36»El Dúo Legendario


23 de Enero del 2016
11:08 a.m.
Tribunal del Distrito
Sala No. 3

La sala había oído aquella declaración, y todos estaban dando su opinión al respecto. Tardó unos segundos más de lo de siempre, pero el juez logró recuperar el control de aquella corte.

-Creo que queda claro que con ésta declaración, se puede decir que él escuchó cuando las balas aterrizaron en una de las víctimas. ¡No cabe duda al respecto de ésto! -dijo Lana, apuntándome de nuevo con firmeza y disciplina, mostrando un gran estirpe de determinación.
-Bien…entonces…atacamos desde otro punto. -pensé, mientras examinaba sus palabras.
-En fin...con ésto, podemos concluir éste interrogatorio, y-
-¡PROTESTO! -alcé mi voz, apuntándole con firmeza. -¡Hay un gran problema con lo que acaba de decir!
-¿A qué se refiere, abogado? -el juez tornó su curiosidad hacia mí.
-Se trata de los disparos. Dice que los otros cinco disparos aterrizaron en una de las víctimas.
-¿Hay algo que no le quedó claro, Goodman? -dijo Lana, mientras su mano derecha iba a su pecho, en señal de sorpresa. -Aquellos cinco disparos son los únicos que podrían encajar con los del señor-
-Del señor Mercer. -interrumpí. -Eso es obvio. Pero el problema es que él no pudo haber oído aquellos disparos. Es imposible.
-Vaya...parece que la defensa tiene algo en mente. -habló ahora el juez. -Así que, ilústrenos. ¿Por qué motivo es imposible que escuchara los disparos?
-Eso es sencillo de responder. -admití. -Tanto, que hasta la fiscalía debe saber la respuesta.

La manera de reaccionar sería algo que no olvidaría. Su mano en el pecho, con una reacción de sorpresa y pánico, para luego morder su pulgar de forma furiosa y nerviosa.

-¿F-fiscal? ¿Está bien? -preguntó el juez con nerviosismo.
-Solo que se ha dado cuenta de a lo que quiero llegar. -dije con confianza, mientras cerraba los ojos, cruzaba mis brazos y sonreía. -Pero por lo que veo, tendré que explicar.

En las pantallas, apareció una versión del mapa, centrada en el área del crimen. Con una pluma, marqué la cabaña y sus habitaciones.

-Como pueden ver, la cabaña posee una cocina-comedor, una sala, una recámara y un baño. ¿Y la zona que no marqué? Se trata de un laboratorio, usado por el mismo Lucas Mercer. Pero como dato adicional...

En la parte del laboratorio, dibujé un círculo con una "V" y otro con una "A", representando donde se hallaba la víctima, Lucas Mercer; y la acusada, Jessica Mercer.

-Justo aquí, en el escritorio, murió la víctima...
-¡Ah, ya veo! -dijo el juez con alegría. -¡"V" para "víctima" y "A" para "Asesina"!
-¡A-CU-SA-DA! -grité hacia adentro, mientras torcía mi rostro y casi lo deformaba por tanto coraje reprimido. -De todas formas...hay algo que se debe mencionar de la naturaleza de éste laboratorio...pero antes de mencionarlo, quiero hacerle una pregunta al testigo.
-¿Eh? ¿A-a mí? -habló Clayton asustado.
-Sí. Y es una pregunta sencilla. Así que sólo dígame... ¿Qué tan lejanos escuchó aquellos disparos?

La sala calló en silencio, mientras que él se quedaba perplejo y asustado por aquella pregunta. Lana, por el contrario, se tranquilizaba por un momento.

-Ésos disparos se oyeron muy fuertes. Por lo que diría que se oyeron no muy lejos de donde estaba.

Aquella era la declaración que necesitaba. Mis ojos se abrieron de par en par, y pasé al frente.

-Su Señoría. Ahora, explicando la naturaleza del laboratorio... -dije, mientras la imagen del croquis del laboratorio aparecía. -Habían placas metálicas cubriendo las paredes del lugar, lo cual crea una cancelación de sonido. Por lo que creo, que sería imposible para éste testigo haber oído aquellos cinco disparos. El problema yace aquí. -dije, mientras señalaba el área de la víctima, en el mapa. -Si de verdad podría haber oído ésos disparos... ¡Significaría que la víctima murió afuera, no adentro!

La sala estaba en silencio, dudosa de mi explicación, a lo que el juez formuló la pregunta.

-Pero... ¿Y no podrían haber movido el cuerpo? -preguntó el juez de manera severa hacia mí.
-No. Ya que no hubo marcas de sangre en la cabaña, o en el laboratorio. Aquella víctima murió ahí. -dijo Lana, mientras miraba al juez, y me veía por el rabillo de su ojo.
-Entonces… ¿Cómo pudo oír él ésos cinco tiros? –pregunté, haciendo que todos mirasen al joven campirano.
-…tendría sentido...pero… -dijo Alfred a sí mismo, mientras frotaba su barba con su mano derecha, viendo primero a Lana y luego al sonriente Gant.
-Entonces: éste hombre estuvo mintien-
-¡UN MOMENTO! -gritó una voz fuerte y masculina. En ésta ocasión, Damon Gant estaba en el estrado, a lado de Clayton.
-¡J-jefe! -apenas tartamudeó un poco Lana, con sorpresa.
-Disculpe seño, pero éste interrogatorio terminó.
-¡¿EH?! ¡¿Y POR QUÉ MOTIVO?! -exclamé con un tono más agudo, expresando como aborrecía aquélla acción de Gant.
-¡Niño! -habló fuerte y alegre. -¡Niiiiiñoooo! -repitió, ahora más fuerte y prolongado. -Primero aprende a cambiarte de pañales y luego estudia abogacía. ¡Jajajajaja! -terminó riendo, mientras aplaudía de forma exagerada.
-Te acaba de decir bebé. -dijo Alfred, viéndome con una sonrisa gentil. -Éso, o que definitivamente debes empezar a usar pañales de adulto. ¿Algún problema de incontinencia que quieras compartir?
-¿D-disculpa? -pregunté a Alfred algo incómodo con el comentario hecho por Gant, a lo cual giré mi atención hacia él. -¿Le importaría ilustrar?
-Bueno... -habló, jugando con su fleco. -Es solo que éste testimonio es inválido. Y la fiscalía no se dio cuenta de éste enorme error.
-Es...verdad. -dijo ella, mientras cerraba sus ojos y hacía una leve reverencia, inclinando su cabeza un poco. -Y lamento no haber visto ésto.
-¿Ver qué? -pregunté alarmado y paciente a Gant.
-Pues...el mismo testigo lo declaró: él había bebido, y su mezcla lo llevó a un viaje muy peligroso.

Mi memoria reprodujo lo que él había dicho. Tanto el comentario de Gant como el del testigo.

-O-oh...oh no... -dije, mientras mi rostro y actitud se derretían.
-Así es. -habló Gant con una sonrisa burlona. -El testigo estaba bajo los efectos del alcohol cuando ocurrió el crimen. ¿Cómo poder saber si se trataba de la verdad, o una alucinación del testigo? Por lo tanto: éste testimonio no puede ser válido. Y lamento haberlo traído aquí. -terminó por decir Gant, mientras sonreía gentilmente al juez.
-Q...que...pero... -fue lo último que pronuncié, mientras mi rostro se transformaba en desesperación pura. -¡NNNNOOOOOOOOOOOOOOOOOOO!

Ahora lo había entendido. Sabía que quería decir Alfred. Gant nos había tendido una trampa con antelación.
Pero lo que me sorprendió fue la actitud de Clayton, quien ahora estrujaba su sombrero.

-¡PERO ES CIERTO! ¡YA HABÍA PASADO POR ÉSO PARA CUANDO ME DESPERTÓ ÉSE RUIDO! ¡ES LA VERDAD! ¡NOOOOO MIEEEEEENTOOOOOOO!

Pero en sus estrujones, Clayton tiró por accidente los "trozos de oro" que había hallado. Los vi de lejos, pero no podía identificarlos. Por otro lado, sin perder tiempo, Alfred tomó los trozos con una pequeña bolsa, y los guardó en uno de los bolsillos de su chaqueta.

-¡D-disculpe, asistente de la defensa! –habló preocupado el juez. -¡¿Le roba el oro a los pobres?!
-Oiga, tampoco CRITIQUE de ésa manera. –regañe al juez en mi cabeza.
-En un receso, o al final de éste juicio, pienso devolvérselos. Alguien como yo no tiene la necesidad de…pirita.
-¿"Pirita"? –dijo el juez, mientras que yo igualmente lo veía.
-Un momento… ¿no es la pirita el "Oro de los pobres"? –pregunté, a lo que él solo me guiño el ojo, y dejó que el juicio continuara.