ATENCIÓN:
Cover, hecha por Hanoi-chan! (deviantart)
El personaje de Karinn pertenece a Hikari Asakura! (fanfiction)
XXXXXXXXXXXXXXXXXXXXXXXXXXXXXXXXXXXXXXXXXXXXXXXXXXXXX
Estaba preso, y se sentía impotente, realmente como un idiota, al ver los cuerpos que salían de las máquinas de incubación de Zerathos, quién supervisaba el progreso de estas, el ejército se componía de shamanes de épocas pasadas, de las Shaman Fight y de la F.O.M, cerró los ojos, mientras Zerathos se acercaba a él.
–Tú y yo, somos diferentes, eso es lo que nos hace poderosos, yo soy un monstruo y tú eres una máquina.– Habló finalmente mientras veía a Hatake aparecer encabezando el ejército que recién había creado.
–Lo sé, yo soy la máquina de mi tío… y tú, el hijo de una pesadilla nocturna.– Suspiró. –Que comience tu juego de ajedrez, Zerathos, tú eres el rey negro, y el rey blanco… este es tu juego de guerra, tal y como el de Zerberus…–
–Está encerrado en su castillo, qué lástima que el rey haya perdido una de sus piezas más importantes, la dama, sus torres, sus alfiles y caballos.– Sonrió complacido.
–No si los peones coronan Zerathos… no si los peones coronan…–
Yohken veía a los seis guardianes, todos con sus máscaras puestas, reflejando el rostro del oni del que fueron shamanes, ahora eran zombis, listos para matar, su objetivo, lo único que separaba a Zerathos de Zerberus, los collares.
–Muchachos…– Habló Yohken viendo a los enemigos. –Es hora de luchar.–
–Ah… todos somos niños, Yohken.– Intervino Len. –Y hemos heredado algo de nuestros padres, que heredaron de nuestros abuelos.–
–Heredamos su guerra.– Completó Zelda cerrando los ojos.
–¿Preparados?– Cuestionó Miki.
–No, nadie está preparado para la guerra… pero la afrontaremos con valor.– Respondió Arale.
–O ellos o nosotros, sólo uno ganará, tengan cuidado.– Completó Zelda, que junto con los demás, formaron sus over soul.
–Id a por ellos, no dejéis que vayan por el amo Zerathos.– Dijo una de los guardianes, mientras estos se ponían en posición de ataque.
–Onis… salgan.– Ordenó otro mientras varias siluetas negras salían del suelo, rodeándolos.
–¡Aquí vamos!– Gritó Yohken lanzándose hacia uno de ellos, y seguidamente, los demás también.
En algún lugar del mundo…
–Zerathos…–
–Hana Asakura Kyoyama… ¡Bienvenido… A mi juego de guerra!–
Y así comenzó todo, el primero en enfrentarse fue Len, que contra Ichi, tenía una pareja lucha frente a frente.
–Tú eres Ichigo…– Dijo mientras volaba por los aires, mientras lo buscaba, estaba bien oculto entre los edificios, cuando de repente sintió que alguien caía sobre su espalda, se trataba de él.
–Sorpresa… sorpresa…– Habló mientras lanzaba una honda de furyoku hacia Len, que se cubrió a tiempo, sin embargo esto dejó muy dañado al escudo.
–¡Ustedes, todos ustedes, sirven al Shaman King, su deber, es obedecerlo sin chistar!– Gritó furioso lanzando un trio de rayos desde su cañón con forma de dragón chino, mientras estos explotaban justo frente al enemigo, el humo se disipó, Ichi no estaba.
–¡Já, no dispares sin fijar bien tu objetivo, niño!– Reclamó apareciendo detrás de Len, lanzó una poderosa patada cargada de energía, cosa que Len chocó contra su over soul, una fuerte contienda, la pierna de Ichi contra los brazos de Len, claramente se pudo ver cómo una leve explosión de poder se hizo presente entre ambos, así tanto Ichi como Len fueron lanzados hacia un edificio cada uno, Ichi se recostó contra el muro y así se impulsó directo a Len, que había hecho lo mismo, ambos chocaron sus over soul, mientras lo hacían rápidamente una y otra vez, estos desprendían chispas.
–¡Araaarrg ¿Cómo te atreves a desobedecer a tu rey?!– Enfureció mientras lanzaba varios cortes rápidos a Ichi, que los esquivaba, no sin ser levemente herido por ellos.
–¡Zerathos será el rey!– Respondió con una sonrisa burlona detrás de aquella máscara.
–Len, no te vayas a confiar.– Dijo la voz de Aksute mientras este seguía lanzando los cortes.
–No te preocupes, Aksute, lo tengo todo controlado.– Len sonrió mientras hacía un corte cruzado rápidamente, y a continuación que Ichi lo esquivó dispuesto a atacarlo, se lanzó directo hacia él, la punta de su over soul desprendía un gran y eminente poder, que hacía que todo a su alrededor saliera a volar, mientras Ichi sostenía dicha punta, era Len contra Ichi en una prueba de furyoku, debía canalizarse bien, o perdería.
Así pues, al no resistir más, otra explosión se hizo presente, esta vez Ichi tomó ventaja del humo y Len pudo sentir el brazo de Ichi contra el suyo, el cual no sostenía el over soul, y así pudo sentir como si se lo rompiera.
–¡Len!– Gritó Aksute formando una barrera de rayo proveniente de la punta del over soul.
–¡Estoy bien, puedo pelear con un brazo!– Respondió mientras trataba de divisar entre el humo y las nubes de polvo al enemigo, no estaba, sólo se veían sombras de un lado para el otro, Len rápidamente dio un corte directo hacia la nada, dispersando el polvo y el humo, pudo ver que Ichi sacaba dos pequeñas cuchillas que rápidamente se enredaron entre sus dedos, formando garras, chocó contra su over soul y dio varias estocadas prevenidas por Len, que por supuesto, se protegía por ahora, debería avanzar a la defensiva más adelante, ya que se fijó que estaba contra la pared, Ichi lo estaba acorralando, y él debía atacar, pero... no le permitía moverse con aquellas veloces estocadas.
–Mierda… no puedo dejar que esto siga así…– Pensó mientras veía que las navajas tomaban cierto filo con cada golpe, posiblemente, se hacían más poderosas.
Zelda peleaba contra Ni, que lanzaba golpeas directos contra su over soul, el cual se especializaba en atacar a distancia, por lo tanto debía encontrar una forma de alejarse lo suficiente para atacar con un fuerte impacto, lo malo, Ni era muy rápida y no se despegaba de ella, por lo tanto debía tratar de atacar, sin dañarse a sí misma.
–¡Zelda, debes alejarte, y rápido!– Gritó la voz de Atzune mientras sentía los fuertes golpes de la que una vez fue su shaman.
–Lo sé, lo malo es que… ¡No sé cómo, ella es muy veloz!– Reclamó mientras trataba de esquivar cada golpe que daba, mientras Ni seguía insistiendo en dar golpes directos, Zelda era veloz para esquivarlos, y ahí vio su oportunidad, se enganchó en un poste de luz lejano y le dio la vuelta para patear a Ni en el estómago, mientras sus over soul chocaban en una batalla de fuerza, para decidir quién ganaría.
Algún lugar del mundo.
–Asakura… ¿Puedes responder a una de mis preguntas? – Cuestionó mientras lo veía en aquél estado deplorable, se veía pálido, estaba débil, su cuerpo parecía estar en un estado latente.
–Da igual, sé que quieres saber cómo sellé a Zerberus… pero te contaré otra cosa…– Respondió con aquella voz débil.
–Eres muy listo.– Sonrió complacido.
–No entiendo Zerathos… no comprendo tus ideales… tal vez por eso… siento lástima por ti…–
–Puede ser… puede ser… pero por ahora, el cuentacuentos debe narrar su historia… –
El pasado.
Año 2016.
–Entiendes qué debes hacer, cuándo, y cómo.– Dijo la mujer rubia mientras suspiraba.
–Sí.– Contestó cortante, se le hacía un nudo en la garganta.
–Sabes qué pasará.– Habló el hombre, por primera vez lo había visto tan serio.
–Lo sé.– Respondió agachando la cabeza.
–Hana… quisiéramos que las cosas hubiesen sido distintas, pero…– El hombre se mostraba triste, pues era obvio que eso se debía hacer.
–Para sellar a la oscuridad… la luz debe alumbrar el sendero…– Habló esta vez la mujer.
–¡Yo…! Yo… no quiero hacerlo…–
El suelo tembló, de repente, la bola de energía formada entre dos pilares, una la Luna, el otro el Sol, mientras dentro un cuerpo estaba desintegrándose lentamente, gritos terribles de dolor provenían de ahí, un ser se retorcía, mientras el sello debía ser completado.
–¡Es ahora o nunca!– Apareció mientras corría hacia el lugar.
–¡Sensei!– Gritó corriendo hacia él, mientras, le entregaba una hitodama en las manos.
–El alumno superó al maestro, Hana, te daré a Naktsune.– Sonrió mientras la hitodama pasaba a su lado.
–Será un honor serviros, Hana-san.– Habló mientras se acomodaba en su hombro.
–¡No, no ahora, yo no…!– Pero fue interrumpido.
–Naktsune, obedece a tu nuevo shaman en todo lo que te ordene, Hana, estoy muy orgulloso de ti.– Completó mientras las ráfagas de viento azotaban el lugar.
–Y yo también.– Sonrió una mujer.
–Tamao…– Dijo al momento de verla, ella le dedicó, una cálida sonrisa.
–Sé que has pasado por mucho, Hana, pero ahora es momento de que gires la última página del libro.– Lo abrazó mientras sonreía complacida al verlo. –Te has vuelto todo un hombre.–
–Vuela lejos, pájaro cantor, pues ya no eres un pequeño pichón, con miedo a caer del nido… Eres un poderoso halcón, nunca lo olvides.–
–No lo haré.– Respondió con tranquilidad.
–Hana.– Habló el hombre castaño, al lado de la mujer rubia.
–Una vez selle a Zerathos… no volverán, lo sé, puedo asimilarlo.– Cerró los ojos, mientras suspiraba profundamente.
–Quisiéramos no partir por el andén nuevamente.– Expresó con tristeza.
–Quisiera que todo esto fuese un sueño, pero no, lo entiendo ahora, no se preocupen, papá, mamá, estaré bien.– Sonrió débilmente, sabía que debía despedirse de nuevo, pero ahora, por sus propios méritos.
El presente.
–El amor, eso fue exactamente lo que te hizo dudar, así pude encontrar el sello de Zerberus, el cual está… en las tumbas de tus padres en Funbari.– Sonrió mientras Hana abría los ojos rápidamente.
–¡Tú, ¿Cómo osas….?!– Pero fue interrumpido.
–Shh… calla, ahora no es momento de pelear como un perro sarnoso.– Rió al momento de acercarse a él.
–Lo que haces, Zerathos… no es lo correcto.– Respondió con tranquilidad.
–¿Ellos pelean por lo mismo que tú?– Cuestionó Zerathos, poniéndose serio, pero con una sonrisa de satisfacción.
–No.– Completó con simpleza.
–¿En serio, tú por qué peleabas, exactamente?– Preguntó alzando una ceja, intrigado.
–Yo peleaba por recordar.– Contestó con sinceridad.
–¿Recordar qué?– Insistió dándole la espalda.
–No sé, realmente, yo buscaba respuestas, quería saber exactamente quién era, pero... yo ya era alguien, Zerathos, ¿No será que buscas lo mismo?– Cuestionó, haciendo que Zerathos se enfadase levemente.
–No, Hana-sempai, yo no estoy interesado en eso, yo quiero destruirlo todo.– Respondió mientras se cruzaba de brazos. –Te respeto mucho.–
–Yo no merezco ese respeto, no he hecho nada, en realidad, sólo seguía el plan de mi tío, era una de sus armas.– Declaró, sonriendo levemente.
–¿Seguro, y qué eres ahora?–
–No lo sé, supongo que soy un humano.– Rió con sinceridad, mientras sentía dolor en las costillas, debido al apretón de la enredadera.
–Por eso lloras, dime ¿No eres feliz?– Inquirió.
–¿Yo? La verdad… sí, lo soy.– Afirmó con tranquilidad, mientras abría los ojos, los cuales Zerathos encaró.
–Qué mirada tan perezosa tienes.– Impugnó con una leve resoplo, y una sonrisa.
–Gracias.–Dijo de nuevo, con tranquilidad.
–Un halcón sabio sabe esconder sus garras.– Cantó Zerathos, al momento de caminar sin rumbo por la habitación.
–Zerathos, ¿Acaso tú… temes ser amado?– Preguntó al momento de toser un poco.
–No, la verdad, te seré sincero... No lo sé, ¿Dices que tú puedes enseñarme lo que es el amor?– Rebatió a modo de burla, Hana rió.
–Si quieres, eres mi enemigo ahora… pero incluso, te querré como un hijo.–
–¿Qué sabes tú del amor?– Objetó con tranquilidad.
–Nada, nadie sabe nada del amor, ni del odio, tal vez por eso vivimos buscando un verdadero significado para qué es lo que sentimos, y hacia quienes.–
–Muy buena oferta entonces.– Sonrió gentilmente.
–Me alegro que lo consideres, y que lo rechaces con tanta cortesía.–
–Dime, Hana-san, ¿Tú alguna vez te viste en esta situación?–
–No, de hecho, Zerberus me atormentó por más tiempo que el que yo quisiera, aún a los dieciocho, seguía sintiéndolo, tal vez me equivoqué… – Agachó la cabeza en calma, mientras volvía a cerrar los ojos.
–Interesante, pero debes entender, que ahora, activaré el reactor a máxima potencia, con esto, completaré mi ejército, mientras tú te quedas débil, ahora mira, Asakura, cómo controlo a aquellos que amas. – Sonrió mientras se iba de la habitación, al momento de que una pantalla bajaba frente a Hana.
–No…–
Yohken logró evadir el corte que había provocado el enemigo, no lo logró divisar por ningún lado, otra vez un corte nuevo, esta vez le dio en el costado, lanzó una honda de furyoku hacia él, pero lo esquivó de nuevo.
–Muy rápido…– Pensó tratando de divisarlo entre los edificios.
–¡Yohken, debes hacer algo, rápido!– Gritó Hakuto.
–Lo sé, Hakuto, si tu especialidad es la copia, quiero que lo intentes, por favor.– Le dijo mientras deshacía su over soul.
–Claro.– Respondió con decisión.
–Zelda está contra Ni, Len contra Ichi, Miki contra Go, Arale contra Roku, Jun contra San y yo contra Shi, estamos iguales pero… necesitamos más poder, debo intentarlo.– Dijo con determinación, mientras ponía la Futsunomitama no Tsurugi en posición. –¡Hakuto, copia!– Ordenó formando su over soul.
–¡A la orden!– Gritó mientras Yohken veía a su enemigo acercarse a atacar directamente.
–¡Copy style: Oni Kabuto Tough!–
CONTINUARÁ…
