La verdad de Miho
Saori comenzó a llorar sin poder evitarlo, como fue que sucedió eso, ¿Porqué ella? ¿Porqué a quienes más apreciaba, tenían que pasarle cosas malas? Saori empezó a lamentarse, mientras se aferraba al cuerpo inerte de Miho.
Un cosmos muy poderoso, tan o más poderosa que el de ella, hizo presencia en aquella habitación. No era nadie menos que Hera, la reina de las diosas
Porqué estaba ahí.
Atenea se puso alerta, ante la presencia de esa diosa.
-Calmate Atenea, no he venido a haceros daño, vengo en paz a buscar alguien a quién necesito.
-¡Seiya!-. Saori llevo una mano a sus labios con preocupación, no podía llevarse a su caballero más confiable.
-No he venido por el Atenea, el no podría ayudarme. He venido por algo que es mío, mi caballero.
Atenea volvió a aferrarse al cuerpo de Miho, eso no podía estar pasando. ¿Acaso ella no se daba cuenta? ¡Miho estaba muerta!
-¡No! ¡No puedes llevartela! No importa si ella ya no está con vida. ¡No vas a llevartela!-.
No podía llevarse a la única amiga que tenía.
-Sé lo mucho que la aprecias, pero no tienes opción, Atenea. No si quieres salvarla. La herida de la lanza de Ares, es más peligrosa de lo que crees. Puedes salvar a Seiya, quien también fue herido, porque eres su diosa, pero soy la diosa de Miho-. Saori se sentía confundida por lo que estaba diciendo Hera.
La lanza de Ares, la maldijo. El cuerpo de Miho ya murió, pero aun podemos salvar su alma. Si no lo haces, ella morirá para siempre, perderá su oportunidad de reencarnación. Ella dejará de existir en su totalidad o será confinada al tártaro* Y se que tu jamás permitirías eso.
Atenea, se que no tienes motivos para confiar en mi o en algún otro dios. Pero, necesito que lo hagas. Necesito que me la entregues, ¿lo entiendes?
-Sea razonable, Atenea-. Le pidió Shaka. Quien había estado ahí en todo momento.
Atenea respiro profundamente antes de ceder ante lo que Hera decía. Todo fuese por salvar a Miho.
-Llévatela, espero que cumplas tu palabra y puedas salvarla.
Miho desapareció tras las palabras de Saori. Los caballeros de Atenea, entraron a aquel lugar, incluyendo a Jabu. En cuanto sintieron aquel cosmos, fueron en busca de Saori. Todos sus caballeros, a excepción de Shaka; quien estaba al tanto de todo lo que sucedía ahí, se pusieron a la defensiva, preparados para proteger a su diosa.
Saori recupero su porte normal, altanero y superior. No permitiría que sus caballeros la viesen vulnerable. -¡Suficiente! Ella no es el enemigo-. Le advirtió a sus caballeros -Hera ya se iba-. Hera asintió ante las palabras de la reencarnación de Atenea. Antes de irse, miro al despistado caballero de Pegaso, sabía que aquella situación, afectaría a más de uno.
-Porqué estaba aquí -. Preguntó Shiryu mientras se acercaba más se Saori. Quien no dejaba de ver sus brazos, como si hubiera perdido algo y lo estuviese buscando.
-En dónde está Miho-. A Seiya le extraño que ella no estuviera ahí, con todos ellos.
-Vino por ella -. Murmuró Saori -Por su guerrera-. Nadie ahí, entendía de que hablaba. ¿Quien era ella? ¿De que guerrera hablaba? Eran las preguntas que todos tenían. Y la forma en que habló Saori, empezaba a alertar a todos.
-Saori-. La llamó Shyriu.
-Vino por Miho-.Decir el nombre de su amiga le oprimía el corazón. -Porque... ella murió-.
Las palabras de Saori sorprendieron a todos, con sólo una excepción, Shaka.
Aun a ella, le costaba trabajo creerlo, procesarlo.
-¡De qué estás hablando! -. Exigió saber Seiya. Porque Saori decía eso sobre Miho, si tan sólo unas horas antes, ella estaba bien.
-La lanza de Ares, la lastimó más de lo que se imaginan. Y ella murió, no pude hacer nada por ella; por eso vino Hera. Era la única que puede ayudarla-. Saori se sentía como en trance, se sentia lejana a todo. Nunca había sentido algo así, qué era. Sus respuestas eran casi inconscientes.
-¡Ella esta muerta!-. Dijo Seiya al borde del llanto, como era que Hera podía ayudar a Miho, si ella ya no estaba.
-Ayudar su alma. Ella está en buenas manos ahora. Y confío en que volveremos a verla, no se cuando, ni como, pero lo haremos.
-Pero, por qué ella, Atena. No comprendo-. Exigió saber Shaina tan respetuosa como le era posible, más con aquella situación.
-¿Miho les contó porque llegó aquí? -. El estado ido, de Saori; empezaba a ser notorio.
-Curiosidad-. Respondió Shiryu.
-No lo ha hecho- Concluyó Saori con un suspiro.
-Por obligación, al igual que todos, solo está aquí para protegerte a ti- Dijo Ikki sin ningún temor a hacer enojar a Atenea. Lo que la libero de su especie de trance.
-¡Obligación!- Saori se sintió ofendida con ese comentario y miro fulminantemente a su caballero -Saori, vamos al punto- Le dijo Ikki sin inmutarse ni un poco
-Ya que Miho no les contó, lo haré yo-. Parecía que era hora de la verdad. -Hace aproximadamente tres años tuve una conversación con Hera
-Hera... ¿La diosa Hera? ¿ la misma que se estuvo aquí?- Pregunto Shiryu sorprendido
-La misma ...-concordo Saori un poco molesta por la interrupción
-Como les decía, me pidió algo con lo que no estuve muy de acuerdo
-Que tiene que ver con Miho- Pregunto June al perder el Hilo de esa conversación
-Me pidió un caballero en su representación. ... Miho es ese caballero- Soltó como si se tratase de lo más común
-¿Cómo se supone sería su representante si nadie lo sabía?- Pregunto Ikki con obviedad
-Yo lo sabía y fue suficiente con ello... Ella se enteró, así que no había más cosas por las cuales preocuparse- Todos parecían estar procesando la información. -Esa es la razón por la que mande a Jabu a reclutarla
-¿¡Jabu lo sabía!?- Cuestiono Seiya y miro al mencionado con enojo. Jabu levanto las manos para que Seiya se contuviera, iba a hablar, pero Saori lo interrumpió
-Jabu solo fue de ayuda para hablar y entregarles unas cartas a algunos maestros. Él no sabía nada más, y con otros caballeros como los maestros Shaka, Mu, Camus y mascara de muerte, hable personalmente - Explico mientras señalaba a los involucrados
-Tampoco sabíamos esa historia -Respondio Camus, al sentir la mirada fulminante del resto de los caballeros sobre ellos.
-Todos acataron mis órdenes sin cuestionar
-Así qué eso es todo. ¡Simplemente dejaste que Miho se convirtiera en un caballero!- Le reclamo Seiya, quien apenas podía contener el llanto , al saber muerta a un de sus personas mas preciadas.
-No. Me opuse a esto, pero no puedo hacer nada en contra de las decisiones de Zeus. No se las razones que hayan tenido para hacerlo y no pude cuestionarlo...
-Ya entendimos- Le interrumpió Ikki con fastidio
-Y respecto a la decisión de Miho...- Saori sabía que estaba entrando en terreno peligroso, pero era mejor que se enterará de una vez , y terminar con ese asunto.
-Utilizamos musas
-¿¡Musas!?- Cuestiono Hyoga bastante impresionado
-Al parecer se necesitó mucha ayuda para que accediera
-¿Entonces tampoco accedió a esto?- Al parecer todos los caballeros estaban molestos con lo escuchado, ya que el mismo Mu había hecho ese cuestionamiento
-Se necesitó dejarle la curiosidad. Y mucha inspiración de las musas- Saori resoplo solo de recordar las quejas de las musas. Todos se miraron entre sí. Saori intentaba mantenerse firma antes sus caballeros, no podía ponerse a llorar, no frente a ellos.
Quien no pudo seguir conteniendo las lágrimas, fue Seiya, y seguido de él, Shun, Jabu y las tres amazonas. Los demás, aun trataban de no hacerlo, perder a un amigo y colega, nunca era fácil. Aquel momento conmovedor, fue roto por el grito de una mujer. Uno no conocido.
Hanran gritaba el nombre de Miho y lo repetía una y otra vez, en medio de su llanto. Todos fueron a verla, y lo que vieron los dejo sorprendidos, casi sin hablar. Hanran tenia unas hermosas alas, como se ángel.y estaba sentada en la improvisada cama. Con las manos en su cara, intentando calmarse.
-¿Qué eres?-. le preguntó Saori , pues no recordaba a ver visto algo así, nunca.
-¿Porqué has atacado a Miho?-. Preguntó Jabu. Cuando la vio más tranquila.
-Soy una guerrera de Hera, como Miho-. Hanran cayó unos segundos, esa repuesta no era muy acertada -Soy más como su mensajera. Mi misión fue encontrar a Miho, y no dejarla rendirse, cuando llegó al santuario, su rendimiento como caballero, decayó y no podíamos permitir eso, por ello vine yo. Le dije a Miho que me envió un dios, fue Hera. Ella me otorgó los poderes, se que eran menores a los de Miho, pero sólo debía hacerla pelear. Advertirle de que hay alguien muy malo. Ahora que mi propósito está hecho, debo volver al olimpo con Hera y Miho, para prepararnos a la guerra que se avecina.
-¿Una guerra?-. Pregunto Saori confundida, ella no estaba enterada de nada.
-Hay una diosa, a quienes no hemos recurrido por cuestiones de táctica.
Atenea, se que lo comprenderás, no por nada, eres la diosa de la sabiduría, la estrategia y la guerra.
No puedo deciros más; porque es todo lo que yo sé. Aun así; estén muy alerta.
Hanran desapareció ante una cegadora luz. Jabu pudo distinguir una sonrisa, dirigida a él, antes de que ella desapareciera.
No podía creer que sus pequeñas amigas, tuvieran un propósito tan grande. Aunque una de ellas, ya no estaba.
*Tártaro, un sitio tormentoso de eterno sufrimiento, similar al Infierno del Cristianismo. El Tártaro, además de ser un lugar, era una deidad, hijo de Éter y Gea. El Tártaro, como sitio, estaba ubicado más profundo aún que el Hades, en las entrañas del Inframundo.
Aquí les dejo otro capítulo. Esperó y les haya gustado.
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