El terrible pájaro de metal atacó a Pidgeotto con sus poderosas alas metálicas:
- ¡No vueles tan cerca de él, Pidgeotto! - ordenó Falkner -. Tsk, dado que estamos enfrentándonos a un enemigo de metal, no nos vendría nada mal algún ataque de fuego …
- ¿Has dicho "fuego"? - preguntó Gold -. ¡Es la tuya, Explotaro! Pero primero … No creo que sea capaz de lanzar la pokéball con mi vara tan alto …
Le echó un vistazo a la manada de Sunkerns que botaban por la zona y, sin ningún esfuerzo, atrapó uno de ellos:
- ¡Lo siento, pero necesito tu ayuda para esta batalla! - exclamó Gold, mirando al pequeño Sunkern dentro de la pokéball -. ¿Estás dispuesto a luchar, Sunkern?
El Sunkern asintió.
- ¡Muy bien, pues entonces te elijo a ti, Sunkern! - exclamó Gold, haciendo aparecer al pokémon semilla.
- ¿Qué pretendes hacer con ese Sunkern, Gold? - preguntó Falkner.
Gold hizo volver a Cyndaquil a su pokéball:
- ¡Sólo espera y verás! - exclamó.
Capítulo 36 - ¡Encuentros con los líderes Falkner y Bugsy! ¡Nuevas batallas y planes del Team Rocket!
Gold depositó la pokéball de Cyndaquil sobre las hojas de la cabeza del Sunkern:
- ¡Me he dado cuenta de que los Sunkerns tienen la capacidad de dar saltos muy altos! - exclamó el muchacho -. ¡Sólo tengo que aprovecharme de esa capacidad!
Sunkern dio un tremendo salto y, cuando hubo llegado a la altura del pájaro pokémon de metal, Cyndaquil salió de su pokéball:
- ¡Ha actuado como muelle para impulsar a Cyndaquil hacia arriba! - exclamó Falkner, sorprendido por el ingenio de Gold.
- ¡Ahora, Explotaro! - exclamó Gold -. ¡Ataque ascuas!
Cyndaquil alcanzó de lleno al ave metálica con sus llamas:
- ¡Y ahora es mi turno! - exclamó Falkner, lanzando una pokéball vacía.
Aprovechando la caída del debilitado pokémon de metal, Falkner fue capaz de atraparlo:
- ¡Lo tienes! - exclamó Gold.
- Gracias, Gold - dijo Falkner -. Tu ingenio me ha alegrado el día.
- No ha sido nada, ¡jeje!
- Yo también debo entrenar duro … - dijo Falkner, mientras Pidgeotto se posaba en su brazo -. Trabajaremos juntos.
- "Juntos" … - repitió Gold, mirando a Cyndaquil -. Explotaro … Si recuperar a Totodile sigue siendo tu objetivo, aún no lo hemos logrado. Así que, ¿decides unirte a mi equipo?
Aquella vez, Cyndaquil no se lo pensó. Saltó a los brazos de Gold con alegría:
- ¿Te gustaría impartir junto a mí algunas clases de entrenamiento intensivo, Gold? - le ofreció Falkner -. Tienes un gran sentido de la batalla, y me gustaría …
- Me encantaría - interrumpió Gold -, pero hay algo que debo cumplir primero, y no puedo entretenerme.
- Ya veo - asintió Falkner -. Bueno, como dije, todos tenemos nuestros objetivos. Mucha suerte con el tuyo, Gold.
- ¡Gracias, Falkner! ¡Volveremos a vernos!
Gold se marchó corriendo de allí, alegre y deseoso por llegar a su siguiente destino. Por el camino se cruzó con un joven de cabello rubio ondulado. Ya se había quitado la bata de científico, pero seguía con la corbata:
- Vaya - comentó, observando el objeto que Gold llevaba entre las manos -, ¡pero si es una pokédex!
Gold ni se dio cuenta de la presencia del joven y siguió su camino:
- Bueno, no debo entretenerme - dijo el joven, mirando un sobre que llevaba en las manos -. Tengo que apresurarme y entregarle este documento a Falkner. Se alegrará mucho de saber que ha sido clasificado para las pruebas a líder de gimnasio.
Al mediodía …
El asistente del Prof. Elm, que acababa de llegar a Ciudad Malva, conectó con el científico en cuanto llegó al primer Centro Pokémon:
- Muy buenas, profesor - saludó.
- ¡Ah, hola! - saludó el Prof. Elm desde su laboratorio en Pueblo Primavera -. ¿Cómo ha ido todo?
- Acabo de llegar a Ciudad Malva - informó el asistente -, pero no he sido capaz de encontrar a Gold.
- Ya veo … Yo he intentado llamarle al pokégear, pero no me ha respondido … Ay, supongo que habría sido más fácil todo si el Sistema de Transporte estuviera funcionando.
- Eh … Prof. Elm, llevo un tiempo haciéndome esta pregunta … ¿Está seguro de que estará bien dejar un objeto tan importante como este en manos de una persona tan alocada como Gold?
- Es necesario que se encuentre con un entrenador para que eclosione. Cuanto más energético sea el entrenador, menos tiempo tardará en abrirse.
- ¿Por eso necesita a Gold?
- Exacto. Así que debes encontrarle lo antes posible y entregarle ese huevo.
Un par de días después …
Gold proseguía con su viaje. Ya se encontraba en los exteriores de unas misteriosas ruinas que escondían un secreto espeluznante. Aunque eso, por supuesto, no le importaba para nada a Gold. Se trataba de las Ruinas Alfa:
- ¡Oh, genial, Explotaro! - exclamó Gold, fastidiado -. ¡Acabas que quemar otra vez la comida! ¡A ver si vas controlando ese fuego …!
Otro día más que Gold se quedaba sin comer. Se estaba acostumbrando demasiado a utilizar a Cyndaquil como fogón de cocina:
- Bueno, pues vamos a echarles un vistazo a estas ruinas, a lo mejor encontramos algo interesante - comentó Gold -. ¿Eh? ¡Ahí hay alguien!
En unas escaleras, divisó a una persona. Era un poco mayor que él, tenía el cabello lila, a media melena, y un traje verde de explorador con pantalones cortitos:
- ¡Wow! - exclamó Gold -. ¡Qué chica más mona!
Gold se acercó, sacando a relucir su desbordante encanto masculino:
- Muy buenas, señorita.
- ¿Eh …?
- ¿No te sientes solitaria, yendo de turismo tú sola? ¿Te gustaría ir a tomar algo conmigo?
- Bueno …
- ¡Me llamo Gold, y soy de Pueblo Primavera!
- Yo … me llamo Bugsy, de Pueblo Azalea … Y … bueno, soy un chico.
Gold casi se desmayó:
- ¡Oh! - exclamó -. ¡Si ya lo sabía!
En efecto, Bugsy era un muchacho de unos trece años, con un rostro bastante mono pero con un aspecto algo infantilizado, lo que le hacía aparentar la edad de Gold, e iba acompañado de un Metapod:
- Y otra cosa … - añadió Bugsy -. No estoy de turismo, estoy buscando a unos compañeros míos.
- ¿Sí?
- Sí. Soy miembro del Equipo de Exploradores de Pueblo Azalea. Nos especializamos en buscar reliquias antiguas. El otro día, unos compañeros estaban investigando por estas ruinas y no he vuelto a saber de ellos.
- Vaya - comentó Gold -. Yo también estoy buscando un pokémon. Le perdí de vista hace unos días …
- ¿Era tuyo? - preguntó Bugsy -. ¡Pueden haberlo robado!
- No creo … Ni yo me di cuenta de que había desaparecido …
- Lo digo porque últimamente ha estado habiendo reportes de pokémons desaparecidos en el muelle de Pueblo Azalea.
- ¿En el muelle?
Aburrido por tanta conversación, Aipom fue a investigar unas rocas. Tras lo que aparentaba ser un muro, escuchaba unos extraños sonidos:
- ¿Pasa algo, Ataro? - preguntó Gold, al ver a Aipom pegar la oreja al muro de piedra -. ¿Has escuchado algo ahí detrás? Bien. ¡Explotaro!
Gold hizo aparecer a su Cyndaquil:
- Espera un momento - pidió Bugsy -, ¿qué vas a hacer?
- ¡Ataque ascuas! - ordenó Gold.
Cyndaquil comenzó a incinerar la pared, destruyendo las rocas. Bugsy no cabía en sí de la histeria:
- ¡¿Pero qué haces, Gold? ¡Vas a echar a perder un lugar histórico de Johto!
- ¡Ataro ha escuchado algo detrás de la roca, podrían ser tus compañeros! - exclamó Gold; vio que Cyndaquil ya había hecho un agujero en la pared -. ¡Bien, ya podemos pasar adentro!
Gold y sus pokémons se lanzaron por el agujero. Muy a su pesar, Bugsy les siguió, cayendo a un oscuro túnel:
- ¡Maldición! - se lamentó Gold -. ¡Está demasiado oscuro! ¡No veo nada!
Se acercaron a observar las paredes. Había algo escrito en ellas en un idioma que no les sonaba de nada:
- ¡Qué símbolos más raros! - exclamó Gold.
- ¡Esto es …! - exclamó Bugsy, llevándose la mano a la boca -. Así que era cierto, estas ruinas tienen unos mil quinientos años de antigüedad, y siempre se ha dicho que están habitadas por unos pokémons muy misteriosos … Los pokémons símbolo.
¿"Símbolo"? - repitió Gold, sorprendido.
- Así que esta debe de ser la historia que escribieron hace mil quinientos años, la auténtica - añadió Bugsy, sin dejar de mirar las extrañas escrituras de las paredes, emocionado -. ¡Y yo la he descubierto!
- Eh … - titubeó Gold -, ¿no deberías estar preocupándote por tus compañeros extraviados, Bugsy?
- ¡Ah, sí …! ¡Es verdad!
- Pues venga, vayamos por ese túnel de ahí …
Entonces, escucharon unos pasos por detrás. Antes de que les diera tiempo a girarse, tres siluetas desde el fondo del túnel les lanzaron unas cuerdas y les ataron:
- ¡Eh! - gritó Gold -. ¡¿Quién demonios anda ahí?
- Esto os pasa por fisgonear, mocosos.
- ¡Aunque ahora, gracias a vosotros, ya no hemos tenido que perder tiempo intentando encontrar la verdadera entrada a las ruinas!
- ¡Y los pokémons símbolos serán nuestros!
Tres Rockets acompañados de un Elekid y un Girafarig eran los que acababan de capturar a Gold, Bugsy y sus pokémons.
- ¡Buah, el Team Rocket! - exclamó Gold, fastidiado.
- ¡Pero si se disolvió hace tres años! - exclamó Bugsy.
Cyndaquil intentaba liberarse de la cuerda, en vano.
- ¡Explotaro! - exclamó Gold, preocupado.
A pesar de tener las manos atadas, Gold fue a ayudar a Cyndaquil, pero Elekid se interpuso, amenazando a Gold con su puño electrizante.
- ¡El poder de los pokémons símbolos son primordiales para el renacido Team Rocket! - exclamó uno de los Rockets -. ¡Será mejor que os rindáis!
Gold se echó un poco hacia atrás, fingiendo estar impresionado. Aipom, bien aferrado a su espalda, aguardaba el momento:
- Tío … - murmuró Gold, fastidiado -. Supongo que voy a tener que rendirme.
En ese momento, Aipom sacó una pokéball de la mochila de Gold y la lanzó a toda velocidad. Sunkern salió de ella:
- ¡Pero antes, Sintaro os dejará ciegos con su ataque destello! - exclamó Gold, triunfal.
Sunkern emitió un destello cegador que iluminó todo el túnel.
Los Rockets cayeron hacia atrás, cegados. Bugsy también se quedó medio ciego, pero Gold había conseguido ponerse sus gafas a tiempo. Con la ayuda de Aipom, se soltó y ayudó a Bugsy a soltarse:
- ¡Sunkern es nuevo en mi equipo, y es un pokémon muy sincero - anunció Gold, orgulloso -, por eso he decidido llamarle Sintaro! ¡Rápido, Bugsy! ¡Vámonos corriendo de aquí antes de que estos tíos recuperen la visión!
Bugsy se restregó los ojos y se agarró a God, por si las moscas. Fue entonces cuando se dieron cuenta de que los símbolos se habían despegado de las paredes y estaban cobrando vida:
- ¡AAAAAAHHHHHH! - gritó Bugsy, alucinando.
- ¡Vaya, Unown! - exclamó Gold, sacando la pokédex; los datos del pokémon se pudieron leer en la pantalla -. ¡Parece que lo de las paredes no era sólo la escritura, eran los mismos pokémons!
- ¡La luz debe de haberlos despertado! - exclamó Bugsy.
Los Unowns empezaron a atacar con furia a Gold y a Bugsy:
- ¡Será mejor que nos vayamos de aquí! - gritó Gold, mientras él y Bugsy echaban a correr.
Los dos muchachos huyeron de aquel pasadizo, dejando a los cegados Rockets solos con los Unowns. Los pokémon símbolo se calmaron y volvieron a sus sitios en la pared. Los Rockets recuperaron la visión:
- ¡Ese crío nos cegó con el ataque destello! - exclamó uno de los Rockets.
- No te preocupes - dijo otro de los Rockets -. ¡Por lo menos nos quedamos con estos valiosos pokémons!
- ¡Además - añadió el otro -, hemos colocado montones de trampas a lo largo de todos los túneles! Puede que no supiéramos la localización de esta cámara secreta … ¡Pero el resto del plano de las ruinas nos lo conocemos como la palma de la mano!
- ¡Jajajajaja! - rieron los otros dos Rockets.
Gold y Bugsy no sabían por dónde continuar, ni por dónde ir. Todos los túneles eran iguales:
- ¡Argh! - exclamó Gold -. ¡Nos hemos perdido!
- Al menos, también nos hemos librado de los Rockets … - dijo Bugsy.
Entonces, es escucharon unas voces detrás de un muro:
- ¿Has oído eso? - preguntó Gold.
- ¡Son mis compañeros! - exclamó Bugsy, pegándose al muro del que procedían las voces -. ¡Deben de haber sido capturados por el Team Rocket!
- ¡Pues venga, rápido!- exclamó Gold, echando a correr hacia donde le indicaba su instinto -. ¡Tenemos que encontrar la manera de llegar al otro lado!
Gold echó a correr por otro de los pasillos como loco, pero Bugsy logró detenerle por los pelos. Delante de ellos se elevaban montones de telarañas:
- ¡Cuidado! - exclamó Bugsy -. ¡Son telarañas de Spinarak! ¡Se caracterizan por absorberte la energía al mismo tiempo que te inmovilizan …! ¡Y estamos rodeados!
- ¡Rendíos ya, muchachos! - se oyó gritar a una voz -. ¡Estáis rodeados por todas nuestras trampas!
- ¡Mierda! - exclamó Gold -. ¡Esos Rockets de pacotilla! ¡Se nos acercan!
Los Rockets venían acompañados de los Unowns, dispuestos a atacar a Gold, Bugsy y sus pokémons. En un acto de desesperación, Cyndaquil provocó una enorme humareda:
- ¡Aagh! - exclamó un Rocket, tapándose los ojos con la mano -. ¡Maldición!
Cuando el humo se hubo disipado, descubrieron que eran sus preciosos Unowns los que habían quedado atrapados en las telarañas.
- ¡¿Dónde demonios se han metido esos críos? - preguntó uno de los Rockets, histérico.
Como venganza por haberse quedado atrapados en la telaraña, los Unowns empezaron a atacar como locos a los Rockets:
- ¡Aargh! - gritaban -. ¡Pero que no es culpa nuestra!
Los Rockets y sus pokémons cayeron derrotados al tiempo que el humo se disipaba y Gold y Bugsy reaparecían.
- ¡Uff, lo conseguimos! - exclamó Gold -. ¡Gracias a la pantalla humo, los Unowns se confundieron y creyeron que los Rockets les habían hecho caer en la trampa. Será mejor que nos vayamos de aquí antes de molestar más a estos pokémons.
Los Unowns, ya calmados, volvieron a la pared:
- ¡Perdonadnos por haberos molestado! - exclamó Gold, mientras él, Bugsy y sus pokémons se marchaban de allí.
Así pues, Gold y Bugsy, ya derrotado el Team Rocket, lograron rescatar a los compañeros capturados de Bugsy. El joven arqueólogo estaba que aún no se creía por lo que acababa de pasar:
- ¡Vaya, muchas gracias por todo, Gold! - exclamó -. ¡No habría sido capaz de todo esto si no llega a ser por tu ayuda!
- ¡No hay de qué! - negó Gold.
- ¡Y además he conseguido descubrir a los famosos pokémons símbolos, los Unowns! - exclamó Bugsy, emocionado -. ¡Esto supondrá un gran avance para la arqueología, y así Pueblo Azalea volverá a ser el centro de atención turística que era antes …!
- Lo sé, lo sé, Bugsy … - dijo Gold, viendo que Bugsy se emocionaba demasiado -. Entonces creo que será mejor que me vaya yendo de aquí, ¡mi trabajo ha terminado!
Aipom, Cyndaquil y Sunkern miraron a Gold, sonriendo satisfechos por el éxito en batalla.
- ¡Volveremos a vernos, Bugsy! - exclamó Gold.
- Muy bien - dijo Bugsy, sonriente -. ¡Que te vaya bien, Gold, cuídate!
Mientras tanto …
Los Rockets se habían quedado atrapados en la sala de los Unowns, pero estaban aprovechando para traducir los escritos:
- "El pokémon que habita en los más profundo del mar, vigilando que todo lo que hay a su alrededor funcione tranquilamente …" - traducía uno de los Rockets.
Pero, entonces, uno de los walkie-talkies empezó a emitir sonido:
- ¿Y ahora quién es? - preguntó otro Rocket, fastidiado.
- ¡¿Otra vez habéis fracasado, idiotas? - gritó una voz de hombre al otro lado de la línea.
- ¡Oh …! ¡Es usted!
- Sí, soy yo, y creo que por vuestro propio bien os conviene recordar quién ha sido la persona que ha reunido a los pobres desgraciados del Team Rocket que lograron sobrevivir … ¿Quién es vuestro nuevo líder?
- ¡Usted! Usted sin ninguna duda, señor. Usted es el líder del nuevo Team Rocket renacido - farfulló a toda prisa un Rocket, acongojado.
- Bien, al menos me alegro de saber que eso lo tenéis bien claro - dijo la siniestra voz del hombre a través del altavoz del walkie-talkie.
