Disclaimer: Los personajes le pertenecen a Stephenie Meyer, yo solo juego con ellos.
Mocking the bounds
Capítulo 35
Estaba tratando de esquivar las bolas de nieve que venían de todas direcciones mientras sostenía el teléfono contra su oreja.
—Sí, Edward, tranquilo. La ciudad está cubierta—le estaba diciendo Garret.
—Bueno. Muchas gracias—él le dijo.
— ¿Qué rayos estás haciendo? ¿Corriendo un maratón?
—No, estoy huyendo de la batalla campal de bolas de nieve.
Garret soltó una risa.
—Me alegro de haberme ido de ahí, viejo. Odio el frío.
—Sí, disfruta tus cielos despejados—Edward rodó los ojos—por cierto, ayer Alice me grabó, dijo que iba a subir el vídeo.
—Deee acuerdo—Garret dijo—tengan cuidado, Edward. Tu reputación lo es todo ahora.
—Sí, estoy teniendo cuidado. ¿Ya viste que el número de seguidores aumentó?
Garret sonrió.
—Sí y lo seguirá haciendo con todos estos panfletos que me hiciste pegar.
—Esa es la idea. Gracias de nuevo, Garret.
Edward y el productor se despidieron cuando el cobrizo estuvo seguro dentro del edificio. Vio a Bella sentada en una de las bancas del pasillo. Estaba sola y se estaba viendo las uñas.
Edward sonrió y se acercó. Ella se veía pensativa.
—Hola, Chica Bike, ¿qué haces aquí sola?—se sentó a su lado. Bella alzó la vista.
—Ah, eh… están teniendo una pelea de bolas de nieve allá afuera—señaló con el pulgar.
—Sí, pero ¿por qué no estás en la cafetería? ¿Ya almorzaste?
—Estaba pensando en cosas.
— ¿Qué cosas?—Edward se pasó una mano por el cabello. Ella desvió la mirada y volvió a verse las uñas.
—Cosas sin importancia.
—Deben ser importantes si decidiste estar aquí sola, pensando en ellas.
Ella frunció los labios y se quedaron en silencio un momento.
— ¿Qué va a pasar con nosotros?—susurró.
— ¿A qué te refieres?—él la miró fijamente.
—Es decir… vamos a ir a California pero tú… tú serás famoso y…—ella sacudió la cabeza—no quiero perderte, Edward.
Él frunció el ceño.
—Bella, ninguno de los dos sabe si esto que estoy haciendo va a funcionar—ella rodó los ojos—yo tampoco sé qué voy a hacer si no funciona, perderé un año completo, no sé si Carlisle seguirá dándome dinero, estoy inseguro de muchas cosas, pero ¿sabes qué?
Ella lo miró, interrogante. Sus grandes ojos chocolate implorando una respuesta esperanzadora.
— ¿Qué?
Edward le tomó el rostro entre las manos.
—De lo único que estoy seguro es de nosotros. No voy a dejarte. Voy a estar contigo y tú conmigo. Siempre—le apretó las mejillas y la estaba mirando a los ojos— ¿de acuerdo?
Ella asintió ligeramente, con labios temblorosos.
Él sonrió y le besó la frente. Después le pasó un brazo por los hombros y la atrajo cerca. Bella suspiró, queriendo aferrarse a esas palabras.
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—En la clase después el almuerzo, los altavoces de la escuela fueron encendidos para anunciar las palabras del director.
El tiempo de las aplicaciones y solicitudes a la Universidad había llegado y el director los animó a continuar con su educación para tener una vida más fácil.
Ahora tenían que escribir ensayos y pedir cartas de recomendación.
—Maldición, maldición—Alice farfulló bajo su respiración. Podía sentir al estrés abrirse paso en su interior.
—Alice, tranquila—Rosalie le agitó el hombro.
Por el resto del día ese fue el tema de conversación.
— ¿Qué va a pasar si no me aceptan?—dijo Rose, a punto de morderse las uñas—es mi única maldita opción. ¡Ay, no, voy a morir!—echó la cabeza hacia atrás.
—Claro que te aceptan—le dijo Jasper—aunque deberían hacerte un test de conducta. Sigo dudando que tengas madera para enfermera.
—Cállate, Jasper—la rubia le dijo—claro que tengo madera. Me encanta eso.
—Pues no se nota—murmuró Bella entre dientes, mientras deslizaba el cursor por la pantalla de su laptop.
Rosalie rodó los ojos y se llevó las manos al pelo.
Se habían reunido en la casa de Rosalie para empezar con sus ensayos pero todos sabían que no iban a hacer nada, sólo pretendían hacerlo.
Emmett estuvo a cargo de la playlist durante toda la tarde y Edward se dedicó a jugar videojuegos junto a él.
— ¡Ay no!—Alice pataleó— ¡ya no quiero ir a la universidad!
—No vayamos—dijo Bella—ya me estresé.
—Concuerdo con ustedes—dijo Jasper—Edward va a ser famoso y va a tener millones, nos puede mantener a todos.
—Sobre eso, Edward—Alice lo llamó— ¿ya viste que el número de seguidores y de vistas en YouTube aumentó?—anunció sonriente— ¡Vas a ser famoso!—aplaudió.
—Sí, Edward—Rosalie lo miró desde la mesa—puedes mantenernos a todos.
—Claro—él respondió, antes de echarse un puño de palomitas a la boca.
Lillian llamó a la puerta de la habitación de Rosalie y ella gritó un "pasa".
—Hola, chicos—les sonrió—Rose, ¿puedes venir un momento?
—Voy, madre—le respondió antes de levantarse.
Ellas salieron de ahí y el resto se quedó llenando solicitudes y jugando videojuegos.
Lillian y su hija caminaron hasta la habitación de ella. Rosalie cerró la puerta detrás de ella.
— ¿Qué pasa, ma?—le preguntó.
Lilian se sentó en la cama.
—Rose, ¿cómo estás respecto a la ausencia de tu padre?
Rosalie entrecerró los ojos. Ay no.
—Bastante bien—respondió la rubia—ni siquiera lo extraño. Estoy bastante feliz—dijo segura. Lillian sonrió levemente— ¿y tú? ¿Por qué preguntas eso?—Rosalie la miró con ojos entrecerrados, recelosa.
—Bueno, es que…—su madre suspiró.
—No me vas a decir que va a volver, ¿cierto?
—No, no—su madre la tranquilizó, alzando las manos—ambas sabemos que tu padre no va a volver y sobre eso quería hablarte.
Lillian respiró profundamente.
—… estoy con Garret ahora y me ha pedido algo.
Rosalie cruzó los brazos.
— ¿Qué cosa?
—Acaba de comprar su casa en Los Ángeles y…
—Vas a mudarte con él—Rosalie terminó.
—Si. ¿Te agrada la idea?
Rosalie lo pensó por un momento.
—Si. Suena bastante bien. Puedes comenzar de cero y en un lugar completamente diferente.
Lillian sonrió.
—Vas a ir a UCLA y sabes que tendrás una casa ahí. Garret y yo estaríamos felices de tenerte.
Rosalie no dijo nada por un rato.
— ¿Estás segura de esto, mamá?
Lillian se levantó y le tomó las manos.
—Sí, Rose. Es una nueva oportunidad.
—Estoy feliz por ti—Rosalie la abrazó.
—Por nosotras, Rose, por nosotras.
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Una semana después de eso, el 13 de enero, un sobre amarillo llegó al buzón. Rosalie lo recogió cuando llegó de la escuela. Su madre había ido a Port Angeles a comprar algunas cosas que Rosalie desconocía. Tenía escrito el nombre de su madre.
Rosalie se preparó un sándwich de queso, se sirvió una pequeña ración de chips y un vaso con jugo. Se sentó en el taburete y no pudo contenerse de abrir el sobre. Había papeles dentro. Sacudió el sobre y los tomó entre sus manos.
Un jadeo salió de su boca.
William había enviado el divorcio.
Divorcio.
Generalmente, esa palabra daba dolores de cabeza, pero Rosalie la saboreó.
—Divorcio—habló en voz alta y entonces una pequeña sonrisa comenzó a trepar por sus labios.
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La cita con Lauren había salido bastante bien, ambos habían pasado un buen rato pero hizo falta la conexión peculiar de las primeras citas.
Jasper lo supo tan pronto estacionó en la casa de Lauren. Lauren le sonrió.
—Me la pasé bien, Jasper—dijo y tomó su bolso—gracias por todo—tomó la manija de la puerta.
—Yo también lo disfruté—le respondió, con una sonrisa—que pases buena noche.
—Lo haré—ella aseguró sonriente—bueno, nos vemos mañana.
—Sí, de acuerdo—él se ajustó los anteojos.
Ella bajó del auto y se despidieron con un gesto de mano.
Jasper esperó a que ella entrara a la casa para arrancar.
Suspiró.
Se había divertido. Lauren no era pretenciosa como Tanya o Jessica, era sencilla y Jasper tuvo que persuadirla para no dividirse los gastos.
Habían ido a cenar pizza y después pasaron un buen rato jugando Space Invaders en la consola que el restaurante tenía.
Sin embargo, ambos sabían que no iba a funcionar nada de lo que intentaran. Sabían que ninguno de los dos iba a llamar al otro para pedir otra cita. No hubo un beso ni una tomada de manos.
A pesar de que estaba tratando de superarlo, Jasper no pudo evitar pensar en lo que pudo haber sucedido si Alice fuera la que hubiera estado con él.
Tal vez si le tomaría la mano y le jalaría el cabello. Entonces Alice pasaría las manos por el rostro de Jasper y lo tomaría de las orejas para acercarlo y plantarle un beso en los labios.
Pero eso ya no iba a pasar y Jasper tenía que aceptar la idea. No pasaría en un futuro cercano ni en uno lejano. Ella estaría del otro lado del país, siguiendo sus sueños, en una ciudad fría y tumultuosa. Jasper estaría en California, con el resto de sus amigos, estudiando lo que le gustaba y muriéndose de calor todo el tiempo. Y tal vez, sólo tal vez, para ese entonces ya la habría olvidado.
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El jueves en el almuerzo, Emmett llegó y saludó a Jasper con una palmada en la espalda.
— ¿Cómo te fue anoche con Lauren?—le preguntó.
Alice levantó la vista rápidamente como si la hubieran llamado a ella. Dejó de masticar y lo observó. Jasper seguía comiéndose su hamburguesa.
—Muy bien, de hecho—sonrió y alzó la vista— ¿me creerían si les digo que Lauren no es nada parecida a Tanya y a Jes…?—se interrumpió el mismo.
Bella sintió las miradas de todos sobre ella, pero fingió no inmutarse y siguió comiéndose su taco.
—No—respondió Alice, con voz cortante.
— ¿Y a dónde fueron?—Edward frunció el ceño, interesado en la conversación.
Bella lo miró. Se le hizo agua la boca al ver su ceño fruncido, sus gruesas cejas a punto de tocarse. Dios. Tuvo que desviar la vista.
—Fuimos a Tony's—respondió Jasper—deberíamos de ir de nuevo, chicos. Ya ampliaron el menú y la Pizza Caníbal que comimos ayer está…—se besó la punta de los dedos, en ese gesto italiano de deleite.
—Hemos estado comiendo pizza mucho últimamente—se quejó Rose—después, vayamos para San Valentín—ofreció.
Los demás acordaron con un gesto de cabeza y asentimientos emocionados.
— ¿Y qué otra cosa hicieron?—Emmett codeó a Jasper. El rubio se vio queriendo exagerar los detalles, sólo para observar la reacción de Alice, que no había dicho ni pío y se veía molesta. Jasper deseaba no estar imaginándose eso.
Por su parte, Alice estaba celosa y dolida. Egoístamente, no quería que Jasper buscara a alguien más, Alice deseaba que la vida de Jasper se acabara después de ella, que no hubiera más; pero estaba aturdida por esos pensamientos, dado que en realidad no quería estar con él, ni ahora ni en un futuro cercano. No lo veía de esa manera. Había disfrutado sus momentos pasionales, claro, pero no era suficiente. Alice estaba centrada en otras cosas en estos momentos. Quiso sacarse la molestia y el conflicto de encima, pero no pudo, así que decidió quedarse callada durante el resto de la conversación.
Jasper dijo la verdad. Jugaron Space Invaders y después la llevó a su casa.
— ¡No jodas! ¿¡Tienen Space Invaders!?—Emmett boqueó—creí que eso ya era imposible hoy en día—se recargó en su silla, sin poder creerlo.
— ¿Otra razón para ir a Tony's?—Edward sonrió.
—En Phoenix había una cafetería cerca de mi escuela, se llamaba The Hub y tenían Space Invaders—dijo Bella con una sonrisa—creo que eso es lo único que extraño de Phoenix. Ir a jugar todos los viernes mientras me comía unos nachos.
Unos chicos irrumpieron en la cafetería haciendo alboroto, estaban llenos de nieve y venían gritando y riendo. Definitivamente se habían visto envueltos en otra guerra.
— ¿No extrañas el calor?—Rosalie preguntó, mirando a los revoltosos.
—Sí, algo—dijo Bella—me gusta el frío porque no sudo pero nada se compara a la vida del verano—suspiró—igual, California nos espera—sonrió. Edward la estaba mirando alelado, quiso besarle la mejilla mientras le rozaba el cabello.
— ¡Ay, no me lo recuerdes!—Rosalie enterró las manos en su cabello y con eso la charla de la Universidad volvió a ser el centro de atención.
Alice se inclinó para incluirse en la conversación. Jasper al miró pero ella desvió la mirada.
Se sentía traicionada.
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Ese mismo jueves en la tarde, Edward les envió un mensaje, diciéndoles que el sábado por la noche tocaría en un karaoke de Port Angeles.
Había estado buscando lugares locales donde poder tocar.
¡Genial!—respondió Alice— ¡seré tu manager por una noche!
Edward sonrió y deseó tener el mismo optimismo de Alice, en lugar de eso, se sentía tambaleante sobre una cuerda floja.
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El sábado llegó pronto y Edward estaba eligiendo cuidadosamente su ropa, queriendo dar un toque juvenil y moderno.
Recibió un mensaje de Alice, en donde le ordenaba elegir bien su ropa.
Por su parte, Bella se estaba poniendo guapa. Eligió una falda negra, corta y de vuelo y un suéter rojo escotado. Se puso unas medias negras y sus predilectos botines. Se dejó el cabello suelto pero se hizo una trenza al costado. Se maquilló los ojos ligeramente y los labios se los pintó carmesí.
El claxon sonó afuera y corrió por las escaleras, despidiéndose de Charlie en el proceso.
— ¡Ten cuidado!—gritó Charlie a sus espaldas.
Cuando Bella le respondió con un "¡sí!" ella ya estaba corriendo por el porche. Charlie la miró por la ventana de la cocina mientras entraba al auto blanco de Jasper.
Emmett iba en el asiento del copiloto, Rosalie, Alice y Edward venían atrás y ellos intentaron que Edward cargara a Bella. Bella se puso incómoda de inmediato y Rosalie se ofreció a cargar a Alice para que Bella se sentara en el asiento, lejos del regazo del cobrizo.
Bella le dijo "gracias" con la mirada. La rubia le sonrió.
— ¡Vaya, Bella, que linda estás!—Alice la codeó.
— ¿Estás lista para ligarte a un lindo chico?—Rosalie le siguió la corriente. Alice y Rose miraron a Edward. Él trató de no inmutarse.
—En Port Angeles no hay chicos lindos—respondió Bella.
— ¡Claro que los hay!—Rosalie dijo, ofendida.
— ¡Oye!—Emmett se quejó desde el asiento delantero.
—Lo siento—Rosalie se disculpó burlona.
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Llegaron al karaoke, Gray Port, y estacionaron. Se bajaron del auto y Jasper abrió la cajuela para sacar la cámara de Alice y la guitarra de Edward.
— ¿Enserio, Alice?—Edward la miró.
—Sí, Edward, enserio—ella imitó pobremente su voz—deja de poner peros a mi ayuda.
—No estoy poniendo peros.
—Siempre te estás quejando—Alice cruzó los brazos.
—Lo siento, Alice. Sólo estoy nervioso.
—Pues deja de estarlo.
Se apresuraron a entrar y mientras ellos tomaban una mesa, Edward se acercó a la barra, a preguntar sobre el dueño o el encargado del karaoke.
—Soy yo—un hombre rubio le sonrió.
—Hola, soy Edward Cullen—se presentó el cobrizo.
El hombre buscó en su lista y palomeó su nombre.
— ¡Genial! Eres el cuarto.
—Gracias—Edward se alejó de ahí y fue a sentarse.
Escucharon a los otros participantes mientras comían alitas y papas fritas, tomaron limonadas minerales y le desearon suerte a Edward cuando fue presentado. Alice corrió hacia el frente para grabarlo y ellos la siguieron.
Edward se presentó de nueva cuenta y comenzó a hacer música con sus manos. Los chicos lo grabaron con sus teléfonos y otras cuantas personas más también.
Alice le hizo un gesto a Bella y ella se acercó. Alice le habló al oído.
—Tengo panfletos en mi bolso. Repártelos.
Bella asintió y se deslizó entre la multitud hasta llegar a Rosalie, quien le tendió el bolso de Alice y se dedicaron a repartir panfletos. Las personas les sonrieron y unos chicos lindos les lanzaron miradas.
Ellas se las devolvieron en un intento de convencerlos.
—Lo que tengo que hacer por ese bastardo—Rosalie miró a Edward con ojos entrecerrados.
Edward fue despedido con aplausos y gritillos por todas partes. Se despidió con una sonrisa y un gesto de mano.
Cuando bajó del escenario, el hombre rubio, que se llamaba Troy, le pidió que lo esperara.
Troy presentó a una chica más y se encontró con Edward. Le pedía amable y felizmente que volviera a presentarse el próximo fin de semana y todos los que quisiera. Edward aceptó sin rechistar.
Cuando volvieron a la mesa, los chicos lo felicitaron y después de un momento un par de mujeres se acercó.
—Hola—los saludaron y miraron a Edward significativamente.
Le pidieron una foto y Jasper y Emmett se rieron de él.
—Míralo, eh—dijo Emmett—todo un famosillo.
—Ridículo—Jasper rodó los ojos, con una sonrisa en el rostro.
Rosalie le pegó con el puño en el brazo. Jasper se quejó.
Las chicas le estaban sacando plática y una de ellas le tocó el brazo, seguramente saboreando su bíceps. Bella entrecerró los ojos.
Edward se pasó una mano por el pelo y ellas siguieron su movimiento con la mirada, tirando baba.
Bella resistió la urgencia de levantarse e ir por él. Era obvio que estaba causando una buena impresión pero cuando una de ellas le dio un abrazo, apretó los puños.
—Wow, tranquila, Bella—Jasper se burló. El resto lo siguió.
No le importaba que se burlaran de ella. Puede que no estuviera saliendo con Edward de esa forma, pero había algo todavía ahí y nada ni nadie se iba a interponer entre ellos.
No otra vez.
…
Mmm, esa Bella segura de lo que quiere. Diganme sus opiniones. Todas estamos pensando en los problemas que traerá Edward siendo "un famosillo" ya veremos qué pasa. Esperemos que no más dramas lol. También ya vimos la nueva oportunidad que se le abre a la madre de Rose, al fin de cuentas, todos merecemos una. ¡Y Jasper! Teniendo mal de amores, pareciera que no ve luz al final del túnel. Aunque ya saben que a mí me gustan los finales felices :). Bueno, muchas gracias por todo, chicas. Espero que lo hayan disfrutado.
Nos leemos el miércoles.
Que tengan un buen inicio de semana :)
