Descargo de responsabilidad: Hunter x Hunter no me pertenece al igual que sus personajes y demás relacionado con la serie o series mencionadas en el fanfic, como son Paradise Kiss y D. Gray man. Excepto mis OC: Emma, Eleonora, Henry y ¿Katniss? Esos si son míos, of course dah :P

Advertencias: Contenido Yaoi, relación hombre con hombre. Esta es una Versión Yaoi, si deseas leer la otra version de esta misma historia con Kurapika fem te invito a buscarla con el nombre "Mine" en mi perfil

Finalmente Disfruten! ñuñ


Capítulo 35: Secretos y mentiras

Por supuesto, Henry estaba contento de regresar a casa. Le tenía un gran cariño a Emma y también a Leorio -aunque le gustara molestarlo- pero fue grande su decepción al saber que ni Kuroro ni Kurapika estaban en casa.

Tan sólo había pasado un año desde que no los había visto, y ya habían estropeado su relación, una vez más. Henry no sabía qué hacer con esa pareja de atolondrados.

Una cosa era clara, tenía que hablar con Kuroro.

Así que usando su habilidad para comunicarse a través de los sueños, esperó el momento oportuno para hablar con él.

-Hacia mucho que no hablábamos así- dijo Kuroro, al darse cuenta de que Henry había entrado a sus sueños o más bien pesadillas.

-así que esto es lo que tanto te preocupa- le preguntó Henry al ver el cuerpo sin vida de Kurapika, a pesar de sólo ser un sueño un escalofrío le recorrió la columna.

Kuroro no respondió, no necesitaba hacerlo.

-Estas cometiendo un error- le dijo el niño, acercándose a él.

-No, él estará a salvo mientras esté lejos de él.

-No es verdad. Él aún puede meterse en peligros, estés o no- por alguna razón, cuando habló Henry le recordó a su padre cuando lo reprendía por pelear con su madre. - Este es un secreto que sólo le he contado a Kurapika, pero ya es tiempo de que lo sepas también. Yo puedo recordar mis vidas pasadas, recuerdo haber sido Pairo y también... Haber sido tu padre- terminó de decir y Kuroro se giró a ver a Henry, muy sorprendido. - Kuroro ¿Qué prefieres, que Kurapika viva una larga vida y que no estés ahí con él cuando te necesite o vivir a su lado sea corta o larga su vida pero saber que estuviste cuando te necesito, saber que ambos vivieron sus vidas lado a lado?- Kuroro no respondió - viví muy poco tiempo con tu madre, pero nunca me arrepentí de nada. Viví plenamente cada día con ella, en cambio tú estás desperdiciando tú tiempo con Kurapika.

-Eso no es verdad.

-Claro que lo es, tienes que aceptar que Kurapika no te pertenece y algún día tendrá que morir, porque es parte de la vida. Y es un hecho que no podrás hacer nada cuando su momento llegue, pero realmente quieres seguir viviendo sabiendo que no estuviste más tiempo con él- le cuestionó, aunque con la sabiduría de un adulto.

En ese momento Kuroro no estaba viendo a Henry, lo que estaba viendo era a su padre.

-Piensa en ello Kuroro y decide.

Cuando despertó Kuroro estaba en su habitación de hotel. Aún era de noche y el peso de las palabras de Henry, aún resonaban en su cabeza.

"Decide"


No podía dormir, la verdad es que últimamente no lo había hecho. Y con lo que le había hecho ese día Tyki, menos.

Se levantó de su cama para buscar algún libro que le ayudará a despejar su mente o que por lo menos le diera sueño.

Caminaba por los pasillos de la enorme mansión, todo están silencioso y oscuro. En los pocos días que había pasado allí, se había aprendido el camino a la biblioteca a la perfección.

Cuando iba de regreso a su cuarto escucho una canción, clara y tenebrosa.

El Conde Milenario está buscando...

-¿Conde milenario? - pensó

Su preciado corazón, lo está buscando...

Era la voz de una chica, por el sonido sabía que provenía del lado esté de la mansión, cerca del despacho de Tyki.

Vamos a ver si lo tienes tú...

Antes de que se diera cuenta, ya estaba en el corredor done estaba la oficina de Tyki. Era el único lugar que le había prohibido visitar.

-Oye Tyki- dijo la voz de una niña - ¿Por qué no simplemente le arrancamos el corazón?- sugirió la niña

-Lo necesitamos vivo- fue lo único que respondió Tyki, con su voz estoica.

Kurapika se acercó más a la puerta, con cuidado de que no lo escucharán o sintieran su presencia.

-Si lo necesitamos vivo, ¿por qué ayudaste a ese hombre a capturarlo para que él lo matara?- le dijo con voz picara.

-Le ayude a capturarlo, pero lo único que quería era darle un susto a Kuroro. Hacerle pensar que es mejor que este lejos de él y funcionó. Mientras él este con el chico, no había forma de que me pudiera acercar a él sin levantar sospechas.

-hmm- dijo la chica; aunque por el tono de voz, no le creía a Tyki.- Es extraño que te encariñes con un juguete, Tyki. Debe ser un juguete interesante.- Kurapika no los podía ver, pero podía apostar que la chica sonreía.

No sabía quién era la niña que acompañaba a Tyki, pero le daba mala espina. Además le parecía conocida su voz.

Ella volvió a entonar la espeluznante canción y Kurapika pensó que sería mejor regresar a su habitación antes de que lo descubrieran espiando.

Retrocedió unos pasos, pero una mano detuvo su muñeca. Miró con asombro que la mano salía de la puerta, ¡a través de la puerta!

Pronto la mano fue acompañada por la parte superior del cuerpo de un hombre, específicamente la de Tyki. Sólo que su piel blanca ahora era completamente negra y habían unas extrañar marcas en su frente.

-¿Ibas a algún lado?- le preguntó la chica que reconoció inmediatamente, Road Camelot.

-¿Y bien, Qué tanto escuchaste?


-Hay dos cosas que quisiera decirte acerca de Tyki- había dicho Lavi aquel día - en primera, él es el padre de Henry.

Aún era de madrugada, pero Lavi había insistido ya que "tenía cosas que hacer"

Así que sólo estaban ellos dos en su habitación.

-¿Hablas Enserio?- le preguntó Kurapika, anonadado por lo que oía.

-Sí, y bueno la segunda es que no creo que quiera realmente la custodia de Henry.

-¿Entonces para que la pediría?

-Pienso que querrá cambiar la custodia de Henry por algo más.

-¿Algo más? ¿Qué cosa?

-La verdad es que no lo sé. Pienso que es algo relacionado a tu tribu, pero ya le pregunte a tu hermana y a ella no se le ocurre nada. Dime ¿hay algo que haya en tu tribu, algo importante, misterioso o que sea alabado por tu tribu? ¿Algo que ocultarían bajo cualquier circunstancia?

Kurapika lo pensó por un momento, pero era difícil ya que la mayoría de las cosas que pertenecían a su tribu habían sido destruidas por el Genei Ryodan y ahora con la nueva Villa, era muy poco probable que encontraran algo así de importante.

En ese momento recordó algo que le había mostrado su padre, algo de lo que sólo los hombres de la tribu tenían conocimiento.

-Hay algo, no está dónde nuestra tribu estaba instalada, pero estaba cerca- le dijo Kurapika

-¿De qué se trata?-le preguntó Lavi

-El árbol de la vida.


Mucho tiempo atrás...

El bosque estaba oscuro y silencioso, sólo se podían escuchar los sonidos de los animales nocturnos y los pasos de dos personas.

-Papá, ¿A dónde vamos? ¿Por qué no ha venido Kat con nosotros?

Su padre dejó de caminar y se hincó ante su hijo.

-Escucha Kurapika, lo que estas a punto de ver no se lo puedes decir a nadie, ni siquiera a Kat. Es un secreto.

-¿Por qué?- preguntó inocentemente

-Pronto lo sabrás.

Su padre siguió la marcha por el bosque, mientras su pequeño hijo lo seguía. Llegaron hasta una cascada y la atravesaron.

Detrás de ella había una cueva, caminaron por ella y había varios túneles, pero su padre conocía muy bien el camino, así que no había forma de perderse.

Cuando llegaron al final del túnel se encontraron en una cueva mucho más grande y en medio de ella había un árbol.

De las ramas del árbol florecían pequeños capullos de flores brillantes, parecían estar hechos de la luz del sol propia.

-Esto Kurapika, es el árbol de la vida. Es lo que sustenta la vida animal y vegetal de la zona.- le dijo a su hijo, Kurapika intentó acercarse al árbol, pero su padre lo detuvo- también puede dar vida humana.

-¿Qué?- Kurapika se quedó anonadado- ¿De ahí vienen los bebés?- le preguntó a su padre.

-Algo así. Es difícil de explicar, pero digamos que hay dos formas de dar a luz a un bebé- le explicó su padre- la que usa cualquier ser viviente y este árbol.

-No lo entiendo- le dijo Kurapika.

-la primera forma te lo explicaré cuando seas mayor. Pero el árbol- dijo señalando con la cabeza- si tomas una de sus flores, de ella saldrá un bebe. Claramente será muy pequeño al principio pero poco a poco crecerá.- explicó su padre

-Si eso es verdad, ¿Por qué la señorita Nirmat no tiene un hijo?- le preguntó Kurapika

-Porque es muy peligroso tomar uno de sus capullos, el árbol peleara por protegerlos. Hemos guardado el secreto a las mujeres de la tribu porque muchas arriesgarían la vida por tener uno de esos capullos- explicó pacientemente su padre - pero también porque habrá un día en que tal vez la tribu deje de existir y entonces necesitaremos del árbol. Este es un secreto que ha pasado de generación en generación, y no es un secreto que algún día la tribu pueda dejar de existir ya que las mujeres de la tribu son cada vez más infértiles. Pero tampoco se sabe si una plaga o una enfermedad pueden atacarnos mañana. No podemos saber si seguiremos en esta tierra por cientos de años o por una hora más.

-¿Así que esta es la única esperanza de que prevalezca la tribu?

-Sí, y mientras tanto, nosotros protegemos este árbol y su secreto. Así que no se lo cuentes a nadie, ¿entendido?

Kurapika asintió, pero por alguna razón, ese árbol no le daba buena espina. Sentía que traería más problemas que soluciones a su tribu, sin embargo debía de confiar en su padre y sus palabras de sabiduría.

En ese entonces no sabía que tenía mucha razón.

Continuará...


pages/Celiakuruta089-Fanfics/