Calefón (?)
Una noche de luna. Una casa en Ponyville. Un cuarto de la casa, a oscuras. La luz tenue se cuela por la ventana atravesando las delgadas y blancas cortinas.
Débiles sonidos rasgan el silencio en la penumbra. Sobre el lecho, una figura se yergue verticalmente. No permanece quieta, sino que parece dar pequeños saltitos, como impulsada por algo desde abajo. De hecho, otra figura yace horizontal debajo de la primera. Parecen formar una T invertida.
Sus ojos pueden distinguirse a pesar de la poca iluminación. Pueden contemplar la sonrisa satisfecha en el rostro del otro. Invisible desciende el sudor por sus pelajes. Y eso les gusta. Y les motiva. Continúa el subibaja.
No existe pensamiento alguno en la mente de la yegua durante este momento. Sólo es corazón. Sólo es pasión. Sólo es intensidad y blandura y calor.
Y calor…
Y mucho calor...
¡Demasiado calor!
Algo hace chispa de repente. La conciencia se activa como una llama espontánea. Entonces algo cambia en la cara de la poni. Eso inquieta al corcel debajo suyo.
—¿Qué pasa, mi caramelo? ¿Acaso voy muy…?
Pero el clima se ha quebrado.
—¡EL CALEFÓN! — grita la yegua, dando un salto y corriendo hacia la puerta. Apenas la melena de su cola alcanza a cubrir lo pudendo.
—¡Espera…! — y al amante le queda la frase sin terminar. — Pucha… — suspira — ...estábamos por llegar a lo mejor.
Y se queda pensando en lo linda que se ve cuando corre. En la proporción de sus flancos. Su perfume que lo enloquece.
Desde la cocina se oye un "clic". Después la yegua aparece en el umbral de la puerta, y el semental no le tarda en reclamar.
—Me dejaste solito… — dice, poniendo ojos de cachorro abandonado. — Ahora me enfrié.
—Lo siento. — le responde ella con una mirada de disculpa, mientras se recuesta en la cama — Pero las cosas se estaban poniendo demasiado calientes por aquí…
—¿Demasiado? — la sonrisa y la mirada del amante son cómplices de su picardía.
—Por suerte no ha explotado. — dice ella, compartiendo la broma.
—No aún…
Sobran las palabras. Hay mucha humedad para expresarlas.
-.-.-.-
Hora de entrenar el doble sentido, jeje.
Bueno, la verdad es que esta idea surgió de una escena en mi cabeza, y me pareció que no debía perder la oportunidad de compartirla. Obviamente, este capítulo no llega a mil palabras ni tampoco trata sobre un poni en específico, pero dejo a criterio de ustedes imaginar qué ponis ocuparían el lugar de esta pareja ;)
[O sea, pueden insertar su shipping favorito aquí]
