— ¡Ángela-sama! ¡Ángela-sama!— gritaba desesperada la rubia de cabello alborotado mientras pasaba fugazmente entre los pasillos del barco. Hoy se cumplía un mes desde que habían arribado al Moby Dick (barco de Barba Blanca). El adaptarse no fue un problema y ambos (Ace y Ángela) parecían disfrutar de su compañía. — ¿Alguien ha visto a Ángela?— pregunto molesta Sunny al entrar al comedor y toparse con los comandantes de dicha tirpulación.
—Me temo que no le hemos visto, señorita— respondió Tatch sonriéndole amablemente; Sunny soltó un suspiro exhausto dejándose caer en el asiento justo al lado del 1 comandante, Marco.
—Seguro esta con Ace-yoi— dijo este apenas desviando la mirada de su almuerzo.
—Siempre es así, ¿Por qué no puede estar en un solo lugar?— dijo derrotada poniendo la cabeza sobre la mesa —me preocupa— murmuró.
—Ya vendrá— se escuchó a otra voz decir desde la entrada del comedor, era Tom el médico y compañero de su banda. Déjala disfrutar este tiempo libre en el que el viejo Casimiro no la esta acechando— dijo sentándose pesadamente.
—Te vez algo cansado— comentó este último mirando a Tom con una sonrisa graciosa — ¿acaso pasaste una mala noche? —bromeo.
—Quisiera— respondió Tom masajeando el puente de su nariz —estuve trabajando en algunas mejoras para mi bo, cuando llego Angy a querer platicar—.
— ¿De que querría platicar a esas horas-yoi?— pregunto Marco algo interesado.
—Normalmente es de cualquier cosa, a veces son ideas que se le vienen a la cabeza— respondió Sunny sonriendo con una expresión de nostalgia. Siempre ha sido una persona curiosa, le gusta hablar con las personas para saber más—.
—Lugar donde paramos, lugar que quiere investigar. Es por eso que terminamos metidos en tantos problemas— dijo Tom sonriendo de oreja a oreja.
—Un capitán un tanto valiente— comento Tatch.
—Yo la definiría más como amable— respondieron ambos al mismo tiempo.
No hubo más conversaciones después de eso, aunque el silencio que se había formado no era incomodo tampoco. Los 4 terminaron de comer y decidieron ir a hacer sus deberes (si es que tienen alguno en el barco).
— ¿Y cuál era la urgencia de encontrar a Ángela?— preguntó intrigado Tom una vez estuvieron solos.
—James llamo temprano— respondió Sunny sería. Parece ser que volveremos a casa antes de lo planeado—.
— ¿Era eso? — Preguntó sorprendido —amiga mía, tu problema era más simple de lo que imaginas—.
— ¿Enserio hiciste eso?—
—Claro que lo hice, ¿por quién me tomas?—
—Por un cabezota, pero si se trata de peleas siempre ganas— al decir esto el chico inflo un poco el pecho así como se tintaron sus mejillas de un rosado casi invisible. Excepto en algunas ocasiones contra Sabo o aquella vez contra mí —siguió diciendo ella con una sonrisa burlona.
—Aquella vez no fue valida, considéralo tu regalo de despedida— respondió Ace irritado.
— ¿Regalo de despedida? Te gane limpiamente admítelo—
— ¿Lo venciste?— pregunto Ilia mirando a ambos asombrada.
—Claro que…—
—NO—
Ángela molesta miro desafiante a Ace el cual estaba sentado a unos cuantos pasos de ella; los tres habían decidido subir a la parte más alta del barco a descansar, asi como disfrutar de la hermosa vista. Por más grande que fuera su barco el Loving Cloud, no se comparaba con la magnitud del Moby Dick, Angela simplemente estaba asombrada y de alguna forma enamorada con el navio.
— ¿Por qué no puedes admitir que gane?— pregunto furiosa.
—Porque no lo hiciste, fue simple suerte—
—Oh, suerte dices— con cuidado pero decidida, Ángela se levantó y lo miro seria — ¿Qué tal si te demuestro que no fue suerte?—
—No seas ridícula—
— ¿Acaso tienes miedo de perder?— insistió Ángela, ella lo concia bien y sabía que al haber dicho esto ya no había vuelta atrás, era seguro que Ace aceptaría su desafío.
Hubo una pausa, la tensión entre ambos comenzó a crecer e Ilia sabía lo que estaba sucediendo. Nunca había visto a su capitana comportarse tan competitiva y agresiva en todo lo que llevaban viajando juntos, a menos de que fuera necesario.
Pero por alguna razón desde que se encontró con Ace, ella estaba más activa. Normalmente se pasaba los días haciendo papeleo o escuchando sus deberes como las suprema pastora, y pocas veces podía jugar con Ilia y Reaper. Pero este último mes había vuelto a sus días de la niñez, Ace le hacía sentir de nuevo esas ganas de correr explorar, incluso de pelear.
— ¡Si! Ángela te hará pedazos— dijo Ilia animando a su capitana.
A esto Ace solo bufo, Illia pareció molestarse por su acción, pero Ángela estaba inmutada y con solo la mirada hizo entender que Ilia debía alejarse de la zona de batalla.
—No te será tan fácil— respondió Ace levantándose de su lugar, en un intento por verse genial se puso su sombrero de forma que le tapara los ojos.
—Pruébalo— le reto ella desamarrando su cadena de su cintura, mientras que Ace encendía su puño con fuego.
—No pienso ser amable contigo —
—No esperaba que lo fueras, somos piratas ¿no?—
— ¿Es enserio?— pregunto molesta Sunny al salir a cubierta y toparse con la multitud aclamando a Ace; arriba saltando entre los mástiles y velas, un sinfín de explosiones se llevaban a cabo, fuego por todos lados y el constante sonido de las cadenas en movimiento. Abajo en cubierto el pobre señor Casimiro, corría de un lado a otro como si quisiera atrapar a Ángela si esta llegaba a caer de las alturas.
—Llevan así casi toda la mañana-yoi— dijo Marco que se encontraba recargado en la pared detrás de ella.
—Me sorprende que no hayamos escuchado nada durante el desayuno— comento Tatch uniéndose a la escena.
—100 belies a que Ace gana—
—100 a que no—
Los piratas alrededor comenzaron a apostar y comentar cosas sobre la batalla, estaban sorprendidos de que Ángela era capaz de seguirle el paso a Puño de fuego, aunque ella era la más golpeada hasta el momento. Y era obvio Ace tenía algo de ventaja por poseer una habilidad de tipo logia.
BUM
Un enorme estruendo hizo que todos se quedara inmóvil, arriba Ángela había sido lanzada contra el mástil principal (uno de los más anchos) parecía que caería derrotada a cubierta y, por un momento, Ace dudo en lanzarse en su rescate. Pero no hubo necesidad, con un rápido movimiento de muñeca, Ángela logro sujetarse con su cadena a la vela y retomar su lugar en las alturas.
—Supongo que no mentías— dijo está limpiando su cara llena de hollín.
— ¿Qué te puedo decir? Soy un hombre de palabra— respondió Ace sonriente desde el otro lado del barco. ¿Cansada?—
—En tus sueños— Ángela salto con todas sus fuerzas en dirección hacia él.
—Debes estar bromeando— susurro asombrado Tatch al ver la acción de la chica, Tom por otra parte reía al ver su rostro.
— ¡Resonanze!— fue lo único que se escuchó antes de ver como Ace era lanzado a la otra punta del barco. La cubierta se llenó de murmullos de asombro, juraban que la chica habría usado haki, ya que no había otra forma en la que se pudiera dañar a un usuario de tipo logia.
— ¿Sorprendido?— preguntó complacida al notar la expresión de su contrincante.
—Veo que has crecido—
— ¿Eso que tiene que ver?—
—Pero sería algo vergonzoso si te dejo ganar esta vez— su cuerpo comenzó a encenderse, Ángela sabía qué hacer, estaba segura que usaría su famoso puño de fuego.
—Suena realmente problemático— respondió ella con una sonrisa sagaz. Solo debo esquivarlo y darle otro golpe pensó mirando detenida mente sus movimientos.
Y entonces ataco, como lo había previsto el famoso puño de fuego apareció ante ella; debía admitir que tenía un increíble control sobre su poder como para no quemar su propio barco.
Ninguno cedía y la batalla parecía no tener fin, algunos habían decidido dejarlo y volver a sus ocupaciones, otros (como el señor Casimiro) tercos decidieron quedarse a ver el desenlace de la batalla.
—Le está tomando más tiempo de lo normal-yoi— comento Marco poniendo una de las cartas sobre cubierta, como no tenían mucho que hacer, el, Tatch y Tom había decidido comenzar a jugar póker.
—Tal vez es un caballero y no quiere hacerla perder— comento Tatch mostrando su jugada.
—Si realmente planea hacer eso, Ángela estará furiosa— Tom miraba desanimado su mano, parecía no le habían tocado buenas cartas en esta ronda.
—Esto ya ha ido demasiado lejos— Sunny fastidiada miraba la batalla — ¿Cómo es posible que su capitán no haga nada?—
—Él también debe de estarse divirtiendo— respondió Tatch amablemente.
Sunny, apunto de poder protestar, se vio interrumpida por el sonido del den den mushi que había estado cargando consigo toda la mañana. Perfecto— dijo aliviada sacando dicha creatura para poder así contestar la llamada.
— ¿Aun no te cansas?— pregunto sin aliento Ace, llevaban ya un largo rato peleando, pero por más que su cuerpo quisiera descansar, el no planeaba perder contra ella.
— No lo sé, ¿Qué me dices tú?— respondió burlona aunque pesadamente, el cuerpo comenzaba a ponerse en su contra. Nunca antes había tenido que usar sus poderes tanto tiempo, y esto le estaba comenzando a hacer daño a ella también. Pero tan terca como su hermano, ella no cedería aunque terminara en cama unos cuantos días.
En un intento por detener la batalla y proclamarse como ganador, Ace tomo la cadena de Ángela y la calentó al punto de ser intocable, esto hizo que ella soltara la cadena, dejándola así indefensa; pero no fue suficiente para detenerla.
Aunque su modo de pelea está centrado en la cadena y cuchillo, Ángela es capaz de pelear cuerpo a cuerpo; en un intento por escapar del siguiente golpe por parte de Ace, Ángela retrocedió dando un salto a la siguiente vela. Desgraciadamente por la fatiga que sentía en todo su cuerpo, su descenso sobre dicha superficie no fue la mejor causando que se desequilibrara y comenzara a caer.
Normalmente usaría su cadena para sostenerse de algún lado y bajar sin problemas, pero ya no tenía su herramienta de mayor confianza y por si fuera poco, estaba cayendo directo al mar. Sabía que sería una escena bastante vergonzosa, pero lo tomo como un castigo por dejar que su orgullo la llevara a tales extremos.
Justo antes de hacer contacto con el agua, logro ver que Ace (tontamente) venía a su rescate.
Eres un cabeza hueca.
