Parte VI
La predicción de Trelawney
Las vacaciones de navidad empezaron de forma muy poco afortunada para todos.
"Black está detrás de mí," dijo Harry con franqueza a Arthur, mientras el Slytherin lo seguía a él, Ron y Hermione, a la biblioteca, unos días antes de vacaciones. "Está tratando de matarme."
Arthur asintió y suspiró. "Supongo que la verdad saldría, eventualmente."
Harry de detuvo y lo miró. "¿T-tú sabías? ¿Y nunca me dijiste?" demandó.
La boca de Arthur se abrió, pero no hizo ningún sonido.
"Sabías todo este tiempo que Black estaba detrás de mí. Ni siquiera me lo dijiste, y dejaste que lo descifrara por mí mismo- ¡que Voldemort asesinó a mis padres porque Black los traicionó! ¡Era su amigo!"
Más adelante, Ron y Hermione les echaron una mirada, y se apresuraron a entrar a la biblioteca.
Arthur negó con la cabeza. "¡No sabía esa última parte!" exclamó. "Sabía la primera parte, pero el Sr. Weasley me dijo que sólo te lo dijera cuando llegara el momento correcto, y no he podido hablar contigo a solas desde que empezó la escuela."
Los ojos de Harry eran dos esmeraldas que ardían. "No lo creo," gruñó. "E-era su amigo, y t-tú nunca me lo dijiste."
Y con eso, se dio la vuelta y caminó a la biblioteca.
…
Arthur no sabía qué era peor- Que Alfred no le hablara o que Harry no le hablara.
"T-t-te vi a ti y a Alfred-san en Honeydukes el otro d-día," le dijo Kiku tímidamente, mientras trataba de tomar notas de un capítulo particularmente espantoso de Transformaciones de animago para el principiante.
"Lo sé. Todos vieron. Todos me echan la culpa, porque fui yo el que se besuqueó con Francis."
"P-p-perdóname por decir esto, Arthur-san, pero c-c-creo que estás en lo correcto. T-tú eres el que tiene culpa." Miró hacia otro lado con un furioso sonrojo, murmurando algo que sonaba como, "No quería decir eso…"
Arthur miró por sobre su libro. "¿Qué quieres que haga, Kiku? No sé cómo arreglar las cosas entre Alfred y yo."
"¿E-e-estás diciendo que preferirías r-romper el compromiso c-c-completamente?" susurró Kiku. Arthur parpadeó. ¿Acaso escuchó una pizca de esperanza en esa voz?
"¡N-NO! ¡No estoy diciendo eso!" en su arrebato, Kiku miró hacia abajo y murmuró un 'lo siento.'
Arthur frunció el ceño. "¿Cuántas veces tengo que decirte que no necesitas pedir perdón o excusarte todo el tiempo, como si estuvieras arrepentido de hablarme?"
Kiku negó con la cabeza. "E-e-está en mi cultura, Arthur. Fui enseñado a ser respetuoso con todo."
"Oh." Arthur se sonrojó y se ocupó en escribir un pasaje del libro, palabra por palabra.
"E-está b-bien. Muchas personas lo encuentran extraño también." Kiku se sonrojo también, se encogió de hombros, y dibujó un gato de cejas gruesas en un pedazo de papel. "Me gustaría saber que pasa e-entre tú y Al-Alfred-san… p-pero no deseo presionar. Alfred-san ha estado viéndose muy decaído éste último tiempo." Hizo una pausa y suspiró, como si estuviera reteniéndose a sí mismo por decir algo tan desagradable. "¿Q-quizás si p-pasaras un poco de tiempo con él? D-d-digo, sé que estás trabajando muy a-arduamente para tratar de ser un a-animago…"
Arthur se mordió el labio mientras Kiku se callaba, se ponía de color rosado, y dibujaba furiosamente en su pergamino. Arthur observó. El gato de cajas gruesas se había convertido en un conejo de cejas gruesas.
"Creo… que haré eso," dijo después de un momento. "Todo esto sobre animagos me está dando dolor de cabeza."
…
Arthur no vio a Alfred de nuevo hasta el día del festín de navidad. Fuera del castillo, la luna llena brillaba sobre los terrenos cubiertos de nieve.
Sólo había doce personas para que atendieran al festín- los profesores Dumbledore, McGonagall, Snape, Sprout, y Flitwick, también el trío, Alfred, Arthur, Francis, y Kiku. Así que, las mesas de las casas habían sido removidas, y reemplazadas por una sola mesa en el medio del salón.
"¿Arthur?"
"Alfred." La sonrisa de Arthur era de labios muy delgados.
"Arthur, perdón por gritarte." Alfred lo miró suplicante.
Arthur caminó hasta su asiento en la mesa, Alfred apresurándose para sentarse al lado de él. Arthur desenvolvió lentamente su servilleta antes de decir, "Mira, Alfred, Es mi culpa. Me merezco todo lo que sucedió." Se volvió para mirar a Alfred tristemente. "Fui yo el que dijo estar tan ocupado como para ni siquiera tener tiempo para mi novio. Fui yo el que se besuqueó con Francis."
Al otro lado de la mesa, Francis escondió su rostro detrás de su servilleta, bajo el pretexto de tener un ataque de tos.
"¿Galletas?" preguntó Dumbledore alegremente, jalando una plateada con Snape, mientras Harry, Ron y Hermione entraban. Hermione se mordía el labio; se sentó al lado de Arthur con una sonrisa forzada en su cara.
Arthur abrió una galleta con Alfred. Un sombrero de mago con la forma de la torre Eiffel salió. Arthur se lo puso; los ojos de Alfred se entrecerraron ligeramente.
El banquete comenzó. A la mitad de él, las puertas del Gran Salón se abrieron y entró la profesora Trelawney.
"¡Sybill! ¡Qué sorpresa!" exclamó Dumbledore, parándose.
"Estaba observando la bola de cristal, director," respondió la profesora Trelawney, con una voz mística y perdida. "Para mi asombro, me vi a mí misma abandonando mi solitario almuerzo y uniéndome a ustedes. ¿Quién soy yo para rechazar los hechos del destino? Perdone mi tardanza; hice un gran camino desde la torre…"
Dumbledore sonrió; sus ojos azules brillaron. "Ciertamente, ciertamente. Permíteme traer una silla para ti…"
Otro asiento fue preparado entre los profesores McGongall y Snape. La profesora Trelawney, sin embargo, estaba mirando a todos los presentes, y de repente jadeó.
"¡Oh, mejor no, director! ¡Si me uno a la mesa, seríamos trece! ¡Nada puede ser más de mala suerte! Nunca olvide que cuando trece cenan juntos, ¡el primero en levantarse será el primero en morir!"
"Nos arriesgaremos," espetó la profesora McGonagall. "El pavo se está enfriando; siéntese."
La profesora Trelawney se sentó, como esperando que un rayo colisionara en cualquier momento. Miró a todos los sentados de nuevo. Sus ojos cayeron sobre Arthur, y jadeó.
"¡Tú estabas en mi visión!" susurró. "Mi pobre muchacho…"
Arthur la miró de forma extraña. "¿Perdón?" preguntó.
"Mientras consultaba la Orbe, vi tu futuro," dijo la profesora Trelawney, tristemente. "¿Tienes una pareja?"
"¿No es eso un tanto personal?" dijo Hermione, al lado de Arthur.
"Por más personal que pueda ser, la Orbe habló de este muchacho y su pareja," respondió la profesora Trelawney, "Y habló también de una gran tristeza entre ellos."
"Bueno, eso es basura," espetó Hermione. "¡Arthur y Alfred son perfectamente felices juntos!" el aludido británico y el norteamericano inmediatamente pusieron una sonrisa en sus rostros.
"No estaría tan segura, querida niña," dijo la profesora Trelawney, con petulancia, "mi Ojo Interior ve todo. Inglaterra y América están condenados a separarse."
"¿Inglaterra y América? Eso es ridículo. Arthur y Alfred no son países," respondió Hermione. La profesora Trelwaney le dirigió una sonrisa petulante, mientras Arthur y Francis se miraban con incomodidad, a través de la mesa.
De repente, Arthur se sintió débil. Una sucesión de imágenes, rápidas como el rayo, pasaron por su mente. Sintió cómo su cuerpo se ponía flojo- sus ojos cerrados- se dejó caer en su silla- habían gritos-
"¿Arthur? ¿Arthur? ¿Estás bien?"
Un pequeño niño de ojos azules, corriendo por un campo…
"¡Arthur! ¡Respóndeme!"
Un joven niño con cabello dorado, saltando a los brazos de Arthur, riendo y sonriendo…
"Arthur, ouvres tes yeux!"
Un hombre joven, alto y apuesto, corriendo al abrazo de Arthur…
"¡Dinos lo que ve tu Ojo Interior!"
Lluvia sobre un campo embarrado. Arthur en un uniforme de abrigo rojo. El joven vestido en azul.
"¡Arthur! ¡Arthur! ¡Respóndeme, por dios!"
El choque de bayonetas. El rugido del trueno. El sabor salado de las lágrimas.
"¡ARTHUR!"
"¡América!" Arthur se escuchó a sí mismo gritar. "¡América, no me dejes!"
…
"¿Quién es América?" fue la primera cosa que Arthur escuchó.
Estaba en el ala del hospital. El trío, Alfred y Francis estaban alrededor de él. Arthur miró al cielo de catedral.
"Arthur, respóndeme," susurró Alfred. "¿Quién es América?"
Arthur cerró los ojos, y negó con la cabeza. "No quiero decirlo," murmuró.
Francis se mordió el labio. Alfred miró enojado al francés. "¿Por qué no, Artie?" pidió Alfred.
"Si te lo digo, la predicción de la profesora Trelawney se volverá realidad."
"Es un completo fraude," dijo Hermione. "Su 'Ojo Interno', en serio. Por qué los llamó a ustedes América e Inglaterra está completamente fuera de mi entendimiento. Claramente está loca…"
"Hermione, ya entendimos," dijo tersamente Ron.
Arthur exhaló, su respiración saliendo como un largo escalofrío.
…
La vacaciones de navidad terminaron casi igual a como habían empezado- sólo que había algo distinto en el trío.
Harry y Ron, aparentemente, no le hablaban a Hermione.
"Mira, a Harry le regalaron la Saeta de Fuego para navidad. Es la escoba más rápida del mundo, y su Nimbus se rompió contra el Sauce Boxeador… así que es perfecto, ¿verdad?" le dijo Ron a Alfred y Arthur en el descanso un día. "Pero Hermione hizo que McGonagall la confiscara y la desarmara, sólo porque cree que Sirius Black la manipuló. Demonios, ¡van a desarmar su completamente nueva Saeta de Fuego!"
"¡Es horrible!" siseó Alfred. Arthur no dijo nada, sólo sostuvo con un poco más de fuerza la mano de Alfred.
Hermione contó una versión completamente diferente- y un poco lagrimeada- de la historia.
"Es todo por su bien, en serio," le dijo a Arthur y Francis, mientras caminaban a la biblioteca, los dos, Arthur y Francis, ayudándole a llevar sus numerosos libros. "Sirius Black puede haberle enviado esa escoba. Quiero que Harry esté a salvo, y mira lo que me dan a cambio de mi preocupación- me ignoran. Honestamente, no entiendo qué tienen ustedes chicos con el quidditch." Hizo un ruidito, mientras entraban a la biblioteca.
"Es sólo el mejor deporte del mundo," Dijo Arthur en broma, mientras ella se sentaba y él y Francis apoyaban algunos de los libros en la mesa frente a ella. Hermione les sonrió agradecida.
"Claro, pero no es necesario volverse tan adictos a él," dijo mientras abría Numerología y Gramática.
Francis sacó su libro de Defensa Contra las Artes Oscuras. "Arthur, ¿puedes ayudarme con esto?" preguntó.
"¿Hombres lobo?" preguntó Arthur frunciendo ligeramente el entrecejo. Hermione levantó sus cejas y miró por sobre su libro.
"Oh, vimos eso antes de las vacaciones con el profesor Snape, cuando suplió al profesor Lupin," dijo.
"Bueno, nosotros lo estamos viendo ahora oficialmente," respondió Arthur.
Hermione se mordió el labio y se inclinó sobre la mesa hacia ellos. "¿Saben qué es lo que tiene el profesor Lupin?"
"Ouais, siempre está enfermo," respondió Francis.
"Siempre enfermo en luna llena," los labios de Hermione se curvaron en una sonrisa de medio lado.
Arthur jadeó y se inclinó en su silla, con una mirada de sorpresa. "¡Es cierto!" susurró. "Él es un…" se cortó.
Francis parpadeó, miró hacia su libro, y su rostro palideció.
…
"¿Ya encontraste tu forma de animago?" le preguntó Alfred a Arthur. Era el día del partido de quidditch de Gryffindor- Ravenclaw, y se dirigían al lado Gryffindor de las galerías. Para la ocasión, Alfred le había prestado su bufanda roja y dorada a Arthur.
Arthur negó con la cabeza. "Es parte del trabajo," dijo. "Es difícil encontrar tu forma y mucho más difícil asumirla."
"Bueno, no te rindas, ¿sí?" Alfred sonrió ampliamente mientras tomaban sus asientos al lado de Ron. Momentos después, Hermione llegó y se sentó al otro lado de Arthur, dos asientos más allá de Ron.
"¿Ya viste la Saeta de Fuego?" preguntó de repente Ron en voz alta, como si no hubiera visto a Hermione llegar. "Anduve en ella. Es lo más genial."
Alfred sonrió. "Oh, sí la vi. Pero Artie todavía no."
"¡Bueno, tenemos que mostrártela!" exclamó Ron, mientras el partido comenzaba.
"Y están fuera, la gran noticia en éste partido es la Saeta de Fuego que Harry Potter está volando por Gryffindor. De acuerdo a El mundo de la Escoba, la Saeta de Fuego va a ser la escoba que escogerán los equipos nacionales para el Campeonato Mundial de este año…" En este partido, el comentador parecía disfrutar en poner toda la atención en la Saeta de Harry. Arthur tenía que admitirlo, era realmente espectacular.
"Mi hermana, Erin, es cazadora de reserva por Irlanda," dijo Arthur, mientras Harry hacía un desvío brusco por los postes de Ravenclaw.
"¡Vaya!" jadeó Ron. "¡Irlanda es el favorito de las islas británicas para ganar la Copa Mundial!"
"¡Lo sé! ¡Tiene una Saeta de Fuego y todo!" respondió Arthur, inclinándose para vitorear a Harry.
De repente, había tres dementores altos, de negro y con capa flotando en la cancha. El buscador de Ravenclaw los apuntó; Harry miró hacia abajo y los vio también.
Un disparo plateado salió de su varita y atacó a los tres dementores; todos cayeron al suelo amontonados.
"¡Espera un segundo, esos no son dementores!" gritó Alfred; inclinándose hacia adelante con los omniculares de Arthur.
"Oi, ¡Son Malfoy, Crabbe, Goyle y Flint!" aulló Ron.
El silbato sonó, y Harry había ganado el partido para Gryffindor.
Ron saltó, gritando a todo pulmón. Salió de las gradas y fue hacia el campo con un montón de gente de Gryffindor.
"¡Vamos, Artie!" llamó Alfred, gritando con entusiasmo. Agarró el brazo de Arthur y los dos entraron al campo y corrieron al abrazo de grupo gigante que se estaba empezando a formar alrededor de Harry.
Ahora todo lo que tiene que hacer el equipo de Gryffindor es jugar contra Slytherin, pensó Arthur divertido, mientras Alfred y los gemelos Weasley levantaban a Harry sobre sus hombros. Miró hacia la multitud alrededor del equipo, y vio a Francis y Nataliya, vitoreando también. Francis tenía un brazo alrededor de Madeline, quien estaba envuelta en una bandera de Gryffindor.
"¡Fiesta!" gritó George Weasley. "¡Sala común de Gryffindor! Francis, Nat, Arthur, ¡Están invitados también!"
…
"¿Por qué no le hablan a Hermione?" preguntó Arthur a Ron mientras todos subían a la torre de Gryffindor, con Alfred aferrado al brazo de Arthur.
"Su maldito gato se comió a mi rata, Scabbers," dijo Ron. "Y no lo lamenta para nada."
"¿Lamentarlo? ¡Es la naturaleza de un gato!" dijo Hermione mientras pasaba al lado de ellos, golpeando el hombro de Ron.
"Oi, ¿por qué no puedes dejar tu orgullo de lado y disculparte?" dijo Ron detrás de ella. Ella no dijo nada; sólo apresuró el paso y desapareció en la esquina.
La fiesta estaba en pleno desarrollo cuando Harry entró por el agujero del retrato. Todavía estaba en lo mejor cuando Arthur, Francis y Nataliya dijeron buenas noches a los Gryffindors, a las once y media, y se encaminaron hacia las mazmorras.
"¿Me pregunto si seguirán toda la noche?" dijo Nataliya, mientras entraban en la sala común de Slytherin, que estaba desierta.
"Probablemente." Rió Francis, y se dejó caer sobre un sillón. "Quiero dormir aquí esta noche," dijo alegremente.
"Entonces hazlo," respondió Arthur.
"Non, tú necesitas dormir aquí conmigo."Francis sonrió. Arthur lo miró de forma extraña.
"¿Cuántos dulces de azúcar y moscas te comiste?" le preguntó con precaución.
"Mo me gustan los dulces de azúcar y moscas." La sonrisa de Francis se amplió de oreja a oreja. "Arthur…"
Arthur frunció el ceño y se sentó en el sillón, al lado de la figura desparramada de Francis. "¿Voy a arrepentirme de esto en la mañana, verdad?"
"Oho, para nada," dijo Francis con una sonrisa de medio lado. "Bonne nuit, Nataliya."
Ella los miró divertida y se fue de la sala- no sin antes tomar una foto.
