Gracias por los comentarios del capitulo anterior, en serio ;) Me subieron mucho la moral, por eso me he dado prisa para colgar un capítulo antes de irme de vacaciones.
En cuanto a cuántos capítulos quedan, como soy un desastre y aún no los he escrito no estoy segura, pero no más de tres supongo, además ya tengo ideas para hacer un fic nuevo asi que...
Enjoy.
Capitulo 36: Entrevista
Había pasado una semana. Todo había cambiado de una forma tan drástica que parecía imposible que hubiera pasado tan poco tiempo. Quinn se había ido, sospechaba que Santana sabía cuál había sido su destino, pero ni ella quisieron decirme nada. A veces cuando llegaba a casa encontraba a San hablando por el móvil y colgaba repentinamente cuando se daba cuenta de que había llegado, por lo que no había que ser muy inteligente para saber que Quinn debía estar involucrada. Y me moría por saber dónde estaba, y si era feliz, pero Quinn se había asegurado de cumplir su promesa de forma estricta.
Yo pasaba la mayoría del tiempo en el hospital, con Lex, eran sus últimos días allí y estaba visiblemente emocionada, incluso podría asegurar que la veía con una dosis de energía extra que la hacía parecer menos enferma. Britt me acompañaba a menudo, Lex la adoraba, parecía que las dos tenían una mentalidad tan similar que se comprendían con una facilidad asombrosa. Pasábamos la mayor parte del tiempo viendo películas, o colando de Lord Turbington en el hospital y saltándonos en el proceso más de una veintena de normas.
San apenas venía porque había encontrado un trabajo a tiempo parcial en el centro médico de nuestra zona, solo acudía las mañanas de ciertos días de la semana, pero podía ver en su mirada lo feliz que estaba con ese puesto.
Mi enfermedad se había convertido en tema tabú, ninguna de las dos había vuelto a mencionar nada acerca de ella desde que Quinn se marchó, ni en la presencia de Alex ni en nuestra vida cotidiana, creo que querían hacerme dejar de pensar en ella. Era un buen intento, prometo que había momentos en los que realmente lo pasaba por alto, aunque cuando lo recordaba dolía especialmente asumirlo de nuevo.
Aquella mañana Santana, Britt y yo, estábamos desayunando en la habitación de Alex. Lord Tubbington estaba desmaparrado sobre la mesilla que había a la derecha de la cama de mi hermana, emitiendo unos desconcertantes ruidos que Britt aseguraba que no eran nada de que preocuparse.
- ¿Donde está Quinn? - preguntó mi hermana de pronto, y no sé si fue su nombre o que realmente no me lo esperaba, pero estuve a punto de atragantarme con el batido vegano que estaba bebiendo.
- Se ha ido de vacaciones enana - intervino Santana mientras yo tosía descontroladamente tratando de sofocar el escozor de mi garganta. Brittany me di un par de palmaditas en la espalda.
- ¿Por qué no te has ido con ella? - se dirigió a mí esta vez, a mí expresamente por lo que no podía rehuir de la respuesta - Las novias hacen esas cosas ¿no?
- Quinn y yo ya no somos novias cielo - musité, bajando la cabeza.
- ¿Por qué? - la voz de Lex sonó tan rota y decepcionada que temí que rompiese a llorar de un momento, por lo que volví a levantar la mirada alarmada.
Sus ojos estaban vidriosos, sabía que Lex le había cogido una cariño especial a Quinn, pero me constaba asimilar la magnitud que llegaba a tener este. Me deslicé en la camilla para acercarme más al diminuto cuerpo de mi hermana, acaricié su mejilla con suavidad mientras contemplaba como su labio inferior comenzaba a temblar.
- Cosas de mayores - utilicé el tópico, porque no quería volver a ahondar en el tema, en ese momento, cuando parecía que ya todo estaba levemente superado, y porque Lex siempre se había conformado con esa respuesta -. Pero que no estemos juntas no quiere decir que Quinn vaya a dejar de verte, cariño. Estoy segura de que cuando vuelva de dónde quiera que esté - añadí esto lanzado una mirada a Santana que se mordió el labio con culpabilidad - vendrá a verte cuando tú quieras.
- Pero Rach, ¿ya no la quieres?
Solté un suspiró al comprobar que Lex no se iba a dar por vencida en aquella ocasión cuando más lo necesitaba. Noté como la mano de Brittany se posaba en mi rodilla para transmitirme apoyo, y yo se lo agradecí con una sincera sonrisa.
- Claro que la quiero Lex, pero es complicado.
- No, no es muy fácil, ella también te quiere, me lo dijo - hizo unos efusivos aspavientos con los brazos, como si la molestase que no viese lo fácil que era para ella.
- Lex, te he dicho que son cosas de mayores - reiteré, endureciendo ligeramente mi tono de voz, con la esperanza de que así el tema estuviese zanjado. Ilusa de mí.
- Soy mayor Rachel, tengo seis años - añadió con prepotencia, pronunciado mi nombre completo con énfasis.
Britt y San sonrieron.
- No lo suficiente para meterte en esto - repliqué.
- ¡Es que no lo entiendo! - prosiguió, dando un bote de frustración en la camilla - ¿Quieres estar con Jesse? Él es un idiota.
- ¡Esa boca Alex! - la reproché, la conversación se estaba complicando demasiado, no quería discutir con mi hermana, no me gustaba regañarla, de hecho cada vez que lo hacía tenía que lidiar con un molesto dolor en la parte baja del estómago el resto del día. - Y no, no voy a volver con Jesse.
- ¿Te gusta otra chica?
- ¡Alex! ¡Para! Quiero a Quinn, estoy enamorada de ella pero no podemos estar juntas, lo siento, sé que no debes entender nada, pero con el tiempo lo harás, créeme.
- Pero es que...
- ¿Por qué no vemos la televisión un rato? - Brittany interrumpió antes de las cosas pudieran empeorar más.
Asentí conforme, mientras expulsaba aire por la nariz lentamente, tranquilizándome. Brittany dio otra cabezada de asentimiento mientras se estiraba, separándose de Santana sobre la que había estado apoyada todo el rato, para alcanzar el mando de la diminuta televisión que habían colocado en la habitación de Lex.
Era muy pequeña, y simple, apenas era capaz de coger la señal de más de diez canales diferentes. Uno que emitía las veinticuatro horas vídeos musicales, dos que se dedicaban exclusivamente a noticias de deportes, otro que emitía capítulos repetidos de Castle el noventa por ciento del tiempo, y resto muy de vez en cuando televisaban cosas que eran entretenidas. Al fin de al cabo en el hospital todo se magnificaba, y cualquier cosa que en casa me parecería basura, allí podía ayudar a pasar el rato.
Aunque me parecía un poco absurdo, y quizás insultante que las habitaciones del hospital hubiesen empezado a estar provistas de televisión en la etapa final de la estancia de Alex allí por lo menos amenizaría sus últimos días allí.
Brittany, con el mando entre sus manos, volvió a inclinarse sobre el cuerpo de su novia, que no pudo evitar que se le escapase una sonrisa estúpida, de esas que Santana siempre trataba de ocultar. Cuando la chica apoyó su barbilla sobre la cabeza de la rubia, esta encendió finalmente la televisión.
Soltó un gritito de emoción cuando encontró en el canal musical las primeras imágenes del videoclip de Hit Me Baby One More Time de Britney Spears. El ambiente se destensó conforme los videoclips se sucedían y las cuatros canturreábamos en voz baja algunas de las canciones.
- Dame el mando Britt - demandó mi hermana poco después, que parecía hacerse cansado de las canciones - por favor - añadió después de que la lanzase una mirada de advertencia.
Britt se lo tendió. Santana la lanzó una mirada reprobatoria, porque sabía que el mando en manos de Alex solo podía desembocar en una maratón soporífera de dibujos animados.
- Lex, enana, pero no pongas los dibujos esos del mono y el gato, ¿Sí? Son super aburridos - imploró Santana haciendo un puchero.
- Vale San - aceptó mi hermana sonriendo a la latina con dulzura, con tanta que estuve a punto de llorar, y por lo repentinamente vidriosos que se volvieron los ojos de mi amiga supuse que ella también.
Alex empezó a hacer zapping por los escasos canales, hasta el punto que pasó por cada uno más de tres veces. Solté un suspiro antes de añadir.
- Cariño ¿Por qué no te decides por un canal? ¿Eh? Tampoco es que haya tantos...
- Es Quinn - exclamó de pronto.
Palidecí, aunque tardé mucho tiempo en averiguar qué sentido tenía Quinn en todo aquello. ¿Era imposible que estuviese allí con nosotras no? ¿Estaba de vacaciones? ¿Me habían engañado Santana y Brittany, y realmente Quinn había estado en Brooklyn todo este tiempo? Cuando había pasado por su casa, algo que hice habitualmente en la última semana con la excusa de ir a trabajar al Wonderland, no había visto ninguna señal de actividad humana en su edificio.
Pero cuando me giré hacia la puerta, quizás con demasiado entusiasmo, allí no había nadie. Escaneé con avidez los quince metros cuadrados de habitación en busca de aquella melena rosa que tanto me enloquecía, pero no estaba allí. Fruncí el ceño, confusa, sin tener ni idea de qué estaba ocurriendo. Fue entonces cuando miré por primera vez a Santana y a Britt después del comentario de Lex. Estaban mirando con ojos desorbitados a la televisión. Me volteé lentamente incrédula.
Era un programa de corazón, a veces Santana y yo lo veíamos por la tardes para enterarnos de los chanchullos más interesantes de Hollywood. Pero en aquella ocasión se trabaja de una noticia centrada en el ámbito musical.
- ...La recién reconocida pareja, fue vista la noche de ayer acudiendo a uno de los restaurantes más prestigiosos de la ciudad de Los Ángeles. - escuché la voz de la presentadora distorsionada, por el sonido de la sangre bombeando en mis oídos destacaba por encima de todo lo demás.
Quinn estaba en la televisión. Quinn, mi Quinn. Estaba vestida con unos pantalones azules ajustados y rotos a la altura de la rodilla, y una camiseta holgada negra, fiel a su estilo. Sentí un doloroso vacío en el estómago cuando vi como caminaba tranquilamente por una calle de los Ángeles, aferrada firmemente a la mano de Hanna. Tuve que parpadear un par de veces para comprobar que todo era real.
- Quinn y Hanna, que actualmente se encuentran en plena gira alrededor de los Estados Unidos nos han sorprendido a todos con la noticia de su relación cuando según afirman ellas llevaban ocultándola desde meses atrás - prosiguió la presentadora, mientras en la pantalla se continuaban imágenes de las dos, compartiendo gestos cariñosos en el escenario de los conciertos de Hanna e incluso besándose, lo que terminó por romper mi interior -. Quinn Fabray que con tan solo veintidós años acaba de irrumpir en el panorama musical, siendo telonera de la también recién descubierta Hanna Davinson, ha aceptado complacida, junto con su pareja una entrevista exclusiva para nuestra cadena.
Mi corazón se contrajo. Demasiada información ¿Qué demonios estaba ocurriendo? ¿Quinn había vuelto con Hanna, en menos de una semana, y supuestamente llevaban meses de relación? No era posible ¿O lo era? No podía enfadarme, de hecho me alegraba que Quinn hubiese pasado página, pero no con Hanna. Por mucho daño del que era consciente que yo le había hecho a Quinn, y lo había tratado de evitar, lo de Hanna había sido con conocimiento de causa. Había engañado a Quinn, en la peor etapa de su vida. No quería que la volviese a hacer daño, ahora que yo no podía intervenir.
Me propuse observar las imágenes con más detenimiento, más allá del dolor que sabía que aquello iba a implicar. En ese mismo momento estaban emitiendo de nuevo las imágenes de las dos caminando por la calle, y Quinn parecía feliz. Muy feliz, en realidad. Se podía distinguir perfectamente una sonrisa instalada en su rostro, a pesar de que ni siquiera se giraba para mirar a Hanna.
La pantalla se tiñó de negro unas milésima de segundo para después volver a enfocar la imagen de Quinn y Hanna sentadas en unos ostentosos sillones dentro de un plató de televisión. Ella estaba ligeramente maquillada, como aquellas veces que sus ojos parecían aún más verdes, y provocaban esa estampida de mariposas en mi estómago. Aunque aquella sensación quedó sofocada por la potente sensación de celos que sufrí cuando contemplé que Hanna estaba especialmente atractiva.
Su mano estaba apoyada sobre la rodilla de Quinn, que tenía una ligera sonrisa instalada en su rostro y miraba fijamente a la cámara, con tanta intensidad que sentía que me estaba mirando directamente a mí a través de la pantalla.
- Bienvenidas al programa chicas - la cámara enfocó a la presentadora que dio la cara por primera vez. Tenía un pelo rubio corto, de un tono visiblemente artificial, y los rasgos faciales tan desfigurados que parecía que se pasaba cada fin de semana por la clínica de cirujía estética. Sonrió falsamente hacia las dos.
- Buenos días - intervino Quinn, dedicándola una de sus sonrisas radiantes, que debían haber hecho sentir a la presentadora la persona más afortunada del mundo.
- Estáis aquí las dos, en exclusiva para nuestro programa para hablarnos de vuestra relación - las dos dieron una cabezada de asentimiento - ¿Por dónde empezamos?¿Cómo comenzó todo?
- Quinn fue mi primer amor - comentó Hanna lanzando una fugaz mirada su actual novia - y fue todo muy intenso. Luego todo se complicó, pero el sentimiento seguía allí y el tiempo no ha podido hacer nada. La gira nos ha vuelto a reunir y todo ha despertado de nuevo.
- ¿Qué cojones se cree esta tía? ¿Qué es poeta? - escuché escupir con rabia a Santana detrás de mí, mientras Britt trataba calmarla.
- ¿Cómo es estar de gira con tu pareja? ¿Complicado? - cuestionó la presentadora, extrayendo las preguntas de unas tarjetas que sujetaba con el logo del programa grabado en brillantes trazos dorados.
Quinn soltó una débil carcajada, adorable, y se pasó las manos por su pelo, que parecía más brillante y rosa que nunca.
- Bueno, Hanna y yo hemos estado el suficiente tiempo juntas para complementarnos a las perfección - explicó - asi que es bastante fácil, porque no necesitamos nada para entendernos. Solo llevamos una semana viajando y hemos tenido pequeñas discusiones, pero nada importante.
- ¿Tenéis planeado sorprender a los fans con algún tipo de dúo o colaboración entre vosotras?
- Quinn ha subido varias veces al escenario para ayudarme con algunas canción estos días, pero sí, si se dan pronto publicaremos algún single juntas.
- Y ya para concluir con la entrevista ¿Tenéis planeado a corto plazo aún tipo de formalización de vuestra relación? Es decir, si lleváis prácticamente toda la vida juntas ¿No veis esta etapa la idónea para comprometeros?
Mi vista se desenfocó, pero volvió a ser nítida justo en el momento en el que pude distinguir el primer ápice de duda en la mirada de Quinn. Se mordió el labio de forma muy sutil, casi imperceptible y se mantuvo en silencio creo que esperando a que fuese Hanna la que brindase la respuesta adecuada. Yo tenía unas ganas increíbles de vomitar.
- Estaría encantada tener algo que demostrase que quiero pasar el resto de mi vida con Quinn, pero creo que la gira nos tiene bastante implicadas a la dos para no plantearnos eso aún. Cuando acabemos ya se verá - finalizó Hanna, jugueteando con sus manos colocadas sobre su regazo.
- Muchísimas gracias por vuestra colaboración, Quinn, Hanna, ha sido un placer entrevistaros.
Ambas respondieron con unas sonrisas radiantes a la despedida de la presentadora, y la tele volvió a teñirse de negro. Santana había arrebatado el mando a Lex, y había apagado la tele.
- Tengo que... - se excusó mi amiga, levantándose abruptamente de la cama, asuntando a Britt y sacando el móvil del bolsillo trasero del pantalón - tengo que ir al baño.
Abandonó la habitación con un portazo. Ya había comenzado a marcar con brusquedad en la pantalla de su teléfono, aunque no me hizo falta eso para saber que iba a llamar a Quinn, porque la habitación de Lex tenía su propio baño.
- ¿Quinn está con esa chica? ¿Por eso ya no está contigo? - murmuró Lex, lentamente, como si su pequeña cabecita no estuviese preparada para procesar tanto en tan poco tiempo.
Brittany la observó con dulzura y la cogió para colocarla sobre su regazo, mientras acariciaba con suavidad mechones de su pelo castaño.
- No lo sé, Lex. No sé qué esta pasando - balbucí.
