Capítulo 36
Aquelarre
Se encontró en Rumania, en las afueras de las cabañas de la colonia de dragones, delante de ella aparecieron Carlisle, Castiel, Harm y Celina.
Los cuatro avanzaron a la cabaña principal, donde todos estaban reunidos.
- Es una forma excelente de viajar – reía Harm y Celina lo miraba meneando la cabeza mientras abría la puerta, lo que siguió a eso desencadenaría una nueva batalla.
Una niña de apenas dos años recién cumplidos corría a la puerta seguida de su mamá que la llamaba.
- ¡Ariadna! ¡Quédate quieta! – La pequeña saltó a los brazos de Celina quien la recibió sin poder evitarlo – NOOOOOOOOOO – Entonces gritó la madre y la niña comenzó a llorar asustada.
- ¡Alejandra! – Exclamó Celina y la dama se acercó para sacar de los brazos de la muchacha a la niña y consolarla, pero trastabilló y cayó al piso tocando las piernas de Celina quien no pudo retroceder. Todos miraron sin entender, excepto Albus y algunos pocos más.
Pasados unos segundos y mientras la dama se levantaba una explosión se escuchó
- ¡CASTIEL! - Le gritaba Albus – ¡Te dije que la llevaras a la ciudad!
- No Albus – decía el hombre ingresando a la cabaña ya que fuera se había levantado una tormenta de tal magnitud que el polvo se arremolinaba como tornado.
- El aquelarre está aquí – dijo asustada Celina
- Debemos irnos – declaraba Albus
- Es muy tarde – decía Alejandra concentrándose.
- ¿Qué sucedió? – Decía Miguel levantándose de la mesa sin entender
- Nos vamos – entonces dijeron Ron y Hermione y tomando a Ariadna y a varios de los presentes incluyéndolo a él, desaparecieron
- ¡ALEJ…! – Se escuchó el grito de Miguel antes de desaparecer.
- Debemos enfrentarlas – dijo Alejandra mirando a su media hermana
- ¿Crees que estoy preparada? – dijo ella dudando
- Creo que serás más poderosa que yo – le dijo la mujer
- Díganme que hacer – declaró Harm sacado varias armas
- Irte – le dijo Celina – esto no te incumbe
- Pero… - declaró él sonriendo de lado - ¿Quién te rescatará? –
Pronto aparecieron Ron y Hermione
- Todos están a salvo, nosotros las ayudaremos – dijo la castaña
- Gracias Hermione – dijo Alejandra – Debemos enfrentarlas, la colonia no resistirá y no podemos permitir que se destruya más. – Y avanzando a paso decidido salió de la cabaña.
Frente a la misma unas cincuenta mujeres sobrevolaban el lugar, amparadas por el torbellino de polvo que habían provocado.
- ¡Por fin! – Decía una de ellas, con el cabello ondulado largo, de un color rubio ceniza, los ojos pardos, era muy parecida a Alejandra o en realidad Alejandra se le parecía mucho - ¡No perdonaremos su rebeldía! – Declaró firmemente
- ¡Ya lo sé madre! – Exclamó Alejandra avanzando - ¡Pero no me rendiré sin pelear!
Pronto las brujas comenzaron a hablar en una lengua ininteligible, y Alejandra y Celina las imitaron, contrarrestando todos los conjuros que les impartían, las muchachas a pesar de ser minoría se defendían con un poder extraordinario, los hechizos se bloqueaban, los diferentes elementos se conjugaban para luchar con los bandos fuego contra hielo, piedra contra tierra, madera contra agua, rayos contra rayos.
- ¡No podemos seguir Carmen! – Decía una de las brujas muy joven mirando a la líder, la madre de Alejandra - ¡Son muy poderosas! – Y retrocedían
- ¡Y aún no han visto todo nuestro poder! – Declaraba Celina elevándose en el aire.
Lo cierto es que Ron, Hermione, Rabb y Albus habían quedado rezagados sin necesidad de hacer absolutamente nada. – Satán, invoco el mayor de tus poderes – comenzaba a recitar Celina
- NOOOOOOOOOOO – se escuchó el lamento en el bando contrario y una a una las brujas fueron desapareciendo, todas excepto la madre de Alejandra
- ¡Vete! – Le ordenaba ella ya que Celina había entrado en una especie de trance rodeándose por los cuatro elementos, aire, tierra, fuego y agua, que se conjugaban formando una especie de bola de energía poderosa
- Esto no termina aquí – dijo la mujer antes de desaparecer.
- ¡detente Celina! – Le ordenaba Alejandra, pero el hechizo era irreversible - ¡Fuerza de Belcebú, protege a tu sierva! – Gritó corriendo donde estaban los otros cuatro y un escudo invisible la rodeo a ella y a todos.
Celina fue envuelta en una luz tan poderosa y luego una detonación salió desde sus manos, estallido que bien podría confundirse con una explosión planetaria a menor escala, por suerte ellos estaban protegidos pero las cabañas alrededor no tuvieron suerte y fueron completamente destruidas, mientras que Ron y Hermione protegían las cuevas de los dragones, por suerte la colonia había sido evacuada y ellos eran los únicos en el lugar.
Celina caía al vació fuertemente, Alejandra estaba debilitada por la lucha y por brindar el escudo protector y Ron, Hermione con el suyo Albus no podía moverse al estar entre los dos, fue Rabb quien corrió y la atrapó entre sus brazos antes que impactara en el suelo.
Pasados unos segundos Celina abrió los ojos
- ¿has vuelto a rescatarme? – Preguntó molesta
- No, esta vez has sido tu la que nos salvaste – declaró él
- ¿Estás bien? – Preguntó Alejandra acercándose
- Si ¿Qué pasó? – Preguntó Celina
- Te lo dije, eres muy poderosa – contestó la dama
- Tuve una buena maestra – aclaró Celina
- ¿Todos están bien? – Preguntó Albus y cuando ellos asintieron respiró aliviado – Has podido invocar en el nombre del diablo ¿No es arriesgado?- preguntó
- Es que cuando un aquelarre pelea se forma una especie de confusión y él no puede determinar que bruja lo conjura – Explicó Alejandra, Albus asintió comprendiendo y dijo
– teniendo en cuenta que ya pueden hacer uso de sus poderes debo pedirles un favor.
- No es del todo cierto – replicaba Alejandra – debemos estar precavidas, pero si, ya no debemos ocultarnos, ya nos han descubierto – declaraba meneando la cabeza
- Descuiden – les decía Ron – nosotros las protegeremos
- Gracias – sonreía Alejandra aún sabiendo que eso era imposible, entonces junto a Celina miraron al anciano mago
- ¿Que necesitas Albus? – preguntó Celina
- Necesito que te dirijas al amazonas – dijo y todos lo miraron intrigados – Me han informado que Fabiola está allí junto a Ricardo Martínez
- ¿Con él? – Preguntaba sin entender Celina pero Albus no explicó y continuó
- Ahora viene Diana a buscarlos, ella los dejará allí poniéndolos al tanto, además los acompañará Fred y Angelina – simplemente dijo
- ¿los acompañará? – Preguntó Celina
- A ustedes – confirmó Albus señalándola a ella y a Harm
- ¿Por qué él? – dijo ella molesta
- Porque tiene experiencia en la región selvática, además de que al parecer tiene una predilección por salvar tu pescuezo – bromeó el anciano
- Ya te lo he dicho, soy tu héroe – se burló él hombre acercándose
- Más quisieras – declaró Celina molesta
- Ron y Hermione - los llamó Albus – necesito que vayan a la madriguera, busquen a Fred y Angelina, los traigan y luego de trasportarnos a Alejandra y a mi se queden con los niños y los demás – ellos asintieron primero con su poder mancomunado repararon todas las cabañas y luego desaparecieron regresando con los aludidos que saludaron, pero Harm, Alejandra y Celina miraban aún asombrados las reparaciones mágicas.
- Alejandra debo ir a por algunas cosas a tu tienda, allí está Miguel
- Debo decirle que sucedió – reflexionaba ella
- Creo que sería mejor esperar un poco más – aconsejaba Albus
- ya no tiene sentido seguir mintiéndole – decía ella – antes lo hacia para no ponerlo en peligro, pero ahora es inútil, es mejor que lo sepa para que esté alerta.
- Descuida, él lo está – dijo Albus
- ¿Qué significa eso? – Preguntó ella
- Que siempre está atento – aclaró Albus no muy convincente.
De repente una ráfaga de viento los obligó a mirar hacia arriba, en el cielo se podía ver a una mujer, vestida con un short con colores azul, blanco y rojo con estrellas, un corsé dorado, y botas, además de poseer un laso colgado de su cinturón y una corona y muñequeras de un material dorado.
Lo sorprendente era que aparentemente sobrevolaba el lugar en un aparato invisible, todos se hicieron a un lado para que bajara, cosa que hizo como si fuera un helicóptero lo que manejaba.
Se apeó y se dirigió al grupo saludando
- Hola, soy la mujer maravilla, me llamo Diana – declaró – me encargare de trasportarlos al amazonas. – Y sonrió con una sonrisa cautivadora y sus ojos claros brillaron amenos.
- Un gusto – dijeron todos a coro excepto Albus que dijo
- Gracias Diana por ayudarnos
- No tienes que agradecer Albus – respondía ella – estamos todos en la lucha – y sonreía provocando que todos se sintieran tranquilos. - ¿Vamos? – Invitaba a Harm, Celina, Fred y Angelina.
- ¿En que? – quiso saber Rabb
- ¡Ah! – Exclamó ella sonriente- es mi avión, es invisible
- ya nos dimos cuenta – dijo Celina y todos rieron.
- ¡Vamos! – Dijo Diana avanzando. Celina y Alejandra se acercaron, ya no debían estar separadas y se abrazaron, todos aguardaron en silencio igual que ellas, no debían decir nada, ese abrazo lo resumía todo. A los pocos segundos se separaron y sonriendo se despidieron.
Albus y Alejandra junto a Ron y Hermione, observaban como los cuerpos se elevaban sin nada a su alrededor y como desaparecían a la distancia.
- Hora de irnos – dijo Albus y junto a Ron y Hermione tomando la mano de la dama desaparecieron al centro de Londres. Luego la pareja de magos se fue a la madriguera.
En el avión invisible Diana les contaba a los muchachos lo que debían hacer.
- Lamentablemente no puedo aterrizar donde debo dejarlos, con lo cual deberán hacerlo con paracaídas ¿Tienen experiencia? – Preguntó, Rabb asintió pero Celina, Fred y Angelina negaron – eso es un problema – decía ella reflexiva
- Descuida, si te parece nos lanzamos juntos – se ofrecía Harm y Celina asintió, ahora estaba más preocupada por saber el paradero de Fabiola.
- Nosotros podríamos utilizar nuestras escobas – Dijo Fred
- Si quieren los llevamos – ofreció Angelina
- No se ofendan – dijo Rabb – pero prefiero lanzarme en paracaídas.
- Como gustes – contestó Fred
- ¿Tu eres hermano de Ron? – Preguntó Celina
- Si – respondió el mago
- ¿Tienes algún poder especial? – Quiso saber la bruja
- No, soy solo un simple mago – respondía él
- Eso dices – aclaraba Angelina – él es inventor – continuaba – uno de los mejores – y le tomaba la mano
- ¿Cuánto hace que están casados? – Preguntó Rabb
- Hace tres años, pero nos conocemos desde los once años, desde que entramos en Hogwarts – respondía la chica
- ¿Y? ¿Fue amor a primera vista? - Preguntaba Diana y los dos chicos se echaron a reír fuertemente
- ¡Que va! – Respondía Fred – Debí sufrir bastante para que ella reparara en mí
- Eso es mentira – lo contradecía Angelina – me fijé en ti desde el primer momento, pero para tu mala suerte con desagrado – y sonreían
- Luego a fuerza de insistencia logré que me mirara con otros ojos – aclaraba Fred
- Pero los primeros cuatro años fueron tortuosos – decía ella – como les comenté Fred y George, su hermano gemelo, son inventores, y generalmente utilizaban sus ideas sobre algún incauto, en una ocasión me tocó a mi padecer una de sus bromas.
Rose ingresó en el recuerdo de Angelina y Fred ambos eran jóvenes, estaban en cuarto año y los pudo ver en lo que reconoció Hogwarts subiendo las escaleras a los dormitorios.
Los chicos charlaban amenamente sobre alguna clase en particular, se podía ver en los ojos de Fred que estaba obnubilado por Angelina y ella, por su parte intentaba disimularlo, pero era imposible no notar también, la atracción que sentía por el chico que la acompañaba.
- Mañana es San Valentín – le decía Fred - ¿Ya tienes planes? – se atrevió a preguntar
- No, ninguno – respondió ella
- Y… y… quieressalirconmigo – preguntó Fred de forma rápida e ininteligible
- ¿Perdón? – Preguntó Angelina – No te entendí una palabra
- Si quieres festejarlo conmigo – dijo él mirando el piso
- Pero nosotros no somos novios Fred – reponía ella. Fred se quedó mirando el piso, se lo veía nervioso pero luego la miró y preguntó
- Entonces ¿Quieres ser mi novia y pasar el día de San Valentín conmigo? – Luego respiró profundo y agregó – y muchos otros días más, bueno – aclaró – días, meses, años, el tiempo que me soportes – dijo sonriendo, sabía que su atractivo eran las bromas, hasta ahora no le habían fallado, pero lo cierto era que con Angelina quería algo serio.
- ¿En verdad? – Le preguntó ella intentando comprobar que no fuera uno de los chistes del muchacho
- En serio – le contestaba él dándole una pequeña caja que sacó de su bolsillo de la capa – Es un collar – reveló la sorpresa antes que Angelina pudiera siquiera tomarla y más aún abrirla – Me dijo George que sería un detalle lindo para regalarte
- ¿George sabe que quieres salir conmigo? – Preguntó Angelina ruborizándose
- George no lo sabe todo – respondía él – pero es mi gemelo y calculo que esas cosas las debe de sentir
- No pensé que fueran confidentes – aclaraba ella
- Pues mas menos que más ¿Y? – Preguntaba Fred ansioso extendiendo la caja
- Si Fred, me encantaría ser tu novia y salir contigo por siempre – aclaró sonriendo y abriendo el paquete sacó un delicado collar con un dije de una escoba
- Te gusta mucho el quiddicht, me pareció linda y, bueno, no sé, espero te guste
- Me fascina – contestó ella volteando y acomodándose el cabello hacia un lado, colocó el collar y pidió - ¿Me ayudas? – Fred no titubeó, se acercó y colocó la alhaja y sin pensarlo siquiera besó el cuello de Angelina que se sobresaltó
- Disculpa, no quise, bueno… si quise, no quería… - Pero no pudo continuar porque la chica lo besó en los labios, suavemente
- Esta bien Fred – le decía – me gustó.- Luego estuvieron un largo rato, besándose y acariciándose, hasta donde podían llegar, ya que pronto apareció un prefecto de Slytherin y los echó del lugar amenazándolos con delatarlos.
Fred llegó a su dormitorio sonriendo, estaba feliz y allí lo estaba esperando su gemelo, tirado en la cama, con las manos entrelazadas debajo de la cabeza
- ¿Y? – Le preguntó - ¿Le diste el collar a Angelina?
- Si – contestó Fred suspirando
- ¿Se lo puso? – Inquirió George levantándose de la cama
- Por supuesto – respondió su gemelo
- La sorpresa que se llevará – entonces declaró George frotándose las manos
- ¿Qué has hecho? – Se alarmó Fred
- Le coloqué uno de nuestros nuevos hechizos – contestó el otro ufano – ella siempre nos está molestando que no somos lo suficientemente serios, y además te hace la vida imposible
- ¡TE VOY A MATAR! – Entonces le dijo Fred haciendo que los demás chicos que durmieran se despertaran asustados – ¡A MI ANGELINA ME GUSTA, LE HE PROPUESTO QUE SEA MI NOVIA! ¡Y TÚ! ¡TÚ! – Gritaba lanzándose sobre su hermano, ambos comenzaron a pelear
- No lo sabía Fred – decía el gemelo – Pensé que te molestaba
- NO PIENSES MÁS – Respondía el otro golpeándolo en el ojo, los muchachos saltaron de sus camas y los separaron, aguardaron hasta que Fred se calmó y luego lo soltaron – Si Angelina un vuelve a hablarme – amenazaba a su hermano señalándolo con el dedo – olvídate que tienes un gemelo – giró - ¡Es más! – Agregó volteando nuevamente – Olvídate que me tienes como hermano – y luego se marchó a su cama cerrando las cortinas.
George se quedó de pie, mirando la cama de su hermano, les dijo a sus compañeros que los disculparan y que regresaran a dormir y se dirigió a su lecho, rogando que, como tantas veces el hechizo no diera resultado.
Lamentablemente no fue así, a la mañana siguiente un alarido despertó a todos los dormitorios
- FREDERICK FABIAN WEASLEY – Gritaba Angelina desde la sala común - ¡VEN AQUÍ COBARDE! ¡DA LA CARA! ¡EMBAUCADOR! ¡BRIBÓN! ¡TRAMPOSO! ¡ESTAFADOR!
