34. Visita guiada

Harry se fue el domingo a la cama no queriendo comentar, entre ellos,la reunión. Teníaque pensar, tenía que tragarlo despacio, demasiada información para alguien cansado y dolorido. Hermione tampoco quería hablar del asunto y se fue pronto a la cama, así que solo se quedaron los hermanos comentando, en un rincón de la sala, lo que pensaban de Merlín. Ambos coincidieron que, a pesar de las circunstancias, no creían que Merlín deseara cambiar su vida porla de Emy. Lesgustaba aquel anciano, incluso Ron se rió cuando Ginny le contó lo que pensaba del Señor Oscuro y como lo llamaba.

La semana pasaba rápida, el lunes: clases, soportar a Wilcox y, para terminar, reunión en la biblioteca para realizar los deberes y perfeccionar el sistema de rastreo que permitiera encontrar a los desaparecidos, incluido Percy. Martes: clases, Snape y entrenamientos de quidditch. Ron le había pedido a Neville que se quedara con él para entrenar, no estaba de más tener un buen suplente y, ni que decir tiene que, Neville se quedó encantado. Miércoles: clases, la ausencia de Emy. Tenían la última hora libre hasta que se organizaran las cosas, el rumor que corría es que sería Arabella la que se ocuparía de dar esa clase. De vuelta a la biblioteca con las tareas y el sistema de rastreo. Jueves: clases, Wilcox y Snape en la misma mañana, era suficiente como para llegar a los entrenamientos con el humor tan molesto que, tanto Ron como Harry, se mostraban demasiado agresivos con el resto de los compañeros.

Snape estaba muy contrariado, últimamente se mostraba ambiguo, por una parte le dolía la perdida de Emy, a la que no había tenido más remedio que querer como una amiga, aunque no le hubiese importado tener una relación con ella. Se había dejado arrastrar por su vitalidad, simpatía y belleza... la echaba en falta mucho más de lo que se había podido imaginar. Por otro lado estaba su relación con su nuevo amigo Mark Wilcox que, en un principio, se había mostrado más semejante a él, con lo cual habían congeniado a la primera, pero ahora veía claras diferencias entre los dos. Snape no congeniaba con la idea de que en el colegio entraran muggles que no hubiesen tenido ninguna clase de contacto con el mundo mágico. No era una cuestión de sangres, era más bien una cuestión de aprendizaje, ese tipo de alumnos siempre iban más rezagados que el resto y hacían que las clases no fuesen como él quería, aunque tenía que reconocer que, alumnos de sangre tan limpia como el señor Longbottom, no daban pico en bola. Wilcox opinaba exactamente igual que él, no soportaba a los alumnos mediocres ni tampoco a los resabiados como Hermione Granger. Snape empezaba a ser consciente de que tener a ese nuevo amigo, era más bien por una aproximación de interés que por semejanza a la hora de pensar y eso no le gustaba lo más mínimo. Le había pillado dos veces en la lechucería, mandando mensajes a no se sabe muy bien quién, después de la muerte de Emy y a su mente le llegaba el rumor de traición.

Viernes: clases y de nuevo la ausencia de Emy. A las seis y media, Ron, Hermione y Harry estaban sentados en el aula de Estudios No Mágicos, los tres miraban la silla vacía de la profesora, estaban callados, tristes y recordando tantos días con ella. Aún no podían creer que se hubiese marchado.

- Ella no me deja estar triste, me ha prohibido esta actitud, fue su última orden por escrito – Dijo de pronto Harry sin dejar de mirar la silla

- No puedo evitar dejar de pensar que hemos ayudado a que ella muriese, aquella noche en el bosque, si se nos hubiese ocurrido que ella podría acabar así... – Hermione comenzó a llorar desconsolada

- Mione, no pienses eso. Si vosotros no hubieseis recogido los ingredientes, yo habría regresado y ella ya no estaría – Harry pasó su brazo por los hombros de su amiga – Me brindaste la oportunidad de estar de nuevo con Emy, te lo agradezco

- ¡Oh, Harry! Si yo me siento así ¿Cómo estarás tú? A veces no sé qué decirte

- A mí me pasa lo mismo, no sé muy cómo reaccionar ante todo esto, la echo tanto de menos – Ron apoyó la cabeza entre sus manos

- ¡Ey! No podemos estar así, ella no lo quiere, es muy cabezona y estoy seguro que ahora mismo nos daría un capón a cada uno – Harry sonrió ante la idea de ver a su tía darle un capirotazo por su comportamiento – No dejaré de pensar en ella ni un solo día de mi vida pero lo haré desde la alegría de haber estado con ella este tiempo, es así como lo quiere y es así como lo haré

- Pero ¿Y Merlín? Cuando lo veo lo único que quiero hacer es pedirle que nos la devuelva, que me dé explicación a todo esto, por que yo no se la encuentro, necesito entender, necesito saber... – Hermione se ahogaba, las lágrimas no dejaban salir a las palabras

- Día a día el dolor se va apagando, hasta que llega el momento en el que estás acostumbrado a él y entonces te das cuenta de la horrible persona que eres por olvidar a alguien tan importante – Sirius estaba detrás de ellos, había oído a Hermione – Entonces entra la rabia y la impotencia, que sientes por ti mismo... Todo es un maldito proceso de insensibilización... Así funciona

- Eso no me anima mucho – Contestó ella

Sirius se sentó frente a los muchachos, sacó un pañuelo y limpió cariñosamente las lágrimas de la chica.

- Haz caso a este viejo corazón, así funcionó cuando perdí a mis amigos, al final solo tienes los buenos recuerdos, sin el dolor, es así como tiene que ser, es entonces cuando ellos descansan en paz, cuando al recordarlos te viene una sonrisa ala cara... Pormi parte, estoy intentando echar este dolor tan inmenso y sonreír cada vez que la recuerdo, el problema es que me canso de sonreír porque no puedo evitar, ni un solo momento, pensar en ella, aprenderé a controlar eso

- Lo tendremos que hacer – Asintió Harry al entender cada palabra de su padrino - ¿Qué haces aquí?

- Vine por que Remus me dijo que os vio entrar en el aula, aún sabiendo que no había clase

- Fue un acto reflejo, no lo hicimos aposta, no fue planeado – Dijo Ron

- ¿Ya habéis hablado de la reunión del otro día? – Preguntó Sirius para cambiar de tema

- No hemos comentado ni una sola palabra – Contestó Hermione más recuperada – Personalmente no me apetecía

- ¿Pero habréis preparado lo que vais a decir mañana?

- ¿Qué hay qué preparar? Solo es contar qué nos pasó en el viaje – Contestó Ron todo resuelto

- ¿No se os olvidará algo?

- No creo que se me olvide esa experiencia en toda mi vida – Contestó Hermione

- Ni a mí

- Evidentemente no se me olvidará ni un solo minuto – Contestó Harry

Allí siguieron los cuatro preguntándose en qué podrían centrarse los entrenamientos, también hablando del poco tiempo que tenían y de que no estaban avanzando, tan rápido como quisieran, para poder encontrar a los desaparecidos, para Ron encontrar a su hermano era una de sus prioridades. Fue Sirius el que les recomendó que le pidieran ayuda a Merlín, seguramente él sabría como perfeccionar aquel sistema. A la siete y media pasadas la puerta de la clase se abrió de golpe. Ginny entró marcando un paso rápido y fuerte, al verla entrar con aquella cara de mal humor, entendieron que había vuelto a tener algún problema con su puesto de prefecta, incluso era curioso como su pelo lucía aun más brillante y rojo.

- SE LO TIENE MERECIDO, LUEGO QUE NO DIGA QUE NO SE LO AVISÉ – Se sentó junto a Sirius enfrente de sus tres amigos

- ¿Qué pasa, Ginny? – Preguntó Sirius cariñosamente mientras la miraba sorprendido por el genio que gastaba aún siendo tan joven, seguramente saldría a Molly

- ESE PARAMECIO RASTRERO ¿SE CREERÁ QUE SABE UNA MIERDA? TIENELA EDUCAION EN ELCULO. A ESE LE PRESENTABA YO A MI MADRE, LE IBA A PONER LAS PILAS EN MENOS DE LO QUE CANTA UN GALLO

- Creo que se refiere a... – Hermione tentó a la suerte, sabía que su mejor amiga no se cabreaba con frecuencia pero que cuando lo hacía, era peor que cualquier otro Weasley

- WILCOX ¡VALIENTE SOPLAPOLLAS!

- ¡GINNY! No digas tacos – Riñó su hermano Ron, que inmediatamente se cayó al ver la cara que le puso

- OS DIGO QUE ESTE NOS VA A TRAER PROBLEMAS Y DE LOS SERIOS

- A mí ya me los trajo – Comentó Sirius

- Justo al final de la clase me dice que mi trabajo, sobre las hegemonías mágicas en la edad media, no está bien redactado y que quiere repasarlo para saber si lo he hecho yo o simplemente lo he copiado, un trabajo que me llevó más de una semana y que repasó Arabella diciendo que era el mejor que ella había visto en toda su vida

- ¿Por qué se lo diste a Arabella para que lo leyera?

- Por que no quería tener ningún problema con este GILIPOLLAS – Ginny se puso de pie y comenzó a andar por el aula, su pelo se movía de un lado a otro y en verdad parecía que ardían las llamas de una chimenea – Nunca nadie ha sido capaz de sacarme de mis casillas como este hombre, ni siquiera Snape, pero que se ande con cuidado por que sé su punto flaco

- ¿Cuál es? – Preguntó impaciente Sirius

- Quiere ser director, lo antes posible, piensa que McGonagall y Dumbledore están demasiado mayores para mandar en la escuela y que él la llevaría mucho mejor. Ese engreído se cree el hombre más inteligente del mundo y no acepta a las personas que le puedan hacer sombra, por eso la tiene tomada con Mione y conmigo, por querer hacer bien las cosas

- Eso es muy interesante – Sirius sonrió al llegar a comprender cómo utilizar esa información – Si Snape se entera que Wilcox es un contrincante que aspira al puesto de director, seguro que cambia su actitud con él

- Tampoco lo veo yo una gran novedad – Exclamó Ron – Todos los profesores querrán llegar a ser, alguna vez, director

- Para nada – Contestó Sirius – Yo no lo querría aunque me lo regalaran, ni el resto de mis compañeros, de hecho me acuerdo de haber estado hablando un día de esto con Remus, Arabella y Emy este verano. Hay muy pocas personas capacitadas para ese puesto, que yo conozca solo dos, McGonagall y Emy...

- Pensé que lo del puesto de director se daba por los años en los se que estaba en la educación – Dijo Hermione

- Bueno no siempre es así, hay que tener una aptitudes, un especifico poder interior y exterior, un control sobre el castillo y, sobre todo, una buena disciplina

- Dumbledore no es que sea muy disciplinado

- ¡Oh, sí lo es! Disciplina no significa que tenga que ser como Minerva, es otra clase de disciplina

- Emy hubiese sido una estupenda directora – Dijo Ginny, su enfado se había convertido en pena. Como si de una niña chica se tratara, se fue directa a sentarse al lado de Harry y apoyo la cabeza sobre su hombro

- Estoy de acuerdo contigo, preciosa – Harry le arropó en sus brazos mientras le acariciaba su cálido pelo. Una vez más creyó oír "En casa", inmediatamente después sonrió

- Bueno chicos, me voy a la sala de profesores, nos veremos mañana en la reunión, creo que será a las seis

- Por eso estaba enfadada, Wilcox me ordenó que fuese mañana, después de comer, a su despacho para repasar el trabajo ¿Sabrá algo?

- Se lo diré a Dumbledore, quizás sus ganas de ir demasiado deprisa demuestren que no es tan listo como él se cree – Sirius les guiñó un ojo a modo de despida y se marchó del aula

- ¿Cómo sabías que estábamos aquí? – Preguntó Hermione a Ginny

- Pues no lo sé, vine directa aquí

Nada más terminar de decir la frase, de la pared que tenían enfrente, comenzó a salir una luz muy blanca, apenas eran capaces de ver qué estaba ocurriendo y, en un abrir y cerrar de ojos, la luz ya no estaba pero sí estaba Merlín.

- Lo que cuesta volver a hacer magia después de tanto tiempo. Me he equivocado y he entrado en el baño de las chicas del segundo piso, menos mal que la única chica que había allí, ya estaba muerta, porque si no, le hubiese provocado un infarto

Ron no pudo evitar comenzar a reírse sin parar por el comentario del anciano, realmente aquel viejo tenía un peculiar sentido del humor. Incluso Hermione soltó una sonrisa al imaginarsela situación. Ginnyse limitó a mirar a Harry para ver su reacción ante la visión del anciano y pudo ver, con gran alegría, que Harry ya no tenía aquella mirada de resentimiento hacia él.

- Veo que habéis acudido a mi llamada

- No hemos oído ninguna – Contestó Harry

- Por que era una llamada intuitiva, quería comprobar que estábamos conectados y veo que así es

- ¿Sólo has venido para eso? – Preguntó serio Harry

- No, es que... me preguntaba si seríais tan amables de enseñarme el castillo por dentro, no puedo evitar sentir curiosidad y prefiero vuestra compañía quela de Los Fundadores...Demasiado pomposos a la hora de explicar su obra

Harry se levantó y fue hacia el anciano, le miró un momento, luego emitió una muy leve sonrisa y le hizo un gesto para que le siguiera.

- ¿Qué pensarán los demás alumnos cuándo le vean? – Preguntó Hermione

- No te preocupes, ellos no me verán

Salieron los cinco a los pasillos y comenzaron a pasear por el colegio. Para sorpresa de los cuatro, Merlín era capaz de comunicarse con ellos mentalmente y así los muchachos contestaban todas las preguntas que les hacia el anciano. Cuando pasaban por algún pasadizo secreto, Merlín lo detectaba a la perfección y descubrieron, gracias a él, dos de los cuales no sabían de su existencia. Llegaron a las cocinas y tuvieron que entrar en ellas por insistencia del mago, a Ron no le importaba porque ya tenía mucha hambre y sabía que saldría de allí con algún que otro bocado. Nada más entrar, todos los elfos se inclinaron guardando el más absoluto silencio y quedándose quietos, mas bien petrificados.

- Ellos sí me pueden ver – Explicó Merlín – Ya pueden descansar, aunque si alguno fuese tan amable de darnos de comer algo a mis amigos y a mí, estaría muy agradecido

Como si su amable petición hubiese sido un orden tajante, los elfos le acomodaron en una mesa y le sirvieron de todo lo que habían cocinado. Después de cenar, más que bien, Merlín se puso en pie y carraspeó para que los elfos volvieran a quedar quietos y en silencio.

- Mis queridos elfos y elfinas, es grato volver a vernos pero he de expresaros algunas inquietudes al ver que apenas habéis evolucionado. Vuestro castigo fue hace muchos años, ni siquiera sois vosotros los culpables de aquella barbarie, de hecho estoy seguro que cada uno de vosotros tiene un gran corazón. Es por eso por lo que no me gusta ver esta actitud en exceso servicial. Cada ser de este mundo tiene un patrón en su vida, no se tiene que seguir al pie de la letra, tampoco se trata de revelarse contra todo y contra todos, es más bien seguir un camino del corazón. Sé que la mayoría de vosotros sois felices estando en este colegio y sirviendo a Dumbledore pero eso no impide que podías cobrar un salario por ello y que, cada cierto tiempo, podáis disfrutar de unas merecidas vacaciones. Yo solo quería expresar mis pensamientos al respecto y para mí sería un honor que tomarais mis palabras en consideración. Ahora hemos de marcharnos pero volveré a visitaros en otro momento, hasta entonces que ustedes sean felices

Merlín se dirigió a los chicos y les hizo una señal para que se fueran de las cocinas. Estaban yendo en dirección a la biblioteca y Hermione paró en secó.

- Me han dicho que prefiere los nombre cortos, puede llamarme Mione si quiere – Luego siguió andando sin decir nada más

Merlín sonrió al ver que ya solo quedaba Harry y Sirius, aunque sabía que con ellos era cuestión de tiempo y de confianza. Se sentaron en una mesa apartada junto ala ventana. Allí, entre los cuatro, le explicaron a Merlín su proyecto de realizar un sistema de rastreo para gente desaparecida, sobre todo porque uno de ellos era el hermano de Ron y Ginny. El mago desarrolló con ellos la idea que, poco a poco, fue avanzando más de lo que lo había hecho desde que habían comenzado. Aquello, sin duda alguna, abrió un poco más las puertas a Merlín. Llegaron hasta tal punto, que habían dibujado toda Europa en aquel mapa y solo les faltaban cinco contrahechizos, de ocultación, para que pudieran encontrar a cualquier persona de la que tuvieran un cabello, o saliva, o algo de su ADN, con lo que el mapa pudiera buscar. Merlín, y todos estuvieron de acuerdo, propuso que solo se encontrase a aquellas personas que estuviesen ocultas involuntariamente, incluido con la maldición "Imperio", así que el mapa respetaría a aquellos que habían querido dejar sus vidas atrás, por cualquiera que fuese el motivo.

Hermione había hecho un gran esfuerzo nombrando todo tipo de maldiciones de ocultación pero había sido Merlín el que había añadido al menos diez más, maldiciones que eran muy antiguas pero que bien podría utilizar Voldemort. Solo faltaban cinco, de las cuales, Merlín no recordaba sus contrahechizos pero que para el sábado sabría con certeza, después de haber hecho algunas relajaciones y búsquedas en su interior. Eso llamó mucho la atención de los chicos y el mago les dijo que sería uno de sus ejercicios de entrenamiento, también comentó que, una vez sabrían dominar sus elementos respectivos, podrían hallar muchas más cosas de lo que ellos se pensaban. Como ejemplo puso el del aire.

- Cuando Mione sepa escuchar y hablar con el aire, este viajará hasta los confines del mundo para devolverle la repuesta que ella quiera hallar; lo mismo ocurrirá con el agua, con la tierra y allá donde haya una brizna de fuego, Ginny podrá ver, oír, sentir, incluso oler lo que haya al otro lado, todo se basa en concentración y magia

- Suena realmente difícil – Exclamó Hermione

- Entonces será todo un reto para ti, algo me dice que serás la primera en lograrlo, llevas demasiado tiempo sin un desafío semejante

- No te creas, aún no sé qué hacer con el libro en blanco

- Todo a su tiempo – Merlín sonrió a la preciosa chica de pelo castaño y ojos profundos como la tierra – Ahora he de irme, me habéis dado una buena tralla esta tarde y estoy cansado, está noche no creo que me quede despierto para ver las estrellas, me caigo de sueño

- No lo había pensado nunca ¿En donde duerme? – Preguntó Ron

- Emy también se ocupo de eso, me construyó una hermosa cabaña al final del jardín de Los Guardianes, allí el clima siempre es agradable, siempre es comienzo de verano... Eso me hace recordar que, en otra ocasión, os tengo que enseñar otras obras suyas anteriores – Merlín señaló la pared del fondo de la biblioteca – Este muro ¿Adónde da?

- Estamos prácticamente encima de la orilla del lago

- ¡Oh! Eso me viene de maravilla, iré por ahí

- Pero verán como sale

- Pues cubrirme la retaguardia ¿Qué se os ocurre?

- Un hechizo de imagen retenida

- ¡Perfecto! Muy buena idea, Mione, eres rápida, muy rápida – Le dio unas palmaditas en el hombro y se fue hacia la pared

Hermione sacó la varita, cerró los ojos para concentrarse y pronunció bajo pero con decisión "Imago Fixus". Merlín pasó por la imagen y desapareció tras ella. Se quedaron una media hora más en la biblioteca hablando de aquella visita y de los progresos del sistema de rastreo, todos estaban contentos por primera vez en dos semanas.

El sábado se despertó con un día enfurecido, la lluvia, alternada con nieve, el viento y las bajas temperaturas, no hacían muy apetecible una mañana de entrenamiento de quidditch pero Harry no dio tregua, no sabía si el próximo partido le tendrían bajo estas inclemencias, así que después de desayunar, todos los integrantes se fueron hacia el campo, se cambiaron y salieron a practicar. Realmente hacía como para cogerse una pulmonía pero Harry insistía en ello, era su manera de escapar a los recuerdos y al nerviosismo de explicar, esa misma tarde, ante todos, su viaje. Volvieron a la sala común y allí se separaron, Ginny y Harry se quedaron con Ron en su habitual esquina.

- ¿Dónde estará Hermione? – Preguntó Ginny

- Pues no lo sé – Contestó Harry que se quedó mirando a Ron

- A mí no me mires

- Hombre, no te digo que sepas en dónde está a cada momento pero pensé que habrías quedado con ella después del entrenamiento

- Pues no, Harry, no he quedado con ella

- No quiero meterme en nada pero ¿Os pasa algo?

- Exactamente eso es lo que tienes que hacer, Ginny, no meterte en nada

- ¡Qué borde eres!

- Ron, te has pasado

- Ahora, como eres su novio, te pones de su parte

- No me pongo de parte de nadie, solo digo que no procedía esa respuesta

- Quizás es que yo no procedo, que no soy como debería de ser – Contestó de muy mala gana Ron

- Nadie ha dicho eso – Dijo extrañada su hermana

- Lo digo yo ¿Sabéis? No me apetece seguir con esto – Ron se levantó y se marchó

- Creo que están enfadados – Soltó Ginny viendo como su hermano salía de la sala común por el cuadro de la dama gorda

- Eso parece – Harry se echó a un lado del butacón y le indicó a Ginny que se sentara junto a él – No me había dado cuenta de una cosa, en toda la semana no les he visto cogerse la mano o besarse

- Es verdad, no lo han hecho – Ginny se acurrucó en los brazos de su novio – Ahora que lo pienso, están así desde el día que salió el tema de Viktor Krum

- Cierto ¿Te diste cuenta de cómo estaban en la reunión?

- Sí, como si aquello fuese secundario, seguramente habían vuelto a discutir, es una pena, hacía mucho que no lo hacían

- A Ron le consumen unos celos tontos, siempre con el mismo tema, ella le eligió a él, no sé por qué le da vueltas al mismo rollo – Harry negó con la cabeza por su amigo

- No creo que para Ron sea un tema de celos, parece más bien un tema de confianza, estoy segura que él sabe algo, que ha leído en la mente de Mione, y está esperando a que ella se lo diga

- No debería hacer eso

- No, no debería

- Yo no podría soportar estar enfadado contigo, ya tuve bastante el año pasado

- A nosotros también nos tocará, nadie está libre de ello

- Pues yo lo evitaré con todas mis fuerzas

- Pues por eso estoy contigo, por que eres lo mejor de mi vida

- ¡Gin! Estar contigo así, es lo único que me dan ganas de hacer a todas horas – Harry le besó dulcemente en los labios – Me traes tanta paz, algo que yo no conocía

- ¿Solo te doy paz? – Preguntó muy cerca de sus labios

- No siempre, he de reconocerlo, a veces me pongo muy nervioso y me dan ganas de...

- ¿De qué? – Ginny sonreía mientras le preguntaba, con un susurro, cerca del oído

- De comerte

Harry soltó un bocado al cuello de Ginny e hizo que ella soltará una sonada carcajada mientras él le daba bocados a su apetecible nuca.

- ¿Sé puede saber que le estás haciendo a mi hermana? – Ron estaba delante de ellos con el semblante aún más serio que cuando se había ido

- Nada, nada – Harry paró de inmediato y Ginny se sentó en otra butaca

- Dumbledore nos quiere ver a los cuatro en su despacho antes de comer – Ron se dio la vuelta y caminó hacia la salida

Harry miró a Ginny, le guiñó un ojo y salió de tras de él dando la mano a su novia. Hermione ya estaba sentada en una silla frente a la mesa del director, los otros tres chicos hicieron lo mismo. Se llevaron una sorpresa al oír que Hermione había acabado, en aquella mañana, el sistema de rastreo. Dumbledore les anunció que lo iban a poner a prueba y que, si funcionaba, le informaría al Ministerio del nuevo invento para encontrar a los desaparecidos. Les aconsejó que fuesen poniéndole un nombre a su invento, para que fuese patentado por ellos y así nadie se llevase un mérito que no tenía. Por supuesto, les dijo que esto acarrearía una serie de beneficios, que podrían ir pensando en qué iban a gastar. Aquellas palabras sonaron a galeones cayendo dentro del bolsillo, galeones que ninguno rechazaría. Salieron de allí quedando que todos, incluida Ginny, irían al bosque a las seis desde el despacho del director, para no levantar sospechas. La hora de contar el viaje estaba cerca. Al pasar por el aula de Estudios No Mágicos, Harry recordó lo que había dicho su novia al entrar el viernes.

- ¿Por qué dijiste ayer que Wilcox se lo tenía merecido y qué le avisaste?

- Yo estaba en lo mismo – Dijo Ron

- Bueno... es que... discutí con él y le dejé caer que no debería tratarme así sin ningún motivo – Ginny comenzaba a hacerse tirabuzones en el pelo, signo de estar nerviosa – Él se puso aún más borde y yo... pensé... en que le salieran almorranas

- ¿Almorranas? – Preguntó entre asombrada y divertida Hermione

- No me siento orgullosa pero ya he dicho que ese hombre me exaspera

- Yo sí que me siento orgulloso de ti – Ron dio un beso en la mejilla a su hermana, haciéndola reír como a Harry y a Hermione

Para Ron, ver reír a su novia, fue el colmo para sostener su enfado. No soportaba tenerla tan cerca y no tocarla, cogerla la mano, besarla ¡Oh, sí! ¡Cómo echaba de menos esos labios! Mione había hecho lo imposible para terminar el sistema de rastreo porque sabía lo importante que era para él, no podía pagarla ignorándola.

- Adelantaros vosotros – Dijo Ron cogiendo de la mano a Hermione

- Está bien – Contestó Harry con una sonrisa por entender lo que iba a pasar

- Mione... no puedo más, sé que no lo hemos solucionado, sé que este tema traerá más problemas pero también sé que si no te beso ahora, mi cabeza estallará – Ron vio la sonrisa de su novia y supo que tenía campo abierto