Capítulo 35:

La felicidad humana generalmente no se logra con grandes golpes de suerte, que pueden ocurrir pocas veces, sino con pequeñas cosas que ocurren todos los días.

Ahora una peli roja se encontraba descansando entre los brazos del hombre que más amaba en el mundo, las pesadillas seguían persiguiéndola pero a pesar que todo era negro para ella en estos momentos algo… algo le decía que estando entre estos brazos iba a poder seguir aunque su destino estuviera en contra de ello.

Y este hombre agradecía a todos los dioses que hubiera tomado su mano, le acariciaba la cabeza con aquella mano que no iba a dejarla ir nunca.

Toc toc se escuchó el sonido de la puerta.

-Pase – indico

-Jefe – era Romario – ha llegado la décima Phantomine –

-Sí que llego antes de tiempo… - suspiro – dile que estaré con ella en unos minutos –

-No tengo tiempo para unos minutos Dino –

Ciel estaba en la puerta junto a su guardián de la nube y esposo.

-Tanta es la urgencia para que irrumpas así en mi habitación? –

-Vete – fue directa

-Mira que botarme de mí… -

-Ahora – lo interrumpió – no tengo tiempo ya lo dije – se fue acercando hacia la peli roja que dormía – necesito hablar a solas con Enma –

-Está bien – Dino se levantó de la cama retirándose junto a los dos hombres

En la habitación solo quedaron Enma y Ciel, esta última se sentó en la cama tomando entre sus dedos los largos cabellos rojizos de la bella durmiente. El tiempo estaba restándose, estaba siendo dura, pero todo esto era porque no quería cometer los mismos errores de su anterior vida. Y menos iba a permitir perder a esta amiga que conocía la verdad.

-Ciel… - la voz de Enma la saco de sus pensamientos

-Dormiste bien? –

-Me gustaría decir que si… -

-Pero no, verdad? –

-Las pesadillas me persiguen, no encuentro paz ni siquiera en los sueños… pero al estar en los brazos de Dino calma mi corazón – dijo apretando su pecho

-Enma el tiempo se termina… -

-Lo se… - se levantó sentándose

-Debes decirme cómo pudiste recordar… como es que rompiste el acuerdo –

-Yo… - agacho la cabeza – no lo entiendo del todo… estoy confundida… -

-No hay tiempo para estar confundida, debemos actuar de una vez! No olvides que Byakuran aun esta fuera esperando su oportunidad para atacar! –

Solo el nombrar el nombre de aquel hombre todo el cuerpo de Enma entro en shock, los recuerdos vinieron a su mente y la necesidad de arrancarse la piel apodero todo sus sentidos.

-No dejare que te toque ni un pelo – dijo Ciel

-Eh? – la miro a los ojos

-No dejare que te vuelva a tocar – repitió – esta vida que nos fue regalada… aunque sea yo la única que se manche las manos no dejare que te tenga entre sus manos… lo matare antes que pueda si quiera verte –

Lo que decía, lo que reflejaba en sus ojos, aquella determinación… junto con el dolor de solo pensar que se volviera a repetir la historia.

-Eres injusta Ciel –

-Di lo que quieras pero solo digo la verdad – aparto la mirada

Las dos estaban en una situación en la que no podían ocultarse más ni escapar a su destino.

-El pago por volver… - empezó a contarle

Tuvieron una larga conversación sin que nadie las interrumpiera, cada cosa que ambas supieran fue encajando perfectamente como un rompecabezas… algunas cosas eran confusas y sorprendentes pero si lo analizaban mejor un rayo de esperanzas se formaba al final de su destino.

Mientras en el gran jardín de la mansión Cavallone.

-Como dicen cuando las mujeres se juntas sus pláticas pueden durar horas y hasta días – dijo Dino con una sonrisa observando el gran cielo despejado – Kyoya estarías dispuesto a esperar eternamente? –

Este se encontraba sentado en una silla tomando una taza de té.

-Odio esperar – contesto

-Pero esperaras por Ciel, verdad? –

-Lo haría pero mi paciencia tiene un límite – fue sincero

-Eso es verdad… me pregunto si yo… -

-Ya termine – otra vez fue interrumpido por Ciel – podemos hablar Dino? –

Ciel no estaba sola, era acompañada por Enma, era sorprendente que la haya convencido a salir de la habitación, cuando él estuvo varias horas insistiéndole sin conseguirlo.

-Ya terminaron de hablar? – pregunto Dino

-Si… gracias por aceptar mi egoísmo –

-Tranquila parece ser muy serio lo que debían hablar… - miro a Enma – por lo menos lograste sacarla del cuarto –

-Prometió no hacer nada pero son solo palabras así que te recomiendo que la vigiles –

-De acuerdo –

-Una cosa más –

-Ciel no! – parecía que Enma no quería que lo dijera

-Tenemos un acuerdo – la miro a los ojos

-Ok… - bajo la cabeza

-Dino no creo que te opongas pero quisiera pedirte que te… te cases con Enma –

-Eh? – no espero tal propuesta

-Crea un lazo con ella, el matrimonio la atara a ti y no se alejara –

-Me encantaría – sonrió – pero no quisiera obligar a Enma a algo como esto, el matrimonio es algo muy serio a mi concepto –

-Por eso mismo, no te pido que hagas una ceremonia solo quiero que firmes un papel donde diga que eres su esposo y ella tu esposa –

Era lo que más quería Dino, no había objeción de su parte pero obligar a Enma no era lo que deseaba.

-Ella tomo tu mano, verdad? –

-Ah… si… - acepto quedarse junto a el – pero… -

-Conoces a la organización Arcobaleno, verdad Dino? –

-Si… ahora son una familia por petición tuya –

-Correcto, yo la conocí justo al principio del entrenamiento para encontrar los anillos controlar su poder – le enseño el anillo Phantomine – las cosas no se dieron como se planeó – observo a Kyoya – pero cuando llegue a Italia la encontré esperándome… sabes que Aria predice el futuro, verdad? –

-Eso dicen –

-Ella me vino advertir de una premonición que tuvo sobre la Familia Shimon… me dijo que su líder iba a… a morir… - cerro los ojos

-Que? –

-No soy quien para obligarte a creerme o no pero lo que me dijo sobre la muerte del líder de los Shimon me sigue preocupando y más ahora que he visto a Enma –

Era cierto que Enma intentó suicidarse muchas veces pero de eso a morir… no quería creerlo.

-Puede que no pase o puede que sí pero no quiero arrepentirme de algo que pude haber hecho y no hice… - apretó las manos – no solamente me vino advertir de ello… me dijo muchas otras cosas que se fueron cumpliendo poco a poco… por eso te pedí que protejas a Enma –

-Espera un momento – se removió su cabello dorado – dices que se fue cumpliendo lo que dijo Aria-san y que por eso me pides que proteja a Enma porque puede morir… me estas soltando mucha información precipitadamente –

-Lo se… pero es mejor que lo comprendas de una vez… -

Era incorregible e inaceptable lo que podía creer o no creer.

La Arcobaleno Aria como su madre Luce y ahora la actual poseedora de dicho don Uni… las tres personas con un don tan centrado a la misma realidad que era la premonición de sucesos. Dino conocía de muy buena fuente que dicho don era verdadero.

-Enma tu… -

-No sé si es verdad o mentira, ni me importa – desvió la mirada

-Por eso quiero que ates a Enma – retomo la palabra Ciel – cásate con ella –

-Hablare con ella de este tema… - solo pudo decir esto

-Muchas gracias… - con eso le bastaba – Kyoya – tomo la mano de su esposo – vámonos –

Kyoya que se había mantenido en silencio durante toda la conversación, analizando todo lo que decía su esposa, descubriendo que dentro de todo lo dicho había mucho más misterios.

No dijo nada y empezó a caminar.

En todo el camino a la mansión Phantomine ni uno de los dos dijo una palabra, con solo ver sus rostros cualquiera podía decir que tenían muchas cosas que decirse pero parecía que había algo que les impedía sacar sus dudas por miedo a ese algo.

El auto se detuvo frente a la mansión Phantomine donde los esperaban ya todos.

-Te demoraste – dijo Reborn dándole la mano para ayudarle a salir

-Gracias Reborn… surgieron unas cosas antes –

-Juudaime bienvenida – Hayato se acercó con una sonrisa

-Por lo visto si no está Takeshi junto a ti Hayato quiere decir que ya empezó el trabajo que le encomendé –

-Ese idiota se largó solo diciéndome que tenía trabajo – chasqueo los dientes molesto

-Perdónalo esto fue de último momento –

-Bueno si usted lo dice… -

Los tres hombres junto con Ciel entraron a la mansión donde encontraron a Nagi sentada en la sala junto a Mukuro.

-Hasta que al fin apareces – dijo Mukuro – el remplazo que dejaste se acaba de escapar hace medio día –

-Xanxus-ni-sama… - Ciel dejo escapar un suspiro – bueno pero aún me debe una explicación por dejar su puesto al ir a Japón –

-Kfufufu también te dejo un regalito –

La risita de Mukuro no le gusto para nada a Ciel.

-No sea así Mukuro-sama – le dijo Nagi – sea bienvenida Jefa – sonrió

-Estoy en casa Nagi… - se acercó a ella agachándose para besar el vientre de su guardiana – sí que vas creciendo… -

-Jefa… - el rostro de Nagi se ruborizo por tal cariño

El vientre de Nagi no era muy notorio que digamos pero todos sabían que un ser iba creándose en su vientre y que pronto estaría junto a todos.

-Creo que es momento de ponerse manos a la obra después de tanto descanso – estiro las manos hacia adelante

De inmediato pasaron a su despacho donde al instante en que Ciel abrió la puerta cayo de rodillas.

-Kfufufu te lo dije, lindo regalo que te dejo tu Ni-sama – dijo Mukuro aun riendo

-No es graciosos… ya perdí todas las fuerzas… -

-De eso nada Dame-Ciel ponte a trabajar –

-Yo la ayudare Juudaime –

-Jefa si usted quiere… -

-De eso nada Nagi tú te vas a descansar – le dijo Mukuro llevándosela con el

-Pero… -

Ambos ilusionistas ya no estaban en el despacho de su Jefa.

-A donde crees que vas – Reborn la levantado del suelo

Ciel intentaba escapar gateando.

-Solo quería un vaso de agua… jejeje… -

-Ya te traerán tu vaso con agua… ahora ponte a trabajar que te tengo que dar el reporte del trabajo que me mandaste a dar – su expresión cambio a una seria – es mucho más serio de lo que piensas –

Ciel ya se lo imagina por algo se lo encomendó a Reborn.

-Donde están? – pregunto quitándose el saco

-En el sótano –

-Muy bien, primero quiero darle una orden a Kyoya y comenzare con lo tuyo –

Acomodando la montaña de papeles que dejo Xanxus como regalo como decía Mukuro, Ciel saco de uno de los cajones unos papeles entregándoselos a Kyoya.

-Es toda la información que pude yo y Chikusa encontrar sobre esta persona… -

Kyoya empezó a leer toda información que le estaba dando, algunas fotografías y lugares en diferentes partes de Asia.

-Bya-ku-ran…? – pronuncio Kyoya

De pronto el ruido de algo rompiéndose se escuchó, Reborn abrió la puerta y a quien encontraron fue a Nagi… en el suelo se encontraba las tasas de té y la tetera completamente destrozados.

-Nagi… - murmuro Ciel

El rostro de Nagi no demostraba ni una expresión o sentimientos, era como si estuviera en trance.

-Nagi te dije que… - Mukuro llego

-Mukuro llévate a Nagi a descansar – ordeno Ciel

Mukuro iba a obedecer pero Nagi aparto la mano que iba a sujetarla, adentrándose al despacho.

-Estuviste investigándolo?! – grito golpeando con las manos el escritorio de su Jefa

Todos se sorprendieron por el atrevimiento que tuvo Nagi de gritarle a Ciel cuando todos sabían del excesivo respeto que le tenía.

-Nagi… esto le hará mal a… -

-No me vengas con eso! – volvió a gritar – dijiste que no te ibas a acercar a él! Prometiste que me dirías al instante si te lo volvías a encontrar! –

-Y no me acerque… solo estaba siguiendo sus pasos, Chikusa fue el único que… -

-Qué crees que estás haciendo?! – la interrumpió – metiste a Chikusa en esto?! Sabes lo que es capaz esa escoria de hombre y metiste a Chikusa en… - trato de callar sus palabras al darse cuenta de lo que estaba soltando

Reborn pudo darse cuenta que había algo con aquella persona llamada Byakuran que pronuncio Kyoya, esto no le gustaba, para que Nagi se pusiera de esta manera y Ciel no pudiera verla a los ojos.

-Kyoya dame eso – Reborn le pidió la información

-No – dijo Ciel mirando a Kyoya – se lo das y te saco de esta misión –

La mirada que Ciel le dirigía a Kyoya fue demasiada penetrante que hasta a él le causo escalofríos. Así que no le entrego la información a Reborn.

-Que escondiendo Ciel – dijo Reborn con tono severo

-Reborn yo le encargue esta misión a Kyoya, como te encomendé a ti otra misión así que no te metas donde no debes –

-Misión? – murmuro Nagi levantando la cabeza – yo también… -

-Dices una palabra más y te mandare a Japón – la callo Ciel

Desde Japón no podría hacer nada. Eso lo sabía muy bien Nagi.

-Mukuro llévate a Nagi y no la dejes salir de la habitación hasta que yo lo diga –

-De acuerdo – Mukuro esta vez sí se llevó a Nagi

De nuevo estaban solos.

-Hayato perdona pero puedes traerme un café bien cargado con unos calmantes? –

-S-si… ahora mismo – Hayato fue a traer lo que Ciel le pidió al instante

Dejándola sola con los hombres más fuertes y temerarios que tenía a su mando.

-Quiero que me digas lo que está pasando – más que pedirlo se lo estaba ordenando

-Reborn… no puedo decírtelo – se dejó caer en su sillón tras el escritorio – sacas conclusiones muy precipitadas y exactas… -

-Entonces –

-Esto es una misión que solo puedo encomendarle a Kyoya – rodo sus ojos hacia su esposo – solo él puede saber quién es esa persona y te pido que no le preguntes o investigues por tu parte… te dije que yo resolvería esto… que no dejaría que mi destino me ganara –

Con solo estas palabras Reborn comprendió. En la sucesión le prometió no meterse en este asunto si ella prometía no dejarse vencer.

-Iré por un café – salió del despacho

El silencio reino entre los dos esposos, Kyoya seguía leyendo toda la información hasta que dejo el folder sobre el escritorio.

-Dame la verdadera información –

-El USB de mi saco – señalo

Este busco entre los bolsillos del saco de su esposa y ahí encontró el dichoso UBS.

-Para que cargues esta información y todos se hayan puesto de esta manera… -

-No digas nada Kyoya… - pidió casi rogaba

Kyoya se acercó a su esposa mirándola desde arriba, esos ojos color caramelo que demostraban la pureza de su corazón ahora estaban oscuros como si estuviera aguantando un gran dolor, como si le dijera que quería escapar.

-Ciel no me dirás lo que quiero saber, verdad? –

-Lo siento… -

-Este día se vuelve muy pesado para ti –

-Lo siento… -

-Parece que se te olvida algo –

-Lo siento… -

-Somos marido y mujer… hicimos una promesa delante de dios… en la salud y en la enfermedad… en la tristeza y alegría… lo recuerdas –

-Lo recuerdo – cerro sus ojos recordando aquel momento tan preciado para ella, ese momento en que se unía al hombre que amaba más que a su propia vida

-Me ocultas muchas cosas y me haces enojar – suspiro – pero para que te carcoma la conciencia te diré que yo si cumpliré con esa promesa – acerco su rostro al de ella – déjame cargar parte de tu pesar… para que recuerda que soy tu esposo –

Ciel no pudo evitar dejar escapar una risita. No había duda que amaba con locura a este hombre.

-Debiste escoger muy mal… tenerme como esposa –

-Nunca me he arrepentido de mis decisiones –

-Entonces… espero que no te arrepientas –

Sus labios se unieron en un cálido beso dejando sus mentes en blanco como si quisieran dejar todos los problemas fuera y por siquiera un minuto sus mentes se concentraran en ellos.

Toco encanto término con el leve toc toc de la puerta.

-Un día de estos te quedaras sin tu guardián de la tormenta – gruño Kyoya

-Jeje vamos a ver si no antes yo lo descuartizo personalmente – rio Ciel besándolo otra vez

-Juudaime le traigo su café – dijo Hayato tras la puerta

-Lo mato – volvió a gruñir

-Pasa Hayato – ordeno Ciel entre risitas

Hayato al entrar pudo sentir el aterrador aura que desprendía Kyoya con intenciones directas hacia el de querer matarlo.

-Interrumpo? – quería huir

-No, adelante Hayato – seguía riendo

Ver de nuevo la sonrisa de su Juudaime lo tranquilizo, a pesar de las intenciones asesinas de Kyoya agradecía que le devolviera la sonrisa a su querida Juudaime.

-Viste a Reborn? – pregunto Ciel

-Esta fuera con una llamada… me pareció escuchar el nombre del mocoso – se refirió a Lambo

-Entiendo… - de nuevo sonrió – Kyoya te encargo la misión, cualquier cosa avísame –

-Hmp – se iba a ir

-Kyoya… - este se detuvo – no hagas cosas arriesgadas –

-Más vale que contestes mis llamadas al instante porque si no te castigare cuando vuelva – dijo esto último saliendo del despacho

Dejando sonrojados a Ciel y Hayato quien entendió a qué se refería.

-Hayato lo siento – aparto la mirada

-N-no tranquila Juudaime – iba sirviendo la taza de café – cambiando de tema… puede decirme que misión le dio a Takeshi? – no podía evitar preocuparse por su pareja

-Ahora yo te dijo que estés tranquilo… solo le pedí que me trajera unas cosas –

-Traer unas cosas? –

-Si… puede que le tome tiempo así que perdona mi egoísmo al quitártelo –

-No hay que perdonar nada después de todo el también es un guardián –

-Gracias pero en serio le tomara su tiempo… puede que solo vuelva a traerme lo que le encargue y vuelva a irse al instante –

-Sera mucho tiempo? –

-Si… perdona –

No verlo le costaría mucho pero comprendía, Takeshi era el guardián de la lluvia y al igual que él debía cumplir con las ordenes de su Juudaime, ya habían descansado mucho era hora de volver a sus roles.

-Espero que no tenga ninguna queja porque me tendrá que escuchar – le entrego la taza de café

-Confió en Takeshi cómo tú lo haces –

-Si usted lo dice… pero también quisiera saber si me encargara una misión a mí –

-Por el momento no, solo quisiera tenerte a mi lado ayudándome con estos papeles – miro de nuevo a la montaña de papeles que debía revisar – recuerda que Nagi estará descansando por su embarazo así que también te encargare su trabajo –

-De acuerdo –

-Ahora hablaremos con Reborn de la misión que le encargue y también te debe pedir que apoyes en esto… Ryohei volverá en unos dos meses así que te tendrás que apañar mucho con todo su trabajo también por lo menos hasta que regrese –

-No se preocupe yo me encargare –

-Sí que eres un demonio Dame-Ciel – Reborn entro – todo el trabajo dejara sin alma a tu guardián –

-Hayato dijo que podía con ello – sonrió

-Me compadezco –

Con escuchar a Reborn, Hayato empezaba a dudar, tanto era el trabajo que le encomendarían?

-Bueno comencemos con esto de una vez tengo un vuelo que tomar –

-No puedes ir a Japón – no iba a dejar que se escapara

-No soy tu Dame-Ciel – le entrego una Tablet – algo surgió con los Arcobalenos, mi verdadera Jefa me mando a llamar –

-Entiendo – empezó a revisar los archivos

-Me sorprende que supieras que hubiera tanta lacra entre nosotros… pero más me sorprende que se haya infiltrado dicha lacra – saco un cigarrillo

-Cuanto bajaron nuestras cifras? –

-24% -

-Eso es mucho… - suspiro – Hayato quiero que saques los archivos de los hombres que están en espera para que se unan a nuestras filas –

-A la orden – empezó a buscar la lista

-Crees que el noveno estaba enterado? –

-Quien sabe – soltó el humor del cigarrillo

-Bueno… entonces hay que seguir trabajando, dijiste que estaban en el sótano, verdad? –

-Eso dije –

-Vamos – se levantó – Hayato estaré ocupada no me pases ninguna llamada o me busques si puedes resolverlo tu… recluta gente de confianza –

-Si! –

Ciel se fue junto con Reborn pasando por la sala donde encontró a Mukuro.

-Como esta? –

-Ya se durmió… - suspiro – más vale que me expliques después –

-Diablos – chasqueo lo dientes – últimamente todos quieren explicaciones –

-Es lo normal – dijo Reborn

-Okey… - levanto las manos llevándolas detrás de su cabeza – cuida a Nagi – le encargo a Mukuro

-Ni tienes que decirlo –

Siguieron su camino por unas escaleras que iban hacia abajo por un corto pasadizo, pasando por unas puertas y volver a bajar escaleras. Era como un laberinto. Después de 15 minutos llegaron a una gran puerta, donde solo un hombre custodiaba.

-Te aburres Ken? –

-Hasta que al fin te apareces! Cámbiame de trabajo! – exigió el rubio con aspecto de perro

-Lo pensare –

-No querrás que vaya desapareciendo tus prisioneros – dejo ver una sonrisa escalofriante

-Tu no cambias – llevo su mano al cabello rubio de Ken – tranquilo te daré una misión con Chikusa para mañana –

-En serio?! – ahora estaba más dócil

-Si pero no será muy divertida –

-Mientras sea fuera de esta pocilga –

-No esta tan mal, tienes todo lo que quieres – se refirió al estante de golosinas, la computadora, las tablets y varios videojuegos tirados por el suelo

-Ya jugué todo –

-Bueno… -

-Mimas mucho a estos mocosos – dijo Reborn

Aun no pasaba el comportamiento que tenían Ken y Chikusa y menos Fuuta que aunque ya no era un peligro estuvo muy cerca de Lambo.

-Tú crees? – ladeo la cabeza – Ken que piensas de Reborn? –

-El? – Observo al tutor de su Jefa – no lo he visto luchar pero con solo verlo da miedo –

-Podrías respetarlo un poco? –

-Tal vez – se cruzó de brazos

-Ahí lo tienes Reborn –

-Che – chasqueo los dientes – entremos de una vez –

-Okey… Ken quieres entrar? –

-Va a ver mutilación? – sus ojos se iluminaron

-Te hará querer vomitar –

-Entro! – se les unió

Abrieron las grandes puertas para ir desapareciendo por ellas.

Las cosas ya empezaron a moverse de acuerdo a lo que planeaba Ciel pero lo que ella ya sospechaba era que Byakuran también empezaba a moverse y sus planes iban por otro sentido.

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Pido disculpas otra vez, realmente lo siento por la demora.

Quiero decirles muchas cosas pero me he quedado sin palabras tras escribir el capítulo así que solo diré que espero que les haya gustado.

Dejen sus cometarios, nos leemos en la próxima bye bye