Hola a todos : ) Quiero ofrecerles una sincera disculpa por dos semanas completas sin actualización de este fanfic que por supuesto no está abandonado, la semana pasada tuve un problema de tiempo/angustia y ansiedad porque yo estaba en la zona del Huracán Paty (Todo bien).
Pero la verdadera razón de que las actualizaciones no se estén dando de forma regular es que hace poco he comenzado un nuevo trabajo que me exige mucho a nivel físico y emocional y casi no tengo tiempo de escribir.
Es por eso que las actualizaciones se darán cada viernes.
Si mis cálculos son correctos deben quedar más o menos unos 5 capítulos.
Disfruten.
CAPÍTULO 35:
Búsqueda.
-No quiere dormir y no quiere verme tampoco.
-Estás exagerando, Regina, ni siquiera te has dado el tiempo de hablar con ella, han pasado varias semanas y…
-Agáchate, Maléfica. –Le pidió y la bola de fuego que surgió desde su palma hasta sus dedos, impactó la cerradura mágica de una diminuta puerta en un árbol haciendo que todos los pájaros y animales que descansaban en las ramas salieran en direcciones opuestas mientras ellas se aproximaban. –Perfecto.
-Tan evitante como siempre, Regina. –Maléfica tomó entre sus dedos la cerradura aún al rojo vivo y la desprendió de la puerta con elegancia para después dejarla caer sobre el suelo mojado por una de las causales tormentas de otoño y ver cómo esta soltaba humo al contacto con la humedad. Abrió la pequeña puerta y sin dudar tomó la piedra dorada que yacía en su interior; eso había sido sencillo…tal vez demasiado sencillo.
-¿Qué creen que hacen? –Rumplenstinskin se encontraba recargado contra el tronco de un árbol, imposible saber cuánto tiempo las había observado pero su presencia era de esperar.
-Vamos a proteger a Alexandra de ti. –Regina no lucía impresionada en absoluto.
-¿La niña que creció lejos de todo lo que pudiera haberla hecho inteligente? El reino colapsará a penas se lo entreguen y lo tomaré. La paciencia siempre ha sido mi mayor virtud y ustedes están actuando de forma desesperada buscando pociones para protegerla cuando deberías estar preocupada por…. Otros asuntos. Veo que sólo tienes un pequeño hechizo sobre ti para cuidar a tu primogénito de mi magia… ¿Sabes que puedo romperlo estando a millas de distancia?
-Presumes ser mucho más fuerte de lo que eres… Baelfire sigue dormido.
-… Digamos que es… más cómodo tenerlo de esa forma.
-¿Eso es lo que te dices a ti mismo? Tenemos el antídoto. –Afirmó con una sonrisa y enseguida se vio de rodillas por un dolor intenso que iba desde su frente hasta sus talones y podía sentir como el hechizo que protegía a su hijo se rompía como una fina copa de cristal contra el suelo.
-No necesito ningún favor de ustedes… no he venido a suplicar… he venido a importunar… a incomodar todos y cada uno de sus planes por el resto de tú existencia. –Le hizo saber apareciendo cerca de su oído… tomándola del cabello. –Mantén a ese niño libre de hechizos vulgares o voy a matarlo en tu vientre y eso realmente me fastidiaría porque ambos lo queremos vivo… tú por tus esperanzas infantiles y yo… porque de una vez por todas me corresponde algo digno de mención. –A penas terminó de habar la tomó de los hombros, tirándola al suelo y no fue hasta ese momento que se pudo dar cuenta de que mantenía a Maléfica completamente inmovilizada.
Se le aproximó de forma juguetona y mirándola a los ojos le quitó la piedra de las manos, desapareciendo al instante y dejándolas en el bosque…
-¿Estás segura de que vamos en la dirección correcta?
-No se necesita ser muy listo para tomar un barco de pasajeros y cruzar el mar, cazador. –Roja sonrió y le ofreció un poco de hierba seca de su bolsa para asentarle el estómago. -¿Estás nervioso?
-Por supuesto que no… soy una persona de tierra.
-Persona de tierra… -Rio con ironía y le palmeó la espalda. –Es bueno saber que tiene su corazón de nuevo, era una persona bastante aterradora, ahora hasta ha tenido la decencia de dejar ganar a la princesa Emma en batalla.
-¿Ya se ha corrido el rumor? –Sonrió.
-Todos lo saben.
-Realmente lo siento por la princesa Emma, ella merece que se sepa que fue su victoria, no la he dejado ganar, nunca la he dejado ganar, no lo haría.
-¿Disculpa?
-He perdido rotundamente contra ella, casi muero.
-… ¿La niña que no va a ser reina? ¿Ganó?
-La conozco desde que es de este tamaño. –Señalo formando un espacio entre ambas manos y cerrando un ojo para ejemplificar. –Ella no nació para ser reina, tiene grandes, grandes dones y no quiere utilizar ninguno de ellos… no tiene por qué utilizarlos, es algo que todos deberíamos aprender: somos dueños de nuestro destino y para mí es un honor estar a su servicio ahora.
-¡Chip! –Gritó con fuerza. -¿Dónde está la cosa con la que escribo?
-La tienes en la mano izquierda, Emma. –Respondió con calma tras poner los ojos en blanco y Alexandra ahogó su risa en el libro de Historia de Reyes. –Tal vez deberías ir a dormir.
-Tal vez deberías ocuparte de tus propios asuntos.
-¿Eso piensas? Tal vez debo dejar de leer este libro sobre el elixir de inmortalidad e ir a atender a los caballos… dejarte sola.
-… Lo siento mucho, Chip, no quise…
-Ve a dormir, si descubro algo te despertaré pero no sirves de nada si estás cansada, sal de aquí, no quiero verte. –Le dijo con dureza y Emma se puso de pie sin mirarlo mientras Lucifer caminaba entre sus piernas con gracia, haciéndole compañía.
-¿Ella está bien? –Alexandra ya no reía y bajando el libro tomó el asiento que había dejado libre frente a Chip.
-Ha estado mejor, no hemos sabido de Graham y Roja en semanas, Regina y Maléfica no han aparecido tampoco por aquí… Aurora se pasea por el palacio con su huevo recordándole a Emma que Regina está luchando… ya sabes, con su bebé dentro; teme volver a pelear porque cree que va a convertirse en una asesina y conozco a Emma, no hay nada que le guste tanto como la idea de una batalla.
-Los héroes no tienen un pasado impecable. –Admitió con dulzura. –O al menos creo que no deberían tenerlo, no es sano, nadie debe ser completamente bueno, nadie debe ser completamente malo, la vida es demasiado circunstancial… muy subjetiva para eso, no puede haber reglas definitivas para todo y Emma lo debe de saber, estoy segura de que lo sabe, sólo que no lo recuerda, deberías recordárselo, eres su amigo.
-… Tal vez debería decírselo usted su alteza. – Su sonrisa se tornó cálida y le acercó el libro que había estado leyendo Emma. –Conoce bien la historia de Reyes, ¿Podría dejarlo y revisar el siguiente capítulo de este?, ahora necesito de su ayuda.
-Por supuesto, ¿Qué estamos buscando?
-Queremos encontrar la forma de devolverle la mortalidad a alguien que la cedió sin matar a la persona a quien se la otorgó, queremos romperé el vínculo y… bueno ya sabes, dos personas normales.
-Oh…. Con que eso es lo que sucede… para ser una familia bastante honesta tienen demasiadas oposiciones para discutir ese tema.
-No somos una familia, la reina nos rescató, Maléfica tiene su reino, Aurora aún es la reina de los páramos… Anastasia y Drizella son del servicio, Graham es… o era el jefe de la guardia real…
-Son una familia, la princesa Emma se refiere a todos ustedes como su familia, los cuida como tal, los ama, eso es algo que no se puede ignorar.
-De cualquier forma tiene que concentrarse y comprometerse con la causa, todos estamos de su lado, estamos aquí para ella…
-Usualmente quienes están rodeados de gente se sienten solos… La reina Regina fue todo lo que necesitaba toda su vida y ahora… por alguna razón no está y Emma parece no sentirse ansiosa por su regreso, eso es algo que pondría en un conflicto a cualquiera.
-Es usted bastante inteligente, no había pensado eso.
-Muchas gracias, Chip, usted tiene un orden maravilloso por aquí, pero… creo que acabo de ver algo en el libro de historia de Reyes que estamos pasando por alto.
-¿Dónde? –Inquirió curioso.
Para el momento que Emma llegó a su habitación y se dejó caer en la cama las lágrimas corrían de sus ojos con tanta facilidad que se sentía avergonzada, débil e infantil, se suponía que estaba ahí para conseguir respuestas, para ayudar a Regina a recuperar su mortalidad, para ayudarla a liberarse del ser Oscuro, para que el bosque Encantado no sufriera las consecuencias de que ella hubiera abandonado a Baelfire en la noche de su boda… pero tras semanas de búsqueda, de lectura, de ardua investigación… sólo se encontraba cansada… se encontraba sola y desmoralizada.
Su investigación se había convertido en la confirmación de lo que todos sabían: Los seres inmortales no pueden morir y no hay nada más poderoso en el mundo mágico que el ser Oscuro…, lo cual los dejaba en una terrible encrucijada porque no había forma de que ella muriera y dejara a Regina para vivir una eternidad por su culpa, no había forma de que condenara al bosque encantado… no había forma de que ella se convirtiera en una asesina por culpa del vínculo…
En suaves convulsiones, Emma acabó hecha un ovillo en la cama justo antes de que pudiera escuchar el suave y familiar sonido de la transportación mágica… Regina lo hacía mejor que nadie, era suave, hábil y sólo necesitaba mover sus muñecas un poco para transportarse a su lugar de preferencia… Ahí estaba, al pie de la cama con una sonrisa dulce, una sonrisa comprensiva y tenue…
-No cariño.
-Lo siento… yo…
-No, Emma. –Afirmó rodeando la cama y recostándose a su lado… tomándola en sus brazos y acariciando su cabello y espalda mientras continuaba el llanto contra su pecho… podía sentir todo claramente y no tardó más que unos minutos en quedarse profundamente dormida….
El tiempo para Regina, o al menos el tiempo mientras Emma dormía ya no pasaba igual, podía ser un minuto o doce horas, ella lo sentía igual y por una parte sabía que era la inmortalidad asentándose a su cuerpo, tomando la postura que la eternidad llevaría sobre ella y le permitiría moverse en la vida a un ritmo más práctico pero aun así no le gustaba, la inminencia de ver el tiempo pasar de otra forma le aterraba tanto como a Emma la posibilidad de ser malvada… Su reciente encuentro con el ser oscuro le había dejado en claro que ese momento en particular era el peor que podía haber elegido Emma para cuestionar sus razones morales, para juzgarla por su maldad y para sentir miedo de sí misma… ese momento en el que en su interior crecía algo puro que jamás hubiera imaginado si quiera posible, después de haber entregado su corazón y haber cedido todo su ser a hacer lo correcto. No podía verse castigada eternamente por sus actos pasados o tal vez podía pero no quería y menos por la persona que más amaba, era el momento de Emma de ser fuerte y afrontar eso… de sobreponerse en una lucha interna porque la necesitaba… ella y su hijo la necesitaban. El hecho del que Rumplestinskin hubiera roto el hechizo que le protegía en su vientre con tanta facilidad era la prueba de que aunque tenían una buena ventaja de momento, la fuerza del Ser Oscuro era inminente, impredecible y no se iba a detener para obtener lo que deseaba.
Sin embargo, a pesar de todo, teniéndola en sus brazos y sin estar segura de cuánto tiempo habían transcurrido desde que se había quedado dormida, sólo estaba segura de que no había mejor lugar para estar que ahí mismo, tal vez nunca lo había habido, desde que Emma era solo un bebé habían compartido esa postura… todo eso se sentía tan lejano que podía haber sido otra vida… otra realidad… otras personas.
-Podría acostumbrarme a esto. –Susurró Emma sacándola de sus pensamientos.
-Has despertado. –Respondió en un suave sobresalto, ciñéndola a su cuerpo y buscando su mirada.
-Realmente lo…
-No te disculpes. Hay mucho que hacer, muy poco tiempo y responsabilidades sobre ti… sentir la verdadera maldad en tu interior no debe ser tu parte favorita.
-Tú siempre has podido con esas cosas.
-No es verdad, yo estaba sola…
-Me has hecho falta. –Regina sonrió, podía sentir que era verdad y acaricio sus mejillas antes de besarla.
-Aún te sientes ajena a mi por la maldad que sientes.
-Estás suponiendo cosas.
-Podemos sentir a la otra.
-Sí, pues tú has pasado toda la semana abrumada, adolorida y asustada.
-…Rumpelstinskin aún no puede despertar a Baelfire, nos ha estado siguiendo por el oeste, mientras buscábamos una piedra.
-¿Huyendo como fugitiva? ¿Una piedra para qué?
-Esa piedra sirve para hacer una tinta que puede invalidar sus contratos, pero no queremos invalidar sus contratos, sólo queremos darle tiempo a Graham.
-Regina no he encontrado nada, aún no sé cómo devolverte tu mortalidad, no sé cómo…
-¿Dejar de sentir cómo te consume mi maldad?
-Yo… yo no dije eso.
-Está creando una gran barrera entre nosotras… lo cual es curioso… yo era quien solía poner las barreras y tienes qué solucionarlo Emma… no me refiero a devolverme mi mortalidad, eso se desprendió de mi con tanta facilidad que Maléfica aún se sorprende al recordarlo y obviamente es algo que se debe solucionar porque no quiero verte morir… pero no quiero que odies cada parte de la vida que te di… esa maldad que sientes en tu interior es quien yo fui, es quien puedo llegar a ser… pero no es quien yo soy a cada momento y debes poder ver que todo eso es también quien puedes llegar a ser pero no te define.
-Siempre he estado tan orgullosa de todo lo que tú representas… soy tan hipócrita.
-Lo eres.
Emma suspiró de forma pesada y al alzar la vista pudo darse cuenta de que Regina sonreía y la calma le albergó con esperanza. Se incorporó y tomándola de la mano, la llevó por su palacio hasta la biblioteca, había dormido varias horas y lucía mejor, tranquila y capaz de volver a empezar con la odisea que se les venía encima.
-Oh, miren quién decidió aparecer. –Se buró Aurora.
-Supongo que es tu forma de decir que me has extrañado. –Respondió Regina sentándose a su lado mientras Emma tomaba su lugar frente a Chip y la Señora Potts le acercaba una taza de té y galletas. -¿Dónde está la futura reina? ¿No debería estar estudiando? –Quiso saber y sin Aurora presente el ambiente en ese palacio hubiera sido como volver al pasado… antes de que Blancanieves volviera y todo cambiara.
-Estoy segura de que iba al menos cinco capítulos atrás en este libro. –Emma sonó confundida mientras hojeaba de atrás hacia adelante sin orden y revisava los libros a su alrededor… estaba segura de que no había pasado tanto tiempo y que no había hojeado dormida.
-¡Oh! ¡Esa fui yo!... –Saludó Alexandra desde lo alto del librero mientras dejaba caer un par de ejemplares y bajaba usando los estantes como escalera, sin cuidado ni gracia.
-Ella me agrada. –Declaró Emma señalándola con el dedo.
-Por supuesto que te agrada. -Regina no pudo evitar reír sin ganas. -¿Ha descubierto algo, su alteza?
-Oh cielos, no me llame así, no usted… es decir… apenas puedo con la idea de que voy a ser reina pero… La reina Regina refiriéndose a mí con protocolo es demasiado.
Ahora era Emma quien reía y asentía sin mirarlas mientras trataba de encontrar la página en la que se había quedado… Había pasado una vida sin conocer personas que comprendieran el valor de Regina, y Alexandra lo entendía a la perfección… en ese momento era incluso más imparcial que ella y eso la volvía la reina perfecta.
-No has respondido a mi pregunta… ¿Has encontrado algo? Tienes la mirada de alguien que sabe lo que hace.
-Tal vez no es nada…
-¿Cómo dices? –Emma se levantó al momento y la expresión relajada en su rostro se congeló mientras la tomaba de los hombros. –Tengo una semanas buscando… semanas buscando, sólo fui a dormir…
-¡No es algo que no hayas visto! –Se defendió alzando la voz, lo que sorprendió a todos en la habitación e hizo sonreír a Regina; Emma necesitaba a más personas que la pusieran en su lugar mientras se acostumbraba a sus arranques de ímpetu. -Sólo es algo que deciden ignorar… su familia tiene muchos tabúes y como alguien que se acaba de integrar puedo ver a través de ellos. –Le hizo saber con una sonrisa, ignorando las manos fuertes que le apretaban hasta lastimarla y soltándose del agarre para mostrarle el libro de historia de Reyes en las manos de Chip. –Creo que la respuesta para todo esto la puede tener la reina de corazones… ya saben, en el país de "Las Maravillas"
-¿Qué tiene que ver mi madre en todo esto? –Regina se incorporó al instante.
-Este par de niños tienen una teoría muy interesante, Maléfica piensa que tienen razón. –Aurora Intervino y la invitó a sentarse nuevamente. –Tú también deberías sentarte, Emma. –Ordenó con dulzura y firmeza mientras colocaba al huevo entre ambas y ella se ponía de pie. –Comienza, por favor, Alexandra.
-La reina de corazones es actualmente la única persona que ha podido engañar en los contratos a Rumpelstinskin y lo ha hecho porque se ha podido infiltrar en su corazón, porque es inteligente… y principalmente porque no está en este mundo.
Cuando el Príncipe Henry y Lady Cora estuvieron bajo el yugo del Rey Xavier muchas cosas sucedieron, principalmente fue su madre quien sostuvo la economía del reino… pero ¿Cómo?, Porque era capaz de convertir la paja en oro… habilidad que aprendió de Rumpelstinskin… aprendió a usar la magia, a dominarla con más gracia y soltura que cualquier mortal y eso la volvió poderosa pero también sumamente peligrosa.
Lady Cora vivió debiéndole un favor a Rumpelstinskin, engañándolo para no pagarle y al momento de que la reina Regina desterró a su madre hacia el otro mundo, la deuda, de alguna forma ha quedado saldada… fue lo mismo que sucedió conmigo y con mi madre… Al parecer sólo tiene poder sobre nosotros si pertenecemos a este mundo, si vivimos bajo las reglas de este… pero solo es una teoría, no puede ser tan fácil.
Lady Cora es la única persona que ha estado lo suficientemente cerca de él como para saberlo y si queremos vencerlo hay que conocerlo… tienen que ir a hablar con ella, es la única esperanza.
-No iré con mi madre. –La queja de Regina pudo sonar infantil pero Emma conocía su sentir hacia Cora mucho antes de que pudiera sentir el vínculo.
-Mi madre dijo que no iba a ser fácil convencerle. –Alexandra parecía tranquila mientras le entregaba el libro que había dejado caer desde lo alto del estante momentos antes de que todo eso comenzara. –Pero es nuestro nuevo plan, todos lo aprobamos ya.
-¿Ah si? –Inquirió sólo alzando una ceja y mirando a Aurora con creciente curiosidad mientras Emma, pensativa, pasaba los dedos por entre las escamas del huevo y trataba de aceptar el hecho de que Alexandra hubiera, de hecho, conseguido algo.
-Le estamos dando el trato de reina que merece, así que aceptamos el nuevo plan, Maléfica está con Blancanieves y el rey David, Cenicienta en la cocina y Anastasia y Drizella probablemente se han ido a la cama ya, pero todos lo aprobamos. –Confirmó Aurora con una sonrisa tranquila.
-¿Y de qué se trata?... -Regina podía sentir la desesperación correr por su cuerpo y cosquillear bajo sus dedos… no le gustaba pensar en su madre, le recordaba que había sido débil y vulnerable pero enseguida sintió la mano de Emma sobre la suya y cómo los dedos de ambas se entrelazaron con cálida familiaridad… no estaba sola.
-Al abandonar el palacio el día de la boda todo ha quedado a disposición de Rumpelstinskin en ese lugar. –Comenzó Chip. - Ha creado un hechizo alrededor y nadie puede entrar ni salir por lo que no podemos rescatar a las personas del servicio ni a la guardia real de la periferia, estamos solos en esto y debemos ser ágiles.
-Vamos a luchar para rescatarlos, Chip irá a hablar con los lobos y reclutará al ejército de Blancanieves, la gente debe saber lo que está sucediendo antes de que Rumpelstinskin quiera entra en sus corazones y oscurecerlos. –Alexandra comenzaba a sonar como una reina y todos respetaban su nueva postura al mando.
-Pero acaban de decir que no podíamos rescatar a las personas.
-Lo intentaremos mientras ustedes van al País de las maravillas, Emma y Regina; es su misión. –Aurora intervino de nuevo, esta vez sin humor en sus palabras.
-Distraerlo no es tan fácil como creen y si Emma y yo vamos al País de las Maravillas es imposible saber cuánto vamos a tardar.
-Es lo que se va a hacer. –Chip Intervino.
-¿Y…? -Comenzó Emma, aclarando su garganta e incorporándose tal vez curiosa. -¿De casualidad no has surgido con alguna idea de cómo recuperar la mortalidad de Regina? –Ya no se sentía molesta sino asombrada y un tanto avergonzada por haberla lastimado al inicio de todo eso.
-No pero puedo intentarlo si vas y tomas otra siesta. –Bromeó con una sonrisa completa y el ambiente pareció relajarse.
-En teoría debe estar conectado. –Intervino Maléfica desde el marco de la puerta. – Rumpelstinskin es inmortal y buscamos matarlo y… ya sabes, es lo mismo que queremos hacer contigo. –Sonrió.
-Nadie quiere matar a Regina, únicamente que no nos vea morir a todos. –Defendió Emma y todos suspiraron con sátira. Ahí estaba la Emma que le protegía a toda costa y tal vez las cosas no estaban tan mal después de todo.
-Iremos con mi madre. –Regina seguía sentada, probablemente porque el recuerdo de Cora hacía que controlar sus extremidades le fuera difícil pero sabía lo que quería decir. –Pero Mientras no estamos tienen que volver público el reinado de Alexandra… no sólo interno… poner toda la atención del reino en ustedes para que apenas se note nuestra ausencia, lo van a sentir como un largo viaje y tienen que ser fuertes.
-Podemos con esto. –Le hizo saber Chip.
-Confío en ti. -Regina asintió.
