No hay duda de que el tiempo vuela y Naruto lo sabía. Esa mañana muy temprano había llamado a su casa para avisarle a su madre que estaría llegando alrededor de las 7 de la tarde a la casa. Tsunade casi ponía el grito en el cielo al saber que iba a volver a su pequeño después de un mes de ausencia.
Quizás ahora sí podría hablar con su pequeño.
Deidara y Naruto se encontraban en el aeropuerto. El mayor estaba terminando de arreglar lo de sus salidas mientras Naruto se despedía de Gaara.
- Te voy a extrañar mucho.
Naruto bajó la vista apenado. Eso realmente había salido de su corazón. El pelirrojo, acostumbrado al gesto, lo levantó de la barbilla y le dio un corto y dulce beso. Naruto cerró los ojos al sentir el cálido contacto, para abrirlos poco después.
- Nos veremos pronto Naru.
- Hai... Sayonara...
Con un último toque de manos, se separaron y Naruto siguió a Deidara por el andén hacia el avión.
Tantas cosas habían pasado en ese mes que estuvo fuera. Conocer a Gaara había sido la panacea en su mundo destruido por Sasuke Uchiha.
- "Reviví... Siento latir mi corazón nuevamente... reviví..."
Tsunade estaba tomándose una taza de café (N/A: Sí, sé que piensan pero en mi fic, Tsunade no es una alcohólica XD) cuando la puerta de su casa sonó. Sabía que era muy temprano para que fuera Naruto. Lo más probable era que fuera Harry, y no se equivocó.
- Buenos días Tsunade, ¿Ya habló Naruto?
- Sí, llegará en unas cuantas horas.
- Bien, quiero hablarle a los abogados para que...
En eso se escuchó nuevamente el sonido de alguien tocando la puerta, lo que extraño a ambos.
Harry se dirigió a la puerta y se sorprendió demasiado al encontrarse a Sasuke Uchiha parado fuera.
- ¡¿Qué hace usted aquí?
- Buenos días Tsunade-san. Tengo que hablar urgentemente con usted, es muy importante.
Sasuke entró empujando a Harry, aprovechando que era unos centímetros más alto que él. Harry se resistió y empezaron a forcejear. Harry tratando de sacarlo y Sasuke tratando de entrar.
- ¡Usted no tiene ningún derecho de estar aquí!
- Tsunade-san me urge hablar con usted.
- ¿Qué es lo que sucede?
Preguntó la rubia viendo los infructuosos intentos de Harry por empujar a Sasuke Uchiha hacia la puerta.
- ¡Pasa que su hijo me robó mi empresa!
- ¡¿Qué?
- ¿Qué acaso Potter no le ha dicho? El tribunal dice que Akatsuki ahora pertenece legalmente a de Naruto.
Esa información Tsunade no la sabía pues Harry no le había terminado de contar acerca de su cita con los abogados.
- Yo confiaba en Naruto, pero él junto con éste cuatro ojos me robaron la empresa.
Dijo señalando despectivamente al ojiverde.
- Eso no es cierto... no es cierto...
Trató el moreno de justificar a su amigo.
- Si es así, entonces donde está Naruto.
Harry aprovechó que el Uchiha había bajado la guardia y lo empujó fuera de la casa. Sasuke no pudo hacer nada pues aún tenía los golpes resentidos, pero no se rindió. Se acercó de nuevo a la puerta
- ¡Tsunade-san, no voy a dejar que me roben mi empresa! ¡Se lo juro!
Naruto iba a abordar el avión. Se encontraba haciendo fila junto a Deidara, aún faltaban pasajeros por subir. Aprovechando, prendió su teléfono celular para checar si no le había llegado ningún mensaje cuando una llamada entró.
- Naruto Uzumaki.
- Naru, soy Harry.
- Hola Harry, ¿Cómo te va?
- Naru, ¿hoy regresas a Tokio verdad?
- Sí Harry ¿Porqué?
- Naru... la cosa ya explotó... vino Sasuke a la casa a gritarle a tu mamá en la cara que disque tu y yo le robamos la empresa.
- ¡¿Qué?
- Sí, así como lo oyes. Y además... tu madre ya los sabe todo...
Tsunade tomó el teléfono.
- Naru... es necesario que vuelvas y le des la cara a esas personas.
- Llego en unas horas mamá.
Habiendo cortado la comunicación con Naruto, Tsunade pensó que, siendo la madre de Naruto, en algo habría de ayudarle, así que, sorprendiendo a Harry, se dirigió a Akatsuki, aclarándole que no se interpusiera en su camino o lo lamentaría.
En la empresa, el comité directivo se encontraba en medio de una junta con los abogados cuando un Draco risueño irrumpió.
- Fugaku-san
Dijo con una voz melosa.
- ¿Qué sucede Draco?
- Hay una mujer en la recepción que dice querer hablar con usted.
- ¿Quién es?
- Tsunade Uzumaki.
Sasuke sudó en frío.
- ¿Estás seguro que pidió hablar con mi padre y no conmigo Draco?
- Sí Sasuke, la señora Tsunade dijo que quería hablar con Fugaku Uchiha, y ese es tu papá.
Dijo Draco con autosuficiencia.
- Muy bien Draco, esos seis semestres en la Universidad de Tokio han rendido frutos.
Agregó Sasuke con cinismo.
- Bien, la junta entra en receso, iré a recibir a esa mujer.
Todos los miembros de la junta se levantaron. Unos a tomar algo, otros a sus oficinas. Fugaku salió por la puerta que se dirigía a su oficina en presidencia, mientras que Sasuke de manera sigilosa salió por la otra puerta.
Se movió por los pasillos hasta una de las ventanas de presidencia por donde podría escuchar la conversación de su padre con la madre de su amado.
- ¿Le ofrezco algo de beber Tsunade-san?
- No gracias... Mire, quise venir personalmente porque me enterado de algunas cosas con respecto a lo que está pasando.
- Y se lo agradezco Tsunade-san porque esto nos podría evitar enfrentamientos legales o penales. Por eso le pedí a mi hijo que fuera hablar con usted.
Empezó Fugaku, indicándole a la rubia un cómodo asiento para que se sentara.
- Si... Vino a mi casa pero por diversas circunstancias no pude hablar con él... "Sobre todo porque Harry prácticamente lo corrió".
- ¿En qué puedo ayudarle señora Uzumaki?
- Mire. Creo que todo esto lo podemos arreglar sin la necesidad de abogados. Porque le aseguro que mi hijo le va a devolver la empresa.
- Me temo señora Tsunade que aparentemente esas no son sus intenciones, pues el último mensaje que nos mandó fue que nos arregláramos con sus abogados.
- Disculpe si él actuado así Fugaku-san, pero debe admitir que la actitud y arrogancia y de su hijo dejan mucho que desear.
Fuera de la oficina, Sasuke trastabilló al escuchar ese comentario, llamando la atención de una persona que estaba esperando a que la atendieran.
- Naruto nunca ha contemplado la posibilidad de quedarse con ninguna de las dos empresas, eso se lo aseguro.
- Gracias Tsunade-san, pero nosotros necesitamos la presencia de su hijo para llevar a cabo los trámites correspondientes. Dígame una cosa. ¿Cuándo regresa su hijo?
- Mi Naru regresa esta misma tarde para arreglar todo este asunto...
En su lugar, Sasuke inspiró hondo y no pudo evitar que una leve sonrisa surcara su rosto. Su Naruto regresaba a la ciudad.
- ¿Qué harás ahora Naruto?
Deidara y Naruto se encontraban en el aeropuerto central de Tokyo a punto de tomar un taxi por separado.
- Primero iré a mi casa. Quiero ver a mi madre y a Harry.
Respondió con una sonrisa.
- ¿Y qué harás con respecto a la empresa?
La mirada de Naruto se ensombreció.
- Tendré que arreglarlo todo yo mismo, aunque signifique ver a Sasuke-san de nuevo.
- Sabes que siempre podrás contar conmigo para lo que quieras Naruto.
Dijo el mayor posando una de sus manos sobre el hombro de Naruto para darle fuerzas.
- Muchas gracias Deidara-san.
- ¡Naruto!
En cuanto el rubio entró a su casa, un par de pechos enormes se posaron sobre su cara, encerrándolo en un abrazo asfixiante y opresivo. No dudó un segundo en responder a aquel contacto, reconociendo el aroma tan característico de su madre, y no pudo evitar soltar unas lágrimas. Los había extrañado demasiado.
Cuando su madre lo soltó, Harry lo estaba esperando, abrazándolo también.
- Naru, que bueno que llegaste.
- Hola mamá.
- Naru, mi amor. Tenemos que hablar.
Naruto volteó a ver a Harry quien le dirigió una mirada que claramente decía "No hay de otra", así que los tres se sentaron en la mesa.
- Naruto. Me he enterado de tantas cosas. De todo el escándalo que provocaste en Akatsuki.
- Yo no voy a permitir que mi nombre y el nombre de la empresa queden manchados. Voy a responder con todo lo que tengo y espero que todos ustedes hagan lo mismo.
La junta había continuado cuando Tsunade se retiró de la empresa una hora después.
La voz de Fugaku Uchiha era demandante, sin embargo, hubo alguien que no estuvo de acuerdo.
- ¡Fugaku, tú no me puedes obligar a que yo...!
- ¡Tohma!
Seguchi se sintió intimidado por la imponente voz de su padrastro, pero aún así, no se dejó amilanar, así que moduló su modo de voz.
- Tú no me puedes obligar a que venda mis propiedades. Yo no tuve la culpa del fracaso de Sasuke y mucho menos de las deudas en que nos metieron este par.
Respondió de manera despectiva, señalando a los hermanos Uchiha.
- Mira Tohma. No somos socios de esta empresa sólo para tiempos de bonanza, sino también en las crisis. Y Sasuke fue nombrado presidente, estando tú ahí en esa sesión.
- ¡Sí, pero era una junta en la que yo jamás estuve de acuerdo, porque yo jamás estuve de acuerdo en que él...!
- Señores, señores...
Uno de los abogados comenzó a hablar, tratando de establecer un orden en la conversación, que estaba tomando rumbos más personales de lo que deberían.
- Porqué mejor no analizamos a cuánto asciende en patrimonio de cada uno de ustedes. Así podemos hacer un estimado, haber si en realidad se cubrirían los seis y medio millones de dólares de la deuda.
El primero en hablar fue Tohma
- Yo invertí todo mi capital en un negocio y lo perdí gracias a éste idiota. Me queda un departamento y mi sueldo como empleado de una casa de bolsa.
La voz de Tohma era ácida, tratando de incomodar a los presentes.
- Perfecto, porqué no empezamos por estimar el valor de su departamento, licenciado Seguchi.
- Has pensado donde quedó tu imagen.
- Mamá. Reconozco que me equivoqué, pero desde el principio me humillaron, me maltrataron y no estoy dispuesta a que eso se repita. Yo le pedí perdón a las únicas dos personas que lo merecían. A Fugaku-san y a Mikoto-san. Ahora lo único que me importa es que tú me perdones mamá. Me siento muy apenado por no haberte contado nada.
Naruto alargó una de sus manos para atrapar la mano de su madre que descansaba sobre la mesa.
- Mamá... Yo estoy dispuesto a hacer todo lo que esa gente me pida con tal de olvidar esa etapa tan difícil de mi vida. Porque a partir de mañana quiero empezar una nueva vida.
- ¿Crees que salgan pronto de ahí?
Preguntó Kiba. Los del club se habían reunido en la planta de presidencia. Había llegado la hora del cierre de la empresa, sin embargo, Shino, Shuichi, y Hiro, no podían irse, pues sus jefes seguían dentro y Kiba se iba a la casa acompañado de Shino. Kakashi e Iruka también se encontraban ahí.
- No lo creo.
Comentó Shuichi mientras degustaba unos deliciosos chocolates. Los de ese día había sido un poco diferentes, con un toque de cereza. Realmente deliciosos. Además, iban con otra tarjeta que había agregado a su colección secreta. Sabía que estaba mal, pero no podía dejar de imaginar que los sentimientos que el rubio le profesaba eran genuinos al menos en su imaginación.
- ¿De dónde sacaste esos chocolates? ¿Son los que te ha estado dejando Uesugi-san?
Preguntó Hiro.
- Hai... Es que no puedo evitarlo. Son deliciosos. Al bebé le gustan
- Acabas de cumplir tres meses Shuichi. ¿Cuándo piensas decirle a Eiri? ¿Hasta que empiece a notarse?
Shuichi frunció el ceño.
- No quiero nada de él.
- Shu. Quieras o no, es el padre de la criatura que estás esperando. ¿No crees que a él le gustaría acompañarte a las ecografías?
Shuichi suspiró. Lo que más anhelaba o había anhelado era compartir esos maravillosos momentos con el padre de su hijo, pero... No estaba seguro.
- Creo que esos pequeños detalles hablan por sí solos.
Todos voltearon a ver a Shino que había soltado el comentario. Solía ser una persona muy callada y reservada, y sólo se abría con su novio Kiba. El verlo dar una opinión era todo un suceso.
- Lo pensaré.
- Fugaku, pero ¿Qué haremos si se vende nuestra casa?
Preguntó Mikoto con preocupación.
- ¿De verdad estamos dispuestos a quedarnos en la calle?
- Claro, en la calle...
Tohma no podía dejar de soltar comentarios ácidos malintencionados a la menor oportunidad.
- Pero eso sí, con la empresa libre de dudas ¿No?
- Eso es lo único que importa en estos momentos.
- No lo creo justo. Fugaku y yo trabajamos 35 años pensando que íbamos a tener una vejez cómoda, tranquila. No es justo que a estas alturas comencemos otra vez de cero.
Fugaku volteó a ver a uno de los abogados que tenía un semblante pensativo.
- Tengo la impresión de que usted tiene alguna otra alternativa a este problema que no nos ha compartido.
- Sí Fugaku-san. Hay una posibilidad. Sobre todo para que ustedes no sacrifiquen su patrimonio personal y para que Akatsuki siga funcionando normalmente.
- ¿Cuál es esa alternativa?
Preguntó Sakura
- Creo que alguno de ustedes la conoce, pero ignoro porqué no la plantean. Rage Inc. debe continuar con el embargo hasta que Akatsuki pague todas sus deudas.
- Quiere decir que otra vez dependeríamos de ESE.
Reclamó Sakura con inconformidad. Mikoto inmediatamente reaccionó.
- Olvídelo, no lo haremos...
- Silencio todos. Esperemos a que nos termine de exponer sus términos y después la discutimos, pero mientras, nadie se levanta de esta mesa.
La voz de Fugaku Uchiha invocó el orden de nuevo en esa sala.
- La tendencia de Akatsuki es ascendente Fugaku-san. Se han pagado los intereses, algunas deudas. Se ve que ha habido un buen manejo. Si hubiera seguido así, la empresa hubiera salido a flote en unos seis meses.
- Vaya al grano licenciado. ¿Cuál es la propuesta en concreto?
Tohma estaba desesperado.
- Hablar con Naruto Uzumaki y pedirle que mantenga el embargo. Si él no acepta, Akatsuki puede desaparecer.
