Hola! Y si, ya este es el penúltimo capitulo de la historia! Al fin le voy a dar un cierre a esta historia y espero entiendan que todo estaba en la trama desde el inicio, la narrativa puede que sea diferente pero igual la historia en mi corazón y en todo estuvo planeada así desde siempre, Kishimoto es dueño de Naruto y todos sus personajes… Buena lectura
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Cap. XXXVI. La Carta.
El cielo nocturno estaba completamente despejado dejando a la vista una inmensa cantidad de estrellas que creaban caminos luminosos hacia el horizonte, la brisa salada chocaba contra su cuerpo estremeciéndolo pero al mismo tiempo despertaban en el la añoranza de los tiempos mas simples, escucho el murmullo del mar mezclado con las voces de los habitantes del pequeño pueblo, sus pies lo habían llevado hasta el comienzo de la playa y la arena blanca brillaba limpia a unos cuantos metros de su posición permitiéndole admirar el vaivén de las olas tranquilas hasta la orilla dejando caminos de espuma blanca que moría a los pocos segundos desapareciendo en la inmensidad de lo que era el océano oscuro que le rodeaba.
-Es dificil no admitir que pueden estar pasando mil cosas diferentes detrás de cada puerta de estas casas cuando solo ves el mar ¿Cierto?- La suave voz llego a el logrando que se girase ligeramente, los hermosos ojos azules relampaguearon intensamente en medio de aquella tenue oscuridad haciéndolo suspirar pesadamente, la brisa movía su cabello lánguidamente levantando mechones castaños hacia la inmensidad. -Sasuke yo... Se que no comprendo lo que estas sintiendo, se que ninguno lo entiende y creo que en el fondo nos da miedo sentirnos así alguna vez demo, somos tus amigos y no…-
-Onegai urusei…- Pidió en voz ronca, lo menos que deseaba era discutir esas sensaciones asfixiantes que lo consumían lentamente y que aunque odiara admitirlo no deseaba seguir sintiendo.
-Cuando llegaste aquí… Te veías como ahora- Confeso la delgada mujer separando su cuerpo de la pared donde había estado apoyada, sus ojos brillaron intensos contra la tenue oscuridad pero su siempre alegre sonrisa relajo instantáneamente su defensiva. -No quisiste hablar con ninguno, incluso nos trataste mal a pesar de que Naruto nunca se rindió contigo…- Los pocos pasos que dio para llegar al pelinegro la detuvieron justo cuando llego a pocos centímetros del Uchiha dejando a la vista el pequeño y casi imperceptible bolso cruzado que llevaba apoyado en su cadera.
-Hinata es lo mejor que te ha pasado en años y entiendo que quieras aferrarte a ella demo… No sabemos lo que puede pasar, tu aniki nos comento que Aiko-sempai no ha dejado el hospital y que siguen haciendo análisis de todo en Hinata demo….-
-Sigue sin despertar- Se apresuro a responder sintiendo como su pecho se endurecía y le empezaba a faltar la respiración. -Vete- Pidió con voz ronca desviando su oscura mirada de la delgada mujer.
En silencio se limito a admirar la ancha espalda del mejor amigo de su novio, podía percibir su dolor y lo desconectado que se hallaba de todo lo que le rodeaba, apretó con una de sus manos el pequeño bolso y se decidió a entregar la carta que ella consideraba la mas importante, aquella donde la frágil ojiblanca o le daba paz al pelinegro o lo lanzaba en un espiral de destrucción que seguramente nadie podría superar .
-Con los años Sasuke te has forjado un futuro en medio de este pueblito que nadie conoce… El talento que posees es único y fue trabajado por Neji y desarrollado por ti y para la banda… Onegai, piensa en eso- Empezó a decirle al tiempo que avanzaba hasta colocarse a un costado del pelinegro, su corazón se apretó al notar sus manos cerradas en dos puños tan fuertes que hacían vibrar ligeramente sus muñecas y sus nudillos estaban blancos de la fuerza que estaba ejerciendo sobre si mismo.
-Jamás entenderé que le viste al dobe- Comento guturalmente girando su rostro y admirando discretamente las delicadas facciones de la castaña, el aire cálido de la noche rozaba todo su cuerpo regalándole tantas sensaciones como recuerdos. -Siempre serás para el la única- Comento pero al instante vio como el alegre rostro de la castaña le negaba ligeramente turbándolo en su posición.
-Soy el amor que comparto con el, una amistad y un deseo que descubrimos juntos demo… Tal vez no es algo que sea para siempre o tal vez si…El destino creo que tiene su propio guion y nosotros solo debemos confiar en eso- Le dijo en voz suave, su mano sintió el pequeño sobre que sabia era el único que llevaba consigo y sin apartar sus ojos de los de el Uchiha tomo una de sus manos y le coloco suavemente el pequeño mensaje que sabia su delicada amiga le había dejado.
-Piensa en que todo tiene una razón y que tu la conocieras y la ames no es una casualidad demo… Tu vida y la de ella no están atadas de esa trágica forma que imaginas- Murmuro bajando su mirada y notando como esos delgados dedos temblaban ligeramente.
Su mirada paso del hermoso rostro de la castaña a sus manos ahora unidas, su corazón se congelo en el centro de su pecho al ver el delgado sobre blanco que ahora yacía en medio de su palma, su cuerpo entero vibro y solo se atrevió a retroceder dos pasos alejándose de la suavidad y calidez que la pequeña mano de la castaña le había otorgado.
Un relámpago ilumino el cielo nocturno cubriendo momentáneamente todo con su intenso resplandor, el sonido llego unos segundos después arrastrando consigo una brisa fría que se coló por debajo de su piel acariciándolo de una forma que el no pensó volver a sentir, sintió el aire frio llenar sus pulmones y un nuevo relámpago sonó a la distancia sobre el mar que ahora empezaba a turbarse y llegar con mas fuerza hacia la orilla de la playa, una tormenta no esperada era justamente lo que estaba sintiendo en su interior.
-Cuídate y recuerda que pase lo que pase nosotros estaremos para ti- Murmuro por sobre el sonido de las olas romper contra las rocas y la orilla se oscurecía con las rápidas corrientes de agua que iban y venían desde el interior del océano, vio el fibroso cuerpo del pelinegro estremecerse pero no parecía tener intención de moverse por lo que decidió simplemente emprender su marcha para dejarlo completamente solo con la ojiblanca, con la única que el había permitido entrara a su vida.
El aire se movía rápido y frio a su alrededor, lo sintió de alguna forma correcto, el quería volver a su estado anterior, a la tranquilidad que tuvo y que por la Hyuuga rechazo de buena gana pero, siempre volvía a el y de alguna u otra forma ella lograba meterse bajo su piel y confundirlo, lo tomaba y lo destrozaba para volverlo a armar.
-Y nuevamente vienes a mi para darme algo que no deseo demo… Siempre terminas haciendo lo correcto para los dos- Le murmuro guturalmente al simple y pequeño sobre que ahora descansaba entre sus manos, bufo sintiendo de golpe la ansiedad de saber que estaría dentro y sin pretenderlo ya había roto el sello teniendo cuidado de no rasgar ni siquiera su simple nombre escrito en la parte delantera.
Las ligeras gotas rozaron su rostro avisándole que la tormenta estaba empezando y como acto inconsciente solo se movió lo suficiente para quedar bajo un precario techo que sobresalía de alguna casa que no reconocía, sus dedos temblaron y se dio la fuerza para desdoblar el ligero papel donde ya podía ver la cursiva pero temblorosa letra de su pequeña bendición de ojos perla.
Sasuke,
Antes de esta he escrito otras cartas, para otras personas que necesitan algún tipo de explicación de mi parte, cuando desperté esta mañana algo en mi me dijo que tal vez era mi ultima oportunidad, me escape para encontrarme con Matsuri, una miembro de la banda que tenia con Temari y sus hermanos, ella trajo consigo una información que hará que todo cambie para ellos tres, incluso puede que para ella también demo, no es algo que sepa con seguridad.
No te afectara en nada y tal vez cuando esas confesiones vean la luz entenderás un poco mas el comportamiento de Temari y el de Gaara, ellos aunque no quieras creerlo han vivido un infierno mucho mas profundo y dificil que el que yo pase a su lado, fue algo fugaz para mi, un vistazo de algo mucho mas doloroso y horrible que al principio no pude creerlo y luego quise ayudarlos, y me quede junto a ellos llevándome a donde probablemente estoy ahora.
No quiero que te castigues por no poder hacer nada mas por mi, me diste algo que no pensé que podría vivir y por lo cual voy a dar hasta mi ultimo suspiro, el amor que me enseñaste y que pude vivir a lo largo de los meses que pase a tu lado me llenaron de fuerzas y me mantiene aun atada a este mundo, quiero ser fuerte y lograr superarlo porque quiero verte realizar tus sueños, esos que se alimentas desde hace años, esos que construiste con tus amigos, porque ellos son tus verdaderos amigos y te apoyaran pase lo que pase.
El miedo y el dolor me ahogan mientras escribo esto, pensar en no volver a verte me paraliza demo, quiero creer que de alguna forma todo saldrá bien para los dos, que podre verte y quedarme a tu lado, que mi cuerpo tendrá esa fortaleza, onegai pase lo que pase conmigo quiero que sigas adelante, que el dolor no te paralice y que la rabia no controle y destruya mas tu vida, mi amor por ti me ahoga y me da esperanzas demo, mi única meta al llegar a este lugar era morir y si ese es mi destino final quiero que no luches contra el, te amo y se que cada respiración y cada latido de mi corazón es por mantenerme a tu lado, eso es lo que eres tu para mi, mi razón para vivir, incluso también podría decirte que eres la razón por la cual moriría.
Tu pasado y el mío se encuentran en una tormenta que no debimos compartir y que nos quito lo que mas amábamos en ese momento, llenándonos de deseos egoístas y destructivos, olvida eso por mi, olvídalo y ámame cada vez que sientas que no puedes seguir adelante, ámame como yo te amo mientras lucho por seguir a tu lado, ámame disfrutando tu vida y dejando que el dolor que sientes lave todo el rencor y le de espacio a lo que puedes seguir viviendo, solo ámame y yo seré feliz, salga o no salga de ese espantoso hospital.
Hinata H.
Sus manos temblaron sujetando el pequeño papel con tanta fuerza que rasgo un pedacito de aquella extraña pero dolorosa información, el viento corría a su alrededor golpeando parte de su cuerpo con gotas frías de la tormenta que había empezado a caer, la oscuridad parecía querer devorarlo pero notaba pequeños destellos de luz salidos de direcciones imprecisas, su corazón latía desbocado y un puntada en su interior le dijo que debía correr hacia ella, que sin importar cuanto le tomara el debía ir a su lado, debía ir y darle las fuerzas que ella ya había empezado a perder.
"Kuso… No puedes morirte Hinata… No puedes dejarme en este mundo donde tu no estarás mas" Pensó al tiempo que los músculos de su cuerpo se tensaban y se preparaban para chocar contra las gélidas gotas de lluvia.
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Su aliento se quedo atascado en la garganta cuando las gruesas gotas de lluvia dejaron de golpear su delgado cuerpo, jadeaba y supo que aquellos profesionales rostros sabían que algo estaba mal sin tener que mirarla directamente, su corazón golpeo sus costillas de una forma tan dolorosa que subió sus manos buscando protegerse de una nueva oleada de dolor contra su persona.
-¿Le puedo ayudar en algo?- Una amable y tranquila voz llego haciendo que sus ojos aguamarina se giraran y encontraran unos cálidos ojos verdes mirarla dispuesta a ayudarle con lo que sea que necesitara.
-Mi ototo… Gaara… Esta aquí… Llamaron al hotel y yo…. Yo no he podido llegar antes- Escucho su propia voz como la de una desconocida, vio los amables ojos turbarse por un segundo pero al instante su profesionalismo brillo en ellos haciéndola suspirar un poco mas relajada.
-Indíqueme onegai el apellido de su ototo para informarle como se encuentra…- Dijo la menuda mujer dándose la vuelta y empezando a caminar hacia el sencillo escritorio casi en medio de aquella amplia sala de un puro y brillante blanco. -¿Cuándo dijo que recibió la información?- Interrogo sentándose frente al computador y tecleando rápidamente devolviendo la vida a sus piernas que se apresuraron a llegar frente a ella.
-Sabaku No Gaara y la información la dejaron en el hotel en cual nos hospedamos, no se hace cuanto tiempo habrán dado esa información solo me dijeron que estaba internado en este lugar de urgencia y que debía presentarme lo mas pronto posible- Sus palabras temblaban y podía sentir su piel hormiguear de solo imaginar que le pasara algo realmente grave a su temperamental hermano menor.
La enfermera guardo silencio unos instantes mientras el ligero sonido de sus dedos golpeando ágilmente las teclas registrando lo que le había casi escupido llenaba todo a su alrededor, se sintió mareada de golpe y tuvo que aferrarse al delicado escritorio para no caer sobre sus rodillas y echarse a llorar como había estado haciendo en las ultimas horas frente a cualquier cantidad de personas.
Podía escuchar el amortiguado golpeteo de las gruesas gotas contra los cristales de las puertas del hospital así como también se sentía la vibración del agua que chocaba contra el techo varios pisos sobre su cabeza, parecía que todos sus sentidos se habían agudizado en pocos minutos y todo para intentar proteger a la única persona que compartía tanto su sangre como sus secretos.
-Todavía se encuentra en el área de emergencias, esta estable y en las próximas horas será trasladado a una habitación- Le informo desapareciendo al instante el peso que no se había percatado yacía sobre su estomago y su corazón.
-Arigatou goseimasu- Agradeció inclinándose ligeramente y dándose la vuelta intento salir por la puerta doble de cristal por la que había entrado.
-Puede ir por los pasillos desde aquí a emergencia- Sonó la amable voz haciendo que se girara sobre si misma viendo la dirección que la enfermera le señalaba. -Es mas lejos que ir por fuera demo… No se mojara mas de lo que ya esta y probablemente se encuentre con Yamanaka-sensei y el le de los detalles- Compartió sonriendo haciendo que ella abriera sus ojos por la sorpresa de su información.
-Le agradezco que me dijera eso, no iba a saber a quien buscar una vez que llegara a emergencia- Agrego empezando una marcha lenta hacia el pasillo indicado, vio el menudo y delgado cuerpo asentir y volver rápidamente a su posición junto a las puertas del hospital, sus ojos se centraron en el largo y pálido pasillo que se abría ante ella, su mente revivió las miles de veces que había ido a los hospitales de Tokyo casi arrastrando a su malherido hermano, incluso su propio cuerpo estaba cubierto de marcas que ella deseaba olvidar, marcas que mas que su piel estaban tatuadas en su alma, ensuciando para siempre lo que ella era y lo que podía darle a los demás.
"No habrá una próxima vez… Jamás volveré a permitirlo" Se dijo internamente al ir avanzando por el casi desierto pasillo, sus ojos paseaban nerviosos por las puertas cerradas y los letreros transparentes y con grandes letras grises le indicaban el camino que debía seguir para llegar hasta su hermano.
-¿Esta seguro que es la única manera de que salga del coma?- Escucho una voz preguntar cuando llego a la ultima puerta antes de entrar donde seguramente estará otra enfermera de información pero del área de emergencia. -Todos sus indicadores están bajos y si los forzamos podríamos inducir un paro general…- Seguía explicando al tiempo que se hacia visible para ella un delgado pelinegro con una tabla en las manos hablando con un hombre mucho mas ancho y alto que ya se encontraba enfundado en sus ropas de cirugía.
-Es la única manera de lograr un resultado definitivo chico- La grave voz taladro sus sentidos lanzándole un escalofrío por toda la columna justo cuando sus manos habían empujado las puertas dobles, se giro para quedar justo frente al ancho doctor reconociendo con terror al medico que tantas veces había visitado en Tokyo.
-Hinata…- Murmuro justo cuando las puertas se cerraron y oculto de sus incrédulos ojos a los dos médicos que probablemente abrirían una vez mas a su delicada y querida amiga.
-¿Temari?- Una voz a sus espaldas la llamo haciendo que inconscientemente apretara sus puños a cada lado de su cuerpo, se giro intentando mantenerse neutral y sus ojos se encontraron con los dorados que en algún momento habían dejado de ser familiares para ella. -Por Kami que bueno que llegaste, Gaara-kun esta terminando su análisis para ver si podemos trasladarlo a una habitación- Empezó a hablar la elegante mujer, su cabello rojo brillante estaba pulcramente recogido y bajo un gorro azul pálido, su bata blanca había sido reemplazada por un conjunto sencillo azul de pantalón y camisa creando un nuevo escalofrío que la hizo cerrar los ojos de impotencia.
El murmullo de unos agiles pasos acercándose a ella la tensaron pero no tuvo tiempo de reaccionar al sentir el inesperado contacto de la mayor para con ella, sintió un nudo crecer fugazmente en su garganta y un jadeo lastimero logro escapar de sus labios, apretó sus ojos con fuerza y sus manos se cerraron instintivamente sobre aquella delgada camisa azul.
-Todo estará bien- Murmuro la tranquila y aterciopelada voz de la pelirroja contra su oído. -Nunca mas volverán a estar solos, si hubiera sabido…- Pero sus palabras quedaron a la mitad cuando la rubia solo negó frenéticamente contra su hombro apretándose un poco mas contra ella.
-Nadie se imaginaba nada… Y ya estoy harta de eso- Murmuro contra la camisa de su prima mayor sintiendo como esos delgados pero firmes brazos se cerraban con mas determinación a su alrededor, y permitiéndose por primera vez ser la mujer abusada que sabia que era se rompió a llorar contra su casi desconocida pero al mismo tiempo familiar prima.
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Su cuerpo vibraba al tiempo que la fría brisa lo azotaba sin clemencia, intento avanzar mas de prisa al ver las luces rojas del hospital de aquel pequeño pueblo, jadeo y forzó sus músculos un poco mas mientras se iban haciendo mas grandes las luces y podía definir ya las puertas de la entrada del área de emergencia, bufo al sentir las primeras miradas de incredulidad al verlo llegar completamente mojado y en medio de lo que parecía ser una tormenta eléctrica.
-Kuso- Murmuro roncamente al apoyar sus manos en sus rodillas justo cuando logro atravesar las puertas de emergencia recibiendo unas cuantas miradas mas de sorpresa por su repentina llegada, subió su oscura mirada verificando cuantas personas se encontraban en la sala de espera de esa área del hospital.
-Por Kami Sasuke ¿de donde vienes así?- Sonó esa siempre tranquila voz que solo lo hizo tensarse y suspirar en su posición. -Eres increíble, ni siquiera porque podría darte pulmonía dejas de venir- Le regaño suavemente haciendo que sus ojos oscuros de centraran en el rostro casi rosado de la pelirroja que era parte de su familia.
Las palabras le quedaron atoradas en la garganta al reconocer al padre de Hinata con ropa de quirófano, el rostro que no dejaba ver ninguna emoción estaba contraído de una forma que hizo que toda su piel se erizara y un mal presentimiento se asentara en el fondo de su estomago.
-¿Por qué estas otra vez aquí?- La dura pregunta lo hizo salir de sus pensamientos de golpe al saberse observado por el patriarca de los Hyuuga. -Te dije claramente que no quería que estuvieras aquí…- Agrego terminando de quitarse los guantes y avanzando amenazante hacia su persona.
-No puede impedirme venir a ver a su hija- Le reto en voz fuerte sintiendo la tensión de sus músculos por aquel hombre tan despreciable. -Ella es mas fuerte de lo que usted cree deje de darla por muerta- Las palabras salieron por sus apretados dientes viendo como la incredulidad bailo en el fondo de los perlados ojos del hombre frente a el.
-Sasuke detente ya- La advertencia llego a el en la agradable pero firme voz de su cuñada obligándolo a darse la vuelta para verla fijamente. -Hyuuga-san esta velando por la seguridad de su hija… Es lo mismo que hago yo, onegai deja de discutir- Sus ojos dorados lo miraban suplicantes obligándolo a morderse la boca y cerrar sus manos en dos puños tan apretados que al instante empezaron a doler.
-Hinata esta en cirugía en este momento…- La voz pausada y distante sorprendió a ambos Uchiha que se giraron para ver como el castaño empezaba a quitarse el gorro de quirófano sin mirar nada especifico. -Debía firmar los permisos por ser menor de edad y por los riesgos- Siguió hablando al tiempo que caminaba hacia una silla que esta semi iluminada, las sombras de su rostro aparecieron inmediatamente haciéndolo ver mucho mas viejo de lo que debía ser.
-Ella va a salir de esto- Escucho su voz ronca responderle al Hyuuga, lo vio fruncir el ceño y clavar su perlada mirada en el, era la primera vez desde que lo conoció que lo miraba tan intensamente, incluso sus facciones se transformaron en una mascara que el no supo leer.
Una corriente de aire frio lo golpeo recordándole que se encontraba completamente empapado, sus sentidos fueron conscientes nuevamente de todo lo que había a su alrededor, la enfermera en un escritorio opuesto a su posición, el sonido sordo de la tormenta golpeando todo el edificio estremeciéndolo cada vez que un rayo parecía caer en la distante e iluminar la oscuridad que sabia había consumido a todo el pueblo donde vivía.
-Eres el hijo de Fugaku Uchiha- Soltó de golpe el castaño frente a el, los perlados ojos brillaron con un conocimiento que el no pudo entender y que le produjo un dolor en el pecho al escuchar de un desconocido el nombre de su padre. -Te pareces mas a Mikoto demo, tu carácter es el de tu Otosan definitivamente- Volvió a hablar apoyándose completamente en la pequeña silla azul.
-¿Nos conocemos?- Fue lo único que se le ocurrió preguntar viendo como el hombre ante el solo se limito a bufar entre dientes, no entendía como escuchar el nombre de sus padres podía perturbarlo de tal manera luego de tantos años y sin embargo, ahí estaba temblando por encontrarse con un adulto que posiblemente conoció y convivio con sus padres y con el mismo.
-Conocí a tus padres.. Eran de las pocas personas que frecuentábamos, este lugar…- Se corto alzando la mirada dándole una intensa mirada al tiempo que con un movimiento de manos señalaba todo lo que los rodeaba. -Fue una pesadilla para ellos y para mi- Concluyo cruzándose de brazos y cerrando sus perlados ojos al mundo.
Sasuke iba a decir algo mas pero logro sentir los suaves y rápidos pasos de alguien a su espalda, no alcanzo a girarse completamente cuando sintió algo cálido cubrirle los hombros y el instantáneo calor empezar a tensar sus músculos recordándole nuevamente sus ropas húmedas.
-Si te enfermas no va a ser en mi presencia- Sus ojos encontraron el delgado cuerpo de la pelirroja y logro detallar su cabello perfectamente recogido bajo un gorro azul y un simple uniforme del mismo tono. -Lo mejor seria que fueras a casa Sasuke…- Murmuro con cierta inseguridad encontrando sus dorados ojos con los suyos, podía leer perfectamente la preocupación en ellos y lo ansiosa que parecía estar.
-Me quedare- Afirmo con voz ronca y su mente traicionera le hizo recordar las gentiles palabras que hacia menos de una hora había leído, bajo su mano hasta el bolsillo de su pantalón sintiendo el pequeño mensaje, sus dedos tocaron el papel sintiendo la humedad que su ropa había estado filtrando y con nerviosismo libero el simple papel blanco encontrando que no había sufrido mayor accidente que un poco de humedad en los bordes.
-Sasuke… Onegai, Hinata esta…- Gruño cortando las suaves palabras de la pelirroja que se tenso en su posición y cruzo sus brazos frente a su pecho, parecía estarse abrazando a si misma y un nuevo terror recorrió su cuerpo. -Voy a entrar a la cirugía demo, sus niveles son bajos y si no logramos despertarla…- Esa suave voz se apago y el solo pudo mantenerse sobre sus pies al sentir el simple papel en una de sus manos, su pecho se apretó casi quitándole la respiración pero, incluso para su sorpresa logro asentir en silencio.
Vio como la pelirroja asentía no muy convencida de su respuesta y resignada se daba la vuelta para empezar su marcha por el estrecho pasillo que la llevaría a estar junto a la ojiblanca que el deseaba volver a ver.
Su pecho volvió a doler y siseo amenazante contra su propio cuerpo, bajo su mirada encontrando una de sus manos sujetando firmemente la toalla que le había colocado sobre lo hombros, en su otra mano no se veía pero podía sentir la carta de la Hyuuga, suspiro rindiéndose y se dejo caer hasta quedar sentado pegado a una de las paredes de la pequeña sala de espera.
El sonido de la tormenta sobre sus cabezas estaba completamente amortiguado, su mente recordó un día exactamente igual muchos años atrás, el mismo sonido amortiguado que había sido el inicio de su camino a una prolongada inconsciencia, cerro los ojos y apoyo su cabeza contra la pared apoyando sus manos sobre las rodillas.
"Kuso Hinata debes salir de esto… No puedes morirte… No puedes" Se dijo sintiendo el nudo de su garganta hacerse mas pesado, giro su cabeza intentando distraerse, escucho levemente una voz interior diciéndole que todo lo que el amaba debía morir, que el no merecía el amor de ningún otro ser .
Un ligero chapoteo capto su atención haciendo que sus ojos se movieran automáticamente a la entrada de emergencias al tiempo que las puertas dobles terminaban de cerrarse, un sencillo paraguas negro ocupaba casi todo el cuerpo de quien sea que acabará de llegar, era una mujer joven por la estrechez de su figura, un escalofrío recorrió su columna al reconocer un tono negro azulado en el cabello de la recién llegada, el cabello caía hasta casi rozar las rodillas y fue ahí donde el enorme paraguas se cerro dejando ante si un rostro redondeado que el ya conocía y unos grandes y vivaces ojos perlados.
-¿Otosan?... Otosan- La voz era mucho mas suave de lo que podía recordar su mente, sus mejillas estaban rosadas y se movió hacia donde el se encontraba, todo su cuerpo se estremeció y se congelo cuando su mente logro procesar las palabras que habían salido de aquellos labios color cereza.
-Himawari… ¿Cómo llegaste aquí?- La ronca voz del Hyuuga que estaba a unos metros de si mismo respondió al llamado de la ojiblanca, el pequeño y frágil cuerpo se movió ágilmente hasta caer de rodillas frente al castaño que automáticamente acaricio el excesivamente largo cabello de la recién llegada.
-Kakashi-san me dijo lo que estaba sucediendo… Otosan ¿Por qué no me lo dijiste? Sabia que algo andaba mal… Lo sentía aquí- Dijo subiendo sus pálidas manos hasta su pecho señalando su corazón, sus mejillas enrojecieron aun mas y unas pocas lagrimas empezaron a correr por su rostro. -Ella no respondía mis llamadas ni mis mensajes y tu… Tu la apoyaste para que me apartara…- Reclamo limpiando las lagrimas, su cabello caía como una cascada en medio de una noche tormentosa, exactamente igual a esa noche.
-Hinata?- Escucho su propia voz ronca y ansiosa al soltar el nombre de la mujer que le quitaba el aliento, su corazón se acelero cuando los grandes ojos perlados se centraron en el, cada rasgo era como lo tenia grabado en su memoria pero, al mismo tiempo había algo diferente, el tono de su piel era mas rosada y tenia unas curvas mas suaves que las de su Hinata.
-Gomen…- Escucho nuevamente una voz mas suave de lo que su memoria guardaba. -Hablas de mi Imoto, soy Himawari- Se presento, su cuerpo se movió ligeramente tan suave que Sasuke pudo encontrar las casi inexistentes diferencias entre su ojiblanca y la desconocida que ahora lo miraba fijamente.
-No eres ella- Casi gruño viendo como la confusión bailo por sus perlados ojos, sus pómulos altos y sus labios rellenos casi le provoco nausea. -Gomen…- Se disculpo y se intento poner de pie, sus piernas dudaron en levantar tan rápido su cuerpo haciendo que se tambaleara, frunció el ceño al sentir el pequeño cuerpo sujetarlo rápidamente.
-Siempre piensan que soy ella…- Murmuro la suave voz a su lado haciendo que bajara la mirada ligeramente, su cabello oscuro brillaba y tenia un aroma a vainilla que lo perturbo. -¿Eres su amigo?- Interrogo al tiempo que lo liberaba para que pudiera seguir su camino.
-Su novio…- Soltó ácidamente viendo como la delgada ojiblanca pareció estremecerse, noto que era unos centímetros mas pequeña que su Hinata y sus ojos eran mas plateados que alilados. -Si eres su jodida hermana gemela ¿Dónde mierda has estado todos estos meses?- Gruño la pregunta viendo como el pequeño cuerpo volvía a temblar y se mordía el labio dudando tal vez que era lo que podía decir.
Sus ojos pasearon por las ropas de la pelinegra, viendo como portaba un simple camisón unicolor plomo que le llegaba hasta las rodillas donde aparecía un grueso pantalón de algodón que se ceñía a sus piernas y unas botas negras de piso que le llegaban a media pantorrilla, sobre todo eso estaba un suéter ligero color negro que se veía opaco contra el brillante cabello que se movía lánguidamente a cada una de sus respiraciones, un sonido agudo trono en sus oídos haciéndolo cerrar los ojos y sujetarse la cabeza sintiéndose levemente mareado.
-Ten cuidado… ¿Te sientes bien?- Ella volvió a hablar, su rostro se contrajo en preocupación y un nudo en su garganta se formo casi ahogándolo, negó y busco apartarse lo mas que pudiera de esa pequeña copia del amor de su vida.
-Himawari ven aquí…- La voz del castaño llego a ellos haciendo que ambos se giraran a verlo. -Deja en paz al Uchiha- Hablo al tiempo que se ponía de pie y extendía uno de sus brazos intentando alcanzar a la pequeña pelinegra.
-Demo… Otosan, es el novio de mi imoto el debe…- Sus palabras quedaron a la mitad porque el mayor la tomo de la muñeca halándola hacia donde se encontraba, los ojos perlados de ella se abrieron ante la sorpresa de sentir el apretado abrazo del mayor, sus pálidas manos aparecieron y se cerraron en la espalda baja de su progenitor relajándose automáticamente. -Ella estará bien Otosan…- Su voz suave se volvió un susurro al soltar aquella frase, su cuerpo se estremeció al imaginar que esa frase podía no hacerse realidad.
-Así que ya descubriste el verdadero secreto de Hinata- Las palabras acidas resonaron alertando a sus sentidos, se giro retrocediendo dos pasos frunciendo el ceño al ver una sonrisa altanera en el rostro de la rubia que se había vuelto la protegida de Shikamaru. -Asumo por tu sorpresa que jamás te comento que tenia una hermana mayor- Siguió hablando pero el dolor se filtraba a través de sus palabras.
-¿Por qué debería ser un hermano un secreto?- Pregunto cruzándose de brazos y desviando su mirada de los Hyuuga que parecían hablar en murmullos, sus ojos se encontraron con los aguamarina de la chica ante el y se sorprendió de verla suspirar casi agotada.
-Una vez te lo dije Uchiha… No conoces quien es Hinata, te ama si es cierto demo… Himawari es algo que ella mantenía oculto y que probablemente no quería que supieras- Hablo bajando dos tonos a su voz siempre retadora, el murmullo de la lluvia golpeaba todo el edificio causando un estremecimiento en todo su cuerpo. -Te dejo una carta ¿Cierto? ¿En ella hablaba de Himawari? Puedo asegurarte que no- Soltó con confianza haciendo que su corazón se acelerara de forma errática y su mano inconscientemente apretara aquel ultimo mensaje de su ojiblanca.
-Urusei… No sabes lo que estas diciendo- Reto con voz ronca haciendo que la rubia solo negara y se cruzara de brazos, noto el cansancio en sus rasgos y se dio cuenta que su ropa estaba ligeramente húmeda, sin embargo, lo que realmente llamo su atención fue la disimulada mirada que le daba a la pelinegra recién llegada dándole a entender que jamás la había visto.
Sasuke se movió ligeramente y clavo su oscura mirada en la pelinegra, todavía estaban los rastros de las lagrimas marcando sus rosadas mejillas, el castaño la sujetaba por los hombros y parecía susurrarle algo a lo que ella solo negaba, su cuerpo se puso rígido cuando esos perlados y cristalinos ojos se movieron presintiendo su mirada y algo en su interior se congelo cuando ella movió sus labios murmurando algo que era solo para el, algo que hizo que dejara de respirar y que su corazón explotara en su interior, vio bailar salvajemente el cabello azulado cuando el pequeño cuerpo se desvaneció entre los brazos del patriarca Hyuuga y justo en ese instante, cuando las puertas del pasillo que daba a los quirófanos se abrió un rayo exploto en la distancia y todo se ilumino regresándolo al ultimo día de su vida que vio a sus padres con vida.
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Se que muchos estarán impactados por la gemela, peroooooo… Ella tiene una razón de ser y puede que no lo vean ahorita pero ella será la clave para todo lo que vivió Hinata y su familia! Nos leemos en el próximo capitulo y espero sus comentarios! Con demasiadas ansias!
