Capitulo 36
Mascaras de falsedad y engaño
El cambio que había sufrido Saeki era muy notable, sus habilidades en batalla aumentaron considerablemente aunque aún tenía sus fallas, por dentro Vasara se sentía orgulloso de su alumna y de su exitoso progreso pero a pesar de todo, el crédito se lo llevaba Zaou Gongen que podía aniquilar varias monstruos a la vez sin mucho esfuerzo, algunas veces molestaba a los otros demons sin dejarlos también interactuar en el combate, sobre todo Zenki y Sago les incomodaba bastante su presencia. Era verano y el calor incesante ponía de mal humor a cualquiera, Sago siempre estaba peleando con Zenki por cualquier cosa que ya lo demás lo veían como algo normal, Saeki había aprovechado la situación para invocar varias veces la lluvia y refrescar el día, hecho que se lo agradecían constantemente las personas del pueblo, pero más allá de donde estaban ubicados una sonrisa macabra hacia planes con la persona que menos se esperaba. Zaou Gongen estaba en el templo leyendo algunos pergaminos cuando fue visto por uno de los alumnos del monje.
-Amo Zaou no puede estar aquí y menos leyendo los pergaminos sagrados- pero el demon se giró a verlo y se acercó hasta estar frente a él –ah pequeño humano no sabía que esto era tan importante, ¿te puedo hacer una pregunta?-
El joven se le notaba el miedo en sus ojos y respondió temerosamente – si, si puede hacerlo señor-
-¿te gusta esta vida aburrida de cuidador de biblioteca? Yo te puedo dar algo mucho mejor que esto, pero solo si quieres ser mi ayudante-
-¿de veras? Si quiero de verdad- exclamó entusiasmado el joven aprendiz de monje, ingenuo ante las intensiones que el guerrero guardián tenía en mente.
Zaou se alejó una cierta distancia de él y de su mano apareció una semilla del mal –Entonces que así sea- él lanzó la semilla donde el incauto aprendiz siendo invadido inmediatamente, luego de transformarse en un monstruo, se veía a lo lejos como la imagen de una sombra pequeña se engrandecía devorando a la otra que se hallaba cerca de él.
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-Amo Ozuno hay cosas extrañas que están sucediendo ultimadamente, a pesar de que hemos derrotado bastantes monstruos gracias a usted y sus shikigamis, no hemos podido encontrar al monstruo principal que está detrás de todo esto-
-Es muy cierto monje Ito, ya han pasado dos meses y no hemos podido avanzar la búsqueda sobre su ubicación y lo único que nos retrasa son esas bestias del mal que aparecen constantemente, por lo cual he diseñado un plan que nos ayudara a encontrar al enemigo-
Ambos monjes se encontraban observando el patio exterior desde la habitación de recepción más fresca del templo, las semanas se llevaban consigo las múltiples estrategias que dia a dia planeaban sin éxito alguno, podían destruir muchos monstruos pero aún no encontraban el problema raíz, la bestia causante de la muerte de muchas vidas poseídas por las semillas del mal.
-¿un plan? ¡Eso es estupendo Amo Ozuno! ¿Y cuál es ese plan que tiene diseñado?-
-no puedo decírselo en este momento, es necesario que cuadre algunos puntos finales y después podré explicárselo como es, por los momentos tenemos que seguir eliminando a esos monstruos hasta se sea el momento indicado- Ambos monje tomaron sus tazas de té y bebieron un sorbo mientras la cálida brisa del verano meneaba las ramas de los arboles del jardín.
Mientras tanto, Saeki regresaba del pueblo junto con Goki y una de las hijas del monje del templo que se había encariñado mucho con el guerrero azul, algo que a Saeki le agradaba mucho por su compañero y le daba esperanzas de que en un futuro a ella también le ocurriera lo mismo; venían de una lucha contra una bestia femenina que invadió a una de las lavanderas del rio y ahora se dirigían a darle las noticias a su amo. Al llegar a la entrada, la chica demon sintió una presencia extraña en el cielo, a pesar de que era verano, había nubes negras encima del pueblo, ella volteó a ver si alguien lo había notado pero todos seguían normales aún hasta sus compañeros así que no prestó mucha atención al fenómeno. Vasara al ver la demon caminar pensativa la llamó aparte. –Saeki ¿Qué te pasa?-
-¿Usted no lo ha visto maestro?- el hizo un gesto de interrogación. –las nubes negras que están en el pueblo, pareciera que nadie se fija que están ahí- él giró para ver la villa y como los demás no vio nada. En ese instante se acercaba Sago junto con Goki, -¿Ya estas delirando hermanita? Estamos en verano y aquí no hay más que un intenso calor-
El demon azul observó a los lados intentando encontrar alguna miasma oscura pero sus sentidos solo le decían lo contrario -Saeki yo no siento ninguna presencia maligna en el pueblo- declaró Goki.
-Hay que estar alertas de todas formas, aun no hemos destruido al monstruo que está causando estos ataques- Todos asintieron lo que su líder les había advertido pero ella aún no estaba del todo convencida. Sus instintos le indicaban lo contrario.
Ya después de aquel encuentro, Vasara y Saeki se reunieron en el bosque para el entrenamiento de rutina, eligieron la colina más alejada del pueblo para que nadie los observara. La brisa fresca movía las hojas de los arboles permitiendo que hojas prematuras cayeran de sus ramas. Luego de largas jornadas de prácticas, golpes y ataques, el demon dejó que su alumna descansara un poco. –Maestro ¿le puedo preguntar una cosa?-
Como de costumbre, Vasara siempre se mantenía en silencio en las prácticas y solo hablaba cuando era necesario pero desde la mañana se sentía perturbado ante lo que su alumna le había dicho, no era de extrañar que el enemigo ocultara su aura maligna para acercarse a ellos pero aún así él lo hubiera percibido de inmediato, sus habilidades intuitivas eran superiores incluso para Goki que era el más analítico de todos y siempre sabia instintivamente lo que ocurría sin irse de buenas a primeras como solían hacerlo Zenki y Sago. Las palabras de Saeki lo sacaron de sus pensamientos.
-si no estuviera bajo el servicio del amo Ozuno ¿Qué haría en este mundo?-
-jajajajaja, que pregunta tan estúpida- después de reírse se giró a verla –en realidad viviría atacando las villas y comiendo semillas del mal o quizás buscaría la forma de gobernar el mundo pero seguramente Ozuno me hubiera eliminado de inmediato-
-¿Y no le gustaría no sé…solo ser libre?- él la miró extrañado por la pregunta, en realidad no la entendía así que se quedó callado pensando, los demons difícilmente eran aceptados por la humanidad así que eran perseguidos hasta ser eliminados, por lo tanto, su temperamento agresivo y destructor lo descargaban en atacar a las aldeas, comer humanos y semillas del mal. Esa era la libertad para ellos, hacer lo que quisieran sin que nada ni nadie pudiera enfrentárseles por el miedo infundado. En cambio Saeki miró a las ramas de los arboles siendo movidas por la brisa. –Yo sería feliz solamente siendo libre y disfrutando de cada día de mi vida-
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Ese día en la noche, otros de los ataques se manifestó en la villa, esta vez fueron los dos monjes y los shikigamis menos Zaou que no estaba presente directamente donde se hallaba el monstruo. Zenki y Sago se encargaron fácilmente de la bestia pero Ozuno les dio la orden de no asesinarlo, ellos obedecieron inmediatamente y el monje usó un conjuro que aplicó en la frente del enemigo, este comenzó hablar deliberadamente y entre los barbuceos dio la ubicación del monstruo principal, después de eso se disolvió inmediatamente. Todos se fueron en dirección que se les había sido dada, los demons se adelantaron para atacar sorpresivamente siendo Saeki la que se adelantó pero al llegar a la cima de la montaña encontró a Zaou junto con muchos cadáveres de bestias a su alrededor, detrás de él salieron otras más que pasaron de largo a la demon. –Bienvenida mi quería compañera, es muy raro que seas tú la que llegara primero hasta aquí, pero no sería de extrañar que enviaran primero la escoria-
-¿Qué estás haciendo aquí Zaou? ¿Y por qué me dices eso?-
-Mi querida Saeki es muy sencillo todos sabemos lo débil que eres en el grupo, si no fuera porque Vasara te entrenara ya el viejo monje te hubiera encerrado. Pero como soy tan benevolente te daré una oportunidad de ser lo que siempre has querido…ser tan fuerte como tu maestro-
Saeki percibía un aura extraña que emanaba su compañero de guerra, su manera de hablar era tan envolventemente oscura que cualquier persona que hubiese caído en su encanto inmediatamente la maldad lo poseería -¿a qué te refieres?-
-Te doy la oportunidad de ser tan fuerte que ni siquiera Ozuno podría contra nosotros, solo si te unes a mí- él le ofreció su mano abierta y la miraba directamente a los ojos, ella notó que su mirada emanaba una energía maligna que la hacía temblar de miedo.
En ese instante Ozuno llegó junto con sus guerreros y los demás monjes. -¿Zaou qué haces aquí?- el monje miro a su guardián.
-descubrí que el monstruo se alojaba en esta cueva amo Ozuno, pero ya ha sido destruido junto con su sequito de bestias justamente le explicaba eso a Saeki-
ella atónita ante el cambio veloz del demon, volteó a ver a su señor -¡Es mentira amo! ¡Él es malo, me ofreció que lo traicionara!-
-¡Estas delirando hermana!- Saeki miró a su hermano que salió a la defensa del otro demon, -Zaou es uno de los nuestros y si descubrió primero donde estaba este monstruo debemos creerle-
-Hermano… ¡¿Cómo puedes creerle más a Zaou?-
-Basta los dos. Buen trabajo Zaou Gongen revisaremos la cueva si descubrimos más monstruos adentro…Zaou, Zenki, Sago vengan conmigo. Goki quédate aquí afuera junto con Vasara y Saeki a vigilar la zona y ver si se pueden salvar algunos humanos que no están completamente invadidos por las semillas.-
-Pero Amo…- la chica se acercó hasta su señor.
-Basta Saeki. Te quedas aquí con Vasara y Goki, es una orden- y con esto el monje entró a la cueva junto con sus shikigamis, en cambio ella se sentía humillada y traicionada por el comportamiento de su hermano, demás cuando vio la fría mirada de su amo sobre ella la sensación de culpabilidad la destrozaba por dentro.
