Nota: Los personajes no me pertenecen, la historia tiene como único fin entretener. ¡Hola a todos!. ¡Feliz Navidad! =), ¿Quién va a pasar estas fiestas en el parque de HP?, ¿Quién me lleva? xDDDD. Besos a todos y que tengan una hermosa noche buena =).

Capitulo 36:

¿Alguna vez te caíste en un charco con agua de lluvia?, ¿en un poso lleno de barro?, ¿en una fiesta?, ¿alguna vez hiciste algo tan ridículo como humillante y te sentiste avergonzado?. Bueno… el color de mis mejillas era como el del fuego y sentía un calor insoportable en medio de las gradas, aun sabiendo que seguíamos en invierno. El clima comenzaba a mejorar y ya se podía apreciar el verde de los arboles. Malfoy se separo mirándome a los ojos, aun sosteniendo mis mejillas y con la sonrisa en el rostro, tatuada por el goce de alegría que estaba experimentando. Yo quería correr hacia el colegio y no decir ni hacer nada más. No podía creer lo que había pasado, no sabía porque lo había echo. Scorpius me había besado frente a todo Gryffindor y algunos miembros de su equipo que habían volado hacia nosotros. El silencio no fue tan tranquilizador. Murmullos mas fuertes se aproximaban a medida que mi respiración cobraba un ritmo y mis manos temblaron en su pecho. Sentía el latido de su corazón, que preso de la emoción, iba a ocasionar una rotura en su chaqueta verde. El color gris de su mirada me recordó que estábamos acompañados, que había gente a nuestro alrededor que nos hacían miles de preguntas con tan solo una mirada. Mis ojos fueron analizando cada expresión de mis compañeros. Dean tenía un banderín en una mano y lo soltó por el impacto de la escena, y abrió mucho los ojos cuando se sintió intimidado por mí, las gemelas Madison, Aly y los compañeros de Albus estaban tan sorprendidos como confundidos. Mis manos bajaron de los músculos de Malfoy en el preciso momento que daba un paso hacia tras y el respiraba hondo. Se despeino el cabello y recogió del piso de madera su escoba y mirándome por última vez, me beso fugaz (pero igual de especial), para solo irse y marcharse de la amenaza de los leones.

Al día siguiente:

Hogwarts se había vuelto un caldero con veneno de basilisco a punto de llenar la boca de más de un estudiante. Cuando caminaba junto a mi amiga, los Slytherin y los Gryffindor me miraban como si fuera la reencarnación de Voldemort o algún animal de esos raros que ellos consideran "despreciables". No sé que se creían, pero sus estúpidas caras jamás me habían parecido tan desagradables. Ellos eran seres humanos ¿verdad?, ellos respiraban, comían, bebían y hasta hablaban; algunos sabían leer y otros jugaban al Quidditch o se mantenían en el aire solo por tres segundos (uno más que yo). Pero ese no era el punto. El punto era: ¿Por qué Malfoy me había besado frente a todo el colegio sin miedo o vergüenza?. Y esa respuesta me la dio, la noche del mismo partido.

-Aun no me lo creo… ¿Por qué lo has hecho?

Estaba parada frente a él, dándole la espalda al cuadro de perros dormilones que tanta compañía me había hecho en los días en que solo nos hablábamos con la mirada. Se encogió de hombros aun llevando su ropa de quidditch y suspiro tirándose en el sillón. Ignorándome.

-¿No me vas a responder?.

Alcance a ver su negación e irritada camine hacia él, viéndole el rostro de lleno, separada por el respaldo del mueble.

-No sé qué tengo que responderte. Es mi problema ¿no?-Negué-¿Es de los dos?

-Sí, es de los dos. ¿No pensaste que podrían pensar?, ¿no te diste cuenta como nos miraron después del partido?... eh tenido que estar en la sala común toda la tarde porque tus compañeros me daban miedo y…

Me callo tapándome los ojos con una mano y tratando de apartarla forcejeé con él unos segundos. Luego me rendí y sonreí.

-Nadie jamás dirá nada de ti. Quiero mostrarles a todos que soy feliz-Oírlo fue como tomar una poción llena de doxys vivas-Quiero decirle a Hogwarts que tengo a mi lado a la chica más hermosa.

Me beso cada una de mis pestañas, sin olvidar ninguna. Sentí un cosquilleo en mi oreja derecha y una corriente eléctrica en la izquierda, y cuando salto el sofá y corrió hacia su dormitorio sentí un arrebato de seguirlo, pero me quede parada con los perros mirándome fijamente.

Tatiana fulmino a una nena de primero que se quedo mirándome con miedo en las puertas del gran comedor.

-¿Qué quieres?, ¿tiene monos en la cara para que la mires así?. Apártate que tenemos hambre.

La chica se marcho casi corriendo escaleras arriba no porque estaba allí si no por las amenazas de Tatiana y creyendo que esta era prefecto. Y miles de miradas quisieron que me volviese un camaleón y me perdiese en la pared.

-Vamos.

Mi amiga me sujeto del brazo y caminamos por la mesa de Gryffindor, recordé que jamás había estado tan silenciosa y cuando me iba a sentar junto a Aly esta se levanto y se fue abrazando sus apuntes hacia Dean.

-Yo no sabía que esto sería así-Pasee la mirada por las caras compungidas y traumadas de mis compañeros para encontrarme con la enojada de Tatiana Sheeran Lotter.

Muchos chicos de Ravenclaw murmuraban con las cabezas juntas y los de Slytherin (la mesa entera siendo más específica) me echaban miradas de oído. La de Samantha me dio más incomodidad porque los ojos, que eran del mismo color que los de mi amiga, despedían rencor y angustia consumida. Me atacaría, lo sabía, pero solo esperaba que fuera cuando estuviese sola y no con alguien que pudiera defenderme. No por ser valiente, si no porque no quería que alguien más cayera conmigo.

-Mira…-Mi amiga tenía el pelo en una coleta, lo que me sorprendió porque ella jamás lo usaba así-Nadie tiene porque aprobar lo que tú hagas… tenes el derecho de hacer lo quieras hacer y lo que no tengas ganas. Hace lo que te plazca sin remordimiento y si en algún momento tenes miedo de lo que puedan decirte… recorda porque motivo los evitas.

En el momento que iba a contestar Malfoy se había acercado y sorprendida lo mire con la boca abierta y con un nudo en el estomago.

-Hola Malfoy.

Mi amiga se levanto del banco y miro a Scorpius con una sonrisa de lado.

-Hola Sheeran-Para mi desagrado arqueo una ceja-¿Cómo está tu hermano?

Genial, volvía a lo mismo de siempre. "Ese maldito fracasado lo único que buscaba de ti era que le mostraras tu varita". Me había enojado tanto con el ese día que me espero a los pies de la escalera hasta que bajara, por dos horas (no sabía si era verdad) y sentí una punzada de risa, porque se había puesto celoso.

-El está muy bien para mi desgracia-Ambos sonrieron y eso me alivio-Está estudiando en el extranjero… decidió ignorar sus años de estudio mágico y se involucro con el cuartel de bomberos de la ciudad en la que ahora vive.

Sabía que Malfoy no había entendido nada de lo que Tatiana le había dicho, lo que confirme cuando me miro y rodeo los ojos, apoyándose en la mesa con ambas manos me susurro con risa:

-Tenes que enseñarle sobre el otro mundo Rose-Me guiño un ojo y miro a Scopius-Adiós Malfoy.

Dicho esto, se perdió tan contenta como yo estaba de molesta en ese momento. El Slytherin la vio perderse junto a unos chicos de quinto curso que entraban por la puerta y me miro.

-Hola.

Sin importarle los demás, se acerco a mí y me beso, si, cruzando la avena y la jarra con café.

No me pregunten qué ocurrió por mi mente cuando la bese, solo sentí que nada podía compararse con esa sensación. El mundo me parecía lejano, el mundo estaba a mis pies y nadie podía arrebatarme nada. Nadie podía separarla de mí. Ni Potter, ni mis padres, ni nuestro pasado. Ella era mía y yo era suyo.

Antes de contarles porque le mande la nota, déjenme contarles que ocurrió luego del partido en las mazmorras.

Samantha me había llevado a rastras a la sala común de Slytherin, en donde había pasado mis seis años anteriores fingiendo sentirme orgulloso de mi estatus, aunque lo aborrecía tanto como al calamar gigante que seguía vivo.

-Ya no me toques mas-Estaba enojado y molesto, pero la morena estaba tan histérica que no me negué a que me sujetara por la manga de la camisa del uniforme y me sentara en el sofá.

-¿Qué hiciste?-Sonreí de lado-¿Por qué sonreís?.

-Porque…-La mire suspirando y me recosté en el sillón encogiéndome de hombros-Porque tenía ganas.

-¿Junto a ellos?, ¿junto a su casa?... ¿perdiste la cabeza?. ¿¡Qué te pasa!?.

-No perdí nada, mi cerebro sigue funcionando muy bien.

-No me refiero a eso… ¿Por qué tuviste que besarla sin descaro?

Para el alivio de toda mi vida, Marcus cruzaba el muro con aires de estar contento y tranquilo y miro la escena que compartía con mi antigua compañera de sala. Nos miro con intriga, llevaba las manos en los bolsillos y su paso distrajo a la morena que estaba aterrada.

-¿Tu no dirás nada?... ¿pensas quedarte tranquilo mientras él se la pasa por todo el colegio besando a Weasley?

-Tiene nombre-En ese momento, estaba serio.

-Tú la llamas así-Me miro con los ojos verdes palpitantes, me daba miedo esa manera de hacerme ver que podía matarme con la mirada.

-Pero yo soy yo y vos sos vos. Delante de mí… la respetaras.

-¿Qué?-Sonrió dejándome desconcertado. Flint se sentó junto a mi haciéndome compañía y miro a mi amiga con sospecha-¿Ahora queres que la respetemos?... ¿te estás escuchando?.

-No soy sordo… oigo todo lo que digo, te estoy oyendo a ti y no se por cuánto tiempo más.

-Me escucharas hasta que yo lo diga y cuando termine te darás cuenta que es todo un error.

-Sam…-Mi amigo murmuro tan bajo su apodo que la morena pudo haber fingido no oírlo.

-¿Darme cuenta de que cosa?

-De que no te conviene estar con ella…-Se dio vuelta dándome la espalda y miro la chimenea, en la que danzaba un cálido fuego, no hacia frió pero le daba calor a la habitación.

-Sam…-Marcus volvió a repetirlo.

El muro volvió a abrirse y por el hueco que formaba una puerta entro Brad seguido de Loran, ambos con el uniforme y cubiertos por papeles de colores.

-Malfoy… ¿¡qué rayos está ocurriendo contigo!?

Y para felicidad de mi amiga, una persona más se unió a su explicación de por qué yo, estaba en un error.

-Le estaba diciendo que está equivocado, que es una vergüenza para Slytherin.

-¿Por qué pensas eso?-Loran estaba parado junto a Marcus, que tenía los dedos sobre el brazo del sofá.

-Porque…-Mi amiga ignoro mi presencia y miro al moreno fulminandolo con la mirada-Porque sería una vergüenza decir que un miembro de nuestra familia esta emparentado con…

-¿Miembro de nuestra familia?-Marcus miro atento a Samantha.

-¿Emparentado sobre qué?-Me levante con cuidado, sentía como se avecinaba la ira que iba a provocar en mi interior.

-¡Emparentado con esa sangre sucia!.

Loran abrió un poco los ojos y dio pasos hacia Samantha y para mi sorpresa como para la de su hermano, grito:

-¡No digas eso!-Dejo caer al suelo su escoba y el cabello negro, tan característico de los Flint como el de los Potter, fue mi única vista junto a la cara de sorpresa y confusión de la serpiente.

-¿Qué te ocurre?

-¡No vuelvas a decir nada relacionado sobre eso!, ¡estoy cansado de escucharte hablar de Weasley a sus espaldas!. ¡Admití que eres una celosa resentida!... sé que detrás de tu odio existe la envidia... no porque que Malfoy la beso, si no porque no te da bola a ti.

Marcus se había puesto de pie y agarro a su hermano por los brazos, mientras Brad alejaba a Samantha interponiéndose ante ella y un nervioso Loran. Jamas lo había visto así, ni si quiera cuando discutía con sus amigos por las ultimas confituras de las cajas de golosinas.

-Ya basta.

Nos quedamos en un incomodo silencio, mire a mi amiga con rencor y olvide todo lo que había ocurrido en la biblioteca el día en que hicimos las pases.

-No quiero oírte decir nada mas de ninguno de los Weasley, mucho menos de Rose. Si te veo cerca de ella no responderé-Mi cabello ocultaba las ganas de llorar de mi compañera.

-¡No es justo!-El hombro de Brad era su único consuelo-¡Siglos haciéndole honor a la casa y vos te dedicas a tocarte con esa asquerosa comadreja!

-¡Cállate te dije!.

-No digas esas cosas Samantha-Marcus nos separo del cuello de su amiga y negó suspirando-Lo hemos hablado... estabas de acuerdo de su relación con Rose, ¿porque ahora salís con esto?.

Nos miro a cada uno con vergüenza por su comportamiento y ahogando el llanto salio corriendo hacia el dormitorio de las chicas.

El camino los jardines jamás me había parecido tan largo y estrecho como ese momento. Me sentía abatido, solo, confundido, con ganas de gritarle a todos que se largasen de mi vista y me dejasen en paz. Muchos alumnos me miraban con recelo, otros con ira y otros… con risa apagada. Me desquite con un chico de segundo año que tenía un petardo en su mano.

-¡Eso no esta permitido aquí chiquillo idiota!

El encuentro con mis compañeros, antes que con Rose, había marchitado toda mi esperanza de afrontar la realidad, de luchar por ella.

-¡Veinte puntos menos para Ravenclaw por tu idiotez!

-¡Malfoy!.

Marcus caminaba hacia mí, me había seguido, lo sabía, porque estaba colorado y nervioso. Me arrebato el petardo de la mano y se lo devolvió al chico de segundo. Lo mire con el ceño fruncido.

-Ve con la profesora Aline, ahora.

-Tú no eres prefecto.

Asintió y se encogió de hombros.

-Pero soy tu amigo y no permitiré que te metas con alguien que no tiene la culpa de tus problemas-Miro de nuevo al rubio de segundo indicándole con la cabeza que se marchase.

-No quiero hablar con nadie.

Me apoye contra la pared y suspire agachando la mirada.

-Está bien… no te obligare.

Se apoyo en la pared de enfrente y nos quedamos en el silencio apagado por las voces de los magos de los cuadros. En alguna parte de mi mente se estaba formando una guerra sobre la verdad, la ignorancia y el ocultamiento. No iba a ocultar mis sentimientos por la Gryffindor, no permitiría que el narcisismo de Samantha me perjudicara y la verdad de ocultarle a todos, que la amaba.

-No sé qué hacer Marcus…-Mi amigo me miro-Ayúdame.

La nota la había escrito la noche anterior al partido, mientras abría el diario en la última página escrita. El señor Wealsey me lo había devuelto diciéndome que me pertenecía, y que solo yo sabía que podía hacer con él. Y así fue, escribí con la fecha del partido, una nota:

-Hoy ganaremos, y a todos les diré cuanto lo siento.

Cuanto lo siento, me refería a mis sentimientos, a lo que había en mi interior, lo que me había echo fuerte desde primer curso.

Y mientras escribía oía la respiración de Rose, a mi lado. Dormimos juntos luego del partido, ella estaba con los brazos abiertos y el cabello húmedo y pegado a la cara, y en una nota con letra pequeña, en un papel recortado a mano escribí:

"Me debes cien galleons Weasley, pero podes pagármelo cuando quieras".