Escritora original: Bex–chan
Nombre original: Isolation
Traducción/adaptación: Paola Alarsil y Sunset82
N/A: ¡Simplemente las recomendaciones habituales de canciones! La primera (y posiblemente unas de mis canciones favoritas) es Slow Moving Millie – "Please (please please) let me get what I want" (para Hermione),y luego la versión de Muse de la misma canción (para Draco). O la versión original de los Smiths, si así lo prefieren. Y también Snow Patrol – "Chasing Cars".
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AISLAMIENTO
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Capítulo 36: Varitas.
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Hermione giró el mechón de cabello negro entre su pulgar e índice, y lo observó girar como un tornado en miniatura.
Después de despertar 10 minutos atrás y tomar su poción, se había deslizado fuera de los brazos de Draco y había puesto a prueba sus piernas. Aún adormecida de la cintura para arriba, había semicojeado y se había semi arrastrado hacia la cómoda donde Tonks le había dicho que podría hallar su bolso. Comenzó a remover su contenido; principalmente sus pociones y libros; controlando que nada se hubiera dañado durante su encuentro con los Carroñeros y durante los incidentes que habían seguido en la Mansión Malfoy, y cuando encontró su ropa manchada de sangre, se estremeció ante el ataque y los recuerdos que la agitaron.
Y entonces halló la hebra de cabello, atascada entre los hilos de su suéter, definitivamente no era suyo y casi cierto, que era de Bellatrix.
Ella giró de nuevo, enfocándose en el negro mechón enrollado y fue analizándolo atentamente, sus ojos comenzaron a sentirse secos y adoloridos.
—Granger, ¿qué diablos estás haciendo?
Su voz la sobresaltó y giró la cabeza de golpe para encontrarse con su inquisitiva mirada, escondiendo rápidamente el cabello en el bolsillo de su bolso. —Nada —dijo ella. —Sólo me aseguraba que los Carroñeros no hubiesen tomado nada, o roto algo.
— ¿Estabas siquiera prestando atención cuando Tonks dijo que tendrías que tomártelo con calma?, o solo estás intentando lastimarte más de…
—Draco, tengo un poco de daño temporal en los nervios —frunció el ceño ella. —No estoy hecha de cristal.
—Bueno, perdóname por tratar de ser sensato —dijo él, arrastrando las palabras lentamente. —Pero creo que sería una idea más sabia para ti que esperaras hasta que despierte antes de intentar caminar alrededor…
—Sí, porque hay tantos objetos peligrosos en nuestra habitación.
—Garantizo que te las arreglarías para encontrar uno.
Ella se mofó pero no respondió, sonriendo en cambio con admiración cuando él levantó los brazos por encima de su cabeza para estirarse, observando los músculos en sus brazos distendidos, flexionados y tensionados contra las mangas cortas de su camiseta. Ella pensó que él era más hermoso en la mañana; su cabello ligeramente rizado, sus gestos relajados, su aroma almizclado abrumando todo en la habitación. Pensó que podría deberse a que sus defensas estaban bajas, o quizá a que ella era la única que realmente tenía la oportunidad de observarlo de esa manera; pero de cualquier manera, era un estado temporal lo que hacía que todo fuera más cautivante para ella.
—¿Qué hora es? —preguntó él. —Aún se ve oscuro afuera.
—Bastante temprano —. Replicó ella. —Cerca de las ocho, creo.
—Regresa a la cama —murmuró sobre un bostezo. —Te daría una mano; pero sé que la rechazarías.
Ella asintió tercamente. —Puedo hacerlo por mi cuenta.
Arrastrándose hasta llegar cerca de la cama, se aferró a la mesita de noche, gruñendo por el esfuerzo. Se las arregló para mantenerse en pie por unos pocos segundos; pero cuando iba a dar un paso, se tambaleó y cayó sobre la cama hecha un ovillo sin gracia.
—Bueno, eso fue digno —, dijo Draco, divertido.
—Oh, cállate. Me levanté, ¿no?
—Sí, y solo te tomó una hora.
—No exageres, no es atractivo.
—Todo lo que hago es atractivo —bromeó él y frunció el ceño mientras Hermione estallaba en un ataque de risa. Inútilmente trató de suavizar su risa con una mano, mientras más lo hacía, su cuerpo temblaba y hacía que sus despeinados rizos se derramaran alrededor de sus hombros. — ¿Prefieres que me vaya y regrese cuando acabes? —preguntó él categóricamente.
—Lo siento —, respiró ella entre risas contenidas. —Es solo que… extrañé esto. Solo reñir contigo. Sé que suena raro; pero siento como si las cosas estuvieran volviendo a la normalidad.
—¿Normalidad?
—Bueno… tan cerca a la normalidad como se pueda llegar, creo.
—Excepto que ahora estamos rodeados de cabrones, que insisten en ser tan jodidamente entrometidos.
Ella lo miró curiosa. — ¿Hubieras preferido que nos quedáramos en mi habitación en Hogwarts para siempre?
—No, estaba jodidamente enfermo de esa habitación —frunció el ceño. —Pero al menos teníamos algo de privacidad. Al menos nos quedábamos a solas.
—Bueno, estamos solos aho… —pero, como para probar el punto de Draco, ella fue interrumpida por tres sólidos toques en la puerta.
—Por el amor de Merlín —siseo él. — ¡Vete a la mierda!
—Draco, para ya —, le regañó ella. —Abre la puerta.
—Jodidos idiotas —, gruñó él mientras se paraba, sus movimientos rígidos y agitados mientras abría con rudeza la puerta para ver a Tonks y al bebé en sus brazos, chasqueando la lengua con impaciencia. — ¿Qué demonios quieres?
—Vaya madrugador —dijo Tonks sarcásticamente. — ¿Y te importaría cuidar tu lenguaje en mi casa? Especialmente delante de Teddy.
—Hay una solución simple para eso; no me molestes y no tendrás que oírme diciendo: Vete a la…
—Draco —advirtió Hermione a sus espaldas. —Tonks, ¿está todo bien?
—Todo bien, sólo tengo un par de visitantes para ti —sonrió ella, levantando a Teddy para que Hermione pudiera verlo. —Este pequeñito y este pequeñito.
Tonks se hizo a un lado y Crookshanks se asomó a la habitación, un destello de color melado se precipitó a través del suelo y trepó hacia la cama, directo al regazo de Hermione.
—¡Crooks! —exclamó ella, sonriendo hacia su fiel mascota, que presionaba la nariz contra su palma. —Te extrañé, muchacho.
—Brillante —murmuró Draco. — ¿Tienes algún repelente para pulgas?
—No —dijo Tonks, entrando al cuarto. —Pero sí tengo repelente para imbéciles irritantes.
—Ah, eso explica por qué no he visto a Potter y a Weasley esta mañana.
Ambas brujas le dieron miradas severas, que él casualmente ignoró. —Sólo me gustaría señalar que lo hiciste extremadamente fácil para mí.
—Idiota —murmuró Tonks acercándose a Hermione. —¿Te gustaría cargar a Teddy?
—Sí, por favor —prácticamente sonriendo, removiendo gentilmente a Crookshanks de su regazo y acomodándose a sí misma para que Teddy estuviera cómodo en sus brazos, su pequeño cuerpo se acunó contra ella y seguro entre sus codos. —Dios, se parece a ti, Tonks.
—¿Te parece? Todos dicen que se parece a Remus.
—Tiene los ojos de Lupin; pero tiene tu nariz y boca —murmuró ella con aire pensativo. —¿No le has dicho todavía a Harry que es el padrino?
—Remus le dijo anoche —asintió Tonks. —Al parecer él estaba conten…
—Esperen un segundo —interrumpió Draco presuntuosamente. — ¿Potter es el padrino? Maldita sea, Tonks, podrías haberle dado al niño algo de esperanza.
Hermione chasqueó la lengua y frunció los labios. —Harry será un maravilloso padrino.
—Sí, porque tiene tal don de mantenerse lejos de los problemas ¿La comadreja es la madrina?
Tonks estiró su brazo y tronó su muñeca para abofetear el hombro de Draco, no particularmente fuerte; pero lo suficiente para que se contrajera de dolor. — ¿Te importaría cuidar a Teddy un rato, Hermione? —Preguntó —Tengo un par de cosas que hacer, y Remus ha ido a reunirse con Kinsgley.
—Será un placer.
—Gracias —dijo ella, dando a Draco una mirada severa mientras se volteaba para irse. —Y tú controla tu lenguaje en frente del bebé.
Murmurando una constante cadena de quejas en voz baja mientras su prima se iba, sus palabras se desvanecieron en el silencio cuando su atención fue atraída de nuevo hacia la aleccionadora mirada de Hermione y al pequeño bulto en sus brazos. Cambió la postura sintiéndose instantáneamente incómodo, como si la gravedad en la habitación hubiera aumentado y se hubiera enganchado en su estómago. Sus ojos parpadearon entre ella y el bebé, escudriñando la asombrada expresión de Hermione y contemplando excusarse a sí mismo; pero ella levantó la mirada hacia él y sonrió a sabiendas antes que él pudiera hacerlo.
—¿Hay alguna razón en particular por la que estés parado allí, arrastrando los pies?
—No estaba arrastrando mis…
—Draco, esto no hace que quiera un bebé— le aseguró, su boca casi doblada en una sonrisa. —Sólo estoy sosteniendo al bebé de mi amiga, así que no necesitas estar tan nervioso.
Él resopló indignado y surcó la distancia hacia la cama, dejándose caer en el lado opuesto, con tal fuerza que ella rebotó un poco. —No estaba nervioso —argumentó, frunciendo el ceño a Crookshanks cuando el gato acarició su mano afectuosamente. —Sólo estaba…
—Está bien, no estabas nervioso.
—Granger, no estaba nerv…
—Aunque es dulce —murmuró ella pensativamente, recorriendo su dedo índice a través de los diminutos nudillos de Teddy. —¿No es así?
Draco se aclaró la garganta. —Si tú lo dices.
—¿No te gustan los niños?
—¿Qué hay para gustar? Todo lo que hacen es cagar…
—Lenguaje, Draco.
—Y comer —continuó él. —Y requieren ayuda para todo. Tu gato tiene más independencia y encanto.
—Todos fuimos bebés alguna vez, ¿sabes?— replicó ella. —A mí me gustan. Me gusta que ellos te recuerden cómo luce la inocencia.
Ese comentario lo tomó con la guardia baja, él la observó debajo de sus pestañas y ella suspiró y acarició la pequeña colección de delgados cabellos de la coronilla de Teddy. —Yo creo que la inocencia es subjetiva —dijo él titubeante. —Para mí, tú eres inocente.
—No creo que lo sea —, dijo ella luego de una breve pausa, parpadeando hacia él entre confusa y conmovida. —Quizás… a comparación de otras personas que conoces.
—Quizás —asintió él, evasivamente.
—Así que, ¿tú no quieres niños? — preguntó ella, y él no pudo distinguir si ella precipitó la pregunta para batir un silencio incómodo, o si estaba ansiosa por preguntarle.
—Quererlos nunca fue realmente un tema —confesó él. —Estuvo siempre asumido y era necesario que los tuviera; continuar el linaje Malfoy y todo eso — hizo una pausa y crujió su mandíbula. —Ya no tengo más esa responsabilidad.
El corazón de Hermione se sumió bajo su estómago mientras observaba el cambio en el comportamiento de Draco. Quizá si ella no hubiera aprendido a entender las sutilezas de su expresión y postura, ni siquiera lo habría notado; pero ella podía ver su decepción y abatimiento en el descenso de sus párpados y en la tensión de sus nudillos. Incluso Crookshanks parecía haberlo notado, descansando sus patas frontales contra la rodilla de Draco y maullando tranquilamente.
—¿Los extrañas? —soltó abruptamente. —A tus padres, quiero decir.
Draco desvió la mirada. —Granger…
—No estoy preguntando para usarlo en tu contra, Draco.
—Lo sé.
—Estoy preguntando porque… bueno, admitiré que estoy un poco curiosa; pero solo porque me importa —.Explicó ella con gentileza. —Tú nunca hablas de ellos.
Él suspiró y levantó la mano para peinar con los dedos su cabello, lamiendo sus dientes mientras la observaba. —Extrañar no es la palabra correcta —comenzó él, reticente. —Solía pasar largos periodos de tiempo lejos de ellos. Bueno, todos solíamos.
—Pero tú no los has visto en más de un año, Draco.
—En verdad unos pocos meses y un año no se sienten tan diferentes —se encogió de hombros. —No, no los extraño, estoy más… preocupado por el bienestar de mi madre más que otra cosa. Sé que ella parece fría y dura, pero no está diseñada para la vida a la que está siendo forzada a entrar ahora. Ella no es una asesina. Y tú dijiste que intentó ayudarte.
—Lo hizo.
—Ves, ella no es una de ellos realmente. Ella sólo… ella sólo está haciendo lo que tiene que hacer para sobrevivir.
Hermione abrió los labios, renuente. —Y… ¿Y tu padre?
—Mi padre —repitió cansado, liberando una risita sin sentido de humor mientras se frotaba la barbilla. —No tengo idea. Para ser honesto, varía todos los días; pero es irrelevante. Él no querrá tener nada que ver conmigo una vez que descubra lo de nosotros, y cuando pienso en toda la mierda que nos ha puesto a mi madre y a mí… sólo digamos que estoy preparado para lo que sea. Dudo que ya pueda sorprenderme con algo.
—Sabes, quizá tus padres no te repudien, Draco.
—Mi madre quizás no; pero mi padre definitivamente lo hará —declaró con confianza.
Ella tembló su labio inferior entre sus dientes. —¿Estás molesto conmigo por eso?
—¿Qué? —frunció el ceño. —Granger…
—No, sólo escúchame en esto— le interrumpió ella. —Yo sé que tú no piensas como solías hacerlo, y eso es bueno; pero… sé que es difícil para ti. Quiero decir, no importa cuánto no pueda comprender, tú tenías ciertas expectativas de tu vida antes de todo esto, y… bueno, ¿asumo que ahora son diferentes?
—Claro que lo son —espetó él. —¿Por qué estaría molesto contigo por eso?
—Porque yo…
— ¿Tú estás molesta conmigo por algo? —le preguntó él rápidamente. — ¿Por crear tensiones en tu relación con Potter y Weasley? Y tus otros amigos, de hecho. ¿O por qué Bellatrix te torturó? O por…
—No, claro que no —lo silenció ella. —Tú sabes que no.
— ¿Por qué no?
—Bueno —comenzó ella insegura. —Porque estaba advertida de que esas cosas podrían suceder; pero tomé la decisión de estar contigo de todas maneras. Yo sabía que ciertos miembros de tu familia me odiaban y que me herirían en esta guerra, y sabía que Ron y Harry tendrían problemas aceptándonos. No podría estar molesta contigo por una elección que yo tomé.
Él asintió con su cabeza una sola vez. —Exacto.
—Pero ellos son tus padres, Draco —subrayó ella. —Es un poco diferente. Ellos son tu familia. Tu sangre.
—La sangre nos ha causado suficientes problemas —murmuró él detrás de sus dientes; pero pudo decir que ella le había escuchado. —Granger, solo ten por seguro que mi decisión está tomada, y que no tengo deseo o intención de cambiarla. Lidiaremos con mis padres cuando tengamos que hacerlo ¿Ahora podemos cambiar de tema?
Ella respiro hondo, como si intentara argumentar; pero sus hombros se relajaron mientras exhalaba, y movió su cabeza en aceptación. —Está bien —dijo, su atención se desvió cuando Teddy hizo un pequeño ruido. Miró de regreso a Draco con el fantasma de una traviesa sonrisa tirando de sus labios. — ¿Te gustaría cargar al bebé?
Él se atragantó de indignación. —Absolutamente no.
—¿Por qué no? Él es tu sobrino, y…
—Sobrino segundo.
—Técnicamente, él es tu primer sobrino…—corrigió ella. —Y eso todavía tiene "sobrino" en el título.
—Eso no viene al caso. No voy a cargarlo —sacudió firmemente su cabeza. —Aparte del hecho que Tonks me golpearía hasta la muerte con una pala oxidada si lo dejo caer, no quiero.
—No vas a dejarlo caer. E incluso si lo hicieras, estamos sobre la cama.
—Granger…
—Si lo cargas, te haré un chocolate caliente —le ofreció ella con una sonrisa. —Con crema.
—Eso es un débil soborno —se burló él. —Soy perfectamente capaz de hacer mis propias bebidas.
—Oh, vamos, sabes que te encanta los chocolates calientes que yo hago.
—No sé tal cosa —replicó él, mirándola inquisitivamente. —¿Por qué estás tan determinada a que yo lo cargue?
La sonrisa de Hermione decayó por un momento y contempló decirle que era porque pensaba que la familia era importante; incluso si sus padres lo habían repudiado, él tenía aún otros parientes de sangre a los que podía recurrir. Pensó en decirle que tenía el presentimiento de que Andrómeda, Tonks y Teddy podrían ser más significativos para él de lo que había previsto hasta ese momento, y que ella quería que él la tuviera más que a ella y a sus amigos en el lado de la luz. Que a pesar de que la sangre no era más gruesa que el agua, ayudaba a mantener el corazón latiendo.
—Se me están cansando un poco los brazos —le dijo en cambio. —Y además, yo… creo que sería interesante de observar.
Él murmuró en voz baja, evidentemente no convencido por su razonamiento. —Si me dejas molestar a la Comadreja y a Potter por un día sin hacerme caras o quejarte, entonces tienes un trato.
—No hay chance a que yo acepte eso…
—Medio día.
—Draco.
—Bien, bien —se quejó él. —Honestamente, no tienes sentido del humor. Bien, un chocolate caliente.
—Está bien.
—Cada mañana, hasta que me harte de ellos —finalizó él con una inclinación engreída de su barbilla. — ¿De acuerdo?
—De acuerdo —repitió ella, más rápido de lo que había esperado. —Bien, pon los brazos en tu regazo, como yo.
Liberando un perturbado suspiro que alteró su flequillo y ya lamentando eso, él imitó los ángulos de los brazos de ella. — ¿Así?
—Así está bien —dijo ella, inclinándose hacia adelante para pasar cuidadosamente al bebé a su agarre. —Eso está bien, solo cuida su cabeza. Ahí está.
Draco ajustó sus codos y manos para acomodar el pequeño cuerpo de Teddy, alternando su posición hasta que se las arregló para encontrar una postura semi cómoda con la cabeza del bebé situada en la curva de su brazo. Teddy hizo algunos sonidos de incomodidad y se movió un poco antes de calmarse, observando por un momento a Draco con una mirada amplia; pero luego estos se cerraron y Draco sintió algunos de sus reparos disiparse mientras el bebé bostezaba con lo que parecía ser satisfacción.
—Ves —dijo Hermione mientras Crookshanks se arrastraba en su regazo. —No es tan malo, ¿verdad?
Él elevó sus cínicos ojos hacia ella y gruñó. —Si él da alguna indicación de que va a defecar o vomitar, lo voy a apuntar a tu dirección.
—Y dicen que la caballerosidad está muerta.
Él lamentó su siguiente pregunta incluso antes de que se le escapara. —¿Entonces, supongo que tú quieres niños?
—No por un tiempo —replicó ella más por su beneficio que el de ella. —Pero algún día si. Creo que tal vez dos. Siempre quise un hermano, así que creo que me gustaría más de uno.
Él frunció el ceño incomodo, tratando de cambiar el tema hacia algo un poco menos profundo; pero los pequeños dedos de Teddy se enroscaron alrededor de su pulgar con un apretón que se sintió muy real, y él regresó la mirada hacia el niño dormido con una peculiar sensación de incredulidad.
—Él no tiene idea de que hay una guerra en curso —dijo Draco distraídamente. — ¿No es así?
Cuando sus ojos retornaron hacia Hermione, no pudo decidir si ella se veía esperanzada o desesperanzada.
—No, él no tiene idea.
—Qué afortunado.
—Sí —asintió ella con la mirada vacía. —Es afortunado.
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Draco se las arregló para sofocar la mirada reveladora de afecto que casi arrebato sus rasgos. La manera en que la nariz de Hermione se arrugaba mientras ella se reía de algo que Blaise había dicho había sido innegablemente encantadora; pero él estaba muy alerta de los demás en la sala; Blaise, Lovegood, y Theo. En vez de eso, puso su brazo en el respaldar de la silla de ella, mientras le daba a sus hombros una caricia secreta.
—Fue simplemente un experimento de cocina —dijo Luna pasivamente. —No estaba consciente de que la raíz de lavanda y valeriana con los ingredientes del pastel podría reaccionar en tal… interesante forma.
—Oh, joder, me acuerdo de esos pasteles— asintió Theo. —Sí, hicieron que la sala girara, y todo lo que vi fueron colores brillantes por cinco horas.
—Al menos no vomitaste en la alfombra —murmuró Blaise, levantándose de su asiento. —¿Quieres otro café, Luna?
—Un té de hierbas, por favor.
—Blaise —dijo Draco. —Hazme un café ya que estás de pie.
— ¿Luzco como tu elfo doméstico? Háztelo tú mismo.
—Idiota —murmuró él poco entusiasta, también levantándose. — ¿Quieres algo, Granger?
—No, estoy bien, gracias. Aún no termino esto.
Theo se burló y rodó los ojos. —Tal vez me sirva otro té. ¿Quieres…? Oh espera, no. Yo no tengo a nadie a quien preguntarle.
Luna movió sus perezosos ojos hacia él. —¿Esa fue una pista de que estás incómodo con ser la metafórica quinta rueda, Theo?
—Al contrario, Lovegood —dijo él rápidamente. Hermione pensó que quizás fue demasiado rápido. —Prefiero estar solo. Además, si fuera a cargarme a mí mismo con una novia…
— ¿Cargarte a ti mismo? —repitió Hermione, tomando un lento sorbo de su té. — ¿Eso no es un poco pesimista?
—Seh, hola, mi nombre es Theo y soy un Slytherin —bromeó él. —Como estaba diciendo, si fuera a tener una novia, al parecer las chicas buenas de las casas aburridas están de moda…
—¿Buenas chicas de las casas aburridas? Discúlpame; pero…
—¿Sabes?, interrumpes mucho a la gente— remarcó él divertido. —Sí, las chicas buenas de las casas aburridas. Me mantengo en esa descripción. Lo que, de hecho, me lleva a mi punto. ¿Supongo que no sabes si las gemelas Patil están actualmente solteras y son parciales hacia alguna porquería pervertida, Granger?"
Hermione tosió, farfullando y atragantándose con su té e intentando protegerlo tras sus manos. A través de la bruma de sus ojos llorosos, vio a Draco acercarse atrás de Theo y pegarle en la parte superior de la cabeza con la palma de su mano, y la urgencia de reírse solo hizo que se atragantara peor, especialmente cuando Theo se estremeció como un niño regañado. Entonces sintió la mano de Draco en su espalda, frotando lento y suavemente en círculos entre sus omóplatos y aliviar el estrés de su garganta.
— ¿Estás bien?
—Estoy bien, estoy bien —suspiró ella una vez que había disminuido, dándole a Draco una sonrisa agradecida. —Lo siento, es que eso me tomó desprevenida.
Draco sonrió por lo bajo hacia ella, sus ojos casi suaves y divertidos, y por un momento Hermione se perdió a sí misma en el surrealismo de su calmada expresión. Se preguntó si incluso estaba consciente de cuán diferente eran sus gestos cuando estaba en compañía de la gente con la que evidentemente se sentía más cómodo, y pensó que sintió algo mientras lo observaba; una pequeña chispa de calor en el lugar adormecido bajo su estómago; pero antes de que pudiera darle alguna importancia, la puerta de la cocina se abrió, y entró Harry.
El cambio en la atmósfera de la sala fue inmediato, y su sonrisa se desvaneció mientras veía a su mejor amigo vacilar desde el marco de la puerta, su rostro incierto y quizás un poco nervioso. Los ojos estrechos tras sus gafas, viendo cautelosamente entre Theo, Blaise y Draco, y Hermione sintió la mano de Draco presionar más firme contra su espalda.
—Hola, Harry —Luna rompió el silencio, aparentemente olvidando la tensión entre los cuatro jóvenes magos. —¿Te gustaría algo de comer? Puedo calentar la sopa que hizo Tonks.
—Estoy bien, Luna, gracias —replicó él, volviendo a Hermione. —Necesito hablar contigo. En privado.
—Sí, claro —dijo ella. —Tendrás que ayudarme a caminar.
Él asintió y caminó hasta ella y ella notó que mantenía la mirada baja, negándose a saludar a los chicos de Slytherin mientras la ayudaba a ponerse de pie y comenzar a guiarla cuidadosamente fuera de la sala. Draco mantuvo sus ojos fijos en el par que se retiraba, notando distraídamente que el balance de Hermione había mejorado definitivamente, y esperando a que Potter hubiera cerrado la puerta tras él antes de dejarse caer en la silla, gruñendo con disgusto.
—Creo que será mejor que te acostumbres a que Potter y Weasley arruinen tu diversión —comentó Theo.
—Es tan imbécil —murmuró Draco. —Sinceramente, es probable que quiera a Granger para que le ayude a atar los cordones de sus zapatos, o es algo tan insignificante que le pidió salir con él solo para probar un punto.
—Creo que su amistad es adorable —dijo Luna de repente y sus tres acompañantes le lanzaron miradas desconcertadas. —Ellos son como hermanos y han pasado por mucho juntos. En realidad, cuando piensas en eso es raro ver amistades como esa—.Ella se levantó de su silla y se saco las migajas de pan tostado de su regazo. —Creo que me iré y ayudaré a Tonks a lavar la ropa.
Blaise hizo ademán de seguirla. —Te daré una mano.
—¿Sabes? —dijo Draco antes que la puerta se cerrara tras Blaise, dejando a Theo y a él solos en la cocina. —Nunca creí que Blaise pudiera volverse tan… apegado con una chica. Es como una mascota pegajosa.
—¿Y tú eres mucho mejor?
—No soy tan jodidamente malo.
—No estás tan lejos —murmuró él, pero entonces los gestos de Theo parecieron marchitarse y casi pareció triste. —Aunque debe ser bastante… decente para ustedes dos, tener a alguien así.
Draco no pudo evitar mirar boquiabierto a su amigo. — ¿De qué demonios estás hablando?
—Sabes a qué me refiero —suspiró él. —Si Quien-tú-Sabes gana esta guerra, entonces seremos asesinados de todas maneras, y no importará. Pero si ganamos, las personas difícilmente van a aceptarnos de inmediato con nuestros padres Mortífagos y con las cosas que hicimos antes. Al menos tú y Blaise tienen a alguien que no les importara un carajo de lo que digan de ustedes. Al menos no van a estar solos.
El ceño de Draco se frunció mientras daba vueltas a esas palabras en su cabeza, observando que los hombros de Theo caían y sus manos se estrechaban juntas tensamente.
—Tú no estarás solo —ofreció él, de alguna manera, incómodo. —Ya sabes, puede que te necesite para ayudarme con un par de nuevos nombres para Potter y Weasley.
Theo sonrió. —¿Te refieres a pajero-Weasley y a lamentoso-Potter?
—Exacto.
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En los raros momentos en los que Hermione dejaba de preocuparse por la Guerra, siempre parecía que se acercaba a ella una nueva amenaza, y se preguntaba si debería sentirse culpable por dejarlos ocasionalmente en la parte inactiva de su cerebro.
Se sentó en su cama, probando el peso de la varita en sus manos y tratando de ignorar la contracción incómoda en sus entrañas. Prácticamente pudo sentirla resistiéndose a ella; la residual magia negra escaldando la punta de sus dedos mientras jugueteaba tímidamente con ella y recorría su pulgar a lo largo del borde. Las palabras de Ollivander resonaron en sus oídos.
«Implacable»
No pudo evitar pensar en toda la gente que había sufrido o que había sido asesinada por el deseo de esa varita; Sirius, Frank y Alice Longbottom, Dobby, ella misma, y Merlín sabía cuántos otros más. Odiaba la idea de usarla; pero era la opción más lógica, y optó por convertirse en su nueva dueña. Ambos, Harry y Ollivander estuvieron de acuerdo en que sus capacidades mágicas y su competencia en encantamientos, ella era la candidata más adecuada quien sería capaz de aprovechar sus poderes efectivamente. Y si Harry podía utilizar la varita de Pettigrew, el hombre que había traicionado a sus padres, entonces ella podría, ciertamente, aprender a adaptarse a usar la varita de 12 ¾ pulgadas de longitud, de nogal y núcleo de corazón de Dragón.
De acuerdo con Harry, Ron se las había arreglado para desarmar a Fenrir en la mansión, y suponía que aún tenía esa varita, asegurándole a Hermione que le preguntaría a Ron si estaba dispuesto a hablarle otra vez. Ellos intentaron tocar su puerta y la hallaron asegurada, lo que al menos confirmaba que Ron estaba usando la varita de alguien.
Después de sentarse en una habitación por una hora con el frágil fabricante de varitas, y escuchándole describir las propiedades de las varitas de Pettigrew y Bellatrix y los posibles métodos que pudieran hacer más fáciles su manejo, Hermione asumió que se hablaría un poco más de ello. Pero entonces Harry tocó el tema de la varita de sauco, revelando que había tenido una visión en la que Voldemort la había adquirido, y la cabeza de Hermione aún se sentía un poco mareada con esa información.
Harry la había ayudado a regresar a su habitación y pasaron unas cuantas horas más discutiendo las ramificaciones de Voldemort apoderándose de la varita de Sauco, clasificando los ochenta o más libros de Hermione y tratando de separar los que eran propensos a no dar ningún detalle acerca del artefacto.
Con una pila de trece libros a su costado, que Hermione había organizado en orden de importancia y confiabilidad, le había prometido a Harry que los leería y vería qué podía encontrar, pero le había advertido que no mantuviera las esperanzas muy en alto, temiendo que la mayor parte del contexto estuviera basado en rumores y folklore. Habiendo leído sobre las Reliquias de la Muerte durante su estancia en el bosque de Dean, sabía que había muy poco con qué trabajar, y casi todo lo que había indagado podía consistir en rumores. Después de buscar en tres libros por algo significante y sin encontrar nada, decidió que sería más beneficioso intentar algunos hechizos con la varita de Bellatrix, sólo para aliviarla en su hábito de usarla.
En eso se encontraba en ese momento, girándola ansiosamente entre sus dedos y pulgares y considerando un Accio para comenzar; pero la puerta del dormitorio se abrió antes de que pudiera empezar, y literalmente pudo sentir la indignación de Draco mientras asimilaba la escena, ella jugando con una varita que pudo reconocer fácilmente.
—¡¿Qué mierda estás haciendo con eso?! —demandó duramente. —Será mejor que no sea…
—La varita de Bellatrix —finalizó ella. —Sí, lo es.
—¡¿Por qué demonios tienes esa cosa?!.
—Harry y Ron desarmaron a Bellatrix —explicó ella, exhalando lentamente antes de continuar. —Y ahora voy a utilizarla yo.
Draco sintió que sus ojos se ensanchaban por voluntad propia y una vena en su garganta palpitó mientras su ira crecía dentro de su boca. — ¡Tú NO vas a usar esa varita!
Sus gestos se arrugaron ofendidos. —No estaba pidiendo tu maldito permiso.
—¿Tienes alguna jodida idea de cuántas personas han sido asesinadas y torturadas por esa cosa? —despotricó él. —¡Probablemente cientos entre esta guerra y la pasada!
—¡Estoy consciente de eso! —replicó ella. —Pero las varitas no matan y torturan, Draco, la gente lo hace.
—¡No es tan simple y lo sabes! Las varitas escogen a sus dueños, ¿Recuerdas? ¡Esa cosa es maligna y tú no serás capaz de controlar…!
—¡Sí, lo haré!
—Además del hecho de que eres una hija de Muggles y de que la varita va a sentirlo ¡Eres demasiado buena para ello! —gritó él, furioso. —¡Hará todo lo que pueda para trabajar en tu contra…
—¡No hay otra opción! —le gritó ella. —Nuestras varitas fueron robadas por los Carroñeros y Tonks no tiene reservas. Tenemos que trabajar con lo que está disponible para nosotros…
—¿Así que ésta fue idea de Potter?
—¡No, fue mía!
—¿Y qué varita está usando él? —preguntó él cortante. —¿La de Rodolphus, supongo? ¿O la de mi padre?
—No, él está usando la varita de Pettigrew —replicó ella firmemente. —Y puedo asegurarte que es más difícil para él que para mí. Pero, como dije, tenemos que trabajar con lo que está disponible para nosotros...
—Esto es jodidamente ridículo —murmuró él, frotándose los ojos con las palmas de sus manos y pasando los dedos a través de su cabello. —¿Por qué no me estás escuchando? Estás subestimando completamente cuán malvada es esa cosa…
—O quizá tú me estás subestimando a mí y a mis habilidades —contraatacó. —Sé que puedo con esto, ¡Así que detente! Ya he tomado la decisión…
—¡Por el amor de Merlín, Granger!, ¿Por qué tienes que ser tan jodidamente terca?
—¿Yo estoy siendo terca? —respondió ella incrédulamente. —Tú eres el que no lo está dejando pasar.
—Puedes usar mi varita —espetó él y fue casi una súplica. —Sólo utiliza la mía.
Hermione quedo en silencio por un momento, sin palabras por la facilidad con la que él le había ofrecido su más preciada posesión como mago. —Sabes que no es una opción apropiada —murmuró ella.
—¿Por qué no?
—Porque entonces tú no tendrías una varita…
—Podemos compartirla.
—¿Pero por qué tendríamos que compartir cuando hay esta varita para usar? Y sabes, sentí que tu varita se me resistió cuando la usé ayer —le dijo ella, notando que su expresión se volvía ligeramente preocupada con ese comentario. —Si tú vas a usarla también, entonces tomaría más tiempo para que se acostumbrara a mí. Tiene más sentido que use esta varita, y lo sabes.
Draco apretó los ojos, rechinando sus dientes. —No voy a ser capaz de convencerte ¿no?
—No.
—Algunas veces puedes ser un dolor en el culo, Granger —gruñó él, pero la irritación en su tono había disminuido. —En verdad que sí.
Ella sonrió un poco. —Lo sé.
De repente sintiéndose un poco exhausto, Draco se sentó en la cama, encorvándose hacia adelante y apoyando los codos sobre sus rodillas. Sólo estaba considerando enlistar varias razones por las que su sugerencia podría ser apropiada; pero sintió los dedos de ella alcanzarlo y masajearle las muñecas, y su objeción se marchitó antes que tuviera la oportunidad de decirla.
—Sé que es difícilmente conveniente —le dijo ella suavemente. —Pero nada es conveniente durante los tiempos de guerra.
Los labios de Draco temblaron. —Entonces supongo… Bueno, al menos déjame ayudarte con eso —dijo a regañadientes. —La he visto usarla y conozco su carácter. Puede que sea capaz de darte algún consejo al respecto, o algo así.
—Agradecería eso —aceptó ella rápidamente, inclinándose hacia adelante para poder darle un pequeño beso sobre el hoyuelo en la comisura de su boca. —Gracias, Draco.
¡Holaaaaaa!
¿Cómo andan tanto tiempo? Un gusto volver aparecer con nuevo capitulo. Esta vez de la mano de Paola. Se podría decir que un capitulo tranquilo, pero no deja de ser significativo, me imagino que más que a una le dio ternura cuando Draco tomo a Teddy en brazos y la reflexión que todo a eso conlleva. Y la varita, esa varita que tantas tragedias ha causado, vamos a ver que se convierte en las manos de Hermione.
Gracias por todo como siempre por sus reviews, follows y favoritos. Gracias por describir las emociones que cada capitulo les deja, encantada de seguir leyéndolas y en lo posible responderlas.
Un saludo inmenso a Albaa que por el momento nos ha dejado pero con la promesa de que prontito volverá para seguir con este hermoso proyecto.
¿Qué más decirles?... sólo desearles lo mejor de lo mejor, un gran abrazo de corazón para todos y todas y nos estamos leyendo. ¡Besos!
13 de Diciembre de 2015
Sunset82 ;-)
