escondite-De-Kakashi-Por-Si-Lo-Busca-Gai #59
- Maldita sea, sensei - masculló Kakashi. Los papeles que estaban repartidos encima de la mesa se cayeron al suelo. Una parte de su mente era vagamente consciente se lo desastroso que debía verse en ese momento.
No era que el trabajo fuera imposible, necesariamente. Él definitivamente estaba en una posición de ventaja para traducir las notas de Minato-sensei con respecto a Jiraiya. Pero era difícil concentrarse cuando su equipo estaba a un mundo de distancia, enfrentándose a un peligro desconocido. Si algo pasaba, él no podía ayudar.
"Tampoco podrías ayudar aquí," se recordó. "No vas a cambiar nada deprimiéndote. Ten éxito en tu misión, prueba que estás listo y recién te vas a poder unir a tus estudiantes en el campo."
La mayoría de las personas sólo pensaban que existía un lenguaje de fuinjutsu: el sistema estándar de Uzushiogakure, escrito en la caligrafía que componía su idioma diario.
Pero Minato-sensei, que era muy adepto a discutir las cosas teóricas... ¿Por qué basarte en sólo un lenguaje de sellado? ¿Por qué no inventar el tuyo propio? En ese tiempo, Kakashi se había reído, sin creerlo. Reinventar algo que nunca había funcionado mal parecía una completa pérdida de tiempo, considerando que los shinobi no tenían mucho de este. Sin embargo, después de escuchar lo que Minato-sensei había tenido que decir, tuvo que admitir que era interesante.
A través de unas pruebas extremadamente complejas, pero elegantemente simples, Minato-sensei le había mostrado que la funcionalidad del lenguaje estándar de Uzushiogakure era perfecta mientras se siguieran unas reglas básicas, las cuales resumían la habilidad de moldear y combinar chakra de manera confiable. Porque eso era el lenguaje del fuinjutsu en la realidad. Moldear y combinar chakra sobre una superficie externa en lugar del cuerpo, como lo hacían los sellos de mano.
La razón por la cual "idiomas" distintos podían y debían ser ocupados, le había dicho Minato-sensei, era porque ciertas cosas podían expresarse más fácilmente que otras dependiendo de qué eran. Por ejemplo, los números podían representarse en palabras o en figuras, pero la segunda era más conveniente, aunque significaran lo mismo.
El lenguaje de Uzushiogakure funcionaba bien para atrapar cosas en pergaminos y sellar bijuu en personas, porque las partes complejas de la caligrafía servían como unas puertas con clave naturales. Sin embargo, en lo que se refería al Hiraishin (y probablemente otros ninjutsu de espacio-tiempo) el lenguaje de Minato-sensei era superior. La estructura matemática no sólo volvía una empresa naturalmente peligrosa más segura, pero también reducía su consumo de chakra en un nivel apropiado para que un humano lo usara repetidamente.
Mientras que el método de Tobirama con escritura estándar sólo podía funcionar para alguien con muchísimo chakra, o varias personas trabajando en conjunto (la razón por la cual la guardia del Hokage tenía que trabajar en grupos de al menos tres personas para transportar a alguien), Minato-sensei podía usar su técnica cientos de veces sin mayor esfuerzo.
Él sabía que si sólo asociara esas reglas básicas con las partes más repetitivas del trabajo de Minato-sensei, podría descifrar el lenguaje completo. Tristemente, a pesar de sus reputaciones de profesores y organizadores meticulosos, tanto Tobirama Senju como Minato Namikaze parecían ser muy inclinados a saltarse pasos en el papel. Como ir del punto A al punto D sin explicar dónde estaban los puntos B y C.
Qué divertido, ese era todo... el propósito... de la teletransportación.
"Los dioses de la ironía deben estar rodando en el suelo de la risa."
La VERDADERA Kirigakure
Mei pensaba que lo bueno de las aldeas más poderosas es que eran muy egocéntricas. Malo por si tenías que lidiar directamente con ellas; bueno si las querías utilizar. Especialmente buenas si querías utilizarlas una contra la otra sin que te notaran. Que no te tomaran en serio por varias razones (como no tener un apodo elaborado, o tener una recompensa mediocre en los Libros Bingo internacionales, o ser de una aldea de malas aguas que a todos les gustaba olvidar) le sentaba bastante bien a sus propósitos por el momento.
Yagura vestía la túnica y el sombrero del Mizukage, pero sólo un idiota pensaría que él mandaba. Él había sido seleccionado para liderar a Kiri porque había sido un shinobi lógico e inteligente, no porque fuera poderoso o sediento de sangre. Él no hacía las cosas así, nuca lo había hecho. Él había sido el único lo suficientemente calmado como para controlar exitosamente al Sanbi después de todos esos años de Kiri sin saber qué demonios hacer con sus bijuu (lo cual incluía a un plan increíblemente idiota que involucraba secuestrar a alguna estúpida niña de Konoha, que había resultado en la muerte de cientos de sus propios shinobi).
Yagura debería haber sido el mejor Mizukage que jamás hubieran visto, no el peor.
La primera vez que sus ojos brillaron rojos, todos pretendieron no darse cuenta. Entonces la psicosis se estableció y pensaron que era el bijuu que lo estaba volviendo loco.
Pero, entonces, Mei notó un patrón en su locura, comenzando por el genocidio categórico de todos los kekkei genkai de Kirigakure y se dio cuenta de que ningún antiguo monstruo de chakra podría haber manufacturado planes tan detallados para debilitar... no, no sólo eso; deshacer sistemáticamente su aldea él (¿ella?) solo.
Yagura (o el Señor Sharingan, pueden elegir) seguía su mandato sobre la Kirigakure original, pero ninguno estaba al tanto que había una segunda Kirigakure bajo el control de Mei. No tenía edificios, ni caminos, ni tiendas. Nadie tenía negocios con esta Kirigakure. Pero, de igual forma, su gente se alzaba orgullosa, porque estaba conectada y organizada por una idea: libertad.
O, de manera menos elocuente: el asesinato de los hijos de puta responsables de toda la mierda por la que había pasado Kiri. Porque ¿Honestamente? Uno se daba cuenta que había llegado a un nuevo bajo cuando tu aldea era más ridiculizada que Suna. Pero que nunca se dijera que Mei Terumi no sabía cómo sacar ventaja de una mala situación; porque ser una aldea ignorada significaba que las personas no vigilaban tan minuciosamente tus acciones y, cuando eso sucedía, tendían a subestimarte.
Que dejaran a esos viejos de Konoha, Iwa y Kumo pelear por quién era responsable de la situación de Nami. Que subestimaran a Kiri, porque Kiri era "demasiado débil y desarmada como para ser de utilidad en nada". No se habían molestado en enviar a alguien para espiar a Kiri como era debido en años; la misma Kirigakure no había visto visitantes extranjeros desde que Yagura había tomado el poder, uno de los beneficios de tener que vivir bajo un hombre que llevaba al extremo la palabra paranoia.
Pero eso no significaba que lo contrario de esa frase fuera verdadero. Kirigakure era una observadora silenciosa. Y Kirigakure sabía cosas. Kirigakure se quedaba en las sombras y los veía a todos, mientras ellos perdían el tiempo peleando entre sí.
Mei Terumi era la verdadera Mizukage, a pesar de no tener una oficina bonita ni un escritorio.
Pero un día... Un día los tendría. Un día ella estaría ocupando de verdad ese sombrero azul y esa túnica y lo haría parado sobre el cuerpo descuartizado de la persona responsable de todo ese desastre. La Niebla Sangrienta se había llamado así por una razón. Y ella había crecido bajo ese régimen. Ella había sobrevivido hasta entonces, por todo ese tiempo. Todos parecían recordar a Zabuza Momochi como el niño demonio que había asesinado a toda su clase (lo cual era estúpido, ya que reducía el número de sus soldados). Nadie parecía recordar que ella, Mei Terumi (o cualquier otro shinobi de su generación, en realidad) también había matado a sus compañeros para obtener su hitai-ate.
Había una razón por la cual ella seguía viva, incluso cuando todas las otras personas con kekkei genkai de Kirigakure estaban muertas.
- Reporte de misión, Momochi.
Él puso los ojos en blanco.
- ¿Tenemos que hacerlo? La vida de un ninja forajido es muy dura.
- Protocolo - sonrió ella. - Y tú no eres realmente un forajido. Te perdoné ¿recuerdas?
- Lo soy según Yagura - masculló el hombre, pero siguió con los procedimientos. - Llegó palabra de Ao. El Yondaime Mizukage sigue siendo ocupado como títere por un usuario de Sharingan misterioso. Recientemente envió a un equipo de nuestros mejores ANBU a Tanyu. Un oficial de alto rango de la corte del Daimyo de Hi fue encontrado muerto poco tiempo después y hay sospechas hacia Iwa.
- Tanyu - murmuró Mei. - Eso no le va a gustar a Konoha.
- A Iwa tampoco - dijo Zabuza - considerando que no tienen nada que ver con esto y sólo están buscando una excusa para volver a ganar lo que perdieron contra Konoha en las guerras pasadas. Por otro lado, hay facciones en ambas aldeas que apuntan hacia terceros, como Kumo o Akatsuki, que quisieran llevar a Konoha e Iwa a la guerra para sacar beneficios del desorden.
- Están un poco en lo correcto. Alguien quiere la guerra. - Eso era malo. Kiri ya estaba en un estado debilitado así nomás. Si se corría la voz de que ellos fueron los que causaron conflicto entre Konoha, Iwa y quién sabe quién más (incluso si lo hacían en contra de su voluntad), las cosas se pondrían feas rápidamente. Ella todavía no estaba en una posición de negociar. - ¿Sospechan de nosotros?
- No lo creo, no. Todos siguen creyendo que Kiri es inútil y xenofóbica.
- Aunque esto sean buenas noticias, el que esas aldeas estén peleando entre sí, también son malas - explicó Mei. - Si yo fuera Mizukage oficialmente, estaría rodando en el suelo de felicidad...
Ao entendió.
- Es el hecho de que no estemos detrás de esta conspiración el que te preocupa.
- El Señor Sharingan quiere algo y todos vamos a ser destruidos si lo consigue. Aunque estoy feliz de que esos viejos estén demasiado ocupados odiándose como para dañarnos, me pone nerviosa saber que todos hacemos lo que quiere el Señor Sharingan. Temo que haya un poder mayor que los cinco Kage involucrado.
- La guerra entre las otras naciones nos beneficia, pero lo beneficia aún más a él - estuvo de acuerdo Ao. - No podemos dejar que gane más poder que el que ya tiene.
- Así que ¿qué vamos a hacer con él? - preguntó Zabuza.
- El problema, Momochi, es que no tenemos idea de quién es. Y, hasta que no se nos ocurra cómo detenerlo, no podemos dejarlos saber que estamos contra ellos, o estaremos muertos antes de que tú puedas sacar tu espada - dijo Mei. - Al principio, sospeché de Konoha, pero resulta que ninguno de ellos sabe nada, menos aún desde que los Uchiha fueron eliminados. Lo más probable es que sea alguien actuando individualmente, intentando vengarse de... algo. Sospeché de Itachi Uchiha por un rato, pero, entonces calculé. Él hubiera sido un niño en la Academia en el momento que nos comenzamos a dar cuenta que Yagura se estaba volviendo loco. Según mis fuentes, él no pudo controlar el Sharingan hasta que tuvo ocho.
- ¿Por qué estás tan segura? - preguntó Ao.
- Porque, si Konoha supiera que tienen personas que pueden controlar mentalmente al Kage se otras aldeas a largo plazo, ya lo hubieran utilizado en el Raikage y Tsuchikage, que son sus enemigos más peligrosos. No nosotros. No hemos sido una amenaza para ellos en mucho tiempo. La única cosa que les hemos hecho personalmente en años "recientes" fue ese intento de rapto con el Sanbi, le cuál revisé y sólo resultó en la muerte de una chica joven. Murieron más de nosotros que de ellos, la batalla fue pareja y nos retiramos. Esto fue hace mucho tiempo, mucho antes que lo de Yagura. Su reacción es... desproporcionada. - Mei sacudió la cabeza. - Conozco bastante bien al viejo Sarutobi, aunque él probablemente no sabe ni quién soy. Él no es desproporcionado. Él es, por naturaleza, un jugador muy cauteloso.
- Si no te importa que pregunte ¿qué niña murió? - preguntó Zabuza.
La idea de Zabuza había sido hacer una pregunta simple, pero fue mucho más que eso para Mei. Esa pregunta era la clave para encontrar la pieza faltante del puzle que había estado buscando todo ese tiempo. Mei no podía creer que no lo hubiera pensado antes.
"¿Qué chica fue?"
Había ignorado la identidad de la niña como una pista importante cuando recién comenzó a investigar esa maldita misión del Sanbi porque no la había conocido personalmente y la niña no había sido una ninja ni famosa ni poderosa. Pero, después de que Zabuza lo mencionara... A Konoha le importaban mucho los compañeros de equipo ¿o no? Podría perfectamente ser que...
- No lo sé - admitió Mei, con los engranajes dentro de su cabeza funcionando. - Los archivos que revisé no lo decían y no me importaba lo suficiente como para investigar más profundamente. Pero, pensándolo de nuevo, ella puede ser más importante que lo que inicialmente pensé. Ao, quiero que encuentres a todos los involucrados en el desastre del Sanbi que siga vivo hoy en día. Busca la identidad de esa chica, quiero su nombre, su cara y cada conocido y amigos de primos que tenía.
- ¿De verdad crees que ella puede ser la razón detrás de todo esto? - preguntó Zabuza. - ¿Sólo una chica?
- No lo sé, pero sería estúpido si no lo intentáramos. No dejes una piedra sin voltear, Ao. Cuando descubramos quién era, estaremos un paso más cerca de saber quién está detrás de Yagura. Momochi, quiero que rastrees a los otros forajidos de Kiri que de verdad sean forajidos. Más específicamente, los que traicionaron a la aldea alrededor de cuando Yagura tomó el poder.
- ¿Todos ellos? - preguntó Zabuza, no muy feliz.
Mei se encogió de hombros.
- Bueno. Hasta que tengas respuestas. Comienza de arriba hacia abajo; es improbable que un Genin que renunció porque era muy difícil vaya a saber nada.
- Te das cuenta de que si lo hago así, voy a comenzar con el puto Kisame Hoshigaki - señaló Zabuza.
Mei aplaudió.
- ¡Qué bueno! Se van a llevar bien hablando de sus espadotas.
Zabuza gruñó.
