Disclamer: personajes de

Hola a todos….ante todo mis sentidas disculpas, los he hecho esperar mucho, pero estaba realmente enferma. Este capítulo me ha costado un mundo escribirlo, pero espero que les guste.

Estamos en cuenta regresiva para ver Harry Potter en Venezuela, creo que todos lloraremos con el final de la saga. Agradezco haberme encontrado con los libros hace más de diez años, abrieron todo un mundo para mí y han sido mi inspiración, sin ellos sin duda jamás me habría atrevido a escribir. Creo que estaré eternamente agradecida a y cómo no, a sus personajes. He tratado de mostrar otras facetas sin en ningún momento irrespetar su concepción original.

Los fickers existimos, los que escriben y los que leen, nosotros hemos ampliado este mundo y lo hemos convertido en universo donde todo puede ser posible. La revista TIME publicó un artículo sobre los fanfictions esta semana llamado The boy who lived forever. Y es así, Harry Potter vivirá por siempre en nuestros corazones, ya sean en los libros o en los fics.

Recuerden mi twitter josblack y mi blog de opinión w w w . fickers attack . wordpress . com

BANDA SONORA: la tomé prestada de las serie de TV Game of Thrones, una verdadera joya de arte creada por Ramin Djawadi. Las piezas son: Goodbye Brother, Kingsroad y el tema principal. Muchos guiños en este fic a la serie y a Gladiator.

Capitulo 35 La espera

Dos días después…en algún lugar de Siberia.

El campamento warg ya estaba totalmente reconstruido y en pie. Sin embargo existía tensión en el ambiente, corrían rumores de que por primera vez en miles de años, los wargs irían a la guerra contra los magos de mano del nuevo jefe. Había voces a favor y en contra, pero las primeras superaban a las segundas, wargs jóvenes quienes creían que esa guerra iba a cambiar totalmente su forma de vida.

Un mundo nuevo…..una esperanza.

Separados de todas las demás especies mágicas, marginados y temidos, los wargs aprendieron a sobrevivir con tesón y coraje, no sin esfuerzos no sin perdidas construyeron una nación con reglas y costumbres bien definidas, pero eran un pueblo errante sin tierras. Eran fuertes y contrario a lo que se decía de ellos, rumores malintencionados hechos para envilecerlos, la mayoría no había perdido la esencia de lo que los hizo alguna vez humanos, su inteligencia y la capacidad de sentir emociones, aunque estas emociones fuesen turbulentas y explosivas. Era su momento de hacerse sentir, de ser parte del mundo, incluso el hecho de que una mujer warg había dado a luz a un hijo, era la comidilla del campamento, así como la presencia en el lugar del ultimo warg dragón, un ser mítico salido de las más antiguas y oscuras leyendas.

Era un secreto a voces que en los últimos ciento de años los wargs habían evolucionado, mas fuertes, ahora eran más agiles, con mejor control de su mente y de su poder transformarse en animales, pero ese hecho, que ponía por tierra el credo de que eran estériles, era el empuje final de una raza a quienes muchos querían condenar a la extinción.

Una mujer se apretujaba en su abrigo frente al fuego. Su mente inquieta no dejaba de observar a los wargs y hombrelobos a su alrededor, todavía se sentía amenazada, pero su curiosidad natural fue más fuerte que el temor. Después de todo, quizás ella, era la clave de todo, aunque los que estaban a su alrededor no lo supiesen. Hermione Granger había consagrado su vida al estudio y protección de muchas especies mágicas. Al convivir con los wargs, hablar con sus jefes, conocer a Scorpius Malfoy, ella se daba cuenta de que los magos estaban equivocados en sus prejuicios contra los wargs. Quizás eran peligrosos, no lo dudaba, los vio en combate con sus propios ojos, se impresionó de la fuerza que tenían, eran de tomar en consideración para el desarrollo de una guerra, una horda salvaje y peligrosa, pero también eran capaces de construir y mantener una sociedad, mucho más de lo que otras especies mágicas hacían en la actualidad. Estaban organizados, y ese orden implicaba inteligencia superior y lógica. No eran animales salvajes….quizás…nunca lo fueron.

Cuando se graduó en Leyes Mágicas hacía muchos años atrás, era una tonta ilusa, una joven idealista que todavía creía en la fuerza de la verdad y la libertad de consciencia, a medida que maduró en su profesión y en la vida, se dio cuenta de que en los gobiernos de los hombres o de los magos la mayoría de las veces no imperaba la justicia. Pero todavía era una creyente, fiel a sus principios, eternamente una paladín de la justicia, la niña valiente que se enfrentó a Voldemort por lealtad a sus amigos todavía vivía dentro de ella. Tenía la clara intensión de llegar hasta las últimas consecuencias del asunto warg…porque a pesar de las implicaciones morales y éticas….de alguna forma, con su hija y su nieta íntimamente involucradas, se había convertido en un asunto personal.

-Linda noche ¿no?-Hermione giró su rostro y se encontró con la alta y elegante figura de Draco Malfoy detrás de ella. Estaba sentada frente a una hoguera intentando conservar el calor, ella le hizo un gesto con la mano invitándolo a sentarse a su lado.

-Estoy helada hasta los huesos- comentó Hermione mientras tiritaba.

-Siberia es el culo helado del mundo. Entra a la tienda y resuelves el problema del frio- dijo Draco.

-Quiero que Scorpius y Rose estén juntos y hablen….por el bien de la niña. Pero pareciese que sus diferencias son irreconciliables. – dijo ella soplándose las manos. Draco vio como temblaba y se quitó su abrigo colocándose sobre los hombros. Hermione le clavó la vista, Draco se la mantuvo. Él últimamente siempre era frio y distante con ella, educado in extremis pero esa noche al parecer tenía ganas de hacer las paces definitivamente

-Gracias- dijo ella en voz baja.

-De nada-respondió secamente Draco. Grayback se acercó a ellos y les ofreció una botella de vodka para luego retirarse al otro lado de la fogata, Draco la tomó y bebió un sorbo, Hermione se la quitó de las manos y bebió también, un poco apresuradamente, provocándose un ataque de tos.

-Rayos…es fuerte- dijo ella arrugando la cara. Draco le quitó inmediatamente la botella.

-Beber alcohol no es tu estilo- dijo él mientras le alejaba la botella de las manos- te he visto borracha y créelo….no es agradable.

-No voy a emborracharme Draco…simplemente necesito entrar en calor- replicó Hermione.

-Me hubieses dicho antes…..si querías entrar en calor esta noche yo fácilmente pude haberlo remediado desde hace un buen rato ¿quieres que entremos a una tienda solitaria para calentarnos mutuamente? Te puedo asegurar que aun soy muy bueno subiéndole la temperatura a las mujeres, no he perdido la practica- dijo Draco mirándola fijamente, Hermione le devolvió la mirada, ella se turbó inmediatamente cuando entendió la insinuación, su boca se abría y se cerraba alternativamente buscando que responder que estuviese a la altura de las circunstancias, Draco le ofreció su característica sonrisa de lado, sexy, arrebatadora y decididamente burlona, entonces inesperadamente ambos se echaron a reír a carcajadas.

El comentario subido de tono había logrado su propósito, disipo la tensión.

-Es increíble que todavía me digas esas cosas y peor…que todavía….funcionen, esa lengua tuya será tu perdición…pero no gracias….prefiero congelarme el trasero antes de caer de nuevo en tus garras- ella continuaba riéndose. Draco la miraba, su risa era cautivante y pegajosa, sus ojos oscuros brillaban con picardía e inteligencia, sus maneras estrictas y sus comentarios irónicos, eso era lo que más recordaba de ella, además de lo cariñosa y atenta que era con él cuando estaban casados y no peleaban, debajo de ese carácter reservado, quizás un poco arrogante con los extraños se escondía un corazón cálido y noble. Eran tan diferentes cuando se conocieron, incompatibles como el agua y el aceite. Y eso fue lo que encendió la pasión alguna vez entre ellos, la atracción de los polos opuestos. El peso de los recuerdos lo inundó, ya nada era igual…nunca jamás seria igual.

-Es la fuerza de la costumbre….nada mas, estaba jugando contigo, me gusta ver esa cara de ofensa que pones, que bueno que te lo tomas con humor….si te hubiese dicho eso hace veinte años primero me abofeteabas por descarado y luego…quizás…si tenía suerte y manejaba bien mis cartas…luego del bofetón… me besabas- dijo él.

-Ah Draco!- suspiró Hermione- ha pasado tanto tiempo.

-Mucho tiempo…demasiado…el suficiente para cerrar algunas heridas- dijo Draco- Tienes razón.

-¿En qué?- preguntó Hermione.

- Rose y Scorpius tienen problemas en gran medida por ser quiénes son y por las responsabilidades que tienen sobre sus hombros y también porque se aman….y cuando uno ama…es imposible aceptar que el otro tome riesgos. Son tercos y son orgullosos, cada uno piensa que tiene la razón porque protege al otro. Obviamente hasta que ninguno de los dos ceda en su posición no habrá arreglo posible- dijo Draco.

-Se parecen a nosotros- comentó Hermione.

-No, tú y yo nunca tuvimos los problemas que ellos tienen ahora- dijo Draco.

-¿Y tú de qué parte estás?- preguntó Hermione.

-De parte de Scorpius…sin dudarlo ni un segundo- dijo Draco.

-Yo también- dijo Hermione frotándose las manos para agarrar calor- Rose se está comportando de una manera irracional.

-No juzgues duramente a tu hija, yo en su lugar hubiese hecho lo mismo….pero…- dijo Draco.

-Pero- continúo Hermione en suspenso. Ella realmente estaba muy interesada en la opinión de Draco, de alguna forma, ella intuía que él tenía la solución.

-Todavía pienso que debe existir otra vía es todo- dijo él encogiéndose de hombros- Yo encontraré la forma de aliviarle las cargas walpurgis a Rose. Y no solo lo haré porque beneficie a mi hijo….lo haré por ella y por mi nieta.

-¿Quién lo diría?….Draco Malfoy un sujeto compasivo- dijo Hermione irónica- jamás lo hubiese creído de ti.

- Créelo….la familia hace que uno tome decisiones difíciles…la familia y el amor.

Hermione volvió a mirar el fuego, no podía refutar esa afirmación de ninguna forma, ella misma era la mejor muestra de eso.

- ¿Me gustaría saber si todo está bien entre nosotros?- preguntó Draco luego de un rato sumidos en silencio

-Todo está bien entre nosotros Draco….pero como sigas diciéndome cosas como esas de calentarme los pies….de seguro habrá bofetada sin ningún beso después, OK-contestó Hermione. Draco asintió- hablando de todo ¿Cómo está tu relación con tu hijo?

-Mejor de lo que cabria esperar. Mi hijo ya no es un chico, es un hombre sensato y me lo ha demostrado. Estoy muy orgulloso de él. Incluso hemos hablado, justo Scorpius estaba preguntándome de ti y de mi….quería que le explicara ¿Por qué me fije en ti?- dijo Draco clavando sus ojos en Hermione de forma muy intensa

-¿Y qué le respondiste?- preguntó Hermione, luchando con el sonrojo que cubría sus mejillas. Después de tanto tiempo y con todos sus asuntos arreglados, aun sentía la intensidad de esa mirada. Solo que ahora en lugar de fuego y pasión lo que existía ahora en los ojos de Draco era nostalgia.

-Que mejor sería preguntarte ¿Qué viste tú en mi?- respondió Draco.

Hermione contempló el fuego de nuevo un rato, tantos recuerdos dolorosos y al mismo tiempo tan felices. Ella….ella lo había querido tanto.

-Déjame ver….eras joven-dijo ella, Draco asintió- eras obstinado, eras orgulloso, eras apuesto.

-Por supuesto que era apuesto…sigo siendo atractivo- dijo él intentando bromear.

-¿Que me atrajo de ti?….hum….-dijo Hermione- creo que fue el hecho de que jamás doblaste la rodilla, nunca dejaste que nadie pasase por encima de ti, aceptaste las consecuencias de tus acciones y pagaste tu condena, pero nunca te doblegaste. Esa fuerza de carácter fue lo que sin duda me llamó la atención de ti.

-Fuiste feliz….conmigo….alguna vez….¿Fuiste feliz?- preguntó él bastante serio.

-Creo que al principio…si….fui muy feliz…..luego todo se descompuso- dijo ella con mal disimulado pesar-Tarde en darme cuenta que aunque lo deseáramos con toda el alma…no iba a funcionar, éramos muy diferentes…tú y yo.

-Éramos dos tontos ilusos…demasiado jóvenes….demasiado inexpertos….demasiado orgullosos- dijo Draco- ¿Eres feliz con Weasley?

-Si…..hemos tenidos nuestros problemas, no lo niego….pero no me arrepiento…soy feliz con él, lo quiero, fue la decisión correcta. Aunque te moleste escucharlo- dijo Hermione- Draco…..no sé cómo decírtelo, pero yo…..yo nunca he olvidado las buenas cosas que sucedieron contigo, lo guardo en mi corazón con cariño, tratando de no sentir rencor.

-Yo también….Hermione….yo también- dijo él- atesoro mis momentos contigo, hasta el día en que muera…no lo olvidaré.

-Me gustaría verte con alguien….que te enamoraras otra vez- dijo ella- es en serio…Draco…se que un divorcio es algo difícil de tragar, tú y yo lo sabemos, pero siempre existen otras oportunidades. Encuentra una buena mujer que te haga feliz.

-Enamorarme otra vez…cualquiera diría que no he aprendido la lección- suspiró Draco evitando contemplar a Hermione, dirigiendo su vista al vacio, pensativo, melancólico- es una decisión arriesgada….pero …que es la vida sin un poco de riesgo….nada….no es nada…..aunque sea con la persona equivocada.

-Te gustan los retos….te encanta ponértelo difícil- dijo Hermione- es por eso que te sientes atraído hacia lo imposible. Estoy seguro de que tu fracaso con Astoria fue porque te sentías seguro de ella.

-Entre otras cosas, la otra razón sin duda es que un matrimonio por conveniencia no es la puerta a la felicidad precisamente. No…no es eso….es que uno no tiene elección a la hora de enamorarse- dijo Draco- Tú lo sabes…yo lo sé…fuimos víctimas voluntarias de eso.

-¿Ahora somos confidentes?- preguntó ella.

-Siempre lo hemos sido….ninguno sabe mejor la historia del otro que nosotros- dijo Draco-Yo también se que te costó mucho llegar a enamorarte otra vez…perdiste la confianza. Jamás podré perdonarme el daño que te hice Hermione…nunca.

Hermione desvió el rostro para que él no mirase sus ojos brillantes de lágrimas contenidas, al mismo tiempo que saboreaba la victoria de que él reconociese sus errores, también sentía que mucho de la culpa la había tenido ella misma, por su intolerancia, por su incapacidad de perdonar, porque ella le mintió al no decirle que cuando lo abandonó llevó un hijo suyo en el vientre, un niño que jamás llego a nacer con vida.

-Tengo algo que preguntarte ¿Qué sucede con Rose y esa espada?- dijo Hermione un poco mas repuesta, no servía de nada seguir escarbando en ese pasado tan doloroso- ella….ella está muy alterada.

-La espada…esa espada llamada Sorcha es una espada mágica walpurguis- dijo Draco- la espada del guerrero, destinada a enfrentarse con la oscuridad.

-No entiendo- dijo Hermione.

-No tienes porque hacerlo….es un secreto para los iniciados- contestó Draco -Hermione te prometí una vez que a ella nada le haría daño, estoy dispuesto a cumplir esa promesa. Pero no preguntes mas nada…solo confía en mi…por una vez en tu vida…confía en mí.

Hermione lo tomó de la mano con fuerza fugazmente para luego soltarlo, luego lo miró.

-Confió en ti Draco….lo hago- dijo ella- con respecto a Rose has cumplido cada una de tus promesas, me devolviste a mi hija sana y salva, quizás nunca me vayan a gustar tus métodos…pero haz lo que tengas que hacer.

-¿Cómo te sientes sin magia?- preguntó él con el ceño fruncido.

-Es como si me hubiesen amputado alguna parte de mi cuerpo- contestó ella con tristeza- pero algún día me acostumbraré.

-Quizás esto debió hacerlo Rose…..pensaba que ella lo tendría que hacer- dijo Draco- pero ahora yo soy el Hechicero, así que supongo que es mi tarea…

-Tú y ella tienen el mismo poder pero al mismo tiempo…son diferentes caras de la moneda- comentó Hermione- He estudiado a los Walpurguis…..sé que la magia del maestro y la discípula están unidas, la leyenda de la Hechicera y el guerrero….no lo comprendo muy bien, pero esa es la conclusión a la que he llegado. Vi como luchaban, como se entendían, como parece que es imposible que se ganen uno al otro. No pueden ganarse, son lo mismo…no pueden

-Tienes razón, ninguno puede ganar al otro, uno complementa al otro, estamos equiparados, ella y yo…..estamos unidos de muchas formas incomprensibles e inexplicables- dijo Draco.

-Unidos- Hermione abrió sus grandes ojos- ¿De qué manera?

-Nuestro poder mágico proviene de la misma fuente y está entrelazado, es de esa forma…..para bien o para mal. Ha sido irónico, no dejo de pensar que de alguna forma tú y yo somos culpables de todo.

-¿Por qué lo dices?- preguntó Hermione.

-La rueda de tiempo y la predestinación- dijo Draco-conocerte, amarte….puso en movimiento una serie de acontecimientos inevitables. Te herí, te alejaste de mi, tú te casaste con otro hombre y tuviste a esa niña, la heredera del legado walpurguis….mi discípula. Si hubieses permanecido a mi lado….Rose jamás hubiese nacido. Scorpius tampoco. Pensé que era un giro extraño, como si estuviese señalado que tú serias importante en mi vida y yo no lo hubiese entendido al completo. Pero de alguna forma, gracias a tus decisiones y a las mías, debido a muchas razones, entre las cuales imperó el amor y el despecho…sucedió….le dimos la vida a dos seres que unieron las nuestras para siempre mediante nuestra nieta.

Hermione calló.

-Hubo dolor….hubo pena….pero al final…..si existe esperanza….para todos- dijo Draco- y tú y yo lo hemos hecho posible.

Draco tomó con fuerza la mano de Hermione, ella se sorprendió pero no hizo ningún intento de soltarse. Ella vio estupefacta como la mano de Draco empezaba a emitir una luz azulada, salía de su piel, como si esta estuviese iluminada por dentro.

-Hermione- dijo Draco mientras le ofrecía una mirada incandescente- Yo se que perdiste un hijo mío….

Hermione clavó su mirada en él, de sus ojos empezaron a desbordarse las lagrimas, una herida que nunca cerró del todo empezó a abrirse de nuevo en su corazón. Ella intentó decir algo pero él colocó un dedo en su boca para silenciarla. Se debían esa conversación, quizás después de tantos años era el momento apropiado. Dejó que felicidad se le escapase de las manos, por tonto, por inmaduro, ella se fue por su culpa y él jamás volvió a ser la misma persona. Había cometido tantos errores que no sabía por dónde empezar, no existía excusa posible, pero tenía que sacárselo del pecho de una buena vez y por todas. No quería más secretos entre ellos dos, la dimensión de lo que fue su vida juntos tenía que estar en el tapete de una buena vez y por todas, sin reclamos, sin resentimientos, solo la verdad de ellos dos.

-Siempre lo supe….que estabas embarazada cuando me abandonaste- explicó Draco- no te busque por respeto, para darte tiempo, tenía la pequeña esperanza de que tú me perdonases cuando naciese el bebé y regresases a mí. Yo fui al hospital ese día….estaba desesperado…tenía miedo que murieses, tú madre y tu padre no me permitieron verte….me echaron en cara todos mis errores, incluso la delicada condición emocional en la que estabas que al final condujo a un parto prematuro. Me sentía terriblemente culpable, llegué a un acuerdo con ellos, yo me iría de tu vida para siempre y tú jamás sabrías que había ido a buscarte, yo lo acepté porque en el fondo sabía que era un nuevo comienzo para ti….acepté el hecho irremediable de que te había perdido para siempre.

-Nunca lo supe, yo …ellos jamás me lo dijeron, yo estuve enferma mucho tiempo, me deprimí- Hermione estaba conmocionada, meneó su cabeza de un lado a otro. No sentía rabia hacia sus padres, quizás ellos pensaron que hacían lo correcto, de pronto hasta fue lo mejor- Lo siento….siento no habértelo dicho…no podía…no podía hacerlo, era demasiado doloroso para mí. Quería tener al niño… lo quería…aun cuando yo apenas tenía cinco meses de embarazo.

-Estoy seguro de que fue así…que lo querías a pesar de que me odiabas- dijo Draco con tristeza, la existencia de un bebé que pudo cambiarlo todo….todo….todavía a pesar de que esa pérdida señaló otro destino para él…para todos, aun no podía sacarse del corazón esa espina, la del hijo que jamás conoció y que deseó que viviera con todas sus fuerzas.

-Era un varón….lo llamé Draco- gimió Hermione llorando- era tan pequeño, tan fragil…no tuvo ninguna oportunidad, nació muerto, lo enterré en el cripta de mi familia…con su nombre…con tu nombre. Quizas si él hubiese vivido…quizás nosotros….pero no pudo ser…no pudo ser.

-Yo te perdoné hace mucho…me dolió como el infierno alejarme de ti, pero sé que hice lo correcto permitiendo que hicieses tu vida al lado de otro - dijo Draco- Te amé Hermione…te amé mucho, después conocí otras clases de amor…la vida me ofreció a otras personas a quienes amar, pero yo te quise como nada en el mundo …siempre estuviste viva en mi corazón y si te dejé ir fue porque entendí que jamás serias feliz conmigo. Como te he dicho….no hay acción sin consecuencia. Gracias a eso estamos aquí.

-Yo también te amé mucho Draco, demasiado- dijo ella conmovida- aun después de tanto tiempo…de todo…en el fondo se que jamás dejaré de quererte.

-El tiempo nos enseña que existen muchos caminos…- dijo Draco- inesperados…imposibles….Hermione….recibí la lección...el amor no significa nada si existe egoísmo…sino eres capaz de desprenderte de todo.

-¿Qué vas a hacer? –preguntó Hermione cuando Draco apretó el agarré de su mano.

-Este será nuestro pequeño secreto- dijo Draco- He pensado muchos años en todo lo que no pude darte, por egoísta….por necio…..el destino ahora me da la oportunidad de ofrecerte un regalo, mi regalo, a la mujer que alguna vez lo significo todo para mí y que ahora es la abuela de mi nieta. Te daré….magia.

Draco colocó su otra mano sobre Hermione y una esfera de luz surgió entre ellos hasta hundirse en la piel de Hermione, ella sintió un cosquilleo en todo su cuerpo y luego una agradable sensación de confort, de pronto el frio se había ido. Ella estaba asombrada, nunca se imaginó que pudiese ser así, que un mago tendría la capacidad de otorgar magia, pero eso era los Walpurguis, los guardianes de la magia. Y frente a ella, estaba el Hechicero, quien según la leyenda, era el contenedor de la magia en el mundo.

-No tenía idea que fuese de esa forma….es simplemente….impresionante- dijo Hermione.

-Te estoy devolviendo lo que es tuyo por derecho, puedo hacerlo con quien quiera, darle magia, puedo convertir a un muggle en mago, sanar al enfermo, revivir al moribundo, tengo el poder, pero no sería lo correcto cambiar el destino de la gente por simple antojo, por eso solo lo haré una vez en mi vida y te elegí a ti- dijo Draco- espero que sepas guardar nuestro pequeño secreto. Rose lo sabrá inmediatamente, después de todo, algo de mi ahora estará dentro de ti….para siempre, pero ella entenderá las razones, ella me entiende mejor que nadie en este mundo, no dirá nada pero Weasley tendría que opinar una o dos cosas al respecto y honestamente, no estoy de humor para soportar su ataque de celos. .

-Gracias- dijo Hermione bastante conmovida- Eres mejor persona de lo que crees….de lo que todos creen.

-Solo soy lo que soy…..ni bueno ni malo, solo yo – dijo Draco.

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A veces es complicado no sentirse abrumado por el peso de las circunstancias, pero yo sin duda, lo estoy. En menos de una semana, me he convertido en un jefe warg, he enfrentado la temible oscuridad, el amor de mi vida ha regresado de entre los muertos y soy padre.

Ciertamente es difícil de digerir para cualquiera.

Aun cuando debería sentirme feliz porque de alguna forma, todo el destino fatídico que me fue señalado alguna vez no se ha cumplido, no lo estoy. La razón es sencilla, siento, percibo, que mi futuro se me escapa de las manos….mas bien, que Rose se aleja irremediablemente de mí y no puedo hacer nada para detenerlo.

Somos iguales, ella y yo, aun sin saberlo desde el principio, somos muy parecidos, ambos hemos contado con la fortuna o la desgracia, dependiendo del lado del espejo de que lo veas, de ser dos personas excepcionales, al parecer extraídas con pinzas del común de la gente. Ella con los Walpurguis , yo con lo mío. Somos poderosos, podríamos tener el mundo a nuestros pies y sin embargo, no creo que existan dos personas más desgraciadas que ella y yo.

Porque ninguno quiso poder, ninguno quiso estas habilidades que poseemos, lo único que ella y yo deseamos alguna vez fue ser felices….juntos.

Scorpius Malfoy de nuevo miraba el fuego, en el abrigo de la pequeña tienda de campaña que protegía a su familia de las inclemencias del clima. Pensaba en su pasado, en su presente y en su futuro y en las decisiones….duras elecciones que tendría que tomar para concretar y hacer posible ese futuro.

Tenía en sus brazos a Ángela, parecía increíble que hacía dos días apenas, no conociese su existencia. Sin embargo allí estaba con él dormida. Un pequeño ser que no tenía otra cosa que a sus padres.

Los padres deberían estar al lado de sus hijos, no huyendo de ellos, era por eso en gran medida que estaba furioso con ella. Para Scorpius no había ninguna razón, nada que tuviese más peso. No entendía a Rose, no comprendía sus actitudes, no era justo, de ninguna forma lo era.

Scorpius miró de reojo y vio a Rose levantada en la cama observándolo. Su largo cabello le caía sobre un hombro y sus ojos hinchados demostraban que no había parado de llorar. ¿Por qué tanta tristeza? Era lo que se preguntaba Scorpius una y otra vez, ¿Por qué si estamos juntos al fin? ¿Por qué? Él caminó hacia ella y le hizo un gesto en la mano de silencio, le colocó a Ángela al lado, Rose acarició con suavidad el rostro de su hija dormida.

-Debes descansar tú también- dijo Scorpius en voz baja.

-No quiero dormir más- contestó ella, besando la cara de su hija, mientras la cubría con una manta y la ponía cómoda en la cama- y ya es hora de partir.

Scorpius se retiró y le dio la espalda, Rose se levantó con cuidado, caminado hasta él. Scorpius la sintió a sus espaldas, cerró los ojos con fuerza….de nuevo otra vez.

-¿Qué rayos te pasa? ¿Por qué debes irte? No entiendo….tú no me dices nada…mi padre me ofrece explicaciones a medias- dijo él frustrado.

-Lo que hago…..lo hago con la firme convicción de que …..-Rose vaciló un momento- ¿es tan difícil entender que deseo que mi hija crezca en un mundo seguro donde la oscuridad no aceche en cada esquina? Nott…el Trivuriato no descansara hasta destruirnos a todos. Tú lo sientes….yo también todos los sentimos….el final…está cerca…y no hay lugar donde esconderse- dijo Rose intentando no alzar la voz, mientras hablaba evitaba mirar a Scorpius.

-¿Quién lo diría? Te encontré para nuevo perderte. El asunto es que está vez no estoy seguro de las razones por las cuales voy a perderte- dijo Scorpius- no sé si valen la pena.

-Vale la pena….confía en mi- dijo ella- No me estás perdiendo, siempre viviré en ti así como tú lo siempre vivirás dentro de mi- dijo Rose.

-Suena como si fueses a morir Rose ¿Vas a ir a buscarlo? ¿Te enfrentarás a él? ¿Es eso lo que me ocultas?- preguntó Scorpius molesto.

-No tengo precisado lo que voy a hacer. Por eso decidí tomarme unos días. Draco y yo debemos investigar- dijo Rose- nuestro propósito es encontrar la forma, alguna debilidad de Trivuriato, la manera en como atacarlos sin que hagan más daño de lo que han hecho.

-Y mientras tanto yo hago el papel de imbécil….como siempre- dijo Scorpius con amargura.

-No…tú ayudaras a proteger a los magos y a las criaturas mágicas de la oscuridad….y protegerás a nuestra hija- contestó ella.

-¿Por qué?- Scorpius tomó de los hombros a Rose y la zarandeó un par de veces- ¿Por qué?

Ella clavó su mirada azul en él, fijamente, luego bajó el rostro, le parecía tarea de titanes sostener su mirada, evitar responder sus preguntas.

-¡Maldita sea Rose! Odio que me hagas esto- dijo él.

-Creo que debo vestirme, Draco espera por mí- contestó ella.

-No- dijo él mientras se acercaba, Rose vestía una camisa larga con mangas hasta las muñecas, en lugar de botones, tenía un cordón que se anudaba en la frente. Era lo único que consiguió Sheila para le sirviese de ropa de dormir.

Scorpius le tomó el rostro con las manos, con su pulgar acarició su mejilla y su boca, abrió la boca para intentar decir algo, pero no pudo. Rose enfocó sus ojos en él, brillantes debido a las lagrimas, sentía su mano tocando su cara y percibió su tacto caliente encendiendo cada centímetro de su piel. Una emoción infinita la sacudió, una alegría mezclada con tristeza, sentía la fuerza del amor en cada rincón de su mente y de su cuerpo, él era quien le daba luz a su vida.

Rose conocía todas y cada una de las facetas de Scorpius, lo malo, lo bueno, lo que lo hacía humano y lo que no. El chico alegre y despreocupado que una vez conoció cambió hasta casi hacerse irreconocible, pero ella amó todos y cada uno de esos cambios.

Cada uno enfrentó sus demonios, los golpes que recibieron los hicieron madurar y aprender, pero su esencia no lo hizo, a pesar de todo, seguían siendo Rose y Scorpius, el amor que se tenían era su regalo y su bendición. Un amor que había sobrevivido sin macula las peores desgracias. Un amor sin dudas ni cuestionamientos, una llama que jamás se apagaría, ocurriese lo que ocurriese.

Ella debía irse, por el bien de ambos, por el bien de todos. Pero no se iría sin la esperanza de volver, esa era su promesa.

-Regresaré a ti- susurró ella- lo juro….regresaré a ti.

-Y yo arreglaré todo lo que tenga que hacerse….pero no aceptaré otra cosa que no sea estar contigo- contestó Scorpius.

Él mientras que acariciaba el cuello de ella hasta llegar a su hombro, bajó la camisa hasta descubrir la piel desnuda, luego acercó su rostro y la acarició con la nariz, Rose tembló. Era increíble en dos segundos pasaban de estar discutiendo acaloradamente y luego se sumergían en una niebla de pasión y deseo.

-Scorpius… no es el momento- dijo ella mientras sentía que él desataba los lazos del cordón de la camisa hasta abrirlo por completo y bajárselos por ambos hombros, ella se aferró con las manos a las mangas de la camisa y se echó para atrás intentando huir.

-No te vayas- dijo él mientras colocaba sus manos en la piel desnuda de la espalda de Rose, sujetándola con fuerza, luego recorrió son sus dedos lentamente el relieve de la columna vertebral, mientras acariciaba su cuello ahora con sus labios, ella gimió, sus pezones se erizaron cuando entraron en contacto con el pecho de él.

La prenda ya estaba al nivel de caderas de Rose, amenazando caerse por completo dejando a su dueña en completo estado de desnudez, Scorpius llevó una mano hasta su pecho para cubrirlo completamente, su boca estaba cerca de la suya, ella lamió su labio inferior inconscientemente, sus rostros se acercaban cada vez más, estaban a punto de besarse.

-Rose…hija- Hermione abrió la cortina de la tienda y vio como Rose se subía la camisa apresuradamente, estaba de espaldas, Scorpius Malfoy frente a ella, Hermione había visto lo suficiente como para saber que había interrumpido un momento intimo y se sonrojó apenada- Oh….disculpen…pensé que…

Scorpius se mantuvo indiferente ante la interrupción, aunque en su interior maldecía una y otra vez la aparición de Hermione. Las mejillas de Rose estaba totalmente enrojecidas, él se dio cuenta de su predicamento y empezó a ayudarle a Rose a anudar de nuevo los cordones de la camisa puesto que las manos de la chica temblaban, lo hizo lentamente e incluso le acarició fugazmente el pecho.

Rose le dedicaba una mirada anhelante y culpable que él soportó solo un momento, luego Scorpius agarró su camiseta, se la puso y se echó un abrigo de piel encima con total naturalidad ante la mirada escandalizada de Hermione.

-Buenas noches Sra. Weasley- dijo Scorpius apresuradamente, le echó un vistazo a Rose y luego salió al exterior, esa noche, tenia asuntos importantes que discutir con sus asesores, temas referidos a la posición que iba a tomar respecto a Rose y a Ángela.

-Discúlpame hija….no sabía que …en fin…supongo que tendré que acostumbrarme….después de todo…no es como que si a Ángela la trajese la cigüeña de Paris- dijo Hermione mientras acomodaba su cama para dormir.

-¡Madre!- dijo Rose compungida, mientras buscaba algo de ropa para ponerse. El tiempo corría…..tiempo del cual no disponían….ella debía irse con Draco Malfoy inmediatamente.

-Mamá- Rose ya estaba vestida y cubierta con un abrigo, Ángela seguía dormida, ella la miró, sintió como si algo se le atravesase en la garganta, Rose escuchó como su corazón se rompía en pedazos. Hermione cuando escuchó su nombre se giró para hablar con Rose, pero al ver su expresión tan trastornada, lo que hizo fue ir a su lado y abrazarla.

-No te preocupes…yo la cuidaré…..haz lo que tengas que hacer y vuelve…..tu familia, Ángela y Scorpius estarán esperándote- dijo Hermione antes de besar en la frente a Rose.

Rose salió de la tienda, Draco Malfoy la esperaba, como era habitual no cruzaron palabras entre ellos dos. Rose llevaba la espada ajustada a la cintura, caminaron hasta un descampado. La expresión de Draco era seria, hermética. Scorpius que los había seguido, se detuvo para observarlos, él iba a ser el único testigo de esa despedida.

-No olvides lo que prometiste- le dijo Scorpius a Rose luego fijó su atención en su padre- ambos.

-Esta vez no voy a decepcionarte hijo….lo juro- respondió Draco.

Draco y Rose asintieron. Ella miró a Scorpius y se llevó la mano al pecho, él hizo lo mismo, un gesto que señalaba que compartían un solo corazón. Draco sujetó su otra mano e hizo un movimiento con su varita. Rose no despegaba sus ojos de Scorpius, mientras luces de colores empezaron a arremolinarse en torno a ella. En una fracción de segundo, habían dejado atrás Siberia.

0o0

Era de mañana, o por lo menos eso pensaba, puesto que el sol todavía no salía al horizonte, el consejo warg en pleno estaba reunido. Scorpius logró que Walter atrasase su partida para que estuviese presente en la reunión. En medio del campamento, los ancianos y los jefes de manada estaban sentados formando un círculo. Scorpius estaba en el medio con Ángela sentada sobre su regazo. La niña miraba todo alrededor con natural curiosidad. Hermione estaba entre el publico warg, observando todo con cautela, con la varita que había sido de Scorpius Malfoy apretada en una mano, escondida dentro la ropa. Si el asunto no salía tal cual esperaban, ella tendría que irse de ese lugar con su nieta de inmediato.

-Los acontecimientos recientes no nos han dejado opción, debemos ir a la guerra contra ese grupo de magos llamados el Trivuriato. Ellos son los culpables de la separación de los mundos- Scorpius explicaba sus argumentos, mientras dejaba que Ángela jugueteara con sus dedos. Hermione los miraba conservando una mal disimulada sonrisa en la cara, Scorpius Malfoy era un hombre recio, muy parecido a Draco Malfoy, quizás demasiado semejante para su propio bien, pero se mostraba muy cariñoso con Ángela, quizás para todos allí era algo extraño ver al temible caudillo warg con un bebé sobre las piernas, pero ella solo veía a un hombre joven con su pequeña hija- Los wargs son necesarios en esta guerra y si ganamos, entonces tendríamos más argumentos para cambiar los tratados.

-Hemos vivido por siglos con los tratados, nuestra raza ha sobrevivido a pesar de ellos. Hemos construido una sociedad. ¿Por qué cambiar ahora?- preguntó uno de los ancianos del consejo warg, estaba de pie apoyándose en un bastón. Era un warg-cuervo, muy respetado por su sabiduría y su edad…..casi quinientos años recordó Scorpius.

-Porque es posible que nosotros no seamos una raza maldita como hemos creído por miles de años. Porque tengo pruebas de que somos capaces de reproducirnos- señaló Scorpius- En la próxima primavera, posiblemente, habrán nacido niños wargs o sus madres estarán embarazadas de ellos.

Un murmullo de aprobación se escuchó entre la multitud. La esperanza de Scorpius era la esperanza de todos.

-Hasta ahora no hay ninguna mujer embarazada que nosotros sepamos. Los tratados se mantendrán, somos peligrosos para los humanos y ellos para nosotros, corromperían nuestro estilo de vida- dijo Cesar Prime, uno de los jefes- Quizás podamos darte nuestro apoyo en cuanto al hecho de que no podemos eludir este enfrentamiento. Los poderes de la oscuridad se han hecho de muchas manadas de wargs, ellos trabajan a su favor….engañados. Debemos liberar a nuestros hermanos y terminar esta oscuridad que ha apagado el sol. Yo te seguiré, igual que los míos. Pero en cuanto a los tratados….deben mantenerse.

-Ya veo….después que termine esta guerra…todo cambiará- dijo Scorpius sin ocultar sus frustración.

-Si es que sobrevivimos- dijo Cesar Prime.

-Lo haremos- afirmó Scorpius. Ángela seguía entretenida con sus dedos, se reía muchísimo, a pesar no le intimidaba estar en presencia de esos sujetos a su alrededor, bestias con apariencia de hombres pero que no eran humanos. Walter había encontrado interesante que la niña no respondiese con el instintivo temor que los humanos tenían hacia los wargs, provocado por las feromonas que estos despedían. Hermione Granger era un atajo de nervios, era evidente que se sentía amenazada pero Ángela permanencia calmada. Era como si la bebé fuese inmune. Esas características eran bien conocidas entre los hijos de los hombre-lobos, instintivamente reconocían su familiaridad, pero nunca entre los humanos nacidos de wargs antes de su conversión o por lo menos no existían registro de algo así. El detalle era que Scorpius Malfoy no era completamente warg cuando la concibió, pero tampoco completamente humano. Y Walter tenía pruebas de que los wargs concebían. No estaba seguro….no quería plantearle esa posibilidad ni a Rose ni a Scorpius todavía, pero Walter estaba seguro que esa niña era una especie de mestiza.

-Has demostrado que no nos equivocamos cuando te elegimos como jefe Scorpius Malfoy- dijo el warg-cuervo- espero que continúe de esa forma.

La muchedumbre se apartó cuando unos wargs trajeron al prisionero hasta el consejo. Iba con el collar que impedía la transformación en su cuello. Lucia más calmado, pero sus ojos tenía un inusual color rojo no amarillos como el resto de los wargs. Como ninguno allí jamás había estado en presencia de un dragón, suponían que ese era el color distintivo de esa raza.

-¿Qué hace aquí?- preguntó Scorpius.

-Ha solicitado un puesto en el consejo…..estamos obligados a dárselo….es el único de su especie- dijo el warg mas anciano.

-Nos atacó- afirmó Scorpius.

-No hizo nada que otros wargs no hicieran antes…no veo ninguna razón por la cual no debamos darle derecho de palabra- dijo el anciano.

-Sin embargo ni siquiera tú estás convencido, no le has quitado el collar- dijo Scorpius.

-Ninguna precaución está de más….no he tratado antes con un dragón, no sé de lo que sea capaz- dijo el anciano- lo escucharemos y tomaremos una decisión al respecto.

El warg- dragón llamado Octavius se sentó al lado de Scorpius. Miró a Ángela fijamente, abriendo los ojos ampliamente, Scorpius se alarmó y gruño, Octavius retiró su mirada.

-¿Qui quae que quod hace aliquis hibridus hac?- preguntó Octavio hablando en latín.

-¿Qué dice?- preguntó Scorpius a Walter.

-Él pregunta ¿Qué hace un hibrido aquí?- dijo Walter- no sé a lo que se refiere- luego miró al hombre- non scio de qui quae que quod oro.

-Suus sua suum niña...es aliquis hibrido, aliquis miles militis mestizo, producto de una magus itaque aliquis warg- respondió Octavius mirando a Ángela- es insolita qui quae que quod nazcan...autem ille illa illud lo es...non me huele.

Scorpius observó a Walter interesado.

-Dice que Ángela es un hibrido, una clase de mestiza de warg y bruja, ve su aura….es diferente- explicó Walter- dice que es raro que nazcan, son guerreros de leyendas.

-Eso es una tontería- dijo Scorpius riendo nerviosamente -Ángela no es ningún guerrero….tiene ocho meses….solo es una niña humana. Tampoco es ningún hibrido, cuando la procreé no me había transformado.

-¿Estás seguro de que eras humano? ¿Estás seguro de que ella es completamente humana?-preguntó Walter. Hermione frunció el ceño claramente interesada. La noticia de la concepción de un niño warg la dejó pasmada, pero la posibilidad de que su nieta…Walter siguió hablando-La bebé no reacciona a nosotros, he estado toda la mañana con ella, aumentando mis feromonas, pero no le hacen efecto. Pensé que a lo mejor pudiese ser posible que fuese una especie de mestizo como los cachorros humanos de hombre-lobo, este dragón me lo ha confirmado….es una mestiza o una hibrida, no puede ser intimidada por nosotros.

-¿Intentaste asustar a mi hija?- preguntó Scorpius furioso.

-Todos en la manada hemos intentando asustarla desde que llegó….pero lo único que hace reírse y jugar con nosotros…ni siquiera transformados logramos espantarla….para ella solo somos unas bolas de pelo- respondió Sheila, la mujer warg que acompañaba a Ángela y a Hermione durante su estadía en el campamento – No te preocupes Scorpius, no íbamos a hacerle daño, tu manada respeta y quiere a la niña porque es tuya, solo estábamos probando por orden de Walter. Es un hecho, ella no está para nada asustada.

-¿Eso qué quiere decir? ¿Qué significado tiene? Un hibrido….¿qué clase de ser es ese?- preguntó Cesar Prime alarmado, luego miró desafiante a Scorpius- hemos respetado la presencia de esta niña que sabemos que es tu hija, por consideración a ti…aunque vaya contra las reglas, pero si representa una amenaza…

Scorpius se puso de pie y apretó a Ángela contra su cuerpo, sacó todos los dientes y los enseñó amenazante, sus ojos amarrillas despedían furia y brillaban intensos. Walter dejó que sus alas se extendieran, Hermione agarró su varita.

Cesar Prime se levantó de su asiento, el consejo también. La pelea parecía inminente.

Octavius se dio cuenta de la situación y agitó los brazos llamando la atención.

-No….no- dijo Octavius- ¡SATIS! Hibridus intocable...sanctus - a pesar del collar de su boca salió una llamarada de fuego que fue directo a avivar el fuego de la fogata que ardía en medio de la multitud, todo el mundo lo miró entonces un poco asombrado, se suponía que ese warg estaba impedido de hacer uso de su poder.

Scorpius sabía muy poco de latín pero entendió perfectamente. El hibrido es intocable…sagrado.

-¿Por qué es intocable un hibrido?- preguntó otro anciano warg. La gente murmuraba entre sí, la mayoría discutía el motivo y causa de que el dragón neutralizara el collar.

-Traduce meus verbum- dijo Octavius bruscamente a Walter.

Octavius empezó a hablar, se interrumpía ocasionalmente para que Walter tradujera.

-De los híbridos hablaré pronto, pero ahora contaré mi historia. He despertado en un mundo y un tiempo que me son desconocidos para mí. Mi nombre es Octavius y no llevo la cuenta de cuando nací, solo sé que un imperio humano que se extendía desde el las columnas de Hércules hasta el Mar Negro existía cuando vi la luz del sol por primera vez.

El warg-dragón caminaba dentro del círculo donde se hallaba sentado el consejo. Sus ojos rojos brillaban intensos, el tono de su voz magnética y la suave cadencia del latín que hablaba captaba la atención de todos, era como una especie de hechizo…. Vestía una armadura de metal y verdaderamente parecía un ser sacado de otro tiempo, de otra era, de otro mundo….de pronto Octavius extendió los brazos y sus palabras fueron acompañadas de imágenes dentro de las llamas de la fogata que él había avivado con su fuego…..figuras de fuego empezaron a tomar forma mientras el dragón hablaba.

Hermione abrió la boca impresionada, Scorpius no podía creerse lo que estaba presenciando…era simplemente hermoso…magia en su estado más puro. El dragón controlaba el fuego a su antojo, literalmente las llamas estaban hablando por él.

Pudieron observar la geografía de Europa desde el aire, como se dibujaban la península Ibérica y el estrecho de Gibraltar, las antiguamente llamadas columnas de Hércules luego el paisaje cambiaba y veían el Asia central, las llanuras de hierba de la ruta de seda, las frías estepas, la inmensidad de ese gran lago llamado Mar Negro. Era una vista a vuelo de pájaro, los recuerdos de Octavius cuando volaba en su forma de Dragón.

-Romanos….así nos llamaban- Hermione pudo visualizar a Roma en las llamas, con todos sus detalles, pero no era la Roma actual, era la ciudad hacia dos mil años….vio el foro…el coliseo….el monte palatino, el purpura de los mantos de los Cesares- mi hermano y yo éramos romanos. El símbolo del imperio era un águila, un warg- águila….los fundadores Rómulo y Remo…fueron amamantados por una loba…porque eran lobos-wargs- Hermione y todos alrededor observaron un estandarte romano imperial flameando entre las llamas….con el águila rapaz coronándolo y unos números que leían DECIMA X Legión….INVICTA- pero nosotros éramos dragones. Fuimos los últimos…los últimos de una larga extirpe de dragones, nuestros padres eran jefes de clan.

La altura del fuego en la fogata era impresionante, de pronto la gente había dado un paso atrás. Octavius contemplaba satisfecho su obra.

-He aquí la magia del Dragón…..el más poderoso de todos los wargs….señor del fuego…amo del cielo- dijo Octavius, Walter lo tradujo con voz solmene.

-TODOS….HUMANOS….WARGS….MAGOS….todos somos magia- declaró Octavius.

-Sus padres eran wargs….ambos….no puede ser- exclamó Cesar Prime.

-Eso confirma nuestras teorías, por alguna razón, fuimos esterilizados, no quiero hacer suposiciones, pero alguien….nos quitó la capacidad de procrear hasta ahora- dijo Scorpius. Walter tradujo su opinión. Octavius lo miró extrañado.

-No sé porque dicen que no pueden procrear, en mis tiempos no era de esa forma, pero nada me extraña, tantas cosas han cambiando….hoy he visto como un mago se convierte en dragón sin ser un warg y me ha derrotado….a mí….que alguna vez fui invencible- comentó Octavius con pesar- Mis padres y mis abuelos fueron wargs y así por generaciones. El dragón siempre fue el más temido de los wargs…el más poderoso…cuando fue evidente que no habían mas dragones, mi hermano y yo aceptamos ser conservados para la posteridad…nos dijeron que era importante….nos hechizaron….nos hicieron dormir porque una profecía dictaba que seriamos necesarios en el momento en que nuestra raza peligrara, cuando ocurriera volveríamos.

-¿Quién los hechizó? ¿Quién hizo esa profecía?- preguntó el anciano cuervo.

-Ambrosius Aureliano- dijo Octavius.

Walter no se molestó en traducir el nombre. La muchedumbre warg y el consejo ahogaron una exclamación, todos en el mundo mágico, fuesen magos o no conocían ese nombre, era mítico.

-Merlín…..fue el propio Merlín- exclamó Scorpius son sorpresa- Merlín fue quien los hizo dormir. Increíble.

Octavius asintió….Ambrosius Aureliano, un celta romanizado mejor conocido entre los magos como Emrys Merlinus…..Merlín.

-Merlín nos advirtió de una oscuridad que cubriría nuestro mundo, amenazando nuestra especie, por eso dormimos….y por eso también despertamos- dijo Octavius.

De la fogata salieron dos dragones de fuego diminutos que volaron hacia el cielo en lo alto, a la negrura del cielo hasta desaparecer. Ángela se quedó embelesada mirándolos y luego volvió a sus gorgogeos de bebé. Luego las llamas adquirieron un tamaño normal.

-¿Por qué nos atacaron?- preguntó Scorpius…quien esperó la traducción.

-Mi hermano y yo despertamos confundidos, creíamos que ustedes eran la amenaza, volamos muchos kilómetros oliéndolos, pensamos que se trataba de una guerra warg. Nos equivocamos. Nos despertó el poder del Dios Oscuro…el que no tiene nombre.

-Quizás cuando separaron los mundos….quizás- Walter miró a Hermione- Sra. Weasley nos gustaría su opinión, usted es una bruja, sabe de magia más de lo que estamos aquí presentes, excepto Scorpius.

-Sin duda, la energía mágica necesaria para separar los mundos debió ser impresionante. No dudó que fuese el motivo que los dragones despertasen, la sintieron….pero también fue una especie de presagio. Merlín…..hace dos mil años, previó que esto sucedería, pero no dejó nada escrito, sin embargo el mensaje llegó- dijo Hermione.

-Los dragones –wargs eran el mensaje- dijo Walter- pero al parecer matamos equivocadamente a uno.

-Lo lamento, solo nos defendimos. Paz a tu hermano….luchó loablemente- dijo Scorpius dirigiéndose a Octavius

-No tomaré represalias contra ti….era justo que te defendieras, mi hermano murió honorablemente, luchando como el Dragón y guerrero que fue. Me dicen que eres el jefe…¿ La bruja? Esa que luchó contigo ¿es la madre de esa niña? ¿Tú eres su padre?- preguntó Octavius.

-Si- respondió Scorpius.

-Ella y el otro…- Octavius hizo la señal del mal de ojo-magus poderosos...malditos. El poder de Sorcha suus sua suum magus late en ellos...alere.

-Dice que los Walpurguis están malditos….-dijo Walter- no entendí lo demás.

-Mencionó a Sorcha- dijo Scorpius- ¿Qué sabe?

Octavius calló, su mirada se oscureció, pensó un rato y luego cambió de tema.

-Entonces tu hija es un hibrido…debe ser bien recibida en tu manada….es una de los tuyos, el hibrido es una bendición porque tienen magia….y los wargs….con sus excepciones no poseemos el mismo poder que los magos. Deberá ser educada en nuestras costumbres, aprender a luchar, defender a los suyos, será una estupenda guerrera si la crías bien.

Scorpius acarició los cabellos de Ángela. Estaba un poco choqueado con la noticia. De alguna manera era un obstáculo menos. De todas formas, hibrido o no, su bebé no sería ninguna guerrera ni nada de eso, suficiente con la madre.

-¿Pueden transformarse en wargs?- preguntó Scorpius bastante azorado.

Octavius respondió y Walter asintió.

-Son mestizos….no pueden….pero el hibrido es un temible guerrero humano, dice que en el norte de Europa luchaban desnudos solo con una espada y eran inclementes con sus enemigos-dijo Walter.

Todos miraron a Ángela que en ese momento trataba de agarrarse un pie. Era tan chiquita y tan mona, un bebé frágil completamente indefenso.

-Nena…cuando seas mayor tú no vas a pelear desnuda contra nadie….bajo ningún concepto- le dijo Scorpius a Ángela. Fue inevitable….todos los presentes soltaron una carcajada, distendiendo la tensión del ambiente.

-El destino te está devolviendo todo lo que has hecho con las mujeres Scorpius Malfoy-dijo Fenrir Grayback todavía muerto de la risa-Ya te quiero ver cuando la cría esté mayor y se eché un novio. Arderá el infierno para quien se acerque.

-Eso significa que Ángela puede permanecer junto a mí, con mi manada y no estaré rompiendo ningún tratado- dijo Scorpius- Reclamó a esta niña como mía.

Por unos minutos nadie dijo nada, solo se escuchaban a los miembros del consejo deliberando.

-Si es cierto lo que el dragón asegura….que la infante es un hibrido….será bien recibida entre nosotros-declaró el anciano.

-¿Qué pasa con su madre?- preguntó Scorpius.

-Sigue en pie lo que siempre hemos sostenido…un warg no puede relacionarse con un humano permanentemente….quizás un hombre-lobo…pero no un warg. Además si esto es cierto….que podemos reproducirnos…deberemos ocuparnos de la pureza de nuestra especie- dijo Cesar Prime.

-Está niña mestiza es la primera que vemos y será la última- dijo el anciano warg- no podemos romper los tratados con los magos…fueron hechos a sangre y con sangre se paga su violación. Existe una maldición, no pueden unirse humanos magos y wargs. Además eres longevo….esa mujer morirá de vieja y todavía tú caminaras por el mundo.

-No me importa- gruño Scorpius- no importa nada.

-Te importará…..te aseguro que así será- dijo el anciano- Y no podemos permitir que el calor de una pasión o el dolor de la perdida enloquezca al jefe warg. Aceptaste ser nuestro jefe, no puedes renunciar, serias ejecutado por deserción. Búscate una buena hembra warg y ponte a engendrar los cachorros que tanto nos ofreces.

Scorpius calló y besó la cabeza de Ángela. La amenaza del consejo no era en vano, seria perseguido por todos los rincones del mundo, le harían pagar su traición. ¡Maldita sea! Era esclavo de sus propias decisiones.

-Yo no tomaré esposa- dijo Scorpius- mi mujer es una humana llamada Rose Weasley.

-Ella no es tu mujer….nunca lo será- dijo el anciano- si no quieres emparejarte con un warg como corresponde aceptamos tu decisión.

-¿En tus tiempos existían los tratados?- preguntó Walter a Octavius. El asunto también era importante para él.

-No sé de lo que hablas- dijo Octavius- en mi época convivíamos juntos a los humanos.

-Son reglas que nos exigen apartarnos de los magos en todo sentido- dijo Walter- normas que nos esclavizan.

-Los wargs somos libres, quizás los humanos y los magos nos teman….pero somos una raza libre- dijo Octavius.

-Es lo mismo que yo pensaba- dijo Scorpius lanzándole una mirada desafiante al consejo warg. Perdió a medias esa batalla pero no la guerra, eso era seguro.

-Nadie está a salvo- dijo Octavius mirando el fuego.

-Debemos luchar….incluso si el precio es nuestra vida, debemos conservar este mundo para los que vienen….para la próxima generación de wargs… y de magos- arengó Scorpius gritando. Walter traducía en voz baja para Octavius.

-Si perdemos- Octavius seguía mirando el fuego- las tinieblas del Inominado lo consumirán todo- con un movimiento de su mano, las llamas se apagaron por completo, dejando el campamento a oscuras.

-¡WARGS!- gritó Cesar Prime- preparémonos para la guerra.

La muchedumbre empezó a gritar.

-¡GUERRA! ¡MUERTE!- respondieron la muchedumbre

Cesar Prime aupaba a los presentes.

-Por primera vez en miles de años….iremos a la guerra….- la gente gritaba, muchos se transformaban en animales. Hermione miraba todo el espectáculo con curiosidad.

Scorpius se levantó y tomó a Ángela para mostrarla a todos los wargs presentes, ellos aullaron y graznaron según fuese el caso. El ánimo general estaba exaltado. Todos reconocían que aunque el consejo mostrara sus reservas, las cosas estaban cambiando….para bien.

-Esta es Ángela…miembro del clan de Scorpius Malfoy….una de nosotros. El juramento de su lealtad hacia los wargs lo tomaré yo….considerando que mi hija todavía es muy pequeña….Véanla…..graben su rostro….huelan su piel…..jamás lo olviden ella es de nosotros y nosotros somos de ella- dijo Scorpius.

Poco a poco todos los wargs presentes se acercaron a Ángela, la tomaron en brazos y la niña fue de mano en mano, todos la olían, algunas mujeres le sonreían, otros le hacían carantoñas. Ángela mostró buena disposición ante tanta atención. Finalmente la nena regresó a los brazos de Hermione y se acurrucó en el pecho de su abuela.

Scorpius se acercó a Hermione, ella le clavó los ojos.

-¿Qué tal lo hice? No fue como lo planee….pero han aceptado a Ángela como mi hija y parte de la manada- preguntó Scorpius un poco incomodo. No lo admitiría en voz alta nunca, pero se sentía descolocado con la madre de Rose. Era como si Hermione estuviese constantemente evaluándolo, como si él tuviese que aprobar alguna especie de examen frente a ella.

-Estuviste magnifico- dijo Hermione finalmente sonriendo. Viendo a Scorpius allí parado, tan rubio, tan alto, tan imponente y con esa expresión compungida en el rostro, tal como un niño que espera una regañina, entendía perfectamente porque su hija estaba loca por él, era un jefe warg en plena posesión de facultades, recio y dominante pero también mostraba vulnerabilidad. Eso lo hacía humano, lo hacía cercano y real. Scorpius Malfoy igual que su Draco Malfoy, era un hombre de agudos contrastes.

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Hugo estaba sentado en la cornisa del techo del edificio donde se ubicaba el comando de la fuerza de rebeldes, Lily estaba sentada junto a él, la cabeza de la chica estaba apoyada en su hombro y tenían las manos unidas.

El cielo estaba iluminado por las estrellas, sin embargo estás eran raras, constelaciones desconocidas para algún humano. También era extraño que no había Luna ni Sol en el horizonte. Sin embargo, Hugo, con su implacable sed de conocimiento, no podía dejar de encontrarle la belleza al firmamento.

-Hugo- dijo Lily.

-Dime- contestó él con el cuello extendido mirando el cielo.

-¿Algún día esto acabará?-preguntó ella- ¿crees que ganaremos?

Hugo giró el rostro para contemplarla, aun cuando estaba oscuro, pudo ver los brillantes ojos de Lily enfocados en él. Ella era tan hermosa….tan hermosa.

-Ganaremos- dijo él con confianza- lo haremos…tenemos que ganar. Quizás soy un tonto soñador, pero esta guerra es una guerra injusta. Desean exterminarnos, dominarnos, esclavizarnos. Es un destino peor de la muerte. No lo permitiremos y la razón está de nuestra parte. Además Dios aprieta pero no ahorca.

-A veces creo que Dios no existe- dijo Lily mirando el cielo, había una profunda tristeza en su voz- porque permitió que Albus muriese, dejó que todo eso pasará….es tan difícil…tan difícil aceptarlo.

-Honramos la memoria de quienes se fueron luchando por ellos- dijo Hugo- su sacrificio no será en vano.

-Tengo miedo por ti….por mi familia….por todos nosotros- dijo ella.

-Es natural sentir miedo…..yo tiemblo de pánico solo de pensar en no volver a verte- dijo Hugo.

Lily enrojeció y esbozo una tímida sonrisa. Todavía estaban saliendo a escondidas, sin embargo últimamente parecía más bien que todo el mundo se estaban haciendo los desentendidos respecto a ellos dos. Harry era el único que veía todavía con ojos escépticos la relación. De todas formas, eran pocas las ocasiones que estaban solos, pero su tiempo junto era corto pero valioso.

-He estado pensando- dijo Hugo.

-Eso no es novedad….tú siempre piensas- dijo Lily-Hugo Weasley….el gran pensador.

-No en serio Lily…..he estado pensando….en nosotros dos- dijo Hugo, Lily volvió a sonreír y él le sonrió de vuelta.

-Te quiero Hugo- dijo ella de pronto intempestivamente acercándose a él y ofreciéndole un beso, Hugo tomó su cara con suavidad y se lo devolvió. Fue un beso lento, tierno que luego poco a poco fue cobrando intensidad.

Cuando se alejaron, todavía con las respiraciones agitadas y los corazones latiendo frenéticamente, Hugo sacó de su pantalón una caja y se la dio a Lily. Ella la abrió con curiosidad y literalmente se quedó sin aire, cuando vio lo que era…..una alianza de oro.

-Hugo…yo….-empezó a decir ella.

-He llegado a la conclusión de que nadie nos toma en serio….digo a nosotros….piensan que es un enamoramiento adolescente sin importancia…cuando tú y yo sabemos que no lo es….siempre hemos estado juntos y siempre estaremos juntos- explicó Hugo.

-Tenemos dieciséis años Hugo….no podemos casarnos- dijo Lily, Hugo arrugó el rostro. Ella procedió a explicarse-No es que yo no quiera….de hecho…quiero….desde hace algún tiempo se que eres la persona correcta, pero nadie va aceptar casarnos.

-Nos casaremos al cumplir diecisiete, cuando seamos mayores de edad, haya terminado esta guerra o no- dijo Hugo- este anillo representa un compromiso…uno real….eres mi prometida oficialmente, tus padres chillaran….los míos también…probablemente pensaran que tú y yo…

-Lo hemos hecho- contestó Lily, que a esas alturas estaba tan roja como un tomate.

-Pues a mí me parece muy romántico dejarlo para la noche de bodas- agregó Hugo guiñándole el ojo- le da otro significado a la espera.

-Mejor dicho….esa será la noche en que no me podré escabullir- dijo Lily, ambos rieron.

-Lily…..¿quieres casarte conmigo?- preguntó Hugo.

-No-contestó ella inmediatamente- No ….si no me besas primero.

-Te amo- dijo Hugo mientras la tomaba en sus brazos, la besaba de nuevo y se acostaba con ella en el suelo.

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Walter Rosemberg llegó al centro de detención del comando de Rebeldes y al ver a Marina tras unas rejas enseguida corrió a ella. La chica, que estaba sentada en un catre, levantó la mirada cuando lo vio, allí, de pie ante ella, se levantó inmediatamente, estaban separados por los barrotes, pero no importaba, él había venido por ella.

-Marina-Walter metió las manos por los barrotes, tomó su rostro y le besó la frente, ella apoyó su cara contra la de él.

-Me tienen vigilada….van a hacerme un juicio Walter….yo no he hecho nada….no he matado a nadie-dijo Marina.

-Es solo porque eres su esposa- dijo Walter con amargura- he intentado hablar con Potter o con el ministro mágico, pero al parecer no están disponibles.

-Ellos no me han maltratado…pero sus miradas….es horrible…es como si me acusaran….como si yo fuese la culpable- gimió Marina.

-Te sacaré…..veré la forma….esto es una injusticia- dijo Walter dispuesto a irse y pelear por ella, pero Marina lo tomó de la mano.

-No- dijo ella con apremio. Se había sentido tan asustada, tan sola, que verlo allí junto con ella la aliviaba in extremis.

-Pero….- contestó Walter.

-No…no ahora…quédate conmigo un rato….por favor- dijo ella, su mirada era anhelante, Walter no pudo resistirse, se quedó quieto de pie frente a ella, Marina le tomó ambas manos y enredó sus dedos con los de él.

-Ojala pudiese abrazarte- dijo Walter.

-No permitirán que entres aquí conmigo- dijo ella mirando de reojo a los guardias.

-Lo sé- dijo él.

Ambos siguieron mirándose. De pronto no existieron guardias, ni rejas, ni ninguna barrera.

-Bésame- pidió ella con sus labios entreabiertos y su mirada hechicera. Walter acercó su cara a la de ella, al punto que su vista se tornó borrosa, metió un brazo entre las rejas y la sujetó por la cintura. Al principio solo rozó sus labios en los de ella con cautela, pero entonces Marina profundizó el beso, más y más, hasta que Walter dejó de lado todo su autocontrol y se entregó al amor.

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La vida sigue un ciclo, es un eterna rueda que gira y gira…..nacimiento y muerte, el eterno devenir de la raza humana.

Un solitario joven esperaba en un pasillo. Las luces eran tenues a esa hora de la madrugada, estaba hundido en la penumbra y en sus propios pensamientos. Él había esperado por horas, estaba impaciente. El medimago salió de la habitación.

-¿Cómo está?- preguntó Fred.

El médico bajó el rostro y se colocó las manos en las caderas en un absoluto gesto de impotencia.

-Hemos hecho todo lo posible…no podemos hacer nada- dijo el hombre meneando la cabeza de un lado a otro.

Fred empezó a temblar de pies a cabezas, unas cuantas simples palabras fueron suficientes para destruir sus ilusiones, sus sueños.

-¿Cuándo?- respondió Fred aterrorizado.

-No lo sé….horas…días…semanas….no me atrevería a dar ninguna afirmación. Pero su cuerpo no aguanta más- dijo el medimago.

-Gracias- dijo Fred, el hombre se fue y él se quedó frente a la puerta cerrada de la habitación.

Un milagro….lo que necesitaba era un milagro.

Haciendo unos de toda su valentía, Fred se enjuagó las lágrimas que tenía en los ojos y abrió la puerta, cuando entró en la habitación, Emily lo esperaba despierta, acostada en una cama entre sabanas blancas. Su rostro estaba muy pálido y había adelgazado demasiado. La noticia de la muerte de sus padres fue terrible para ella, se deprimió y la enfermedad había reaparecido.

-Hola linda- dijo Fred y fue a sentarse con su esposa. Apoyó su rostro en el cuello de ella.

-El médico ...¿Qué te dijo?- preguntó ella acariciando sus cabellos.

-Solo es un resfriado….pronto estarás bien- dijo Fred en tono cordial, se subió en la cama con ella. Emily tomó una de sus manos y la alzó frente a su rostro, jugueteando con sus dedos. No era tonta, ella sabía que estaba muriendo. Pero él trataba de hacérselo fácil, Fred era optimista, nunca iba dejar de luchar y Emily lo amaba por eso, por jamás perder la esperanza.

-Debimos tener un bebé…al menos te quedaría algo de mí- dijo ella. Fred se apretó contra ella y empezó a llorar como un niño. Emily besó su cabeza en repetidas ocasiones para tranquilizarlo.

-Em….Emmie… ¡OH Dios! Como te amo Emmie- susurró Fred.

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