Disclaimer: Candy Candy y sus personajes pertenecen a sus respectivas autoras, la historia a continuación es de mi autoría, realizada con el propósito de entretener y no de lucrar.

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La siguiente semana paso en un abrir y cerrar de ojos para todos, Candy estaba que volaba por la falta de tiempo, tenía demasiadas cosas que cubrir y el día le quedaba corto, estaban las clases con George, la negociación con los Hendell´S, la pedida de Patty…

Si, también en la pedida de Patty tenía la cabeza puesta, pues Terry la tenía vuelta loca con que debía regalarle a su prometida como obsequio de compromiso, y es que la tenía muy mimada, quien diría que lograría ver así al joven rebelde que conoció en su época de colegio, sonrió sutilmente ante sus pensamientos

Luego estaba la boda de Neal y Emilia, faltaban solo unas horas para la cena de ensayo, y aunque no sería una boda glamurosa ni muy grande, pues Candy se había propuesto compartir esas pequeñas cosas con su hermana, si, ahora tenía una hermana de sangre y aunque Emilia no lo sabía, y eso que le había preguntado directamente por que tanto detalle y consideración cuando ella se portó de una manera bastante desagradable con la rubia, nuestra querida pecosa solo dijo que era porque quería mucho a Neal y que este era un nuevo comienzo, así que era oportunidad perfecta para conocerse mejor y quien sabe tal vez algún día llegar a ser amigas, total al fin y al cabo serian familia (más de lo que Emilia se imaginaba)

No podía negar que su hermana le caía bien, aun no le había dicho de su parentesco y tampoco planeaba hacerlo, al menos no mientras su madre biológica estuviera viva, sabía que Melina bien podría valerse de cualquier medio para presionar a Emilia y está en algún arrebato de cólera le pudiese reclamar que hubiese abandonado a su hermana, no, mejor así, mientras menos gente supiera la verdad, el secreto estaría mejor cuidado

Y encima la despedida de soltera, si, aquella que Candy y Kate habían planeado tan cuidadosamente en secreto, pues a manera de escape las chicas tendrían una despedida de soltera al estilo New York, ya se imaginaba Candy la cara de los muchachos cuando se dieran cuenta de que todas las damas se escapaban cuales prófugas de la cena.

Y por último, también estaba su propia presentación, el lunes enrumbarían a Chicago y luego a Lakewood, deseaba visitar a sus madres antes de la fiesta, y contarles todo lo que le había pasado, sea como fuese, esas dos mujeres siempre serían sus madres, los pilares sobre los que forjo su personalidad, quienes le inculcaron todos los valores con los que ella estaba formada, aunque últimamente se le estaba haciendo difícil recordarlos, y como no olvidarse del recato, la pureza, el control y no sé qué más, con los apasionados besos que compartía con su amado, aun se ponía roja cuando recordaba que hace unas noches se habían quedado en el despacho disque revisando el contrato de los Hendell´S, si claro cómo no, no recordaba ni uno de los acuerdos mencionados en esos papeles, pero bien que se acordaba de las caricias que había compartido con su amado, de cómo su cuerpo temblaba con cada rose de sus manos, de cómo sus labios bajaron hasta su escote y ella no fue capaz de ponerle un alto, y es que no quería que parara, era tan delicioso sentirla así de cerca, así de suyo y a la vez ella sentirse de él, las palabras de amor, las miradas sensuales cargadas de erotismo, los susurros al oído y los gemidos que escapan de los labios de ambos, un te amo por aquí, un te quiero por allá, un te deseo entre los dos, y de pronto la magia se rompió, a pesar de que ella deseaba seguir experimentando todas esas nuevas y deliciosas sensaciones, comprendía muy bien que no era el lugar ni el momento, pero valla que era difícil concentrarse con su aroma tan cerca y su piel emanando calor, hay dios como podría resistirlo, no Candy, vamos tienes que pensar en algo que te baje de este volcán, piensa en pingüinos, si, esos bellos animalitos que viven en la nieve, la nieve es fría Candy, vamos piensa en osos polares, en hielo, hayyyyy …..

De solo recordarlo se le había vuelto a subir la temperatura a la pecosa, y así la encontró nuestro adorado rubio, cuando entro a la sala de juntas para invitarla a almorzar

Preciosa, que pasa – pregunto el rubio intrigado, pues había encontrado a su novia con la mirada ensoñada y las mejillas rojas

Albert! – Exclamo Candy saliendo de su sopor – nada, es solo que estaba recordando algo

Uhmm – dijo el güero acercándose a su novia y tomándola por la cintura con una mano y con la otra tocando su delicada nariz – y se puede saber que estaba recordando mi amada novia, debe ser algo muy íntimo para que se ponga tan nerviosa y colorada

Yo… bueno … yo…. Este…. Hay Albert que preguntas haces

Ja, ja, ja, ja, ja, - rio el rubio de buena gana – vamos princesa no te molestes, seguramente estabas recordando la noche en que nos quedamos estudiando el contrato de los Hendell´S verdad

Bueno, este… si, - respondió Candy sonrojada

Pues te confieso que yo tampoco he podido sacarlo de mi mente princesa, sé que quedamos en ir despacio, hacer las cosas bien y con tiempo, pero he de confesarte que me traes loco precioso, no dejo de pensar en ti, y no sabes cómo deseo que seas mi esposa de una vez

Albert! – Exclamo Candy – no puedo ser tu esposa

Que! Por qué dices eso

Pues porque no me lo has pedido tontito – rio Candy de buena gana a causa del susto que le pego a su amado – tranquilo amor, vamos con tiempo, además te queda una semana para convencerme, sino en mi presentación no habrá anuncio de compromiso – añadió la rubia pícaramente, soltándose del brazo de su amado y tomando su cartera – nos vamos querido – finalizo Candy con una voz muy sensual y una pose seductora en el marco de la puerta, dejando a cierto rubio con muchas ganas … de una ducha bien fría

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Hola a todas

Pobre Albert, a ver chicas quiere aliviar al pobre güero y ayudarlo con la ducha fría jejejeejje, empezamos con la cuenta regresiva preciosas, eso creo, a ver hasta donde llegue la historia, cuídense mucho, nos leemos lueguito