-¿Y entonces? –Preguntó Lexa emocionada apenas vio salir a Clarke de la reunión, había estado esperando pacientemente pero nerviosa los últimos 15 minutos justo como si fuera la primera vez que ella y Clarke tendrían una cita.
-La exposición será en dos semanas, la que viene Pike me ayudará terminar algunos detalles, dios. –Sonrió y se cubrió el rostro con ambas manos.
-Todo saldrá increíble preciosa.
-Habrá decenas de expositores Lex, es imposible que logre llamar la atención de alguien.
-Seguro que lo harás y si no ¿Qué? Aún tienes tres años más para impresionar al mundo entero siendo universitaria y toda una vida por delante para continuar haciéndolo como una profesional. –La sonrisa de Lexa era enorme y el brillo de su mirada contagió al rostro de Clarke.
-Ahora solo quisiera impresionar a mi estómago, muero de hambre. –Rió.
-Bien señorita Clarke, entonces tengo el plan perfecto.
-Sorpréndeme.
-Siempre. –Guiñó un ojo la morena mientras Clarke sonreía poniendo los ojos en blanco.
Caminaron tímidamente una al lado de la mano, vagamente rozaban sus manos y cada vez que eso ocurría se regalaban miradas y sonrisas cómplices ¿Cómo es que después de todo lo que había ocurrido entre ellas siguieran esos nervios, esa electricidad que las recorría con cada mirada? Los sentimientos que tenían la una por la otra estaban mucho más que claros pero aún no habían recuperado toda esa cercanía que ganaron aquellos días juntas.
Quizá era porque jamás habían estado realmente juntas en aquel mundo real que tanto las destruyó, tal vez era por la repentina calma en sus vidas, nada más una mirada en los labios de la otra y tantas emociones ya conocidas y otras nuevas se apoderaban de ambas.
-¿Dónde vamos? –Preguntó Clarke al notar que Lexa la llevaba fuera del campus.
-Estaba pensando que podríamos volver a cierto lugar especial. –Sonrió al ver la duda en el rostro de la rubia. – ¿Recuerdas nuestra primera cita no oficial?
-Cómo olvidarla princesa. –Dijo en casi un susurro mientras al fin rompía esa distancia entrelazando sus dedos con los de la morena.
-¿Te parece bien ir por café y bocadillos a C&B? Así podemos aprovechar el buen clima en el parque.
-Me parece increíble Lex. –Suspiró mientras invitaba a Lexa a detenerse con un pequeño tirón en su brazo. -¿Es posible que cada vez que mire a tus ojos me enamore más de ti?
-No sé, dime tú. –Habló Lexa mucho más bajo de lo planeado, nerviosa y tímida acarició el rostro de Clarke.
-Hablo en serio Lexa. –Dijo seria soltando un profundo suspiro. –Debo aceptar que la primera vez que te vi nada romántico pasó por mi mente. –Agachó la cabeza y ambas soltaron una pequeña carcajada. –Pero tus ojos, dios. Cuando vi a esos ojos brillantes y hermosos la primera vez supe que sería imposible sacarte de mi mente, no quiero alejarme jamás de ti, Alexandra Woods. –Ahora fue Clarke que acarició el rostro de Lexa, dibujando sus rasgos con la punta de su dedo índice pasándolo por sus mejillas, luego la barbilla y sus labios, labios que se separaron sutilmente profundizando su respiración.
-Clarke, yo tampoco quiero alejarme jamás de ti, fui una tonta, nunca debí…
-Shhh. –La interrumpió. –Olvida eso, tú dijiste que ibas a conquistarme nuevamente, que sanarías mi corazón… -Dio un paso dejando su cuerpo a centímetros de Lexa. –Una cita, un par de sonrisas y una rosa, eso fue todo lo que bastó pero es que santo cielo princesa, yo no sé si existe algún universo… alguna vida donde mi lugar no sea a tu lado.
-Eres la chica más hermosa que existe, eres la persona más perfecta, un ángel.
-Si tan solo supieras lo que significas para mi, si tan solo pudiera mostrarte a ti misma a través de mis ojos… -Clarke mojó sus labios bajo la atenta mirada de la morena que antes de hablar volvió a subir su mirada a los ojos azules de la chica que tenía en frente.
-Quisiera poder explicarte lo que significas para mí, pero creo que jamás nada podrá acercarse ni un ápice a la realidad Clarke.
-Yo creo que hay una forma de hacerlo. –El pulgar de Clarke pasó lentamente por el carnoso labio inferior de Lexa.
-¿Ah sí? –Media sonrisa se dibujó en los labios de Lexa y eso bastó para que Clarke rompiera una nueva distancia entre ambas, no fue un beso desesperado porque sí, pudo serlo luego de todas esas semanas sin haber saboreado los labios de la otra, no fue un beso hambriento ni húmedo, fue un beso suave y lento donde los labios de la rubia hicieron gran parte del trabajo, Lexa parecía petrificada pero eso no le impedía moverse al ritmo que Clarke imponía. La mano derecha de Clarke no soltó el rostro de Lexa mientras que la izquierda se entrelazó con la opuesta de la morena quien usaba su mano libre para mantener a la rubia lo más cerca posible. El labio inferior de Clarke entre los de Lexa, el labio inferior de Lexa entre los de Clarke, la nula concurrencia del lugar era perfecta para aquel momento, nada podía interrumpirlas, nada podía arruinar aquel momento.
Una tímida lengua acarició el labio superior de la rubia que la aceptó gustosa en medio de una sonrisa para luego morder esos labios carnosos que comenzaban a moverse con más soltura. Fue la misma morena quien se separó suavemente y escondió su rostro en el cuello de Clarke apegándose tan fuertemente que parecía iban a fundirse en una sola.
-No sabes cuánto necesitaba esto, Clarke. –Suspiró y sintió tan de cerca el aroma de la rubia que sintió embriagarse. –Me siento como en un cuento de hadas. –Rió y dejó un beso en el cuello de la chica haciéndola estremecer.
-Sabes tan bien que fácilmente podría acostumbrarme a besarte cada día, Lexa Woods. –Levantó ambas cejas mordiendo nuevamente el labio inferior de Lexa. –Te amo. –Dijo suave.
-Seguramente ya me hice adicta a ti hace un buen tiempo. –Dejó un beso rápido en los labios de Clarke. –Te amo.
Se adentraron al parque con los dedos entrelazados, riendo de alguna de las tonterías que se les ocurrían a ambas, tímidamente Lexa le robaba unos besos en la mjilla que Clarke terminaba convirtiendo en suaves besos en los labios girando su rostro cuando la morena se acercaba.
-¿En serio? De todos los lugares del parque tenían que elegir el nuestro. –Dijo Lexa al escuchar voces mientras se acercaban a su lugar especial.
-Fácil Lex simplemente los insultamos hasta que salgan de ahí, la Woods que conocí hace unos meses lo habría hecho.
-Que tonta Clarke, además tú que con esa cara de ángel de asustas a nadie.
-¿Crees que tengo cara de ángel? –La acercó a su cuerpo nuevamente.
-Oh, claro que sí. –Acercó su rostro lentamente para besar a la rubia en los labios.
-¿De verdad chicas? ¿Hoy? ¿Aquí?
-Maldita Raven Reyes. –Clarke entrecerró los ojos. -¿Tú sabías que este par tenía una cita hoy?
-No, no tenía ni la más mínima idea. –Dijo Lexa sonriendo de medio lado y cruzándose de brazos penetrando a Octavia con la mirada.
-¿Y? Si de decirle a cualquiera de ustedes de seguro se ponían igual de odiosas. –Afirmó Octavia.
-¿Nosotras Clarke? ¿Odiosas? ¿Tú crees eso?
-Pero si nosotras somos las mejores amigas que estas dos podrían tener. –Rió la rubia.
-Escuchen par de pesadas, me encantaría hacer eso de las citas dobles con ustedes pero no ahora ni hoy, así que ya se pueden ir buscando otro lugar porque este es nuestro. –Sentenció Raven.
-¿De ustedes? Están locas, si aquí pasamos tardes enteras con Lexa, es nuestro, Reyes.
-Oh Rae, aquí se venía a esconder la pareja clandestina, ya sabes.
-¡No tienen derecho de decirnos eso ahora! –Dijo entre risas Clarke.
-Venga, ustedes llevan semanas profesándose amor eterno y nada nuevo van a tener en este lugar, no sean mal educadas y compartan. –Raven puso ojitos ganándose una sonrisa cómplice de Octavia.
-¿Qué dices Lexa? –Preguntó Clarke.
-No, ni loca, es la primera vez luego de mucho tiempo que volvemos a este lugar ¡Hasta trajimos café y muffins!
-¡Qué egoísta Woods! Al menos si no nos van a dejar estar acá dame algo de tu café. –Raven hizo el intento de quitar el vaso de las manos de Lexa.
-Qué lenta Reyes. –Soltó una carcajada.
-Oh Octavia controla a tu novia, por favor. –Soltó Clarke.
-¡No somos novias! –Dijeron ambas al unísono para que luego se les subieran los colores al rostro.
-Ya, ya –Levantó Clarke ambas manos. –Si vamos a compartir este lugar habrá que poner horarios. –Dijo con cara pensativa.
-Sí, me parece bien y hoy nos toca a nosotras, ahora fuera que estábamos en medio de una conversación importante. –Comenzó con empujones Raven.
-¿Una conversación importante? –Se detuvo Lexa. -¿Qué podrían haber estado conversando Clarke?
-Veamos… ya sé! –Levantó ambas cejas y sonrió ampliamente. –Oh Octavia te amo desde el primer momento en que te vi ¡No me dejes nunca que sin ti me muero!. –Imitó con burla la voz de Raven dirigiéndose a Lexa.
-Oh Raven te amo desde que le tiraste las mechas a Costia ¡Mujer de mi vida agárrame que me desmayo de tanto amor! –Ahora Lexa imitó la voz de su amiga.
-Ya sí sí muy graciosas idiotas. –Dijo Raven con la cara roja como un tomate, básicamente su conversación estaba yendo por ese lado aunque de manera algo menos melosa.
-Lexa por favor, para. –Ocavia habló entre risas nerviosas. -¡Son las peores! –Lexa y Clarke comenzaron a reír mientras seguían siendo empujadas por sus dos amigas alejándolas del lugar.
-Bien, creo que no nos queda opción Lex. –Dijo Clarke una vez paró de reír mientras observaba como Octavia y Raven les mostraban sus dedos de en medio volviendo donde fueron encontradas.
-¿Qué quieres hacer? Podemos ir por mi camioneta, tú elijes el destino.
-Hm estaba pensando que tal vez podemos ir a mi piso, aprovechando que no está Raven ni Octavia –Se acercó a Lexa poniendo su dedo índice sobre su pecho. –Si mal no recuerdo la última vez que estuvimos juntas ahí algo nos quedó pendiente. –Guiñó un ojo al mismo tiempo que Lexa tragaba saliva.
-Tienes las mejores ideas Clarke. –Dijo aún con una expresión de sorpresa en su rostro dibujando media sonrisa.
-Tengo una idea. –Sintió que la mano de Lexa se posicionaba en su cadera. –Terminamos nuestro café, pasamos un rato como en los viejos tiempos y bueno ya sabes, si la situación se da… -Mordió su labio de forma seductora.
-Se dará, definitivamente la situación se dará. –Dijo Lexa con la respiración entrecortada y una evidente excitación que alimentó al besar a Clarke lento y húmedo.
Caminaron sin prisa pero con la velocidad justa para acortar el camino lo más posible, entre risas y besos cada vez más hambrientos iban bebiendo su café agradeciendo finalmente a sus adentros que Octavia y Raven se encontraran en su lugar especial. La mezcla de sentimientos que estaba experimentando Clarke era increíble, nervios, amor, algo de inseguridad por qué no si tanto había costado llegar hasta ese punto y ahora todo se hacía hermosamente real. Lexa por su lado temblaba de pies a cabeza, luego de haber perdido a Clarke una vez sentía que sería prácticamente imposible llegar a ese punto donde ambas se deseaban más allá de lo sentimental y más allá de lo físico, por fin la mezcla perfecta sin mentiras, sin escondites, sin miedos, meses viviendo bajo la sombra de la incertidumbre y el dolor le habían hecho olvidar lo bien que se sentía la felicidad plena.
-¿No crees que esto es extraño? –Dijo Lexa acariciando a Clarke quien reposaba su espalda en su cuerpo recostadas en el sofá.
-Demasiado. –Rió suavemente. –No parece real que después de todo… que después de tanto…
-Mi mundo se dio vuelta en 180 grados desde hace un tiempo a esta parte, Clarke ¿Recuerdas nuestro primer baile?
-Oh pero como olvidarlo señorita seductora. –Rió disfrutando de los pequeños besos que la morena estaba depositando en su cuello. –Estaba ebria y tú te aprovechaste de mí, ¿y qué si eras un viejo cerdo?
-No mientas preciosa, sabías perfectamente que esas manos eran las mías. –De la misma forma que aquella vez Lexa comenzó a recorrer el abdomen y costados de Clarke tanto como aquella posición se lo permitía, lentamente mientras con su lengua dibujaba círculos en el cuello de la rubia.
-Había imaginado tus manos sobre mis tantas veces que no podía ser nadie más.
-¿Se sintió como en esas sucias fantasías? –Rió entre dientes mordiendo suave la oreja de Clarke.
-Mucho, mucho mejor. –Giró su rostro y comenzó a besar a Lexa mientras que la morena llevaba sus manos al abdomen bajo de Clarke. –Sabes tan bien princesa.
-Te sientes tan bien preciosa. –Clarke no tardó en girarse completamente para quedar sobre Lexa con sus piernas en cada costado del cuerpo de la morena. –¿Estás segura de esto Clarke?
-No te imaginas cuánto te extraño Lex, cuánto te necesito. –Bajó su rostro hasta encontrarse con los labios de su chica nuevamente. -¿Tú estás segura?
-Solo… -Lexa cerró sus ojos buscando las palabras sin dejar de acariciar la espalda de la rubia bajo su camiseta. –Aún… aún hay marcas de…
-Shhh. –Clarke la besó suave para luego regalarle una sonrisa. -¿Duelen?
-No, solo están ahí Clarke y yo… -No alcanzó a terminar sus palabras porque Clarke había comenzado a besar su cuello suavemente y bajó el cuello de su polera dejando al descubierto algunas marcas de aquellos golpes que había recibido de Costia hace algunas semanas besándolos con amor también.
-Jamás Lexa –La miró a los ojos. –Jamás permitiré que este cuerpo hermoso vuelva a pasar por esto ¿Me escuchaste? Te amo, te amo con todo y estas marcas que solo deben recordarte que fuiste tan fuerte como se hizo necesario para salir de ahí.
-Te amo Clarke. –Dijo en un susurro que no estaba segura si realmente había salido de sus labios.
No fue necesaria ni una sola palabra más para que la rubia retirara la camiseta de Lexa dejándola simplemente en ese precioso top deportivo, sus besos siguieron bajando por su pecho, su costado y parte del abdomen cubriendo todos esos lugares que alguna vez Costia había golpeado, pero ya no más, con ese gesto Clarke marcaba el fin de una etapa porque como alguna vez se prometió salvar a esa intrigante chica de ojos verdes ahora se prometía compartir todo lo que la vida le permitiera junto a la hermosa mujer que tenía bajo su cuerpo, se prometió olvidar su dolor y espantar el de Lexa, se prometió ser feliz cada día porque tenía una persona especial con la cual compartir su vida, amigas con las cuales llegar hasta el fin del mundo y una familia que la secundaría en cada decisión.
La camiseta de Clarke quedó tirada en algún lugar mientras que Lexa se dedicaba a acariciar sus pechos y luego su trasero, primero tímidamente y con una sonrisa que pedía permiso en cada movimiento, después, con determinación y deseo. Sus lenguas comenzaron a jugar a aquel ritmo que solo ellas conocían mientras los ojos de ambas se llenaban de lágrimas, esta vez no lágrimas de dolor, esta vez lágrimas de felicidad, de amor, el solo sentir que harían nuevamente suya a la chica que amaban les hacía latir el corazón a mil por hora explotando mil y un sensaciones en cada célula de su cuerpo. Lexa encontró con facilidad el lugar donde podía despojar a Clarke de su sujetador dejando una sonrisa en los labios de la rubia.
Casi como un deja vu un fuerte sonido las alejó de su pequeña y excitante burbuja haciendo que Clarke como acto reflejo pusiera sus brazos sobre sus pechos y que Lexa se incorporara rápidamente. Frustración hubiera sido el sentimiento que las hubiera llenado de no ser por la escena que estaban presenciando: Raven contra la puerta principal y Octavia besándola agitada mientras las manos de la latina se aferraban a su trasero, lo intentaron, Clarke y Lexa intentaron no reír ante la situación pero sus sonidos hicieron que la otra pareja de chicas se sobresaltara.
-¿Qué? No, dios mío santo que hice yo para merecer esto. –Dijo Raven mientras Octavia se tapaba el rostro con ambas manos llevando a Clarke a recordar que estaba semidesnuda. –Tápate las tetas Griffin. –A lo que Lexa reaccionó rápido y le alcanzó su camiseta.
-¿No tenían otros planes que no fuera tener un polvo en nuestro piso? Porque a Lexa y a mí se nos pasó lo mismo por la mente, por si no lo habían notado digo. –Dijo Clarke con un suspiro y dejándose caer al lado de Lexa.
-Ah mira tú no me había dado cuenta ¿Acaso cada vez que Octavia y yo entremos ustedes dos van a estar en lo mismo? ¡Pensé que estarían siendo asquerosamente románticas en algún otro lugar que no fuera este! –Volvió a hablar Raven, Octavia simplemente estaba apoyada en la muralla aún roja como un tomate.
-Lo siento Raven pero ustedes fueron las que interrumpieron algo importante, no la tomes con nosotras. –Dijo Lexa. –Y vaya, jamás pensé que Octavia fuera a tomar las riendas del asunto. –Rió.
-¡Lexa! –Habló al fin la aludida.
-¿Qué se supone que hacemos ahora? Porque aún pueden irse por donde llegaron y darnos algo de privacidad. –Sugirió Clarke.
-Es injusto porque ustedes ya han tenido esa privacidad antes, nosotras no.
-¡Raven! –Volvió a gritar Octavia.
-Solo veo dos opciones, o alguien se va o nos terminamos las cervezas que hay en el refrigerador. –Dijo ya derrotada Clarke.
-¿En serio Clarke? –La miró Lexa.
-Venga, nos vamos a quedar discutiendo quien se queda con el piso más tiempo del que nos va a tomar terminar lo que habíamos empezado.
-Me parece justo. –Dijo rápidamente Octavia. –Voy por las cervezas.
-Tú novia es tímida Reyes.
-¡No somos novias! –Volvieron a gritar ambas al unísono haciendo que Clarke y Lexa rieran.
-Voy al baño, dios. –Se perdió Raven tras la puerta.
-Supongo que el destino aún no quiere así de juntas Clarke. –Rió Lexa besando a la rubia en los labios.
-Supongo que es hora de invitar a Harper y Zoe para que nos ayuden a avergonzar a estas dos, no se las van a llevar fácil luego de esta. –Rió Clarke mientras se iba a su habitación por el celular a lo que Lexa aprovechó para ponerse la camiseta de Clarke.
-¿Qué? No, Zoe y Harper no. –Negó Raven con la cabeza. - ¿Están locas? Si ni si quiera saben que Octavia y yo… que Octavia y yo…
-¿…son novias? –Habló Lexa con el afán de molestar, Octavia la miró fulminante haciendo que su amiga se disculpara sin necesidad de palabras.
-Siempre llega la hora de afrontar la realidad Rae, además Zoe solo va a jugar contigo un par de años, no es para tanto. –Dijo Clarke.
-Y Harper simplemente será un corazón andante por unos meses. –Agregó Lexa y se paró rápido apenas tocaron la puerta.
-¿Woods ya es la dueña de casa? Increíble. –Zoe entró con su típica e imponente presencia.
-Hola Lexa, no la escuches, ama ser odiosa. –Saludó su novia saludando de un abrazo a la morena.
-¿Y bien? ¿A qué se debe tan agradable invitación? –Dijo Zoe sentándose a un lado de Harper y dejando la bolsa con el pack de cervezas sobre la mesa.
-Nada, simplemente una junta de amigas. –Habló rápido y con unas palabras sobre las otras Raven.
-Sí claro, todas muy amigas. –Rió Clarke.
-O, ¿harías los honores de informar a nuestras chicas? –Dijo Lexa.
-¿Informarnos? –Preguntó Zoe con una mueca. –No creo que tengan que informarnos de nada. –Rió y miró cómplice a su novia.
-¿Qué? –Raven se atoró y comenzó a toser.
-Vamos ¿Que tu y Octavia están juntas? Había que ser idiotas para no darse cuenta. –Habló nuevamente Zoe.
-Sí, y no solo eso, obvio se gustan hace bastante, es obvio–Agregó Harper dándole un sorbo a su lata de cerveza mientras el silencio inundaba la habitación.
-¿Qué? Lo que pasa es que ustedes dos par del drama. –Apuntó a Lexa y Clarke. –Estaban muy ocupadas…siendo ustedes mismas como para notarlo.
-¿Siendo nosotras mismas? –Dijo Clarke con indignación -¿Qué quieres decir con eso? ¿Acaso Raven les dijo a ustedes antes que a mí?
-¡No! Nadie tenía idea de esto. –Se apuntó a sí misma y luego a Octavia. –Mierda, creo que estas dos lo sabían hasta antes que yo pero… cómo. –Frunció el ceño.
-Ya sabes, siendo dramáticas y sacadas de alguna película romántica de los 70' –Rió Zoe contestando a Clarke.
-Siempre tuvimos nuestras dudas pero luego del caos Clexa se hizo obvio.
-¿Clexa? –Preguntó la morena.
-Zoe y Raven nos llaman así ¿No crees que es adorable? –Clarke acarició el hombro de su chica quien solo asintió ganándose muecas del resto de chicas.
-Aunque de todas formas tenemos nuestras dudas y teorías. –Siguió Harper.
-Asumimos que luego de lo de Finn terminaron por consolidar lo suyo, ya saben, Octavia dejaba de tener competencia. –Agregó Zoe. –Y a Raven se le aclaraba un poco el panorama.
-Pero todo se volvió confuso cuando fue la misma Octavia quien planeó la venganza para ese imbécil. De todas formas Blake es demasiado buena y tiene sentido que apartara su loco amor por Raven para ayudarla. –Las chicas las observaban expectantes.
-Raven obviamente se enamoró de Finn porque si no lo habría dejado en dos segundos por Octavia pero lo que no logramos descifrar es cuál de las dos dio el primer paso. –Volvió a hablar Zoe.
-Pudo ser Raven en un afán de aclarar sus sentimientos por ambos, pero tampoco descartamos que fuera Octavia, no acostumbra a ser impulsiva pero sería interesante que su historia comenzara con un beso robado por O y no por Rae. –Sonrió triunfante Harper.
-Dios mío, eso es perturbadoramente correcto. –Dijo Octavia perpleja.
-Y bien –Soltó Zoe dirigiéndose a Lexa y Clarke - ¿Ya hicieron oficial lo suyo o siguen tonteando en su burbujita de amor? –Clarke levantó ambas cejas para luego fruncir el ceño.
-¿Qué tipo de extraña magia negra utilizan ustedes? –Dijo Lexa evitando responder aquella pregunta.
-Venga no es magia negra, simplemente es observar un poco más allá del drama que se montan. –Zoe sonreía con suficiencia. –Además con Harper llevamos tanto tiempo juntas que supongo desarrollamos super poderes o algo así.
-¿Cuánto es tanto tiempo? –Preguntó la latina intrigada.
-Oh, de novias casi dos años, pero juntas así como ocho. –Dijo Harper restando importancia y bebiendo de su cerveza.
-¿Cómo así? –Dijo Clarke.
-¿Historia corta? –Interrumpió Zoe. –Nuestros padres fueron compañeros en la universidad, cuando teníamos 12 volvieron a trabajar juntos y nosotras pasamos horas y horas jugando.
-Nos hicimos las mejores amigas y desde entonces no nos separamos más. –Sonrió Harper guiñándole un ojo a su novia. –Tardamos un par de años en darnos cuenta que había algo más que amistad ahí.
-¿Y cómo fue que lo notaron?
-No sé en qué momento me enamoré de Harper chicas, llegó el momento en que nuestros padres rentaron un piso para que viviéramos juntas lejos de casa y todo se hizo más claro cuando la veía cada día al despertar, cuando era ella a quien tenía cuando llegaba a casa, simplemente me di cuenta de que no quería nada más, que no necesitaba nada más… Su sonrisa al final del día comenzó a serlo todo.
-Creo que pasamos años enamoradas la una de la otra, simplemente no nos dimos cuenta hasta que se hizo demasiado obvio, estaba tan acostumbrada a compartir todo con Zoe que todos esos sentimientos hacia ella se me confundieron con amistad.
-Vi como Harper salía con chicos y chicas desde que cumplimos no sé, 13 años o así y nunca era bueno verla ir con alguien más de la mano, en aquel entonces sentía que me estaban quitando a mi mejor amiga ahora sé que eran celos totalmente descontrolados porque solo yo quería tomar su mano y llevarla a citas, pero era pequeña e idiota así que nunca me lo cuestioné.
-Y no crean que solo Zoe se sintió así, yo la vi tener citas también, la vi sufrir por amor muchas veces y eso me partía el alma, necesitaba estar a su lado para curar esas heridas.
-Woah, no conocía esa historia chicas. –Habló Octavia haciéndolas sonreír. -¿Quién dio el primer paso?
-Fue Harper. –ambas cruzaron sus miradas. –Yo dije alguna estupidez que nos hizo discutir…
-Jamás lo hacíamos, discutir digo, de hecho ahora de novias tampoco lo hacemos porque es difícil no terminar riendo con sus idioteces. –Rieron todas. –Pero en ese momento fue bastante tenso, en un segundo nos miramos a los ojos, casi nos salían chispas y me dolió tanto verla enojada conmigo, sentirme enojada con ella y ahí noté que no podría vivir sin esta tonta…
-Pensé que Harper iba a sacarme los ojos porque estaba estática y no soltaba ninguna palabra, yo llevaba algún tiempo cuestionándome lo que sentía por ella pero no quería arruinar la amistad, vi como tragó saliva antes de decirme eres una idiota, y bien yo estaba de acuerdo porque la había cagado así que solo asentí derrotada.
-Se veía tan adorable resignada que no lo soporté más y la besé.
-Lo que sigue es para horario de mayores. –Rió Zoe ganándose una mirada fulminante de su novia. –Okey, nada de detalles amor, entiendo.
-Creo que Zoe y Harper ganan con la mejor historia de amor en este lugar. –Rió Lexa entrelazando sus dedos con Clarke quien suspiró al sentir el contacto.
-Por favor, la de ustedes está llena de drama y la de estas otras dos incluye a un infiel desnudo en el campus ¿Cómo competir con eso? –Dijo Harper sacando risas en todas las presentes.
-Es lindo verlas a todas felices al fin, pensé que jamás notarían lo felices que se hacían las unas a las otras. –Suspiró Zoe.
-Vaya, veo que Monroe tiene su lado romántico. –Levantó ambas cejas Clarke.
-Es que cuando lo sabes lo sabes, vi como tú y Lexa se miraban a los ojos y quise creerte cuando me dijiste que no era más que sexo pero hay algo en como miras a esa persona especial que lo hace demasiado evidente.
-¿Así cómo? –Preguntó Octavia.
-De la misma forma en que te mira Rae ahora mismo O. –Octavia giró su rostro encontrándose con los ojos de Raven. –Cuando llevas enamorada tanto tiempo de la misma persona, cuando esa persona fue tu mejor amiga, tu compañera de juegos y esperas sea tu compañera de vida por la eternidad entiendes ciertas cosas. –Continuó Zoe. –No tenemos más de 20 años, lo entiendo, muchas personas de 25 o 30 aún no creen haber encontrado al amor de su vida o lo que sea que busquen, pero sí, cuando lo sabes lo sabes. –Tomó la mano de su novia. –Amar a alguien no lo es todo, Raven se enamoró de Finn pero creo que muy en el fondo ella sabía que eso no era exactamente algo que duraría toda la vida.
-Supongo que tienes razón. –Habló la aludida.
-Sé que tú y Octavia apenas llevan saliendo realmente como cinco horas. –Rió. –y que Clarke con Lexa acaban de reanudar lo que nació meses atrás pero dios, cuando están juntas se nota a kilómetros y tal vez Harper y yo lo notamos antes porque les digo, hemos aprendido mucho a lo largo de los años, es admirar a esa otra persona, sentir que los latidos de su corazón de ponen al ritmo de los tuyos, estar con ella y sentirte la chica más fuerte y vulnerable del mundo al mismo tiempo.
-Creo que hay quienes simplemente están destinados a estar juntos, almas gemelas, hilo rojo, en lo que quieran creer. –Agregó Harper. –Pero lo sabes, simplemente lo sabes, sé que todas hemos tenido otras parejas antes y cada vez se siente distinto pero llega el momento en que miras a la persona que tienes al lado y todo tiene sentido, todas las veces que sufriste por amor antes, todas las veces que pudiste sentirte sola, todo lo malo que alguna vez pasaste cobra sentido porque te llevó a estar en ese preciso instante con esa persona especial.
-Exacto –Ambas chicas cruzaron miradas bajo el oído atento de sus amigas. –No creo que sea necesario pasar años al lado de alguien o conocer cada uno de sus secretos para que se convierta en el amor de tu vida, estoy segura de que la Zoe de 12 años podía no tener idea de lo que ocurriría luego pero ni por un segundo hubiera dejado que la separaran de la Harper que tenía 12 años también, entiendo que Lexa y Clarke sintieron cierta atracción física inevitable en un comienzo pero luego estaba ese algo que no les permitía alejarse de la otra, quien sabe qué pasó por sus mentes todo ese tiempo realmente pero claro está que bajo las discusiones, el temita con Costia, el sexo sin sentimientos… algo más estaba floreciendo.
-Lo mismo con Raven y Octavia, no sería extraño pensar que bastó solo la primera mirada para que una se fijara en la otra, la calma y templanza de Octavia contra la pasión y descontrol de Raven, algo las atrajo como imanes y realmente creo que lo sabían desde un principio pero no supieron comprender sus sentimientos.
-Además estaba el idiota de buen cabello que se llevó la atención de la chica. –Interrumpió Octavia a lo que Raven le sonrió y depositó un tímido beso en sus labios.
-Es loco pensar en todo lo que tuvo que pasar para que termináramos las seis aquí, bebiendo cerveza como viejas amigas y hablando del amor. –Dijo Lexa. –Jamás imaginé que podría encontrar un grupo de personas tan increíble como este, siempre fuimos Octavia y yo, ahora tengo una nueva familia. –Apoyó su cabeza en el hombro de Clarke.
-Quiero creer que todo pasa por alguna razón, fue un año muy agitado para todas, bueno, más para ustedes que para nosotras, con Harper nos dedicamos a analizarlas buena parte del tiempo.
-Es muy dulce todo lo que dijiste Zoe, debajo de la idiota odiosa hay mucho que amar. –Dijo Clarke.
-Oh rubia, dímelo a mí. –Agregó Harper besando la mejilla de Zoe y luego sus labios. –Te amo. –Le susurró suave al oído.
El silencio volvió a llenar la habitación, ya no había nada más que decir, mientras Zoe y Harper seguían con sus miradas conectadas, Lexa y Clarke se acariciaban la una a la otra hablando con los ojos de esa forma especial que solo ellas conocían, Octavia y Raven tímidas aún, evitaron miradas y solo entrelazaron sus dedos apoyando sus cabezas contra la otra acompasando sus respiraciones, todas admirando a la chica que tenían al frente y bajo sus caricias, todas sintiéndose parte de algo grande. El corazón de Lexa simplemente no cabía en su pecho porque por primera vez en años ya no había absolutamente nada de qué temer, solo quedaba enfrentar a su ex en un juicio, solo una vez más y al fin podría ser libre del pasado que la apresaba al dolor, dolor que había decidido tomar y esconder durante todo lo que quedó de tarde y noche porque las risas y jugarretas no se hicieron esperar, esas cinco chicas a su alrededor se volvían segundo a segundo más importantes en su vida.
Una mirada bastó cruzar con Octavia, la mejor amiga de toda una vida para agradecerle en silencio la nueva oportunidad que se estaban dando, una caricia bastó con Clarke, la chica a quien le pertenecía su corazón para hacerle entender que una vida juntas no le bastaría para hacerle entender cuánto la amaba.
Esos pequeños momentos de perfección en la vida eran lo que estaba segura atesoraría por siempre.
