Hola, bueno, es mi primer fics de VA y realmente espero poder hacerlo bien, aunque no estoy segura de como jeje. La historia es basada después del final de El último sacrificio así que espero que les guste. En esta historia habrán muchas cosas nuevas y viejas, como drama, celos, amor, peligro y sobre todo (el elemento fundamental) sangre, es decir, es de vampiros, ¿no?
Aviso:
.: Vampire Academy :. - POV General
.: (nombre) :. - POV Personaje
~ Debo decir que la saga Vampire Academy fue un libro escrito por Richelle Mead
~ Instinto de Sangre ~
Capítulo 36:
Terminar el cumpleaños
.: Rose :.
Honestamente cuando dijeron que íbamos a ir a la montaña yo realmente albergaba una esperanza de que no fuera por nada malo, pero ahora que lo pienso… sin duda alguna debí quedarme en casa de Dimitri.
El sol estaba quemando mi piel como nunca antes lo había hecho, me sentía muy cansada y por lo visto era la única ya que parecía que las hermanas de Dimitri y Yeva estaban completamente bien. No me molesta algo así, lo que sucede es que yo soy una criatura de noche y no de día como ellas. Oh santos cielos, soné como Sydney.
Me detuve a mitad de una subida y saque un cole para atar mi cabello ya que el calor se estaba volviendo horrible y con el cabello suelto solo lo estaba empeorando. Me quite un poco de sudor de la frente y mire mi reloj de muñeca para ver la hora. Medio día.
– ¿A dónde vamos? – Pregunte volviendo a caminar – Demonios, debí usar unos pantalones más cortos
Yeva pronuncio algo en ruso y su tono me dijo que tal vez haya sido un improperio, pero Viktoria lo tradujo y dijo que Yeva le dijo que dejara de quejarme. Se rió divertida mientras yo la miraba molesta y lanzaba un improperio.
Nos detuvimos finalmente cuando Yeva dijo algo en ruso. Rodé los ojos al no entenderle nada y me senté en una roca sacando una botella de agua de mi mochila.
– ¿Qué sucede? – Pregunte mirando a Karolina. Ella me sonrió y luego apunto a un lado de la montaña. Mire allí y luego me puse en pie lanzando tres improperios seguidos – ¿Había un teleférico? Subimos caminando para nada
– Pensé que querías algo de adrenalina – Dijo Viktoria divertida – Y cuida tu lenguaje
– ¿Quién eres, mi madre? – Pregunte frunciendo el ceño – Y no me refería a esto con adrenalina. Un minuto, ¿por qué me muestras el teleférico?
– Yeva dijo que nosotras tomaremos el teleférico en la siguiente parada, a unos metros más arriba y tú tienes que escalar la montaña – Respondió Karolina sonriendo.
– ¿¡QUÉ!? – Pregunte sorprendida – ¿¡Me hará subir sola!? ¿¡Por la montaña!?
Nuevamente Yeva hablo en ruso volviendo a caminar.
– ¿Y ahora que dijo? – Pregunte molesta.
– Que Dimka no se queja de sus ideas ni reglas así que tú tampoco deberías hacerlo – Dijo Viktoria sonriendo.
– ¿Quiere alguien decirme qué estoy haciendo aquí? – Pregunte confundida – Dimitri y yo somos muy diferentes en ciertos aspectos
– Lo sabemos – Dijeron las tres volviendo a caminar. Gruñí y las seguí rápidamente alcanzándolas.
– ¿Entonces a qué se debe que tengo que subir sola? – Pregunte – ¿Acaso es una loca prueba para ver si soy aceptada como novia de Dimitri o algo por el estilo?
– No – Sonrió Viktoria – Ella te acepta como la novia de Dimitri y por supuesto como su futura esposa
– Que no nos vamos a casar tan pronto – Dije irritada. Las tres chicas Belikov me miraron con una sonrisa divertida.
– Lo que sucede Rose… – Comenzó a hablar Sonja, pero Yeva dijo algo mirándola fijamente. Hubo un silencio y Sonja me miro – Lo lamento, no puedo decirte
Resople pensando en que Lissa probablemente tenía una tarde maravillosa junto a su novio y yo aquí subiendo una montaña detrás de una anciana que no hace más que hablar en ruso y por si fuera poco se suponía que yo estaba de cumpleaños.
– Pensándolo bien – Hable nuevamente – Tal vez debería aprender ruso. Si pienso ser parte de esta familia supongo que sería lo mejor, ¿no?
Viktoria me miro sonriendo emocionada y me abrazo con fuerza – ¡Sí! Al fin lo admites. Serás bienvenida a nuestra familia como la esposa de Dimitri, aunque ya sabes que ya lo eres, pero novia y esposa son dos puestos diferentes
– Ay por Dios – Me queje lamentando lo que dije.
Casarme no estaba en mi lista de cosas por hacer antes de los veinti-mucho menos tan pronto porque yo estaba completamente dedicada al trabajo de ser la guardiana de Lissa. Dimitri lo sabía bien y lo respetaba demasiado, pero también sabía que quería casarse conmigo y supongo que yo también quería hacerlo, pero no tan pronto.
Llegamos a la parada del teleférico. Yeva dijo algo en ruso y nuevamente Karolina me lo tradujo. De mala gana me puse en camino a la punta de la colina mientras las chicas esperaban el teleférico. Me queje bastante mientras caminaba.
La montaña no estaba tan empinada así que caminar era lo justo, pero a unos cuantos kilómetros debía escalar y eso si iba a ser peligroso, en especial porque traía la mochila conmigo. Subí la montaña quejándome con muchos improperios. No entendía cual era el propósito de esto.
– Honestamente creo que tengo otra palabra para bruja muy similar – Dije de mala gana mientras caminaba. Me detuve quitando el sudor de mi frente. Saque la botella de agua y luego bebí un poco.
– ¡Vamos Rose! – Escuche a Viktoria. Me gire a mi izquierda y la vi en el teleférico con sus hermanas, ella me saludaba gritándome. Yeva estaba sentada con una expresión muy tranquila, pero aún mantenía ese brillo en sus ojos.
– ¡Solo sube! ¡Puedes hacerlo! – Apoyo Sonja.
Rodé los ojos y volví a mirar el camino arriba. Mi botella de agua aún estaba rellena hasta la mitad, pero no sabía si iba a durar. Lo mejor era buscar un pequeño río para poder llenarla, pero era imposible, toda la tierra estaba seca así que no había agua en ningún lado de aquí.
Debí traer una botella de repuesto.
Llegue al final del camino y mire la gran pared con rocas sobresaliendo. Suspire pesadamente y luego me acomode tomando las rocas con las manos para comenzar a escalar. Era peligroso hacerlo sin una cuerda, aunque el rapel solo es para bajar así que iba a ser más sencillo.
– ¡Ah! – Por una mala pisada casi caigo. Volví a colocar mi pie derecho en una piedra y espere a que mi respiración se tranquilizara un poco. Definitivamente esa bruja estaba loca. Moriría aquí.
Mire arriba notando que me faltaban unos metros para subir y mirar abajo para ver que tanto he subido no era necesario ya que las mariposas en mi estómago eran lo suficientemente molestas como para saber que debía a estar a muchos metros de altura. Las personas que hacían rapel, me miraban sorprendidos, obviamente yo debía ser la única demente subiendo así en lugar de usar el teleférico. La mirada que me daban dejaba ver con claridad que pensaban que yo eran valiente o quizás estaba mal de la cabeza así como también algunos pensaban que era impresionante.
Nuevamente comencé a subir sin pensar en nada más. Yo no iba a caer, no me iba a dejar vencer por una piedra como lo hice con el banco y mucho menos iba a dejarme vencer por un tonto desafío de Yeva. Al llegar arriba suspire aliviada de no terminar con un hueso quebrado o quizás con todo el cuerpo enyesado.
– Eso es sorprendente – Levante la vista y vi a Sonja sentada en una roca con una sonrisa. Le sonreí también y luego busque mi botella de agua, pero no la encontré. Pensé en donde estaba y recordé que casi me caigo, maldita sea, la botella se cayó cuando la roca de mi pie derecho se rompió y casi me caigo.
– Oh no puede ser – Dije de mala gana. Mire mis manos y vi que había sangre corriendo de ella.
– ¿Qué paso con tus guantes? – Pregunto Karolina tomando mi mano derecha de la muñeca y mirándome molesta – Tenías que habértelos puesto para escalar
– Creo que no los traje – dije encogiéndome de hombros. La actitud molesta y preocupada de Karolina me recordó a Dimitri, la primera vez que se quejo porque yo no tenía guantes para entrenar.
– Vik busca en mi mochila, creo que tengo unos adicionales – Dijo Karolina molesta – Y pásame la botella de agua para quitar la sangre y limpiar sus manos
Viktoria hizo lo pedido y Karolina mojo mis manos limpiando no solo la tierra sino la sangre. Me miro algo preocupada y luego me entrego los guantes. Pidió que no me los quitara bajo ninguna circunstancia y cuando volvamos a casa allí iba a curar la herida, pero que tuviera cuidado porque se podía infectar. Yo me encogí de hombros despreocupada accediendo a sus pedidos.
– ¿Entonces, ahora qué? – Pregunte mirando a Yeva.
Ella me miro fijamente por unos segundos y luego miro a Sonja para hablarle en ruso. Ya me estaba cansando de escucharla hablar en ruso, hubiera preferido que hablara en español y me dijera directamente que sucedía. Sonja asintió y me miro.
– La abuela dijo que lo hiciste bien, pero fue estúpido no traer tus guantes – Se encogió de hombros – Aunque ella ya esperaba a que no los trajeras
– Es decir que me hizo subir solo por una lección – Dije molesta.
– Más o menos – Sonrió Sonja – Ella quiere que sigamos caminando
La mire fijamente y luego asentí ya sin querer decir nada. Subimos la montaña tranquilamente hasta llegar a otro puesto de teleférico, cuando me dispuse a escalar Yeva me detuvo y me dijo que subiera con ellas. Me senté mirando por la ventana como subíamos.
Al llegar arriba, finalmente a la punta de la montaña, me senté en una roca admirando la vista completa de toda Baia. Era hermosa, la ciudad y el mar, las hermosas casas, el cielo y la brisa. Todo estaba tan hermoso y perfecto. Momento así me hacían desear por la paz que pudiera quedarme aquí para siempre, pero yo tenía un deber con Lissa y era protegerla con mi vida. Debía ir donde ella iba.
– Es hermoso – Dijo Viktoria sonriendo – Me gusta esta vista
– La guerra que se desatara se llevará muchas vidas – Dijo Karolina seria – Destruirá muchos hogares bellos como este
– Mientras podamos proteger a nuestra familia supongo que va a estar bien, ¿no? – Pregunto Sonja mirando a Karolina preocupada.
Hubo un silencio, al menos de mi parte, me di cuenta de que ellas se olvidaron de mí y de Yeva ya que las tres hablaban juntas. Yeva se sentó a mi lado observando la vista.
– ¿Ahora me dirás qué hago aquí? – Pregunte.
– Una vez te vi a ti brillando como una estrella – Dijo ella mirando al horizonte – Te lo dije. Vi en ti grandes cosas y que estabas destinada a ser la mejor. Proteger a tus amigos
– Supongo – Me encogí de hombros.
– No supongas. Puede que no confíes, pero es la verdad – Dijo ella seria – Pelear en una batalla es una cosa, pero en una guerra por el control es completamente diferente. Yo vi la guerra… y no será nada grandiosa… muchas muertes, sobre todo… tú deberías tener cuidado. Si puedes irte y proteger a tu amiga o a otros más deberías hacerlo, en esa guerra solo conseguirás la muerte
– ¿Me trajiste solo para decirme eso? – Fruncí el ceño.
Dijo algo en ruso alzando la voz. Las tres chicas la miraron sorprendida y yo extrañada. Hubo un silencio y luego Yeva me miro.
– Lo que digo es que hay un mundo por explorar. Tuviste tu segunda oportunidad y no puedes desperdiciarla así – Dijo seria – Morirás. Esa es mi predicción. No vas a vivir en esa guerra... no como quieres
– Abuela – Viktoria la miro regañadora.
– Sin embargo – La ignoro Yeva – Puedes darle la vuelta a las cosas
– Lo que digas – Rodé los ojos poniéndome en pie. Camine un poco acercándome al borde para poder ver el horizonte. Respirar el aire y calmar mi temperamento.
Si voy a morir sería obvio que será en la guerra, porque no pienso quedarme de brazos cruzados mientras los demás pelean. Yo también estaré allí, en primera fila y por supuesto que mataré a Dekker como primer Strigoi. Si él piensa matarme a mí entonces yo lo mataré a él. Desde pequeña tenía en la mente una frase: ellos son primeros. Me entrene en la academia para matar Strigoi y proteger a los Moroi así que con mayor razón yo debía estar en esa guerra.
– Creo que ya deberíamos comer, tengo hambre – Dijo Sonja sonriendo.
La mire sonriendo también y asentí con la cabeza para apoyar la idea de comer ahora. Después de un almuerzo sencillo y de una tarde en la montaña volvimos a casa, y por los mil demonios fue divertido bajar a rapel. De hecho fue mi parte favorita del día. Al llegar abajo volvimos caminando a casa, pero antes de darme vuelta y caminar, le heche la última mirada a la montaña, con una sonrisa, hasta que note tres cuevas ubicadas al lado izquierdo en donde nosotras estuvimos. Las miré intrigada, hubiera estado genial entrar a ver, supongo. Pero ya era hora de volver.
Descubrí que la razón por la que habíamos ido fue solo para que yo pasara un día con ellas, no había otra razón oculta; sin embargo Yeva no podía dejar pasar el misterio. Como sea, la razón por la que Dimitri estaba disgustado era sencilla y aunque no la vi al inicio Viktoria me la dijo luego: él no quería que fuera porque quería pasar el día conmigo dado que era mi cumpleaños. Tiene sentido.
Al llegar no pude evitar desplomarme en el sofá acurrucada y apoyando la cabeza en el regazo de Christian que me miraba sorprendido y divertido.
– Algo me dices que estás muerta – Dijo riendo – Ya quítate
– No – Gemí cansada – No seas malo. Yo soy la mejor amiga de tu novia
– Y por lo tanto mi peor pesadilla – Se rió.
– Pensé que dijiste que eras mi hermano – Dije frunciendo el ceño.
Christian levanto una ceja y me miro con una expresión sarcástica. Hizo uno de sus típicos comentarios y en lugar de responder solo le di un golpe en la frente, por supuesto se quejo, pero Lissa apareció justo para evitar una pelea. Ella traía un vaso de agua en sus manos y me miraba divertida.
– No puedo creer que se me haya caído la botella de agua – Dije tomando el vaso para beber un poco.
– Rose tus manos – Vi a Karolina salir con el botiquín del baño así que me senté y me quite los guantes con cuidado. Ella tenía razón con la idea de que debí haberlos llevado.
Había un par de cortes y raspones, al parecer la escalada no fue buena conmigo. No estaban sucias porque me las había lavado y salvo por los dedos estaban bien. Tenía una sensación extraña en la mano por el sudor y el uso prologando de esos guantes. Karolina me limpio las heridas con cuidado y luego las vendo.
– Así está mejor – Me sonrió ella – Deberías tener más cuidado
– Gracias – Sonreí ligeramente.
– ¿Qué tal el paseo? – Dimitri se nos acerco con una sonrisa. Le sonreí también y lo besé en los labios fugazmente colocando una mano en su pecho – Hey – Tomo mi mano – ¿Qué paso?
– Nada importante – Me encogí de hombros – Me iré a dar una ducha
– ¿Ahora? – Pregunto él con un gemido – ¿No podría ser después?
Me reí entre dientes y luego subí a ducharme.
Después de una ducha relajante volví abajo con los demás. En este caso, en lugar de recostarme con Christian me senté en el regazo de Dimitri sonriendo tranquila.
– Fue divertido – Dijo Karolina.
– Sí, yo pensé que tendría más adrenalina – Dije divertida – Y lo único que tuve fue una caída en rapel
– ¿Bajaste a rapel? – Pregunto Christian sorprendido – Tú no le tienes miedo a nada
– De hecho de tiro en rapel – Dijo Viktoria riendo – Aunque piso mal y casi se cae
– No, eso fue cuando me dejaron escalando sola la montaña – Dije riendo – Ahí perdí mi botella de agua
– Sí, pero cuando estabas bajando también te lanzaste cinco metros y después te apoyaste en la pared cuando Sonja te dijo que te ibas a lastimar – Dijo Karolina riendo.
– ¿Tú de qué te ries? Si querías irte en el teleférico junto con Yeva – Dije riendo.
– Hubiera sido más seguro que bajar con ustedes –
– Cualquier cosa es más segura que estar con Rose – Se rió Lissa divertida – Yo tengo experiencia en eso así que puedo asegurarlo
La mire con el ceño fruncido.
Lo siento, pero tienes que admitir que es verdad
Bufé.
– Es porque ustedes viven en una burbuja – Me queje – Los verdaderos atletas son arriesgados – Apreté el puño con fuerza y una mirada orgullosa.
– Y suicidas como tú – Dijo Christian riendo.
Mi expresión se derrumbo en ese instante y Christian me sonrió burlón. Le lancé mi mejor mirada asesina y él palideció, en cambio Lissa me regaño por la forma en como lo estaba mirando y probablemente porque estaba pensando en las mil maneras de hacerle daño.
Viktoria gimió acomodándose en el sofá.
– Amo tener unas vacaciones extra – Sonrió – Ojalá no reparen nunca la escuela
– Yo te daré un consejo. Cuando un profesor se pone rudo contigo… lánzale un libro en la cabeza – Asentí sonriendo.
Casi todos me miraron confundidos salvo por Lissa que comenzó a reír divertida.
– Y luego se arriesgará a una semana de castigo – Dijo riendo – No puedo creer que realmente lo hayas echo
– Vamos, ambas coincidimos que lo que nos hizo fue estúpido – Me reí también – Obligar a dos niñas a deletrear sus nombres completos era una tortura aún hasta para ellos
– Ella era el terror de los profesores en la escuela primaria – Dijo Lissa mirando a Karolina que la miraba interrogante – Recibía castigos dos veces por semana y se metía en problemas todos los días
– Yo no era un problema, ellos eran malos maestros – Me reí sintiendo a Dimitri rodearme con fuerza. Nos besamos.
Cuando llegamos aquí habíamos pensado que no encontraríamos problemas con Strigoi, pero la cosa es que teníamos problemas en donde sea que estábamos. Ellos me perseguían a mí y eran capaces de usar a mis amigos para lograr sus objetivos, hasta el momento solo me han tendido trampas y no lo han logrado. Es bueno en cierto modo porque como Strigoi no sería bueno para nadie. Mis entrenamientos habían desaparecido bastante y apenas trotaba por las mañana, realmente odiaba ser perezosa, pero por alguna razón externa prefería quedarme aquí sin hacer nada relacionado con eso. Es posible que se deba a la idea que tengo de que no exista una guerra y nos podamos quedar aquí para siempre, pero ya era hora de cambiar eso. Tenía que volver al juego.
Como guardiana debía mantenerme en forma para entrar en batalla en cualquier momento, debía ser consciente de que en cualquier segundo alguien intentaría hacernos daño y lo cierto es que si lo era. Viendo su mirada feroz y su determinación pude darme cuenta de que nada le importaba más que su trabajo.
Ella no había notado mi presencia allí o la de Lissa, solo estaba pendiente de que el saco de boxeo se convierta en puré de papas. Mi madre era una Dhampir muy respetada y una guardiana muy famosa. Se había ganado su reputación siempre poniendo a los demás primero e incluso ha tenido muchas más marcas molnijas de las que yo podría contar.
– Te dije que la encontraríamos aquí – Dijo Lissa apoyándose en el muro frente a nosotras – Es muy buena
– Siento un dolor por el saco de boxeo – Dije frotándome el brazo. Sus patadas parecían ser cada vez más fuertes, poderosas y peligrosas. De lejos te decían: «no te metas conmigo».
– No tienes miedo – Lissa se rió – Probablemente sea más fuerte, pero…
– Ella me dejo un ojo morado – Le recordé.
– Uy sí – Hizo una mueca – Pero te lo tenías bien merecido
– ¿De qué lado estás? – Pregunte molesta.
– Del lado que tiene la voz de la razón – Sonrió – Vamos, quiero verte pelear contra ella
– Estás loca – Dije – No quiero ser el saco de boxeo
– ¿Entonces por qué estamos aquí? – Pregunto Lissa confundida.
– Porque tú te metiste en mis pensamientos y me arrastraste aquí – Dije como si fuera obvio.
Ella me sonrió divertida y luego me dio un empujón. Yo me di la vuelta y vi a Dimitri acercarse a nosotras con vasos de café, sonreí tomando uno y le agradecí. Volteé a mirar a mi madre nuevamente.
– Ella es buena – Comenté.
– Y tú eres igual de buena – Dijo Dimitri besándome en la mejilla – Muy poderosa
– Supongo –
No es que yo dude de que sea buena, sé que lo soy y de hecho la mejor, pero comparada con mi madre siempre era como ser una niña de tres años a su lado. Ella tenía más fuerza.
– Podría morir si lo intento – Frote por debajo de mis ojos recordando a cuando ella me lo moreteo.
Dimitri me sonrió divertido y me besó detrás de la oreja y luego se apoyo detrás de mí con cuidado mientras miraba a mi madre destrozar el saco de boxeo. Ella se notaba tan fuerte hasta que al dar un golpe soltó un grito y cayo al suelo.
– ¡Mamá! – Salte el muro tirando el café y corrí a ella. Estaba descalza y tirada en el suelo con una expresión adolorida. Mire su dorso del pie y lo ensangrentado. Dimitri y Lissa me siguieron preocupados. Dimitri reviso el saco de boxeo mientras Lissa intentaba curarla, pero la herida no se detenía.
– No lo entiendo – Dijo ella confundida – ¿Por qué no puedo curarla?
Me puse en pie y mire el saco, Dimitri contenía el aliento. Se hizo a un lado dejando a la vista tres hojas de cuchillos que habían estado escondidas dentro del saco. Mire las hojas y gruñí enojada tomando una de ellas. Las arranque del saco y luego me quede mirándola fijamente.
La energía corría por ella, era débil para matar, pero fuerte para no poder curarla. Deje caer la hoja y mire a mi madre.
– Firedark – Dije sorprendida.
Lissa me miro sorprendida sin saber que hacer y luego yo mire a Dimitri. Él ayudo a mi madre a ponerse en pie y se fue con Lissa devuelta a la casa, adentro, para pedirle ayuda a Olena si es que podía y si no Adrian podría ayudar a Lissa. Me daba igual la opción que eligieran. Busque con la mirada algún Strigoi, abrí mi mente y le rogué a mi estómago nauseas de señal, pero nada. Si hubo un Strigoi aquí debió ser la noche anterior cuando nos atacaron en manada.
Poco después de asegurar que no había nadie más cerca y que el sol aún estaba presente entre en la casa y mire a mi madre fijamente directo a la herida. Olena había encontrado una cura de hiervas para las heridas con Firedark y era mejor así ya que ocupaba mucho poder para Lissa y Adrian.
– ¿Has encontrado algo? – Pregunto Dimitri serio. Yo negué con la cabeza.
– Si hubo un Strigoi detrás de esto probablemente haya sido anoche – Dije seria – Aunque tampoco puedo asegurarlo; sin embargo aquí él único que pudo haber sido es Mark y lo dudo así como yo
– No tendría sentido que lo haya hecho Mark. Quizás fuiste tú – Dijo Adrian encendiendo un cigarrillo. Mire a Sydney y ella lo golpeó en cabeza, Adrian la miro confundido y ella hizo un ademan indicándome. Entonces él entendió que fue mi idea – Oye yo solo decía, después de todo eras tú la que se quejaba de ella
Mire Adrian y luego tome la hoja del cuchillo que había estado clavado en el saco de boxeo. No había forma de descubrir que Strigoi lo hizo, pero no me importaba. Solo en mi mente estaba la idea de causarle dolor al Strigoi, no matarlo, hacerle daño.
– Ten – Se la entregue a Christian – Quémala, las tres al mismo tiempo
Christian no dijo nada, tomo las hojas y las lanzo a la chimenea antes de prenderles fuego. Mientras se consumían yo sonreí sabiendo que había alguien sufriendo por lo que hizo. Luego de vendar el pie de mi madre Abe la miro. Yo pude sentir un ambiente alejado a nosotros, esos dos andaban en algo y obviamente tenía relación con un romance. No era eso en lo que quería pensar por ahora así que me fui sin decir nada.
Me senté en la entrada de la casa pensando en lo que dijo Yeva de la guerra y en lo que dijo el tal Dekker. Yo moriría si voy allí y ese es el plan original de él, Yeva lo dijo y aunque odie admitirlo es verdad que todo lo que me predicen se vuelve realidad, pero siempre he preferido mantenerme escéptica. Tengo que deshacerme de los Strigoi, pero sin poner en peligro la vida de Lissa o de alguien más. No importaba si la mía era la que peligraba.
– ¿Pensando nuevamente? – Me gire sonriendo ligeramente. Dimitri acababa de salir de allí y se sentó a mi lado.
– Estoy pensando en que he tenido un pésimo cumpleaños desde que amaneció – Me reí – Supongo que al menos no fui yo quien salió lastimada, pero es molesto
– Eso es bueno – Me besó en la sien – Ellos quieren deshacerse de ti, pero no lo lograran
– Sí – Murmure – Eso creo
Pensar en que los Strigoi me tienen como blanco principal era extraño, siempre pensé que ellos tendrían mejores cosas en que pensar que en mí. Como no quise convertirme ni por las buenas ni por las malas ahora supongo que lo más lógico para ellos es matarme.
– ¿Qué vamos a hacer? – Mire a Dimitri y él me devolvió la mirada confundido – Me refiero a que los Strigoi tienen sus planes y nosotros aún no. Tal vez deberíamos hacer que Lissa se ponga en contacto con la corte y vean sobre un plan o algo
– Parece ser lo mejor – Asintió él – Hey, ¿no podemos olvidar todo esto, al menos por lo que resta de tu cumpleaños?
Lo mire sonriendo y luego nos besamos. Por como yo veo las cosas, quizá no iba a ser un mal cumpleaños si aún estaba Dimitri conmigo, y claro, todos sabemos que la sensación de adrenalina es algo que me encantaba sentir, odiaba tanta paz y tranquilidad.
– ¿Qué piensas de este vestido? – Pregunto Lissa mostrándome un vestido de tirantes color lila con unos estampados brillantes y volantes en la falda – ¿Te gusta?
– Yeep – Volví a mirar mi revista. Escuche que resoplo y la mire confundida, estaba cruzada de brazos con el vestido sujeto en su mano. Ella me miraba algo molesta, y estaba algo molesta por mi falta de atención.
– ¿Podrías dejar esa revista? – Pregunto.
– Lissa, no sé si lo notaste, pero llevamos aquí quince minutos y ya me aburrí – Dije.
– Entonces ayúdame. Es importante encontrar el vestido perfecto – Dijo ella molesta.
– ¿Por qué es tan importante? – Pregunte volviendo a mi revista, aunque conocía la respuesta.
– Porque… oye eso está de cabeza – Apunto a mi revista. Yo mire a Lissa y luego a la revista. Ya sabía ya que estaba de cabeza, pero como ella no se había dado cuenta entonces pensé que en su cabeza cruzaría la idea de que no debía molestarme. Lissa movió la revista para ver la portada y ladeo la cabeza – Y se trata sobre césped. Vaya, debes estar muy aburrida
– De hecho solo miro las imágenes – Dije encogiéndome de hombros – Aunque sí, lo son
– Entonces podrías ayudarme – Dijo ella – Necesitas un vestido perfecto para la cena de cumpleaños
– No es que me moleste, pero no es la gran cosa – Sonreí despreocupada – Solo iremos a una cena
– Sí, pero después de una hora Christian y yo te abandonaremos con Dimitri – Se sentó en la cama y me sonrió maliciosa – Y vas a poder pensar en él sin camisa tanto como quieras
– No lo estoy haciendo – La mire extrañada.
– Hmm… mmm... – Me miro de reojo. Yo rodé los ojos – Por cierto. ¿Has notado eso?
– ¿Qué cosa? – La mire confundida.
– Que cuando la otra está con su novio las emociones se disparan demasiado fuerte y se siente como si fueras tú – Dijo ella mirando el vestido – Sé que tienes más experiencia que yo con el vínculo, pero es extraño. Nunca me sentí así y me gusta que sea bidireccional, pero no me gusta que me despiertes de noche
– Es tonto porque yo pienso igual – Le fruncí el ceño – ¿De qué va eso de las emociones? Tú ya sabes que yo los conozco así que, ¿por qué me lo preguntas?
– Me gusta pensar que puedo saber ahora lo que sientes. Siempre quise saber que hay dentro de tu cabeza – Me sonrió ligeramente – Pero hay ocasiones en las que tus pensamientos me dan miedo, como cuando le pediste a Christian que quemara los cuchillos. Era... Fue un pensamiento tan cruel querer que alguien sufra solo por eso... no soy como tú, pero aún así... aquello me dio miedo. Quiero poder absorber tu oscuridad como tú lo haces conmigo
– Olvídalo, prefiero que no – Dije fríamente. Ella me miro sorprendida y luego me dedico una sonrisa cálida que hizo que mi humor se calmara un poco – Lo siento
– Está bien. Por cierto, ¿cómo le llamas a eso? – Me miro con una mueca.
– ¿Eso? – Levante una ceja confundida. Ella alzo un dedo – El cosquilleo
– Yo no tengo ningún cosquilleo – Dije – ¿De qué rayos hablas?
Lissa me miro perpleja y luego me explico. Cuando ella estaba en mi mente solía sentir un cosquilleo en su cuerpo, no era algo malo ni le causaba risa, de hecho en ocasiones le causaba placentero y en otras era divertido para ella. Tras pensar un poco recordé que yo también sentía un cosquilleo en un incio, pero eso se debía a que yo podía sentir sus sentimientos, pero la verdad es que el cosquillo no duro mucho porque conforme me acostumbraba a entrar y salir a mi voluntad desapareció. Ella me miro como si yo estuviera loca, creo que pensaba que yo era la que estaba mal hasta que se detuvo en sus pensamientos. Supo que no era yo quien estaba mal, pese a que habían pasado un par de meses Lissa aún no se acostumbraba del todo y como le gustaba tanto entrar en mi mente la emoción le causaba un cosquilleo, pero se estaba comenzando a acostumbrar un poco. Seguro desaparecerá.
– Tal vez no deberías estar en mi mente – Dije suspirando – Lissa, actúas como una novata
– Y tú como una veterana – Dijo riendo.
– Soy veterana – Sonreí – Oye, no quiero ser desagradecida ni nada, pero ¿por qué debo ir a la cena?
– ¿Cena de cumpleaños no te suena a nada? – Pregunto ella mirándose al espejo con el vestido – Me gusta, pero le falta algo
– Pensé que era para mí – Rodé los ojos – Ya tuve una fiesta, una escalada y una tarde divertida con amigos así que… ¿por qué una cena?
– Porque sí – Dijo ella sonriendo – Siempre tenemos una cena como amigas, es una tradición
– No. La tradición es ver películas toda la noche, comer palomitas y criticar a los demás – Me reí divertida.
– Oh sí – Me miro con una sonrisa emocionada. Se lanzo en la cama sobre sus rodillas y me miro como una de cinco años a un regalo de navidad: ansiosa y emocionada – Recuerdo cuando vimos Heidi porque tú no querías leer el libro
Nos reímos de eso y luego dejamos escapar un suspiro.
– Rose – Ella me miro nuevamente, pero con una expresión suave – ¿No quieres ir?
– No. Este año no, además esa tonta tradición no es mía ni tuya – Dije tranquila – Ambas sabemos de quien es
– Mamá – Asintió con una sonrisa – ¿Entonces? ¿Noche de películas?
– Suena mejor – Sonreí – Y espero que una hamburguesa y papas fritas entren en la película porque tengo hambre
– ¿Tú? Pero que raro – Se rió divertida.
Nos reímos. Lissa le envió un mensaje a Christian para que cancelara la cena (de todos modos había que confirmar y aún no lo hacíamos) y luego salimos de la habitación. El centro comercial aún estaba abierto. El sol aún permanecía en el cielo avisando que su hermoso tono naranjo era la señal del atardecer y que en poco tiempo la noche caería sobre nosotros, así que rápidamente salimos de la casa y fuimos al centro comercial. Pasamos a la tienda de películas para arrendar al menos tres y luego fuimos a comprar comida. Yo sabía que Olena podría hacer algo para nosotras, pero no quería molestarla así que era mejor comprar.
Tras haber comprado todo lo que necesitábamos volvimos a casa cargando las bolsas. Era de noche y por supuesto yo me había llevado mi estaca por si sucedía algo, pero sorprendentemente todo estaba tan tranquilo que fue agradable caminar por la noche sin ver un Strigoi, también fue extraño, pero más agradable.
Llegamos a casa y dejamos las cosas sobre la mesa. Los chicos estaban vestidos de una forma muy abrigadora, es decir, parecía que iban a salir. Abe los miraba con una sonrisa y su típico atuendo extravagante con una bufanda tan colorida como brillante. Rodé los ojos y luego mire a Dimitri que estaba revisando algo en su billetera.
– ¿Qué sucede? – Pregunte mientras Lissa sacaba las cosas de las bolsas ya que yo me detuve.
– Saldré con ellos – Sonrió tranquilo – Hay un local en donde Adrian puede embriagarse y podemos jugar billar – Lo mire sorprendida y antes de poder decir algo él hablo – Sé que no debería irme, lo siento, pero te lo prometo volveré antes de media noche y terminaremos tu cumpleaños con juntos, ¿sí?
Solté un suspiro.
– No, está bien. Si quieres ir con ellos no tengo problemas – Dije sonriendo forzada.
Honestamente no esperaba esto. Es decir, Dimitri sabía bien que Lissa y yo pasaríamos la noche viendo película, pero estaba claro que no iba a ser directo hasta las doce, de hecho suponía yo que terminaría pasando la noche solo con él. No me molestaba que saliera con ellos mientras nosotras veíamos película.
– Roza, no quiero… – Intento decir, pero puse en dedo en sus labios. Le sonreí tranquila y lo besé fugazmente.
– Ve, no te preocupes por mí – Sonreí.
Me miro algo indeciso, pero finalmente acepto. Yo sonreí tranquila y luego mire a Lissa para comenzar a preparar una pizza. Fuimos a la cocina y sacamos la masa de pizza, mientras se suponía que yo la haría Lissa estaría calentando el horno, pero accidente presione demasiado fuerte la salsa de tomate y la manche en la mano. Ella me miro fijamente con una expresión sarcástica y yo me reí un poco.
– Ups – Dije divertida para luego seguir con la pizza. Pude sentir que Lissa estaba planeando algo así que la mire confusa, pero algo me golpeo en la cara. Abrí la boca con los ojos cerrados indignada. Me quite una rodaja de tomate que estaba cerca de mi ojo derecho y la mire sorprendida.
Lissa me sonrió con superioridad y antes de poder decir algo habíamos comenzado una guerra de comida. Las salsas volaron manchando a la otra, mostaza, kétchup y mayonesa (es probable que Olena nos regañe por sacarlas), los tomates terminaron en el techo. El orégano nos bañaba pegándose a las salsas sobre nuestros cuerpos y las aceitunas nos manchaban de morado. El queso termino no solo en el rostro sino que en el cabello y el jamón lo acompañaba.
Cuando nos quedamos sin comida para lanzar nos reímos a carcajadas. Me lamí los dedos con una sonrisa y Lissa me lanzo un trozo de tomate en el rostro. Le devolví el desastre y luego me deslicé en el suelo sobre el kétchup para sacar una cámara. La lancé a Lissa y luego nos acercamos para tomarnos una foto juntas.
– Sonríe – Dijo divertida mientras tomaba la foto.
– Oh santo cielos – Mire a la entrada de la cocina y vi a Sydney mirándonos sorprendida – ¿Qué hicieron?
– Ella comenzó – Me acuso Lissa riendo mientras dejaba la cámara en un lugar seguro – Yo me defendí
– Eres una mentirosa – Le lancé un puñado de orégano mientras me reía.
– Olena las va a matar – Dijo Sydney sorprendida – Será mejor que limpien todo ahora
Mire a Sydney y luego a Lissa. Ella nos miro asustada y salió arrancando antes de que le llegaran un chorro de mostaza y kétchup, que aterrizaron en la puerta de entrada. Después de que habíamos fallado nos reímos nuevamente y chocamos los cinco.
Nos pasamos gran parte de la noche limpiando del desastre que habíamos dejado, nos tomo mucho trabajo quitar toda la salsa y recoger los condimentos. Finalmente tuvimos que ordenar una pizza a domicilio porque no nos quedaba nada ya que lo usamos todo para jugar. Tras una ducha para limpiar todo, y quitarme el aroma a condimentos y alimentos, me senté en la cama de Lissa tomando un trozo de pizza y la mire con el trozo en la boca. Ella estaba terminando de conectar el dvd y luego se sentó a mi lado tomado un trozo de la caja.
– ¿Qué vamos a ver? – Pregunte.
– Una mafiosa en mini faldas – Dijo ella sonriendo.
– Uhg odio esa película, ¿por qué la has traído? – Pregunte mirando a Lissa con una ceja levantada.
– Porque me dijiste que escogiera cualquiera – Se encogió de hombros.
.: Dimitri :.
Christian acababa de golpear la bola 6 con el taco y logro meterla en hoyo, sonrió divertido mientras Eddie se quejaba y luego golpeo otra. No dije nada durante un tiempo. Yo los miraba tranquilo sosteniendo el taco.
– Quizás deberíamos volver – Lo puse en la mesa de forma horizontal y apoye mis manos – Son las once
– Alguien quiere volver a ver Rose – Dijo Eddie con un tono burlón. Yo rodé los ojos solo porque no importaba la razón por la que quiera volver, ya era tarde y sí, quería volver para estar con Rose. Se lo prometí.
Después de que dejar las cosas volvimos junto con protestas de Adrian que quería seguir allí. Abe había ido con nosotros solo para ver como nos las arreglábamos, supongo que en teoría no quería pasar todo el tiempo allí en casa rodeado de un montón de chicas que no le harían caso, en especial porque Janine estaba descansando el pie.
Cuando llegamos a casa pude ver a Sydney, Mia, Jill y mis hermanas hablando en el living sobre quien sabe que, cosas de chicas supongo y en cuanto a mi madre y a la de Rose ellas hablaban en el comedor tranquilamente. Sonreí ligeramente y junto con Christian subimos para ver a Rose y a Lissa que aparentemente estaban viendo películas en la habitación de Lissa y Christian. Sin embargo al abrir la puerta nos topamos con una sorpresita: estaban durmiendo.
– Bien, me parece que nuestras chicas se quedaron dormidas – Dijo Christian riendo. Entro en la habitación y busco algo en el armario. Sonreí ligeramente. Roza estaba acostada en la cama de una forma vertical de lado y Lissa estaba con medio cuerpo sobre ella, apoyando el codo en el hombro de Roza y sobre el codo su mejilla, su otro brazo colgaba por el estómago de Roza. Se notaban muy incómodas, pero no les pareció importar.
– No pensé que se quedarían dormidas – Sonreí, pero fruncí el ceño al ver una caja de pizza sobre la cama con dos trozos. Pensé que ellas iban a preparar no a comprar.
– Quizás se quedaron dormida hace mucho rato – Dijo Christian cubriendo a las chicas con una manta – Será mejor dejarlas dormir
Asentí lentamente y saque de mi bolsillo una tarjeta rectangular, la pare en forma de triangulo junto a Rose y luego salí de la habitación dejando a las chicas dormir tranquila. Christian dijo que dormiría en el sofá cuando todos se fueran y yo asentí sin decir nada.
Fui a mi habitación y me senté en mi cama con una sonrisa. Iba a ser una noche muy solitaria sin Rose conmigo, pero supongo que estaba bien y aunque quería ser yo con quien ella terminara su cumpleaños no importaba que no estuviera conmigo. Podría estar con ella mañana.
Continuara…
Bien, ha terminado el capítulo de hoy y ha sido bastante interesante. Por lo visto Dimitri no termino con ella el cumpleaños, pero estuvo interesante de todos modos, ¿qué dicen de la montaña? Hmmm...
~ Comentarios:
- paloma hathaway: Sí, que pena... pero divertido, le da algo de drama... y las cosas... no van a mejorar...
Bueno me complace decir que contando esté capítulo quedan solo 6 para que termine. La lista oficial de los capítulos es 41, todos ya escrito. Pronto sabrán cosas que jamás imaginaron que sucedería.
Dejen Reviews (y)
Se despide Lira12 (L)
