Capitulo N 35: "Inseguridad"

Ya había caído la tarde en las montañas, el sol se estaba ocultando en el horizonte y el cielo tenía una mezcla entre anaranjado y rojizo

Dentro de la casa en las montañas, los cinco etherion estaban reunidos hablando seriamente en el living

-¿Se encuentran bien muchachos?- les preguntó ella dirigiéndose a Kunihiro y Kojiro

-Si, no fue nada- respondió el joven de la melena para calmarla

-¿Tú estas bien? Kenta y Kim nos contaron lo que te pasó ¿Quieres que te revise?- preguntó el otro

-Yo estoy bien, no te preocupes

-Entonces Kim...- empezó a decir Kojiro, éste lo mira de reojo- Volviste a retomar tu espada por lo visto

-Sable- le corrigió

-¡Espada, sable, no importa! ¡Como me hubiese encantado estar ahí para haber visto como ensartabas a Zira como una brocheta!- se lamentó quejándose abiertamente

-Koji, ya sabes que ese no fue la razón por la que la desafié- se cruzó de brazos arqueando una ceja y medio sonriendo de lado

-¡Ya lo sé! Pero tratándose de ella, las ganas no faltaron ¿Eh? Admítelo- le rodeó su cuello con su brazo, éste solo suspiro aún sonriendo

-Debo decir que no has perdido el toque en todos estos años Kim- opinó Kentaro con los ojos cerrados, el esgrimista no pudo evitar sentirse halagado

La joven no prestaba mucha atención a la conversación, tenía su mirada clavada en la ventana absorta en sus pensamientos, no sentía muchos deseos de hablar. Más allá del escozor de sus heridas o el dolor de los golpes, se sentía muy extraña, incapaz de definir exactamente cuál sentimiento predominaba en ella: miedo, vergüenza, enojo, impotencia, tristeza, y por extraño que pareciese, vacío.

-¿Por qué no nos dices lo que estas pensado?- la voz suave pero seria de Kentaro la regresó de vuelta a la realidad, ella les devolvió la mirada

-Ya habíamos pasado por esta situación, si hay algo que te atormenta y quieres desahogarte ¿Por qué no lo haces con nosotros? Para eso somos tus hermanos. Solo queremos ayudarte- le habló dulcemente el etherion de cabello irregular

-Si- le siguió la corriente el joven de cabello mas corto- Kalula, tu dijiste que siempre íbamos a enfrentar todo juntos sin importar lo que sucediera- ella bajó la mirada- si tienes algún problema, recuerda que somos tu familia y queremos lo mejor para ti- le terminó de decir Kunihiro con una gran sonrisa guiñándole un ojo

-Muchachos...- murmuró ella con una pequeña sonrisa, una lágrima resbaló por su mejilla

Aún tenia cierta renuencia por revelar ciertas cosas, estaba preocupada y confundida por las circunstancias pero aún así su mente accedió a abrirles la entrada. Después de todo, eran su familia y tenían derecho a saber

-Es sobre Zira...- todos la miraron entre atentos y serios- yo ya la había visto antes en mis sueños...

-¿Qué?- repitieron todos

-¿Ya la conocías antes de que te extrajéramos la maldición?- le preguntó Kojiro un poco exaltado, ella asintió con la cabeza cabizbaja

-La primera vez la vi en mis sueños...

-¿Alguno de ustedes soñó con ella?- les cuestionó Kojiro, los otros tres negaron con la cabeza- No lo entiendo ¿Por qué Kalula fue la única?- confundido

-Discúlpenme por no habérselos dicho- algo apenada, los demás la miraron- no lo quise ocultar, pensé que se trataba de un sueño solamente pero después de la extracción, Zira hizo su aparición- hizo una breve pausa y continuó- más tarde, habló de ustedes, de nuestros amigos y dijo que iba a...

-¿Destruirnos?- le cortó la frase Kojiro mientras se levantaba del sofá con el ceño levemente fruncido, ella alzó la vista- Increíble, estoy realmente molesto Kalula- su hermana entrecerró sus ojos y volvió a bajar su mirada con cierto aire triste. Avanzó hacia ella, se arrodilló tomándola del hombro y le dijo- pero molesto conmigo

-¿Eh?- alzo la vista entre sorprendida y extrañada

-Tu estabas preocupada por Zira ¿No es así?- ella asintió con la cabeza- Te diré porque estoy molesto, es por no haber sido lo suficientemente fuerte como para que me tuvieras toda la confianza para enfrentar ese problema

-No, te equivocas- negó ella

-Tiene razón- se levantó de su asiento Kim- yo tambien me siento de la misma forma que Koji

-Todos lo estamos- concluyó Kunihiro tambien levantándose de su asiento a la par de Kentaro

-Escucha Kalu- la tomó de sus manos- todavía lo ignoro pero una fuerza nos trajo a la Tierra, no sé por qué pero aquí estamos los cinco juntos después de tantos años. Aunque no es nuestro planeta, sentimos la necesidad de protegerlo ¿Y sabes por qué? ¿Te has puesto a pensar?

-ella sonrió ampliamente, sabia perfectamente como responder esas preguntas- Es porque queremos proteger a aquellas personas que son importantes para nosotros, hemos desarrollado un vínculo especial con ellos que ya los sentimos como si fueran de los nuestros- contestó con seguridad

-se levantó aún tomándola de las manos- Si, exactamente.

-Además estamos en deuda- habló esta vez el etherion de la armadura- gracias a ellos, pudimos encontrarte después de mucho tiempo

-Muchachos, ustedes saben que no me gusta pelear pero eso no quiere decir que no deba hacerlo cuando la situación lo demanda- empezó a decirles, todos la miraron atentos- el espíritu de Kula me dijo una de las razones por la cual me eligió como su portadora y la verdad, tiene razón, jamas abusaría de este poder- se levanta de su asiento, su mirada de tornó más determinada- Voy a proteger a todas aquellas personas que son importantes para mi, cada uno me ha enseñado grandes valores y no voy a permitir que tanto Akuma como Zira, se salgan con la suya

-Recuerda que no estas sola en esto, monstruo- le dijo en tono burlón Kojiro

-Lo haremos los cinco- el etherion de cabello irregular junto sus manos

-Juntos hasta el final- Kunihiro tambien hizo lo mismo

-Como familia- sentenció Kentaro también juntando sus manos

Tras unos momentos de silencio, cada uno se fue por su lado, a excepción de la joven y su hermano de la armadura, el cual la miraba de reojo.

-Kalula- le llamo débilmente, ella lo miró- ¿Qué te pasó en el labio?

-Oh ¿Esto?- llevó una mano a su labio donde tenia un ligero corte- no es nada. No te preocupes

-¿Te lo hiciste durante la pelea?

-No, al contrario, apareció de repente cuando volaba hacia las montañas- le explicó un tanto confundida, la verdad no sabia porque le había aparecido esa herida

-alzó levemente las cejas, no esperaba aquellas palabras. Pensó con detenimiento por unos momentos, ¿Esa herida le apareció de repente?- "Entonces Zira no solo es la maldición que se encontraba encerrada dentro de su cuerpo..."- se dijo para sus adentros

-¿Kenta?

-No es nada- dijo él negando

-su mirada se vuelve un tanto triste de pronto- Voy a salir por un momento- soltó ella dirigiéndose hacia la puerta, realmente lo necesitaba

-entendió aquello mirándola con un poco de pena disimulada- Esta bien pero no vuelvas tarde.

La observó marcharse en silencio cruzando la puerta, sentía un poco de lástima por ella pero tenia que aclarar sus dudas y sus pensamientos. Más allá de las secuelas físicas, sabía lo difícil que era reparar las emociones.

Piccolo se encontraba meditando cerca de la cascada en su típica postura de meditación mientras recordaba lo acontecido recientemente

-"¡Vaya, cuanta confianza! Esa es una de las cualidades que mi otro yo carece"

-"¿De qué estas hablando? ¿Qué sabes tú de Kalula? ¡Habla!"

-"Yo lo sé todo, incluso sus deseos y temores"

-"¿Quién rayos eres tú? ¿Por qué te pareces tanto a Kalula?"

-"Te lo voy a decir de esta forma: Yo soy Kalula ¿Y sabes por qué lo digo? Ella me creó"

-"¿Qué?"

Esas palabras resonaban dentro de su mente, taladrándole. Ya comprendía porque esa mujer se parecía tanto a la peli verde pero el hecho que sepa hasta el más mínimo detalle de Kalula, aún era un misterio.

-"Aún no se lo has dicho ¿Verdad?"

-"No"

-"En algún momento deberás dejar tu orgullo de lado"

-"¿¡Por qué todo el mundo me esta presionando con esto!?"

-"El tiempo apremia Piccolo, estoy seguro que Gohan tampoco quiere que termines solo cuando todo esto acabe"

-"Nada se te escapa, ¿Cierto?"

-"Es tu alumno y tu mejor amigo, es natural que quiera lo mejor para ti"

-"Tienes razón..."

-"Si de algo te sirve, Kalula ha cambiado un poco tras estos últimos acontecimientos"

Las palabras del etherion resultaron ser ciertas permitiéndole calmar un poco la tensión que se estaba apoderando de su ser, es verdad, Kalula había cambiado un poco. Ya no era la misma chiquilla llorona que ni siquiera sabia volar ni defenderse, ahora era una gran peleadora con poderes increíbles pero jamás creyó que se atrevería a hacer tal acto aquel dia...

_Flashback_

-¡Kalula!- la atraparon los niños antes que cayera al suelo

-¿Pero qué...?- el guerrero comenzó a avanzar hacia ellos, interrumpió su pregunta, no estaba seguro de cómo formularla así que guardó silencio.

-Piccolo... ¿Tú estas bien?...- le preguntó ella con una pequeña sonrisa y con los ojos cerrados

-¡Eres una tonta!- le regañó él algo molesto- ¡Por haber hecho esa tontería, tu herida se abrió mas!

-Eso no tiene importancia...

-¿Por qué? ¿Por qué lo hiciste? ¡Yo no te pedí que me ayudarás!

-Tenia qué, Piccolo...- hablaba tan fuerte algo como su voz se lo permitía- No podía soportar verte en peligro sin hacer nada... Y lo volvería a hacer- abrió sus ojos para poder verlo fijamente- sin importar mi estado...

_Fin flashback_

Arrugó levemente el ceño, últimamente Kalula invadía más y más sus pensamientos privándolo de lo exterior… Su aroma le resultaba irremediablemente embriagador, su seguridad le era indispensable y su compañía extrañamente agradable pero al recordar la mirada que le había dedicado último, la sensación de paz desapareció casi de inmediato.

Abrió sus ojos y observó a la susodicha volando en dirección opuesta a la cascada.

-Kalula- la llamó él apareciendo delante de ella frenando su andar

Ella miró unos instantes a Piccolo y después agachó la cabeza.

La verdad... no quería verlo.

-Buenas tardes Piccolo- le saludó sin mirarlo

La reacción de Kalula no pasó desapercibida para él, ¿Qué le estaba pasando?

-¿Cómo te sientes? –Preguntó.

-Mis hermanos ya me revisaron y dijeron que no tengo nada grave–Respondió, sin levantar la mirada- ¿Y tú?

-¡Ha!- soltó una exclamación de ironía- Mi cuerpo no es tan débil como el de ustedes, ya estoy acostumbrado a peleas como esas- respondió sin darle mucha importancia

-Ya veo...

El guerrero observó como la joven jugaba con sus dedos, parecía incómoda con su presencia.

-¿Y tus heridas? ¿Duelen?

-Solo un poco –Respondió cortante.

El namekusei no supo qué decir, era la primera vez que alguien era terminante con él.

-Kalula, tú…

-Disculpa Piccolo pero quisiera estar un rato sola, necesito pensar. –La muchacha seguía sin mirarlo.

Piccolo no respondió, jamás creyó que diría algo así, era la primera vez que la veía reaccionar de ese modo. Se quedó quieto unos instantes hasta que finalmente se hizo a un lado abriéndole el camino. Ella voló pasando por su lado y sintió como un escalofrío le recorrió toda su espalda, no entendía porqué pero sintió una mezcla de tensión y duda.

Estaba actuando extraña ¿Qué le estaba pasando?

La muchacha había llegado al prado, se sentó cerca del lago abrazando sus rodillas llevándoselas al pecho observando como algunos peces saltaban fuera del agua

Su mente comenzó a divagar...

-"Sabes que no puede sentir algo especial por las mujeres debido a su raza ¿Verdad?"

-"Eso... No..."

-"¿Por qué lo amas? Tú sabes que él nunca te corresponderá, ya no sigas engañándote..."

Sus ojos tintineaban con tristeza, pese a que le dolía y le molestaba las palabras de Zira, sabía que era verdad, todo sentimiento humano para ese nameku, le era ajeno e indiferente pero aun así no podía evitar lo que sentía por él...

_Flashback_

Zira dio un salto hacia atrás logrando asi esquivar su ataque provocando una cortina de humo. El guerrero había aterrizado y esperaba paciente en su sitio con la guardia en alto hasta que Zira apareció de repente frente a él y lo agarró de las manos. Ambos comenzaron a forcejear, sus auras se unieron en una sola y la tierra comenzó a temblar

-"¡Es bastante fuerte!"- pensó asombrado mientras seguía forcejeando

Zira sonrió con malicia entrecerrando sus ojos y poco a poco comenzó a acercarse a su rostro intentando juntar sus labios con los suyos sin embargo fue un intento fallido, ya que Piccolo giró rápidamente su rostro para evitar el contacto

Kalula abrió mucho sus ojos sorprendida, no podía creer lo que estaba viendo... Se sentía herida, de repente sintió ganas de llorar amargamente...

Zira notó como no le correspondió, así que decidió separase y en un acto reflejo, el nameku intentó interceptarle un puñetazo pero ella lo esquivó dando un salto hacia atrás riéndose

-dirigió su mirada hacia la peli verde, la cual seguía inmóvil- Dime Kalula ¿Sientes celos de mi?

_Fin flashback_

Torció sus labios y arrugó con algo de fuerza sus ropas ocultando su rostro entre sus rodillas, ese recuerdo le dolía, sintió una punzada en el pecho, le dolía tanto hasta el punto de querer llorar

Mientras tanto en una nave espacial...

La peli negra se encontraba sentada en el aire con sus manos cerradas a la altura de su pecho y con sus ojos cerrados

Su aura roja brillaba aumentando de tamaño, estaba incrementando sus poderes

-Si... Puedo sentirlo...- sonreía con satisfacción

-su padre solo la observaba en silencio. Después de un rato, le dijo- Veo que te divertirse mucho en la Tierra

-No del todo papá, ella todavía se rehúsa a jugar conmigo

-¿Y qué piensas hacer al respecto?

-abrió sus ojos para poder mirarlo- Seguiré con mi plan, ya he descubierto cual es su punto débil- su sonrisa se ensancha- como su otra mitad, sé todo lo que ella siente y piensa. Su sufrimiento y todo aspecto negativo me esta brindando nuevos poderes y mientras que Kalula siga en ese estado, más rápido acabaré con ella...- comenzó a reírse mirando por aquel portal, el cual mostraba la imagen del namekusei entrenando en la cascada

Piccolo había terminado su entrenamiento, se hallaba en su típica postura de meditación contemplando la cascada. Tanto alboroto le estresaba sumado el extraño comportamiento de la peli verde hace unos momentos.

Era como si últimamente no tuviera ningún sitio para refugiarse de tantas situaciones y presencias molestas. De algún modo echaba de menos la tranquilidad de sus días en soledad, pero tenía perfectamente en claro que no tenía caso alguna aferrarse al pasado.

se agachó y sumergió una de sus manos en el agua para después llevarla hasta sus labios y beberla. Realmente en esos momentos sólo deseaba que las cosas fueran más sencillas: él y Kalula únicamente; ni visitantes de fuera como Akuma y ahora Zira, le resultaba irritante

Pero por ahora, era consciente que tenía algo que solucionar con la joven, y era respecto a sus sentimientos. Aún no podía creer lo difícil que era llevar a cabo algo que era tan sencillo

No podía olvidar la mirada de Kalula cuando Zira lo había atacado ni mucho menos podía olvidar el reciente rechazo de ella hacia él pero ¿Por qué? No había hecho nada malo, salvo defenderse y pelear.

No podía comprender nada de lo que la muchacha sentía, aquello le resultaba imposible; sin embargo no hacía falta, con verla era notable que las heridas de su cuerpo no eran lo que en realidad le estaba doliendo, era otra cosa, se trataba de algo interno. Tal vez a eso se debía su comportamiento

El viento sopló meciendo la capa blanca del guerrero, alzó la mirada observando las nubes, se hallaba demasiado abstraído en sus pensamientos.

De algún modo quería ayudarla, no sabia cómo, pero quería hacerlo. Lo había salvado mas de una vez, incluso la vio llorar... Esas lágrimas... Por primera vez alguien había llorado por él, una mujer...

Sentía que debía devolverle el favor, esa chica había pasado a ser casi el ombligo de su vida y por más que su orgullo lo niegue, sus acciones siempre hablan por sí mismas, pero más allá de defenderla o ir en su búsqueda cuando algo le sucedía… ¿Qué hacía él por ella?

Frunció el ceño sintiéndose molesto. Otra vez sentía la impotencia de no poder hacer algo útil.

-Piccolo.

Éste volvió la mirada, Kentaro lo observaba a un par de metros.

-Kentaro ¿No deberías estar con tus hermanos ahora mismo? –Su voz sonaba tan seria como de costumbre.

-Ellos están bien. En realidad he salido a buscarte- se cruzó de brazos.

-¿Buscarme? – lo miró fijamente, extrañado.

-No deberías estar aquí, sino con mi hermana- Musitó, con la seriedad que lo caracterizaba- Ni tú ni yo podemos comprender exactamente lo que está pasando por su cabeza, pero si algo he aprendido en estos años, es que las mujeres ya sean humanas o no necesitan de la compañía de quien aprecian cuando no se encuentran bien.

-¡Hmp! ¿Y quién eres tú para decirme esto y darme órdenes?

Kentaro solo bufó y comenzó a volar de vuelta a las montañas.

-Haz lo que quieras. Pero incluso si ella dice que no quiere ver a nadie, puedo asegurarte que en el fondo el único que puede hacer algo por ella eres tú.

Piccolo lo observó alejarse y acto seguido retornó su atención en el lago y luego en las nubes. Las primeras estrellas comenzaban a salir.

Definitivamente los sentimientos son difíciles de entender y manejar

-Aún así…

El nameku se elevó y comenzó a volar camino hacia el prado.

No tenía idea de qué podría hacer o qué decirle, ni siquiera de si ella ya quería verlo, pero le concedería el beneficio de la duda al etherion, aunque eso fuese una completa locura…

Al llegar al prado, la chica se hallaba de pie frente al lago observando el reflejo de la luna sobre el agua. Parecía estar absorta en sus pensamientos que ni siquiera se dio cuenta de su presencia

Estaba trenzando su cabello un tanto descuidada cuando el namekusei aterrizo a unos metros de ella, Kalula lo miró de reojo sobre su hombro, y regresó la mirada hacia el lago.

-Kalula –La llamó él.

-Buenas noches, Piccolo –Respondió un poco triste.

Su voz no tenía un volumen muy alto y el guerrero se preguntó si eso se debía a que le resultaba dificultoso hablar normalmente. La joven se volvió hacia él y entonces pudo observar que su labio lo tenia partido

De pronto, se dio cuenta que no sabía qué decirle. Preguntar cómo se encontraba parecía algo fuera de lugar dado que habían hablado de ello a la tarde. Todo aquello le hacía sentirse descolocado, era increíble pudiera mover el suelo que pisaba incluso guardando silencio.

-¿Sucede algo? – ella le miró algo extrañada, le parecía fuera de lo común que él llegase a buscarla sin tener algo que decirle.

Las palabras de Kentaro volvieron a la cabeza de Piccolo y entonces este avanzó un par de pasos hacia Kalula. La respuesta de la muchacha fue retroceder un par más.

-Oh… Veo que sigues sin querer que esté aquí.- Dijo finalmente. Ella torció los labios, su mirada se entristeció un poco.

-A decir verdad, no estoy segura de lo que quiero- volvió a llevar la mirada hacia el lago. Él se quedó de pie a un par de pasos de ella- Piccolo… Lo que sucedió con Zira… ¿Ella y tú…?

Por fin lo había dicho. El guerrero de la capa sintió una mezcla de alivio y tensión a la vez.

-Con que era eso lo que te molestaba, para que te quedes tranquila y no te hagas ideas erróneas, te diré que no significó nada para mi- Respondió seriamente sin desviarle la mirada. Parecía sincero, no obstante aquella sinceridad no evitaba que Kalula sintiera algo de dolor.

-…Ya veo.

La muchacha guardó silencio. Caminó un par de pasos hasta quedar mas cerca de la orilla y clavó su mirada en el lago.

-¿En qué estás pensando?

-En que es una pena que se haya roto… -Susurró, o al menos así sonó.

-¿Que se haya roto?- Respondió, algo confundido del repentino cambio de conversación.

-Sí, el broche- se llevó la mano a la cabeza y acarició sus cabellos, al parecer aún había una que otra astilla enredada en ellos ya que una pequeña gota de sangre brotó de la yema de su dedo índice– Ay…

Piccolo avanzó hacia ella, se arrancó un pedazo de su capa, sujetó su mano y vendó su dedo quitando la sangre.

El gesto tranquilo de la joven desapareció, quedándose seria y con la mirada ensombrecida. Esto no pasó inadvertido para él.

-No prestes atención a esas cosas, te daré una nueva. –Dijo.

-Esa era especial. –Respondió la joven, aún seria

-¿Estas molesta?

-desvió la mirada- Lo que piense no debe preocuparte. Después de todo entiendo bien mi posición y que…

-Oye, basta. Puedes decirlo- le interrumpió su oración en seco, aquella actitud le resultaba algo exasperante.

Su mirada se volvió a desviar, estaba decidida a no decirle nada. Al recibir un incómodo silencio de su parte como respuesta, el nameku decidió marcharse, no veía el caso seguir prolongando la conversación

Ella observó como el guerrero se marchaba. Apretó sus puños y cerró los ojos con algo de fuerza. Estaba confundida, Piccolo no tenia la culpa de nada y aún cuando agradecía que la hubiese venido a buscar… Recordar las palabras de la peli negra y haber presenciado lo que pasó después, no era algo que podía dejar pasar simplemente y aún cuando una parte de ella no estaba segura de verlo, otra clamaba por su compañía.

-Piccolo –llamó tan fuerte como su voz lo permitió, pero sabía que la había escuchado- Espera…

Tras unos momentos de silencio en donde nada sucedió, Piccolo se detuvo volteando a verla

-No me mal interpretes pero- de alguna forma, lo que diría a continuación le resultaba algo difícil de pronunciar- Me dolió lo que vi... –Dijo, mirándolo fijamente.

-Hay cosas que no logro entender, no solo de las mujeres- le explicó cruzándose de brazos- Cosas que no comparto y que no comprendo pero…- caminó hasta ella y concentró su mirada en la luz de la luna que se reflejaba en el lago.-Debes saber que no tengo intensiones de hacerte sentir inferior a nadie

Kalula observó su perfil fijamente, el resplandor de la luna hacía que su piel se viese un poco más clara. Lo contemplaba, de alguna forma, aquella luz tenue le hacia resaltar sus facciones masculinas y lo hacia ver atractivo

-Piccolo, ¿No sientes nada por Zira?- intentó preguntarle aunque mas bien hipo, sus nervios ya eran todos

-¿¡Pero qué estas diciendo!? ¿¡No escuchaste lo que te acabo de decir!? ¡Zira no me interesa y es nuestra enemiga!- contestó algo enojado

-El bando...- desvió la mirada llevando una mano a su pecho- no tiene nada que ver, tampoco la raza ni la edad. Un ejemplo muy claro es Akuma cuando se fijó en mi mamá...- nombrar aquello le hizo sentir un poco de repugnancia- después de todo, tanto tu como yo, somos libres de elegir de estar con cualquier persona...- sentenció dándole la espalda, no se atrevía a mirarlo

Piccolo se quedó mirando a la joven entre serio y un poco extrañado, no comprendía a que se refería pero aquellas palabras le había provocado una sensación peculiar en el estómago. De repente, se le cruzó una posibilidad por la mente ¿Acaso estaba celosa?

-"Por lo general uno siente celos cuando no tolera que esa persona este con alguien más. También significa que esa persona es importante y le gusta"

Las palabras de su alumno le llegaron súbitamente, si esa era el caso entonces... ¿Existía la probabilidad que lo que sentía por ella era mutuo?

La joven seguía sin mirarlo con la mirada gacha y con la mano en su pecho, no se atrevía a devolverle la mirada, sentía vergüenza de si misma, de sentir que sus propias emociones la abrumaran hasta que sintió como de pronto unos brazos la abrazaron por detrás haciendo que sus ojos se abrieran de más tomándola por sorpresa

La brisa nocturna meció suavemente el cabello largo de la peli verde y la capa blanca del namekusei

Sin poder evitarlo, se sonrojó enormemente, su reacción era inesperada. Sentía como el namekusei enredaba un poco los dedos en su cabello.

-Si que eres tonta – se acercó más y recargó su frente entre el cuello y el hombro de la joven- Aunque pudiera hacerlo, ninguna se igualaría contigo...

No pudo evitar su sorpresa, sintió como Piccolo la sujetaba de la cintura y de su hombro atrayéndola hacia él. El calor de su cuerpo la recorrió completamente.

-Piccolo...

La muchacha tomó con gentileza los brazos del guerrero con sus manos, por un instante, aquella punzada que sentía en su pecho había dejado de dolerle.

-Me da vergüenza...- El nameku pensó que tal vez se debía por la posición en que estaban, así por lo que decidió retirar sus manos pero ella lo detuvo- ser tan insegura...- habló sin poder oculta su pesar en la voz

-¿Qué hay que hacer para que dejes de sentir miedo?- le preguntó con una voz neutra

-Como te dije antes, no es tu culpa...

La soltó separándose de ella unos instantes, ésta se volteó para poder mirarlo, su rostro se mostraba serio como siempre pero notó que sus ojos reflejaban un cierto brillo. Su mirada era intensa y fija...

El namekusei observaba esos orbes azules con detenimiento, notó que ya no tenía ese semblante triste, ahora se mostraba más tranquila y serena

-¿Te sientes mejor? – acercó una de sus manos al rostro de la joven, apartando unos cabellos que le cubrían el rostro y percatándose de cómo sus mejillas enrojecían nuevamente. Sentía mucha curiosidad hacia sus reacciones.

-Si…- contuvo un suspiro a tiempo. El delicado roce de la mano del guerrero con su piel, le resultaba agradable – La verdad es que yo…

-¡Kalula! – Kojiro se acercaba, y Piccolo retiró la mano de su rostro, sintiéndose a disgusto.

-¿Koji?– ella se volteó

-Es tarde, es hora de volver a casa. –La voz del etherion era tajante.

-¿Kenta te envió?

-Sí – mintió – vamos ya.

El joven de la melena posó la mirada sobre Piccolo, quien se la devolvió, con más pesadez que de costumbre. Estaba consciente de que el namekusei era un oponente formidable pero realmente, en ese momento, era lo que menos le importaba.

Había visto la manera en que él la tocaba y la cercanía que mantenían… La poca simpatía que le guardaba, estaba desapareciendo a pasos agigantados: La cordura siempre es lo primero que se pierde cuando lo que quieres se ve amenazado.

La peli verde miró al namekusei con pesadumbre.

-Que descanses Piccolo...- hizo una reverencia y caminó hacia donde estaba su hermano

Kojiro le lanzo una mirada fulminante al namekusei antes de retirarse junto con su hermana, el cual ni siquiera se inmutó, solo soltó una exclamación de ironía y se marchó sin más

La verdad ignoraba cual era la razón por la que Kalula estaba tan triste pero algo le decía que ese namekusei tenía la culpa.

Algo que no iba a permitir es que su hermana sufra por culpa de un tonto, después de mucho tiempo por fin volvió a encontrarla y prometió que la protegería y cuidaría de todo aquel que se atreviera a lastimarla.

A partir de ahora, tenía que protegerla no solo de Akuma y de Zira, sino también de Piccolo...