Ginny abre la bodega, deja salir el aire concentrado y entra, no tiene problema en ubicar las cajas, las señas que le dio Neville son precisas; tres cajas de madera con el rotulo de "libros". Se desanima de inmediato, pensaba hacer una revisión rápida ahí mismo pero no puede ser, si bien las cajas no son grandes, se encuentran apiladas una sobre otra por lo reducido del espacio, que apenas permite moverse.

Se va en busca de Jonás para que le ayude a llevarlas al despacho, lo encuentra terminando de cepillar los caballos así que la sigue de inmediato.

-¿Dónde las acomodo, señorita Ginny?-pregunta Jonás en voz baja cuando entran en la oficina, para no interrumpir a su jefe que habla por teléfono.

-aquí Jonás-responde ella igual-junto a la pared.

Sin dejar su conversación, Neville los sigue con la mirada, el trabajador entra y sale de la oficina dejando las cajas, en la última vuelta lleva una herramienta, sin apenas hacer ruido, con un solo movimiento abre cada una, Ginny le agradece y el hombre se retira.

Ella se extraña cuando se le acelera el corazón al acercarse a la primera caja para vaciar su contenido, se detiene y se queda de pie sin hacer movimiento.

-¿estás bien Ginny?-cuestiona Neville terminando su llamada.

-sí-responde mirándolo confundida-¿por qué?

-no sé-él deja su sitio y llega hasta ella-estás muy pálida.

-estoy bien-afirma Ginny soltando una risita-es solo que de la nada sentí algo extraño.

-¿Cómo extraño?

-pues extraño-vuelve a reír por el absurdo que va a decir-algo como miedo.

-¿miedo?-Neville la observa, tiene la mirada brillosa pero está recuperando su color-no hay nada malo ahí-señala las cajas-eso te lo aseguro.

-disculpa,-habla avergonzada-fue una bobería.

-son cosas muy viejas-le regala una sonrisa quitándole importancia al asunto-llevan años guardadas, ahora que las movieron igual te golpeó su energía, a ciertas personas les pasa.

-bien-acepta ella sacando aire-será mejor que empiece.

-sí y yo regreso a lo mío-le hace un cariño-ya sabes, ahí estaré-señala su escritorio-por si te ataca un libro-los dos echa a reír y el ambiente vuelve a la normalidad.

Ginny se acomoda en una silla, retira la tapa de una de las cajas, sonríe satisfecha al notar que utilizaron material para evitar la humedad, lo remueve suavemente y se encuentra con unos libros grandes, encuadernados en pastas duras de color negro, toma uno, lo abre y pasa un par de hojas que están en blanco, contiene el aliento al toparse con la siguiente hoja que únicamente tiene la fecha en la parte superior, la pasa y aparece una escritura de trazos fuertes que le dicen que perteneció a un hombre, avanza con cuidado, algunas hojas están pegadas entre sí; no intenta separarlas, continúa y la misma escritura aparece una y otra vez hasta llenar el libro. La última hoja también tiene la fecha, posterior a la primera. Se regresa e intenta leer lo escrito, solo lo consigue en algunas partes, por el panorama en general concluye que se trata de una especie de contabilidad.

-Nev-habla casi en un susurro-¿puedes venir?

-¿Qué pasa?-pregunta preocupado llegando hasta ella-¿Por qué murmuras?

-revisé el primer libro y espero no haber ocasionado un daño con eso

-¿Por qué?

-bueno, en principio no es un libro de lectura, es un cuaderno de trabajo y contiene lo que parece ser una contabilidad

-¿Y…?-le pide con un gesto que continúe, ella le acerca el tomo y señala la fecha de inicio-¡mil ochocientos!-suelta en un grito.

-así es, algunas hojas están pegadas por la tinta, no las toqué-aclara para tranquilidad de su jefe-pero como puedes ver no son cosas viejas, son antigüedades y creo que deberías llamar un experto. La verdad, manejar el papel es muy delicado y no me atrevo ni siquiera a continuar desempacándolos.

-¿estás bromeando? ¡Sigamos!-se abalanza a la caja y saca los libros ante la mirada atónita de Ginny, quien se los quita de inmediato y los coloca con cuidado en el piso.

-¿estás seguro Nev?

-claro que sí-se detiene, checa que en la caja no quede nada más que el material de empaque y se va a la siguiente-quiero ver todo lo que hay; papá y mamá los vieron en una ocasión, pero no los revisaron, estoy seguro de eso, porque de lo contrario no los hubieran vuelto a empacar. Además, el experto no podrá trabajar con ellos aquí, tendrá que llevárselos por lo que necesitamos un inventario.

-bien, entonces colócalos con cuidado en el piso Nev, no los dejes caer, yo regreso enseguida.

El asiente con un gesto y sigue con su tarea, saca los dos últimos tomos cuando Ginny reaparece.

-¿listo para empezar?-cuestiona al tiempo que le tiende unas pinzas.

-¿necesito estilizarme las cejas?-pregunta confundido girando el objeto en su mano.

-no-ella suelta una risita-el papel es grueso, propio de la época, pero como te digo manejarlo es delicado, así que debemos tomar precauciones; revisaremos los libros en una base firme, como tu escritorio está atiborrado, nos acomodaremos en el piso, poniendo el libro sobre esto-elije dos lugares y coloca un cuadro de tela en cada uno- y usaremos las pinzas para pasar las hojas.

-Más vale que tus precauciones valgan la pena Ginny-advierte Neville acomodándose en su sitio- estas son las mejores sábanas de Luna-señala las telas sobre las que ya están los primeros libros a revisar- ni siquiera permite que las lave el servicio.

Cruzan la mirada, echan a reír y empiezan con su tarea. Absortos en lo que hacen, el silencio del despacho solo se corta cuando no pueden evitar lanzar una exclamación ante algunas cosas que leen.

-Bien-Dice Neville después de revisar cuatro tomos-en efecto se trata de una contabilidad bastante simple, es el mismo formato en todos y las fechas indican el período que cubre, así que debemos acomodarlos e inventariarlos por la fecha-Ginny asiente con un gesto-de lo que no estoy seguro es de que valga la pena contratar a un experto para que los restaure, en principio es despegar las hojas, pero ve tú a saber que más se requiera, igual no tienen valor.

-económico no sé Nev, pero histórico sí que lo tiene, al menos para ustedes-él la mira confundido-hasta donde tengo entendido estas tierras siempre se han dedicado al cultivo y tú quieres conocer su historia hasta donde sea posible-él asiente-pues estos libros contienen la contabilidad de la finca en ese tiempo.

-¿Cómo lo sabes? El que los libros estén en la propiedad no significa que pertenezcan aquí, igual los antiguos propietarios los guardaban para alguien más.

-No, si pertenecen aquí-tira del trozo de tela para llevar hasta Neville el tomo que tiene abierto- las tierras se llamaban Berkeley.

Neville mira el libro, no hay partidas contables pero si un dibujo que abarca las dos hojas, es una especie de plano rudimentario, casi parece el dibujo de un niño pero ahí están; la casa principal, lo que ahora son las casas de los trabajadores, los campos delimitados y señalados con el nombre de lo que habían sembrado, el granero en la loma, y por último, como título en letras grandes y claras; "Propiedad Berkeley"

-Ginny, prepara tu mochila-se incorpora y camina emocionado por el poco espacio disponible-yo me encargo del inventario y contactar al experto, porque tú te me vas de inmediato a la ciudad, quiero toda la información que encuentres sobre la hacienda, toda Ginny, por pequeña que sea-reitera sonriéndole ampliamente-una vez que podamos leer los libros sin problema, armamos la historia.

Ella corresponde su sonrisa y comparte su emoción, si bien en esas tierras no hay cuestión de raíces con la familia Longbottom, ellos las han ocupado mínimo por veinte años, entiende el interés de Neville por saber quien estuvo antes que ellos. Pasa la vista por el nuevo desorden que invade el despacho; en total son veinte tomos iguales, de los cuales vieron casi la mitad, y luego hay otros dos, diferentes en forma y tamaño.

-¿puedes hacerlo, Ginny?-la voz de su jefe la obliga a ponerle atención-sueno ansioso, pero ¿puedes irte a la ciudad por la mañana o deseas esperar el fin de semana?

-¡claro que me voy mañana!-asegura tan rápido que su voz tiene un toque chillón, ambos echan a reír sabiendo que es interés por reunirse con Harry lo que la motiva.

Durante la cena le cuentan las novedades a Luna, quien comparte su alegría para después, con un gesto estudiado, tomar una postura seria.

-bien, Ginny-Luna hace una pausa premeditada, deja los cubiertos sobre el plato y pasa la servilleta suavemente por sus labios-que te quede claro que esas sábanas son un regalo de mi padre-habla conteniendo el impulso de echarse a reír al ver la expresión de Ginny-no es cualquier género, es fibra de bambú, pero te perdono porque; no es difícil conseguirlas, Nev está realmente emocionado con el descubrimiento de esos libros y-le sonríe ampliamente-mañana volverás loco de felicidad a mi cuñado.

Se quedan en silencio por un minuto, Neville y Ginny suspiran aliviados para luego soltar la risa.

-¡Luna!-regaña su esposo en tono cariñoso-¡hasta a mí me asustaste!

-vamos Nev-cubre suavemente su mano-me conoces amor, nada importa más que mi familia-mira a Ginny y le hace un guiño-menos las cosas materiales.