Capitulo 37
una decisión importante
—Todo esto es un desorden—me dije, mientras miraba todos los papeles que estaban en las carpetas del escritorio de Seiya. Mientras sacaba todas las carpetas, un papel rosado que reconocí de inmediato salió volando. Mientras lo leía, a mi mente llegaron los recuerdos de aquella última batalla, en la que había dado tantas cosas por hecho.
Seiya:
Espero no incomodarte con las palabras escritas aquí, mi intención no es lastimarte aunque así lo parezca sabes que no. Aquella tarde te quería decir tantas cosas…
Como te lo dije en el parque, me gustaría ser solo Serena Tsukino, sin que los hechos del pasado tuvieran que determinar mi futuro. Aunque por mucho tiempo me lo negué a mí misma, sabes que te amo más de lo que se ama a un amigo, pero el destino, mi destino ya estaba escrito y nada se puede hacer.
Si este fuera el mundo cuerdo que debería ser, tu y yo estaríamos juntos, ya que ambos nos complementamos tan bien, todo es tan diferente cuando estas a mi lado, eres mi propio sol, el que con solo sonreír iluminas mi día, si tan solo…
Sé que al decirte estas palabras te lastimo, y créeme que me duele tanto como a mí, porque tu dolor es mi dolor, pero tenía que expresarlo. Espero que encuentres a alguien que te haga muy pero muy feliz, y algún día poder mirarnos como amigos.
Una parte de mi corazón siempre será tuya, en ella estarán guardados todos los bellos momentos que compartimos.
Te amo, y lamento profundamente no poder darte nada más, pero como te dije antes, mi destino estaba escrito.
Serena "tu bombón"
Coloqué nuevamente aquella carta en su lugar, ahora más que nunca, estaba completamente segura de mi decisión.
—¡Ami luces hermosa!—le dije una vez que la estilista le colocó el velo.
—Taiki va a quedar impactado—dijo mina, mientras con movimientos lentos, acariciaba su apenas perceptible vientre de cuatro meses.
Después de mi supuesto regreso de los estados unidos, decidí que lo mejor no era hablar del tema de Darién y la pequeña Rini, ya que mi decisión era más que obvia.
—Ami, llegó la hora, chicas vayan a tomar sus lugares—entró diciendo la madre de Ami. Su padre, la aguardaba a la entrada de la iglesia. Mientras caminaba por el pasillo para tomar mi lugar, de reojo pude ver a Darién quien sostenía entre sus brazos a la pequeña Rini, a su lado se encontraban Setsuna, Hotaru, Haruka y Michiru, así que apresuré el paso, para evitar me llamaran.
La ceremonia transcurrió tranquilamente, y cuando el sacerdote los presentó como el señor y la señora Kou, Ami derramó unas pequeñas lágrimas de felicidad. A las afueras de la iglesia, las cámaras no dejaban de lanzar flashes, en especial las de los medios del espectáculo, y mientras Seiya se encontraba dando una entrevista, decidí ir a sentarme a una de las bancas del hermoso parque que rodeaba la iglesia. Mientras miraba el hermoso atardecer, una voz conocida me sacó de mis pensamientos.
—hola Serena.
—Hola Darién—le respondí, mientras veía a la hermosa pequeña que llevaba en brazos la cual me dirigió una mirada llena de curiosidad.
—Y ¿Cómo has estado?—finalmente me preguntó después de un largo silencio.
— bien ¿y tú?—dije sin quitar la mirada de la pequeña. Algo dentro de mí me incitaba a tomarla en mis brazos.
—no me quejo, ¿quieres cargarla?
La pregunta me tomó con la guardia baja, así que solo asentí en silencio, la sostuve entre mis brazos, mirando la gran sonrisa que esa pequeña me brindaba, y mientras jugaba con un mechón de mi cabello, a lo lejos escuché a Seiya llamándome.
—aquí estas bombón—dijo una vez se acercó a donde nos encontrábamos.
—lo siento por no haberte avisado, es solo que ya sabes que no me gusta estar en el centro de atención. Gracias por haber dejado cargar a tu hija—le dije a Darién, entregándole a la pequeña Rini.
—nos vemos en la recepción, Darién—dijo Seiya, al no obtener respuesta de su parte, Seiya me tomó de la mano, llevándome nuevamente a donde se encontraban el resto de nuestros amigos.
La recepción se llevó a cabo en un hermoso jardín, en la mesa en la que me encontraba estaban Rei, Nicolás, Mina, Yaten, Seiya y yo; Andrew al ser amigo de Darién, se sentó en la mesa en la que él se encontraba, y obviamente Lita estaba ahí, al igual que Haruka, Michiru, Setsuna y Hotaru.
Pvo Darién
Ni siquiera sabía que hacia aquí, después de todo, no hacía falta que Serena dijera algo, era obvio que su decisión estaba tomada. Y eso lo supe dos meses atrás, cuando llamé a las chicas para decirles que Serena ya sabía que mi hija, era Rini; pasaron los días, y cada vez que llamaba a las chicas, ellas decían que Serena nunca habló del tema.
La vi entrar a la iglesia, en cuanto me vio, apresuró el paso para situarse al lado de Seiya.
—¿Hasta cuándo entenderá que su sitio es al lado de Darién?—dijo Haruka bastante molesta.
—Tarde o temprano lo entenderá Haruka, así que tranquilízate—Michiru la tomó del brazo, pues eran obvias las intenciones de Haruka—por favor hoy no vayas a armar un escándalo.
—Setsuna, ¿Qué acaso no tienes ninguna objeción ante eso?—le preguntó Haruka señalando con la mirada a Serena y Seiya—tu eres la menos preocupada por esa situación, ¿acaso sabes algo que el resto no?
—aún no hay nada claro, solo falta una decisión por tomar para que el futuro se aclare—finalizó Setsuna, en ese instante, la discusión de las outters se vio interrumpida por la entrada de a Ami, recordaba aquella platica que sostuve con Setsuna, pocos días antes de marcharme de Japón, en la que le preguntaba si el futuro estaba cambiando.
Flash back
—desde el instante en que apareció Kaos el futuro cambió, con cada pequeña decisión que se tomó, todo se transformó. Ahí tiene la manera en que llegó la pequeña dama, como lo dije antes, quien la traería a ustedes era la propia Selene, la cual moriría meses después. De ahí, que Serena, a pesar de su traición, tomó a esa pequeña como suya. Y hubo otra serie de acontecimientos, que aún no sé qué tanto cambiaron.
—¿y si Serena decide quedarse con Seiya? —le pregunté, ya que sabía esa era una posibilidad.
—tendremos que estar listos para cualquier decisión.
Y esa opción ahora estaba más que latente, al ver la forma en que Serena miraba a Seiya. Después de la ceremonia, los periodistas abordaban a Seiya, Taiki y Yaten por igual, Serena brindó algunas breves entrevistas, así que en cuanto vi cómo se escabullía entre la gente, decidí seguirla. La admiré por unos minutos, ella estaba sentada en una de las bancas, mirando el hermoso espectáculo del crepúsculo, con esa mirada tan dulce y soñadora que tanto amaba, así que aclarándome la garganta finalmente hablé.
—hola serena.
Inmediatamente, dirigió su mirada hacia la pequeña.
—Hola Darién—me respondió sin decir nada más, ambos nos quedamos viendo por largo rato hasta que finalmente decidí continuar con la conversación.
—Y ¿Cómo has estado?
—bien ¿y tú?—me respondió en un susurro. Podía ver en su mirada una extraña mezcla de anhelo con tristeza.
—no me quejo ¿quieres cargarla?—solo asintió en silencio, así que le di a la pequeña Rini, mientras Serena la tomó entre sus brazos, vi la sonrisa que la pequeña le dirigió obteniendo en respuesta una igual de radiante por parte de Serena. Pasé algunos minutos observando como Rini jugaba con Serena, hasta que una voz demasiado familiar, congeló la sonrisa en mis labios.
—aquí estas bombón—dijo lanzando una mirada de sorpresa al ver a serena con la pequeña en brazos.
—Lo siento por no haberte avisado—alzó la mirada, brindándole una de sus sonrisas—es solo que ya sabes que no me gusta estar en el centro de atención. Gracias por haber dejado cargar a tu hija—de inmediato, colocó a la pequeña Rini en mis brazos, sin darse cuenta de la ansiedad de la pequeña al verla alejarse.
—nos vemos en la recepción, Darién—escuché que decía Seiya, viendo como serena se alejaba de ahí, sin dirigirnos una mirada.
—Tranquila pequeña—dije arrullando a Rini, ya que repentinamente, empezó a llorar.
—Aquí están, pensé que se habían ido—dijo Hotaru—¿y por qué llora la pequeña dama?
—No lo sé pequeña—le dije sonriendo—pero anda, vamos a reunirnos con los demás.
La fiesta transcurrió llena de diversión, por los discursos que dieron los hermanos Kou, y como era de esperarse de Mina y Serena. Podía ver las miradas llenas de adoración que Seiya le dirigía a Serena, las sonrisas alegres y abiertas que Serena guardaba solo para Seiya.
—la decisión está tomada ¿no lo creen?—les dije repentinamente a las chicas, Rei se encontraba en nuestra mesa conversando con nosotros, al igual que Mina. Todas dirigieron la mirada a la pista, en la que se encontraban Seiya y Serena.
—Así parece ser—dijeron las chicas.
Muy pronto regresaría a Japón, estaba detallando el informe de los avances que habíamos tenido en nuestro proyecto, faltaban unos días para que Rini cumpliera su primer año de vida, avanzaba muy rápido a pesar de su corta edad, había dado sus primeros pasos hacia apenas una semana antes, y balbuceaba algunas palabras. Mi ánimo decaía cada vez que pensaba la veces en que vería a Serena al lado de Seiya, a pesar de que las chicas intentaban decirme que no perdiera la esperanza, sencillamente no podía más.
Pvo Serena
—¿Te sientes bien?—le pregunté a Seiya, quien a últimas fechas, padecía de dolores de cabeza y noches de insomnio, por más que intentaba visitara al médico, simplemente obtenía una negativa como respuesta.
—lo de siempre bombón, pero no te preocupes que pronto pasará—me dijo con una media sonrisa, que lejos de tranquilizarme, solo aumentaba mi preocupación—perdón por arruinar tu cumpleaños.
—no tienes nada de qué preocuparte, así que mejor vayamos a tu departamento a que descanses.
De regreso a casa, no podía dejar de pensar en que podría estarle sucediendo a Seiya, Taiki y Ami se mostraban igual de preocupados que yo, y a pesar de nuestras suplicas que visitara al doctor, siempre obteníamos una negativa como respuesta. Los días pasaban, y todo parecía empeorar en lugar de mejorar.
Por algunos comentarios que habían hecho las chicas, fue que me enteré del regreso de Darién, pero en estos instantes lo último que deseaba era alejarme de Seiya, ya que había ocasiones en que parecía mejorar. Ni siquiera la princesa Kakyuu lo pudo persuadir de acudir a una revisión.
Pvo Seiya
Todos mis sueños eran iguales, aquella extraña mujer de cabellera cobriza, me hablaba de lo mismo.
Seiya Kou, a cambio de que dejes a la princesa de la luna, te ofrezco aquello que le fue negado, sabes que tarde o temprano su destino se tendrá que cumplir. De lo contrario, lo que te está sucediendo, será solo el inicio…
Las jaquecas se hacían cada vez más intensas, haciéndome difícil conciliar el sueño; podía ver la preocupación grabada en cada uno de los rostros de mis seres queridos, en especial de Serena, y simplemente no quería contar aquel encuentro y mis sueños, ya que inevitablemente, Serena se sentiría culpable de lo que me estaba sucediendo.
—princesa ¿Qué hace usted aquí?—dije sorprendido en cuanto la vi entrar. Seguramente Taiki y Yaten la habían hecho venir en un intento de persuadirme de ir al médico.
—he venido a hablar contigo—dijo con una sonrisa—de algo que creo es importante sepas, antes de tomar alguna decisión.
—adelante, princesa la escucho.
—fue hace mucho tiempo, cuando la paz reinaba en nuestro planeta; ustedes aún no habían sido asignadas como mis guerreras guardianas. Sucedió que, un día mientras caminaba por los jardines del palacio, conocí al hombre más apuesto que he visto jamás. Su nombre, Azraff se encontraba en nuestro planeta, en busca del gran maestro, el cual lo entrenaría para la misión que le fue asignada desde antes de nacer: ser el guardián de las aguas del conocimiento y del hogar de las nornas, guardianas del pasado, presente y futuro, de todos los habitantes de este universo. Lo nuestro fue amor a primera vista, en nuestra ingenuidad, creíamos podíamos burlar el destino que se nos había deparado a cada uno, pero que equivocados estábamos…
La princesa guardó silencio por un breve instante, mientras yo abrí enormemente los ojos al escuchar la historia de amor de la princesa.
—fue entonces, que una a una, las atrocidades fueron llegando a mi vida, en primera instancia, las repentinas revueltas entre las naciones de nuestro planeta, a pesar del que en ese instante yo ignoraba que era un aviso del destino, yo seguí luchando por el amor que le tenía a Azraff, fue así como mis padres murieron, dejándome al frente de nuestro reino, fue de esa manera que, al entender el mensaje de las nornas, ambos no tuvimos más remedio que aceptar nuestro destino, y callar nuestro amor. Asi que Seiya te ruego… te exijo te olvides de la princesa de la luna, lo que te está sucediendo es solo el principio de las desgracias que rodearán su relación.
Guardé silencio por un breve instante, analizando las palabras de la princesa.
—su alteza, lo siento pero no daré marcha atrás, así muera en el intento defenderé mi amor por Serena de todos y de todo.
—Seiya, escúchame…—decía la princesa, simplemente no entendía como me podía pedir algo así.
—lo siento princesa, pero ahora mismo me está atacando un dolor horrible…
—solo prométeme que pensarás en mis palabras—me suplicó.
—si eso la hace sentirse más tranquila, así lo aré.
Sus palabras hacían eco en mi cabeza, pero de algo estaba seguro: defendería mi amor por Serena a costa de todo. En unos cuantos días sería navidad, lo último que deseaba era arruinar esta fecha con mis achaques que parecían empeorar cada vez más, ahora en la soledad de mi apartamento podía dejar de fingir que me encontraba bien. Al día siguiente había acordado con Serena visita a Yaten y a Mina, y por supuesto a la pequeña Yuki, la cual era la mezcla perfecta de ese par. Siempre que la veíamos, no podíamos evitar discutir a quien se parecía más. Serena era la más entusiasmada de todas las chicas, y la gran mayoría a pesar de no expresarlo abiertamente, suponíamos era debido a que nunca podría tener esa experiencia. Decidí salir al jardín a tomar un poco de aire fresco, la noche estaba algo fría, y justamente cuando estaba dispuesto a entrar, unas voces detuvieron mis pasos.
—¿Y cómo se encuentra?—escuché que Mina preguntaba bastante preocupada.
—Su estado empeora—le respondía Ami—y aun no encuentran a un donador que sea compatible.
—pero… ¿Qué no se supone le hicieron quimioterapia?
—Asi fue, pero desgraciadamente, confundieron los síntomas con los de la leucemia, y desgraciadamente, el tratamiento no sirvió de nada, y Darién ha hecho lo posible, pero la vida se le está escapando de las manos.
—y… ¿Qué hay de Serena? Tal vez ella podría ser compatible…
—sabemos que hay una posibilidad, pero Darién nos ha exigido no le digamos nada, no quiere que ella se sienta comprometida…
Pude haberme hecho de oídos sordos, pero al escuchar que una vida estaba de por medio, me armé de valor para encarar a Mina y a Ami.
—disculpen mi intromisión, pero creo que lo mejor es le digamos a serena lo que sucede, y que ella tome la decisión que más le convenga.
Ambas me miraron sorprendidas, sabían al igual que yo, que un acercamiento de ese tipo, lo podría cambiar todo.
—Seiya, estas seguro…—dijo Mina.
—por supuesto, así que andando.
En cuanto entramos a la sala de estar, vi la mirada curiosa que dirigió serena en nuestra dirección, mientras miraba la manera maternal en que sostenía a Yuki.
—bombón, tenemos algo importante que decirte…
Pvo Serena.
—¿Y cuándo entregan los resultados?—pregunté ansiosa, mientras veía al otro lado del cristal, como poco a poco se estaba acabando una vida.
Después de que las chicas me explicaron aquello que las preocupaba desde hacía tiempo, inmediatamente quise venir al hospital, si de algo servía mi ayuda con gusto la brindaría, y más aún al sentir el apoyo incondicional de Seiya.
—espero estén listos mañana por la tarde, Serena no sabes cuánto te agradezco el que hayas venido…
—No tienes nada que agradecer—dije interrumpiéndolo, mientras dirigía mi mirada al final del corredor, Seiya se encontraba recargado en la pared, seguramente otra de aquellas jaquecas lo estaba atormentando—discúlpame Darién.
—adelante, y nuevamente gracias Serena.
—¿te sientes bien Seiya?
—Sí, no es nada bombón—dijo mirándome, sonriendo como siempre lo hacía, en un intento de disminuir mi preocupación.
—anda vamos a casa.
Mientras conducía hacia su departamento, no podía dejar de pensar en el estado de Seiya, por alguna extraña razón, se negaba rotundamente a que lo revisara un médico; pero lo más extraño era que, Taiki y Yaten le habían rogado a su princesa nuevamente tratar de persuadirlo, a lo cual la princesa se negaba una y otra vez.
—Buenos días dormilona—me despertó la voz de Seiya, esta mañana se encontraba radiante, al parecer hoy era uno de esos pocos días en que no tendría jaquecas.
—Buenos días—respondí con la voz aun adormilada. Antes de ir a desayunar, decidí ducharme, ya que quería estar presente cuando entregaran los resultados. Conforme se acercaba la hora. Cada vez me encontraba más ansiosa.
—Tranquilízate bombón, todo saldrá bien—me dijo Seiya tomando mis mano.
—Mira, ahí viene Ami y Taiki—dije levantándome rápidamente, seguramente traían los resultados—¿y bien, cual es el resultado?—les pegunté una vez se acercaron a donde nos encontrábamos.
—Por extraño que parezca…—empezó a decir Taiki—eres compatible.
—Serena…—dijo Ami—eso no quiere decir que estés obligada…
—¿Cuándo podrían hacer el trasplante?—la interrumpí.
—Serena, eso no solo es riesgoso para la pequeña, sino también para ti—dijo nuevamente Ami.
—Ami, lo que voy a hacer no lo hago sintiéndome obligada, lo hago porque ese es mi deseo, así que por favor, díganme que es lo que tengo que hacer.
Al ver mi determinación, empezaron a hablar de todo los estudios que me realizarían, y ya que la operación era realmente urgente, me recomendaron me internara ese mismo día para que la intervención se realizara lo más pronto posible. Asi que me dirigí a casa, tenía que explicarles a mis padres lo que estaba a punto de hacer.
—no te preocupes bombón, estoy segura que ellos entenderán. Esta es una de las tantas cosas por las que me enamoré de ti, por tu infinita bondad.
Mientras me sonreía, no pude evitar sentirme mal, estaba sometiendo a Seiya a algo que no cualquiera podría soportar, los próximos días, estaría en compañía de Darién y de su pequeña hija.
—Seiya, vas a estar a mi lado todos estos días ¿verdad?—le pregunté—sé que soy una insensible al hacerte pasar por esto, pero te necesito conmigo.
—No eres una insensible—dijo quitando un mechón de mi cara—estaré a tu lado el tiempo que quieras que esté.
—Siempre, te querré siempre conmigo—me lancé a la seguridad de sus brazos, estas no eran unas palabras dichas al viento, eran el deseo que quería se hiciera realidad.
Mis padres no estaban de acuerdo en lo que haría, pero al final lo aceptaron, ya que después de todo, una vida era la que estaba en juego. Llegué al hospital con mi pequeña maleta, ahí ya se encontraban las chicas reunidas, incluidas Haruka, Michiru, Setsuna y Hotaru. Ami le dio instrucciones a una de las enfermeras para que me instalara en la que sería mi habitación antes del trasplante. El resto de la tarde iba de un lugar a otro haciéndome análisis. Mientras me encontraba descansando en mi habitación, repentinamente, alguien tocó a la puerta.
—Adelante—dije. Para mi sorpresa, era Darién.
—pensé que estabas dormida.
—es que, aun no tengo sueño. Pero siéntate, que seguramente debes estar agotado.
Acercó la silla cerca de la cama, podía ver las ojeras alrededor de sus ojos, seguramente producto de las largas jornadas de su trabajo, y las noches de insomnio que seguramente vivió en estos últimos meses debido a la enfermedad de la pequeña Rini.
—solo quería agradecerte por lo que estás haciendo serena, no sabes cuánto significa para mí, te estaré eternamente agradecido.
—no tienes nada que agradecer Darién—dije sonrojándome levemente.
—es que si no hubieras ofrecido tu ayuda… seguramente para cuando encontráramos a alguien que fuera compatible, hubiera sido demasiado tarde…
—basta Darién, creo que no hay que hablar de cosas que no sucedieron, mejor cambiemos de tema…
Platicamos de todo lo que había hecho en el año que estuvo en los estados unidos, de la infinita alegría que le causaba el saber que, debido a sus investigaciones seguramente muchas vidas se podrían salvar. Hablamos de lo bien que marchaba mi proyecto, el cual pronto llegaría a su fin.
—¿Y cuál será el final?—me preguntó.
—Mejor espera a que salga a la venta el último tomo y lo sabrás—quería que, al menos en esa historia que creé basada en nuestras peleas como scouts, al menos ahí la princesa de la luna y le príncipe de la Tierra, tuvieran el final feliz, que no se dio en la realidad.
—Lo quieres—dijo repentinamente Darién, sorprendiéndome. Al ver que era lo que miraba, supe el significado de sus palabras.
—Demasiado—dije acariciando el anillo que Seiya me había regalado la navidad pasada.
Por un largo rato, ambos guardamos silencio, cada uno con sus pensamientos, hasta que repentinamente, Darién se levantó de la silla.
—lamento dejarte, pero tengo que ir a hacer las rondas de rutina. Serena, nuevamente gracias. Buenas noches, que descanses.
—Buenos días bombón—me saludó Seiya con una de esas sonrisas que iluminaban mi día.
—hola Seiya. ¿Cómo amaneciste?
—como hace mucho tiempo no lo hacía. ¿Y ya sabes cuándo será la operación?
—está programada para mañana por la tarde.
En ese instante, la puerta de mi habitación se abrió.
—Hola Meredith—la saludé en cuanto entró a la habitación—¿Qué te trae por aquí?
Pude percatarme del asombro que se veía en la mirada de Seiya, que por alguna extraña razón, me hizo sentir un gran hueco en el estómago.
—disculpa si interrumpo Serena, no sabía que tenías compañía.
—no te preocupes Meredith, él es mi novio, Seiya Kou; Seiya, ella es Meredith mi publirrelacionista.
—mucho gusto Seiya.
—El gusto es mío—respondió secamente Seiya.
—y dime ¿ocurre algo?—le pregunté.
—solo venía a ultimar unos detalles de la presentación del último volumen del manga…
—creo que se retrasara un poco, pues aun estaré convaleciente en la fecha que se había programado para el lanzamiento.
—es cierto serena, por cierto ¿Cuándo es la operación?
—será mañana por la tarde.
—espero todo salga bien Serena. De ser así, las unirá un lazo que irá más allá de todo. Bueno me despido Serena, estaré al pendiente de lo que suceda, hasta luego Seiya, fue un placer.
Salió de la habitación, dejándome pensando en el significado de sus palabras.
—es algo extraña ¿no crees bombón?
—creo que en eso tienes razón, pero también es muy bonita ¿no lo crees?
—¿No me digas que te pusiste celosa?—me preguntó mientras reía abiertamente—por si no te habías dado cuenta, yo tengo ojos solo para ti, es solo que, tengo la sensación de haberla visto antes.
—a mí también me sucede lo mismo, es solo que no recuerdo en donde… pero más te vale que tengas ojos solo para mi ¡eh! Porque si no sailor moon te castigará en el nombre de la luna!
Como se encontraba sentado muy cerca de mí, lo ataqué haciéndole cosquillas, y así estábamos divirtiéndonos, cuando repentinamente Darién entró en la habitación, al ver el dolor que asomó su mirada, mi corazón se oprimió, acaso…
—lo siento, no quise interrumpir…
—No te preocupes Darién, yo ya me iba—dijo Seiya y mientras depositaba un beso en mis labios, una extraña sensación de negativa ante su beso me asaltó—nos vemos mañana bombón.
—¿Sucede algo Darién?—le pregunté.
—nada, solo venía a ver cómo te encontrabas.
—muy bien, y… la pequeña ¿Cómo está?—no pude evitar preguntar por ella.
—se encuentra mejor que en otras ocasiones, solo espero que el trasplante sirva.
—no te preocupes—dije colocando mi mano sobre la suya—tengo el presentimiento de que todo saldrá bien.
—esta es una de las tantas razones por las que me enamoré de ti Serena, tu forma tan optimista de ver lo mejor de las situaciones aun cuando no parecen favorables, y esa bondad y ayuda incondicional que brindas a todos los que te rodean…
Sus palabras eran tan parecidas a las que me había dicho Seiya…
—pero aun así, no fue suficiente… lo siento, olvida lo que dije—agaché la mirada al ver el asombro de Darién al haberle respondido de esa manera.
—no tienes nada de que disculparte Serena, si alguien estará eternamente arrepentido por el daño que te causaron mis decisiones, ese soy yo.
Un aplastante silencio inundó la habitación, para mi buena suerte, una enfermera entró en la habitación con mi almuerzo. Definitivamente, la comida que servían en un hospital no era algo a lo cual me podría acostumbrar.
—Sé que no es lo que te gusta, pero no tienes más remedio que comerlo—dijo Darién brindándome una gran sonrisa—nos veremos más tarde Serena.
El resto del día, fue aburrido, ya que las chicas no pudieron permanecer mucho tiempo en la habitación, así que me dispuse a descansar pues mañana sería un día muy agotador para todos. Mis padres fueron los primeros en visitarme a primera hora de la mañana, seguidos de las chicas, a excepción de mina, ya que no podía llevar a la pequeña Yuki al hospital, solo faltaba Seiya, una vocecita en mi interior me decía que algo no andaba bien; la única respuesta que obtuve por parte de Taiki fue que vendría más tarde.
Mi corazón latía nervioso conforme se acercaba la hora de prepararme para la operación, y no veía señal de Seiya por ningún lado.
—Señorita Tsukino, lamento decirle que no podemos demorarnos más—me dijo la enfermera que estaba a cargo de llevarme a la sala de operación.
—por favor, solo cinco minutos más—le supliqué a la enfermera, no podía irme sin antes ver esa sonrisa que tanto amaba y que era capaz de tranquilizarme en momentos como este.
—Lo siento, pero ya hemos esperado demasiado—empezó a empujar la silla de ruedas en la que me encontraba, y no tuve más remedio que resignarme.
Mientras avanzábamos en el pasillo, Darién fue a mi encuentro recibiéndome con una gran sonrisa, que solo logró ponerme los nervios de punta, repentinamente, una voz que reconocería en cualquier lugar, me llamó.
—Bombón, perdón el retraso es que tuve algunas cosas que arreglar—me dijo con una gran sonrisa, tranquilizándome.
—Pensé que no vendrías—susurré.
—sabes que siempre estaré aquí siempre que me necesites.
—siempre, sabes que te querré siempre.
—Serena, lamento interrumpirlos pero ha llegado la hora—dijo abruptamente Darién, haciéndome sentir culpable pues seguramente escuchó la declaración que hice.
—no te preocupes bombón, que aquí estaré cuando despiertes—me dijo Seiya lanzándome un beso al aire.
Desperté en una habitación muy diferente a la que había estado, frente a mi estaba una gran ventana, y del otro lado de ella pude ver a mis amigos; desorientad y aun bajo los efectos de la anestesia, giré mi cabeza y cual sería mi sorpresa al ver que a mi lado estaba la pequeña Rini, estaba dormida, pude ver sus largas pestañas y sus redondeadas mejillas, estaba respirando tranquilamente, se veía tan dulce y angelical, que un impulso de quererla tener entre mis brazos, se apoderó de mí, dirigí mi mirada al frente, y me llevé una gran sorpresa al encontrarme con Seiya, quien me veía fijamente, así que le dirigí lo que me pareció una sonrisa, y solo levante ligeramente la palma de mi mano.
Hoy más que nunca, al verme reflejada en ese par de pupilas, estaba segura de la decisión que había tomado.
