Lamento la demora, Chicas, y para los que leyeron el Review de JPAOLA.

Fue un chiste, ella pide disculpa si se entendio mal, es una bromista divertida. Muy linda chica.

y Además, MUY MUY IMPORTANTE.

Tengo que decir que este Cap, ha sido ensamblado ayudándome muchísimo de ella, mi partner Reciente.

Su escritura esta mezclada con la mia en este cap, a mí me encantó trabajar con ella y esperamos que les guste el resultado. También, no es que quiera desmerecer sus créditos, porque me ha estado apoyando mucho en los últimos 3 caps, compartiendo opiniones y dándome algunas ideas, y estoy muy agradecida con ella. muchísimo.

. Pero sin embargo…uno dedica tiempo y desvelo a escribir, y bueno…Humildemente quiero decir que del cap 1 al 32, es de mi Completa autoría…u.u. Ideas locas que salen de mi cabeza retorcida.

Cada uno de los capítulos de esta historia, fue escrito con mucho cariño por mí para ustedes, n.n y obviamente, para yo disfrutar escribiéndolo. Satisfacción personal…un nuevo Hobbie. (:

Lo digo, en sí, para que no se preste a malos entendidos…como unos review que recibí por ahí. (Sin malas intenciones)

Sin embargo, estoy animando a mi grandiosa amiga, Jpaola a que escriba otro oneshot completo de Joker x Harley. (Ya tiene uno, "Nadie viviría por mí", el que no lo ha leído, léanlo, roba el corazón n.n)….Ella es una buenísima escritora. Talentosa! Para ser un chica de secundaria!

Thanks You July! . Tienes muchos créditos en este cap!:

Y ahora si….si me disculpan por toda la inducción que hice x.x, al que lo leyó. Gracias y que disfruten el cap.

Título fic: Libertad en tus brazos.

Titulo Capitulo: Reina de Corazones Sangrantes

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….

- No…- Bruce murmuró sintiendo la planta de sus pies heladas sobre el piso, sentado en el borde de la cama, nada más vistiendo un pantalón suelto de color gris. La lluvia golpeaba el silencio en las paredes de vidrio de la estancia de su recamara, mezclándose con la lluvia cayendo en el lago produciendo un sonido melancólico que trascendía en el alma de Bruce. Detrás de él, a sus espaldas, observando el lago inquietante y el bosquejo de los grandes árboles, Selina se cruzaba de brazos en ropa interior negra rebobinando lo que fue ver al hombre que amaba, abatido por sus recuerdos pasados de rodillas en el teatro y sus ojos marrones de preocupación conduciendo como loco a su residencia para salvar a Alfred de una muerte inminente.

Selina suspiró desolada, Bruce llegó a tiempo, pero Alfred sería la última persona que Batman salvaría, según el propio hombre tras la máscara de murciélago. Ella había deseado eso muchas veces, egoístamente, pero no así y el haber curado las heridas profundas del cuerpo de Bruce, no significaba que pudiera curar lo que sentía y eso la entristecía. Él le había negado abrirle las puertas de su corazón y ahora, también le negaba la posibilidad de volver a verlo, sus palabras fueron concisas…

"Quiero estar solo y encontrarme a mí mismo, hasta entonces, no quiero ver a nadie".

Selina entendía lo que Bruce estaba viviendo, una crisis existencial de sus dos alter egos, el antihéroe y el hombre y ninguno de los dos encontraban una razón para querer salir de casa, Batman, había fallado en su misión de salvar a las 180 vidas apagadas en el teatro, por no mencionar todas las anteriores muertes que no logró salvar de las risas de su némesis, una cifra incalculable, pero que a Batman le pesaban cada una de ellas, cargándolas en sus hombros y su lema de hacer justicia había sido pisoteado por J, demasiadas veces….

Bruce, el hombre fornido, por su parte, quería encerrarse en su pasado, rememorando el momento en el que vistió por primera vez el traje de murciélago con la templanza de proteger a toda una ciudad y sus habitantes. Esa templanza, había desaparecido y Bruce quería reencontrarla, porque como si de una cebolla se tratara, el príncipe payaso había pelado capa por capa su coraza, hasta llegar al centro, el núcleo de las emociones y sentimientos de Bruce, la muerte de Jason, no solo le seguía doliendo en el pecho, sino que ahora también, le dolía que J pudiera matar a Alfred o a quien quisiera su corazón, a quien le demostrara afecto, sentía que debía quedarse solo o de lo contrario, volvería a sufrir una muerte cercana, un nuevo duelo de un ser querido o peor, si algún día quisiera abrir su corazón a amar, obtendría un dolor que no quería sentir, en el fondo, Bruce tenía miedo de no solo perder ante J, sino también perder a otra persona importante en su vida, de no ser capaz de proteger…y sentirse impotente, ya había tenido suficiente con la muerte de Jason y sus padres, en especial su madre.

Martha.

Tanto Batman como Bruce, la amaban y no querían volver a enfrentarse a J, porque para colmo de males, el Joker conocía que ella era su vulnerabilidad y ya no se sentía capaz de poder derrotarlo, no sabiendo que él se reía a carcajadas del recuerdo de su madre y que podría indagar más en ella para hacerlo parecer débil y a ciencia cierta, si se volvió débil cuando J solo dijo unas cuantas oraciones de ella, no quería imaginar si en sus enfrentamientos profundizaba más, diciéndole cosas que evocaran a su madre o definitivamente lo mataría y se volvería como él, la ciudad se atendría a graves consecuencias y muertes por explosiones de sus locos secuaces…y eso sería, más muertes.

Bruce no quería presenciar más muertes….así pensaba el hombre que amaba y Batman. Los dos, y Selina los comprendía perfectamente, al menos Bruce se había abierto a ella confesándole por primera vez lo que sentía y pensaba, quizás porque en el fondo, si quería ser acogido y amado, aunque sea por una única vez, ser escuchado sintiendo la calidez que solo una mujer podía darle, apartando a Alfred, que siempre estaba ahí dándole algún sabio consejo.

Selina apartó su vista del ventanal y de la llovizna en el lago, y haciéndole honor a su identidad criminal, se subió a la cama caminando a gatas hasta abrazar a Bruce por la espalda. Sus manos abrazaron sus pectorales y descansó su cabeza en su hombro.

- No puedo hacer nada para que cambies de opinión y sé que no me dejaras ayudarte aunque te lo pida y sea sincera con lo que siento. Pero el tiempo que dure esta etapa, si quieres volver a conversar, llámame y vendré a verte.

- Agradezco que me quieras escuchar, pero en mí no encontraras el hombre que buscas.- Aseveró.

- Bruce, se a que me atengo y puede que nosotros nunca tengamos un relación formal, pero no somos tan distintos como tú piensas. El hecho de que seamos solo amantes esporádicos, no quita que podamos entendernos más a ya de eso.

Hubo un silencio.

- Si quieres saber la verdad, si siento algo por ti más profundo de lo que quisiera, pero no podemos unirnos y tener una vida juntos, ni ahora o en el futuro…de momento no sé qué hacer exactamente con mi vida y tú solo complicarías las cosas, incluso si dejas tu profesión de noche. Necesito estar solo y replantearme que hacer.

- Te dejaré solo, no te preocupes por eso – Le dijo audaz susurrándole en el oído – Quiero que sepas que puedes confiar en mí.

- Gracias por acompañarme - Bruce se giró a su rostro, rozando sus labios con los de ella, afirmando su espalda con dos manos. Selina entreabrió los labios y le dio un beso suave, sus bocas se juntaron en un beso lento, cómplice…, pausado y tranquilo.

Segundos después, estaban acostados debajo de las sabanas, escuchando juntos la lluvia, acompañándose en sus respiraciones unidas. Era la primera vez que Bruce compartía la cama con ella solamente para acostarse a dormir en su acogedor calor de mujer y Selina acomodada abrazándolo en un silencio sin ser incomodo entre ambos, más bien confortable, acarició su pecho cada tanto en toda la noche.

Pasar una noche juntos sin sexo, los unía más que cualquiera de las otras noches en donde aruño su espalda sin piedad con sus cuerpos entrelazados. Selina se sintió más cerca de él y Bruce más comprendido que nunca.

Desde ese día el caballero de la noche, permanecería encerrado por decisión propia.

…..

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Joker conducía más acelerado que otras veces en la copiosa lluvia que caía en las calles de Gotham. Llevaba conduciendo una hora y media y cada minuto se le hacía más demoroso…Necesitaba llegar ya, mostrarle a Harley que la quería cuidar y sacarla de su castigo, muy a su pesar, había pasado la ultima hora razonando que su castigo no tenía sentido. Harley vivía para capturar su atención más a ya de todo, era una fuerza involuntaria que ella tenía, e innegablemente él había influido en sus necesidades de querer siempre obtener más de él, usando sus encantos o su malicia, ella buscaba ser el objeto de su mirar o sentir, porque mucho tiempo le fue indiferente, apartándola, alejándola, más en sus primeros años de convivencia y que decir de los primeros meses de convertirla en su arlequín…mascota. Ella tenía esa especie de obsesión fatal, por la falta de su cariño desde un comienzo y su innegable locura no la había ayudado en nada a apaciguar ese deseo que tenía por él.

Haberla castigado por ese motivo, era tan absurdo como decirle que se comportara cuerdamente…nunca sucedería. Recordaba ciertas ocasiones en las que no vacilo ni un segundo en dispararles a ciertas mujeres de negocios, solo por pasar más de 20 minutos discutiendo asuntos de negocios en el club, "sentados de cerca". La arlequín maliciosa enloquecía disparando a muerte…al menos el primer año, lo hizo muchas veces ganándose mucho más que una bofetada…dependiendo de la importancia de la socia en cuestión y de su estado de ánimo, a veces le divertía, a veces lo enfurecía golpeándola con brutalidad hasta que no se pudiera mover para hacerle entender que él no le debía fidelidad a nadie, menos a un objeto de entretención sexual o a una herramienta peligrosa para sus viles planes. Harley era las dos cosas, nada más, en ese tiempo.

No obstante nunca entendió, ni cuando sus celos por él, la hicieron estar al borde de la muerte muchas veces, como la vez en la que le lanzó platos, vasos y cuchillas, incluso una silla, la muy descarada. Harley ese día casi muere decapitada cuando él la inmovilizo, golpeándola en la mesa, aturdiéndola y alzó un machete de cocina dejándolo caer con fuerza en su nuca…la sangre corrió enseguida…, pero por alguna razón, no uso toda su fuerza, si lo hubiera hecho seguro la hubiera decapitado…por haberle faltado el respeto, más no lo hizo y su camisa se empapó de sangre al presionar su nuca para detener la hemorragia.

La arlequín se ganó un cicatriz imborrable ese día, al igual que las otras tres en el costado de su cuello en el tiempo que, en acaloradas discusiones, presionó con tanta fuerza la parte dentada de su navaja para degollarla, que le dejó una pequeña cicatriz palpable.

Debajo de esa otra y más abajo otra, todas en diferentes días y ocasiones en las que intentó matarla acorralándola contra la pared y desenvainando su navaja con odio innegable, decidido a quitarle la vida, pero Harley se quedaba quieta, tomaba una bocanada de aire sintiendo su carne abriéndose por la presión de la hoja dentada.

" Lo harás? " " Me das un beso de despedida?" " Esta vez de verdad vas a matarme?" "Adelante Puddin, estoy preparada" "Lo hice de nuevo, Señor J, esta vez sí me vas a matar?"

Fueron alguna de las cosas que le dijo, quedándose completamente inmóvil, sin llorar. Nunca lloraba, a pesar del peligro incipiente de estar a punto de ser degollada, lo mismo con los gritos en sus discusiones, Harley nunca se mostraba débil.

Incluso cuando la arrojó por las escaleras quebrando sus costillas y su cabeza ganó otras cicatrices por azotarse en las peldaños, rompiéndose la boca y la frente…o la vez que obtuvo otras tantas en su cuero cabelludo al enojarlo y hacer que sujetara su cabeza para golpearla con el borde puntiagudo de su escritorio o empujarla en donde fuera que estuvieran.

A veces, era su culpa por interrumpirlo, a veces peleando, a veces simplemente por llegar enojado y ver su cara sonriente, esperándolo alegre y con comida caliente. Quería que se largara…se estaba adentrando en su querer y quizás solo por eso se hacía el duro, desquitándose, tomando el plato de comida caliente y volteándolo en su cabeza, eso y girarla en la mesa y cogerla con su rostro embarrado de lo que fuera que hubiera preparado para él, haciéndola sentir miserable, empujando su cara en la madera sin despegarla ni un segundo…para no ver esos grandes ojos azules.

Salía de ella, viendo cómo se quedaba doblada en el borde de la mesa con arroz, fideos, puré, salsas en su cabello, sin levantar la vista…quieta, con sus nalgas descubiertas y sus brazos paralizados aferrandoce a los extremos, pero sin llorar, solo en silencio, callada, en esa posición sumisa, pensado.

Y si volvía con Johnny y este lo esperaba en su despacho, al menos le bajaba el vestido, porque ahí se quedaba, un buen tiempo sin moverse oliendo sus guisos o postres.

Así la vio un par de veces al salir de su despacho tras unos quince minutos, en el que se encontró sediento por el sexo y fue a buscar algo de beber, caminando al lado de ella sin más, mirándola de reojo. La pequeña arlequín no le decía nada, permanecía así.

Un día de rabia jaló sus cabellos e hizo remolinos con su cara sobre la comida regada en la mesa, obligándola a comérsela toda sin cubiertos, como un animalito. Avergonzándola.

Pero igual que las otras veces, en las que permanecía minutos con el menjunje en su cara, cuando salía de su despacho, la mesa estaba limpia, los platos también y su cara angelical también, vistiendo un vestido más deslumbrante, tacones altos, joyas inquisitivas, labios rojos y ojos difuminados.

Una glamorosa reina de corazones sangrantes bajaba la escalera para impactarlo clavando una flecha en su tórax. La llevaba al club como su entretención erótica y esa sonrisa gigante no se desvanecía bailándole como si nada hubiera pasado.

Era ver una criatura con ansias de probar lo bueno de la vida, gritando por sobresalir de los murmullos, una arlequín maniaca por golosinas dulces, desgatando esos azucares y calorías extra bailando horas y horas sin parar, abriéndose de piernas y mostrándole su ropa interior a la distancia sin importarle si alguien más la apreciaba. Enseñando la producción de su vestimenta y alhajas y su ser desinhibido, alma fugaz.

Una loca de atar.

Por hacer que su mirada solo fuera de ella. Harley, podía sacarlo de quicio y desear matarla, pero por mucho que quisiera, tenía que aceptar que nunca pudo hacerlo, quizás porque tenía esa alma divertida y jovial.

Además de loca, tan loca y peligrosa que si una mujer se le acercaba demasiado para hablar de negocios y le quitaba su atención, se volvía un remolino asesino, fuera quien fuera, inclusive a dos meses de empezar a ir a bailarle en el club, se hacía respetar. Un día se topó con una distinguida criminal y mujer de negocios, con curvas voluptuosa exageradas por algún que otro arreglin con el bisturí y silicona, y si no fuera porque Harley sabía contornearse como ninguna en la jaula con poca ropa a la imaginación…parecería una niña con su pequeño cuerpo…natural y suave, al lado de esa mujer con un cuerpo sensual y prominente. Hasta al serio de Johnny se le fueron los ojos a su escote y trasero pronunciado.

Los celos de la pequeña arlequín hirvieron de rabia, cuando J le mostró la sonrisa tatuada en su mano y después se rio a carcajadas con ella, no porque le interesara físicamente, ambos rieron de que Falcone estaba cayendo en la ruina financiera, tras su regreso hace cuatro meses de Arkham y su intento de resurgir pidiéndole que se consolidaran contra él. La mujer era carismática riéndose de su negación, adulándolo por haber recuperado su reino a la brevedad.

Ambos dejaron de reír, cuando Harley empujó a Johnny de la puerta entrando al área vip.

" Tu hija de puta! No vas a coquetearle a MI PUDDIN! Sal ya mismo y terminemos con esto afuera! Sin interrupciones maldita perra con globos de silicona" " A quien le dices gasparin?!" "Si, te estoy desafiando, si tienes miedo puedes usar tu pistola gallina. Oh muy bien perra artificial, esto será sin balas. Johnny, dale tu navaja de bolsillo a la puta, esto será un juego limpio" "Tomaré la tuya prestada Puddin coqueto, te la devolveré cuando termine con ella" "Estas tan jodida perra"

Tan pronto, la pequeña arlequín y la mujer que le superaba por al menos 10 años de edad y por record criminal, salieron. Johnny advirtió – Quieres que vaya? Esa mujer lleva años en el ruedo y Harley unos dos meses.

- Es una pelea de hembras Johnny, no te entrometas, es mejor que no vuelva si Katia la hace regresarse con la cola entre las piernas y apuñalada, no me sirve una perra que no sabe defenderse sola! – Aseveró - Si tiene la boca para ser una imprudente, tiene que tener la boca para dar una mordida feroz y abarcar lo que es meterse con alguien de renombre, sin importarle nada.

Harley volvió pasándole la lengua a la navaja de J "Johnny, dile a los chicos que recojan el cadáver de la puta en el piso, no la quiero ver a la salida" "Puddin, la apuñale hasta que me canse y desinfle sus dos globos de silicona, eso le pasara a todas las estúpidas con las que quieras engañarme"

El pequeño monstruo de papi, fue escalando y escalando hasta que todos dijeran en las calles que ella era la única Reina de Corazones Sangrantes, haciendo que ninguna mujer de la ciudad quisiera meterse con ella y le temieran tanto como a él, aniquilando a connotados matones sin problemas, robando fácilmente lo que quisiera, pudiendo con todos los guardias que intentaran detenerla, no importaba el número, Harley volvía a salvo para bailar en las noches para él.

Robándose su respirar pausado y su mirada vigilante.

Si apartaba su orgullo y pensaba siendo franco, Harley era el regalo que había llegado a su vida para desenvolver…, despedazar y destruir las veces que quisiera. Enseñándole con mano dura como debía complacerlo, servirle y vivir por él para utilizarla a su merced.

Era un regalo valioso, el que había recibido.

Ella fue una sobreviviente a su maldad por cuatro largos años, resistente a todo y conocía muy en el fondo que… no se merecía ese regalo que otros hombres envidiarían…

Harley….como sea se las ingeniaba para acercarse a él, incluso si él provocaba sus heridas…le sonreía a veces radiante, a veces tímidamente, a veces con esa sonrisa loca y sincera. J apretó el manubrio, quería llegar a ella, habían pasado años, pero todavía persistía la sensación que sintió viéndola dormir por primera vez a su lado, un cuerpo de niña que pedía ser cuidado y un cuerpo de lujuria que invitaba al pecado más oscuro.

Nunca sintió un deseo tan grande por las putas que se tiraba en el club, cuando necesitaba saciar el deseo carnal que tenía todo hombre, se las follaba mirando y tocando cuerpos exuberantes, jodiendoce a altas horas de las madrugadas en su despacho, pero nunca besaba sus cuerpos o bocas, pero con Harley, sucedía todo lo contrario, no podía evitar besar, chupar y morder donde sus ojos miraran las partes de su desnudez.

La primera vez que la miró completamente desnuda estando inconsciente tendida en su cama, después que el baño le quitara los restos de los ácidos ACE, supo que era diferente y que por sus manos pasaría un suave cuerpo atlético que no había vivido noches de verdadero sexo pecaminoso, probablemente ese cuerpo menudo estaba hecho para alguien más pasivo, pero no, ella quería lo peligrosamente opuesto, la malicia, la lujuria más maldadosa. Los rubores en sus mejillas cuando le murmuraba acciones tentadoramente sucias y perversas en el oído para ponerla nerviosa los primeros meses en la cama…y después, la había cambiado, poniéndola ansiosa por llegar a casa, cuando se las decía en el club, poniéndola traviesa.

Esparció la crema conociendo todos los rincones del cuerpo de esa mujer que lucía tan inocente durmiendo, pero a la vez tan caliente y su cuerpo bombeo deprisa todo lo que quería hacerle al vuelto en sus pantalones, mentiría si dijera que no se devolvía cada tanto a sus dos encantos femeninos llenándolos de crema y que tuvo que cerrar los ojos al esparcir la crema en su zona intima o se volvería loco de tentaciones destructivas. Encontrando que se intoxicaba de deseo por querer hacerla agonizar debajo de él. Ella era algo tan prohibido que no merecía pagar las penas del infierno que estaría por vivir, al dominio violento al que sería sometida, quizás por eso no quiso usurpar sus interiores ese día y se abstuvo jadeante esparciendo más crema en su espalda, aunque la tentación no cedió y fue hasta un poco peor….pero sus instintos se contradijeron queriendo cuidar, más que lastimar, al menos ese día.

Harley no corrió la misma suerte los siguientes días, meses y años, una desgracia semejante como cuando los celos de J ardieron por primera vez como nunca antes. Recibiendo un verdadero castigo despiadado por provocar sus celos. Un viernes en el que estaban peleados a muerte, Harley regresó al club luego de haber estado viviendo con Ivy tres semanas por una golpiza que la había dejado con un ojo más que morado. Tenía unas copas de más como su cuerpo se tambaleó en la pista de baile y su mirada se posó en un joven apuesto que también lucía un notorio estado de ebriedad. Sucumbió ante la atractiva arlequín con un vestido negro brillante que destacaba su blanca tez de porcelana, estrapless y ajustado, bailo con él de la forma más candente con un vaivén de caderas hipnotizante sabiendo que en cualquier minuto él la vería, y hacerlo sentir celos era todo lo que quería…que la deseara, que la buscara, que la mirara…

Pero los celos del Rey de Gotham eran demenciales…y crueles.

"¿Esa no es tu chica J? – Un socio advirtió" "Idiota" – Pensó Johnny, temiendo por Harley.

Los ojos de acero del Joker mostraron un odio inmensurable mirando a un hombre apegado todo lo que podía a Su muñeca, sus manos puestas en Su pequeño culo de perra y besando apasionadamente los labios de Su mascota, sus bocas y lenguas enredadas seguían el ritmo de la música. El joven se la comía a besos….

Ese día Harley si lloro lágrimas de sangre.

Cinco, cinco disparos mataron al joven hombre, una Harley cayó al piso con un puñetazo en la boca delante de toda la gente y todos vieron como J le quitó rápidamente el cinturón de los pantalones al muerto, despejó el cuello de Harley corriendo todos sus cabellos a la derecha, le puso la correa ajustándola con la hebilla a todo lo que daba, sin poder incrustarla, por el tamaño y circunferencia de su cuello, en comparación a los hoyos que tenía el cinturón, pero lo dejó en el límite comprimiendo en fragmentos su respiración. Ahorcándola con una correa de mascota. Domesticándola.

Harley creyó que iba a morir ahorcada ese día, no obstante, enseguida J la arrastró al baño de varones, la gente se tapó la boca por la imagen de la pequeña rubia con sus piernas arrastradas y sus tacones quedando dispersos en la pista de baile.

Joker la estaba humillando como lo que era, su perra y era probable que a Harley no le importara la vergüenza que era ser arrastrada hasta el baño con una correa en el cuello como un animal al matadero, ella solo tenía miedo que su vida se acabara y no poder seguir más al lado de su Puddin.

Los hombres que estaban en el baño salieron al instante en el que J gritó.

"LARGUENSE"

En un segundo Harley estaba sin el cinturón en su cuello, gritando inclinada en el lavamanos por los despiadados azotes en sus glúteos. Incontrolables azotes sin pausas, con odio y rabia la hacían retorcerse de dolor, gritando, saltando sutilmente, moviendo su rostro, empuñando las manos, contrayendo los dientes, sudando, en los ardores sin número.

-POR FAVOR PUDDIN.

Era sentir cortadas ardientes en sus glúteos una y otra vez. Sus uñas dolían en sus palmas empuñadas y su corazón latiente de dolor resistía ingenuo, desconociendo que el apetito voraz que J tenía por lastimar su cuerpo, no tenía control de apagado. Eran azotes de un aura realmente malvada y demente; gélida; obsesionándose con sus gritos de dolor, un cortejo a la violencia acarreando voluntades aceleradas por herirla y la ambición de Harley por conseguir más de él, era el bálsamo que suavizaba todos los cortes superficiales que ahora tenía en sus glúteos.

Las gotitas de sangre empezaban a verse con el sonido de su piel haciéndose tira en dobles líneas, finas y hermosas. Eran un cuadro abstracto con líneas emergiendo en todas direcciones, con la forma del cinturón de cuero y los gritos de Harley conectando con la ilusión de su alma violentada, mirando con parpadeos el mármol negro del piso, haciéndose más difuso.

Harley no sabía que J estaba castigándola con esos azotes demenciales, usando toda su fuerza, no solo por darle besos a otro hombre, sino, por hacerlo sentir celos incontrolables, ganas de ser él al que besaba con esa pasión intensa y si él sentía, ella tenía que sentir un dolor inimaginable. A los meses ella deduciría, que ese inmenso dolor se traducía en saber que se estaba adentrando en el querer de J…lentamente y dolorosamente…

Harley lloraba y Joker empezó a jadear en la intensidad de esa sesión de dolor y su brazo no se detenía frenético por querer ver a una Harley empequeñecida a su merced, con una ternura descrita en su cuerpo destrozado, que gritaba un satisfactorio castigo.

Un golpe psicótico de enorme rabia, haciendo que quisiera hacerla pagar por su atrevimiento….y también por amarlo sin medidas, una locura en sus heridas cortantes, finos cortes y estos no dejaban un espacio de piel libre de ellos. Estaban en todas direcciones, sangraban furtivamente y la luz los iluminaba, eran cruzados, pero superficiales…sanarían sin cicatrices al no usar la hebilla, pero sus heridas estaban ardiendo, las líneas sangrando y todo el área de sus glúteos enrojecidos al rojo vivo era una dolorosa tortura con sus azotes despiadadamente fuertes. Demostrándole su odio dominante.

Al fin…dejó caer el cinturón.

Harley sentía escurrir las gruesas gotas de sangre deslizándose por sus piernas inestables, tambaleantes, cerró los ojos, silenciando sus gritos…y nuevas finas lágrimas saladas de dolor surgieron de sus pestañas.

J deslizó su lengua por su mejilla, jalando fuertemente su cabello para subir su rostro…Eran saladas, no eran dulce como su boca sabor a chicle de fresa. Fue la primera vez que las saboreó gustosamente y bajó sus manos apretando la carne ardiente de sus glúteos haciendo que Harley gritara y llorara más.

- Lo siento…por favor Puddin…las voces me lo dijeron…por favor…

- Ahora lo sientes perra infiel? – Se burló apretando con más rabia, y sujetó su cuello con la otra mano – Se te olvido que eres la propiedad de papi? – Le dio un beso corto y mordió el pequeño corte que tenía en su labio. Se separó al instante y le dio un nuevo puñetazo en la boca soltándola al mismo tiempo y haciendo que cayera al piso.

J se lavó las manos rápidamente, porque sus palmas, dedos y anillos estaban empapados de roja sangre escuchando los sollozos de Harley sin poder levantarse. Al terminar, se acercó a ella e inmediatamente la vio cubrirse la cabeza con ambas manos, boca abajo para protegerse de su odio.

- En la cara no por favor.

- ohhh, y aflojarte los dientes? – La pateó con ira en el estómago, ella se retorció tosiendo y J salió del baño hecho un diablo, dejándola tendida en el piso, llorando y botando sangre de su encía y labio roto…sus heridas ardiendo y sangrando, mareada en un lamento de lágrimas con la luz apagada y un goteo de agua del lavamanos acompañando sus quejidos por querer levantarse para ir corriendo tras su amor no correspondido.

Joker suspiró pesadamente conduciendo… en ese momento, en el auto, una parte de él si deseaba no haberle causado tanto dolor, la otra le decía que si se los merecía…algunos, no todos, en eso estaba de acuerdo, a veces no hacía nada para desatar su odio, a veces lo hacía enojar, y que podía esperar ella de alguien como él? Arrumacos y cariñitos? Ella estaba advertida…siempre lo estuvo, entonces porque hacerlo enojar si sabía que se causaría dolor? Era un flagelo de odio demencial que la golpeaba si lo provocaba…ella no podía esperar otra cosa de él, vivía muriendo prisionera….y siempre regresaba a su celda, con una caricia cariñosa…un beso en su pecho y un abrazo caliente como el fuego.

Lo cierto era que ella había recibido una lluvia de sangre, esperando paciente que él abriera un paraguas y la refugiara al fin en un querer cálido y sin dolor.

….la necesitaba. Necesitaba llegar….y volverle a recordar que si la amaba, que su sueño se había realizado, que todavía vivía y respiraba…que no la había matado…que la amaba oscuramente y que lo que le había hecho vivir desde el día uno, solo la había fortalecido para poder asumir la responsabilidad que era hacerlo sentir… todo.

Y de nada a Todo… era un logro expresado en kilómetros de distancia infinitos.

El exacto a lo que percibía queriendo llegar pronto a casa…kilometro infinitos, a pesar de que ya estaba viendo el puente….20 minutos, eso le restaba para estar en casa con su arlequín helada.

Conduciendo en el puente Joker revivió la llamada de Johnny, quizás la culpa lo estaba afectando dándole esos recuerdos…

" – Jefe, estamos por abrir, pero dos de los guardias me están diciendo que Harley esta inconsciente en el baño, ella esta como la dejaste, con, bueno, su vestido está levantado hasta la cintura enseñando sus partes íntimas, ¿Qué hacemos?

- Mátalos. No entres al baño y no abras hasta que yo llegue.

- Bien, te esperaremos para abrir.

Tras llegar, la luz del baño estaba encendida, tal como la habían dejado los dos pobres guardias que habían tenido el infortunio de ver el desastre sanguinario en la piel expuesta de Harley, las heridas estaban tan frescas que el carmesí y rojo coloreaba todo su pequeño trasero, de una forma que dolía de solo verlo.

El carmesí se desvanecía de forma gradual a un rosado en el inicio de sus piernas hasta volverse un blanco nieve en sus muslos femeninos; pero arriba, era el rojo sangre más ardiente de pasión maliciosa… líneas conceptuales y fugaces de color rubí incitarían al asesino más nobles a volverse cruel.

¿Cómo olvidar una imagen como esa?

Si tuviera la oportunidad de volver a revivir ese instante, seguramente se follaría a ese ángel torturado y su sangre tocaría su pelvis tantas veces que la arlequín tendría un coma de dolor.

Te amo.

No podía compartir una imagen como esa con nadie, así lo confirmaban los guardias muertos y posiblemente se compadecieron y sintieron pena por ella, malograda y con la sangre seca en el piso al lado de su boca y sus manos empuñadas en su vestido, para subirlo y no que no rozaran su dolor.

La boca de J estaba en llamas por un beso de Harley en casa.

Retrocediendo en el tiempo, era lo opuesto, lejos de follarla, besarla o levantarla, la estaba odiando...y que lo parta un rayo, pero no quería ni ver su rostro de solo recordar que se había dejado tocar por alguien más.

Quería patearla una y otra vez, enterrarla y apalear su rostro durmiente, pero un afecto y desesperación inevitable se coló en su pecho, si se detenía bien a mirarla…y no supiera nada de lo sucedido…parecía muerta.

Se inclinó y sujetó violentamente su cara, viendo su parpadear.- Pu…Puddin?…no me puedo levantar. Me perdonas y me dejas volver a casa?

- Quieres que te levante del piso princesa y te lleve a casa? Sabiendo por la puta mierda lo que hiciste anoche!, no te quiero volver a ver. Dile a tu amiguita la Hiedra que venga a buscarte! Y explícale porque no te puedes levantar! Y da gracias que papi se apiado de tu alma y estas viva! – Estrujo sus mejillas.

- Yo te amo, te puedo ser de utilidad.

- Noo…con ese precioso culo ardiendo y destrozado no me sirves ni para follarte!, menos para utilizarte! Te quedarás esperando a tu amiga y ruégale al cielo, que te ayude a reparar las heridas usando sus plantas medicinales, haga un ungüento muy bueno y no te quede ninguna fea cicatriz querida.

-Yo bebí mucho y, y me equivoque, no quería engañarte, Puddin lo juro por mi alma, no sé qué pasó, por favor…me perdonaras?

- Oh, perra avariciosa, puta insistente, si vuelves a ser reutilizable, regresa a casa pidiendo perdón de rodillas y si no te enojas por tus reemplazos, veremos que sucede entonces. Si encuentro alguna forma de no matarte antes – Joker le dijo furioso - Ahora cubre tus nalgas – Soltó su rostro y jaló el vestido hasta abajo. – Y te aconsejaría que al salir, no miraras al lado de la puerta.

Joker salió del baño endemoniadamente y a la hora después, Ivy se llevaba a Harley sobre su hombro caminando en el club vacío de gente hacia la puerta de salida. En el silencio, el único sonido que reinaba eran los gemidos de una mujer a la distancia, y golpes en la pared repetidas veces.

- Qué es eso? Ivs, qué, que es eso?!

- Mierda… Harley, no mires, está teniendo sexo con otra mujer en la pared, al lado de la puerta, pero no lo mires muñeca, ignóralo.

Harley no pudo hacerlo, no lo haría tampoco, ella miraría incluso si eso doliera más que sus heridas y cuando Ivy caminó por la puerta, su rostro se giró a la derecha derrumbándose, mirando a J sosteniendo las piernas de una castaña, piernas que cruzaba en sus caderas vistiendo un vestido rojo y sujetaba fuerte los hombros de J, con cada empuje contra la pared, que este le daba con su cremallera abierta, que se ocultaban por sus cuerpos apegados febrilmente.

Joker despegó su boca del cuello de la mujer, para darle la sonrisa más ruin a Harley, en el segundo que sus miradas se cruzaron y sus dientes de plata brillaron con maldad. Susurrándole al oído algo ilegible a la castaña, dándole una nueva embestida, que ella besó gimiendo entre su camisa.

Esos segundos fueron los más dolorosamente crueles para Harley, más que cualquier otra cosa. Joker lo vio en sus ojos y su silencio de muerte.

Por supuesto que dolía, ella se Esforzó, Luchó, Sintió y Vio el infierno para tener lo que esa mujer estaba teniendo con tan solo una llamada…tan fácil. Sin haber soportado nada de lo que ella vivió para estar entre los brazos de él.

Su corazón más que añicos, su corazón pedacitos de papel achurruscados volando por el aire…

Y Joker en tres minutos escuchó agudamente provenir de afuera – NOOO PUDDIN! PUDDIN!

Y a Joker en un mes más, le llegó un mensaje de texto, a las cinco de la madrugada -

"Estoy un poco lastimada y jodida, pero no

Estoy muerta, Me recosté para sangrar un tiempo,

Luego me levanté a pelear de nuevo.

ATTE - La historia de mi vida.

Estoy en la puerta, mis heridas sanaron

Mi corazón no, perdóname y te perdono

Por enamorarme, aunque no quisiste hacerlo.

Ábreme, soy utilizable, termina con mi abandono.

ATTE: Propiedad del Joker.

PD: Ahora esta tatuado en mi espalda, sal afuera a mirarlo.

Te vi con otra y no me gusto lo que vi Puddin,

Pero si sales, te juro que puedo olvidarlo.

Yo lo provoque y me equivoque.

Estoy esperando por ti afuera…

Déjame arreglarlo."

….

Joker volvió su vista a la calle lluviosa, Harley, siempre quería reparar lo irreparable usando rimas en mensajes destinados a conseguir lo que ella quería, vivir con él, aun cuando eso se tradujera en un vida de castigo. Una pequeña poetisa del dolor y del amor, deseando que extendiera su vida lo más que se lo permitiera, siendo tan sumisa, dándole ese poder de saber que si la hería, ella misma se pondría el parche en la herida y persistiría en una guerra que a todas luces, se veía perdida, ella volvió no solo aquella vez…volvió siempre.

Él debía volver rápido por ella hoy.

Joker gruñó con sus pensamientos…Harley estaba bajo la lluvia porque él era adicto a tener ese poder en ella, el poder de hacer y deshacer con su vida lo que quisiera, por cuanto necesitaba saber siempre que ella viviría por él. Una ferviente necesidad que no se extinguiría con nada, pero las cosas habían cambiado, Harley tenía dos razones más para vivir y él había atentado contra ellos, sin pensar bien las consecuencias.

Maldita sea.

No tuvo cuidado, estaba viendo la realidad, los dejó a los tres desprotegidos de la tormenta, pasando frio y hielo, todo por necesitar sentirse seguro de que, a pesar de haber confesado su sentimiento más odiado, pero verdadero como el fuego, continuaba teniendo ese Poder en Harley…le daba esa sensación de control sobre ella, de sentirse superior a ella o no sería su dueño.

Le urgía saber que aunque compartieran un juramento inquebrantable juntos, Harley tenía que suplicar porque él quisiera tocarla, desearlo solo a él, admirando y adulando solo al dueño de su vida, a ningún otro hombre…jamás.

La había lastimado tantas veces para decírselo…establecérselo. No llevaba la cuenta de cuentas veces la había noqueado para callarla, tampoco las veces que empujó su cara al piso y lo que si sabía, era que botada en el suelo, le había puesto el zapato encima de su cara, de su mejilla…el corazón tatuado en su mejilla.

La había pisado en la cara… al menos tres veces, enfurecido y enrabiado sabe el diablo porque causas….o que le dijo ella o que hiso para hacerlo enojar, pero lo había hecho, eso era lo que importaba…e importaba, porque el recuerdo estaba ahí, quemándolo.

Muy diferente a no saber las veces en las que la arlequín se tuvo que quedar en cama, adolorida y magullada, dejándolo sin el placer de ver su baile erótico en su jaula. A veces fueron dos días, a veces cuatro…a veces una semana entera, o peor…a veces semanas…inclusive dos meses, al quebrar sus costillas…esos huesitos que se veían cuando dormía de lado.

Y era un verdadero milagro que conservara su sonrisa intacta, con todos sus dientes, pero claro, moderaba en algo su fuerza cuando de un puñetazo hacia que se afirmara de lo que fuera para no caerse, uno, a lo mucho cuatro en su rostro, antes de que pudiera escapar donde la Hiedra y regresara con su rostro como nuevo en más o menos dos semanas….tres si la pateaba…esos moretones, si los veía al regresar, duraban un mes en borrarse…difuminándose lento.

Castigos que resistió? Muchos…el primero, los volteos a toda su capacidad….el segundo, igual, pero ella misma se tumbó en la camilla para recibirlo.

Los demás, no recordaba un orden cronológico…fueron improvisados en cuatro años, como ahogarla en el fondo del jacuzzi hasta que se desvanecía y las burbujas de aire dejaran de subir a la superficie, subir su rostro y volverlo a hundir hasta aburrirse, ese fue uno recurrente, otro, sujetar su mano obligándola a tocar la olla caliente…

"AAAH ME QUEMASTE!" "quema, quema, quema fuuuu, fuuuu"

La hizo sufrir de tantas otras formas, que prefería no recordarlas. Mucho dolor, todo fue caóticamente una locura sin número exacto, pero fueron muchos y ella estaba loca, pero no era indolora, era de él y su piel, su carne viva…era de miel y suya. Una trampa de provocación….seduciéndolo, para hacerle daño. Si supiera el deseo que le produjo lastimarla, le hubiera dicho que no a su juramento, ahora quería todo y nada a medias.

Joker giró el manubrio con prepotencia, la última vuelta y en pocos minutos estaría con Harley. No sabía que pasaba, pero el cuerpo, la mente, sus sentidos se le iban a donde estaba ella, en el balcón, pensando en darle calor. Era un grito dentro su alma maldita. Toda su vida, ¿Dónde estuvo Harley?, era un hueso más dentro de él, un órgano más, adentro, tan adentro que no podía sacarla, por mucho que hubiera querido. No se podía, estaba comprobado y nunca más volvería a golpearla. Era vital, un musculo más que se contraía haciéndolo sentir.

Era verdadero…estaba en su interior, el fuego que nunca se apagaba, para mejor o para peor. Un fuego sagrado, que como todo…tenía que ser cuidado, rociándole bencina, combustible y leña.

Finalmente llegó bajándose del auto y caminó rápidamente hasta abrir la puerta. Empapado por la abundante lluvia, pero Harley….ella debía estar congelada. El aire frío, el viento, llegaron a su pecho descubierto, apenas se bajó del auto y las nubes negras tronaban.

Embarazada era una arlequín variable, más sensible….Estaría enojada? Estaría llorando? Lágrimas saladas. Era lo único salado de ella, sus labios sabían dulces por las golosinas que comía a diario y su cuerpo era masticable por todos partes. Tenía que decir que aunque, gozaba viendo sus lágrimas por lo difícil que era conseguirlas, los últimos dos años las había visto únicamente un par de veces y ya no le resultaban apetitosas…eran molestas y después de la puta Luisiana, menos le gustaban, lo incomodaban. ¿Por qué? No lo sabía. Si, si lo sabía.

Y no quería encontrarla llorando.

Subía la escalera acelerado.

Harley había triunfado, tenía el trono de Reina y él ya no era un Rey solitario. Lo tenía atraído mirando sus fortalezas y queriendo protegerla de sus debilidades. Cuando se defendía con su bate y cuando buscaba su abrigo en sus brazos, luego de hacerla pedazos…

Ese era su único momento de debilidad, el resto del día y la noche era feliz danzando, haciendo lo que quisiera en la ciudad sin impórtale el qué dirán. Haciéndolo sentir orgullo. Nunca dejaría que alguien más la hiciera llorar haciéndole daño. Si su bebe lloraba, tenía que ser por él….embarazada o no, pero atendería sus caprichos, sus antojos, no podía controlar su mal carácter, pero podía darle un pañuelo desechable .Tanto la bebe y la joven caliente, eran suyas. Y estaban bajo la lluvia esperando a su papi.

AL DEMONIO. EL DOLOR EN SU ESPALDA. SU CIRUGÍA RECIENTE.

HARLEY. Su corazón se apretó abriendo la puerta de la habitación con la luz prendida. La lluvia se escuchaba fuerte, incluso con el ventanal a la distancia cerrado.

J avanzó recto al ventanal y corrió la cortina de un movimiento rápido. Tensó la mandíbula. Ahí estaba su arlequín tiritando, quieta en la lluvia, con sus brazos esposados hacia atrás y su cabello mojado cubriendo gran parte de su rostro, su cuerpo semidesnudo, solo con sus bragas negras. Piernas semi flectadas, curvada hacia al frente. Indefensa…Los arboles de atrás hacían lo propio moviéndose con los vientos helados.

Su pecho subió y bajó con su respiración, corriendo el ventanal y no sabía el motivo, podía ser porque estuviera embarazada y luciera tan desprotegida, pero dio un primer paso vacilante. Un murmullo suave, cantado, sobresalió en el ruido de la lluvia.

Silencio mis bebitos

No digan nada,

Mamá matara

A todo el maldito mundo.

Y si ellos no se ríen

De nuestras bromas,

Mamá cortara

Sus malditas gargantas.

J fue caminando lento, a Harley meciéndose sutilmente.

Y si ellos no se ríen

De nuestras bromas,

Mamá cortara

Sus malditas gargantas.

Y si empiezan

A escapar,

- Harley?

Mamá pintara

Las calles con sangre

Y cuando la sangre

Empiece a borrarse,

Mamá cortara

Algunas cabezas más.

Y si el mundo

Todavía no ríe,

Mamá los va

A envenenar.

- oh, Harley – Repitió, sentándose con ella y la abrazó fuertemente. Ella no lo miró, parecía en un tiste trance y siguió tarareando la canción de cuna.

Y una vez que el veneno

Haga su trabajo,

Mamá les mostrara

Sus legados…

- Harley, bebe – Detuvo su canto levantando su rosto con ambas manos, despejó su cabello, cubriéndola con su cuerpo y vio sus lágrimas deslizarse sin fin por sus mejillas heladas.

- Yo los protegí con mis espalda, mis bebes no se mojaron. Tu…Tu SUELTAME! Te fuiste! – Se movió remeciéndose y se resintió con un quejido de dolor cerrando los ojos, quedándose inmóvil, no podía moverse, el dolor era agobiante y la paralizaba. J inmediatamente recordó que no trajo la llave para abrir las esposas y que necesitaba morfina con urgencia, por la intensidad de dolor, que la hacía quedarse completamente quieta. Sin mirarlo, no quería mirarlo.

- Harls, papi se equivocó, vine tan rápido que no traje las llaves. Te sacare de aquí, dame un segundo. – Le dijo parándose y quitándose la gabardina, la cubrió poniéndola sobre su cabeza y se devolvió deprisa a la habitación.

Lo primero que hizo fue ir al velador y cargar una jeringa con la droga dopante para calmar el dolor de su herida. Colocó alcohol en un algodón y enseguida buscó las llaves en el tocador blanco de Harley. Lo tenía hecho un desastre, como su cara en el espejo tras el enfrentamiento con Batman, recorrió con la mirada el desorden de productos para mujeres y joyas, no se veían las llaves. Gruñó, buscándolas entre todas las cosas y luego abrió un joyero plateado revolviendo todo el contenido de anillos, sus dedos encontraron al fin las llaves.

Volvió a salir, su mirada era de odio y la lluvia continuaba, estaba aclarándose ligeramente el cielo de madrugada.

Poniéndose en cuclillas, corrió un poco la gabardina y la desposó, los brazos de Harley cayeron y se dobló hacia sí misma, llevando sus rodillas a sus pechos, abrazándose, esquivando su mirada, ocultándola furiosa.

- Mírame - Afirmó su cara para que lo mirara, sintiéndola helada, aun tiritaba ligeramente por el frio y vio sus ojos llorosos, odiándolo – No quise que lloraras, me retrase y lo lamento. No quiero moverte, porque sé que te duele, pero curare tu herida y te haré sentir mejor – Sujetó su brazo, dándolo vuelta, estaba resentida y J saco la jeringa y el algodón, frotándolo en la unión de su antebrazo. – Voy a sedarte y en cuatro minutos estarás anestesiada y somnolienta, dime que me perdonas antes de caer rendida por la droga. – Necesitaba escuchar su perdón.

- Te odio y no quiero perdonarte, nos hiciste pasar frio a los tres, eres un demonio sin sentimientos. Yo puedo resistir todo, pero mis bebes no. Ellos no tienen la culpa de tener un padre despreocupado que me castiga injustamente, dejándome en el hielo. Tu querías una tormenta que me mojara con la lluvia y lo conseguiste– Le dijo tenazmente seria. – Y si voy a dejar que me anestesies es porque creo que a ellos también les duele como a mí.

- Harley, te dije que lo lamento bebe…, no debí haberte castigado y no quise que la lluvia estuviera mojándote. A ti, a mis hijos, pero está bien, voy a compensarte este descuido y de ahora en adelante tendré más cuidado con mis arrebatos de enojo.

- A si? no me digas…No quiero oírte más. Pínchame o lo haré yo misma para no escuchar tus mentiras, ya no creo tanto que quieras una familia, menos que podrás controlarte lo que queda de mi embarazo. Tu no quieres esto, esa es la verdad, no quieres una familia y yo no quiero quedarme contigo si lo sigues haciendo, nunca cambiaras, me insultaste, me lastimaste y ahora no soy solo yo y si me duermo, quiero que sepas que no te perdonare si algo le sucede a mis bebes. Ah, y quiero despertar lejos de ti. Maldito padre injusto. – Se lo decía de adentro, sin gritar y eso también hacía saber a J que hablaba enserio.

Tomó aire y soltó destensándose - …Te amo, eres mía cariño, eso es lo único que tienes que saber, lo demás tengo que demostrártelo.- La inyectó, sacó la jeringa e intento acariciar el rostro de Harley, pero ella le corrió la mano. Joker no persistió, esperando a que sus receptores bloquearan la transmisión del dolor para poderla cargar a la habitación y abrigar todo el frio que estaba sintiendo. El también sentía frío, pero de otra clase.

Harley parpadeó respirando suavemente; la solución inyectable actuaba de inmediato en su torrente sanguíneo, aliviando su severo malestar postoperatorio. El analgésico la hiso suspirar alterando sus latidos dándole una desorientación en su mirada.

J sonrió. La tenía para él.

La atrajo hacia así, queriendo obtener su perdón y devolverle su característico calor. Deslizó sus brazos cargándola, abrigando su torso, hombros y muslos con la gabardina, ella se dejó hacer con los ojos cerrados. La levantó y sus piernas quedaron en el aire, al igual que su cabello mojado moviéndose en el viento. Ida… con él.

Caminó con Harley en brazos, ocultando su rostro en su pecho y así no se mojara con la lluvia, cerró el ventanal con el pie, para que no siguiera entrando el viento que hacia crujir las ramas y hojas de los árboles. La depositó con cuidado a los pies de la cama y contemplo su anatomía mojada, sucia con el agua de lluvia. No lo sabía exactamente, pero debió haber pasado cuatro horas bajo la tormenta, cantando y repitiendo su canción de cuna para hacer sentir bien a sus bebes, esperando a que llegara en cualquier momento a sacarla de allí, angustiada y llorando, no por ella, por ellos, preocupada con esa locura insana…. Tenía razones suficientes para desconfiar de él, no querer que la tocara y despertar en el sitio de la cama que nunca ocupaba. Eso no pasaría…su odio era pasajero como el viento más frio.

Harley se llevó una mano al pecho, abriendo los ojos de golpe. La euforia gatillo sus sentidos despertándola con su corazón galopando como un caballo de carreras en su pecho. La percepción de su enojo se notó en su rostro señalando a J como el culpable de sus males. El sentido de su dolor físico estaba absolutamente nulo, pero su rabia estaba acrecentada por la euforia en su cerebro, dándole a su organismo una energía dramática, fuerte y acrobática.

Sacudió su cara en la cama y de repente, gritando se abalanzó sobe J con tanta fuerza y energía, pillándolo desprevenido, que lo botó al piso, quedando sentada sobre él. Lo abofeteó dos veces moviendo su rostro a la derecha y a la izquierda.

-Eres un mal nacido! Me abandonaste para ir a divertirte con Batsy! Me abandonaste con mi bebes! – Con dos puños golpeó su pecho y J la iba a sujetar de la espalda, pero Harley se movió tan rápido poniéndose de pie, que no la alcanzó a sostener.

Se dio tres volteretas invertidas, como una espía excesivamente rápida, hasta llegar a su armario y abrirlo. Tenía su bate en mano.

J se puso de pie acercándosele – Harley! Suelta eso! Es – No terminó, teniendo que esquivar un batazo, seguido de otro y otro y Harley estaba totalmente eufórica derrochando rabia, si de por si era veloz, estaba el doble y acelerada.

- Eres un Puddin detestable! Te va a doler como a mí me dolió que me dejaras! – Continúo con otro batazo y J se lo arrebato de las manos, lanzándolo lejos girándose. Harley se dio una voltereta improvisada con las manos en el piso y sus piernas rodearon la nuca de J, un movimiento clásico, apenas si distinguió sus pies en sus pectorales y lo hizo caer de nuevo boca abajo sonoramente. El impacto de caer sobre él, fue peligroso para su embarazo, todo ese estado eufórico en el que estaba, era peligroso y Harley eufórica, dopada, no lo distinguía.

Le hizo una llave de brazos, torciéndolo hacia atrás – Tu tenías que haber vuelto antes! Llegaste de amanecida! Me dejaste esperando en la lluvia apropósito! Te odio maldito!

- No lo hice apropósito arlequín, deja de moverte, estas quebrándome el brazo. – No estaba seguro si quitársela de encima o no, podía ser peligroso, actuaba impredecible.

- Quieres que suelte tu brazo Puddin? Vete al demonio! – De inmediato, agarró el otro y se paró en la espalda baja de J, tirando de los dos brazos, ejerciendo fuerza con sus piernas y bazos hacia atrás. Fruncía el ceño con indignación y contraía sus dientes. – Contigo siempre es así, decepción y dolor. Me voy a ir!, Eres malo para mis bebes! Para que aprendas y pienses si esto es lo que quieres!– Soltó sus brazos y dio un paso al lado para irse, J instintivamente sujetó su tobillo.

– Suéltame! – Joker se giró y ella movió su pie, sentándose en el regazo de J haciendo presión con sus piernas a los lados – No quieres que me vaya! Debiste haberlo pensado antes! – Unas lágrimas se escurrieron golpeando su abdomen – Tu no me quieres! Nunca me has querido y voy a irme muy lejos! Lejos de ti y – Se desplomó hacia adelante repentinamente, cayendo sobre J, este la abrazó con toda su fuerza, el abrazo que había deseado darle desde que empezó a hablar, queriendo mitigar los sentimientos de tristeza, que la hacían decir cosas furiosa. Teniendo la certeza que con su abrazo, estaba ensamblando todas sus partes rotas, aquellas que un día se rompieron por amarlo a él, heridas que perduraban, rupturas que la hacían decir adiós sin quererlo.

Le dio su calor reconfortante, sus cuerpos encajaban perfectamente en ese abrazo violento por la fuerza en los brazos de J apegándola a su pecho, sintiendo directamente toda su piel helada, contra la suya, su cuerpo pequeño sobre el suyo en el piso. Harley suspiró en su maxilar - …..hh….Tengo frio papi... – Susurró en ese tranquilo viaje inconsciente temporalmente por el efecto de las endorfinas narcóticas y opiáceos derivados de la morfina. Componentes placenteramente anesteciantes e ilusorios.

J aflojó su agarre conforme de que el subidón de euforia se haya terminado, acarició sus cabellos mojados y le murmuró en su oído – Bebe…Tomaremos un baño caliente y dejaras de tener frio.

Se sentó afirmándola de la cintura, cruzó sus brazos en su cuello para que se aferrara, y se levantó con ella. La cargó nuevamente caminando al baño, abrió la puerta, la luz estaba apagada y en la semi oscuridad, la sentó en el mesón del lavamanos apoyando su espalda en el vidrio.- Te vas a ir y me vas a dejar sola?

- No, solo prenderé la luz del baño.

- Ah….- Le dijo entreabriendo los labios. – No te caigas.

- No te caigas tú, que estás somnolienta. – Fue aprender la luz quitándose las botas, los calcetines y los pantalones eléctricos, dejándose los Klein negros puestos y el cuarto de baño se iluminó. Regresó al mesón del lavamanos de mármol gris texturado, poniéndose frente a las piernas de Harley, ella estaba cerrando los ojos desgastada del estrés físico en su cuerpo, mientas él se quitaba las cadenas y demases cosas de oro. De un momento a otro Harley se balanceó hacia el lado. J la sostuvo por los hombros para que no cayera del lavamanos – Tengo sueño Puddin….

- Lo sé, es la anestesia, iremos a la cama pronto – Dejó sus hombros – Vamos, afírmate de mí. – Harley abrazó su espalda rodeándolo con las piernas y dejo caer su cabeza en su hombro. J la llevó a la cabina de la ducha y con una mano libre deslizó la puerta de cristal. Entró y con la misma la cerró para enseguida abrir la llave de paso de agua, hiso lo mismo con la otra llave y el agua cayó sobre ellos templada, volviéndose tibia y agradable.

J acarició el largo de su espalda con la mano que no la afirmaba. Se sentía bien tenerla así y el agua empezaba a llevarse la suciedad de sus dos cuerpos conectados. –Me gusta el agua caliente…- Harley besó el corte en su pómulo izquierdo y bajó sus piernas al piso mirándolo fijamente -Tú también estas sucio…los dos.- Comenzó a besar el cuello de J y este inclinó la cabeza hacia atrás con un respiro profundo, concentrado en la estimulación de su libido.

Harley sostuvo su cara para que la bajara a la altura de ella, a medida que con cariñosos y sutiles besos iba subiendo para alcanzar su boca. J cumplió inclinándose levemente y ella lo besó sensual, lento, dándole volumen con unos mordisqueos en sus labios. Deslizando la lengua por su labio agrietado, seco, mordiendo tiernamente el superior y cuando lo hacía, ella podía pedir lo que quisiera de J y él se lo daría por ese relajo excitante.

La obligó a que abriera más su boca para profundizar el beso húmedo por el agua tibia cayendo de lleno en sus caras y cuerpos. Su mano se adentró en sus cabellos afirmándola, sosteniéndola. La proximidad de su cuerpo teniéndolo para él disparaba placer a sus cinco sentidos, su saliva lo atraía, su lengua moviéndose tierna también. Sus labios afiebrados…

Estaba afiebrada, ahora que su cuerpo no estaba hielido por el viento de la tormenta, podía sentir la alta temperatura caliente dentro de su boca, se dio el gusto de arrebatarle ese calor un instante más y dejó de presionar sus labios con los suyos. Harley siguió con sus ojos cerrados.

- Harls? Cómo te sientes? – Movió suavemente su rostro y ella los abrió afirmándose de su hombro derecho, pero los volvió a cerrar murmurando incoherencias.

Joker peinó su verde cabello hacia atrás – Bebe, no te sueltes, está bien? – Tenía que conseguir bañarla de alguna forma sin que se cayera, su cabello seguía sucio oliendo a agua de lluvia, tenía que quitarle con jabón la suciedad de su cuerpo y de su herida, evitando una infección y poniéndola a dormir limpia en la cama.

- No, el agua está en el relámpago y me podría ahogar. Sostenme quieres? - Bostezó.

- Lo haré, pero necesito que te mantengas de pie.

Permaneció sujeta de su hombro con los ojos cerrados y J disminuyó el flujo del agua, alcanzó su champú de la repisa de rejilla metálica en la esquina, y desde arriba le vertió una buena cantidad de líquido rosado con aroma a frutos rojos. - Si creo que puedo hornear un biscocho de fresas y almíbar, cuando lo quiere?... – Murmuró y J empezó a refregar el champú en su cabello – Tú eres el cliente más guapo….

Se acercó a su oído – Estas horneando para mí, o para alguien más?

Harley no respondió continuando con su ilusión y parpados cerrados, una sonrisa pequeña.

- oh, no quieres decírmelo. – Refregó sus puntas de colores y el agua gris empezó a escurrir llevándose la mugre de su cabello blanqueado. Prosiguió a soltarlo y tomó el jabón líquido poniendo un resto en la esponja de baño, de red azul oscuro. La espuma se formó en sus manos y con esta enjabonó el cuello de Harley, nunca la había enjabonado, la había visto hacerlo, pero hacerlo él, era distinto y la espuma se deslizó presuntuosa por sus curvas, incitándolo. Pero tenía que mantener la compostura, hacerlo rápido, ya veía que en cualquier segundo Harley se resbalaba y estaba caliente por la fiebre, adormilada.

No obstante, el pensamiento de las veces que lo hicieron en la ducha estaba ahí, excitándolo, su cuerpo naturalmente reaccionando duro, mirando esos senos blancos con ese hermoso color en sus pezones, quería disfrutar de todo su cuerpo, hacerla gritar, consiguiendo que se estremeciera de placer en la ducha.

Reconociendo que tenía que dejar de pensar en eso o acabaría por bajarse el bóxer y hacérselo hasta no poder más de cansancio, poniendo en riesgo su embarazo. Negó sus intenciones sexuales mirando al techo y se devolvió a refregarse así mismo rápidamente con una sola mano, antes de continuar de enjabonar el cuerpo de Harley y deshacerse de esa calentura endemoniada que tenía por dentro. Salió un poco de sangre del corte profundo en su pectoral, pero J mantenía sus ojos fijos en ella apoyada en la pared, con una mano agarrándose de él.

¿Cómo pudo aguantar el rito despiadado de su mal humor? ¿Cómo evadirla? Había creado una arlequín que con una atadura reforzada, lo hacía querer hundirse entre esos muslos con garabatos tatuados toda la noche o el día, por el horario desfasado.

- Bebe, sigues despierta? – Le preguntó con una sonrisa honesta, porque no se movía.

- ¿Quieres llevarme a la cama? Siento que me voy a caer… – Abrió sus ojos y J estaba en sus labios rozándolos con sus boca apasionadamente, refregando sus hombros, sus brazos y sus muslos. Alientos cruzados, las caderas de J arrinconándola en la pared, esa fragancia de fresa sutil emergiendo de sus cabellos era indomable – ¿Quieres que papi te lleve a la cama?... Eso se escuchó a una propuesta indecente….

- Hhh….¿Qué es indecente papi…?

- Lo que quiero hacerte…. para hacerte mía, mia….mia –Le dijo murmurándole, la cercanía de su aliento provocó un cosquilleo en los labios de Harley.

- Ha…- Entreabrió los labios y la lengua de J entró en un beso posesivo. El beso contenía su lujuria furiosa, fusionándolos en un solo ser. Harley esta vez no podía corresponderle la intensidad, dejando su boca abierta a merced de J para que la explorara con ferocidad.

La besaba esclavizando su boca, agrupando todos sus deseos en un beso posesivo, estableciendo su erotismo en una obra erótica en su piel, agarrándola y apretándola, atrayéndola más a su cuerpo. Una poesía lujuriosa de los sentidos más sombríos…besos mixtos, en un beso lento, rozando sus labios y luego entrando impetuoso con ganas irrefrenables. La mano de Harley alcanzó la línea que dividida su espalda, la acarició y un ronroneo le pidió seguir haciéndolo.

El agua, el calor de sus cuerpos y alientos….Harley y sus manos.

Los sentidos de J enloquecían de sensaciones placenteras dominándola con su lengua, pidiendo más de esa excitación pasional en su boca. Mordió su labio y Harley gimió contra sus dientes metalizados que sonreían maliciosamente. Joker saboreó su sangre besándola más lujuriosamente poniendo su mano en el interior de su muslo abriéndolo unos centímetros, su piel resbaladiza y su sexo eran un imán de deseo perverso. Frotó suaves círculos en su zona erógena, aumentando lentamente la presión. Los tenues suspiros de Harley, fueron produciéndole una mayor irrigación sanguínea en la zona de la pelvis y de sus genitales. Estaba al máximo de su excitación y con una mano deslizó lo único que cubría la desnudez de Harley. Su ropa interior cayó en sus pies y estaba completamente desnuda para él.

Quedando cubierta de espuma. Sin perder el contacto de su cuerpo al suyo, abrió más el paso de agua, mojándose con ella y viendo sus ojos cerrados, bajó su bóxer, presionó su erección en su estómago llenándola de besos en la boca y más agarrones desenfrenados en sus piernas, en sus glúteos…. sus senos tibios apegados a él. No podía aplacar su ansia de posesión, pero era evidente que Harley estaba drogada, no respondía a su excitación, ni aunque esta, estuviera presionando con fuerza contra ella.

Harley suspiraba tranquilamente con sus besos y hacia remolinos en su pelo verde.

- No, Harley…- Jadeó - Tengo que detenerme, por única vez, contigo así no se puede – Era correcto, ella no podía ofrecerle su boca para satisfacer su deseo por ella, en retrospectiva si podía usarla, pero no, no estaba en las condiciones para ponerla de rodillas y follarla por la boca impetuosamente, mucho menos abrirla de piernas. Tenía que cuidarla, era su culpa que estuviera con una alta fiebre.

Respiró y respiró….aire, necesitaba aire o cometería un delito, deseando derramarse dentro de ella o en Todo ella.

Terminó de quitarle el champú, aunque su erección estaba latente por hacerle un sinfín de peligrosas perversiones. Respiraba controladamente acariciando y sobando lo que quedaba del jabón en su cuerpo, disipando la espuma con dos manos, mientras ella cruzaba sus brazos en su cuello casi durmiendo. Con más jabón, limpio mejor su cara con sus pulgares, mirando su nariz y ojos cerrados. Siguió con su espalda, sus axilas, antebrazos; bajó sus manos por su cintura dejando un camino de jabón en el proceso, desapegó un poco su cuerpo para frotar su abdomen y una mano lujuriosa inevitablemente llegó a su sexo, adentrándose con dos dedos en sus pliegues. Estaba húmeda…., quizás si estaba respondiendo a sus manos recorriendo su cuerpo, quiso introducirlos en su estreches…. No, era el jabón, lo sintió en sus yemas presionando, no estaba dilatada y Harley se estremeció enseguida susurrando – No, me está tocando, mátalo Puddin.

- Shhhh, nena, soy yo, ya estamos terminado. – Los apartó, enjabonando su espalda.

- Terminar qué?

- Papi te está bañando, como una bebe, mi bebe. – Bajó hasta sus glúteos, en estos, los apretó con ambas manos llenas.

- Tengo un papi que me baña….Tengo frio papi, tienes cobertores? – Lo miró fijamente a los ojos, esa mirada ingenua e inocente que lo relacionaba a su lado más sobreprotector, a ese amante excesivamente posesivo.

La fiebre producía la sensación contraria en ella, mucho frio, el termómetro corporal de Harley se desajustaba, queriendo regular la temperatura dejando de generar su propio calor, haciendo que el cerebro mandara señales de mucho menos grados centígrados.

- No es necesario, estas ardiendo en fiebre – Se apresuró a retirar el jabón de su cuerpo y su mano tocó el parche en la espalda de Harley, la giró a la pared, corriendo sus cabellos hacia adelante y ella se afirmó con las dos manos en la pared. J retiró los adhesivos fácilmente, que se habían quedado ya sin pegamento por toda el agua de la lluvia, más la de la ducha, esperando que los puntos estuvieran fijos y bien. Se alivió al descubrir, que sin bien no tenían que estar así de mojados, estaban bien puestos en el área alrededor matizada de rosa y no escurría ninguna gota de sangre.

El jabón la tenía limpia y cerró la llave de agua.

Le dio un beso a la primera vertebra debajo de la nuca de Harley, que sobresalía victoriosa en una de las partes de su cuerpo que menos tenía carne, su espalda, la junto en pecho tatuado. Besó sus hombros elevando sus muslos, enterrando sus dedos y uñas en estos, formando una curvatura en su espalda baja, curva definida, que seducía, tocó su erguido deseo. Mordió el lóbulo de su oreja ronroneando.

- Tendré que esperar tantos meses, que creo que me volveré loco de deseo. Lo sientes? – Usó un tono más elevado.

- Si….qué es?

- Son las ansias que tengo de ti, si no me importara, si no quiera tu embarazo, estaría abusándote.- Ronroneó unos instantes, haciendo a Harley suspirar, sus manos soltaron sus caderas y suavemente subieron a su vientre, sus dos manos acariciando lo que había dentro de él. Eso, era más grande que su deseo carnal, ese era un deseo que ambos compartían, sobó sintiendo una cosa en su pecho, estaban ahí, los dos, suyos.

-Los hice….- Murmuró con un poco de locura, mordió el cuello de Harley y la giró hacia él poniendo sus manos en los bordes de su cara – Me perdonas? – La miró inquisitivamente.

- …Qué me hiciste? Me hiciste algo malo?

- Te castigue por querer jugar con papi y eso fue una equivocación. No me gusta disculparme, pero tengo que asumir mi error.

- Si lo sientes de verdad, te perdono, con una condición.

-Oh, eres una regalona cariño, una pequeña negociante – Deslizó sus manos por sus hombros – Tienes la ventaja que todo lo Material, te lo puedo dar. Que quieres?

- Material…quiero que me cargues – Bostezó en su cuello – Eso cuenta?

- No es material – La tomó entre sus brazos cargándola y Harley pasó una mano por su cuello – Salgamos del baño.

- Estas perdonado…- Fue lo último que susurró antes de quedarse dormida en su pectoral tatuado de risas. Sus defensas se bajaron agradablemente en un sueño acogedor producido por la droga en su sistema y el seguro acontecimiento de un grave resfriado por el primer síntoma, siendo la temperatura en su garganta y en todo su cuerpo, notándose más por el tinte de rubor en sus mejillas, normalmente pálidas. Harley nunca aplicaba ese tipo de maquillaje rosado o realmente parecería una muñeca si lo hacía, ella no quería lucir como una muñeca maniquí, quería lucir fuerte a todas horas, por eso se pintaba con colores vivos y atrevidos, como su personalidad y faceta más destacable.

Las únicas veces que la veía sin maquillaje era al salir de la ducha, antes de dormir y al despertar preparando el desayuno. Hojuelas de cereales, frutas y yogurt y frecuentemente, antes de dormir compartía un vaso de leche con F.

Hablando del Rey de Roma, mira quien se asoma… ahí estaba el gato en la cama.

Joker lo vio cargando a Harley a la cama y gruñendo le dijo – oh maldito animal, bájate.

El gatito maulló y saltó obedeciéndole al propietario de esos ojos amenazantes - MMmmm Buen gato. Estas aprendiendo a respetarme. – Normalmente por ley, no le obedecía a menos que le gritara. F se fue con sus cuatro patas a buscar su bola de estambre que estaría en algún sitio de la habitación y Joker acomodó a Harley a los pies de la cama; deprisa fue al armario por toallas y volvió con una toalla negra en sus caderas y dos más para ella.

Envolvió una en su cabello levantando su cabeza para que absorbiera la mayor cantidad de agua, mientras se dedicaba a secarla sentándose a su lado. Partió por su cara, tocando con el dorso de la mano sus mejillas ardiendo y sonrojadas. Tendría que ir por la enfermera, le preocupaba su nivel de fiebre, prosiguió secando todo su cuerpo, sus curvas, su vientre y finalizó secando cada uno de sus modestos y delicados pies.

Desenvolvió la toalla de su cabello más seco, lo seco más y levantando unos centímetros su cabeza de la cama, lo peinó con sus dedos un par de veces, dejándolo desenredado sin mucho esfuerzo. Tras eso, sabía que ella quería cobertores, pero tenía que dejarla fresca, para que ayudara a bajar la fiebre. No usaban cobertores para dormir, Harley colocaba uno en invierno, los otros meses dormían con dos o una sábana, no es que él durmiera muchas horas, pero Harley si lo hacía relajada del horario recuperando así lo enérgica que era.

Se levantó de la cama y desde arriba, le dio una mirada completa a su silueta desnuda, una desnudez enigmática, digna de retratarse por su belleza diferente, única. Su desnudez es más bella aun, en la presencia de quien la creó…. deseó y la perfeccionó, ni la destruyó con su violencia. Tiene una claridad en su tez que alumbra en lo oscuro.

Observó el inicio de sus caderas, lo cóncavo hacia adentro descendiendo a lo más erótico y oculto de su cuerpo, invitándolo a un acto vandálico. No hay hombre que no mire esa parte intima si tiene una mujer desnuda durmiendo sobre su cama, él que no lo hiciera, tendría que tener inclinaciones por el otro género o ser un cura puritano.

Si fuera por él la dejaría desnuda, pero quería que la enfermera la viera. Fue al armario a ponerse su pantalón azul de dormir, llevando una camisa blanca y de los cajones bajos del armario de Harley sacó un conjunto de ropa interior de encaje y diferente color, cualquiera, daba lo mismo.

De vuelta en la cama le colocó las bragas de encaje coral, la levantó para ponerle el brasier azul, percatándose que no tocara la suturas quirúrgicas al abrocharlo en la espalda, acomodó sus senos y la vistió con la camisa cerrándola al medio con cuatro botones, quedándole grande y suelta para cubrir lo que no se debía ver.

Sus dedos acariciaron sus labios y mejilla. Estaba caliente de sobremanera, tenía que ayudarla.

La corrió hacia arriba y puso una almohada detrás de su cabeza.

Se fue.

La enfermera Vicky estaba en la habitación que antes fue de Harley, ella no dormía en la casa, nadie tenía el derecho a hacerlo. Pero las circunstancia de haberse ido rabiando como un demonio, dándole el castigo a Harley, le hicieron decirle a la enfermera que ella prescindía de sus servicios, que tenía prohibido subir a inyectarla. Sin embargo que no se fuera, que se quedara a dormir, por si Harley seguía insolente a su regreso y quería utilizarla para hacerla sufrir más en su castigo follándosela frente al ventanal y sus ojos llorosos. Eso era lo que más le dolía a Harley, más que castigos y golpes recibidos, estaba tan enfurecido que verdaderamente pensaba hacerlo para que aprendiera su lección. No se lo dijo a Vicky de esa forma, se lo insinuó dejando la clara connotación sexual y diciéndole que dependiera de cómo se encontrará Harley al regresar, la visitaría de madrugada.

Extrañamente la enfermera no se sorprendió en su cara, no hubo pánico, pero tampoco era como si tuviera otra opción, moriría si no cumplía las órdenes de su jefe El Joker, o dijera una negación por sus votos matrimoniales con K, ella sabía que nadie le negaba nada al Joker, él obtenía o una bala haría el trabajo de matar a la víctima que no obedecía.

El Joker no era nada atractivo para Vicky, un jefe lascivo y déspota que no le interesaba conquistar; pero tenía poder en toda Gotham, fajos millonarios de dólares y el lujo se distinguía en sus clubes, propiedades y la decoración costosa de su casa. Vicky era codiciosa y su afán de obtener las riquezas de las que gozaba Harley la incitaban en su proyecto de esa noche, había visto la cantidad de alhajas de grandes diamantes y oro que caían del tocador de la Reina, creyendo que J se las había regalado, cuando nunca le dio una, Harley era la que se divertía robando a joyerías, sola o con su amiga Catwoman, la Hiedra las acompañaba si no estaba en su invernadero creando nuevas plantas venenosas. Vicky desconocía eso y siendo envidiosa de lo que no tenía, vio una oportunidad, pensando y sabiendo de sobra que Harley no podría tener relaciones sexuales con el Rey de Gotham, por su embarazo riesgoso, era una enfermera calificada, pero no tonta y juraría que el comodín le era infiel muchas veces a Harley antes y después de ese diagnóstico. Un hombre como él debía tener un abanico de amantes atendiendo su sexo.

Vicky estaba errando gravemente, pero veía que Harley era una fachada de más poder, todo Rey, tiene que tener una Reina, así estaba estipulado y el Joker no podía ser menos. Ella quería ser una de sus amantes, la mejor, conseguir destronar a la Reina sin importarle si tenía que besar a un tipo con apariencia de villano de película de circo, con la boca pintada de rojo y pelo verde, pero si tenía esa atractivo de macho alfa, su cuerpo se notaba trabajado, sus rasgos faciales no eran toscos y la curiosidad de saber cómo el hombre más cruel de la ciudad, lo hacía en la cama, si la mojaba.

La enfermera estaba a un paso de la muerte, esperando cruzada de dedos que El Príncipe Payaso del Crimen fuera a visitarla esa noche, por estar enojado con su amiga paciente. Un proyecto de esa magnitud demandaba que si venia, la encontrara acicalada, maquillada y perfecta. ¿Esperarlo desnuda o no? Desnuda y en tacones, eso excitaría a cualquier hombre. El plan no tenía que tener errores, decidió esperarlo lo más provocativamente posible acomodada en la cama con una pose erótica. Las horas transcurrieron y J no venía, durmió y después despertó por los sonidos de la tormenta, se quedó despierta, el amanecer se aproximaba a las 6 de la mañana y sus oídos escucharon unos pasos acercándose. Joker venía; arregló su cabello, tenía nervios, pero sabía desenvolverse bien en la cama. K, no era ningún santo. Lo amaba, pero ser la amante de J, podía darle un buen porvenir si su plan funcionaba y si no conseguía destronar a la Reina; siempre estaba la posibilidad de embelesar al Rey y conseguir algo valioso, siendo su amante perfecta por las noches.

Se levantó de la cama, la adrenalina subía en su sangre, se dio una mirada en el espejo y se apoyó seductoramente en la pared al lado de la puerta, se luciría mejor de pie que acostada.

Joker abrió la puerta entrando a la habitación y viéndola reclinada en la pared desnuda, rodó los ojos gruñendo – Oh, tú, creíste que te venía a follar. Vístete y lleva ese trasero de puta a ver a Harls. – Le dio la espalda y Vicky no se espantó, ya estaba ahí, tenía que jugársela. Lo tocó por el hombro deteniéndolo, J se volteó instantáneamente para torcerle la mano y Vicky le robó un beso a la fuerza.

J enfureció empujándola, dándole una bofetada que la botó al piso. Vicky nunca sintió un golpe tan fuerte en toda su vida. Gruñó - No me vuelvas a tocar. Harls te necesita o ya estarías muerta – La levantó ahorcándola - Cuál es tu interés si no te estoy apuntando perra? ¿Por qué esa insistencia, si dijo NO?– La apretujó cortándole la respiración. A él no le enfurecía que una puta quisiera complacerlo sexualmente, pero agarrarlo a la fuerza, era una insolencia a tocarlo como su igual, era una de las cosas que más odiaba, besándolo como si no fuera el Rey de Gotham. ¿Quién se creía que era? ¿Un hombre normal?. Vicky se estaba quedando sin aire y dijo temiendo a morir si no respondía.

- Jefe….no… quería enojarlo,….soy…discreta…puedo ser… su… amante….me esta….

Joker tenía su impulso asesino desatado con rabia y la fue ahorcando con gruñidos - oh, tenías fines económicos, monetarios. Eres una perra estúpida – Rabió con voz profunda, gruñosa en su garganta -No tengo amantes, todas son putas de una noche y si tuviera ganas, llamaría a una puta menos horrenda – Quebró su cuello "No necesito a nadie más". La arrojó con fuerza a la cama y el cadáver de Vicky se azotó cayendo de golpe en el colchón…

Joker se marchó dejando esa escena tal cual estaba….

Una escena de homicidio que se podría interpretar mal si alguien la viera, una escena de malos entendidos. Sembraba la duda la posición desnuda de Vicky fallecida en la cama, haciendo preguntar a cualquier persona, que sucedió en esa habitación. ¿Por qué está desnuda? ¿Por qué está muerta?

El Príncipe Payaso del Crimen se fue sin imaginar que esa escena acarrearía el caos a su vida en el mal sentido, un derrumbe, una separación…un quiebre. Un odio, un desamor…un dolor, una serie de sucesos que tendrían como base el rencor y el odio más intenso. Una tempestad de ira…y la palabra ira no alcanzaría a describir lo que pasaría en su vida y la de Harley.

…..

En la cocina, tomó una cubeta metálica y la llenó de hielo para bajarle la fiebre, considerando que ya no tenía enfermera y tenía que encargarse que se mantuviera a raya, podía ser peligrosa para su embarazo y él era el acusado de provocarla. No era médico, pero era lo más sensato pensar eso y que necesitaba líquido. Sacando una botella de agua sin gas, regresó a la habitación, Harley permanecía durmiendo con la tez de su cara ruborizada.

Gruñendo con algo de frustración, se sentó a su lado, envolvió con hielo el paño rojo que traía y lo colocó en su frente ardiendo. Su torso descubierto podía sentir el fuego que ella irradiaba sin saberlo, las sábanas debajo de ella también estaban cálidas.

Sus ojos se fijaron en ella, esta vez, ignoró su cuerpo, solo para ver el rostro de la mujer, que aunque él no quisiera había entrado a patadas y rasguños a lo más oscuro y profundo de su corazón, clavando una estaca y manteniéndose sujeta de ella, junto con una cadena que le daba mil vueltas, al fin, después de tantas cosas, podía mantenerse con toda la tranquilidad observándola, admirando al demonio disfrazado de ángel que era solo suyo, que había hecho caer del cielo hacia el infierno, derritiendo sus alas y dándole unas nuevas, manchadas de sangre, convirtiendo a un hermoso ángel de cabellos dorados y ojos inocentes, en un demonio con alas puntiagudas y filosas, de piel de porcelana y cabello de color blanco, dándole el permiso de sentarse junto a él, junto al diablo mismo, tratándola como una igual.

Tomó una de sus manos, sintiendo como la fiebre iba bajando y ella inconscientemente le devolvió el apretón. Decidido, aunque aún cobarde de su parte, comenzó a hablar, a sabiendas de que ella no lo escucharía, pero tenía que desahogarse y no podía esperar más, dejó de lado su tono sarcástico y locamente carismático con el que hablaba, para profundizar la voz, quien lo viera así, sabía que hablaba de algo serio.

"Arlequín

Esto que voy a decir, solo lo haré una vez, nunca más volverás a escuchar palabras tan sinceras y amorosas por mi parte, pero créeme que todo lo que te diré es cierto, es lo que siento hacia ti, hacia la mujer que logró conquistarme y aunque no quiera admitirlo, tenerme a sus pies como un perro, pero como tú y yo sabemos, eso solo será entre nosotros y nunca tan literalmente, porque aquí, el que domina la relación soy yo, esta no es ni será la primera vez que lastime tu cuerpo, hacerte sufrir en el amor que dices tener por mí, es mi mayor placer, más que el sexo, más que cualquier otra cosa... Doblegarte a mi disposición es mi satisfactorio deseo, hundirte en el dolor de un golpe siempre ha sido lo más placentero y si te digo la verdad, gritarte barbaridades nunca me ha importado, putearte obscenidades para saber cuánto puedes tolerar, es…mi goce.

Pero, no debes alejarte de mí, estuviste advertida desde el principio de mi forma de ser y conforme te lo di a entender, de mi forma de querer, el dolor es una parte que no puedo quitar de mí, es algo que me fascina y si no lo provoco a mi más preciada joya ¿porque lo haría con alguien más?

Eres una droga de la que no puedo saciarme y que por mi bien nunca debe de acabarse y eso lo entendí cuando el demonio alado te tuvo entre sus garras y que a pesar de ser un animal ciego, logró atrapar a la joya más brillante y arrebatarla de su dueño. Oh cuando él se encargó de desaparecerte fue como si me quitaran parte de mí, aunque no lo sabía, te vi tendida en su auto, prefirió revivirte que dejarte morir, su lado humano le ganó y ahora el niño ricachón y berrinchudo que es en realidad; a amenazado a mis hijos y a mi reina ¿puedes creerlo?, pero no te preocupes, yo sé algo que puedo utilizar en su contra, nombres, sentimientos, dolor, culpa, todo lo está cargando en sus espaldas por algunos nombres, personas que perdió, que lastimó, que aprecia y que indirectamente mató, todo eso usaré para protegerlos a los tres, que en este caso, están por delante de todo lo que me llegase a importar.

Harley se movió un poco y él se detuvo, rígido, espero que ella abriera los ojos, pero finalmente no pasó.

-He mantenido mi juramento y lo seguiré haciendo, de mí no recibirás un golpe más en la vida, pero encontraré otras maneras de causarte dolor, así como se lo prometí a tu padre aquel día en que bailaste para el en el cementerio, te haré mucho, mucho daño, porque te odio Harley y no creo que ese sentimiento se borre, es más, seguirá creciendo conforme más te adentres en mí, conforme los niños crezcan, conforme te vea ser madre, mientras pasen los años más te odiaré y en su mayoría será porque te volverás cada vez más indispensable, dependeré de ti así como tú lo haces de mi... Y cuando lleguemos a ese punto, serás la persona que más odie, pero también la que más ame. Ya no existirán puños que mueran en tu boca, ya no existirán patadas que moreteen tus piernas, brazos o costillas. Mi promesa de no golpearte seguirá firme, una eterna lucha explosiva con mi carácter dañino, pero por más que el diablo en mi oído me susurre romperla, me vuelvo hombre de palabra si eres tú lo que ven mis ojos enfurecidos. Porque cuando veo tus ojos, el demonio te recuerda y comienza a sentir todo lo que yo siento en secreto y desiste, por qué sabe que si me deja ver tus ojos el habrá perdido, mi voluntad se vuelve más fuerte que la suya y deja de susurrarme, porque será en vano, dejó de escucharlo solo para verte a ti.

Pero no te confundas arlequín, porque tu vida no será color de rosa, te lastimaré cientos de veces sin hacer uso de mis puños en alguna acalorada discusión. Seguiré encontrando formas y formas de dañarte, romperte y hacerte sentir profundo dolor.

Es así como te quiero y cada noche de insomnio me deleitare viéndote dormir e imaginándome miles de formas en las que te podría matar, torturas dolorosas, que te hagan llorar lágrimas de sangre y gritar mi nombre tratando de conseguir misericordia, miles de veces.

Tu castigo será eterno.

Cuando te enojes conmigo, no me eches en culpa tu vida actual, por qué si, en parte fue mía, pero tú te dejaste caer a mis brazos casi sin problemas, sorprendiéndome más de lo que esperaba, con unas cuantas palabras ya tenía tus piernas temblando y tus labios siendo mordidos, oh cariño, te contenías, lo sé, en el fondo de tu cabeza en esos días en él manicomio, yo atado a la silla sin poder moverme y tú con tu libertad, lo notaba, en cuanto llegaba cambiabas tu manera de sentarte, tus brazos temblaban y te levantabas la falda más de lo necesario, de una manera muy inocente a mi parecer, te me insinuabas, clamabas mi atención antes de que te la ganaras, esa mujer, la de cabello rubio y sonrisa tímida, yo la borre de ti, no era digna de estar a mi lado y lo que eres ahora yo lo moldee con mis propias manos, eres mi obra maestra y solo mía, mi muñeca de porcelana con sonrisa macabra y dos coletas de colegiala, tú, eres un molde único e irrepetible y por eso eres mi mayor tesoro, junto con los nuevos corazones que llevas dentro.

Con su mano libre toco el abdomen de Harley, a la vista aún seguía plano, pero a veces se lograba sentir un poco más abultado, el tatuaje que lo adornaba, le recordaba tantas cosas y ahora tenía un mejor significado, era afortunado por la mujer que portaba el tatuaje y por los que estaban dentro de ella, creciendo, esperando por salir.

-La culpa la tengo yo, no hay ángeles que lleguen a amar el cuerpo de un demonio, solo una dulce joven con suave piel de tiza y decolorada cabellera podría enloquecer más a alguien como yo.

Agradezco haberte conocido, aunque en un principio te veía como un juguete desechable más, te fuiste ganando mi respeto y luego mis sentimientos, ahora vives para mí y yo para ti, como parte de ese juramento mutuo que nos hicimos.

Entiendes mi forma de ser y aunque te he tratado peor que un animal, te has quedado, haz regresado una y otra vez, hoy era mi turno de hacerlo, demostrarte que no eres la única que daría todo, tú lo hiciste en el momento en que me ayudaste a escapar y ahora lo haré yo manteniéndote viva, siempre a mi lado, junto a nuestros hijos, te daré la familia que siempre deseaste, ¿Crees que no lo sabía? Sé más de ti que nadie y tú misma me los has dicho en murmullos que no recuerdas.

Volvería a hacerte caer al ácido una y otra vez, solo para tenerte, esa vez a pesar de que tu piel ardía, fuiste feliz en mis brazos, mostrándome tu nacimiento y ese primer beso marcó mi propiedad, te volviste mi mujer, pero, aún sin yo saberlo, también me hiciste tuyo. Pisotee tus alas de ángel y te puse unas alas de demonio, tan puntiagudas, que se atrevieron a penetrarme junto con tus nuevas garras y dientes, entraron en lo más profundo, sacando sentimientos que yo había guardado al ver por primera vez mi reflejo cuando renací como el Joker.

Pero cuidado, así como yo te hice, te puedo destruir, te arrancaría tus alas tan fuerte, que no tendrías más ganas de levantarte, cualquier traición hacia mí, física, mental o sentimental, firmara tu sentencia de muerte, recuerda que desde el primer momento tu tumba se cabo sola esperando a que mis manos te destrozaran y después te botara como la muñeca que eres.

No esperes una advertencia, cualquiera que llegue a tocarte lo pagará caro, lo sabes desde el comienzo, pero si tú te dejaras, tú también pagarías, tu cuerpo, tu alma, tu sangre y tú fertilidad son mías, no te confíes de mi amabilidad actual, porque así como un bufón, tengo dos rostros, tú decidirás cuál te mostraré.

Romper y electrificar tu mente en aquel manicomio fue lo más placentero, me extasié viendo cómo te retorcías y estremecías, pero escatimo que toda tu vida fuiste mía a la distancia, esperándome, me gusta creerlo, que nadie te tocó antes que yo, que nadie te golpeó y te quiso antes que yo y nadie te lo hizo como yo.

La primera vez que te hice mía y escuché ese apodo con acento Newyorquino, tengo que aceptarlo, me moleste, no logre conseguir que lo dejaras… Pobre criatura, después era Puddin gritando, llorando, tratando de detenerme, el apodo con el tiempo se me hizo tan común que deje de golpearte cada vez que me lo decías en público.

Esa noche vi tus primeras lágrimas de dolor y fue tan excitante verte suplicando piedad por tu piel ardiente, todavía quemada por los ácidos, que no pude evitar follarte tantas veces como pude, disfrute tu dolor, me regocije hiriéndote y desde entonces me hice adicto a causarte sufrimiento, ahora sabes alternar el dolor y el placer, te enseñe otra forma de ser cogida. Una forma dolorosa y pasional, más que ningún otra.

Detuvo su hablar, al parecer si lo escuchaba un poco, porque con la última oración se movió entre sus brazos y su rostro mostró una sonrisa. Tocó su frente, la fiebre había cedido casi por completo, Harley aún sostenía fuertemente su mano, le quitó el pelo de la cara, tenía que verla bien para poder continuar.

-Lo que me pasó contigo, no me había pasado nunca, una simple mujer no podía domarme, pero mírame ahora, me has hecho sentirme como antes, en una relación, nos cuidamos y deseamos mutuamente, compartimos vida y aunque al principio lo odiaba quiero que sepas una cosa arlequín.

Ahora ya no sé cómo vivir sin ti.

No es solo tu cuerpo, es tu forma de ser, tienes un carácter audaz, eres orgullosa, eres tan... Tú, Congenias tanto conmigo aunque lleguemos a ser tan diferentes, adonde yo vaya tú vas y adonde tú vayas yo te sigo, en la oscuridad, cuidando tu espalda.

Me has hecho enojar, gritar, discutir, matar y preocuparme, pero tú has hecho mucho más, son esas cosas que te mostraron el camino hacia mi corazón y hacia la locura de que esté hoy amándote como jamás ame a ninguna mujer jamás…nunca.

Arlequín, vive para mí, que tus blancas mejillas nunca se marchiten porque son para besar y abofetear si te portas mal mi niña traviesa. Discúlpame por convertir tu cuerpo en mi templo de dolor y placer, pero adorarte es mi odio y amarte es el castigo que yo recibo a diario.

Ahora, espero que me disculpes una vez más y entenderé si no lo haces a la primera, por qué esta vez no has sido solo tú, los he lastimado y me arrepiento mucho por ello, así como lo escuchas. Pero Bat, sabes que no puedes interferir con él.

Se detuvo un momento, meditando las palabras, tomando aire continuo.

-Siento haberte dejado en la lluvia todas estas horas, no hay justificación para lo que hice.

Deseo que ella despertara y aceptara su disculpa, pero Harley ni siquiera se movió, resignado y un poco más tranquilo, se quedó observándola un rato más, hasta que se quedó profundamente dormido.

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Bien, espero que les haya gustado todo el cap, por parte de las dos, en especial la última parte, que fue muy trabajada por mi July, Jpaola.!

Esa chica, arreglò y mejoró lo que ya tenía escrito, dejando esas palabras de J, que me llegaron al alma, lo hizo, personalmente, a mi me encanto, como conjugò todo, modifico, y corto y quedo esto, tan especial! Lo hizo cálido pero tan J. Grite, literalmente en mi habitación.

Ahi dios! no puedo esperar a que se anime y haga su oneshot. Sera fantastico de leer.

De acuerdo lo que sigue...shett, ojala Harley hubiera escuchado las palabras de J, se hubieran ahorrado lo fatal que se viene a continuación. x.x Por unica vez J se abre, y ella duerme! aunque si hubiera estado despierta, seguro nada le habría dicho x.x

En fin! chicos un abrazo enorme! y lamento de nuevo la demora!