-¿Me mentiste? – Pregunto un azabache con la furia subiendo por sus venas y colocándose en su cabeza.
La asiática lloraba desconsolada y decepcionada de ella misma por mentirle tan cruelmente al niño que vivió. Pero lo tenía que conseguir a como fuera lugar y al saber que estaba embarazada utilizo ese método para retener a Harry a su lado a como diera lugar.
-¡Te pregunte algo! – Grito desesperado impactando su puño cerrado contra la fría pared del cuarto de Cho.
-¡Por que te amo y quería retenerte a mi lado a como diera lugar! – Confeso la morena muerta en llanto. Luego se acerco hasta la cuna donde una pequeña recién nacida dormía plácidamente.
Harry estaba que se lo llevaba el mismito demonio por creer en las falsas palabras de la chica asiática. Se giro y se acerco hasta la cuna donde la hija de Cho dormía como un angelito. Se miraba tan hermosa como un frágil juguete que al rozar sus dedos con ella se desvanecería por arte de magia. Acaricio la pequeñita manita de la niña y sonrió al sentir como esta se movía entre sueños. Luego dirigió su vista hasta la madre de esta.
-Desviste de pensar mejor las cosas antes – Decía ya más calmado – La niña no tiene la culpa de nada – Luego volvió a postrar sus ojos verdes en la muñequita que dormía plácidamente.
-Lo sé, soy una estúpida ¿Cómo pude jugar con sus sentimientos y los tuyos? – Se preguntaba esperando que el aire le diera la respuesta al instante. Después sonrió con amargura – Para que lo sepas tú y yo, no pudimos tener relaciones la noche que nos encontramos en el bar.
El Gryffindor postro su rostro de asombro y miro a la asiática. ¿Qué había dicho? Luego la ojinegro volvió a hablar.
-Pensé que estando ebrio lograría que dejaras de pensar un instante en Ginevra. Pero me equivoque – Dijo arrepentida – Solo nombrabas a Ginny en cada caricia que me dabas y yo no lo pude soportar –Derrabo unas cuantas lagrimas – Lo siento.
El ojiverde se sintió aliviado de tal presión. Nunca engaño a la pelirroja. Pero sintió una fuerte opresión en el pecho al saber que esa hermosura de bebe no era suya, pero bueno, ya tendría oportunidad para tener una. Abrazo a la asiática consolándola por sus errores. Esta se abrazo fuertemente al pecho del Gryffindor llorando.
-Ya, tranquila, no estoy molesto contigo, al contrario, gracias por decirme la verdad – Espeto Harry alejando a la chica de su pecho y mirándola directo a los ojos.
-Gracias por perdonarme -. Finalizo Cho sintiéndose la mujer más estúpida del mundo mágico.
FIN DEL FLASH BACK
Acariciaba la poco visible cicatriz que adornaba la palma de su mano izquierda. Ya habían pasado seis meses desde que el mundo mágico y muggle se había librado de la escoria que era Tom Malvoro Ryddle.
Se encontraba sentado sobre su escritorio que ocupaba en el Ministerio de Magia. Así es. Poco después de la batalla final por fin él y sus amigos concluyeron sus estudios en el prestigioso colegio de Magia y hechicería; Hogwarts. La ahora directora, Minerva McGonagall logro mantener el colegio abierto por mucho tiempo más. Unos meses después, Ron y el, por fin alcanzaron su mas grande sueño de ser aurores.
Harry Potter y Ron Weasley eran ahora los nuevos jefes del departamento de Aurores en el Ministerio de Magia. Su amiga, Hermione Granger, ocuparía su lugar en cuanto se recuperara de su parto, ya que estaba a punto de dar a luz en pocos días. Era la nueva Jefa de oficinas del departamento de seguridad mágica. Si que habían subido rápidamente de cargo.
Harry estaba concentrado en sus recuerdos cuando de pronto la puerta de su oficina fue abierta dejando pasar aun pelirrojo. El azabache se dio cuenta de ello y rápidamente se puso de pie para recibir a su futuro cuñado. En cuanto la pelirroja menor concluyera los estudios él y ella se casarían inmediatamente.
-¿Interrumpí algo? – Pregunto el ojiazul tomando asiento. El ojiverde lo imito.
-Nada importante – Contesto el niño que vivió dejando descansar sus brazos sobre su escritorio - ¿Y qué te trae por aquí? – Pregunto el moreno burlesco.
De pronto el pelirrojo se noto serio y aturdido. Esto su amigo lo noto al momento.
-¿Qué pasa? – Cuestiono preocupado.
Sin decir nada el ojiazul deposito una especie de carta sobre el escritorio de su mejor amigo.
-Léelo – Ordeno Ron desviando su vista hacia algún lugar de la oficina del moreno.
Este no espero ni un segundo más y tomo el sobre. Lo abrió y saco de el unas hojas. Leyó rápidamente el contenido sin creer lo que sus ojos leían. Eso era imposible. Después deposito su vista en su cuñado.
-Esta…- Pero no pudo terminar.
-Está muerto – Soltó de golpe mirando a su amigo aturdido al igual que el – El cuerpo de Malfoy y Snape fueron encontrados hoy en la mañana por aurores que estaban en una misión en Australia – Finalizo el informe.
Harry se puso de pie y camino hacia la gran ventana que poseía su oficina observando las grandes calles de Londres mágico. ¿Cómo se lo dirían a Hermione? No podían hacerlo. Simplemente sería un golpe muy duro para ella y más como se encontraba ahora.
-Se lo prometí, Ron – Espeto el azabache girándose para ver a un pelirrojo postrado de pie.
-Y lo hiciste, ya lo encontraste – Contesto el ex Gryffindor.
-Con vida, Ron – Protesto el jefe del departamento de Aurores – Se pondrá muy mal…no sabría como decírselo – Decía furioso a sí mismo por defraudarle a su mejor amiga.
De pronto el teléfono empezó a sonar. Harry lo contesto y rápidamente pego un grito.
-¡¿Cuándo?! – Pregunto exaltado. El pelirrojo se acerco hasta el – Si, claro vamos para haya – Finalizo colgando el inocular y tomando su saco para salir de ahí.
-¿Qué sucede? – Pregunto Ron sin entender nada.
-Hermione está en San Mugo. Está a punto de dar a luz y quiere vernos – Finalizo saliendo por la puerta seguido de Ron Weasley.
&
Una rubia se encontraba tranquila en la sala de espera del hospital. Ella y Hermione estaban de compras en el centro comercial de Londres cuando esta última empezó con los dolores de parto. Rápidamente se condujeron a San Mugo y la atendieron al momento.
-Luna, querida – Hablo Molly Weasley un poco nerviosa por la situación. La ojiazul se puso de pie y se acerco hasta su suegra - ¿Cómo esta Hermione?
-Ella está bien en este momento la están atendiendo – Informo la ex Ravenclaw calmando un poco los nervios de la pelirroja mayor – Harry y Ron vienen en camino.
-Le dije muy bien a esa jovencita que no debía de andar de vaga en estos días por qué sabia que ya estaba en las ultimas, pero no, siempre hace su voluntad – Regañaba como si fuera su madre.
La rubia solo sonreía.
-Luna, mama – Llamo Ron llegando hasta donde estaban sus más grandes amores – ¿Cómo está Hermione? – Pregunto un poco angustiado.
-Tranquilícense, ella está en perfecto estado – Exclamo la ojiazul aguantando la risa al ver las caras de su novio y amigo Harry.
-Pero…¿está bien, no? – Pregunto de nuevo el azabache nervioso por la situación.
-Harry, cariño, Hermione está bien no hay de qué preocuparse – Espeto Molly tranquilizando al ojiverde – Luna ¿Les avisaste a los padres de Hermione?
-Por supuesto, ya viene hacia el hospital – Finalizo la rubia soltando un suspiro de alivio.
De pronto una enfermera sale de la habitación donde la castaña estaba encamada y se acerca a la familia de esta. La rubia rápidamente la reconoció.
-¿Cómo esta? – Pregunto haciendo que todos se fueran encima de la enfermera.
-Ella está bien, despreocúpense, ya comenzaremos con el trabajo de parto – Informo haciendo qué todos se tensaran – Pero me pido de favor que Harry y Ron estuvieran con ella en el parto – Dijo haciendo que los chicos se tensaran más de lo que ya estaban - ¿Son ustedes?
-Si…somos nosotros – Contesto el chico de la cicatriz.
-¿Vienes o se quedan? – Pregunto entrando al cuarto de la ojimiel.
Estos se miraron entre si y luego hablaron.
-Lo siento, pero yo no entro ahí – Contesto Ron cobardemente.
-Por Merlin, Ron, es Hermione ¿Le vas a fallar? Ella quiere que los dos estemos con ella en un momento tan importante – Informo el moreno.
-Pero…este…- No pudo terminar su frase – Esta bien – Contesto resignado.
OoOoOoOoOoO
-¡Ya no aguanto más, por favor! – Gritaba una castaña perdiendo todo el valor de Gryffindor. Tomo el barandal de su camilla mientras aguantaba los dolores - ¡Ya sáquenmelo, no aguanto ni un segundo más! – Pedía mientras sentía como perdería el conocimiento de un momento a otro.
-Puje un poco más fuerte, Señora Granger – Pedía el Medimago postrado en las piernas de la ojimiel ayudándola para que el bebe naciera – Solo un poco más.
-¡Ya no puedo! – Se quejaba la leona sin poder ni un segundo mas.
-Claro que puedes, esto no es nada a lo que enfrentaste hace poco tiempo – Hablo Ron tomando una mano de su amiga y apretándola para que supiera que estaba con ella.
-¡Ron, Harry! – Dijo a ver primero al pelirrojo y luego al moreno.
-No te rindas, vamos, ese bebe tiene que nacer ahora – Alentaba el azabache tomando la otra mano de la castaña.
-Señora, un poco más, ya le veo la cabecita – Indicaba el medimago al ver como pequeños y pocos visibles cabellos rubios se asomaban por la cavidad de la castaña.
-Puja, Hermione – Alentaba el ojiazul impaciente por ver al nuevo miembro de la familia Weasley.
-¡Maldita sea! – Finalizo la castaña utilizando todas sus fuerzas para traer a su primer hijo al mundo. De pronto se oyó el primer llanto de su bebe saludando al mundo.
-Felicidades señora es un hermoso varoncito – Informo el medimago entregándole al pequeño rubiecito a la ojimiel.
Esta no espero ni un segundo cuando lo capturo en sus brazos. No podía creer lo que sus ojos miraban pero era lógico. Si Draco Malfoy era su padre por supuesto que se iba a parecer a él. Le sonrió por primera vez. Acaricio la pequeña mejilla de su hijo y este al contacto se tranquilizo. Después deposito un tierno beso sobre su cabecita.
-Es hermoso, Hermione – Felicito el moreno viendo con ternura a pequeño rubiecito en los brazos de su madre.
-Lo se, es mi todo – Contesto la ojimiel sin dejar de sonreír.
-Eso…eso es…sangre – Dijo como puedo el pelirrojo antes de desvanecerse sobre el suelo al ver el liquido rojo salir de la entrepierna de su amiga.
-¡Ron! – Grito Hermione aguantándose la risa al ver como su mejor amigo era un cobarde al ver la sangre.
-Enfermera ayúdeme con este joven – Ordeno el medimago arrodillándose para cargar al ojiazul y depositarlo sobre una camilla.
Harry y Hermione lo sonrieron y luego volvieron a depositar su vista en el pedacito de carne que la castaña tenia entre sus brazos.
-Es mi hijo, Harry, es mío -. Repetía la ex Gryffindor emocionada al sentir el calor que desprendía.
-Así es Hermione, es todo tuyo – Dijo el moreno tomando la pequeña manita de su sobrinito.
-Disculpe, pero me tengo que llevar al niño para examinarlo – Hablo la enfermera tomando al pequeño entre sus brazos.
Pero antes de que la enfermera lo tomara la castaña deposito un tierno beso en la frente de su bebe. Después la encargada se alejo llevándose al niño con ella.
OoOoOoOoOoOo
Su cuerpo le pesaba y le dolía. Después del parto la traspasaron a su habitación para poder recibir visitas pero el sueño la venció. Utilizo mucha fuerza para traer a su hijo al mundo y se merecía un descanso por ello.
Después de una hora despertó al sentir que ya había recuperado todas sus fuerzas. Observo la enorme habitación que desocuparía dentro de unas horas. Sonrió al recordar el pequeño rostro de su hijo. Era igualito a Draco. Se encontraba excitada y emocionada por salir de ahí y llevarse a su hijo de ahí y disfrutarlo de ahora en adelante.
-Buenas tardes nueva mama – Bromeo el medimago entrando a la habitación de la ojimiel y acercándose hasta la camilla.
-Buenas tardes, Doctor – Contesto la castaña inclinándose y recargando su espalda sobre la cabecera - ¿Cuándo saldré de este lugar? – Quiso saber desesperada por salir de esa prisión que la estaba volviendo loca.
-Dentro de unos minutos – Informo calmando a su paciente – Su bebe está en perfectas condiciones y muy sano – Decía mientras revisaba los informes médicos de la ojimiel – Y usted también lo está – Le dijo sonriendo con coquetería.
La leona sonrió con nerviosismo y luego hablo.
-Muchas gracias – Contesto sonrojándose al ver como SU médico le coqueteaba. A decir verdad no estaba de mal ver, es más, estaba hecho un cuero. Alto, moreno, ojos amatistas y esa sonrisa que volvería loca a cualquiera pero no.
-Si usted lo permite, me gustaría ser el medimago que atendería a su a su hijo de ahora en adelante, claro, si no le molesta – Dijo el joven apenado por tal atrevimiento.
-Ah…bueno…yo…este…claro, me gustaría que usted fuera el médico de mi bebe – Contesto sin sabe qué hacer después. Luego desvió su vista hacia algún lugar de la habitación.
-Señora Granger, me gustaría…-Pero la voz de un azabache interrumpió el momento.
-Buenas tardes – Saludo Harry con un ramo grande de rosas llegando hasta la castaña.
-Harry – Contesto la ojimiel.
-Bueno, me retiro, y felicidades de nuevo – Finalizo el guapo medimago saliendo de ahí apenado por su atrevimiento.
-Gracias, Doctor – Lo despidió la leona sonriendo con burla al ver la cara que puso Su doctor al ver al ojiverde.
-Toma son para ti – Espeto el Jefe del departamento de Aurores entregándole a la castaña el ramo de rosas – Lee el presente.
-Para la madre más hermosa del mundo – Leyó en voz alta – Gracias, Harry, pero, no debiste – Dijo oliendo las rosas.
-Era mi imaginación…¿O ese medico estaba coqueteando contigo? – Pregunto el niño que vivo un poco celoso.
-Claro que no Harry, ¿De dónde sacas eso? – Evadió rápidamente la afirmación.
-Claro que si – Se oyó la voz de un pelirrojo al otro lado de la cortina que dividía las camas de las pacientes. Después recorrió la cortina para ver a sus amigos – Es lo que estaba haciendo – Dijo acostado y mirando a los chicos – Claro, como ya te vio la entrepierna…
-¡Ron, basta! – Grito su amiga meneando la cabeza negativamente – No lo estaba haciendo.
-Hay si – Imito el pelirrojo – "Me gustaría ser el médico de su hijo" – Dijo enderezándose y tomando asiento en la camilla – Puras mentiras lo único que quiere contigo es…
-¡Dije, basta de barbaridades Ronald! – Grito respirando agitadamente – El no quiere nada conmigo, ni yo con el ¿Estamos? - Pregunto indignada. Estos no contestaron – Bien, ¿Dónde está Luna y la señora Weasley? – Pregunto a Harry.
-Cuando salimos, bueno, Salí de la sala de parto dijeron que irían a la madriguera para preparar la habitación que ocuparían tu y el bebe – Informo.
-Pero…no se…me da pena que carguen conmigo y para mas con mi hijo…no…mejor me iré a Londres muggle con mis padres…-Pero el pelirrojo la interrumpió.
-Vamos, Hermione, no seas asi – Dijo tomando asiento en las piernas de este – Mis padres estarán felices de tener ahí y mas con un bebe en casa – Alentaba para que no se alejara de ellos – Además no te dejaremos ir asi de fácil…acabas de dar a luz.
Hermione sonrió y luego hablo.
-está bien – Contesto – Me quedare, pero en cuanto pueda moverme me iré unos días con mis padres y luego retomare mi cargo en el Ministerio de magia ¿Estamos? – Amenazo como la vieja Hermione.
-Lo que tu digas – Espetaron al insumió los dos.
Luego guardaron silencio por unos largos minutos que parecieron horas. La castaña no estaba segura de preguntar o no, pero tenía que hacerlo, ya no aguantaba más las ganas de saber si Harry estaba cumpliendo su promesa. Suspiro con nerviosismo. Algo notado por sus amigos.
-Harry, Ron – Luego los miro - ¿Han…han sabido algo sobre…- Tan solo pensarlo hacia que su respiración se acelerar - ¿Han sabido algo sobre Draco? – Pregunto cómo pudo.
Los jóvenes tragaron saliva y luego agacharon la mirada. La ojimiel los observaba con intriga. ¿Cómo le dirían a la castaña que el cuerpo de Malfoy fue encontrado sin vida hoy por la mañana? ¿Cómo? Se hicieron los sordos por unos segundos pero no duro mucho.
-Vamos, no se queden callados, no ahora – Pidió sospechando en que algo no andaba bien.
Los jóvenes no sabían por dónde empezar. Decirle a la ojimiel que Draco Malfoy estaba muerto seria como acabar con su propia vida por arte de magia en un instante. Suspiraron. El pelirrojo fue el primero en abrir la boca.
-Hermione…- Dijo acercándose mas a la castaña – Este…no se por dónde empezar… - No podía decírselo o soltarlo así de golpe – Pero…
La leona sentía como su corazón se saldría de su pecho al ver las caras que pusieron sus amigos al nombrarles al rubio. Sabía que algo muy malo había pasado con él.
-Habla…no te quedes callado – Exigió como la Gryffindor que era.
-Malfoy…- Pero el ojiazul fue interrumpido.
-Aun no hemos sabido nada de él – Espeto el azabache rápidamente. Ron le dirigió una mirada reprochante y luego le hizo una mueca de confusión – Hemos tratado de averiguar dónde se encuentra pero no hay resultados, todavía – Finalizo Harry al ver como la cara de su amiga cambiaba de uno triste a una conforme.
-¿Están seguros? – Pregunto tratándose de convencer de que sus amigos no le estaban mintiendo.
-Segurísimos – Finalizo el pelirrojo sonriéndole con alegría.
&
No podía dejar de admirarlo. Era tan tierno y dulce. Observaba como el pequeño rubiecito dormía plácidamente aun lado de ella. Tan solo mirarlo hacia que cualquier persona, hasta el más frio del mundo, se derritiera de ternura. Cuanto deseaba que Draco estuviese con ella, a su lado, embelecido como ella lo estaba. Había nacido exactamente el día en que el rubio mayor vino al mundo; 5 de junio.
Llevo su índice derecho y lo rozo contra la mejilla rosada de su bebe. Sintió una carga eléctrica recorrer todo su cuerpo al tocarlo. Era simplemente exquisito. Sonrió con amargura al recordar la última vez que vio al amor de su vida en aquella noche en la Mansión Malfoy. La mirada que le decido el ojigris fue tremendamente escalofriante. Sabía que sería la última vez que lo vería. Y no se equivoco. Hasta ahorita no había noticias o una señal de vida por parte del ex Slytherin.
Cerró sus ojos soltando unas cuantas lágrimas de dolor. Lo extrañaba muchísimo y no descansaría hasta dar con el vivo o…muerto.
-¿Se puede? – Pregunto la cabeza de Jean Granger observando a su hija y esperando su autorización para entrar al cuarto.
-Mama, claro, adelante – Dijo limpiándose rápidamente el rastro de lagrimas por su mejillas. Luego se puso de pie.
-Hija, ¿Cómo estás? – Pregunto la ojiverde aceptando el abrazo de su hija. Luego se separo de ella.
-Bien, muy bien – Contesto la leona ahora abrazando a su padre – Papi – Dijo apretándolo con fuerza.
-Mi pequeña – Alentó el padre de la castaña cerrando sus ojos – Me alegra saber que estas bien – Espeto alejándose de su hija y tocándole la barbilla – Te amo.
-También, yo te amo – Contesto sonriéndole.
-Mira amor, ¿No es tierno? – Pregunto Jean tomando al pequeño rubiecito entre sus brazos con sumo cuidado.
-Es…precioso – Dijo el señor Granger sintiendo como sus ojos se aguadaban al ver tan hermoso figurita de su primer nieto - ¿Cómo le pondrás?
-Draco – Soltó de golpe haciendo que sus padres supieran por fin el nombre del padre de su hijo – Draco Granger – Finalizo sonriendo al ver como el pequeñito rubiecito habría sus ojos grises al escuchar su nombre.
Continuara….
¡Hola! Lo prometido es deuda. Sé que está muy cortito pero ya quería actualizar. ¡Y por favor, no me maten!. Sé que están furiosas conmigo por lo que hice con Draco pero…no se preocupen. El no está muerto solo anda de parranda jeje. En el próximo capítulo por fin se aclararan las cosas.
¿Draco estará muerto o es una farsa solo para salir librado? ¿Hermione se enterara que Harry y Ron le mintieron sobre la información que recibieron sobre el rubio? ¿Podrá la castaña olvidarlo? Y la pregunta que todos esperamos ¿Draco y Hermione se reencontraran y vivirán feliz para siempre? Solo ustedes tiene la palabra con sus lindos comentarios. Espero y los dejen por que eso depende actualizar lo más pronto posible. Me despido.
Agradecimientos:
Holly90, Adrikari, Hermimalfoy13, Shywhitedove, Ale Masen, Memoriesofkagome y Floh Black: NO se me alteren que no era la última vez que se verían. En el próximo capítulo por fin el esperado encuentro. Ya saben cómo!!! Dejando sus lindos comentarios. Logre mi objetivo, alterarlas jaja. Que maldita soy.
FELIZZZ AÑOOOO NUEVO::::::
MISS MEJORRES DESEOSSS PARAA TODAASSS!
Adios!
