-Ya hemos pasado por aquí, Obi-Wan... No hacemos más que dar vueltas.
-Gracias por decir lo obvio, Anakin. Pero lo cierto es que si en vez de quejarte aportaras soluciones de vez en cuando, te lo agradecería mucho más.
-O tal vez lo que tienes que hacer es escuchar más a menudo mis propuestas, Maestro. Te dije que tendríamos que haber cogido el camino de la derecha…
Obi-Wan no lo dijo en voz alta, pero lo cierto es que Anakin tenía razón en esta ocasión. De todos modos, esta será la única vez que lleva razón en todo el día…
Desde que habían dejado la nave abandonada en una roca y tras haber escalado por los acantilados, efectivamente ambos no habían hecho otra cosa que no fuera dar vueltas. El hecho de que no hubiera edificios ni señales de civilización a su alrededor hacía difícil poder orientarse. Bosques, arbustos, y arroyos era todo cuanto tenían a la vista. Obi-Wan sabía que se encontraban en las coordenadas aproximadas de la localización del investigador, pero encontrarlo les iba a costar bastante tiempo.
Respecto a Anakin y Obi-Wan, si bien era cierto que gran parte de la tensión entre ellos originada por su discusión se había disipado, habían retornado a su habitual dinámica de intercambiar comentarios irónicos continuamente debido a la frustración que sentían por el estancamiento de su misión.
-Qué oscuro está- dijo Anakin echando la vista hacia arriba-Quiero decir, más oscuro de lo que ya estaba cuando llegamos.
Obi-Wan asintió con la cabeza.
-En unas horas habrá tormenta- comentó Obi-Wan observando las nubes oscuras que se aproximaban por el oeste-Si no encontramos la morada del investigador pronto, tendremos que buscar un refugio.
Anakin emitió un quejido.
-Pues al ritmo que llevamos, yo ya me pondría a buscar el refugio…
Obi-Wan rió.
-¿Ya te das por vencido, Anakin? ¿Tan pronto?- le dijo Obi-Wan con sorna.
-Me doy por vencido en cuanto a que escuches mis indicaciones, sí- le rebatió el joven Jedi apartando bruscamente unas ramas para poder hacerse paso- Si me hicieras más caso, ya lo habríamos encontrado y…
Anakin interrumpió su frase para soltar un quejido y maldecir. Al parecer se había cortado con algo.
-Anakin, ¿cuántas veces te he dicho que apartes las ramas con más delicadeza? ¿No ves que algunas están llenas de pinchos?- le dijo exasperado pero tomándole de la mano para examinar su herida.
-Déjalo, no es nada.
Obi-Wan sintió los ojos de Anakin clavados en él mientras le sacaba habilidosamente una púa que se le había clavado en el dorso de la mano. Seguidamente se sacó una gasa del bolsillo de su túnica y la envolvió alrededor de su mano. Cuando finalizó, no se la soltó inmediatamente.
-Gracias- le dijo Anakin con una sonrisa de medio lado. Y cuánto había añorado Obi-Wan esa sonrisa durante todas estas semanas que habían estado separados.
Por tercera vez en ese día, ambos acercaron sus rostros en busca de un beso que se había hecho esperar demasiado…pero también por tercera vez en ese día, ambos tuvieron que separarse bruscamente antes de poder acabar con la distancia que los separaba. El ruido de un trueno que sonó a lo lejos fue el culpable en esta ocasión.
-Será mejor que nos demos prisa- dijo Obi-Wan sin apartar la vista de los ojos de Anakin, quien lo estaba mirando fijamente también.
-Sí- le dijo en un susurro antes de tragar saliva para apartar finalmente la mirada y retomar el camino.
Afortunadamente, después de caminar un rato consiguieron salir de aquel enrevesado bosque para encontrarse con una vasta extensión de vegetación. Al menos no habían pasado todavía por ese sitio.
-Anakin, ¿no notas demasiado silencio de repente?
Su antiguo Padawan le miró confundido durante unas milésimas de segundos, antes de que sus expresivos ojos azules se abrieran como platos.
-¡R-2! ¿Cómo no nos hemos dado cuenta antes de que ya no nos estaba siguiendo?-exclamó Anakin.
Obi-Wan suspiró. Aquello era otro inconveniente más(porque al parecer no habían tenido suficientes de esos a lo largo del día).
-Tendremos que arreglárnoslas sin las provisiones que estaba llevando. Lo que incrementa nuestra prisa por encontrar al investigador cuanto antes- dijo Obi-Wan con finalidad retomando el paso decididamente.
- Obi-Wan, si nos marchamos ahora va a ser realmente difícil encontrarlo después…
Obi-Wan se dio la vuelta para mirar a Anakin.
-Lo sé.
El joven Jedi le miró como si no diera crédito.
-¿Lo sabes? ¿Entonces pretendes dejarlo abandonado sin más?- exclamó Anakin enfadado.
Obi-Wan puso los ojos en blanco. Realmente ahora no era el momento adecuado para mantener esa discusión…
-Anakin, es solo un droide- le dijo Obi-Wan calmadamente armándose de paciencia- Entiendo que le tengas cariño, pero ahora no podemos darnos la vuelta después de todo el tiempo que hemos tardado en salir de este bosque. Se avecina una tormenta, y me gustaría encontrar al investigador antes de que tengamos que ponernos a buscar un refugio. No podemos desperdiciar el tiempo buscando a un droide.
Era algo tan obvio que Obi-Wan se sintió realmente extraño (y un tanto estúpido) por tener que explicarlo.
-¡No es solo un droide!- le dijo Anakin acaloradamente, quien había hecho varios amagos de interrumpir su explicación anterior-Me ha salvado la vida cientos de veces. Es el droide más eficiente que he visto nunca, no podemos sustituirle…
-Anakin, sabes perfectamente que esa no es la razón- le interrumpió Obi-Wan negando con la cabeza.
-¿Ah, no? Entonces, ya que siempre lo sabes todo, ilumíname, Obi-Wan- dijo Anakin cruzándose de brazos.
Obi-Wan tenía mucha paciencia, pero estaba empezando a cansarse. Estaban en medio de una misión, y a Anakin no se le podía ocurrir otra cosa que desandar todo el camino que habían recorrido para ir en busca de un droide. ¿Cómo no podía entender lo absurdo de la situación?
-Con mucho gusto te responderé, Anakin, aunque creo que ambos sabemos la respuesta. Demuestras una vez más que el apego es tu gran debilidad, pues estás dificultando el transcurso de una misión por un simple droide.
Aquello pareció hacerle menos gracia todavía.
-Ah, no, ni hablar-dijo Anakin levantando una mano indicándole a Obi-Wan que dejara de hablar- No más lecciones sobre el apego, por favor. Ya he recibido suficientes de esas durante toda la vida.
-Claramente, no las suficientes- le rebatió Obi-Wan en un tono estricto-¿Y luego te extrañas de que no te hayan nombrado Maestro todavía?
Aquello fue un golpe bajo. Obi-Wan lo supo en cuanto las palabras salieron de su boca, antes de ver siquiera la mirada herida con la que Anakin le premió. No pudo negar que sintió una punzada de dolor al verla. Pero no se arrepentía de lo que había dicho (al menos no del contenido, tal vez sí de las formas). Anakin se estaba comportando de manera tremendamente irresponsable poniendo por delante de la misión su apego por un droide. ¿Qué no estaría entonces dispuesto a hacer por alguien más importante para él todavía?
-Vaya, agradezco tu sinceridad, Maestro. Es bueno saber qué es lo que realmente piensas de mí- le dijo Anakin con desprecio. Sin duda aquellas palabras de Obi-Wan le habían dolido demasiado.
-Anakin… Por favor, dejemos esta discusión para otro momento- dijo Obi-Wan finalmente dándose la vuelta- Tal vez después podamos buscar a R2, una vez hayamos localizado al investigador y…
-No- sonó la voz de Anakin con contundencia detrás de él. Obi-Wan volvió a darse la vuelta.
-¿No?- repitió Obi-Wan.
-Para entonces tal vez sea demasiado tarde, lo más seguro es que no lo encontremos. Yo…
Anakin pareció dudar durante un momento. Obi-Wan le miraba expectante, ente incrédulo y exasperado. Verdaderamente exasperado.
-Yo iré a buscarlo, y cuando lo encuentre me reuniré contigo- le dijo desafiante.
La paciencia de Obi-Wan se había agotado definitivamente.
-¿Me lo estás diciendo en serio, Anakin? Porque si es una broma no tiene ninguna gracia.
-Muy en serio.
-No puedes hacer eso. ¡No podemos separarnos! Sin saber dónde nos encontramos exactamente, sin conocer la localización del investigador… Hay demasiado en juego, Anakin, y no pienso arriesgarlo todo por un simple capricho tuyo. Te estás comportando como un niño.
Anakin rió irónicamente.
-¿De qué te sorprendes? Después de todo, claramente no estoy capacitado para ser Maestro.
-Es posible, pero nunca llegué a pensar que tal vez tampoco lo estuvieras para ser un Jedi.
Si lo de antes había sido un golpe bajo, esto lo superaba con creces. Pero tan solo una pequeña parte de Obi-Wan fue consciente de ello; estaba demasiado enfadado como para sentirse culpable. Sin embargo, la forma en que el gesto de Anakin se torció tras oír estas palabras le dolió igualmente, por muy enfadado que estuviera.
-Lo repito, me alegra saber qué es lo que realmente piensas de mí- dijo Anakin fríamente- Y ahora, si me disculpas, tengo un droide que encontrar. Me reuniré contigo después.
Obi-Wan dio unos pasos más hacia él.
-No vayas, Anakin- Obi-Wan dudó antes de decir sus siguientes palabras. Preferiría no tener que recurrir a eso, pero no había alternativa- Es una orden.
-Ya no soy tu Padawan- le contestó Anakin secamente.
-Es igual, Anakin. Soy un Maestro Jedi. Por jerarquía deberías obedecerme.
Obi-Wan odiaba tener que decir eso, pero verdaderamente Anakin no le había dejado alternativa.
-Si no cumplía tus órdenes cuando aún era tu Padawan, desde luego no voy a empezar a seguirlas ahora.
Otro trueno sonó en la distancia mientras Anakin y Obi-Wan se clavaban puñales con la mirada. Era difícil establecer quién estaba más enfadado de los dos.
-Entonces haz lo que te plazca, como siempre has hecho- dijo Obi-Wan finalmente; sin alzar el tono de voz ni un decibelio. La frialdad que destilaban sus palabras era sin embargo más que evidente.
Anakin se quedó helado por un momento; probablemente sorprendido de que Obi-Wan se hubiera rendido tan pronto, o tal vez conmocionado ante la decepción que destilaba Obi-Wan. Durante unos segundos, Obi-Wan juraría haber visto la duda pasar por los ojos de Anakin, quizás percatándose de la magnitud de la decisión que estaba a punto de tomar. Si se separaban ahora, tal vez algo le pasara a alguno de los dos (después de todo, eran mucho más fuertes juntos que separados), y la misión podría arruinarse del todo.
La duda acabó por desaparecer. Anakin pronunció sus siguientes palabras con los ojos sospechosamente brillantes, pero con contundencia y desafiante.
-Adios, Maestro. Cuando encuentre a R2 iré a buscarte, si es que para entonces todavía crees que alguien que no está capacitado para ser un Jedi pueda serte de alguna utilidad en la misión.
Sin embargo, Anakin no se movió de su sitio después de decir aquello. Fue Obi-Wan quien, tras asentir con la cabeza, se dio la vuelta sin mirar atrás.
¿Cómo podía Anakin hacerle eso? ¿Y cuándo había sido la última vez que se habían separado en una misión? Obi-Wan ya no lo recordaba. ¿Y por qué es tan inmensamente cabezota? Muchas veces tenía la sensación de estar hablando con un muro. Nunca le escuchaba; cuando se le metía algo en la cabeza, no atendía a razones. Podía comprender que Anakin le tuviera cariño a R2, pero a veces debería intentar aprender a relativizar. Obi-Wan le habría ayudado a buscarlo después al fin y al cabo.
Tan solo gracias a lo herido y decepcionado que se sentía consiguió no caer en la tentación de mirar hacia atrás para ver si Anakin seguía en el mismo sitio, o si por el contrario ya se había marchado.
Caminó durante horas y horas, sin avistar ningún indicio de vida inteligente. Si las circunstancias hubieran sido distintas, Obi-Wan habría podido disfrutar de la tranquilidad del paisaje. El sonido de las olas del mar chocando contra los acantilados que bordeaban la extensión en la que se encontraba podía escucharse a lo lejos, y el aire y la brisa que se podían respirar le oxigenaban los pulmones. Los arbustos, senderos y arroyos que iba dejando atrás contribuían a la imagen bucólica de ese sitio. Ni siquiera la abundante neblina y las nubes que cubrían el cielo desentonaban; todo ese cielo cubierto y nublado era sencillamente apropiado en aquel lugar.
Cuando había pensado en el investigador estando en el templo Jedi, lo último que se había imaginado Obi-Wan era que se encontraría en un lugar tan tranquilo.
Finalmente Obi-Wan encontró una pequeña casa en una colina. Dudaba seriamente que el investigador viviera en ese sitio tan pequeño y en mal estado, donde no había espacio para llevar a cabo ningún experimento. Aún así, se acercó con paso sigiloso hasta las ventanas que se encontraban en la parte frontal de la vivienda. Nunca se es demasiado cauteloso después de todo. Seguro que Anakin habría entrado directamente sin asegurarse antes…
Obi-Wan negó con la cabeza y trató de concentrarse en el aquí y ahora. Durante todo este tiempo había intentado no pensar en su antiguo Padawan, ya que cada vez que lo hacía el disgusto y enfado volvían a invadirlo, haciendo sentir al casi siempre sereno Obi-Wan Kenobi tremendamente irritado.
Habían pasado ya al menos dos horas desde que se habían separado, bueno, desde que a Anakin se le había ocurrido la genialidad de dejar de lado la misión para ponerse a buscar a R2, ignorando todas las súplicas de Obi-Wan para que no lo hiciera. ¿Súplicas? Órdenes, mejor dicho, le recordó una vocecilla en su cabeza que Obi-Wan trató de ignorar. Dos horas ya y todavía Anakin no se había puesto en contacto con él a través de su transmisor. ¿Cuánto tiempo puede llevarle encontrar a un droide?, se preguntó exasperado para sí mismo. Aunque pensándolo bien, conociendo el sentido de la orientación de Anakin y lo difícil que era de por sí orientarse en ese bosque, tampoco era de extrañar que tardara tanto. Obi-Wan desechó la idea de contactar con él. Ha sido él quien ha decidido separarse, se dijo con firmeza para sus adentros. Si necesita ayuda, ya me avisará él.
Obi-Wan entró en la vivienda tras asegurarse de que allí no había nadie. Efectivamente, no tenía pinta de que el investigador (ni de hecho cualquier otra persona) viviera en ese sitio. Llevaría abandonado bastante tiempo. No había ningún mueble, las vigas de madera estaban ruinosas, y tan solo un baño en bastante mal estado era la única habitación además de la pequeña sala a la que se tenía acceso nada más entrar. Una chimenea sin leña se encontraba en la pared del lado derecho de la sala. Esto podría servirnos como el refugio que andábamos buscando para cuando empiece la tormenta.
Decidiendo que aún quedaba un rato para que la tormenta comenzara, Obi-Wan se puso en marcha una vez más sin olvidarse del camino que le conduciría a aquella casa abandonada cuando decidiera regresar.
Después de caminar durante varias horas pudo avistar a lo lejos otra vivienda; siendo esta bastante más grande que la anterior (y mejor cuidada). Obi-Wan se escondió detrás de un árbol cuando vio a un hombre ataviado en una bata blanca en el patio de aquella casa. Bastante alto, delgado, de pelo negro pero con varias canas en medio de un cabello revuelto y sin peinar. No había duda, se parecía mucho al retrato robot del investigador que habían conseguido gracias la descripción del metamorfo.
El hombre volvió a meterse en la casa, y Obi-Wan empezó a caminar hacia allí. Sin embargo, se detuvo nada más dar un par de pasos. Debería esperar a Anakin, se dijo para sus adentros. Aunque por otro lado, ¿por qué esperar? Anakin había decidido darle la espalda, y Obi-Wan era perfectamente capaz de enfrentarse al investigador él solo. Pero no sabes a lo qué tendrás qué enfrentarte, y si ocurre algo Anakin no sabrá dónde encontrarte, le dijo otra voz en su cabeza. Obi-Wan se dio la vuelta y decidió regresar a la vivienda que planeaba utilizar como refugio. No podía permitirse el lujo de que el orgullo y su enfado interfirieran en la misión. Cuando se encontrara con Anakin y solo entonces, volvería a por el investigador.
Obi-Wan se encontraba mirando el cielo a través del cristal de la ventana de aquella caseta. Cada vez estaba más oscuro: las nubes cubrían ya prácticamente en su totalidad el cielo, sumado al hecho de que estaba anocheciendo. Los truenos sonaban con mayor frecuencia, y el sonido era cada vez menos lejano. La tormenta no tardaría en llegar.
Y Anakin seguía sin dar señales de vida. ¿Y si le había ocurrido algo? No, Anakin es perfectamente capaz de cuidar de sí mismo, se tranquilizó Obi-Wan para sus adentros. Como también es verdad que es un imán para los problemas…
Dejando de nuevo de lado su orgullo, Obi-Wan se decidió a establecer contacto con Anakin a través del transmisor que llevaba en la muñeca. Pero antes de que lo hiciera, su atención fue desviada hacia otro lado. Unos golpes habían empezado a sonar contra la puerta.
Obi-Wan se acercó cautelosamente a la puerta con el sable láser en la mano en una pose de defensa. ¿Tal vez sea Anakin?, se preguntó esperanzado para sí mismo, desechando este pensamiento tan pronto como vino. Obi-Wan siempre percibía a Anakin cuando estaba cerca a través de la Fuerza. Quien quiera que estuviera llamando a la puerta, no era Anakin.
Más golpes sonaron cada vez con mayor insistencia. Era un sonido extraño, parecido al ruido que hacía el metal al chocar contra la madera. Obi-Wan abrió con rapidez la puerta empuñando la espada láser, dispuesto a defenderse de cualquier ataque. Cuál fue su sorpresa (y su confusión) al no ver a nadie en el umbral de la puerta. La sorpresa duró tan solo unos segundos, pues cuando bajó la vista hacia abajo al oír unos sonidos agudos bastante familiares, un pequeño droide cargado de provisiones se encontraba en el suelo.
-¡R2! ¿Qué…?
R2 continuaba emitiendo sonidos agudos con rapidez, por lo que a Obi-Wan le costó entender lo que le estaba diciendo. Algo de que Anakin le había encontrado, y de una trampa en el bosque en la que había caído…
-Espera, ¿qué? ¿Dónde está Anakin?- preguntó Obi-Wan sintiendo un enorme peso en el estómago. Si le ha pasado algo… No. Obi-Wan no era capaz siquiera de continuar con ese curso de pensamiento.
Las explicaciones de R2 le tranquilizaron en gran medida. Anakin estaba bien; tan solo atrapado en una red tras caer en una trampa que había en el bosque, probablemente destinada a cazar animales. Solo que en vez de un animal, había capturado a un joven Jedi irresponsable, despistado y cabezota…y al que Obi-Wan quería con toda su alma.
R2 había estado bastante tiempo buscando a Obi-Wan para avisarle de lo que le había ocurrido a Anakin y así ayudarle a salir de la red, ya que al parecer debido a alguna caída los circuitos del pequeño droide no funcionaban correctamente y no podía hacer nada para intentar liberarlo.
-Pero no entiendo… ¿por qué no me ha avisado él a través de su transmisor? ¿Y por qué no rompe la red con su espada láser?
Las explicaciones de R2 arrancaron un suspiro de Obi-Wan mientras negaba con la cabeza. Al parecer su transmisor se había estropeado, y su espada láser se había extraviado, llegando ya a la decena las veces que Anakin la había perdido. ¿Pero qué voy a hacer contigo, Anakin?, pensó Obi-Wan exasperadamente.
-Está bien- dijo Obi-Wan finalmente- Vayamos en busca de Anakin, para variar.
Antes de partir en su busca, Obi-Wan cogió un par de impermeables de entre los contenidos de la bolsa de provisiones que habían enganchado a R2 horas antes. De ese modo si les cogía la lluvia de camino tendrían algo con lo que resguardarse de ella. Tras dejar la bolsa de provisiones guardada en un rincón discreto de la habitación, Obi-Wan siguió a R2 para que le condujera hasta el lugar en que se encontraba su antiguo Padawan.
Obi-Wan había hecho bien en ser precavido, pues cuando llevaban bastante camino recorrido gotas de lluvia empezaron a caer una detrás de otra. Por lo menos todavía no llovía demasiado fuerte.
Mientras se adentraban de nuevo en el bosque trató de memorizar tan bien como pudo el camino por el que habían venido, para así poder salir cuanto antes de ese lugar una vez encontrara a Anakin. Aunque tal vez hubieran podido encontrar alguna cueva con la que refugiarse del temporal, Obi-Wan preferiría no pasar más tiempo del necesario en ese bosque. Si ya había tenido mala pinta antes, el aspecto lúgubre que lucía ahora en medio de la noche invitaba bien poco a la tranquilidad. De vez en cuando se oían gruñidos de animales a lo lejos, y Obi-Wan dudaba seriamente que la mayoría de estos fueran pacíficos.
Casi se tropezó al pisar un objeto sólido en medio de la hierba. Obi-Wan negó con la cabeza cariñosamente al ver cómo las gotas de lluvia limpiaban la suciedad de aquel objeto, revelando la espada láser de Anakin. Se la guardó en su cinturón al lado de la suya y continuó caminando.
Obi-Wan sintió cómo un enorme peso se le quitaba de encima cuando se encontró con su antiguo Padawan, atrapado en una red que colgaba de la rama de un árbol y con un gesto de pocos amigos debido a la incómoda postura en la que se encontraba y a las gotas de lluvia que se introducían por los agujeros de la red.
-Vaya, vaya, pero mira que tenemos aquí... Debo reconocer que te has superado, Anakin, incluso para ti- dijo Obi-Wan con un aire de suficiencia cruzado de brazos mientras Anakin le fruncía el ceño- Quiero decir, una cosa es que tenga rescatarte de alguna prisión en la que hayas sido capturado por los separatistas, y otra muy distinta es que tenga que acudir en tu ayuda porque hayas sido lo suficientemente descuidado como para quedar atrapado en una simple red para cazar animales- dijo Obi-Wan poniendo énfasis a estas palabras para recalcar lo ridículo de la situación- No solo eso, sino que además te las apañas para que se te estropee el transmisor y pierdas la espada láser por enésima vez justo cuando más necesitas ambas cosas.
Anakin le dedicó una mirada poco impresionada pero no dijo nada, por lo que Obi-Wan continuó hablando.
-Claro que nada de esto habría pasado si me hubieras escuchado en lugar de marcharte dándole la espalda a la misión para ir en busca de un droide. Droide que por cierto, ha conseguido encontrarme por su cuenta, lo que demuestra lo innecesario de tus esfuerzos por ir a buscarlo, cuando en realidad el único que ha acabado necesitando ser encontrado has sido tú.
-¿Ya has acabado, Obi-Wan? ¿O vas a continuar regodeándote mientras sigo atrapado en esta maldita red sin hacer nada para ayudarme?
Anakin se quejó al caer al suelo bruscamente tras haber cortado Obi-Wan con su espada láser la parte de la red que estaba unida al árbol sin previo aviso.
-Pero qué… ¡Podrías haberme avisado!- le dijo Anakin de mal humor mientras salía de la red y se escurría la parte de arriba de sus túnicas, las cuales se le habían empapado por caer en medio de un charco.
-¿No tenías tanta prisa por ser liberado?- le rebatió Obi-Wan sarcásticamente, haciendo esfuerzos por contener la risa ante lo cómica que había sido su caída- Toma, ponte esto.
Anakin cogió el impermeable que le había ofrecido Obi-Wan y se lo puso rápidamente.
-Y coge esto- le dijo en un tono reprobatorio extendiéndole su espada láser. Anakin trató de disimular su sorpresa, y la cogió sin mirarle a los ojos- Intenta no perderla esta vez.
Obi-Wan reemprendió la marcha sin decir ni una palabra más mientras Anakin le seguía silenciosamente. Obi-Wan además no le quitaba ojo a R2. Lo único que faltaba para completar el desastre de día sería que se volviera a extraviar…
-Deberíamos encontrar un refugio para resguardarnos de la lluvia. Tal vez una cueva o…
-Ya he encontrado un sitio donde podemos quedarnos- le interrumpió Obi-Wan- Una pequeña casa abandonada. No está muy lejos de aquí.
-Ah- dijo Anakin en voz baja- Bien.
No se dijeron nada más en todo el camino.
Ahora llovía mucho más que antes. Relámpagos imponentes atravesaban el cielo con frecuencia, y el viento soplaba cada vez con más fuerza. Ambos aceleraron el paso para llegar cuanto antes a su refugio.
Una vez allí, Anakin examinó el lugar al igual que Obi-Wan lo había hecho horas antes.
-No está en muy buen estado, pero debería poder aguantar la tormenta- comentó Obi-Wan pensando en voz alta mientras se sentaba en el alféizar interior de la ventana observando a través del cristal la fuerza de la tormenta.
Oyó unos pasos que se acercaban, situándose Anakin de pie detrás de él.
-¿Has… has descubierto algo a lo largo del día?- preguntó tentativamente el joven Jedi. Al no obtener una respuesta inmediata, continuó hablando- ¿Quieres que busquemos al investigador una vez pare la tormenta?
-No tiene pinta de que vaya a parar pronto- dijo Obi-Wan observando cómo las ramas de los árboles en el exterior se movían de un lado a otro debido a la fuerza del viento- Además, ya ha anochecido. Creo que deberíamos aprovechar esta circunstancia para descansar algo. Ha sido un día largo.
-Sí, me parece una buena idea- dijo Anakin con la voz cansada mirando hacia el exterior a través del cristal de la ventana al igual que él.
-Además, ya he encontrado la localización del investigador.
-¿Ah, sí?- le preguntó Anakin con interés, pareciendo sorprendido.
-Sí. Su vivienda está a un par de horas de aquí.
-¿Has entrado en su casa?
-Estuve a punto de hacerlo… pero decidí que lo mejor sería esperarte para poder ir juntos.
Obi-Wan oyó el suspiro de alivio de Anakin detrás de él.
-Gracias- dijo el joven Jedi en un susurro, a lo que Obi-Wan asintió sencillamente con la cabeza.
Un incómodo silencio tan solo interrumpido por los ruidos de la tormenta se instauró entre ellos.
-Esto, yo… voy a encender el fuego. Hace bastante frío, y además me he empapado con la lluvia parte de las túnicas.
-Bien.
Obi-Wan podía escuchar los ruidos de Anakin tratando de prender fuego en la chimenea mientras un sinfín de pensamientos le pasaban por su mente.
Estaba cansado. La discusión con Anakin a la mañana tras su esperado reencuentro había sido ya lo suficientemente desagradable, pero la segunda le había quitado todas sus fuerzas. Por si eso hubiera sido poco, su preocupación por no haber recibido noticias de él durante tantas horas le había agotado más de lo que había querido admitirse para sí mismo debido a su enfado. Quería más que nada que toda la tensión que existía entre ellos en ese momento desapareciera, pero no sabía por dónde empezar; ambos se habían dedicado comentarios demasiado hirientes a lo largo de todo el día.
Obi-Wan observó por el reflejo del cristal cómo Anakin se quitaba la parte de arriba de sus túnicas y las extendía cerca de la chimenea para secarlas, quedándose solo en sus pantalones. Seguidamente cogió los sacos de dormir que se encontraban en la bolsa de provisiones para extenderlos. Obi-Wan pensó distraídamente que debería ayudarlo, pero antes de ser plenamente consciente de ello Anakin ya los había colocado en el suelo.
El joven Jedi volvió a acercarse, situándose de nuevo detrás de él mientras Obi-Wan seguía con la mirada perdida en el exterior.
-Ya he colocado los sacos de dormir.
-Gracias, Anakin. Intenta descansar un poco.
-¿Tú no duermes?
-No tengo sueño todavía.
-Yo tampoco.
Obi-Wan no supo cuánto tiempo permanecieron así, en silencio, mientras que el zumbido del viento y el sonido de la lluvia golpeando contra el exterior de la casa se hacían cada vez más fuertes.
-Obi-Wan- empezó a decir Anakin, cuya voz sonaba un poco más cerca al haber dado un paso hacia adelante.
-¿Si?
-Lo siento- dijo finamente en un susurro apenas audible por los sonidos de la tormenta después de un silencio que se le hizo eterno -Siento la discusión de esta mañana y haberme ido a buscar a R2 dejándote solo.
-Yo también lo siento, Anakin.
-Pero tú no has…
-Fui injusto con mis palabras. Te dije cosas muy duras que en verdad no pienso a causa de mi enfado, y te pido perdón por ello.
De nuevo, silencio. Se habían pedido disculpas, pero al parecer la tensión no desaparecería tan solo con eso.
El rugido de un trueno ensordecedor retumbó en los cimientos de la casa, a la vez que el viento golpeaba las paredes con fuerza.
-¿Crees que esta casa aguantará?- preguntó Anakin dubitativamente.
-Creo que sí, aunque ya lo comprobaremos- contestó Obi-Wan en medio de un suspiro apartando la vista de la ventana durante un segundo para mirar a su alrededor- Siento no haber encontrado otro sitio mejor para descansar; este es realmente lamentable.
Obi-Wan vio de reojo cómo Anakin se encogía de hombros.
-A mí me gusta.
-Estarás de broma- comentó Obi-Wan soltando una risa irónica. Al menos por fin estaban hablando como personas normales-¿Y qué es lo que más te gusta, Anakin? ¿Las maderas gastadas, la humedad y el frío que no desaparecerían ni con tres chimeneas encendidas, o la sensación de que la tormenta acabará por derribar la casa de un momento a otro?
Obi-Wan sintió una cálida y reconfortante sensación en el estómago al escuchar una leve risa salir de los labios de Anakin. Cuánto había echado de menos oírte reír.
-Bueno, todavía sigue en pie, ¿no?-dijo el joven Jedi animadamente antes de ponerse serio- Además, estás aquí conmigo. No necesito nada más que eso para sentirme como en casa.
Anakin debió de haber dado por finalizada la conversación después de eso, pues se dio la vuelta para volver hacia la chimenea.
O al menos eso habría hecho si Obi-Wan no hubiera extendido su brazo para cogerle de la mano acercándole hacia él, haciendo que se sentara a su lado en el alféizar de la ventana.
Anakin le sonrió tímidamente enlazando sus dedos entre los suyos, mientras Obi-Wan le pasaba una mano por su cintura desnuda. Su antiguo Padawan se debió de tomar aquello como un incentivo, pues con su otra mano se aferró al brazo de Obi-Wan con el que le estaba sujetando. Aquellos ojos tan expresivos le estaban diciendo que deseaba acercarse más, pero tal vez debido a todo lo que había ocurrido a lo largo del día no se atrevía a hacerlo.
-Visto así, Anakin- susurró Obi-Wan acercando un poco más sus rostros mientras Anakin ahogaba un suspiro- A mí tampoco se me ocurre un lugar mejor que este.
Anakin le sonrió de esa manera que le hacía sentirse a Obi-Wan como si estuviera flotando. Notó sus propios labios temblando ante la expectación de volver a sentir esos labios contra los suyos mientras sus rostros se iban acercando cada vez más y más… cuando de pronto Obi-Wan recordó algo, apartándose repentinamente del lado de Anakin y acercándose hasta R2.
-¿Obi-Wan? ¿Qué haces?- preguntó Anakin totalmente confuso, viéndose demasiado adorable para su propio bien.
Tras desconectar a R2 apagando sus circuitos, Obi-Wan regresó al alféizar de la ventana volviendo a tomar a Anakin en sus brazos.
-Asegurarme de que no tendremos más interrupciones- le dijo a modo de explicación- Cada vez que hemos estado a punto de besarnos hoy, siempre había algo que lo impedía.
La sonrisa de Anakin fue ahora más hermosa todavía, si es que aquello era posible.
-La verdad es que sí-comentó el joven Jedi en medio de una risa- He tenido reminiscencias de cuando el Maestro Windu requería de nuestra presencia cada dos por tres en los momentos más inoportunos, cuando estábamos empezando a…
Pero Obi-Wan no le dejó acabar la frase, lanzándose a su boca y sintiendo por fin la sonrisa de Anakin en sus propios labios, quien le devolvió el beso al instante emitiendo un suspiro de satisfacción. ¿Cómo había podido aguantar Obi-Wan sin este privilegio durante semanas?
A pesar de la euforia que ambos sentían, el beso fue lento y suave; una manera de expresar cuánto sentían las discusiones de ese día, y que aunque tuvieran distintos puntos de vista en ocasiones, lo que les unía siempre, siempre, sería infinitamente mucho más fuerte.
Anakin le miró con una sonrisa embelesada cuando se separaron, aunque sus labios estaban todavía muy cerca.
-¿Por qué somos tan idiotas, Obi-Wan? Tanto tiempo esperando tener una misión juntos, y cuando eso por fin ocurre lo único que hacemos es discutir constantemente.
Obi-Wan rió.
-Esa es una gran pregunta, Anakin. Yo mismo me la he hecho muchas veces. Aunque si mal no recuerdo, ya hemos comentado alguna vez que sencillamente nos gustan las discusiones.
-Sí, pero no tanto- dijo Anakin frunciendo el entrecejo- Lo de hoy ya ha sido demasiado.
Obi-Wan borró ese gesto del rostro de Anakin volviéndole a besar con ternura.
-Lo sé, Anakin. A mí tampoco me ha gustado nada- le contestó dando un suspiro- Sé que a veces no pensamos igual sobre algunas cosas, pero cuando eso ocurra deberíamos hablarlo como personas civilizadas,y no saltar tan pronto a la defensiva.
Anakin apoyó el rostro en su hombro mientras Obi-Wan comenzaba a acariciarle por la espalda.
-Perdóname, Obi-Wan. Si alguien ha saltado a la defensiva hoy, ese he sido yo.
-No, Anakin. Yo también. Ten por seguro que todo eso que dije acerca de que no estabas preparado para ser Maestro o para ser un Jedi era mentira. Tan solo lo dije porque estaba enfadado. Pero me arrepiento tanto de las cosas que te dije, yo… no estoy acostumbrado a perder la paciencia.
-Es comprensible- dijo Anakin levantando el rostro y acariciando con una mano la barba de Obi-Wan- Lo de dejarte abandonado para irme a buscar a R2 estuvo muy mal.
-En eso estoy de acuerdo- le contestó Obi-Wan con una sonrisa de superioridad, a lo que Anakin le puso los ojos en blanco dándole un pequeño tirón a su barba en broma.
-Pero si no me hubieras echado tan pronto en cara lo del apego y todo eso, tal vez te habría escuchado. Y después cuando me ordenaste que no me marchara, bueno, era de esperar que acabara haciendo todo lo contrario.
-Anakin, respecto a lo del apego, sabes que es verdad- Obi-Wan le colocó el dedo índice sobre sus labios antes de que el joven protestara- Pero teniendo en cuenta mis sentimientos hacia ti, es bastante hipócrita por mi parte echártelo en cara. Y perdóname por haberte dado órdenes. Me odié a mí mismo cuando lo hice. No importa que sea un Maestro Jedi; después de todo lo que hemos pasado juntos, no tengo derecho a ordenarte nada.
-No hay nada que perdonar- le dijo Anakin colocando pequeños y agradables besos por su cuello-Después de todo, te desobedecí como siempre he hecho- finalizó con una sonrisa burlona.
Obi-Wan puso los ojos en blanco cariñosamente.
-Sin embargo, aunque no te dé ordenes en calidad de Maestro Jedi, como voz de la experiencia deberías escucharme más en las misiones. Como ha quedado demostrado en esta ocasión, sin ir más lejos… ¿Hace falta que te recuerde lo que conseguiste con tu cabezonería de ir a buscar a R2?
Anakin se sonrojó.
-No, no hace falta… Hagamos como si ese incidente de la red no hubiera pasado.
-Ya, claro. Teniendo en cuenta la insistencia con la que me recuerdas cada dos por tres las veces que me has salvado la vida, no esperarás en serio que yo vaya a olvidarme de esto- le dijo Obi-Wan con sorna mientras Anakin le fruncía el ceño.
-Esto no cuenta como salvarme la vida, Obi-Wan.
-No, pero creo que deberías hacer otra lista con el número de veces que nos hemos rescatado el uno al otro. En esa te gano por mucho.
-¿Quieres decir con eso que admites que te voy ganando en la de salvarnos la vida?
-¿Ya estás sacándote las conclusiones que te interesan?- le amonestó Obi-Wan en broma mientras le daba un suave pellizco, haciéndole reír a Anakin- Ni lo admito, ni es verdad.
Ambos volvieron a abrazarse. Los ruidos de la tormenta seguían igual de fuertes que antes, pero ya no les resultaban desagradables a ninguno de los dos. Parecía mentira que hacía tan solo unos instantes había reinado una tensión sofocante entre ellos.
Obi-Wan pasó sus manos por los cabellos de Anakin, percatándose de lo mojados que estaban.
-Anakin, tienes el pelo empapado. Ve a la chimenea, o entre eso y el frío te cogerás un resfriado.
Anakin asintió y le miró de esa forma que hacía que Obi-Wan nunca fuera capaz de negarle nada.
-¿Vienes conmigo?
-Claro- le contestó sonriendo y cogiéndole de la mano.
Anakin se tumbó en el suelo al lado de la chimenea, con la cabeza apoyada en el regazo de Obi-Wan mientras este último le pasaba la mano por sus cabellos. La habitación estaba en penumbra, siendo la leve iluminación del fuego de la chimenea lo único que le permitía a Obi-Wan vislumbrar el rostro de su antiguo Padawan, a veces algo ensombrecido por el ir y venir de las llamas. Algún que otro relámpago iluminaba de azul la habitación de vez en cuando.
-Obi-Wan… de verdad, lo siento. Sé que a veces me dejo dominar por las emociones, pero ha sido un día muy duro para mí. Cuando me enteré de que Palpatine se había escapado sin que Windu me hubiera dejado enfrentarme a él… me puse furioso. Y como me habías pedido que le hiciera caso, pagué mi enfado contigo injustamente.
-Lo entiendo, Anakin. Pero quiero que sepas que si te pedí que hicieras caso al Maestro Windu fue para evitar que hubiera consecuencias contra ti por haberle desobedecido. Incluso aunque hubieras evitado que Palpatine escapara, los miembros del Consejo podrían haberte echado en cara no cumplir sus órdenes.
-Ya, pues eso no es justo- Obi-Wan continuó con sus caricias para tratar de borrar el gesto ensombrecido de Anakin. El joven Jedi cerró los ojos apaciblemente antes de volver a hablar- ¿Me estás diciendo que el hecho de que percibieras mi confusión no tuvo nada que ver?
Obi-Wan suspiró antes de hablar.
-No negaré que eso también influyó, pero a pesar de lo confuso que estabas, sé que habrías hecho lo correcto y no te habrías dejado influenciar por él. Yo sí confío plenamente en ti.
Anakin esbozó una radiante sonrisa. Se incorporó levemente desde donde tenía la cabeza apoyada en su regazo y se aferró con sus manos a las túnicas de Obi-Wan, haciendo que este se agachara un poco hacia él.
-Eso me recuerda…- empezó a decir Anakin rozándole los labios- Me encantó la carta que me escribiste.
Obi-Wan sonrió recordando que entre los contenidos de esa carta le había expresado de manera parecida a como lo había hecho ahora su plena confianza en él. Abrió la boca para contestar, pero los suaves de labios de Anakin ya habían empezado a moverse sobre los suyos. Obi-Wan respondió a su beso antes de ser siquiera plenamente consciente de ello, sujetando con ambas manos las mejillas de su rostro para poder facilitar la entrada en su boca.
-Por cierto, Obi-Wan-intentó decir Anakin en medio de aquel beso - Sobre aquello que dijiste en la carta… a mí también me pasa lo mismo.
A pesar de que estaba oscuro, Obi-Wan pudo distinguir el precioso rubor que cubría sus mejillas en ese momento. Había algo tremendamente cautivador en ver cohibido al casi siempre seguro de sí mismo Anakin Skywalker. Por supuesto Obi-Wan sabía a qué se estaba refiriendo, pero no pudo evitar alargar ese momento un poco más.
-¿Quieres decir que yo también te saco de tus casillas a veces? Porque eso ya me lo has dicho en innumerables ocasiones.
-¿Qué?- Anakin le miró confuso, más rojo todavía- No, no me refería a eso.
-Vas a tener que ser más específico para que sepa a qué te refieres, Anakin.
Y hablo de la noche anterior porque es la más reciente, pero ten por seguro que recuerdo todas con el mismo detalle, desde la primera hasta la última. Porque cada vez que estoy contigo es tan especial para mí como la primera. Esas fueron las palabras de Obi-Wan en su carta a las que sin duda Anakin se estaba refiriendo.
-¡Pero si tampoco dijiste tantas cosas!- le dijo Anakin exasperado- Me refería a…
Obi-Wan le interrumpió lanzándose a sus labios en medio de una risa que no pudo contener.
-Sé perfectamente a lo qué te refieres, Anakin-le dijo dulcemente.
El joven Jedi puso los ojos en blanco al darse cuenta de la treta de Obi-Wan para conseguir hacerle rabiar, pero pronto su molestia desapareció al recibir otro beso suyo, siendo este el más intenso y sentido de todos los que habían intercambiado esa noche.
Obi-Wan ladeó la cabeza para aumentar la profundidad del beso, ansiando explorar cada rincón de esa boca que tanto había añorado. Mientras los labios de Anakin dejaban paso a su lengua y le respondía a su beso fervientemente, el joven Jedi volvió a tirar de sus túnicas moviendo a Obi-Wan y situándolo encima de él en un abrir y cerrar de ojos. El gemido de sorpresa del Maestro Jedi quedó ahogado en la garganta de Anakin.
Obi-Wan apoyó las rodillas en el suelo para evitar que todo su peso cayera encima de su antiguo Padawan.
-Obi-Wan- murmuró Anakin entre beso y beso- Te he echado tanto de menos.
Obi-Wan abrió los ojos para observarle. Los ruidos de la tormenta y el viento resonaban con fuerza dentro de la casa, lo cual sumado al resplandor de los relámpagos que iluminaban la habitación con frecuencia contribuía a dar un aspecto fantasmagórico a aquel lugar. Sin embargo, mientras mantenía la vista fija en Anakin, con las tenues llamas del fuego iluminando a ratos las hermosas facciones de su rostro, sus ojos azules mirándole con necesidad y adoración, su cuerpo atrapado entre las maderas del suelo y el propio cuerpo de Obi-Wan, este último pensó que verdaderamente no preferiría estar en ningún otro sitio que no fuera ese.
-Yo también, Anakin- los labios de Obi-Wan recorrieron con sus besos el cuello de Anakin, deteniéndose especialmente en un lugar de la yugular que sabía que le hacía estremecerse. Finalmente subió sus labios hasta llegar a su oído, susurrándole en voz muy baja- No sabes cuántas noches me imaginé este momento.
Anakin tragó saliva y acercó de nuevo su boca a la de Obi-Wan, mientras este colocaba la palma de su mano sobre su pecho izquierdo, sintiendo los erráticos latidos de su corazón. Al notar cada poro de su piel erizándose bajo las yemas de sus dedos, gran parte de la sangre de Obi-Wan descendió desde su cabeza hacia otros lugares de su cuerpo.
Las mejillas de Anakin seguían ruborizadas, aunque esto seguramente se debiera más a lo acalorado que estaba que a la timidez que había mostrado momentos antes cuando Obi-Wan le había hecho rabiar. Obi-Wan estaba seguro de que sus propias mejillas tenían un color semejante.
Anakin mantuvo la mirada fija en sus ojos mientras le hablaba rozándole los labios.
-Y yo, Obi-Wan. Me acordaba de ti a todas horas en el templo Jedi durante el día- Anakin bajó entonces el tono de voz para seguir hablando en un susurro- Y por la noche… por la noche en el apartamento, me imaginaba que mis manos eran las tuyas.
La poca cantidad de sangre que aún seguía en la cabeza de Obi-Wan desapareció por completo hacia su mitad inferior del cuerpo en cuanto oyó estas palabras.
-Anakin-susurró Obi-Wan con la mirada fija en su rostro mientras iba descendiendo sus manos por su cuerpo, haciendo que el joven Jedi se estremeciera.
Obi-Wan tenía que reconocerse a sí mismo que estaba nervioso ante la expectación y el deseo de volver a estar con él después de todas estas semanas, y después de todas las discusiones de ese día.
Con manos temblorosas y todavía sin apartar la vista del rostro de Anakin (quien no podía haberse visto más irresistible: iluminado por el fuego de la chimenea, tumbado en el suelo debajo de él y mirándole con deseo y expectación), Obi-Wan desabrochó los pantalones de cuero de Anakin y los bajó lentamente por sus caderas.
Anakin tan solo dejó de mirarle al no poder evitar echar la cabeza hacia atrás en cuanto sintió la palma de la mano de Obi-Wan alrededor de él en un ritmo de movimiento constante.
Su antiguo Padawan acabó incorporándose para atrapar los labios de Obi-Wan apasionadamente, y empezó a hablarle pícaramente.
-Obi-Wan, no es por nada, ¿pero te das cuenta de que estoy en inferioridad de condiciones? Quiero decir, no es justo que yo esté así mientras tú tienes todavía todas estas túnicas encima- dijo mientras intentaba desprender a Obi-Wan de sus ropajes, sin éxito. Siempre tengo que ayudarle, pensó Obi-Wan cariñosamente.
Mientras colaboraba con Anakin para desprenderse de sus propias túnicas, Obi-Wan soltó una risa.
-Bueno, Anakin, tú has contribuido a ello… No es mi culpa que te pases la mayor parte del tiempo sin camiseta. Que por cierto, creo que sencillamente lo haces para distraerme.
-¿Pero cómo se te ocurre pensar eso?- dijo Anakin haciéndose el ofendido mientras la parte de arriba de las túnicas de Obi-Wan desaparecía finalmente. En un instante las manos y los labios de Anakin se encontraban en todas partes, haciéndole estremecerse- Solo lo hago a veces para distraerte- le corrigió Anakin mientras Obi-Wan reía.
Los labios de Anakin se detuvieron dulcemente en la herida de su costado que le había ayudado a curar en la nave hacía bastantes horas.
-Antes, cuando te estaba atendiendo la herida en la nave- empezó a decir Anakin en medio de tiernos besos que recorrían su cicatriz- Estaba deseando hacer esto.
Obi-Wan sonrió sintiendo un hormigueo en las tripas.
-Y yo estaba deseando que lo hicieras.
Obi-Wan enlazó sus manos en los cabellos ondulados del joven Jedi, guiándole suavemente hacia arriba para poder atrapar de nuevo sus labios. Las manos de Anakin mientras tanto se ocuparon de deshacerse de los pantalones de Obi-Wan.
A Obi-Wan se le escapó un gemido en medio de su beso cuando Anakin se sentó a horcajadas sobre él sin previo aviso, siendo el contacto de sus cuerpos desnudos totalmente embriagador para sus sentidos. Obi-Wan necesitó de un segundo para recomponerse, y seguidamente después pasó su mano por el muslo de Anakin y le agarró firmemente para atraerlo aún más hacia sí, moviendo a su vez las caderas instintivamente. Un hermoso sonido salió de los labios de Anakin en esta ocasión.
En el exterior la tormenta continuó sin cesar. Gotas de lluvia golpearon con fuerza contra la ventana a lo largo de la noche, pero milagrosamente el cristal no se rompió. Las ramas y hojas de los árboles crujían, pareciendo quejarse de la acción violenta del viento. Lo mismo podía decirse de las paredes de la casa, pero estas también aguantaron. El aire que entraba por las rendijas de la puerta parecía susurrar frases ininteligibles, y amenazaba con apagar las ascuas del fuego de la chimenea, aunque este último también resistió.
Ajeno a todos estos sonidos, por muy fuertes que fueran, lo único que registraban los oídos de Obi-Wan eran los gemidos y jadeos de ambos. Ni siquiera el crepitar del fuego a pocos centímetros de distancia llegó a penetrar en su consciencia. Tan solo de los relámpagos fue vagamente consciente, pero porque iluminaban el rostro de Anakin, totalmente perdido en el placer que ambos sentían.
Obi-Wan no habría sido capaz de mirar hacia otro sitio aunque la casa se estuviera cayendo a pedazos. Solo existía Anakin. Anakin arqueándose debajo de él mientras dejaba caer la cabeza en el suelo, con los ojos cerrados y respirando con dificultad a cada movimiento de Obi-Wan. Anakin interrumpiendo su beso para soltar un gemido cada vez que Obi-Wan cambiaba de postura y llegaba a alcanzar esa parte dentro de su cuerpo que le hacía temblar. Anakin acaparando todos sus sentidos, envolviéndole en su calor cada vez que Obi-Wan se adentraba en las profundidades de su cuerpo. Solo Anakin. Nada más importaba.
En medio de todo eso, llegó un momento en el que ambos lograron mantener los ojos abiertos, perdiéndose en la mirada del otro. El tiempo pareció congelarse en ese instante, a pesar del constante movimiento de sus cuerpos.
Anakin le miró emocionado mientras respiraba entrecortadamente y le dedicaba una sonrisa que le llegó al alma, la cual los labios de Obi-Wan no tardaron en probar.
-Te quiero- le susurró Obi-Wan volviéndose a mover dentro de él y adorando con sus besos el cuello de Anakin, el cual había vuelto a quedar expuesto a su merced mientras el joven Jedi se retorcía de placer.
-Y yo...-intentó decir Anakin con voz temblorosa- Yo también te quiero, Obi-Wan.
Fue Anakin quien capturó sus labios en ese momento en un beso apasionado, pasando con firmeza ambos brazos por la espalda de Obi-Wan para atraerlo aún más contra su cuerpo. Las uñas de su mano de carne y hueso se clavaron ligeramente en la piel de su espalda mientras Obi-Wan aumentaba la rapidez de sus movimientos. Y de nuevo, los gemidos de placer de ambos se superpusieron a los sonidos de la naturaleza enfurecida en el exterior.
Después de aquellos momentos de pasión, Anakin y Obi-Wan permanecieron con sus cuerpos entrelazados resguardándose del frío y tapados por una manta. Anakin le observaba con la cabeza flexionada sobre su brazo, las sombras de la chimenea dibujando contornos en su rostro. Con su otra mano estaba trazando caricias por su torso, mientras que las manos de Obi-Wan se desplazaban suavemente desde su espalda hasta la parte trasera de sus muslos en un ritmo de movimiento constante. Si pudiera me pasaría así toda la vida, pensó Obi-Wan regodeándose en la perfección de aquel momento.
Finalmente el cansancio se apoderó de ellos, hallando el sueño al instante a pesar de los ruidos de la tormenta, encontrando ambos tranquilidad en el patrón de la respiración del otro.
