EL REGRESO DE GANONDORF
.-.-.-. Capítulo 35: Camino al Palacio del Crepúsculo .-.-.-.
Link no podía creer lo que veía, desde el borde la peligrosa escarpada sobre la que se encontraba el chico observó a las cinco monstruosas bestias avanzando lentamente hacía el oscuro portal y con ellos llevaban a la joven, inconciente.
- ¡Esas criaturas! – Dijo alarmado al reconocerlas. - No puede ser posible que esos monstruos estén aquí… ¿Cómo atravesaron hasta está dimisión?...
Definitivamente algo estaba sucedido y ese algo de seguro no era nada bueno, el hecho de que las extrañas criaturas que habían invadido Twilight Realm estuvieran en Hyrule indicaba que ambas dimensiones estaban comenzando a mezclarse con gran rapidez o mejor dicho que el mundo crepuscular estaba comenzando a apoderarse completamente de Hyrule, si no lograban encontrar una solución al problema seguramente Hyrule desaparecía bajo las sombras…
- ¡No se la llevaran! – Les gritó con determinación, bajando de un salto a la parte inferior de la empina escarpada.
No podía permitir que esos monstruos se llevaran consigo a la princesa, no había forma de saber que era lo que le sucedería si atravesaba el portal, ni mucho menos lo que esas criaturas pretendían hacer con la chica.
De inmediato comenzó a correr tras las bestias, tres de ellas parecieron haberlo oído, por lo que se detuvieron y voltearon a esperar a que él se acercara, mientras las otras dos siguieron avanzando perdiéndose entre las sombras con la joven como su rehén.
Link retrocedió un paso, buscando instintivamente su espada, pero en ese momento se percató de que no llevaba ninguna de sus armas consigo, estaba completamente indefenso y ahora las monstruosas criaturas comenzaban a acercarse a paso lento y vacilante hacía él, arrastrando sus enormes brazos y mostrando sus larga corrida de afilados dientes.
- Zelda… - No podía quitarse de la mente a la chica, que nuevamente se escapaba de sus manos. – No puedo permitir que se la lleven…
Los tres monstruos lo rodearon, ahora que la distancia que los separaba era sólo de unos metros, Link pudo notar el enorme tamaño que poseían, eran casi de su porte y eso que caminaban en cuatro patas inclinados levemente hacía adelante.
- ¿Por qué no me atacan? – Se preguntó confundo, viendo como las criaturas caminaban en círculos a su alrededor.
Link avanzó un paso y en ese momento las tres bestias se detuvieron y dirigieron sus cabezas hacia él, una de ellas se acercó peligrosamente y levantando una de sus patas intentó cortar al joven con sus garras, el chico esquivo el ataque dando un ágil salto hacia atrás, pero ahora era otra de las criaturas la que lo atacaba, esta vez por la espalda, aunque nuevamente el intento de golpearlo fue fallido, la tercera logró sostenerlo de una de sus piernas y con un jalón lo aventó al suelo.
- No te será tan fácil. – Dijo golpeando con una de sus manos el largo brazo de la criatura, que seguía arrastrándolo, acercándolo a ella.
Los tres oráculos y el joven hechicero se detuvieron al borde de la escarpada y observando la aterradora escena, tres criaturas que nunca en su vida habían visto paleaban entre ellas queriendo ser las primeras en dar el primer golpe al joven que inútilmente trababa de liberarse.
- ¡Link! – Gritó la más pequeña de los oráculos, al ver al joven en medio de una peligrosa pelea.
- ¡¿Qué son esas cosas? – Preguntó la joven pelirroja atónita.
- Que importa… debemos ayudarlo. – Le respondió Nayru tomándola del brazo y empujándola a bajar.
Ralph siguió a las jóvenes tomando a Farore entre sus brazos ayudándola a bajar.
- ¡LINK! – Lo llamó esta vez Din quien traía entre sus manos la espada del chico.
El Hylian al escuchar la voz de la joven se alarmó, las criaturas detuvieron su lucha de pronto y levantaron sus rostros olfateando el aire.
- ¡No se muevan! – Les advirtió el chico al grupo que se acercaba.
- ¡¿Qué? – Preguntó confundida Farore.
Todo sucedió demasiado rápido, por lo que los jóvenes a penas tuvieron tiempo de reaccionar, una de las criaturas, movilizándose a una velocidad increíble se acercaba rápidamente hasta el grupo. Todos se detuvieron de golpe y se vieron obligados a dispersarse cuando la criatura intentó golpearlos usando sus largos y desarrollados brazos.
- Que rápido es… - Pensó la chica peliazul, quien había sido salvada por Ralph que ahora se encontraba sobre ella. - ¿Te encuentras bien? – Le preguntó preocupada.
- ¿Tú lo estas? – La interrogó él incorporándose, sin dejar de observar a la chica.
- Si… gracias… - Le respondió también incorporándose. – Estás… herido. – Le dijo preocupada al ver que la capa del chico se encontraba rasgada y manchada por la sangre, cerca de su hombro izquierdo.
- No te preocupes… no es nada, sólo fue un pequeño rasguño…- Le aseguro. - Esas criaturas son increíblemente veloces, nunca había visto algo como eso. – Le comentó mirando de reojo a la bestia que parecía dudar al decidir a quien atacar primero.
- Déjame revisar esa herida… - Le dijo llevando una de sus manos hasta el hombro del joven, rozando suavemente la tela manchada de sangre de su ropa.
- No hay tiempo para eso ahora… – Insistió él, tomando la mano de la joven con la suya. – Yo estaré bien...
Nayru tenía la intención de responder, pero se contuvo al percatarse de la presencia de la joven peliverde que se acercaba corriendo al lugar donde ellos se encontraban.
- ¡¿Se encuentran bien? – Les preguntó alarmada hincándose sobre el suelo, observando a los dos jóvenes con preocupación.
- Si – Respondieron al unísono.
Por otra parte Din había logrado esquivar el ataque justo a tiempo, pero ahora se encontraba muy distanciada del grupo y si intentaba acercarse seguramente la bestia volvería a atacarla, en especial por el hecho de que ahora la criatura se acercaba a paso firme hacía el lugar donde ella se encontraba.
- Tengo que hacer algo. – Pensó viendo al monstruo avanzar. – Debo… entregarle esto a Link…- Susurró viendo la espada que aún sostenía.
La chica lentamente comenzó a retroceder, tratando de llamar lo menos posible la atención de a monstruosa criatura.
- No lo comprendo… es… como si buscara algo… tal vez… no... no puede ser… ellos no saben de su existencia… - Pensó al mismo tiempo que se veía acorralada gracias a la oportuna aparición de una gran escarpada en su camino. –No puedo seguir retrocediendo… no tengo otra opción... debo… arriesgarme…
Sin pensarlo dos veces, la joven se abalanzó contra la bestia, esta al ver que la chica se movía rápidamente reaccionó furiosa, un segundo antes de chocar de frente contra el monstruo la joven cambio bruscamente de dirección, ahora corría hacia el lugar donde Link aún luchaba contra las bestias.
- ¡LINK… TÚ ESPADA! – Le gritó lanzando con todas sus fuerzas el arma, tratando de que está cayera lo más cercana al joven.
La espada se estrelló con fuerza sobre el suelo a unos dos metros de donde el joven se encontraba. Link al verla trató de alcanzarla, pero le era imposible moverse, la criatura tenía sus garras enterradas en la piel de su pierna y no parecía dispuesta a liberarlo.
- Maldito monstruo. – Dijo tomando una piedra del suelo y lanzándola al rostro a la criatura.
La bestia chilló al recibir el golpe de la piedra que el joven había lanzado y se vio obligada a liberar al Hylian. Link aprovechó esta oportunidad y se arrastró como pudo hasta conseguir alcanzar el arma, justo a tiempo para defenderse del nuevo ataque que esta vez le propinaba la segunda bestia.
- ¡Ya me harte de ustedes! – Les gritó levantándose de un salto mirando de manera amenazante a las criaturas que nuevamente se acercaban.
Link se abalanzó contra una de las dos, y con su espada logró cortarla en dos, antes de que el monstruo pudiera siquiera notarlo, ya había desparecido, desvaneciéndose por completo en la oscuridad. La otra criatura volteo furiosa hacía el chico, tratando de alcanzarlo con sus enormes garras, pero ninguno de sus ataques fueron efectivos, el joven lograba esquivarlos con una facilidad increíble.
A unos cuantos metros de distancia se encontraba Din, quien había sido alcanzada por la monstruosa criatura, que ahora se encontraba delante de ella impidiéndole el paso.
- No se lo que seas… pero… no pienso quedarme de brazos cruzados. – Le advirtió mientras frotaba sus manos. – ¡Te demostraré el gran poder del oráculo de las estaciones! – Le aseguró al mismo tiempo que una gran llamarada chocaba contra la desprevenida criatura.
El monstruo no soportó la gran luz y calor del fuego de Din, y con último aterrador quejido su cuerpo fue calcinado, desapareciendo entre las llamas.
- Eso fue excelente Din. – La felicitó el joven al acercarse, él por su parte también había acabado de un sólo golpe a la bestia. – Gracias por tú ayuda... – Le dijo una vez que se encontraba junto a ella.
- Lamento mucho la tardanza… veo, que fuiste herido en el combate… se ve que ese monstruo no estaba dispuesto a soltarte. – Le comento viendo la profunda marca que habían dejado las garras de la criatura sobre la piel del joven.
- Esto no es nada… - Le dijo esbozando una sonrisa fingida. - En serio, estoy muy bien… – Insistió al ver la mirada desconfiada que la joven le dedicaba.
El chico sabía que lo que decía era mentira, hasta el momento había estado tratando de ignorar el punzante dolor que ahora sentía sobre su pierna derecha, la herida era mucho más profunda de lo que parecía y además no dejaba de sangrar.
La chica se hincó sobre suelo y tirando una de las largas tiras de tela roja que estaban unidas a su traje, cubrió la herida del joven, apretándola con fuerza para detener la hemorragia.
- Esto ayudará por ahora. – Le dijo volviendo a levantarse, acercándose al chico. – Eres muy fuerte, Link... - Ahora dedicándole una sonrisa, clavando sus ojos rubí sobre la mirada apenada del joven. – Estoy empezando a comprender porque tienes tanto éxito con las chicas...
El Hylian comenzó a sentirse nervioso por la intensa mirada que le dedicaba la joven, los ojos de ella brillaban en medio de la oscuridad y hacían perfecto contraste con su pelo que se agitaba con el viento y su tez perfectamente bronceada.
- Este… yo… - Dijo tartamudeando llevando una de sus manos hasta su nuca. – No… no se a que te refieres… - Le dijo desviando la mirada.
- Tú alma es pura y tú corazón es noble… estoy segura que la princesa te ama tanto como tú a ella… - Declaró llevando una de sus manos hasta el rostro del joven. - Como me gustaría estar en su lugar… - Susurró muy bajo.
- ¿Qué? – Le pregunto él al no lograr escuchar con claridad las últimas palabras de la joven, apartando la mano de la chica de su rostro.
- No tiene importancia… - Le respondió alejándose del joven, al mismo tiempo que juntaba ambas manos sobre su pecho y miraba el cielo oscurecido. – Hay cosas que no se pueden cambiar…
- ¿Te encuentras bien? – Le preguntó él confundido por el repentino cambio en la actitud de la chica.
- Hay algo que debes saber Link…
- No comprendo de que me estas hablando. – Le dijo aún más confundido que antes.
- Si el destino lo hubiera querido, seguro les habría evitado tantos problemas… - La chica volteo, quedando de frente al joven, extendió sus brazos y junto la palma de sus manos al mismo tiempo que cerraba los ojos. – Creo… que esto les pertenece…
El chico observó como un misterioso brillo aparecía sobre las manos de la joven justo en el momento en que ella pronunciaba las últimas palabras, un instante después ella volvió a abrir sus ojos, en los cuales el pudo distinguir un fugaz destello antes de que el brillo desaparecía.
- Esto les hará falta para ingresar al Templo del Tiempo… - Le explicó separando sus palmas dejando a la vista un objeto esférico, bastante peculiar.
- El... el último cristal… - Aún no podía creer lo que veía.
- La tercera llave es tuya. – Le dijo entregándole el cristal. – Creo que lo mínimo que mereces es una explicación, seguramente te estarás preguntando por que yo poseo el cristal… - Antes de continuar hizo una breve pausa, suspirando. - Todo sucedió hace un tiempo, cuando Farore fue atacada, creía que el cristal ya no estaría seguro dentro del calabozo, fue por eso que usando mis poderes lo extraje… lamentablemente cuando ustedes ingresaron a la Morada del Sol yo no estaba consciente, además mi mente era un verdadero caos gracias al encantamiento que Ralph había usado conmigo, por lo que no logré recordar este echo hasta hace muy poco… lamento haberles causado tantos problemas…
Link escuchó atentamente la explicación de la joven, aún no podía creer que después de todo lo que habían pasado lo que buscaban se encontraba justo delante de ellos, pero en el momento en que pretendía responderle una conocida voz llamó su atención, interrumpiéndolo.
- ¡LINK… DIN! – Escucharon que los llamaban.
Ambos voltearon y observaron como los tres jóvenes se acercaban corriendo, segundos más tarde Farore, Nayru y Ralph llegaron hasta el lugar donde ellos se encontraban, pero nadie se atrevió ha hablar, un silencio casi sepulcral invadió la atmósfera, hasta que al fin el oráculo de las Eras decidió romper el silencio.
- ¿Dónde esta la princesa? – Pregunto Nayru, mirando interrogante al chico.
- No lo se con exactitud… dos de las criaturas que nos atacaron se la llevaron al mundo crepuscular… no pude hacer nada… - Respondió bajando la mirada abatido. – En verdad… lo lamento. – Dijo apretando con fuerza los puños.
- Tal vez aún estés a tiempo de alcanzarlos…- Le dijo Farore tratando de darle ánimos - Además… la princesa Zelda es fuerte… estoy segura que se encuentra bien, ella no se dará por vencida tan fácilmente.
- Si… tienes razón… - Dijo levantando la mirada, recuperando su espíritu - ¡Es por eso que debo partir ahora mismo, no hay tiempo que perder! – Agregó con viveza al mismo tiempo que comenzaba a avanzar.
- ¡Link, espera! – Lo detuvo la más joven de los oráculos sosteniendo del brazo. – ¿No te iras sin esto, verdad? – Le preguntó indicándole el escudo que ella llevaba consigo.
- Ehh… este… gracias – Le respondió tomando el objeto con algo de torpeza.
- Creo que estos también te harán falta – Le dijo la joven peliazul, acercándose con el arco, las flechas y otros objetos.
- Gracias nuevamente… han sido de gran ayuda. – Les agradeció haciendo una leve reverencia antes de partir.
- ¡Ve con cuidado! – Le aconsejó Nayru viendo como el chico se alejaba corriendo.
Link escuchó la voz de la joven pero aún así no volteo, ahora su objetivo era uno sólo y no había tiempo para retroceder… ni siquiera vaciló un segundo al momento al divisar las sombras que se encontraban delante de él y como si se tratara de lo más natural del mundo, se adentro en la oscuridad atravesando el umbral que separaba aún ambas dimensiones…
El paisaje cambio radicalmente de un lugar a otro, ahora no se encontraba sobre las escarpadas montañas de Hyrule, sino que en medio de un espeso bosque y lúgubre, cubierto por una densa niebla, que humedecía la atmósfera y que dificultaba enormemente la visibilidad.
- No… otra vez no… - Dijo hincándose sobre el suelo respirando de manera agitada y entrecortada, sintiendo el ya conocido malestar que le ocasionaba el transformarse.
Y en medio de la oscuridad el aullido de una criatura nocturna irrumpía nuevamente el silencio, arrastrando un largo y profundo murmullo entre las sombras, un murmullo que fue perdiéndose gradualmente en la distancia…
El joven se encontraba muy ensimismado, sentado sobre el rocoso suelo admiraba el comienzo de un nuevo día, un amanecer oscuro y sombrío, donde las nubes de polvo y ceniza aún cubrían gran parte del cielo, ocultando lo que posiblemente sería un desgastado sol.
- Muy pronto este mundo desaparecerá… las sombras reinaran sobre luz para siempre... – Dijo sin tomarle real importancia a sus palabras. – Es inútil luchar… no lo comprendo… ¿cómo es posible que aún tengan esperanzas…? - Se preguntó llevando una de sus manos a la frente agobiado por las dudas.
No entendía el porque, pero a pesar de intentarlo una y otra vez le era imposible quitarse de la cabeza a Link y a la princesa, ambos lo habían hecho ver el mundo con otros ojos, le habían mostrado un camino donde él podía ser el forjador de su propio destino.
- ¿Por qué no me es posible dejar de lado la oscura esencia que me condena a vivir en las sombras?... acaso… ¿será posible abandonar este injustificado odio, que me ha impulsado a seguir durante años?... No… no puedo… es ilógico… son estos sentimientos los que me han creado… son el pilar de mi esencia… si los abandono ahora no seré nada… nadie…
- ¿Por qué cuestionas tú existencia? – Escuchó que le preguntaba una conocida voz a sus espaldas.
De inmediato se levantó y al voltear se encontró de frente con el pálido rostro de la joven, que lo miraba sin expresión alguna.
- Pensé que estarías muy lejos… - Le dijo tratando de adivinar las intensiones de la chica.
- ¿Es eso lo que deseas? – Le preguntó acercándose más a él, colocando una de sus manos sobre el brazo del joven.
- No lo sé. – Le respondió llevando una de sus manos la mejilla de la joven.
Los brillantes ojos escarlata de ambos parecían examinar con cautela los movimientos del otro, con recelo. Ella fingía ser fuerte, fría y calculadora, trataba de aparentar la seguridad que en su alma no existía, sabía que él la observaba, pero en esos momentos no la estaba mirando a ella y eso, le dolía, aunque no quería reconocerlo.
- En apariencia eres igual a ella… – Le dijo llevando la mano que tenía sobre la mejilla de la chica a su cuello, recorriendo lentamente la tersa piel de ella. -… pero tú mirada no tiene expresión alguna… en tus ojos me es imposible ver reflejado algún sentir… ni alegría…ni odio… ni coraje… eres… como una muñeca sin alma…
- ¿Eso crees? – Le volvió a preguntar apretando con fuerza el puño de la mano que aún tenía libre, tratando de fingir indiferencia antes las duras, pero a la vez muy reales palabras del joven.
- Es eso lo que tú me has mostrado… - Le corrigió él, notando un casi imperceptible cambio en su facciones.
- Porque no me has dado la cabida para algo más… no puedo mirarte de otra forma si se que cada vez que me miras observas a otra… yo nací con el único propósito de obedecer a mi creador… - Le comenzó a decir, pero fue interrumpida por el chico.
- En ese caso no entiendo que demonios estás haciendo aquí… ve con él… con Ganondorf, el es tú amo… - Le dijo sosteniéndola de sus brazos de una manera nada delicada.
- ¡NO! – Le gritó ella soltándose de su agarre, volteando con la intensión de que él no pudiera ver su rostro. – Nunca… nunca vuelvas ha repetir eso…- Le dijo con la voz quebrada, tratando de contener los sentimientos reprimidos que luchaban por aflorar. – Yo… deseo estar contigo… - Le confesó en un susurró casi imperceptible.
El joven no respondió, sólo se dedicó a observarla… ni siquiera se atrevió a acercarse, ni mucho menos a tocarla, pero luego, cuando se percató de la entrecortada respiración de Dark Zelda, se dio cuenta que algo no estaba bien…
- No puede ser posible que ella… que ella este llorando… ¿O si?... – Se preguntó, creyendo firmemente que eso no era posible. – ¿Acaso… la habré juzgado de manera equivocada…?
- No me importa… si nunca llegas… a creerme…- Ya no podía soportarlo, había reprimiendo sus sentimientos durante mucho tiempo y ya no podía soportarlo más. – Se que no debo… se que posiblemente sea una muñeca sin alma… pero… si no la tengo… entonces ¿Qué es esto que siento? – Continuó llevando una de sus manos a su pecho.
Dark Link se acercó a la joven y sin saber porque la abrazo, no sólo dejando a la joven sorprendida, sino que él mismo parecía confundido por sus propios actos, pero aún así no la soltó y menos pretendía hacerlo cuando se percato que ella no oponía ninguna resistencia. Era extraño pero parte de aquellas palabras le habían llegado muy profundo en su ser, de una u otra manera sentía que comprendía a la perfección la confusión en el corazón y la mente de ella.
- ¿Qué… qué haces? – Le preguntó al sentir como el apoyaba su mentón sobre uno de sus hombros.
- No lo sé… - Fue la simple respuesta del joven.
- Eres un tonto… - Le dijo ella esbozando una casi imperceptible sonrisa.
El chico la liberó un poco del abrazo, sólo para poder girarla. Con suma delicadeza limpio el rastro que las lágrimas habían dejado, sin dejar de observarla, ahora la mirada de ella era diferente, la máscara que había ocultado su verdadero rostro comenzaba a trisarse y ahora por primera vez podía ver la inseguridad reflejada en sus ojos. Ella por su parte no sabía como reaccionar, en estos momentos se encontraba indefensa.
- No se lo que me pasa… estoy… muy confundido… - Le confesó tomando el mentón de la joven, obligándola a levantar la mirada. – Siempre creí que el único propósito de mi existencia era llevar a cabo mi venganza… pero ahora siento que ese sentimiento que antes me impulsaba a perdido fuerzas… por eso me siento perdido… yo…
No le fue posible continuar, en un rápido movimiento ella había tomado el rostro del joven entre sus manos y colocándose de puntillas, había sellado con sus labios los del joven, en un apasionado beso. Dark Link tardó unos segundos en reaccionar, pero cuando lo hizo decidió corresponderle, posando ambas manos tras la nuca de la chica, profundizando aquel beso, con un vehemente deseo.
- ¿Qué… fue…eso? – Le preguntó él de manera agitada, tratando de regular su respiración al separarse.
- Lo… mismo… te pregunto… - Le respondió aún sin creer la apasionada respuesta que el joven le había dado a su inicial atrevimiento.
- Esto… no es correcto… - Dijo tratando de auto-convencerse de que lo que estaba sucediendo no era real.
- ¿Quién… lo dice? – Le preguntó mirándolo a los ojos, sabiendo lo que por su mente pasaba.
- Nuestras esencias… el destino… nuestro origen…
- ¿Acaso… no tenemos derecho a caminar… por los senderos… que nosotros elijamos? – Lo volvió a interrogar.
- ¿Por qué no? – Se cuestiono el mismo. – Claro que podemos… pero antes… debemos acabar con el maldito que nos uso como juguetes para cumplir sus planes… - Le respondió dejando de lado sus dudas, abrazando a la joven por su estrecha cintura, acercando nuevamente su cuerpo al suyo.
- Así será… - Le aseguró ella, pasando sus brazos por sobre los hombros del joven. - Nosotros nos encargaremos personalmente de ello. – Le susurro junto a su oído.
Dark Link esbozó una cómplice sonrisa a su compañera, ahora comprendía que ella, mejor que nadie, podía entenderlo, porque ambos compartían pensamientos, sentimientos y dudas… su origen era el mismo y sus motivaciones ahora eran las mismas…
- ¿Qué sucede? – Le preguntó al notar que el chico se detenía a escasos centímetros de sus labios. - ¿Tienes miedo? – Lo volvió a interrogar, susurrándole de manera provocadora.
- Nunca… - Le respondió con seguridad, eliminando definitivamente la escasa distancia que los separaba.
Dark Zelda dejo que esta vez fuera el chico el que tuviera el completo control de la situación, el pelinegro disfrutaba cada una de las caricias que le otorgaba la joven, que recorría su cuerpo de manera atrevida, por supuesto que él no se quedaría atrás… al acabar el apasionado beso, en un impulso de deseo Dark Link mordió el labio inferior de la chica, sintiendo como esta se estremecía entre sus brazos…
- Parece… que lo disfrutas… - Le comentó entre besos.
- Tú… no pareces… estar sufriendo… - Le susurró ella entre suspiros, deshaciéndose rápidamente del cinturón del joven.
El chico guió a la joven hasta el suelo, recostándola con cuidado, ella arqueando un poco su espalda le permitió al joven degustar de la exquisita piel de su cuello, al mismo tiempo que comenzaba a deshacerse casi con desesperación de las incomodas armaduras de sus ropas…
Ahora avanzaba sigilosamente en medio de la oscuridad y la espesa neblina, como una ágil criatura nocturna, sus patas parecían sentir el movimiento de las criaturas de se desplazaban en la distancia, su desarrollado oído percibía hasta el más tenue de los sonidos de la noche y su sensible olfato le permitía seguir con claridad el rastro de las criaturas que se habían llevado a la princesa.
- No dejaré que se escapen… - Susurró por lo bajo, para que sólo él pudiera escuchar sus palabras.
De vez en cuando el rastro se le hacía algo confuso, por lo que se veía obligado a detenerse y hacer uso de sus otros sentidos para determinar el camino correcto, pero no tardaba más de un minuto en volver a retomar la marcha.
- Alguien se acerca. – Pensó ocultándose detrás de un grueso tronco, esperando pacientemente a la criatura que avanzaba hacia el lugar donde él se encontraba. – No es uno… son más… - Determino al apoyar su oído contra el suelo, escuchando con gran claridad los pasos que se acercaban. – Serán…
Tal como lo había determinado, segundos más tarde pudo distinguir en medio de la niebla la silueta de dos criaturas… una mucho más visible que la otra…
- ¿Estas segura que lo escuchaste por aquí?
- Por supuesto… incluso si mi oído me engaña, mi olfato no puede hacerlo… estoy segura que Link ha regresado… no puedo estar equivocada. - Le respondió con gran certeza de lo que decía.
- Yo creo que te estas imaginando cosas… - Le dijo tratando de convencerla de lo contrarió, a pesar de que él mismo sabía que el joven había regresado. – ¿Por qué no puedes dejar de pesar en él?... – Se preguntó, tratando de buscar una explicación a la gran atención que la joven loba ponía en ese extraño. - Todo este tiempo que hemos estado solos no has podido sacártelo de la cabeza… en cada conversación que tenemos siempre esta él…
Link, que aún se mantenía oculto en las sombras, comenzó a avanzar lentamente, acercándose hacía las dos criaturas, ahora completamente seguro de su identidad, al escuchar sus voces no le había cabido ninguna duda que se trataba de Celina e Ichiro.
- Y no lo estas Celina. – Dijo el joven lobo acercándose por atrás.
- ¡Link! – Exclamó la loba emocionada, girando rápidamente para poder ver al aludido. – No puedo creerlo… has… regresado…
- Valla, creo que tenías razón Celina… lamento mucho haber puesto en duda tu palabra. – Le dijo disculpándose. – Es un gusto volver a verte Link. – Continuó dirigiéndose esta vez a él.
Link los observó durante un segundo, y se percató que incluso ahora, que se encontraban tan cerca, le era difícil distinguir entre la silueta de la loba y la densa neblina, su pelaje blanco le ayudaba a camuflarse perfectamente con el ambiente y era por esto que le costaba distinguirla en medio de la oscuridad.
- Me alegra mucho encontrarlos… y ver que se encuentran con vida y a salvo… - Les dijo mientras avanzaban juntos.
- La verdad es que no ha sido nada fácil el mantenernos con vida hasta ahora… por alguna razón los climas en Twilight están muy cambiantes, todo parece confuso y esas criaturas monstruosas nos siguen de cerca… es como si supieran por adelantado cada uno de nuestros movimientos… - Le explicó el lobo oscuro.
- Además… hace semanas que no vemos a Midna… sólo espero que nada malo le haya sucedido, si sus antiguos aliados la capturaran dudo que tenga alguna esperanza… - Agregó la chica, algo abatida.
- No lo sé Celina… creo que en todo esto hay algo muy extraño, algo que no encaja…
- ¿Por qué lo dices Ichiro? – Le preguntó, sin comprender a lo que él se refería.
- Esa tal Midna no me es de confianza, dime… nunca te has puesto a pensar porque cada vez que Link se va ella también desaparece…
- Tal vez este oculta en algún sitio, recuerda que esta siendo perseguida. – Se aventuro a decir la chica.
- Y si no es así… si durante este tiempo sólo ha estado fingiendo estar de nuestro lado.
- No lo creo, nos ha salvado en muchas ocasiones, su hubiera deseado traicionarnos lo hubiera hecho hace mucho tiempo… eso… puedo asegurártelo.
Link hasta el momento no se había involucrado en la conversación, incluso ni siquiera se podría afirmar que estaba poniendo atención a lo que decían, su mente en estos momentos sólo era ocupada por un único pensamiento, encontrar a las criaturas que se habían llevado a Zelda… Celina se percató de lo distraída mirada del joven lobo, preocupándose.
- ¿Qué sucede Link? – Lo interrogó la joven loba, parándose delante de Link, obligándolo a detenerse. - ¿En qué piensas?
- Necesito encontrarla… - Le dijo bajando la mirada, para que ella no pudiera notar la gran preocupación en su rostro.
- ¿Encontrarla? – Le volvió a preguntar. - ¿A quién buscas? ¿A Midna? – Insistió, presintiendo de ante mano la respuesta.
- Debemos seguir. – Le respondió avanzando nuevamente.
Celina se quedó paralizada al ver como Link pasaba junto a su lado sin siquiera mirarla.
- Parece que se le ha perdido algo muy importante. – Le comentó Ichiro al pasar junto a la joven loba. – Asúmelo Celina… ya le entregó su corazón a alguien y contra eso… no puedes hacer nada…
La joven loba miró sorprendida al chico, que ahora iba unos cuantos pasos más adelante… sus palabras habían sido muy duras, pero a la vez ciertas, aún no lograba comprender porque se lo había dicho, pero si sabía que él también había notado este extraño sentimiento que el joven había despertado en ella.
- Debo decírselo… no me gusta verlo así… - Pensó retomando la marcha, alcanzando a los dos lobos. – Link… - Lo llamó, sabiendo que más tarde se arrepentiría de lo que diría.
- ¿Si? – Le preguntó él, respondiendo a su llamado.
- Creo saber a donde se llevaron a la princesa. – Le dijo bajando la mirada. - ¿Es a ella a quién buscas? ¿No es así?
- ¿Me estás diciendo que sabes donde esta Zelda? – Le dijo acercándose rápidamente a la joven loba, impaciente. Debía estar seguro que se refería a la princesa Zelda y no a...
- No… sólo creo saber donde pudieron haberla llevado… unas horas antes de que llegaras nosotros vimos a dos criaturas que trasladaban algo… no se lo que era, pero viajaban en la misma dirección que nosotros… seguramente pretendían llevarla hasta el Palacio del Crepúsculo…
- Entonces… debemos llegar hasta ese lugar… - Le dijo recuperando el ánimo que había perdido. – Vamos… no hay tiempo que perder.
- Espera Link, no es tan sencillo… - Le dijo Ichiro calmando al joven lobo.
- ¿A qué te refieres?
- Nosotros hemos tratado de acercarnos hasta ese lugar durante días… pero… está muy bien custodiado… el único acceso sería atravesando el cementerio…
- Entonces… no veo en donde está el problema. – Sostuvo él, impaciente por llegar hasta el palacio.
- Lo que sucede… es… - Comenzó a decir el joven lobo, pero no se atrevió a continuar.
- Ese lugar está encantado… de seguro nadie se ha acercado a ese lugar desde que los hombres de este mundo fueron condenados a vivir como bestias… - Celina fue la que decidió terminar con lo que Ichiro había comenzado.
- No me asustan los fantasmas… ni mucho menos las leyendas y supersticiones… si ese es el único camino para poder acercarnos al Palacio del Crepúsculo, estoy dispuesto a enfrentar lo que sea.
- Quiero que todo esto terminé de una buena vez… iré contigo Link. – Dijo con determinación la joven loba. - ¿Qué dices Ichiro?, no estás obligado ha seguir con esto… si lo prefieres, puedes esperarnos aquí.
- Claro que no… yo iré donde tú vallas Celina… - Le respondió sin pensar en lo que decía, por lo que al instante se arrepintió de lo que había dicho.
- ¿Qué? – Lo interrogó, confundida por su respuesta.
- Digo… no es lo que piensas… - Se contradijo de inmediato. – Es sólo que… ahora… yo no tengo a donde ir… - Le dijo mintiendo.
La joven loba lo miró extrañada, su respuesta había sido muy poco convincente, pero si no era ese el motivo, no comprendía que era lo que lo impulsaba a seguir arriesgándose.
- Bueno… ya esta decidido, vamos. – Les dijo apremiándolos a continuar.
Ninguno se atrevió a decir nada, ahora los tres avanzaban guiados por Celina, que era la única de los tres que conocía el camino. Ya había pasado bastante tiempo, por lo que la neblina que hasta ahora había cubierto ambiente, comenzaba lentamente a dispersarse…
Los tres oráculos y el joven hechicero aún se encontraban sobre la Montaña de la Muerte, no tenían forma de escapar, a estás alturas las sombras habían rodeado por completo el lugar, por lo que ahora se encontraban atrapados, tarde o temprano las sombras cubrirían por completo el volcán y en ese momento ellos desaparecerían junto con la montaña.
Nayru se encontraba limpiado la herida, no muy profunda en el hombro izquierdo del chico, mientras Farore revisaba con atención las paginas del libro de los secretos. La única que parecía estar en otro mundo era Din, quien miraba distraída, el oscurecido cielo de esta sombría mañana.
- ¿En qué piensas? – Le preguntó la joven peliazul acercándose a su hermana.
- Pensé que estabas con Ralph. – Le dijo sorprendida de verla junto a ella.
- Ya terminé de curarlo… ahora se encuentra revisando el libro de los secretos con Farore, ella cree que tal vez el pueda ver algo diferente en sus paginas…
- ¿Y tú que crees?
- Creo que eso no fue lo que te pregunte cuando llegue. – Le respondió sentándose junto a ella. - Te veo muy abstraída, me preocupa tú actitud…
- No tienes porque, estoy perfectamente… sólo… meditaba algunas cosas sin importancia.
- ¿Pensabas en él, verdad? – La interrogó, dando justo en el clavo.
- Veo que a ti no se te puede ocultar nada… - Le comentó suspirando resignada. -… si… pensaba en él…
- No debes preocuparte, estoy segura que se encuentra bien… no se dará por vencido. – Le dijo posando una de sus manos sobre la de la joven.
- No es sólo eso… yo…
- Él te gusta. – Se adelanto Nayru.
Din miró con sorpresa a la joven, antes de responder bajo su mirada algo apenada.
- Soy una tonta… sabía de antemano lo que él sentía, pero… aún así… - Hizo una breve pausa. - Demonios, debería olvidarme de todo esto…
- Lamentablemente es imposible luchar contra el corazón…
- Pero no es correcto Nayru… nosotras como encarnaciones de las Diosas de Hyrule no deberíamos involucrarnos sentimentalmente con los mortales… - Le dijo con notable confusión.
- Eso no es así Din… los sentimientos que nos mueven a nosotras son los mismo que mueven a todos los seres… sin ellos no seríamos lo que somos… - Le dijo llevando un de sus manos hasta el rostro de la chica, acomodando uno de sus mechones detrás de la oreja de ella.
- Gracias Nayru… - Le dijo mientras su mirada volvía a posarse en el horizonte, pero ahora por alguna extraña razón se sentía reconfortada...
Al fin habían conseguido salir del espeso bosque, ahora avanzaban por una desierta y amenazadora pradera, por alguna razón la tranquilidad del ambiente los mantenía aún más intranquilos, algo en esta paz no era normal.
- Atravesando esta pradera se encuentra el cementerio… - Les indicó la blanca loba con gran convicción, sin detener su marcha. – En menos de una hora llegaremos…
- ¿Habías estado en este lugar antes? – Le preguntó Ichiro caminando junto a ella.
- En estás praderas si, pero nunca me he acercado lo suficiente al cementerio, he escuchado escalofriantes rumores acerca de ese lugar. – Le respondió sin siquiera mirarlo.
Link por su parte, sólo se dedicaba a seguirlos escuchando su conversación… aún se encontraba meditando como era posible que las monstruosas criaturas de las sombras llegaron hasta Hyrule, seguramente no habían llegado hasta allá por mera casualidad, alguien debía estar controlando sus movimientos…
- Si Ganondorf está detrás de todo esto… ¿Para qué traería a Zelda hasta el Palacio del Crepúsculo…? Es ilógico, la princesa le sería de muchas más utilidad a su lado… hay… hay algo muy extraño en todo esto… - Pensó tratando de buscar alguna lógica en los movimientos de sus enemigos.
- Miren… desde aquí se pueden apreciar las tumbas… - Comentó Ichiro llamando la atención de Link, quien inmediatamente dirigió su vista hacia el frente y observó en la lejanía lo que parecían ser un gran número de lapidas ordenadas alrededor de un círculo dibujado perfectamente en el suelo.
- ¿Por qué las tumbas están ordenadas de esa forma? – Interrogó Link a sus compañeros.
- Quien sabe… hay muchas estructuras en este mundo que pertenecen a épocas antiguas… - Le respondió la joven loba.
- Si tan sólo Midna estuviera aquí… estoy seguro que podría ayudarnos… - Pensó recordando a la criatura.
Después de eso ninguno se atrevió a hablar nuevamente, a medida que se acercaban más y más al cementerio el ambiente parecía congelarse, por suerte sus pelajes los protegían del frío ambiente. Minutos más tarde habían llegado a las puertas del sombrío y solitario cementerio…
- Bien… ya estamos aquí, ahora… sólo debemos cruzarlo. – Dijo la joven loba deteniendo frente a las destruidas y oxidadas rejas que en un pasado, seguramente fueron las puertas del lugar.
- Creo que de cerca se ve aún más tenebroso. – Comento el Ichiro tratando de mantenerse firme.
- No se preocupen… es… sólo un cementerio, lo único que podemos encontrar son muertos. – Les comentó Link tratando de darles ánimos, aunque al parecer sus compañeros no creían lo mismo.
- Muchas gracias Link… tus palabras fueron… realmente alentadoras – le dijo ella con notable sarcasmo.
- De nada – le dijo él sonriéndole, sin percatarse del sarcasmo de la joven.
- Cielos Link, no hay caso contigo – le dijo suspirando resignada.
- ¿Vamos? – les pregunto Ichiro interponiéndose entre los dos.
- Si, claro – le respondió el chico comenzando a avanzar.
Ichiro y Celina lo siguieron de cerca, ahora caminaban de manera sigilosa, como si temieran despertar algo monstruoso, por alguna razón todos tenían un extraño presentimiento. Las tumbas ordenadas perfectamente alrededor, marcando un círculo, era el primer indicio de algo extraño, ninguno de ellos nunca había visto algo como eso… ahora que se encontraban en medio del cementerio pudieron notar que sobre el suelo habían dibujado una gran cantidad de símbolos, muy parecidos a los del portal por el cual Link vio caer por primera vez a los monstruos.
- Esperen… - Les ordenó antes de que ninguno de los tres pudiera pisar el círculo que era delimitado por las tumbas.
- ¿Qué sucede Link? – Le preguntó ella algo preocupada y molesta a la vez. – No me gusta nada este lugar…
- Tengo… un extraño presentimiento… - Le respondió.
- ¡Oh vamos!, no pienso quedarme en este sitio un segundo más. – Le dijo Ichiro comenzando nuevamente a avanzar.
- Ichiro, no vallas sólo… es peligroso. – Le dijo el joven siguiéndolo.
Link observó como ambos cruzaban el círculo marcado en el suelo sin ningún inconveniente.
- No sucedió nada… - Dijo por lo bajo, aún indeciso – Tal vez… me estoy preocupando demasiado. – Pensó apartando las extrañas ideas de su mente y comenzando a avanzar de una vez por todas.
Al pisar por primera vez el círculo sintió como un escalofrío recorría su cuerpo, pero aún así decidió continuar… Ichiro y Celina lo esperaban al otro extremo del círculo, pero antes de que Link pudiera siquiera llegar hasta la mitad de este una fuerte punzada en su cabeza le impidió continuar.
- Algo anda mal. – Dijo Celina preocupada al ver como Link se detenía de pronto, respirando de manera agitada.– Tenemos que ayudarlo. – Le dijo dispuesta a retroceder.
- No, espera… - Le dijo deteniéndola, parándose frente a ella. – Es peligroso…
- ¡No me importa! – Le grito mirándolo desafiante. – Déjame pasar.
Al ver la determinación en el rostro de la joven loba, no pudo interponerse más, resignado se apartó del camino dejándole el paso libre.
- Vamos… - Le dijo aún con la mirada en el suelo.
- ¿Qué? – Le preguntó ella sin entender lo que le decía.
- No permitiré que vayas sola… si tu quieres regresar por Link, iremos juntos. – Le aclaró dispuesto a volver.
De esa manera ambos se dispusieron a regresar, pero sus intensiones se vieron interferidas por un invisible campo de fuerza que ahora rodeaba al círculo. Celina al percatarse de la situación decidió embestir el campo energético formado, con la intensión de atravesarlo, pero su intento fue inútil, al chocar contra la pared invisible una onda de choque la lanzó lejos del lugar, estrellándose contra una de las tumbas cercanas.
- ¡CELINA! – Gritó el joven cánido preocupado, corriendo hasta el lugar donde ella se encontraba. - ¿Estas bien? – Le preguntó una vez que se encontraba junto a ella.
- Demonios… - maldijo levantándose con algo de dificultad – eso fue doloroso – dijo agitando su cabeza tratando de recuperarse del golpe.
En el mismo instante en que la joven loba había salido despedida gracias al campo de fuerza, una desquiciada risa inundo el lugar. Link trató de ignorar el brillo de las líneas en el suelo e hizo un intento de concentrar toda su atención en la misteriosa figura que comenzaba a visualizarse sobre su cabeza.
- ¿Quién eres? – Le preguntó sin retroceder un paso.
Lentamente la figura, al principio vaporosa comenzó a tomar forma, al poco tiempo el chico pudo distinguir claramente un gigantesco rostro, monstruoso.
- Eso mismo me estaba preguntando… - Le respondió abriendo por primera vez sus ojos. – Nunca creí que alguien pudiera activar ese sello… ahora… soy libre de nuevo…
- ¿Qué es lo que quieres? – Le volvió a preguntar sin dejar de observar sus movimientos.
- Tú cuerpo… - Le respondió observando al chico. – Tú diminuto cuerpecito será mió…
- Este fantasma esta loco… - Pensó retrocediendo un paso al ver la amenazante mirada que el monstruoso espectro le dedicaba.
Mientras afuera del campo, Ichiro y Celina estaban muy ocupados tratando de destruir a un grupo de tres criaturas de la oscuridad, al parecer los monstruos habían estado esperando el momento indicado para atacarlos.
- ¡Cuidado! – Exclamó la loba abalanzándose contra su compañero, salvándolo de una segura muerte a manos de una de las tres bestias.
- Gracias… - Le dijo algo apenado por su descuido.
- No hay tiempo para eso… tengo una idea… separemos nos y tratemos de ocultarnos entre las tumbas, cuando veas que esas cosas estén distraídas será nuestra oportunidad para atacarlos...
Link trataba de esquivar los ataques del espectro, el fantasma estaba decidido a tragárselo, por lo que cada envestida abría su enorme boca con la intensión de devorárselo.
- No puedo dañarlo… - Dijo al realizar un fallido intento, tratando de atravesar el cuerpo del espectro con sus colmillos, pero lo único que consiguió fue dispersar sólo por unos segundos su cuerpo que luego de un instante volvió a adquirir la misma forma de antes.
- Es inútil… tus habilidades no te servirán de nada contra mis poderes… - Le aseguró con gran convencimiento.
- Necesito pensar en algo… tiene que existir una forma de derrotarlo… - Pensó corriendo alrededor del círculo en un vano intento de confundirlo.
- Ya me canse de este jueguito. – Le dijo formando un gigantesco brazo con el que logró golpear a joven, quien se estrelló con gran fuerza contra el campo de fuerza. – Tú cuerpo es mío…
Lentamente el espectro se fue acercando al joven, dispuesto a apoderarse de su cuerpo, pero antes de que pudiera tocarlo algo había conseguido golpearlo.
- Lamento la tardanza…
Al despertar miró a su alrededor alarmada, se encontraba en un extraño cuarto que le parecía muy familiar, se parecía demasiado a la mayoría de las habitaciones del castillo de Hyrule, con la única diferencia que nada parecía poseer color y todo se veía viejo y descuidado.
- ¿Dónde estoy? – Se preguntó tratando de incorporarse.
Al tratar de levantarse se percató que no sólo el lugar extraño, sino que ahora su cuerpo tampoco era el mismo de antes.
- ¿Qué me sucedió? – Pensó alarmada observando lo que antes eran sus manos. – Tengo que salir de aquí. – Medito haciendo un vano intento por avanzar.
Ahora se encontraba en medio de un lugar completamente desconocido, con un cuerpo que no era el suyo y con un molesto collar sobre su cuello, unido a una corta cadena que terminaba sobre una de las paredes del cuarto, el cual la mantenía imposibilitada de hacer cualquier movimiento.
- Tengo… ¿cola? – Se preguntó con algo de afligimiento al mirar sobre su espalda. - ¡¿En dónde estoy?
Link de inmediato dirigió su vista hacía el lugar donde había escuchado la peculiar voz, esperando que sus oídos no lo estuvieran engañando.
- ¿Midna? – Se preguntó sorprendido tratando de divisar a la criatura.
- Traté de darles alcanzo antes, pero ustedes avanzan muy rápido… – Le comentó con molestia y algo cansada. – Aunque movilizándose en cuatro patas, eso era de esperarse.
- No puedo creer que estés aquí… - Le dijo levantándose con algo de dificultad.
- Yo no puedo creer que un insignificante espectro como este haya conseguido golpearte. - Agregó ella en un tono burlón.
- ¿Insignificante? – Preguntó el fantasma furioso, dirigiendo su mirada hasta la criatura. – Tú… - Dijo sorprendido al ver a Midna. – Ese casco… con ese casco podré poseer un poder incomparable…
- Un poder que nunca será tuyo… - Le dijo de manera arrogante.
- Ya lo veremos…
Antes de que Midna pudiera hacer nada, el fantasma ya había dirigido su ataque hasta el lugar donde se encontraba, pero aún así Midna no se movió, un minuto antes que el espectro consiguiera golpearlo, Link había conseguido reaccionar.
- Ten cuidado… - Le dijo en forma de regaño al notar la tranquila mirada de Midna. – Fue una suerte que consiguiera alcanzarte a tiempo.
- Sabía que lo harías… - Le dijo sin darle gran importancia. – Ahora… acabemos de una buena vez con esto… no hay tiempo que perder…
- ¿Qué sucede? – Le preguntó confundido.
- Más tarde te explicaré todo… aunque, creo que no te gustara nada…
- ¡Voy ha matarlos a ambos y me apoderare de sus cuerpos! – Les grito furioso, al notar que Link había conseguido salvar a la criatura.
Midna extendió sus brazos al mismo tiempo que la mano sobre su casco comenzaba a movilizarse y antes de que el fantasma pudiera realizar otro movimiento había sido atrapado por el poder de la criatura.
- ¡Ahora Link! ¡No podré retenerlo por mucho tiempo, su corazón esta justo en el centro de su cuerpo! – Le gritó, haciendo que el chico reaccionara.
Link se acercó velozmente al espectro y dando un gran salto consiguió atravesarlo, cogiendo de paso una pequeña estructura, que a diferencia de todo el cuerpo, era completamente sólida.
- ¡Destrúyelo! – Le ordenó al ver que Link seguía con el pequeño corazón atrapado en su hocico.
El chico dejo caer el corazón al suelo y trató de cortarlo con sus filosas garras.
- ¡No puedo! ¡Es demasiado duro! – Se quejó comenzando a desesperarse.
- ¡Debes destruirlo, no podré retenerlo por más tiempo!
- Maldición… ¿Qué hago?... – Pensó tratando de buscar alguna alternativa diferente. – Ya se. – Dijo tomando nuevamente el duro corazón con su boca, sólo para poder lazarlo lo más fuerte que pudo contra el campo de energía que los rodeaba.
- ¡NOO! – Fue lo último que alcanzó a exclamar el espectro antes de sentir la fuerte descarga, en el mismo instante en que el objeto chocaba contra las paredes invisibles.
Lentamente el corazón se fue deshaciendo junto con el monstruoso fantasma, cuando este al fin había desaparecido las marcas del suelo dejaron de brillar y el campo de fuerza también fue desecho.
- ¡Celina, Ichiro! – Los llamó Link corriendo hacía ellos al ver que los monstruos de las sombras los había acorralado.
Las criaturas no supieran que fue lo que sucedió, pero antes de que pudieran hacer algún movimiento Link ya se había abalanzado contra ellas y en un sólo instante había acabado con ellos, su rapidez había aumentado considerablemente desde la última vez que había estado en Twilight Realm.
- ¿Están bien? – Les preguntó algo agitado, acercándose hasta los dos lobos que se encontraban ocultos detrás de una lapida semi destruida.
- No sabía que pudieras hacer eso. – Le comentó Ichiro, mirándolo sorprendido.
- Yo tampoco. – Le dijo sinceramente el chico, esbozando una sonrisa, cansado.
- ¿Midna? – Preguntó Celina al ver a la criatura que se acercaba.
- Otra más… - Comentó con fastidio al escuchar la misma pregunta que Link le había hecho con anterioridad.
- Veo que tú humor no ha cambiado en nada. – Le respondió de la misma manera, fingiendo no darle importancia a su regreso.
- Me encantaría tener una amena conversación con ustedes, pero… lamentablemente no hay tiempo que perder… quiero que me respondas algo Link…
- ¿Qué cosa? – Le preguntó temiendo que lo que la criatura tenía que revelarles no era nada bueno.
- ¿Dónde esta tú novia en estos momentos? – Le preguntó sin vacilar.
- ¡Zelda no es mi novia! – Le contradijo avergonzado.
- Da igual… sólo dime donde esta ella…
- Ella… - Comenzó bajando la mirada.
- Ya veo… con que eso ocurrió. – Dijo adelantándose, leyendo los pensamientos del chico.
Ichiro estaba completamente confundido, no comprendía nada de lo que hablaban, era por eso que se mantenía al margen de la conversación.
- ¿Qué es lo que sabes Midna? – Le preguntó la joven loba impaciente.
- La princesa de Hyrule corre un grave peligro… ellos creen que Zelda es la heredera de este mundo y por eso van ha sacrificarla… la ceremonia se llevará a cavo en unas cuantas horas…
- ¡¿Qué? – Exclamaron Ichiro y Celina al mismo tiempo.
Link parecía demasiado consternado como para reaccionar, no podía creer lo que Midna acaba de rebelarles… no quería creerlo, si no llegaban a tiempo al Palacio del Crepúsculo, Zelda sería sacrificada por alguien que realmente no era…
Continuará…
Hola a todos! Bueno al fin terminé de corregir este capítulo XD en donde también salía el sexo de Midna cambiado jajaja XD es raro leer estoy ver que lo puse como chico XD ¿en que demonios estaba pensando cuando escribí esta historia? XD igual se notaba que tenía cuerpo de chica, bueno en fin... es lo que hay :P
((De aquí en adelante no modifique nada))
Muchísimas gracias a todas la personas que dejaron review non… un especial saludo a Dialirvi, Savyna, Miko Rowan Farore Tonks, Guenhwyar, Itako Asakura 17, lagenerala, navi-the-fairy, muchas gracias a todos ustedes!... lamento la tardanza -.-UU y el poco inspirado título de este capi XD.
