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Nota: Este fic ha sido editado, porque una Fan de Rice me ha denunciado. No habrá muchos cambios, solo nombres y una de otra cosa minúscula. Después de todo, solo uso los vampiros y la historia es toda mía ñ.ñ

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Un Ángel entre Vampiros.

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Disclaimer: Los personajes de esta historia son propiedad de J.K. Rowling y la Warner BROS. Esto es puro entretenimiento y no me reporta beneficio económico alguno. Me olvidé de ponerlo antes, pero Eriol Hiiragizawa tampoco me pertenece, todo lo que reconozcan del mundo de CCS son de las geniales CLAMP.

Sumario: La noche de Halloween de 1981 Vernon Dursley se encontró con que habían abandonado un bebé en su puerta. Cuando descubrió que era su sobrino fenómeno, sin importarle la suerte del pequeño, lo abandonó en el parque más cercano. Esa misma noche, León Le Rond vagaba por Little Winning y un llanto de bebé llamó su atención. ¿Como será la vida de Harry Potter viviendo entre vampiros? ¿Podrá este ángel ganarse un lugar entre los Inmortales?

¡¡Les presento al tierno chibi-Harry!!

Parejas: Lancelot Leuchtenberg/León Le Rond, Esteban Englert/Darío Zallio, Lucius Malfoy/Remus Lupin, Atón/Rodolphus Lestrange y para el futuro, ya verán X3

Aclaraciones: El fic contendrá embarazo masculino, muchos personajes OOC (sobre todo Harry) y es un Universo COMPLETAMENTE Alternativo. Por cierto, si no se entiende el lenguaje bebé, por favor avísenme. XD

Aclaraciones de lectura:

-Letra normal: dialogo, relato.

-Letra en cursiva: pensamientos de los personajes.

-N/A: notas de autora.

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Capitulo 36: Revelaciones para el ángel.

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-Hola, lelito…

Máximo frunció el ceño en el hombre que estaba sentado en SU silla y poniendo las patas en SU escritorio.

-¿Qué estás haciendo aquí, Ángelo?- siseó.

-Me mandó, Lancelot.- se encogió de hombros, bajando los pies del escritorio.- Quiere que ronde el castillo hasta el final de las clases… para seguridad de Harry.- enarcó una ceja al ver lo que traía en manos el mayor.- ¿Y ese conejito bebé?

El vampiro acercó a su pecho al conejo bebé blanco de ojos rojos que traía en la mano, de modo defensor.

-Quería una mascota y me la compré de Hogsmeade hace un rato…

-Awww… ¡nunca pensé que pudieras ser tan tierno! ¿Qué pasa…? ¿Cómo tus nietecitos ya están grandes, ahora necesitas una mascota a la cual mimar?

-¡Cállate! ¡Y ve a hacer lo que te dijo Lancelot!

-Si… si… que mal genio…- masculló, antes de saltar por la ventana.

Luego de eso, el tiempo pasó volando, las vacaciones de Semana Santa las pasaron en el castillo, porque Harry no quería que su padre le dijera nada sobre la escoba, ya le había mandado una carta donde le decía que iban a "Hablar" acerca de ese regalo, cuando se volvieran a ver. ¡No vaya ser que su sueño se convirtiera en realidad!

Por suerte, (o mala, depende de cómo lo vean) los montones de deberes más la final de Quidditch alejaron a Harry de los pensamientos de lo que le esperaba en casa, una vez que terminara el curso. Wood y todos los Gryffindors parecían obsesionados con el partido, y Harry, que no estaba acostumbrado a que ejercieran presión sobre su persona, había terminado gritándole a todos que lo dejaran en paz y se fue a refugiar en el despacho de su abuelo, donde conoció a la nueva mascota de su lelito.

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.:.Día del Partido.:.

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-Hey… si sigues sonriendo de esa manera, se te van a partir lo labios.

Harry le sacó la lengua a su padre y se acercó a abrazarlo.

-Una muchacha que me gusta me dio buena suerte…- susurró.- Si es que ganamos… le voy a decir que me de mi premio.

Lancelot enarcó una ceja. Sonrió, pero por dentro estaba horrorizado al ver que su hijo era tan… "independiente". ¿Era así como se sentía su Leo cuando él solía tener esas aventuras en el pasado? ¡Pobrecito!

-Bueno… bueno… creo que será mejor que vayas. Ese Wood parecía al borde de un ataque de nervios.

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-.En el Campo.-

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-Hey, Malfoy… supongo que vas a jugar limpio, ¿no? No queremos que tu papá se enfade contigo…

Draco fulminó con la mirada a Harry.

-Yo siempre juego limpio, Potter. Que tú y yo no tengamos los mismos conceptos de juego es una cosa muy diferente…

-Bien…- Harry angostó sus ojos.- Entonces que gane el mejor.

Si el rubio dijo aquello solo para justificar su juego sucio, Harry no lo sabía, pero podía ver que todo el estadio estaba indignado por las trampas que hacía. A Malfoy no parecía importarle que Remus mirara a su hijo adoptado con la boca abierta y sus ojos furiosos, por la indignación.

Sin embargo, como pasa siempre (N/A: En la ficción ¬¬) la justicia prevaleció y Gryffindor ganó la copa de Quidditch.

-¡¡Ga-Ganamos, papá!! ¡Lo hicimos!

Dentro de todo el griterío y la avalancha de personas que los asaltaron en el césped del campo, Harry pudo encontrar a su padre y se abrazó a él con todas sus fuerzas. Lancelot rió, rizó el pelo de Harry y después, haciendo uso de su fuerza vampirice, levantó al adolescente de trece años y comenzó a girarlo.

-Lo sé… petit chat. Lo sé…- murmuró contra su cabeza, satisfecho al ver a Harry tan feliz.

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-.Recuerdo.-

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Harry de dos años se sentaba en su sillita de comer, con la mayoría de sus familiares alrededor de él. Se encontraba comiendo un poco de pollo con puré de zapallo, tenía manchada una esquina de su boca y lucía adorable con su cuchara de plástico en la mano. Enfrente de él estaba su papi Leo, babeando por su bebé.

-A ver Harry… dime… ¿dónde está Máximo?- Harry chilló y señaló con un dedito rechoncho el lugar donde se encontraba el vampiro mayor, quien sonrió.- ¡Muy bien! Ahora dime… ¿dónde está el tío Esteban?- el niño sonrió, mostrando sus dientecitos pequeños y blancos, señalando al vampiro pelirrojo.- ¿Y el tío Darío?- esta vez señaló al vampiro junto al anterior. Darío le sonrió radiante.- Y ahora quiero saber… ¿dónde está tu papi?

De repente, la sonrisa de Harry se borró y su ceñito pequeño se frunció. Sus ojos verdes esmeraldas viajaron desde León hasta Lancelot, que estaba sentado junto a él. Su labio inferior se encrespó para afuera, lucía adorablemente confundido.

-¿Harry…?- llamó León, algo alarmado.

Y el niño sonrió, como si hubiese llegado a una resolución.

-Papi Leo…- anunció señalando a donde estaba éste, luego giró, para conectar miradas con Lestat.- ¡Y papi Lan!

León jadeó y compartió una mirada con Lancelot. Pero el rubio no lo miraba, estaba demasiado ocupado en mirar con incredulidad al niño que le sonreía de oreja a oreja. De a poco, una sonrisa boba se formó en los labios de Lancelot y tomó a Harry en sus brazos.

-Eso es… muy bien bebé… yo soy tu papi Lan.- murmuró, antes de llevar su boca a la pancita de Harry y soplar.

Harry chilló y rió nerviosamente al sentir las cosquillas en su piel.

Esa fue la primera vez que llamó papá a Lancelot…

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-.Fin del Recuerdo.-

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En Hogwarts, se acercaba el fin de curso y, junto con ello, los exámenes finales. Hasta ahora, Harry había pasado con muy buenas calificaciones Transfiguración, Encantos y Cuidado de Criaturas Mágicas y su nota más alta era en Defensa contra las Artes Oscuras. Ahora, se encontraba con su amigo esperando para poder rendir Adivinación y esperaban conversando sobre el extraño horario de Hermione. ¿Cómo era que la castaña podría rendir dos exámenes en la misma hora?

Finalmente, sin llegar a nada en conclusión, llegó el turno de Ron y luego le siguió Harry. Era evidente las pocas ganas que tenía de rendir esta materia, se preguntaba si no era mejor abandonarla, tal como hizo su amiga o como se lo recomendaron su primo y Lelo. Pero, algo le decía que no debía abandonar y esta noche se enteraría por qué.

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-.Despacho del Profesor de DCAO.-

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-¡No, Derrick!

Remus cerró los ojos, para no ver como su poción caía al piso. Ahora que su bebé aprendió a caminar, tenía gusto de trepar por lugares insospechados. Y su copa de oro al borde de su escritorio fue demasiada tentación para el niño.

-¿Qué sucedió?- preguntó Lucius, entrando al despacho, seguido de Lucas. Había escuchado el grito en el pasillo.

-Derrick…- masculló Remus, levantando a su hijo en brazos, sus labios fruncidos por el enojo.- Tiró mi poción Matalobos…

-Hn.- gruñó el rubio.- ¿Deseas que vaya a pedirle más a Severus?

-No, mi amor... ya voy yo… estaba por salir rumbo a la Casa de los Gritos, después de todo. Puedo pasar un rato por las Mazmorras y salgo.

-De acuerdo.- besó sus labios.- Puedes irte tranquilo, yo me quedo con los niños.

-Ok… gracias.- volvió a besar a su esposo y salió del despacho.

Remus caminó tranquilamente, mirando por la ventana como el sol bajaba de a poco. Sonrió al ver que Harry y sus amigos salían del castillo para visitar a Hagrid. Él había sido invitado a la reunión que el semi gigante hacía, porque iban a celebrar que Buckbeak había pasado la prueba del Ministerio y podría quedarse en Hogwarts. Estaba alegre de que no sacrificaran al animal por la tontería que cometió su hijo.

A medio camino de su destino, se encontró con los gemelos Weasley, que parecían muy contrariados.

-Hola, muchachos… ¿Por qué esas caras?

-Oh… ¡Hola, profesor!- dijeron al unísono.- ¿Nuestras caras…?- se miraron entre ellos e hicieron un gesto de asco.- Fuimos a visitar a nuestro papito, pero escuchamos gemidos…- dijo Fred, estremeciéndose.

-Y jadeos…- agregó George, imitando el gesto de su gemelo.

-Así que creemos que estaba en compañía de nuestra querida madre

-Y tuvimos que darnos media vuelta para no disturbarlos…

-Oh…- los hombros de Remus cayeron. ¡Él tampoco podría ir a interrumpirlos! Mordió su labio inferior y luego suspiró.- Bien… creo que lo visitaré en otra oportunidad, entonces.

-¿Necesitaba algo importante?

-No… no…- sonrió.- Nada importante.

Él no sabía cuan equivocado estaba.

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.:.Por la noche.:.

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En la casa de Hagrid se había presentado una situación interesante. Descubrieron a Scabbers habitando en una de las vajillas del profesor nuevo, pero la llegada de Crookshanks lo arruinó todo. Y, en un abrir y cerrar de ojos, Hermione y Harry se encontraron separados de su amigo, que fue tras la rata y fue atacado por el perro negro que Harry viera hace unos días junto al gato de la castaña, quien arrastró a Ron hacia un agujero dentro de Sauce Boxeador y ahora ambos estaban heridos, porque habían sido atacados por el árbol.

-¿Y ahora que hacemos?

-¡Pedir ayuda!- gritó Hermione.- ¡Socorro, socorro!

Los sentidos afilados de Ángelo escucharon la señal de ayuda y sus ojos agudos miraron hacia la fuente del sonido, pudo decir que no fue una sorpresa ver a su ahijado contusionado y asustado. Gritó para llamar su atención, pero estaba demasiado lejos. Sus ojos se abrieron como platos al notar que se metían en el árbol gigante. Dejó salir una maldición en su lengua materna y corrió para poder seguir a esos niños insensatos.

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-.Casa de los Gritos.-

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Hermione y Harry estaban parados protector frente a su amigo Ron, mientras Sirius Black los señalaba con la varita del pelirrojo. Por el rabillo del ojo, el moreno pudo ver un conejo blanco temblante en una esquina del lugar.

-Así que usted es Black…- murmuró Harry, sin temor. Si lo hubiese querido matar, ya lo hubiera hecho. ¿Verdad?- ¿Qué es lo que quiere…?

Un brillo extraño pasó por los ojos de Black, al mirar la actitud de Harry.

-Harry… él quiere matarte…- susurró Ron.

-Él no va a matarme, Ron… llevo aquí cinco minutos y no lo ha hecho…- miró a Black con los ojos entrecerrados.- ¿Qué desea de nosotros? ¿De mí…?

-De ti nada… lo que quiero lo tiene tu amigo…

-¿Yo...?- chilló Ron.

De repente, se escucharon unos pasos acercándose adonde estaban y la puerta se abrió para revelar a Remus Lupin-Malfoy.

-¡Muchachos!- exclamó, fue en ese momento que Harry tomó la varita de Hermione y la apuntó a Black… por si acaso.- ¡Sirius! ¿Qué está pasando aquí…?

-Remus…- gruñó Sirius con hastío al mirar la túnica costosa de su amigo. ¡Casi le dio un infarto cuando leyó en un periódico que su querido Moony era esposo del rubio arrogante de Slytherin!

-Oh… Sirius. Siempre supe que eras insensato… pero no a este grado. ¿A qué has venido?

-¿Profesor…?- preguntaron los otros tres. ¿Cómo era que su querido profesor hablaba con tanta familiaridad con el convicto?

-Vinimos para buscar mi libertad…

-¿Vinimos?- Fue en ese momento que todos pudieron apreciar al conejo de ojos azules que vino saltando despacito hasta quedar junto a los pies de Sirius.- ¡Oh, Merlín!- los ojos de Remus se abrieron como platos.- ¿Es un animago…? ¿Pero como…?

-Lo pusieron junto a mi celda cuando lo atraparon.- murmuró Sirius, agachándose para tomar al conejo en sus manos.- Fui yo el primero en darme cuenta, hablamos y él me dijo lo arrepentido que estaba, se sentía culpable por no haber podido hacer nada por mi hermano cuando lo mataron… y decidí ayudarlo a que se convirtiera… para que pudiera pasarlo mejor… como yo…

-¿Entonces él no es más un fiel servidor…?

El conejo se removió en los brazos de Sirius y el animago lo dejó en el piso. De a poco, el conejo fue cambiando hasta tomar la forma de un hombre que lucía tan sucio y desgarbado como Black.

-No, Señor Malfoy.- respondió con voz rasposa.- Nunca más volveré a ser un Mortífago, no después de que él me quitó a Regulus…

-Oh… Rabastan, estoy tan feliz.- masculló Remus, acercándose a abrazar al chico.

Rabastan Lestrange abrió los ojos como platos y respondió torpe al abrazo del hombre-lobo. Después de tantos años en prisión, había perdido la sensación de ser tocado por otra persona.

-Si… si… todo muy lindo, pero ahora yo quiero saber qué los trae por aquí.- dijo una voz irritada.

Todos giraron a la puerta y miraron a Ángelo, que se paraba en el marco de la puerta, luciendo muy enfadado.

-¡Usted!- gruñó Remus, sus sentidos de lobo que estaban aumentados, lo hacían sentirse irritado con el vampiro.

-¡Si io!- masculló, fulminando al licántropo con la mirada, sus propios sentidos que lo hacían estar alerta. Se giró para hacer frente a Sirius.- Dígame por qué está aquí… y deseo una buena razón para ello…

-La respuesta que buscas está en las manos del pelirrojo.- gruñó Sirius, para nada intimidado. La rabia y revelación que sentía en ese momento nublaba su juicio.

Remus giró bruscamente a mirar a Ron y sus ojos se abrieron como platos. Ángelo parecía confundido.

-¡Merlín!

-¿Qué…? ¿Qué pasa con mi rata?- chirrió Ron.

-¡Si! ¿Qué pasa con la rata?- chilló Harry, estampando un pie en el piso, demostrando el niño estropeado que era. ¡Pero es que lo fastidiaba que todo el mundo hablara de algo que no entendía!

-Esa no es una rata.- volvió a gruñir Sirius.- Es un animago… llamado Peter Pettigrew.

-¡Absurdo!- chilló Ron.

-¡Cállate, Ron!- gruñó Harry, fulminando con la mirada a su amigo.- A ver usted…- señaló a Sirius con la varita.- Déme una versión resumida de sus motivos para venir aquí… mi paciencia está llegando a su límite.

-Igual a Lancelot…- masculló Ángelo, pero Harry lo ignoró.

Fue entonces que Sirius y Remus se pusieron a explicar los motivos que los llevaron a la situación en las que estaban ahora.

-Me pareció sentir su olor… pero no podía o no quise creerlo…

-¿Cómo que su olor?- preguntó Harry.

-El profesor es un hombre-lobo, Harry.- dijo Hermione, poniendo los ojos en blanco.

-¿Qué…?- pestañeó.- ¡Oh, lo recuerdo! ¡Lo oí decir en casa…! ¿Pero como lo saben ustedes?

-Eh… todo el mundo lo sabe, Harry.- dijo Ron, luciendo incómodo. ¡Su pierna dolía!- Cuando Lucius Malfoy se casó con él, se armó un escándalo en el Mundo Mágico, porque un sangre pura se atrevió a unirse con una criatura oscura…

-Pero el Señor Malfoy los ignoró a todos y es más, desde entonces ha luchado por los derechos de los licántropos y ellos ahora tienen mejores derechos en el Mundo Mágico, hasta pueden conseguir trabajos decentes, siempre y cuando se tomen la poción Matalobos… supongo que es así como el profesor consiguió este trabajo.

-Excelente como siempre, Hermione.- alabó Remus, haciendo que la castaña se ruborizara.

-¿Y…?- pidió Ángelo, con impaciencia.

Remus tomó una larga respiración y siguió con su relato acerca de sus años en Hogwarts, sin ser interrumpido por nadie.

-¿Sabías que era inocente?

Remus miró con culpabilidad a su amigo.

-Sí… Luc me lo dijo… ¡pero no sabía lo de los muggles y Peter!- agregó, al ver la mirada de traición de su amigo.

Sirius no sabía que pensar, por un lado entendía a su amigo, pero no podía dejar de sentir algo de rencor al saber que Remus estuvo al tanto de parte de su inocencia.

-Wow… un animago, ¿uh?- la voz de Harry interrumpió sus pensamientos.

-Conozco ese brillo en tus ojos, Harry Leuchtenberg y de ahora te advierto que te vayas olvidando de ello…- advirtió Santino.

-Hmph.- bufó Harry. Como si fuera que su tío podría detenerlo de vivir esa experiencia.

Esta vez fue Sirius quien continuó el relato. Un sentimiento extraño se alojó en el corazón de Harry, al escuchar algo sobre la vida de sus verdaderos padres. Tal vez sea nostalgia y algo de pena, al pensar lo que habrán sufrido al saberse traicionados por uno de sus mejores amigos.

-Entonces… ¿quieren decir que mi Scabbers es Pettigrew?

Sirius pareció dejar de enfurruñarse y lució animado ante las palabras de Ron.

-Si lo dejas en el piso… te lo demostraré.

Y, efectivamente, después de un simple movimiento de varita, la rata se reveló como un hombre gordo y dentón. Harry hizo un gesto de asco.

-Bien… bien… así que el pequeño traidor estuvo todo este tiempo en nuestra habitación y nosotros sin saberlo.- mascullo Harry, sus ojos entrecerrados.

-Por favor, Harry… no me mates.- chirrió la rata, patéticamente.

-No, si no voy a hacerlo…- dijo Harry, haciendo una mueca.

Cuando el chico levantó la varita, Peter gritó como una muchacha e intentó escabullirse, pero Ángelo se movió rapidísimo y lo atrapó de la solapa de la camisa que llevaba.

-Que… rápido.- murmuró Rabastan.

-Vampiro…- fue todo lo que dijo Ángelo, sonriendo victorioso, mostrando sus colmillos alargados.

-¡Desmaius!

-¡No!- gritó Sirius.- ¡Me lo hubieses dejado a mí!

-¡Por supuesto que no!- exclamó Remus, interponiéndose entre el cuerpo del traidor y Sirius.- ¡No hay necesidad de cometer una asesinato frente a los niños, Sirius!

-¡¡Qué?! ¡Deseo mi venganza, Remus!

-¿Qué mejor venganza que llevarlo a Azkaban? ¿Qué sufra lo mismo que tú sufriste todos estos años por su culpa? Y diremos que es un animago, así no tendrá posibilidades de escapar.

-Y usted será libre…- agregó Hermione.

Sirius congeló ante esas cuatro palabras y se podía ver el conflicto de emociones en su rostro. Rabastan vio eso y se acercó para tomar un de sus manos.

-Escúchala, Sirius. Estar libre de cargos y poder vivir la vida que te quitaron es mucho mejor que mancharte tus manos con su sangre sin valor.

Eso pareció terminar de convencer a Sirius y él mismo convocó unas cuerdas sobre el cuerpo desmayado de Pettigrew.

-¡Bien, entonces larguémonos de aquí!- exclamó Ángelo. Sus sentidos habían aumentado al máximo y algo le decía que el licántropo le iba a dar problemas, por eso se ubicó junto a Remus, para prevenir cualquier contrariedad.

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-¿Algo mal…?

León dejó de restregar su piel y miró con aprensión a su amante.

-Mi piel está zumbando… casi igual como cuando siento que nuestro hijo puede estar en peligro… ¿no has recibido palabra de Ángelo?

-No, no todavía… esperaba una lechuza para mañana.

-¿Crees que podremos ir a Hogwarts ahora? Tengo un presentimiento…

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-.Hogwarts.-

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-Parecen que te han criado bien, Harry.

-¿Sabe con qué tipo de personas vivo?

-Me he enterado…- asintió seriamente. Había sido un shock para él entrarse que su querido ahijado había sido adoptado por unos vampiros, pero viendo al niño durante todo este año, tuvo que admitir que habían hecho un excelente trabajo.- ¿Eres feliz con ellos?

-¡Por supuesto! Si no fuera por mis padres… quien sabe donde habría ido a parar. Tengo tíos, tías y hasta abuelos. Siempre me han dado todo lo que quiero y lo principal… amor. ¿Por qué…?

-Bien… entregar a Pettigrew significaría mi libertad y…- tosió.- Tus padres me nombraron tu padrino y tutor cuando naciste… es mi deber velar por tu felicidad…

-Me alegro que los Potter se hayan preocupado por ello… pero soy feliz con mis padres y no los cambiaría por nada. Y tengo ya un padrino…- asintió en dirección de Ángelo, que no quitaba sus ojos de Remus.

-No hay necesidad de ser tan duro, compañero.- murmuró Ron, que era ayudado por ambos para caminar.

-No… él tiene razón… si es feliz donde está, no tengo derecho a quitarlo de allí.

Harry hizo una mueca de dolor al ver la expresión desgraciada del animago, solo pudo compadecerse él.

-Tal vez… tal vez usted pueda venirse a mi casa…- murmuró.

Los ojos se Sirius se abrieron como platos. Ángelo, al escucharlo, miró con incredulidad al muchacho.

-No creo que tus padres tomen bien que andes haciendo ese tipo de invitaciones, Harry.- aseguró.

El chico solo se encogió de hombros, ya vería él que hacer para convencerlos. Al fin llegaron al final del túnel y Hermione y Rabastan fueron los primeros en salir. Sin embargo, cuando Rabastan quedó congelado en la salida al ver el cielo, fue demasiado tarde para advertir a Remus que no saliera. Afuera, la luna llena estaba grande y rebosante y fue inevitable que el licántropo se transformaba. Los dos animagos reaccionaron enseguida y arremetieron contra el lobo, mientras Ángelo protegía a los niños. Pero sus esfuerzos resultaron inútiles, Longears fue el primero en caer inconciente y el perro tuvo que correr, para no ser devorado por el lobo.

-¡Mierda! ¡Esto es inútil!- exclamó Ángelo.

Ante las miradas aterradas de Ron y Hermione, los ojos de Santino se inyectaron de sangre y sus colmillos crecieron hasta sobresalir de su boca.

-¡¿Deseas un lucha, lobo?!- preguntó, con una voz fría que hizo temblar a los tres Gryffindors.- ¡Ven aquí, lucha contra mí!

Y el lobo atacó. La lucha era feroz y los tres sabían que esos ya no eran el profesor Malfoy o el tío de Harry, sino dos criaturas oscuras que eran enemigas desde hace siglos. Ángelo logró llevar al lobo al bosque, alejándolo de los niños. Sin embargo, su ida no alejó el peligro de ellos, porque justo en el momento que intentaron suspirar aliviados, centenares de Dementores comenzaron a venir desde el cielo.

-¡Maldición!- gritó Harry, antes de empezar a correr.

-¡¡Harry!! ¡¿Adónde vas?!

-Vigila a Pettigrew y a Ron, Hermione.- gritó, desapreciando tras un colina.- Tengo que ayudar a Sirius…

Sin embargo, esta noche no parecía favorecer a los buenos, sino solo a los malos. No bien Hermione dejó de mirar con angustia el lugar donde desapareció su amigo, congeló al sentir a Peter removerse, no pasó mucho tiempo hasta que el hombre abrió los ojos y rió con malicia al ver que su único vigilante era una niña con una varita que temblaba en sus manos.

-Nos vemos… preciosa.- siseó, antes de transformarse en su forma animaga y huir.

-¡Oh, no!- exclamó, intento ir tras él, pero Ron dejo salir un quejido y ella giró la cabeza, para ver a su amigo muy pálido.

-No… no me siento bien, Hermi…- susurró. Ella vio, con horror, que la herida en la pierna volvía a sangrar.

-¡Aguanta, Ron! ¡Ayuda! ¡POR FAVOR, AYUDA!

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-.Adentro.-

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-Tsk… como siempre, ese Dumbledore no sabe nada…- se quejó León.

-Es que tal vez no pasó nada.- agregó Máximo, que venía caminando tras ellos. Por supuesto, el matrimonio había llegado por Red Flu, por la chimenea del despacho de Máximo, que estaba conectada con la de la mansión de los Vampiros.

-Hmph.

-¡Anímate! ¡Al menos nos dio la contraseña de la Sala Común y vamos a poder ir a desconcertarlo frente a sus amigos!

-¡POR FAVOR, AYUDA!

La piel de los tres Vampiros se erizó al escuchar la señal de socorro y corrieron hasta donde provenía. Todos la habían reconocido, se trataba de la voz de la mejor amiga de Harry, Hermione Granger.

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-.Cerca del Lago.-

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Harry se desesperó al ver como los Dementores comenzaban a rodearlos, como la frialdad se apoderaba de su piel y como los gritos de Lily Potter crecían más fuertes en su mente. En el piso, junto a él, estaba un desmayado Sirius Black, pálido por la herida que le había dejado el licántropo en su lucha.

-Tengo que pararlos…- se dijo con decisión. Se levantó y cerró los ojos. Pensó en la felicidad que tuvo cuando ganaron la Copa, en todas las veces que su papi Leo le cantaba para dormir cuando era pequeño, cuando le decían que lo amaban y cuando compartían con papi Lan una salida familiar. Cuando volvió a abrir sus ojos, estos eran más brillantes de lo normal y de su varita ya se podía ver salir un humo plateado.- ¡EXPECTO PATRONUS!- bramó.

Ante sus ojos incrédulos, de la luz plata de su varita, comenzó a formarse un ciervo macho enorme, más alto que él. Los Dementores comenzaron a chillar y huyeron del lugar a toda prisa, el poder del Patronus hasta destruyó algunos de ellos. A su mente vino el recuerdo de lo que su profesor le dijo no hace más de una hora y sonrió.

-Ahí está mi homenaje y agradecimiento por darme la vida… James Potter.

-¡Harry!

El moreno giro con brusquedad al escuchar el grito y sonrió revelado. No era sorpresa ver llegar a su papá en los momentos donde él estaba en peligro. Y así como sus ojos conectaron con los verdes, pronto el cansancio y la tensión tomaron partida en su cuerpo y cayó desmayado, salvándose de estrellarse contra el cuerpo de Sirius por la rápida acción de León.

-¡Hijo!- llamó con aprensión, pero suspiró revelado al ver que solo estaba desmayado. Luego sus ojos se angostaron al ver el cuerpo en el piso.- ¿Y este quién es?

-Diría que es Black.- contestó Lancelot.

Los labios de León formaron una línea fina, de descontento.

-¿Y qué haremos con él?

-Llevarlo a casa…- contestó una voz tras ellos. Se trataba de Ángelo, que venía cojeando y tenía una gran herida en el pecho.

-¿Y a ti qué te pasó?- preguntó el rubio.

-Me enfrenté con el lobo residente del castillo.- hizo una mueca.- Debo decir, mucho a mi vergüenza, que si no fuera por el hipogrifo que estaba cazando en esos momentos, el licano me hubiese derrotado. ¡Maldito! Es fuerte el condenado…

-¿Te refieres a Malfoy?

-Ajap.- sonrió al ver la cara de León.- No te preocupes… lo dejé cerca de la choza del guardabosque, cuando se despierte, seguro será visto por él.

-Bueno…- suspiró el moreno, levantando a su hijo en brazos.- ¿Y qué es eso de llevarnos a Black a casa?

-Tu hijo le concedió asilo.- se encogió de hombros.

-¡¿Qué?!

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-.Cerca del Sauce.-

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-Um… ¿profesor?- dijo Hermione, tentativa, mirando con aprensión el conejo en los brazos de Máximo. Ron, desmayado por el dolor, venía siendo levitado por su propia varita.- Ese no es un conejo normal…

-Lo sé, pequeña.- sonrió.- Voy a llevármelo a mi despacho y espero que me guardes el secreto, ¿ok?

-Oh… seguro.

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-.Enfermería.-

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-Leuchtenberg tenía que ser.- dijo Severus con desprecio, mientras dejaba sus pociones en la mesa de Pomfrey, para que curara a Ron.

-¿Qué quiere decir con eso?- preguntó Leób a la defensiva.

-Dije lo que quise decir, Señores.- masculló.- Su hijo tiene un extraño complejo del héroe que deberían tratar de contener, siendo ambos su guardas.

-¡Como se atreve! ¡Hemos criado bien a nuestro hijo!

-No le hagas caso, León.- dijo Lancelot, fulminando con la mirada a Severus, éste se lo devolvió.- Lo importante ahora es saber si Harry y Ron estarán bien.

-Lo estarán.- dijo Pomfrey, con hastío.- Así como estos niños tienden a ponerse en sumo peligro, también curan muy rápido. No hay nada de lo qué preocuparse.

-¿Y tú dónde estuviste todo este tiempo, Severus, mi muchacho?- quiso saber Dumbledore. Según palabras del propio Severus, él se había autoproclamado vigilante de Harry Potter, pero hoy ni sus luces.

Snape se ruborizó, tosió nervioso y miró para otro lado.

-Tenía una visita.- susurró, pero todos los oyeron.

-Oh…- los ojos azules de Dumbledore brillaron, dando a entender que sabía que clase de "visita" se trataba.

Las puertas se abrieron, para revelar a un muy contrariado Lucius Malfoy, que llegaba con Remus inconciente, y Bill Weasley que traía a Camila y Derrick, lo seguían Lucas y los gemelos Weasley.

-…Bill.- dijo Severus, con voz estrangulada.- ¿Qué haces aquí?

-Los gemelos me estaban acompañando hasta el lugar de Aparición, cuando nos encontramos con Remus en este estado. Lo traíamos al castillo cuando nos topamos con Malfoy y su familia.- respondió el pelirrojo, tomando uno de los brazos del pocionista.

-¿Mamá estará bien…?- preguntó Lucas, lloroso.

-Si, hijo.- respondió distraído. Snape se horrorizó al ver como Lucius enarcaba una ceja en curiosidad.

-Hey… ¿Qué le pasó a nuestro tío querido?- preguntaron los gemelos al unísono.

-Nada que les interese.- siseó Ron.

-Awww… nos hieres.- arrullaron.

-En fin… nos vamos, tenemos que organizar nuestra última broma, antes de final de año.- dijo Fred. Cuando ambos giraron, sonrieron nerviosos al notar a Dumbledore en la enfermería.

-Yo no escuché nada.- dijo el mayor, guiñando un ojo.

-¡Gracias!- exclamaron, con una reverencia.- ¡Nos vemos después, Pá, Má!

-… ¿ellos dijeron Pá…?- dijo Lucius, cada vez más confundido.

-Um… creo que debemos dejar la enfermería.- dijo Bill.

Así, los tres abandonaron la enfermería. Dejando a Lucas mirando con aprensión a Remus y a Derrick dormido en la cama junto a su madre. Camila había tomado lugar junto a Hermione en una silla.

-¡¡Tus hijos?!

El grito horrorizado hizo saltar a todas las personas que estaban en la enfermaría, menos a Dumbledore claro, que rió sin razón aparente.

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-.En otro lugar.-

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Máximo salió de su baño y luego fue a la jaula que ahora contenía a dos conejos, uno bebé y otro más crecido. El vampiro tomo al más grande y lo miró a los ojos.

-Voy a llevarte al baño…- comentó, mientras caminaba hasta el lugar.- Allí tienes elementos de limpieza y ropa. Sé que eres un animago y me gustaría verte con tu verdadera forma… si es posible.

Con paciencia, Máximo dejó al conejo en el piso del baño y cerró la puerta. Pasaron más de cinco minutos hasta que al fin escuchó el agua de la lluvia correr y sonrió. Una hora después, la puerta del baño se abrió para revelar a un muchacho de no más de treinta años. Los ojos eran celestes como los conocía, el cabello ahora corto era castaño oscuro, la barba también estaba desaparecida, revelando una barbilla fina y pálida. Sus pómulos y ojos estaban algo sobresalidos por la desnutrición, pero eso se podría remediar con algo de comida y Máximo se placería de ver como serían más rellenos. La altura era media y las ropas que le había prestado eran algo grandes.

-Así está mejor.- alabó Máximo.

-Um… Gracias.- dijo Rabastan, algo incómodo.

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-.Mansión de los Vampiros.-

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-Así que ese es Black.- dijo Jazmín desde la puerta.

El animago había sido curado por Ángelo y ahora dormía plácidamente en su cama. Roncaba, mucho a la diversión de la pelirroja, que espiaba desde el umbral.

-Así es… y será nuestro huésped, al menos hasta que León y Lancelot hablen con Harry.

-Oh… ¿y por qué lo trajiste a tu habitación?

Ángelo se removió incómodo en su lugar y miró para otro lado.

-No tengo una razón en particular.- masculló.

-Oh, veo.- dijo Jazmín, sonriendo con sabiduría.

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-.Hogwarts.-

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Según la versión de Dumbledore, el Trío de Oro había resultado herido al intentar refugiarse del licántropo enloquecido que quiso atacarlos, porque disturbaron su refugio. Lucius no estaba muy feliz de que le echasen la culpa a su esposo, pero hasta el mismo Remus dijo que era lo mejor, porque prefería eso a que dijeran la verdad sobre su amigo y Rabastan. Además, Lucius dejó de protestar cuando su esposo le dijo no volvería a enseñar a Hogwarts el año siguiente, debido a esa excusa.

-No puedo creer que me hayas ocultado algo así todo el año, Severus.

-Deja de molestar con lo mismo, Lucius. ¿Te lo dije, no?

-Porque no te quedó otro remedio.

-Basta los dos, ¿por favor? Quiero tener mi banquete de despedida sin los dos que pelean como niños.- regañó Remus.

Eventualmente, las clases terminaron y los alumnos abandonaron Hogwarts. En el tren, Harry Hermione, Ron y Neville miraban con extrañeza a Máximo, quien los acompañaba en el mismo vagón. El motivo era el conejo blanco que descansaba en su pierna y dormía, mientras él lo acariciaba.

-Um… ¿profesor?

-Dime, Hermione…

-Creo que…- agacho la cabeza.- Abandonaré su clase el año que viene.- suspiró.- Es demasiado para mí… ni siquiera con el Giratiempo podré seguir el ritmo.

-No tienes por qué preocuparte, Hermione. Yo entiendo.

-¡Gracias!

-¡Aja!- dijo Neville, chasqueando los dedos.- Sabía que había gato encerrado en tus apariciones y desapariciones misteriosas en clases.

-No entiendo… ¿Qué es un Giratiempo?- preguntó Harry.

Continuará…

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X3X3X3X3X3X3X3X3X3UnÁnGeLeNtReVáMpIrOsX3X3X3X3X3X3X3X3X3

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Notas de Uko-chan:¡¡Hola!!

Bien… al final se resolvió todo bien XD Espero que les haya gustado los cambios que hice del canon ñ.ñ Es lo que se merecía Sirius… no ir deambulando por ahí.

¡El conejo era Rabastan! Jejeje… yo había dado algunas pistas. Y ahora se quedará con el lelito XD

Ya tambien se resolvió el tema del Patronus de Harry. Sip, sigue siendo el ciervo y, como el mismo Harry lo dice, es un homenaje a su padre.

Si notaron, este chapo fue largo… y de ahora en más, todos los serán, puesto que si sigo escribiendo solo 10 paginas de Word por chap, nunca terminará . De ahora en más tendrán al menos 15 páginas de Word. Creo que son más de 5500 palabras XD

A Elena: ¡Gracias por la corrección! La verdad es que yo usé una página traductora, porque no sé nada de italiano. Pero veo que Worlingo no es tan confiable como yo pensaba ¬¬ En fin… ¡gracias!

Y Slam Dunk la dejé un poco de lado… porque no tenía reviews y eso como que me desanimó un poco ù.u Pero si tú quieres seguir leyendo, puede que la semana que viene escriba un chap. XD

¡¡Gracias Angeli por betear este fic!!

¡¡Nos leemos!!

Atte: Uko-chan!

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Este capítulo ha sido editado para seguir las reglas decretadas por Rice.

Si se les hace un lío, Lancelot sería Lestat y no es un príncipe de los Vampiros, sino un Noble de alto renombre. Louis pasó a ser León... me pareció perfecto para él que es una mamá gallina XD

Armand/Daniel son Esteban/Darío en el segundo chap explico su historia y Khayman es Atón. A las gemelas y Jesse les he puesto nombres de flores y he reinventado su historia. Ellas son Alelí y Azalea. Alelí (Maharet) es madre de Jazmín (Jesse) Al igual que Gabrielle que ahora es Graciela (como mi mami!) y es hermana mayor de Lancelot ñ.ñ Y tenemos Santino que es Ángelo y a Marius que es Máximo.

Si te sientes con ganas de decirle algo a la denunciante, al igual que yo, su nick es Juneau Minnet, en ffnet.

Y agradezco a mi beta por ayudarme a encontrar nuevos nombres y apellidos para estos personajes. Es divertido editar XD PERO si se les hace complicado, ustedes imagínense que son los personajes de Rice y ya. Nadie podrá denunciarlas por usar su propia imaginación X3

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