Capítulo 32. Esos ojos


Natsume había llegado al ala C del edificio de dormitorios de Gakuen Alice, caminaba tranquilo por los pasillos hasta que vio salir a Imai Hotaru del cuarto de Sakura, no era extraño pensó el, pero la chica salió con dos espadas de luna manchadas de sangre y los ojos purpuras muy abiertos, alertas y sobre todo en pánico.

Natsume corrió hacia ella – Mikan no está. – Susurro la chica.


Mikan escucho las palabras "Onne-san" salir de la boca del niño en la cama y la sonrisa que puso la figura de la Mikan del recuerdo y entonces el recuerdo se desvaneció en su mente con una lagrima confusa en su mejilla, ella quiso oponerse a Yamato, quiso recuperar todos sus recuerdos y alejar las manos de ese chico de su rostro.

Entonces abrió los ojos de un brillante color ambarino más oscuro de lo normal y poso una mano sobre la mano que el chico mantenía sobre su rostro viéndolo directamente, él era de un color blanquecino con plateado, y ella vio como el color del chico se iba acumulando en su mano tirando su color de blanco con plateado, ella robaba su Alice, fue tan rápido el movimiento que el chico no se dio cuenta hasta que ya era demasiado tarde, se quitó de encima de Mikan y la chica aprovecho para ponerse de pie y mirar la piedra blanquizca que mantenía en su mano.

Amaya, la miraba sorprendida y las dos se pusieron de pie al mismo tiempo, pero Amaya fue sacando su enorme lanza mientras Mikan retrocedía pensando en cuan perdida estaba ahora, hasta que la puerta a sus espaldas se abrió y Yamato salió corriendo por esta, era su oportunidad.


Yamato sintió un tirón doloroso en medio de su cuerpo mientras una voz resonaba en su mente, el dolor no lo alejo de la chica pero si la voz, se alejó de la niña que lo miraba intensamente, por un momento vio a otra niña de ojos sumamente oscuros pero con una mirada dulce y profunda, en la que había confiado hace mucho tiempo, el cabello castaño de la niña mientras le susurraba cosas en diversos escondites y después sus manos apretando el cuello de la misma niña que ponía una mirada de terror en el rostro, se arrastró hacia la puerta lanzando un último grito al pensar que el habría lastimado a esta chica.


Mikan recordaba un día de entrenamiento después de que se había vuelto agente de la AAO, Tatsuma giraba el anillo de armas de Mikan entre los dedos mientras le decía.

-¿Sabes que es lo que determina que agente es más fuerte que otro?

-El poder del Alice. – Dijo ella demasiado confiada

-Incorrecto. – Dijo el burlón. – Es el tiempo. – Vio la mirada incrédula que Mikan le dirigió y continuo. – El tiempo que cada quien lleva vivo luchando ya sea en la Academia o la AAO, te da experiencia, te da práctica. – Miro alrededor donde Ume y Kai venían con pan hacia el lugar donde ellos estaban.

Kai le arrojó un pan a Tatsuma que él ni miro pero si atrapo y empezó a comer mientras se alejaba quedando sentando a cierta distancia. – Por eso la práctica es importante. – Dijo Kai mientras tomaba el pan que Ume llevaba en las manos mientras se sentaba a un lado de Kai.

-Y es aún más importante practicar sin armas, te hará más fuerte y te dará una ventaja frente a otros. – Ume adoptó una posición con las rodillas un poco flexionadas y las manos en palmas frente a su rostro. – Eso es lo que hoy practicaremos.


Mikan sonrió ante el recuerdo, flexiono sus rodillas y puso las manos frente a su rostro tal y como Ume había hecho ese día, la lanza de Amaya era de largo alcance eso significaba que Mikan tenía que ser rápida, Amaya confiada le lanzo un tajo directo y Mikan se hizo hacia atrás conservando la posición, pelear contra alguien armado con una lanza le hacía imposible acercarse pero cuando Amaya atacaba le dejaba un punto débil, una abertura en su defensa, eso era lo que ella debía aprovechar, se hizo para atrás cuando la lanza rozo su cuello pero solo un instante porque ella paso por debajo de la abertura de Amaya y con la palma derecha golpeo en la parte superior del pecho de Amaya y con la mano izquierda arrojo la lanza lejos.

Amaya cayó al suelo sofocada por el fuerte golpe pero Mikan ya se encontraba corriendo hacia la puerta y cuando creyó estar lo suficiente cerca al rozar la puerta sintió el tirón en el cabello cuando Amaya la arrastro y a la vez sintió el frio acero clavarse en su espalda cerca de su hombro, Amaya se acercó a su rostro susurrándole.

-No olvides que no eres la única que recibió entrenamiento. – Dijo la chica tan cerca mientras sacaba el pequeño cuchillo de entre los hombros de Mikan


Haruka despertó en algo suave, una cama se dijo, intento abrir los ojos y moverse pero al instante sintió algo sumamente doloroso en su interior, entonces recordó como se había arrojado desde una ventana después de comprender el destino de los Alice, de seguro tenía algo roto, volteo y encontró un espejo y se vio a sí misma, cortadas de vidrios por todas partes, vendajes en los lugares más confusos y el cabello casi totalmente blanco, ya no era solo un mechón en el frente izquierdo de su rostro, el Alice de Yamato había alterado su físico y ella se preguntó si su interior había cambiado aparte del dolor por la caída.


Arashi caminaba por los pasillos del edificio al que había pertenecido a la primer línea mantenía una mano dentro de la bolsa de piedras Alice para saber cuál de ellas le sería útil, al pasar por un espejo en unas escaleras vio sus ojos de un verde esmeralda con pequeños trazos dorados que eran del mismo color que los ojos de Mikan pero en el espejo vio vibrar la parte dorada mientras se apagaba ese color dorado brillante y se fundía en el verde esmeralda dejando cada vez menos del dorado, si sus ojos perdían el dorado significaba que Mikan estaría herida o muriendo, así que subió las escaleras más rápido tomando la primera piedra que sintió más eficiente, siguió su instinto que lo guio hacia un cuarto, al abrir la puerta se encontró con dos niñas, la morena se encontraba encima de Mikan mientras batallaban, Arashi apretó la piedra hasta que sintió que su mano la absorbió y apunto directo hacia la chica morena, un rayo azulado salió de su mano que dio directo a la chica morena y Mikan por fin lo miro, lo miro por encima de Natsume Hyuuga, lo miro por encima de Imai Hotaru, solo lo miro a él, el vio en ella más que nada esos ojos dorados con pequeñas trazas de verde esmeralda.


Natsume llevaba a Hotaru hacia el hospital parecía confundida y asustada pero la chica seguía insistiendo en que debían ir a buscar a Mikan, el no paro de caminar hasta que vio al chico de cabello blanco salir del alto edificio donde la primer línea era entrenada.

Yamato los vio en ese mismo momento, su mente confundida quería dejar de recordar, recordar a esa chica de la AAO que parecía haber muerto en sus manos, así que se enfocó en lo último que había visto en la mente de Mikan Sakura, el recuerdo del chico de ojos rojos que ahora tenía en frente, el soltó a la niña de cabello negro y se colocó en frente de ella y por fin Yamato se sintió mejor al concentrarse en otra cosa, sonrió perverso y corrió hacia ellos.


Una línea de fuego alta y gruesa los separo del chico de cabello blanco mientras Natsume se sentía mejor que en los últimos años que había sido obligado a trabajar para la Academia, vio su fuego de un intenso rojo que lo hacía parecer antinatural, alzarse fuertemente y así se sintió el chico, vio sus brazos sin ninguna tintura azul o negra pero Natsume estaba subestimando a Yamato, subestimando la demencia y falta del dolor que el chico sentía por eso cuando se acercó al fuego y lo cruzo a la carrera, quedando afectado por varias llamas, el chico rodo apagando varias de las llamas en sus brazos, Natsume quedo sumamente sorprendido, el chico se acercó amenazante e intento agarrarlo por la cabeza, él no estaba entrenado como los chicos de la AAO pero sabía defenderse así mismo, cubrió su rostro con sus brazos evitando así que lo tocara y retorció el brazo de este chico hasta tenerlo aprisionado por la espalda pero su toque lo hacía sentir mareado y confuso, lo soltó con la vista nublada y el chico se abalanzo sobre su rostro pero antes de que pusiera una mano en el vio una pezuña de caballo chocar contra la cabeza de cabellos blancos del chico, llamando así la atención de los dos hacia Imai, que se mantenía seria e impasible como siempre.


Kai Ryunami se quedaba en el ala principal, su llegada había causada una gran conmoción en los directivos por lo que solo había logrado escapar para ayudar a Natsume pero al escuchar el alboroto cerca se encamino hacia allá, la escena fue de lo más sorpresiva el ya conocía a Yamato el psicópata de la AAO pero lo daba por muerto cuando el chico se acercó a una niña de aspecto serio, Ryunami lo sofoco, aislando su cuello del resto de su cuerpo y en el mismo momento un circulo de fuego se alzó haciendo una jaula para Yamato, entonces enfoco a Hyuuga cerca del lugar.


Hotaru se consideraba una persona eficiente en todo lo que hacía, pero comparada con Natsume o ese chico del agua que se acercó a Natsume preguntándole por Mikan, se sintió pequeña e inútil, algo en ella le decía que si ese chico la tocaba algo malo pasaría y ella no se vería capaz de detenerlo pero ellos si fueron capaces, se acercó a los chicos y alcanzo a escuchar

-Su Alice es de borrar recuerdos y causar locura, no debes dejar que te toque. – Dijo el chico era alto e intimidante, llevaba una capucha que cubría la mayoría de su rostro pero Hotaru alcanzo a percibir la piel quemaba que el ocultaba. – Aunque ahora me preocupa saber quién más sobrevivió a la AAO. – Dijo el chico mirando a la distancia.


Mikan vio el rubio chico que se encontraba en frente de ella, sabía que no debía moverse pues sentía la herida de su espalda punzante y dolorosa, intento hablar, agradecerle pero de su boca solo salió un débil quejido, el chico se inclinó a su lado

-No te preocupes traeré ayuda por ahora no debes moverte. – Dicho esto se paró mientras le dirigía una última mirada al marcharse.


El mal presentimiento de Kai lo hacía sentirse inquieto, Natsume y Hotaru le habían contado sobre las espadas de media luna ensangrentadas que ahora el mismo cargaba, no era iluso para pensar que la aparición de Yamato no tendría nada que ver con la desaparición de Mikan por lo que cuando vio a un chico rubio salir corriendo de un alto edificio el entro con los otros chicos a su espalda, se separaron para cada uno buscar a Mikan por su cuenta, la quietud del edificio le hacía pensar si habrían llegado tarde pues el mismo sabía que Mikan no dejaría de dar pelea.


Natsume se dirigió a los pisos superiores la puerta abierta de un cuarto fue lo suficiente llamativa para que el chico se dirigiera a ese lugar, dentro vio a Mikan sentada con la espalda manchada de sangre mientras contenía la respiración y examinaba su herida, el apresuro el paso por lo que la chica lo miro confundida.

-¡Natsume! – Dijo ella con voz sosegada, a la vez que la chica en su mente tenía la vaga memoria de uno de los recuerdos recién perdidos y sin poder evitarlo las lágrimas salieron de su rostro más que por dolor de su herida en la espalda fue furia por el recuerdo perdido, ella sabía que había pasado algo parecido en el recuerdo.

Natsume apresuro aún más el paso y se arrodillo al lado de la chica, poniendo una mano en la espalda para servirle de apoyo, Mikan ni siquiera se inmuto con su brazo rodeándola, gruesas lagrimas caían de su rostro mientras la niña intentaba limpiarla con los brazos, aun traía la pijama.

-¿Quién te hizo esto? – Dijo el chico intentando distraerla y también por curiosidad.

Mikan comenzó a susurrar como fue secuestrada en su cuarto, el robo de sus recuerdos y como Amaya la apuñalo en la espalda. – ¿Donde esta ella? – Dijo Natsume notando lo obvio, en el cuarto solo estaban ellos dos.

Mikan volteo confundida hacia un punto en el fondo del cuarto. – No esta. – Fue lo único que dijo confundida mientras las lágrimas volvían a salir de su rostro.

Hasta que sintió la mano de Natsume en su mejilla. – No llores. – Dijo mientras la abrazaba, la mente de la chica vago hacia ese recuerdo perdido y solo pudo recordar el abrazo de dos niños que parecían más jóvenes que los que ahora se abrazaban de la misma forma, el abrazo duro muy poco y Natsume se levantó, repitiendo. – No llores, yo la encontrare. – Y antes de que Mikan pudiera decir algo el chico ya había salido corriendo.


Mientras Kai Ryunami investigaba en el piso inferior escucho la puerta del edificio abrirse, él sabía que esto pasaría pronto pues si él había escuchado todo el alboroto que había pasado en este edificio de seguro los demás profesores o directivos que se encontraban en el mismo edificio que él también lo habrían escuchado y ahora mismo estarían investigando.

Kai esperaba que fuera cualquier otro profesor, cualquiera excepto el, Rei Serio el profesor de la clase de habilidades peligrosas lo miro mientras se retiraba una máscara blanca del rostro, una sonrisa maliciosa se dibujó en su pálido rostro.

Y Kai no pudo evitar responder con otra sonrisa, sabiendo que él no tendría ninguna oportunidad contra el Alice de la muerte. – Ey profesor. – Saludo el retrocediendo.

Una neblina negra empezó a emitir Persona y Kai Ryunami se preparó para huir sabía que Mikan estaba involucrada en este problema pero lo único que podía hacer por ella seria alejar a este horrible hombre, la única chica que miraba lo sucedido fue Hotaru que miraba la escena desde las escaleras que daban al primer piso, asustada corrió hacia la puerta principal y al lograr salir se topó con una chica de ojos rosados y largo cabello negro.